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RAFAEL FOMBELLIDA: UN POEMA MARINO

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BALLENEROS

 La severa monodia de este mar
Gris acero, mortal de puro ruda,
No descansa. Prosigue con nosotros
El azulado lomo del cetáceo
Y la imprecisa raya de un lejano occidente.
De vez en cuando estalla en el oído
La pesada carga de los hierros
Que habrán de hundirse en la corteza oscura
Y se huele una sangre cuyo pulso es el nuestro,
Activa los tendones, endurece el vigor. 

En la costa distante, un indolente dorso
De mujer se entumece bajo los ventanales
Rozados por la hiedra. Lo entreveo
Preso en el diapasón del oleaje:
Su teclado de vértebras, la cúpula
Refinada del culo, las piernas rezagadas. 

Iniciamos un baile en el ruidoso abismo
Rencorosos, siniestros y vacíos,
Y la caza nos ciega. El arponazo
Arranca cuero, grasa, nos deja sin saliva.
Y de repente rueda una mujer al suelo
Cruzado el corazón por una fecha insólita,
Los ojos impasibles, la luna en su lugar. 


[Creo que no había leído a Rafael Fombellida (Torrelavega, 1959). Encontré la antología “La propia voz” (La mirada creadora. Santander, 2007), con prólogo de Carlos Marzal, y me encantó este poeta tan narrativo, que engazara bellos endecasílabos. Cuelgo aquí uno de los poemas que más me han gustado. He publicado en gallego el libro “Vida e morte  das baleas” (Espiral Maior), e insisto en esos temas con “Golpes de mar” (Destino, 2006). La foto es de Gregory Peck en la película "Moby Dick" de John Huston.]

03/08/2007 21:15 Antón Castro Enlace permanente. sin tema

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