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CON MONTXO ARMENDÁRIZ Y CIA EN LA ALMUNIA

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Se quedó una de esas tardes terribles de aguacero y neblina. Una de esas tardes que apetece tumbarse a oír la melodía de la lluvia, el latigazo del viento, el temblor de la higuera. Pero había que ir a La Almunia de Doña Godina a la XIII Jornadas de Cine: se le rendía homenaje a uno de los cineastas más serios e inspirado del país, a un hombre que ha sabido contar muy bien el universo rural y sus transformaciones a través de películas como Tasio, Secretos del corazón, Silencio roto y Obaba, entre otras: Montxo Armendáriz.

Me gusta conducir: soy un coleccionista visual de paisajes, pero temía el agua de la autovía y la neblina insoportable en la cuesta de La Muela. Habíamos quedado en el hotel restaurante La Bodega: allí estaban, entre otros, el siempre imprescindible Luis Alegre, generador de amistades, su amiga Katia Aznar, José María Pemán, director de las Jornadas, la periodista Raquel Viejo, y todos los invitados: Montos Armendáriz y Puy Oria, seis películas juntos y 18 años de amor, Bárbara Lenni, la joven Lourdes que le daba unidad a Obaba, María Vázquez, la gallega chispeante, alegre y pícara que debutó con Silencio roto, Álvaro de Luna, contertulio del Gijón y estupendo actor, y su mujer Carmen, entre otros. Y también estaban, claro, Tereza Lázaro, realizadora de Borradores, y Juan, el estupendo operador de cámara.

Montxo Armendáriz habló del cine que le interesaba: un cine de sentimientos y emociones, donde el actor encarna a un personaje que parece verdadero, directo, un cine comprometido que se preocupa por el misterio, los secretos de familia, el peso del pasado, un cine que bebe en las fuentes del neorrealismo italiano, en concreto en la obra de Roberto Rossellini. Puesto a elegir tres películas que le hubiesen marcado la vida, eligió El hombre tranquilo de John Ford, El cazador de Akira Kurosawa (mientras a un amigo suyo le llevó a dejar el cine, dijo “nunca lograré nada así”; a Montxo, le incitó todavía más a hacer cine) y Roma, cittá aperta de Rossellini. Montxo habló de sus películas, de la deuda que tienen siempre con la realidad, de Tasio, del nacimiento de Secretos del corazón, que nació casi de una tormenta de ideas entre varios amigos, y recordó una frase preciosa que le dijo alguien al entrar en el cine de La Almunia: “Señor Armendáriz, ¿usted no quiere forrarse con su cine, no?”

Álvaro de Luna es ya un veterano de 73 años que vivió una experiencia maravillosa durante el rodaje de Silencio roto: se encontró, dijo, con un director meticuloso que trabajaba muy cerca de los actores, un director repleto de humanidad y de complicidad. Y recordó a Rafael Azcona, al que conoció en Italia, subrayó que lo veía pequeño, por humilde y ausente de afectación, aunque era grandísimo, un genio, recordó sus muchos días en el café Gijón y dijo que la tele le había dado popularidad y le había permitido adquirir oficio. Oficio. Respecto a las series de televisión, lo mismo dijo la gallega de Vigo María Vázquez, una de esas actrices a las que los directores emplean para el drama, cuando ella tiene un talento cómico increíble, una inclinación a la risa y a la alegría. Es una de esas mujeres que despiden vitalidad por los ojos. María Vázquez debutó en el cine con Armendáriz y hace poco participó en Mataharis, la película de Iciar Bollaín que hacía guiños a Zaragoza y al Real Zaragoza, a la que definió como una magnífica y exigente directora que se preocupa mucho por los actores. Por cierto, María Vázquez se confiesa admiradora de Carmen Maura, Pilar López de Ayala y, entre las foráneas, de Meryl Streep.

Bárbara Lennie nació en España, tiene antepasados irlandeses y en su familia hay desaparecidos durante la dictadura militar argentina. Es una actriz que no oculta sus miedos, la incertidumbre de ser otra y muchas, al menos antes de meterse en el set, pero ya tiene un importante bagaje profesional: ha trabajado varias películas, entre ellas Obaba, donde es Lourdes, esa joven documentalista que da unidad al conjunto de los relatos. Bárbara Lennie no podía olvidar su debú en Más pena que Gloria, de Víctor García León, autor del guión con Jonás Trueba, su compañero, ni tampoco eludió un proyecto en el que está trabajando: sueña empezar en septiembre u octubre la película Todas las canciones hablan de mí, basada en un guión de Jonás Trueba y Daniel Gascón. Bárbara también prepara un montaje teatral de varios cuentos de Raymond Carver, y la experiencia televisiva en Cuenta atrás la valora en su justa medida: como una forma vertiginosa de aprender y de trabajar y como una sólida manera de sobrevivir.

También vi un instante a Carlos Grassa Toro y Carolina Mejía, la actriz de Medellín: ambos se han retirado a Chodes y han instalado allí un paraíso de creación, descanso y orden minucioso de libros, revistas y estupendas fotos, entre otras muchas cosas. Y a Roberto, que tiene alma de naturalista y de incansable lector. Y a José Luis Anchelergues y a algunos lectores de Golpes de mar. E incluso algunos visitantes de este blog: una amable señora me dijo que le gustaban mucho las fotos, y que su marido, aficionado a la fotografía, era un gran seguidor.

Volví a casa hacia las ocho. Se había despejado la niebla y había cesado la lluvia. Daba gusto avanzar por la carretera. Daba gusto contemplar el celaje, los campos de manzanos, las lomas, los molinos de viento, que esta tarde eran realmente sugerentes. Tenían algo de aspas irreales en un atardecer de espejismo o de bonanza tras el diluvio. Por el camino, oí a un roquero vasco: en Radio 3 un comentarista decía que su disco On, de rocanrol en eusquera, con violín, era extraordinario. Definió al músico como arisco de aspecto, pero muy sensible por dentro. Ponderó especialmente una canción titulada Llega la luz, que sonó con fuerza y poesía.

Al llegar a casa, los dos faroles de la entrada ya estaban encendidos. La casa, tras la lluvia, tenía algo de inquietante paisaje de película. Los perras Noa y Zara enredaban en el porche.

*Bárbara Lennie Lourdes en Obaba. A Montxo Armendáriz, entre otras cosas, le regalaron dos cosas: una llamada desde Madrid de María Botto, que recordó el rodaje de Silencio roto. Y una gigantesco plato de Muel que llevaba en el centro un gran lagarto verdoso.

10/05/2008 23:24 Antón Castro Enlace permanente. sin tema

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gravatar.comAutor: manolete al que mató un toro

pero tu pedazo de mamón que te dedicas a escribir chorradas por internet.No te das cuenta de que la gente piensa que tienes sindrome de dounw no tienes mas que mierda en la cabeza.Eres lo peor de el mundo , una veguenza para tu país.Mereces que te haga comer mi mierda y te mee en la cara.Basura

Fecha: 13/05/2008 11:30.


gravatar.comAutor: El cura de tu parroquia.

te parece normal la foto del principio depravado sexual del principio , que esa niña es menor de edad desgraciado , mala persona , te mereces que dios te mate a ostias , pero no las de comulgar , sino las que duelen.Si vuelves a comulgar a mi iglesia te enveneno.

Fecha: 13/05/2008 11:34.


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