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Antón Castro

FCO. ARANGUREN: 'LAS NOCHES BLANCAS'

FCO. ARANGUREN: 'LAS NOCHES BLANCAS'

LAS NOCHES BLANCAS

 

Por Francisco ARANGUREN

Mi tío Daniel venía de Barcelona una o dos veces cada año, para ver al abuelo y a nosotros. Fue él el que me regalo el libro (quizás tuviera yo quince años). Era uno de esos libros en piel, caros, de Editorial Aguilar. Yo ya era, según me dijo, lo suficientemente mayor para cuidarlo. Era el primero y podría ir comprando otros y hacerme con una colección de libros “buenos” (era por tanto, un regalo inaugural, con todo lo que ello tiene de promesa y de iniciación a un nuevo periodo –adulto- de la vida).


Se trataba del primer tomo de las obras completas de Dostoievsky. Allí, sus primeras novelas y sobre todo, el preámbulo de su biografía. Ese hombre había estado ante el pelotón de fusilamiento, había vivido la deportación y los trabajos forzados, había estado atrapado en el infierno del juego, gastando en la mesa los anticipos del editor, y luego escribía a destajo y sin descanso, día y noche, para poder cumplir los perentorios plazos de entrega, a pesar de lo cual fue capaz de crear obras maestras. Ese hombre, de un cristianismo emocional, místico…era la encarnación del “alma eslava”.


En las páginas de aquél libro descubrí la Prespectiva Nevski y las “noches blancas” de San Petesburgo, esas noches en las que todos se echan a la calle para disfrutar de una nueva vida luminosa. En esos puentes sobre el Neva se desarrollaban las pasiones de seres “humillados y ofendidos”. La miseria, la dignidad, la locura (como la de ese hombre del “subsuelo”, cuya personalidad acaba por desdoblarse en un sosias, alguien como él, idéntico a él, que va ocupando poco a poco parcelas de su vida, hasta sumirle en la inexistencia). Dostoievsky, en sus primeras obras, se fijaba en ese hombre inexistente, el hombre insignificante, que aparentemente trabaja en su oficina y deambula por las calles, pero cuya alma ha muerto y ya no existe ni para sí mismo.


Ahora voy allí. A encontrar la huella de esas lecturas juveniles que me hicieran llorar. A recordar esa cordialidad humana de Dostoievsky, débil y fuerte. Fuerte en la debilidad y débil en la fortaleza. Ese hombre que creía en el hombre como religión. Y voy al encuentro de los personajes que poblaron aquellas calles y de las “noches blancas” y de ese hombre que ha perdido el alma y que deambula por la ciudad en busca de una nueva vida luminosa.

 

*El escritor y editor Francisco Aranguren -responsable del sello El Desembarco donde publicó Marta Navarro, una de las damas de Entrenómadas- posee un sugerente blog: franciscoaraguren.blogspot.com. Estupendo su comentario de la entrevista con Otero Lastres, que se publicaba esta misma semana en ‘La vanguardia’; Otero Lastres, por cierto, es de Cée, en plena Costa de la Muerte. Viajando por su página he encontrado este texto que alude al libro ‘Las noches blancas’ de Dostoievski y a su tío Daniel. Yo tengo un tío Daniel, que era como un ídolo misterioso de mi niñez: trabajaba en un taxi, tenía una mujer joven y enigmática que apenas hablaba y de vez en cuando nos llevaba en su coche. Años después, cambió el taxi por un camión y en una de sus visitas a Zaragoza, me trajo un saco de patatas (las patatas en Galicia siempre han sido como una obsesión y un símbolo; en mi familia, una divisa, plantar patatas era como estar vivo y volcado hacia la tierra) y un cajón de libros que mi madre le había dado. En ese cajón, venía una edición de ‘El jugador’ y otra de ‘Humillados y ofendidos’ de Dostoievski, dos libros que me habían interesado mucho a los 18 años. Recuerdo cuánto me impresionó en TVE una serie dedicada a esa novela, interpretada por Ramiro Oliveros y la inolvidable Inma de Santis. Copio el texto de Francisco Aranguren, que vive en Sevilla, y le envío un abrazo luminoso. (La foto es de Martin Munkacsi.)

2 comentarios

francisco aranguren -

Gracias, Antón, por incluirme en tu blog (y gracias Marta por tu amistad). Me hace ilusión que un texto mío haya servido para evocar tus recuerdos y por un momento hacer volver a esas personas que forman parte de nuestras vidas. Un abrazo y enhorabuena por tu página que tanto nos enriquece. Francisco.

entrenomadas -

Francisco, además de ser un buen editor, es una excelente persona y en su blog se pueden encontrar muchas joyas como la que hoy comentas.

Kisses de, mucho me temo, la única dama que queda de Entrenómadas,

Marta Navarro