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Antón Castro

Escritores

EMILIO DEL RIO. DIÁLOGO SOBRE ROMA Y LOS ROMANOS

EMILIO DEL RIO. DIÁLOGO SOBRE ROMA Y LOS ROMANOS

El escritor, profesor y comunicador, uno de los grandes expertos del mundo latino, presentaba en Martes de libros, de Fundación Ibercaja, su libro  ‘Pequeña Historia de la Antigua Roma’ (Espasa. Con dibujos de Jvlivs.

-1. ¿Por qué Roma, qué te ha dado, qué te sigue dando?

-Roma me lo ha dado casi todo: una forma de entender la historia, de entender la política, de entender el poder y también de entender la vida cotidiana. Me sigue dando asombro. Me sigue fascinando que una pequeña aldea de pastores junto al Tíber acabara dominando el Mediterráneo y levantando un mundo que todavía es el nuestro. Roma no es solo una civilización del pasado: es una forma de seguir pensando el presente. Por eso vuelvo siempre a ella. Porque Roma nos explica a nosotros mismos. Nos dio la ciudadanía, el derecho, el sentido del Estado, la ciudad como espacio común, el latín y una literatura que sigue viva dos mil años después. Por eso digo siempre que, aunque no nos demos cuenta, seguimos viviendo en un mundo profundamente romano.

-2. ¿Qué le debe este acercamiento a Tito Livio? Parece el historiador que te acompaña en tu viaje…

-He leído, claro, a los historiadores romanos y griegos que escriben sobre Roma, pero Tito Livio tiene algo especial: no solo cuenta hechos, cuenta el alma de Roma. Cuenta los cimientos morales y políticos de ese mundo. En el libro se nota mucho esa huella cuando aparecen los primeros conflictos entre patricios y plebeyos, porque Livio entiende muy bien que sin esas tensiones no se entiende nada de lo que vino después. Livio no es solo un narrador del pasado; es alguien que intenta explicar qué hizo grande a Roma y también qué empezó a destruirla. Señala con contundencia el papel terrible de la corrupción política en el declive de la república, una corrupción que da origen a los populismos que acaban con ella —¿nos suena?, ¿hemos aprendido algo de los clásicos miles de años después?, ¿no nos damos cuenta de que la corrupción es la termita del edificio de la democracia?—. el historiador reivindica los valores de los fundadores de Roma. Los cito en latín, porque no hace falta traducir: pietas, virtus, iustitia, clementia, libertas, concordia, moderatio, modestia y disciplina. ¿Hay algo más necesario y más actual?

-3. ¿Qué quisiste contar: una aventura en el tiempo, un relato colectivo, una ciudad que se volvió modélica?

-Las tres cosas. Quise contar una aventura en el tiempo, porque la historia de Roma es divertidísima, una gran novela llena de traiciones, amores imposibles, odios eternos, ambiciones desmedidas, conspiraciones nocturnas y puñales bajo la toga. Pero también quise contar un relato colectivo: cómo un pueblo, no solo unos cuantos grandes nombres, fue construyendo una forma de vivir y de organizarse que han durado más de 1.000 años y que han llegado hasta nosotros. La historia de Roma nos enseña que, como dijo Chesterton: para qué vamos a cometer siempre los mismos errores si podemos cometer otros nuevos. Pero para eso hay que conocerlos antes.

-4. Si tuvieras que resumir en pocas líneas o frases, ¿cómo harías el balance: qué significaron la monarquía, la República y el Imperio?

-La monarquía fue la infancia fundacional de Roma: siete reyes, siete colinas, los primeros peldaños de una aldea hacia la historia. Ahí se crean los grandes marcos simbólicos e institucionales: la ciudad, el Senado, el rito, la idea de orden. La República fue el gran laboratorio romano: un sistema oligárquico, sí, pero también una maquinaria política extraordinaria, obsesionada con que nadie volviera a ser rey, construida sobre pactos, equilibrios, disciplina y expansión. Y el Imperio fue la culminación de todo eso: la concentración del poder, la paz imperial, la administración del mundo y también la tentación de la locura, porque junto a grandes emperadores hubo otros que convirtieron Roma en su show personal. Si lo tuviera que resumir aún más: la monarquía funda, la República organiza y conquista, y el Imperio universaliza… y acaba pagando el precio de su propia grandeza.

-5. ¿Cómo encajan los dos orígenes de Roma, el de Eneas, el troyano, y el relato de Rómulo y Remo y la loba, que, parece, era una imagen de la prostituta?

-Encajan muy bien, porque en realidad cuentan dos cosas distintas y complementarias. Eneas da a Roma un origen noble, heroico y casi universal: une Troya con el Lacio, Oriente con Occidente, y transmite una idea decisiva para mí, que está muy marcada en el libro: Roma no nace solo de la conquista, sino de la integración. Eneas funda fusionando pueblos, lenguas y costumbres. Y luego el mito de Rómulo y Remo da a Roma su lado salvaje, humilde y brutal: la ciudad nace del abandono, del barro del Tíber, de dos niños desheredados amamantados por una loba, clave para entender eso es que en latín la palabra significa “loba” y “prostituta”. Es un comienzo genial: Roma tiene un origen heroico y un origen marginal al mismo tiempo. Esa doble raíz explica muy bien lo que será después: una civilización capaz de unir y de devorar, de proteger y de imponerse.

-6. No nos caben aquí, claro…, pero quiénes son para ti los tres o cuatro personajes claves de Roma y por qué?

-Me cuesta mucho elegir, pero voy con varios nombres muy romanos.

.- Cincinato, porque representa esa vieja virtud republicana del ciudadano que deja el arado, salva a la patria y vuelve a su campo sin aferrarse al poder: Roma en estado puro.

.- Cornelia, por una razón hermosísima: cuando le preguntan por sus joyas, señala a sus hijos. Ahí está toda una idea de educación, de ejemplaridad y de transmisión moral.

.- Los Gracos, porque muestran que Roma también se rompe desde dentro cuando la desigualdad se vuelve insoportable.

.- Julio César, porque entiende como nadie que la República ya no funciona y la fuerza hasta romperla; con él aparecen a la vez el genio político, la ambición desmedida y la tragedia.

.- Cleopatra, una mujer fascinante, con poderío en un mundo dominado por hombres.

.- Augusto, que tiene la inteligencia fría de cambiarlo todo sin llamarlo por su nombre: no se hace llamar dictador, que es lo que es, pero funda un régimen nuevo que durará siglos.

.- Y Marco Aurelio, porque me conmueve mucho esa imagen del hombre que gobierna el mundo desde una tienda de campaña en la frontera mientras escribe pensamientos sobre la vida: el poder y la conciencia, juntos. El libro, de hecho, abre con esa invitación a imaginarlo así.

-7. Un aragonés echa en falta a Marcial. ¿Qué le debemos a la literatura romana: a Virgilio, Ovidio, Horacio, Marcial, Cicerón?

-Marcial es uno de mis preferidos, me parece un tipo absolutamente genial. Le dedico varios capítulos en mis otros libros. Pero es que no me detengo en los escritores latinos en este libro. A la literatura le debemos nuestra propia literatura, nuestra manera de contar, de argumentar, de satirizar, de emocionarnos y de pensar. Virgilio da a Roma —y a Europa— un gran relato de origen y una idea moral del deber; Horacio nos deja una forma de sabiduría vital y hasta una frase que resume la relación entre Roma y Grecia, esa de que la Grecia conquistada conquistó a su fiero vencedor; Cicerón convierte la palabra en una forma de poder y de defensa de la República; Ovidio juega con el amor, el mito y la metamorfosis como casi nadie; y Marcial inventa una mirada que sigue siendo muy moderna: irónica, urbana, rápida, afilada. A la literatura romana le debemos una parte enorme de nuestra forma de entender el mundo, el arte, la música y la cultura europea. Y además está escrita en latín, que sigue escondido en nuestra lengua y en nuestra manera de razonar.

-8. ¿Por qué la historia o las historias de Roma parecen un serial de Netflix?

-Porque lo tienen todo. Y cuando digo todo es todo: traiciones memorables, lealtades a prueba de todo, amores pasionales, guerras civiles, conspiraciones nocturnas, puñales bajo la toga, emperadores que se creen dioses, esclavos que se rebelan, mujeres que mandan más que muchos hombres, discursos que cambian la historia, herederos jovencísimos con una ambición ilimitada y tipos tan extravagantes como Nerón, que convirtió el Imperio en su show personal. Roma es la mejor serie jamás escrita, con la ventaja de que además pasó de verdad. Lo fascinante es que no necesitas exagerar nada: ya está todo ahí.

-9. Aunque parezca escolar, y lo dices en el prólogo: recuérdanos qué le debemos a Roma, aunque sea solo con sustantivos, y parecemos habernos olvidado.

-La memorable escena de “La vida de Brian” de los Monty Phyton: Derecho, Estado, ciudad, Senado, foros, calzadas, puentes, acueductos, teatros, la logística, latín, lenguas romances, literatura, ingeniería, administración, ejército, Europa, impuestos, la policía, los bomberos, los gimnasios, los restaurantes, los bares, las vacaciones en la playa ¡el vino! Y añadiría dos más: ciudadanía y deber, que son dos palabras muy romanas. Porque Roma no solo dejó monumentos: dejó una manera de organizar la convivencia. En el libro lo explico: nos dejaron calles, plazas, foros y teatros para convivir, discutir, comerciar y hasta chismorrear; nos dejaron caminos para llegar lejos y una lengua que todavía sigue viva entre nosotros.

-10. ¿Qué pensaría un jefe romano del proceder de Donald Trump?

-Un romano reconocería enseguida en Trump un tipo de poder muy antiguo: el culto al yo, la teatralización constante, la necesidad de estar siempre en escena, el desprecio por las formas cuando molestan y la tentación de identificar el Estado con la propia persona. En ese sentido le recordaría más a ciertos emperadores excéntricos o desbocados que a los viejos republicanos: algo de Nerón, algo de Calígula, algo de esos momentos en que el poder se convierte en espectáculo. Pero un romano serio, de los de la vieja escuela republicana, pensaría probablemente algo todavía más simple y más duro: que cuando el poder se pone por encima de la ley, la república empieza a temblar. Y Roma sabía mucho de eso. El libro insiste en una idea de Roma que me parece fundamental: que las leyes deben estar por encima de los hombres, y no al revés.

 

SÁNCHEZ VALLÉS ESCRIBE DE EMILIO PEDRO GÓMEZ

SÁNCHEZ VALLÉS ESCRIBE DE EMILIO PEDRO GÓMEZ

 

Un texto de Joaquín Sánchez Vallés sobre el último poemario de Emilio Pedro Gómez, 'Cruzar la piel del día' (Comuniter), leído en su presentación.

CRUZAR LA PIEL DEL DÍA

 

Tal vez la principal función de la poesía sea dar testimonio de la situación del ser humano en el mundo. Y emocionar a través de ello, por supuesto. Emilio Pedro Gómez cumple perfectamente esa doble misión en este poemario titulado Cruzar la piel del día. Cruzar la piel del día es como atravesar el tiempo, y dejar constancia de que se ha vivido. Su vida. Pero, a través de la emoción que nos suscita, nosotros como lectores también lo acompañamos en ese recorrido.

El libro está dividido en cinco partes, como cinco temas que, en conjunto, forman la pintura completa del ser humano que es Emilio. La primera, Dudas, se centra en la escritura. La segunda, Tacto de vínculos, en las relaciones humanas y personales. La tercera, Naturaleza a pie, en viajes y paisajes. La cuarta, Vulnerable edad, con ese juego sobre la edad venerable, en el paso del tiempo y la vejez. Y la quinta y última, Hacia el adiós, en la aceptación de la muerte futura. Es decir, que vienen a ser el resumen de una vida completa. Y cumplida.

En Dudas, he dicho, aparece el tema de la escritura, el poeta que escribe para atestiguar su paso por el mundo. Pero lo cierto es que ningún escritor de verdad está nunca satisfecho de lo que escribe, se encuentra siempre ante la dificultad de la expresión, en lucha con el lenguaje que se resiste a reproducir con exactitud el pensamiento y el sentimiento. De ahí la duda sobre si el poema tiene auténtica validez. Esta actitud se desarrolla en la poesía contemporánea desde el Romanticismo y en España la enunció claramente Bécquer en la rima primera, cuando dice que él conoce “un himno gigante y extraño” y afirma: “Yo quisiera escribirle, del hombre / domando

El rebelde, mezquino idïoma” [...] “Pero en vano es luchar”. Eso mismo viene a decir Emilio Pedro, con mucha menos ganga romántica y mayor contención expresiva: “Oigo la claridad / pero no sé decirla”. El caso es la duda sobre la propia creación: “¿Cómo empujar al bolígrafo / la fuerza de algo ausente?”

Que el poeta dude sobre su propia poesía no es malo; al revés, es algo muy positivo. Eso es lo que le conduce a trabajar, a pulir, a buscar la perfección, que sabe imposible, pero a la que trata de aproximarse. Porque esa duda no niega el lenguaje, sino que afirma la dificultad del poeta para crearlo. El lenguaje es la máxima expresividad. Como dice Emilio:

 

El mejor juego vivo

es el lenguaje.

Las palabras nos recrean

al darles libertad.

 

Y, ya hacia el final de esta parte, nos ofrece lo que sería una buena definición de la poesía: “Hay preguntas que son respuestas sin salida”.

Tacto de vínculos es la segunda parte y en ella se nos presentan las relaciones con los demás, esos “vínculos” que nos unen a las personas que queremos. Frente a esa idea falsa del poeta en su torre de marfil, el verdadero poeta vive a pie de calle y se relaciona con los demás y por eso los demás pueden reconocer sus propias emociones en la emoción del poeta. El poeta ha de ser alguien solidario.

La primera solidaridad es la del amor. Dice Emilio:

 

Eres poema

por siempre inacabado.

Donde tiende al amor a entumecerse

respiro hacia adentro su lectura

deletreo tus ojos

y no muere vivir

en ese instante.

 

El “tú” es un poema inacabado porque se termina en el otro. No hay nada más falso que el solipsismo. En es los demás, en ese “tú” que está más allá del “yo”, donde se encuentra el sentido. Cualquier persona solo se completa en el otro, eso que Antonio Machado llamó “la esencial heterogeneidad del ser”. Y así lo expresa muy bien Emilio Pedro:

 

A través de tus nombres

leo mi mano.

 

a través de tu lengua

hallo otra mía.

 

Versos que a mí me recuerdan la famosa canción de Moustaki: “Je ne sais pas où tu commences, / tu ne sais pas où je finis”.

Digamos que esa idea de amor como unión absoluta, esa idea de que el uno se completa en el otro, que arranca en realidad de Platón, la han tratado muchísimos poetas. Lo que pasa es que Machado con lo de la “heterogeneidad” entra un poco en la pedantería filosófica (de hecho, lo atribuye a su apócrifo filósofo Abel Martín), mientras Moustaki utiliza el lenguaje poético. También Emilio lo dice en lenguaje poético, y emociona mucho.

Que el amor es un tipo de solidaridad lo deja claro cuando afirma: “Nosotros somos más / que tú y yo”. Lo mismo cuando habla de la amistad, que es “una puerta / que lleva del callar al canto / del tú hacia el nosotros”.

Y tampoco se olvida Emilio de la familia: la madre, el padre, el abuelo, los hermanos, el nieto... Su madre aparece definida en uno de los más hermosos versos del libro: “mi madre me sabía de memoria”. Más tarde volveré a citar este verso. Y es muy importante lo que dice en un poema dedicado a su nieto, en el que se muestra la preocupación por el mundo incierto que le estamos dejando, lo que amplia la solidaridad a toda la humanidad futura.

En la tercera parte, Naturaleza a pie, nos encontramos con un Emilio muy reconocible, el Emilio viajero y explorador de paisajes, que luego nos describe poéticamente. Ya en el primer poema se nos presenta caminando por el mundo: “Preguntar con los pies / a cada paso una pregunta al eco”. Y todo el apartado está lleno de amor a la naturaleza, con alusiones al aire, la lluvia, la luna, los pájaros... Destaquemos los poemas dedicados a lugares exóticos: las iglesias excavadas de Lalibela, en Etiopía; el lago Inle, en Birmania; Blue Eye, en Albania; o las ruinas de Apolonia de Iliria, también en Albania.

Claro que no se trata de una poesía meramente descriptiva: el paisaje conduce a una meditación personal, y los elementos de la naturaleza funcionan como símbolos de una actitud ante el mundo y la vida. Veamos un breve poema:

 

Recojo un verso

de la cascada.

 

“Soy la nieve soñándome con alas”

 

Escribir es leer

lo que no había.

 

¿Qué está diciendo? Parte de una contemplación: una cascada en el monte, que le inspira la idea de un poema; por eso dice: “recojo un verso”, “esa cascada me inspira un verso”. El verso es, evidentemente, el siguiente: “Soy la nieve soñándome con alas”; es decir, la nieve que ha fundido se transforma en agua que se precipita en una cascada sobre el vacío, como si volase con alas. Allí el agua habla en primera persona, porque es la inspiradora del poeta y se considera un sueño de la nieve. De ahí la personificación. El final es meditación del poeta: “escribir es leer / lo que no había”. Es decir: mediante la escritura, por medio de la poesía, podemos transformar nuestra visión de la realidad. Lo que era un simple paisaje se ha convertido en un texto metapoético. Eso solo lo hace la gran poesía.

Las dos últimas partes, Vulnerable edad y Hacia el adiós, nos presentan el momento actual de Emilio Pedro. El poeta se ha hecho mayor y siente que se va adentrando en la vejez, así que nos habla de esos temas eternos que son el paso del tiempo, la decadencia física y la aceptación de la futura muerte.

El paso del tiempo es evidente en Vulnerable edad: “De joven sudaba sueños / que ahora veo arder”. Y la decadencia está presente en todos los poemas de esta parte. Hay una imagen entre ellos que me ha impresionado en especial: “Miro la mano más venosa / y estriada del mundo”. Y comprueba: “Es la mía”. Al final, el poema concluye: “Gira mi mano como un cuenco / y se vierte el origen de todos los eneros / bendice mi edad... / Y me conformo”. Y me conformo: esa es la actitud del poeta, y la mejor que puede adoptar, la conformidad con el declive, con la seguridad de que el tiempo ha de destruirnos. De tal modo que, en Hacia el adiós, la conformidad es conformidad con la muerte que espera, con “la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos”, como dijo Rubén Darío.

Esta aceptación de la muerte aparece, por ejemplo, en un curioso poema que nos lleva a recordar que Emilio es matemático. Es un poema que anuncia o pretende vislumbrar el futuro que le espera a su cuerpo (“que visualice en sus metáforas / lo que va a sucederle”). Desde su concepción científica, se convierte en una “ecuación diferencial”, de tal modo que “al despejar la incógnita / pueda verme morir /sin sufrimiento”. Deseo que creo que todos suscribiríamos.

Muchos versos manifiestan esa serenidad ante la muerte: “Entro al bosque sin miedo a más derrotas”, “Me aproximo a un futuro / que es revés del pasado”; la muerte es vista “como amiga que has vivido de mi sombra”, y le pide: “llévame con dulzura / y te devuelvo el beso”. Ya hacia el final del libro, en el penúltimo poema, se despide de los amigos, de los conocidos, de todos los seres en general: “Llegado este momento de partir / ojalá os sintiera conmigo”, acompañándolo en “mi cita ya asumida con la nada”.

Cruzar la piel del día, como vemos, es una poesía centrada en el “yo”, en la manifestación del poeta sobre su situación en el mundo; pero eso no impide que Emilio Pedro, como hombre solidario que es, no olvide su preocupación por la situación actual, en este tiempo tan terrible que estamos viviendo, “propicio al odio”, como dijo Ángel González.

Ya hemos señalado ese poema dedicado a su nieto donde se preocupa por el planeta estragado que le estamos dejando (“Ay de mi nieto / con la alegría desollada / en su latir tan puro. / Ay del futuro / que cercará su yo”). Pero hay muchos más. Por ejemplo, Guerra interior: “¡Qué vértices de culpa! / Cuando pasas por alto una injusticia / te quedas quieto / pero tu sombra no se paraliza”. O ese poema donde denuncia: “Cada vez más endeble / agoniza el planeta”. Y remata: “Se agotará la risa / y no habrá un sitio libre / donde manar”. Tremenda advertencia.

Por último, ¿cómo se hace la poesía? La poesía no es la expresión directa del sentimiento del autor. No me cansaré de decir que la poesía solo funciona mediante sugerencia y que la emoción que hay en un poema es la que el lector siente. El lector “recrea” el poema. Para que esto ocurra, el poeta tiene dos herramientas muy potentes de sugerencia: la música y la imagen. Y las dos las maneja perfectamente Emilio Pedro. La música se oye en sus versos, donde abunda el endecasílabo y sus complementarios, el heptasílabo y el eneasílabo. Y la imagen se manifiesta en metáforas, comparaciones, símbolos y otras figuras. Por poner un par de ejemplos: Atención a esta paradoja:

 

La luz vive cautiva en cada sombra

la sombra es un fantasma de la luz.

 

Que viene a hablarnos de la complejidad del mundo, Y hasta de su dificultad de comprensión. Por no hablar del yin y el yang. Pero si nos subyuga es porque está envuelta en la música de dos endecasílabos y presentada como personificación. Es decir, el poeta no expone un razonamiento, sino que sugiere una emoción mediante una imagen.

O cuando habla de la amistad, considerada “una puerta / que lleva del callar al canto / del tú hacia el nosotros / de la pura aridez al agua viva”. Fijémonos en los dos últimos versos. “Del tú hacia el nosotros” es lenguaje directo. Pero “de la pura aridez al agua viva” es una imagen poderosa, una metáfora, unida a la personificación y a la antítesis. Los dos versos vienen a decir lo mismo; pero, en lugar de presentar primero la imagen y luego su traducción al lenguaje directo, Emilio ha presentado primero el lenguaje directo y luego lo ha enriquecido con la imagen. Y eso es lo que hace la buena poesía. Además, en un perfecto endecasílabo.

Y acabo volviendo a ese verso sobre la madre que he citado antes: “mi madre me sabía de memoria”. El verso nos conmueve con mucha fuerza. ¿Porque habla del amor materno? No. Bueno, sí. Pero porque lo hace de forma muy sugerente. Primero, es un endecasílabo enormemente musical. Segundo, se basa en unas aliteraciones de la nasal bilabial que son especialmente suaves y sugeridoras de una dulce ternura. Tres nasales bilabiales por delante: mi madre me; dos por detrás: memoria, y en medio una bilabial oral: sabía. Oigámoslo: “Mi madre me sabía de memoria”. Es la música del afecto infantil, es casi el balbuceo de un niño. Y la imagen de “saber de memoria”, como si, desde el punto de vista del niño, él mismo fuera la lección que su madre ha aprendido para siempre. No se puede decir mejor. Espero que nadie se atreva a negar que la poesía es música.

Perdón por haberme perdido en disquisiciones técnicas, pero de algún modo tenía que explicarlo. Para rematar, quiero leer el último poema del libro, el Autoepitafio, deseándole a Emilio que su deseo se cumpla:

 

Quiso vivir en poesía

y que su herencia

no fuera una ceniza

sino canto.

 

 

POEMAS DE EMILIO PEDRO GÓMEZ

 

PASTOR DE DUDAS

[Habito ese ángulo de sombras donde las cosas

comienzan a hacerse y deshacerse.

Daniela Martín Hidalgo]

Hay nombres que pesan al leerlos

y otros se alzan al cielo sin aviso.

¿Acaso no hay palabras

que encarcelan las letras?

¿Echa a faltar la boca

sus cuerdas consonantes?

¿El rojo de las rosas

nos desafía?

¿Algún signo precede

a las insurrecciones?

¿Si adoro las palabras

me equivoco de dios?

¿No habitan el sentido

de nuestra eternidad?

¿Las hojas al caer

alzan la vista?

¿Qué ascuas de esperanza

se ha llevado este miércoles?

¿Es antes el deseo

o la caricia?

¿Son fundadas las culpas

con que carga mi sombra?

¿Y qué muerte es feliz?…

Ya llegó a mí

la soledad del tiempo.

No descansa el cansancio

de los interrogantes.

Hay preguntas que son respuestas sin salida.

******

ANIVERSARIO… UN DESPERTAR

Desplegar nuestro mapa

de la vida en común

indagar los instantes que apaciguan

las arrugas del tiempo

ganar la espalda buena del paisaje

sonrisas, sueños, rebeliones…

conseguir que rebroten del olvido

abrir sendas de apoyo mutuo

en la pendiente de los días

cuidarnos de dañar

nuestros temblores singulares

cuidarnos sin sellar

nuestra puerta de casa

cuidarnos es amar

briznas de aliento

hacia un salvarse colectivo.

*

LA VIBRACIÓN AMIGA

Como oculta la niebla

hay una realidad salvable

bajo el olvido

cuando hablar es

tocarnos emociones

cuando el desorden

es una forma de esperanza

la amistad una puerta

que lleva del callar al canto

del tú hacia el nosotros

de la pura aridez al agua viva.

*

AQUIETARSE EN LA CONCILIACIÓN

No te dejes excavar

por ningún infortunio

absorber por el duelo

con los brazos caídos.

El agua que en barro en ti se vierte

modela con la tierra

la belleza de un cántaro.

Hay calidez en las arrugas

creación en la enfermedad

pétalos en las rosas negras del dolor.

*

Recojo un verso

de la cascada.

"Soy la nieve soñándome con alas."

Escribir es leer

lo que no había.

*

Quiero escribir ese poema

cometa de mi cuerpo

que visualice en sus metáforas

lo que va a sucederle

una ecuación diferencial

que inserte en mi salud

su proceso de cambio

que aunque sea irreparable me desnude

la carga que me espera

con sus posibles contrapesos

compasiones, secretos, entusiasmos…

sin fuegos de artificio

y al despejar la incógnita

pueda verme morir

sin sufrimiento.

*

Hay vida sin edad

y edad sin tiempo.

Se hunde en la tristeza un niño

al no encontrar motor

para su alfombra voladora

y a su lado un anciano emprende el reto

de aprender a silbar.

En la otoñal estancia

¿para qué proseguir con el cansancio

de volver a envolver desesperanzas?

Con los relojes quietos

cada instante es sorpresa

nada vuelve a su igual.

En la vejez también arraiga

esperar lo impensado

habitando el recuerdo

solo si regenera estelas olvidadas

o incita a descubrir inéditos destinos.

Entro al bosque sin miedo a más derrotas

confiado sereno

y me dejo llevar hacia un claro de luna

que ilumina los pasos alejándose

sin huir de sí mismos

que avanzan sin vejez sin muerte sin final

y escuchan las campanas del no ser

en tiempo ajeno.

*

AUTOEPITAFIO

Quiso vivir en poesía

y que su herencia

no fuera una ceniza

sino canto.

******

[Te pienso Markel

en lugares, momentos y emociones

que habitarás un día]

Sabrás llegar a tiempo a cada instante

que merezca la pena ser vivido

contemplarás despacio los paisajes

hasta darles cobijo

y ellos te limpiarán de sombras la mañana

mirarás a los ojos de lo ciego

que sabe construir su propia imagen

sin dejarse cegar por quien le ve

abrirás las ventanas que se asomen

en todas direcciones porque a veces

es más veloz lo oblicuo

lleva más adelante un retroceso

elegirás con precauciones

tus lugares de observación

no vaya a transformarse en red tu celosía

aprenderás de los pájaros migratorios

a echar raíces en el cambio

y en la fidelidad

salvarás del olvido

con afán de arco iris

las huellas provechosas que ya están dentro de ti

harás buena familia en las palabras

que siembran los pasos cotidianos

de sugerencia y significación

nadarás con las olas de la lengua

al hablar y en el beso

hacia alas que te lleven más allá

conocerás la vela roja del amor

la malva lentitud de la ternura

percibirás el claroscuro de los bosques

con sus frases de luz en armonía

como una libre escuela del color

extraerás realidad del espejismo

sabiendo que el futuro

empieza a ocurrir en el presente

procurarás el buen quehacer

más que la perfección inalcanzable

sin temor a orientarte a una utopía

cumplirás más de un sueño si superas

el altamar del día sin reblar

saldrás de algún bélico túnel

por senderos de esfuerzo solidario

a una paz que no ceda en tu interior

tendrás a mano abierta

la cima del perdón y del consuelo

experimentarás que el amor no se termina

aunque acabe el amor

verás a contraluz que la bondad

es el más constructivo hacer del ser humano

te irás convirtiendo sin saberlo

en un lugar donde mejora el mundo

caminarás con pasos transparentes

al cielo abierto del asombro

te harás fuerte al irte abriendo

como un olivo acogedor.

Que tengas una vida donde sí

y seas también futuro del aún

que si una vez alcanzas estos versos

te sepan a algo más que a monedas a un pozo

a un silbar porque sí o a un tiempo en vuelo.

Si aún tengo niñez

sabia inocencia

que sea ahora y siempre para ti.

 

 

JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO: NOTA SOBRE ALOMA RODRÍGUEZ

JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO: NOTA SOBRE ALOMA RODRÍGUEZ

JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO. NOTAS DE ’UNA INESPERADA ILUSIÓN’
José Ángel Cilleruelo, un gran poeta y dietarista, lector y crítico literario, ha escrito esta nota breve sobre el último libro de Aloma Rodríguez (Zaragoza, 1983): ’Una inesperada ilusión’ (PUZ. La Gruta de las Palabras), poemario que ha figurado cinco semanas en la lista de los 20 más vendidos de poesía de ABCD Cultural.
"Un libro donde se respira inteligencia, el de Aloma Rodríguez (1983), perfectamente enmascarada: como los dibujos que el artista deja inacabados a propósito y eso los convierte en obras maestras. O la osadía de un pintor que decidiera exponer los esbozos de un gran cuadro, sin ningún cuadro al lado. Libro que se concentra en dos únicos núcleos temáticos: la escritura y quien escribe, ambos desde una gran y desganada intensidad lírica. Una inesperada ilusión habla de cómo se sueñan los libros, también de las pesadillas que provocan y, sobre todo, de cómo los imagina y los padece una escritora".

*La foto es de Patricio Julve, en colaboración con Manuel Micheto, fotógrafo y editor fotográfico. Está tomada en el verano de 2025.

*****
Por cierto, quien quiera seguir el abundante, inspirado y ordenado mundo literario de José Ángel Cilleruelo, lo puede ver en estos dominios:
-Sortilegio. Con una antología de su obra
https://jac-sortilegio.blogspot.com/
El visir de Abisinia y su apartado poético
https://elvisirdeabisinia.blogspot.com/
El balcón de enfrente. Cuaderno de crítica literaria
https://elbalconenfrente.blogspot.com/
Ventanilla de vagón. Dietario (2019-2025)
https://jac-dietario.blogspot.com/

PREMIO DE LAS LETRAS ARAGONESAS. POR MARIANO GARCÍA

PREMIO DE LAS LETRAS ARAGONESAS. POR MARIANO GARCÍA

FÉLIX TEIRA COMENTA EN 'LETRAS LIBRE' MI LIBRO 'PERIFERIAS DEL DESEO'

https://letraslibres.com/literatura/anton-castro-y-las-periferias-del-deseo/27/07/2025/?fbclid=IwY2xjawL4radleHRuA2FlbQIxMQABHuBk2rauve3Hisr0e5gfCrwyElG0v3KcW-uXNGwXFfhLhDVnH_aH6SeRM9nz_aem_zmn_LKbVEibbmLMhhNxaEw

 

Antón Castro es un escritor y periodista con una sensibilidad singular que se pone de manifiesto en su nuevo libro de relatos, Periferias del deseo. Tal vez su peculiaridad provenga del mestizaje: un gallego que floreció en Aragón, donde se ha convertido, desde el suplemento Artes y Letras que dirige en Heraldo de Aragón, en la levadura cultural de múltiples proyectos. Del interesante mestizaje da cuenta la película recién estrenada Cariñena, vino del mar, dirigida por Javier Calvo. La fértil carrera literaria del autor –que recoge este miércoles 30 el Premio de las Letras Aragoneses, compartido con el ensayista José Luis Melero– se culmina ahora con este volumen de cuentos.

Spinoza asegura que el deseo es la esencia del ser humano, y el deseo es el motor de este libro. Periferias del deseo está compuesto por 64 cuentos divididos en cinco epígrafes: “Extravíos”, “A mi alrededor”, “Garrapinillos, “Antología de instantes, “Cómo me gustan las mujeres” y “Pasión a la intemperie”. El cuento es un género sutil y difícil, o aciertas en su brevedad o lo malogras. Antón Castro maneja con destreza la teoría de Piglia: en el cuento hay una historia aparente y otra oculta, que al final estalla. Semeja la emoción del jugador de póker que tiene un trío y pide una carta que poco a poco va descubriendo. La carta oculta puede trasformar la jugada. Castro cultiva este arte con maestría, por ejemplo, en “Un instante en la Alhambra”, donde el final del cuento es insólito. Y lo vuelve a hacer en uno de los mejores, “Cuento ruso”, en el que es difícil no enamorarse de la guía rusa Yelena. Los desenlaces sorprendentes o inusitados voltean la historia alumbrando una realidad desconocida, como sucede en el final turbulento de “Una aventura peligrosa”.

Los tres relatos mencionados pertenecen a los primeros apartados. En los siguientes, Castro juega a la brevedad. Utiliza la pluma como un pincel impresionista, que recuerda la pincelada de Berthe Morisot o Manet, un toque de color intimista ilumina un lienzo. Un ejemplo: la protagonista de un cuento observa la foto de sus padres y recuerda como el padre carpintero toma la mano de su esposa, la deja sobre su corazón y la acaricia hasta que la mano se queda dormida como una cardelina. En el apartado final, “Pasión a la intemperie”, surgen mujeres misteriosas, como “Rosa, Rosi, Rosalía”, la prostituta Ekaterina o la carnal Clara de “Una alquería en las afueras”. Finaliza el volumen con un guiño generacional: una mujer recuerda, cuarenta años después, al joven adolescente con el que bailaba durante el verano. Sonaba la canción Anduriña, el muchacho le besaba el pelo y se embriagaba con el perfume. La magia de los cuentos está construida con una prosa jugosa, colmada de sensibilidad de poeta, que salpica la narración (el mar parecía una animal airado/ le pareció sensual, dolía mirarla/ irreal, como el arrabal de un sueño…).

El conjunto de estos relatos, unos artificios cuidadosamente diseñados, desvela la esencia del autor: sus recuerdos de Arteixo y A Coruña, su pasión por la fotografía (ah, el fotógrafo de Lastanosa), el trasfondo de Teruel (Urrea de Gaén, La Iglesuela del Cid, Ejulve…). En resumen, Periferias del deseo es un canto a la vida, un gozoso repaso de circunstancias en forma de cuento en que aparece el embrujo de la niñez, los arrebatadores amores de la adolescencia, los viajes, los desengaños, el arte, la fotografía, la sensualidad polifacética de la mujer y el erotismo desatado. 

LA TORRE DE HÉRCULES

LA TORRE DE HÉRCULES

 

PRESENTACIÓN DEL LIBRO TORRE DE HÉRCULES, A LÁMPADA DO MUNDO
de Ramón Loureiro (texto) y Antonio Seijas (ilustrador)
 
El próximo jueves 29 de diciembre, a las 12,30 horas, en el Centro de Interpretación de la Torre de Hércules, va a ser presentado el libro A TORRE DE HÉRCULES. A LÁMPADA DO MUNDO, del que son autores Ramón Loureiro (texto) y Antonio Seijas (ilustraciones), publicado por la Editorial Trifolium.
 
Estarán presentes en el acto de presentación: Ramón Loureiro (autor del texto); Antonio Seijas (autor de las ilustraciones); Ana Santorun (directora de la Torre de Hércules) y Xan Arias (editor)
 
El libro nace con la intención de situar la Torre de Hércules en el centro de la literatura y el arte de nuestro país. Se trata de un volumen de diseño extraordinariamente cuidado, de un auténtico objeto artístico llamado a perdurar, con el que se rinde tributo al más bello de los faros del mundo, y a través de él, a la ciudad de A Coruña y a Galicia entera. 
 
Escrito por Ramón Loureiro, Premio Julio Camba, e iluminado por el ilustrador Antonio Seijas, se publica en gallego, castellano e inglés, y su eje vertebrador es un relato de conmovedora belleza, auténtica poesía en prosa, que viaja por la historia de la Torre de Hércules desde la antigüedad hasta nuestro tiempo, celebrando la grandeza del faro a través de su arquitectura, de la luz con que brilla entre los grandes mitos de Europa y, sobre todo, de su capacidad para hacernos soñar

 

LA RUPTURA DE GABO Y VARGAS LLOSA, SEGÚN BAYLY

LA RUPTURA DE GABO Y VARGAS LLOSA, SEGÚN BAYLY

Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa pasaron de una amistad infinita a una enemistad que les llevó a la indiferencia, al silencio y no sabemos si al odio. Vargas Llosa, que había tenido una infancia difícil y numerosos desencuentros con su arisco padre, le propinó un puñetazo a su amigo del alma en una sala de cine en febrero de 1976 en México, que se cayó al suelo. Le quedó un moretón ostentoso y el recuerdo -o la acusación-, concentrado en una frase: “Esto es por lo que le hiciste a Patricia”. ¿Qué le hizo el autor de ‘Crónica de una muerte anunciada’ a la prima hermana y esposa del narrador peruano?

A eso intenta contestar el libro ‘Los genios’ del escritor peruano Jaime Bayly Podríamos decir que es la novela de una amistad traicionada, de un equívoco, de una tentativa de seducción, de una aparente deslealtad e incluso de una invención que se deja correr, aumenta de peso y medida, y se transforma en una leyenda un poco incómoda, que incluye la supuesta atracción de Mario Vargas Llosa por los burdeles y las prostitutas.

El tema es viejo y ha generado mucha tinta (Xavi Ayén no eludió el asunto en su libro sobre el ‘Boom’) y mucho morbo. Ninguno de los dos dijo nada de ello; una vez Mario dijo solo: “Mujeres”. En esta novela, que el novelista y presentador Jaime Bayly (Lima, 1965) ha definido como “la más ambiciosa, arriesgada y peligrosa de las mías”, se cuenta la amistad entre los dos, que se inicia en Caracas en 1967 y concluye con ese final abrupto de febrero de 1976 en México. Esa amistad tiene muchas conexiones entrañables: Mario y Gabo se veían, se escribían, se leían, se admiraban. E incluso, algunos años después, cuando Mario Vargas Llosa se instaló en Barcelona, en el barrio de Sarriá, lo hizo muy cerca de García Márquez. Y este supo siempre, de forma directa, que Vargas Llosa, en un viaje de Barcelona a Lima, conoció a Susana Diez Sonseca y se enamoró de ella. La pasión fue creciendo de tal modo que el autor de ‘Conversación en la catedral’ -novela que le gustaba mucho a su nuevo amor– abandonó a su familia, a su prima Patricia Llosa y a sus tres hijos.

Eso se cuenta en la novela, de diálogos inventados o imaginados, que pudieron ser probables, según el autor. La admiración o la complicidad de ambos cristaliza en la publicación de un libro esencial: ‘Gabriel García Márquez. Historia de un deicidio’, de Mario Vargas Llosa, en el que intenta contar cómo Gabo asume la forma omnipresente de narrar como si fuera Dios.

Antes de llegar a ese momento, la novela, de estructura abierta, de ‘flash backs’ constantes, cuenta muchas cosas. Por ejemplo: “Separado de su esposa, padre de tres hijos, generoso con las cosas del dinero, Vargas Llosa le dice a [Carmen] Balcells: ‘La mitad del dinero que nos pagarán será para Patricia y los niños. Te ruego que le envíes ese dinero a Lima tan pronto como puedas’. ‘La mitad, no -dijo Balcells-. El sesenta por cinco para Patricia’. ‘Lo que tú digas -dijo Mario’”. En ese momento, Vargas Llosa estaba enamorado ya de Susana Diez. Y algo más adelante, queda clara la generosidad de los dos genios: “Vargas Llosa y García Márquez eran genios para urdir ficciones persuasivas, para tramar historias hipnóticas, pero, en las cosas odiosas del dinero, eran totalmente desprendidos, desapegados, ajenos por completo a la codicia, el afán de acumular, de comprar, de ostentar, y por eso Mario, cuando se divorció de Julia Urquidi, su tía política, le dejó los derechos a perpetuidad de ‘La ciudad y los perros’, y García Márquez le cedió los derechos de ‘Relato de un náufrago’ al sobreviviente colombiano que le contó aquella historia”.

La relación de Mario y Susana iba viento en popa. Ella, que quería ser diseñadora, era buena lectora y muy inteligente, y pensaba: “Mario me ama, pero más ama su vocación de escritor, eso es lo primero para él”. Un detalle los llevará a la ruptura: durante el rodaje de ‘Pantaleón y las visitadoras’, sorprenderá a su amante en una situación comprometida con la actriz Katy Jurado, a la que Vargas Llosa le habría dicho: “Tienes una selva negra entre las piernas, Katy (…) Tus vellos púbicos parecen la barba de un comunista cubano. Pero si quieres, Katycita, yo mismo te los depilo”. “La estaba depilando. Pero Susana pensó que estaba haciéndole un cunnilingus”, le dirá el propio escritor a Carmen Balcells. “Vargas Llosa es el primero de la clase, pero Gabo es el genio”, afirmaba Carmen. Y esto se comenta cuando se firma una carta de apoyo a Heberto Padilla, en la que faltaba la rúbrica del colombiano, que nunca quiso manifestar opiniones contrarias a Fidel Castro.

Jaime Bayly se desplaza en el tiempo y en los recuerdos. En este contexto tan complejo, se desliza una frase de García Márquez que quizá tenga que ver también con el famoso puñetazo: “Te vas a reunir con mi abogado, que es el mejor de Barcelona -le dijo Gabriel a Patricia-. Y le vas a decir que quieres divorciarte de Mario”.

*Texto que publiqué en Heraldo de Aragón.

Eso no sucedería jamás. El hecho culminante fue cuando García Márquez tenía que trasladar a Patricia Llosa al aeropuerto tras una fiesta en Bocaccio. García Márquez dijo: ‘Carajo, primita, creo que me he perdido’. Patricia Llosa soltó una carcajada triunfal y dijo, sin vacilar, volando como un águila: ‘Mejor. No sé si quiero viajar. Por acá cerca hay un hotel’”. Jaime Bayly se imagina lo que pasó, que no es nuevo del todo. En cualquier caso, tras oír de su marido que él no le había sido infiel con ninguna puta y que lo de Susana había sido una calentura, Patricia le dijo a Mario Vargas Llosa: “Ya no eres mi único hombre”. Y le confiesa que se acostó con Gabriel García Márquez y que “es un amante exquisito”. El escritor replica: “¡Le romperé la cara a ese hijo de puta!”.

Lo haría, dice Bayly. “La sangre llegó al río, y ese río, antes de aguas limpias, transparentes, ahora turbio de rencores y malentendidos, fue a morir al mar de los celos, las pasiones contrariadas, las amistades rotas, traicionadas”.

*Foto de la Fundación Gabriel García Márquez.

FELISA FERRAZ. I FESTIVAL PIRINEO LITERARIO

FELISA FERRAZ. I FESTIVAL PIRINEO LITERARIO

Felisa Ferraz: “Mi Pirineo es belleza y compromiso”

 

La profesora e investigadora es la directora del Festival Pirineo Literario que se celebrará en Benasque del 8 al 10 de septiembre

 

¿Por qué el Festival Pirineo Literario, qué buscan y qué quieren contar?

-El Festival es un escaparate del proyecto Pirineo Literario y se inaugura el día 8 de septiembre con Luz Gabás y el músico José María Ciria. Nuestro objetivo es crear una cartografía lectora que recoge a todo tipo de agentes (libreros, bibliotecarios, gestores, autores, lectores) vinculados a la lectura para tejer una red de prácticas lectoras en las que el Pirineo es paisaje, territorio literario y motivo cultural. A través del Festival damos a conocer el proyecto y visibilizamos nuestro trabajo, que tiene vocación de unir toda la cordillera, de mar a mar, a través de la literatura; nuestra intención es que sea una propuesta que se consolide como una fiesta de la literatura.

 

Ese es el tema de un trabajo suyo publicado en Prames. ¿Cuál sería su campo base o área de influencia?

-Nace en el valle de Benasque, desde el impulso de la Asociación Guayente y con el apoyo del ayuntamiento y de la comarca de Ribagorza; ojalá en próximas citas podamos extenderlo a otras sedes en otros valles y comarcas. Tiene por sede el Palacio de los Condes de la Ribagorza y se prolongará desde el 8 al 10 de septiembre; se cerrará con la proyección de la película ‘La luz de septiembre’ de Lola García. Colaboran el Ayuntamiento de Benasque y la Diputación de Huesca.

 

¿Qué tiene de esencial y literario el Pirineo?

-El Pirineo tiene una gran historia literaria, desde la tradición oral -plagada de mitos y leyendas- pasando por la obra de los pirineístas clásicos de la Ilustración y el Romanticismo, hasta llegar a nuestra época en la que sigue siendo escenario de relatos que abordan tramas costumbristas, mágicas, históricas, policíacas... Uno de nuestros empeños es mostrar un Pirineo contemporáneo que sigue vivo, aportando una cultura propia que no solo mira al pasado sino al presente y al futuro de las vidas de los que allí habitan.

 

¿Cuáles serían algunos libros decisivos?

desde el mito de Pirene y el cantar de Roldán hasta la novela de Irene Solá, ‘Canto yo y la montaña baila’ hay un sinfín de obras magníficas en las que el Pirineo tiene un papel protagonista. Me gusta el Hemingway que va a pescar a Irati en ‘Fiesta’, Marta Iturralde poniendo voz a las mujeres pirineístas en ‘Mujeres y montañas’ o Sender evocando su infancia en ‘Crónica del alba’. Me resulta difícil elegir un libro decisivo porque creo que tenemos la suerte de tener muchas voces singulares que han recorrido este Pirineo literario, algunas ya clásicas como Severino Pallaruelo o Julio Llamazares y otras que pueden sorprender al lector como Carmen de Burgos, Juan Ramón Jiménez o Josep Plá.

 

¿Quién es, para usted, el personaje pirenaico por excelencia, ya sea hombre o mujer?

Es alguien que tiene muy arraigados unos valores ancestrales que son un código de comportamiento, una forma de vida, es alguien que debe hacer frente a la adversidad en forma de catástrofe natural, soledad, necesidad de superar las dificultades materiales de la vida, en un entorno de magnífica belleza pero también hostil. Un personaje pirenaico es el último habitante de un pueblo, la mujer que emigra a servir en la ciudad, el neorrural que busca encontrarse a sí mismo volviendo a sus raíces…

 

¿Qué le da a usted el Pirineo? Ha escrito mucho sobre ello.

El Pirineo es mi raíz y mi vocación. A través del paisaje me he entendido a mi misma y me he encontrado con gentes estupenda con la que recorrer el camino. Mi Pirineo es belleza y compromiso.

 

A la luz del programa, esencialmente femenino este año, ¿es el Pirineo un escenario de mujeres y contado por mujeres?

-La mujer tradicional en el Pirineo era la guardiana del relato de la Casa y sus habitantes, la que transmitía las leyendas y las historias familiares, la que cuidaba de todo y de todos, pero no tenía una voz pública. Los últimos veinte años han visto cómo las voces femeninas en el Pirineo se multiplican: desde las más populares como Luz Gabás o Rosario Raro; las jóvenes como Irene Solá o Sandra Araguás; las clásicas como Carmen Castán o María Pilar Benítez; las montañeras como Marta Iturralde o Nuria García Quera… Y esto es solo el principio.

 

*La foto es de Oliver Duch, fotógrafo de Heraldo.