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'MAPA' DE ELÍAS LEÓN SIMINIANI, POR JONÁS TRUEBA

[Está dando mucho que hablar una película que llegará la próxima semana a Zaragoza: ‘Mapa’ de Elías León Siminiani. Una película que parece un falso documental y que es un diario delirante realizado durante cinco años. Jonás Trueba, realizador, guionista y apasionado del corazón de las películas, ha escrito de ella en su blog en ‘El mundo’. Aquí puede leerse su texto, que yo copio en mi blog de manera íntegra.

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/elvientosopladondequiere/2013/02/14/siminiani-justo-a-tiempo.html]

 

SIMINIANI, JUSTO A TIEMPO

Por Jonás TRUEBA

 

 

Al salir de Mapa muchos se preguntan si todo lo que se cuenta en ella es real; y cuanto más lo pienso, más me doy cuenta de que en esa pregunta está la confirmación de su fuerza. Todo es real y no por ello deja de ser ficción. Es la vida misma hecha película.

Como tantos cineastas crecidos en las filmotecas, como aquel Perlov que un día decidió reaprender el cine desde la ventana de su casa, Siminiani también ha tenido que renunciar al cine que una vez soñó para conformarse con el cine que le ha tocado vivir. Nace de una cierta frustración y, sin embargo, es allí donde parece haber encontrado la felicidad. Mapa es el relato de todo esto y, de ahora en adelante, una guía para todos aquellos que andamos un poco desorientados. Es un primer largometraje pero viene precedido por una plétora de cortometrajes, de ficciones que se dan la vuelta como un calcetín, de ensayos fílmicos y autobiográficos, de una fascinante serie de instrucciones para entender el mundo moderno y de algunas pequeñas piezas de orfebrería casera; una obra que Siminiani ha ido tejiendo minuciosamente, en estricta soledad, a base de imperativos categóricos y restricciones creativas: sin duda una de las aventuras más fascinantes de nuestro cine.

El festival Márgenes asumió la iniciativa de enseñarnos a mirar Mapa reuniendo gran parte de estos trabajos anteriores: una hermosa cartografía acompañada de textos iluminadores, dando fe de lo que ya puede considerarse otra manera de disfrutar el cine. Y el cine de Siminiani llega en el momento justo, situándose en el tránsito de la ficción al documental, del cine al digital, de la ciudad al campo, de la vida en pareja a la soledad: en ese punto intermedio o en esa fricción esquizofrénica. Entre guardar las formas, imponiendo cierta distancia intelectual, y el desborde emocional, incontrolable.

Luis E. Parés llama la atención sobre el modo de operar de Siminiani en algunas de sus piezas más logradas, construyendo guiones de hierro soterrados bajo imágenes extraídas de lo real, un poco a la inversa de lo que sucede en la mayoría de las películas que pretenden hibridar la realidad y la ficción. Pero en Mapa el guión parece haber sido construido en función del azar, o más bien al hilo de cómo se van presentando los acontecimientos, en un intento enloquecido de aplacar los vaivenes de la vida, entre fugas y huidas a paisajes exóticos, en la búsqueda de una calma y de un nuevo amor que no llega, echando mano de viejos amores y también del cine, por qué no: siempre ha tenido efectos terapeúticos y nunca ha dejado de dar cobijo a los que le son fieles.

Si es verdad eso de que el cine va perdiendo fuerza como espectáculo gregario y que los que seguimos acudiendo a él nos parecemos cada vez más a aquellos cristianos en las catacumbas, entonces es posible que ese cine del mañana haya llegado definitivamente para quedarse. Mapa de Siminiani lo indica claramente: el cine ya solo puede ser un acto de amor.

 

[Otro especialista en cine, como Gregorio Belinchón, que firma en ’El País’ y ha publicado numerosos reportajes y estudios de cine, publicaba esta noticia sobre Seminiani en ’El País’ el pasado 31 de enero.]

 

http://www.google.es/imgres?imgurl=http://ep00.epimg.net/cultura/imagenes/2013/01/30/actualidad/1359575636_514027_1359576038_noticia_normal.jpg&imgrefurl=http://cultura.elpais.com/cultura/2013/01/30/actualidad/1359575636_514027.html&usg=__5v_dx6ekQ4WK7asIRCMdiSRmPHo=&h=418&w=560&sz=38&hl=es&start=14&sig2=DiHFriKBxHjxcqidFO5y5g&zoom=1&tbnid=Yr6GefCJse6koM:&tbnh=99&tbnw=133&ei=NK0nUdCZNeeN0AWikoHQBA&prev=/search%3Fq%3DmAPA%2BDE%2BEL%25C3%258DAS%2BLE%25C3%2593N%2BSIMINIANI%26hl%3Des%26gbv%3D2%26tbm%3Disch&itbs=1&sa=X&ved=0CEQQrQMwDQ

EL TRISTE (E IRÓNICO) DESVARÍO

DE DESAMOR DE UN CINEASTA

 

Por Gregorio BELINCHÓN

 

Érase una vez un cortometrajista de reputada carrera, que entró en la vorágine de las series de televisión y acabó desnortado. En lo profesional y en lo personal. Érase una vez Elías León Siminiani (Santander, 1971), un cineasta que en 2008 empezó a grabar su vida —“como si el amor pudiese demostrarse a posteriori en vídeos”, dice con sorna su propia voz en off—, sus desvaríos de enamorado, que le llevaron a vagar durante meses por India, a dejar de lado la película, a retomarla y a acabar rematándola a inicios de septiembre de 2010. Mapa, que así se llama el documental autobiográfico, se estrena mañana en cines y es candidato al Goya en su categoría. Y demuestra un humor socarrón y liberador en el alma de un tipo que en pantalla es capaz de llevarse la contraria con una voz que bautiza como el Otro.

“Todo lo que cuento es 100% real. Aunque ya me he alejado de mí mismo con este personaje... bueno, aún estoy luchando. Me ha ayudado el tiempo, porque han pasado cuatro años desde el inicio. Agradezco a las dos productoras que hayan apoyado durante este largo periodo el proyecto”. Su Siminiani de Mapa está más cerca de los personajes del actual boom del cómic autobiográfico que del Cercas más reelaborado de Soldados de Salamina. “Pero el tono de Javier Cercas está muy presente, porque bebe del nuevo periodismo de los sesenta, que adopta diversos aspectos dramatúrgicos para ayudar a la narración”. El director saca a su exnovia, explica cómo se va a India tras el rastro de otra chica cuando una canción de Matthew Sweet, Walk out, le enciende el alma. De paso, un poco de Wong Kar-Wai, de Truffaut, de Hitchcock... Referencias para la generación que nació a inicios de los setenta. “Son ganchos que lanzo al público. Porque lo que yo deseo es comunicarme con el espectador, que el filme sea entretenido”. ¿La mayor batalla de Mapa? “Saber dónde situarme”, dice, mencionando los trabajos de Cavalier, Marker o I’m still here, con Joaquin Phoenix. “Uno de los grandes peligros era encontrar la frontera entre lo público y lo privado. La presencia del Otro desarticula los riesgos que se cruzaban en la historia”.

Mapa es, en el fondo, una comedia divertidísima porque todos nos podemos ver retratados en Siminiani, porque es humano enamorarte de alguien que ni es consciente de lo que ha provocado en tu interior. “Ainhoa, mi exnovia, mi amiga, ha sido cómplice absoluta de mi debut en el largo [magistral el momento en que ella le ofrece con inocencia unas moras para comer y él está a punto de derrumbarse llorando]. En cuanto a Luna [nombre ficticio de la chica por la que va a India], hizo dos veces de filtro. La última, cuando ya vio la película acabada. Le impactó lo que había provocado en el protagonista”, cuenta el director, usando la tercera persona para distanciarse.

 

El cineasta tiene una legión de amigos-fans en el cine: Eduardo Chapero-Jackson, Isaki Lacuesta, Andrés Duque, David Pinillos (que califica a Siminiani como “talentazo, el tipo que mejor pilla la verdad, el motor detrás de todos nosotros”) y Daniel Sánchez Arévalo, que aparece en Mapa: “Elías es neurótico, despistado, perfeccionista hasta la parálisis, despistado... y encantador”.

El Siminiani presente ha encontrado su carrera en este juego ficción / no ficción con una serie de cortos documentales y con El premio, candidato el año pasado a los Goya, que mezcla verdades y mentiras sobre la candidatura al Goya a la mejor actriz secundaria de Pilar Castro por Gordos. “Me gustaría seguir por ahí, por combinar al 50% ficción / no ficción”. Y no olvidará dos de los descubrimientos de Mapa: la grabación de las fachadas de edificios racionalistas para no mezclarse con la vida que le rodea en la calle —“Tengo un proyecto sobre el espacio urbano que irá por ahí”— o el delirio de enfocar a una vaca lejana mientras rehúye a un niño que le pide que le grabe. “El prota va buscando algo sin darse cuenta de que está delante de sus narices. Toda una lección de vida. La voz lo explica... En realidad, es que ya he incluido de oficio los audiocomentarios cañeros de extras de los DVD”. Como le dice Ainhoa, mientras graba ella al final. “Anda, haz el favor de seguir y cállate ya”. El Otro estaría orgulloso.

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