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Antón Castro

DOMINGO CASTILLO Y TEATRO DE MEDIANOCHE.

DOMINGO CASTILLO Y TEATRO DE MEDIANOCHE.

[Publiqué en Heraldo esta entrevista cuando se cumplían 30 años de la fundación de Teatro de Medianoche. Ahora llevan ya 42. Se ha publicado un libro y tal día como hoy, Domingo, que responde a las preguntas con Araceli Gil, cumple 68 años.]

entrevista MEDIANOCHE CUMPLE 30 AÑOS Y LO CELEBRA EN ARBOLÉ. DOMINGO CASTILLO ANALIZA LA TRAYECTORIA DE SU COMPAÑÍA

«Hay terrorismo contra la cultura»

Antón Castro

Teatro de Medianoche, la compañía zaragozana de Domingo Castillo y Araceli Gil, cumple 30 años y ofrece dos espectáculos en el Teatro Arbolé, desde mañana hasta el domingo: ‘Seres Uhmonos’ y ‘Sueño de medianoche’. Domingo Castillo explica la trayectoria y la poética del grupo.

¿De dónde venían, cuál era su formación?

Araceli Gil (1962) estudió piano durante nueve años, y no terminó la carrera. Luego empezó Bellas Artes y lo dejó para entrar en el nuevo proyecto de Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza (1980), en la que hizo dos cursos y fue invitada a abandonar. Y yo, Domingo Castillo (1958), empecé en el teatro en el Teatro Incontrolado de Zaragoza ( de 1975 a 1979). Realicé estudios en la Escuela Privada de Formación del Actor (de 1978 a 1980). Desarrollé otra de mis pasiones: la fotografía de espectáculos y estuve en diversos festivales. Trabajé como monitor de juego dramático en colegios nacionales de Zaragoza y asistí a cursos con Alfredo Mantovani, Javier Villafañe y otros.

¿Cuando entraron en contacto usted y Araceli Gil?

En unos cursos que se celebraron en el Balneario de Panticosa. El fruto de su primer «proyecto» en común fue, en 1983, el nacimiento de nuestra hija Ángela. Soñar nuevos proyectos juntos y compartir experiencias con el teatro, el dibujo o la foto fue el principio de Teatro de Medianoche.

¿Por qué crearon una compañía de marionetas?

En 1980 comenzó a celebrarse en Zaragoza el Festival Internacional de Títeres y Marionetas. Allí descubrimos las diferentes técnicas de manipulación y la riqueza expresiva de los títeres. En 1981, a través de Luis Felipe Alegre, yo conocí a Iñaki Juárez de Títeres La Oca y observé con curiosidad el trabajo en su taller de títeres. Nuestra formación era de teatro de actor, estábamos muy interesados en el teatro visual, el teatro de gesto y las máscaras. El teatro de títeres nos ofrecía una gran variedad de herramientas que nos fascinaban pero que teníamos que aprender a utilizar. Asistimos a espectáculos, analizamos videos, conversamos con otros titiriteros, intentamos desentrañar fotografías, recopilamos fotocopias de esquemas de construcción de títeres y consultamos la escasísima bibliografía sobre puesta en escena de títeres.

Y en 1984 se lanzaron a la escena...

Sí. En aquella época entre la gente de la cultura existía un clima de entusiasmo y curiosidad, bastante osadía y un gran afán por aprender y compartir lo aprendido. En esos años ser titiritero en España, para la inmensa mayoría de la gente, tenía unas connotaciones nada positivas. Los títeres eran el hermano menor al que los mayores no prestan atención por creer que no tiene nada interesante que decir. Somos autodidactas, nos hemos guiado por la intuición.

¿Por qué optaron por las sombras?

La elección de una técnica de manipulación determinada ha venido siempre marcada por las características de la historia que queríamos contar. Se ha utilizado una gran variedad de técnicas, a veces combinando diversas en el mismo espectáculo (títeres de mesa, adaptación bunraku, marionetas de hilo, títeres de varilla superior, marote, manipulación directa, máscaras, guante). Desde los comienzos hemos sentido predilección por aquellas técnicas que tenían a la oscuridad como cómplice: el teatro negro y el teatro de sombras.

¿Cuál sería la razón de esa opción?

Las sombras se mueven en un terreno misterioso donde el encuentro entre la luz y oscuridad da vida a las imágenes. Es un lenguaje de síntesis -desde el diseño de las siluetas, los elementos escenográficos o el uso del texto con un carácter más poético que narrativo- donde la sugerencia estimula la imaginación. El espectáculo de sombras es la esencia del teatro, asistimos a un acto efímero e irrepetible donde los espectadores y los sombristas se comunican a través de las formas cambiantes e impalpables que aparecen en la pantalla, que actúa como el tejido de los sueños.

¿Cómo fue su primer montaje?

Nuestro primer espectáculo, ‘Tangram’ (1984) ya incorporaba una historia que utilizaba el teatro negro, lo que aconsejaba que se representase con oscuridad total y en sala. Realizamos unas diez funciones que nos sirvieron para conocer las reacciones del público ante el espectáculo.

¿Qué dificultades entraña la artesanía del títere, en cuanto a la construcción, a la manipulación, a la puesta en escena?

Creemos que es muy importante transitar todo el proceso desde la elección de la estética, el diseño, la construcción, el trabajo de familiarizarse con el títere o la silueta experimentando sus posibilidades de comunicación, la búsqueda del movimiento expresivo en función del carácter del personaje, su relación con otros personajes dentro de la dramaturgia del espectáculo. Teatro de Medianoche ha construido todos los títeres de sus espectáculos.

Mucha gente les ‘descubrió’ con ‘El pirata que quiso capturar la luna’. ¿Cómo lo definiría?

El pirata que quiso capturar la luna’ es un espectáculo poético, que invita a la ensoñación, con sombras negras, algunas con algún detalle en color, movimientos precisos que, unidos a la música, crean imágenes inseparables. El texto, mínimo, se reparte entre la voz femenina de la narradora en claro contraste con la voz del pirata. El proceso fue largo pero el resultado final fue un espectáculo que obtuvo muy buenas críticas y se convirtió en uno de los más conocidos de la compañía.

Otra pieza clave fue ‘Los habitantes de los espejos’ (1990). ¿Qué buscaban?

Tomamos como punto de partida una leyenda china citada por Borges en ‘El libro de los seres imaginarios’; hablaba de una época legendaria en la que el mundo de los humanos y el mundo de los espejos estaban comunicados. Los espejos eran puertas que servían para pasar de un mundo a otro. Hicimos una recreación de la estética china con sombras negras, utilizando sombras coloreadas para los habitantes de los espejos. Mostrábamos dos mundos diferentes: el de los humanos y el de los espejos que finalmente entran en confrontación.

Tengo la sensación de que siempre han huido de la risa fácil, del efectismo... ¿Cuál ha sido su pretensión?

Araceli y yo tenemos un carácter tímido, nos gusta observar. Nos gusta el humor sutil, la sonrisa frente a la risa estridente, los objetos pequeños; apreciamos la delicadeza, los pequeños detalles, la meticulosidad… y esta forma de ser se trasmite a nuestro trabajo. Nuestra pretensión ha sido crear espectáculos que despierten las emociones más que la sorpresa, que sugieran sin mostrar plenamente, que dejen libertad a la imaginación, que sean precisos técnicamente pero que tengan alma, que puedan ser vistos por públicos de todas las edades y que no causen indiferencia o aburrimiento. Teatro de Medianoche reivindicó el teatro de sala para los títeres, en un momento en el que parecía que los títeres sólo podían estar en la calle.

En los 80 y 90 había en Zaragoza un Festival Internacional de Títeres y Marionetas. ¿Qué significaba para la profesión?

Para la profesión fue muy importante ya que nos permitió conocer el trabajo de prestigiosas compañías nacionales e internacionales, compartir experiencias y cuestiones técnicas y abrir vías de comunicación con otros titiriteros. Con el beneficio añadido de crear un público interesado que con el paso de las sucesivas ediciones del festival estaba más formado. Teatro de Medianoche representó dentro de la programación oficial del Festival en el Teatro Principal Zaragoza cuatro de sus espectáculos: ‘Tangram’ (1984), ‘El pirata que quiso capturar la luna’ (1987), ‘La Profecía’ (1989) y ‘Los habitantes de los espejos’ (1991).

Se diría que 2004 fue un gran año para ustedes: celebraron los veinte años, expusieron en el monasterio de Veruela y montaron ‘El fotógrafo’ y ‘Sueño de medianoche’... ¿Cómo valora esa experiencia, tanta actividad?

Fue un año muy intenso. Adolfo Ayuso y yo fuimos los comisarios de la exposición ‘La sombra desvelada’ que se realizó en el Salón de Reyes del Monasterio de Veruela. Una parte de la exposición mostraba siluetas y diseños de los espectáculos de sombras de nuestra compañía, también aportamos libros y varias siluetas de China, Tailandia, Java y Bali de nuestra colección. Con motivo de la exposición, la Diputación Provincial de Zaragoza editó el libro ‘La sombra desvelada’ Era un viaje por el teatro de sombras, donde yo colaboré con un texto y con fotografías; Araceli colaboró con las ilustraciones.

Hablemos de las funciones que presentan mañana en Arbolé... ‘Sueño de medianoche’ es un espectáculo de teatro negro formado por dos historias: un sueño y una pesadilla. ¿Y ‘Seres Uhmonos’?

Esta dirigido a un público adolescente y adulto. «Nacidos tras cuatro largas noches de insomnio y madurados durante un corto año por fin salen de las sombras del sueño a las tinieblas del mundo», dice Araceli sobre los personajes de su cómic. Ella misma ha dirigido la puesta en escena de un espectáculo visual sin palabras que tiene su origen en esos dibujos. Un dios en zapatillas, encantadores chupasangres, una manzana objeto de deseo o el poder del miedo son los temas propuestos, donde cada gesto tiene significado, el evidente que todos ven y los que a cada uno le sugieran.

¿En qué ha empeorado el oficio?

Al contrario, nuestro oficio se ha ido consolidando con el tiempo. Existe más formación, más interés sobre el desarrollo de nuevas posibilidades expresivas, una interesante relación con otras disciplinas artísticas.

Habría dicho que todo está peor...

Lo que ha empeorado es el «escenario» en el que tenemos que movernos, la situación de acoso y derribo que la cultura y la educación están soportando. La precariedad de los presupuestos de cultura que han favorecido una considerable pérdida de programaciones, la desaparición de festivales o su reducción hasta dejarlas en un nivel testimonial. Y, por supuesto, la subida del IVA cultural al 21%, lo que nos convierte en el país europeo con la tasa más alta. Ante la situación económica de una gran parte de la sociedad, esta decisión debe considerarse como «terrorismo contra la cultura». La cultura es un servicio que el Estado está obligado a dar a los ciudadanos.

¿Qué ha supuesto la incorporación de Ángela Castillo Gil a Teatro de Medianoche?

En 1994, Ángela, con diez años, intervino como manipuladora en un pequeño número para conmemorar el X Aniversario de la compañía -dice Domingo Castillo-. En 2007 se incorporó profesionalmente a Teatro de Medianoche. Trae un punto de vista más joven, una suma de energía, su exquisita sensibilidad, su innato sentido del ritmo y a veces una excesiva rigurosidad.

¿Cuál ha sido el espectáculo de mayor éxito y de cuál se sienten más orgullosos?

De todos nos sentimos orgullosos, en todos hemos aprendido algo, hasta de la insatisfacción. Aquello que se podía mejorar se transforma en motivación para hacerlo mejor la próxima vez. Donde hemos conseguido un trabajo más personal ha sido en los espectáculos de sombras y teatro negro. Los montajes que más éxito han cosechado: ‘El pirata que quiso capturar la luna’ y ‘Sueño de medianoche’; confiamos en que ‘SeRes Uhmonos’ se una a la lista.

¿Cómo afrontan la celebración de los 30 años?

Nos sentimos afortunados de poder continuar trabajando en algo que nos apasiona y que forma parte inseparable de nuestras vidas. Nuestros espectáculos han llegado a otros países: Italia, Suiza, Portugal y México. Respecto a la celebración, tenemos una sensación agridulce, por la situación que esta atravesando la gente del teatro, la danza, la música. Estamos ilusionados por reencontrarnos con los amigos y el público, los recuerdos en estos días de preparativos nos han puesto las emociones a flor de piel. También hemos sentido la presencia de aquellos seres imprescindibles que ya no están con nosotros y que nos apoyaban en los malos momentos y sobre todo compartían nuestras alegrías: estoy hablando de Clara, la madre de Araceli, y de Benigno, mi padre.

¿Cómo se resume su presencia en Arbolé?

En Arbolé vamos a representar dos espectáculos sin palabras: ‘SeRes Uhmonos’ para público adolescente y adulto y ‘Sueño de medianoche’ para público infantil y familiar. También estamos preparando una pequeña exposición con material gráfico, carteles y fotos de espectáculos con algunos personajes a los que hemos acompañado en estos 30 años.

¿Cómo se plantean el futuro?

Día a día. Vamos a seguir con los espectáculos para público adolescente y adulto. También seguimos trabajando en la creación de un repertorio de historias cortas de sombras bajo el título de ‘Disparates’, algo muy aragonés. Nuestro proyecto más ambicioso es la publicación de un libro que recoja nuestra historia, los espectáculos, los proyectos, los procesos de trabajo, junto a algunas reflexiones sobre el teatro de títeres desde las propias vivencias.

¿Qué le diría al público para que acudiese?

Ya hemos hablado de la temática de las obras y de nuestras características. La estética responde al género del cómic, pero en cada historia es diferente. Eduardo Castillo ha realizado un excelente trabajo componiendo la música. Ha trabajado sobre los videos de ensayo adaptándose al movimiento, las pausas y el clima de cada escena. Esperamos al público: el teatro no tiene sentido sin el público. Si el público ve nuestros espectáculos estamos seguros de que pasará a formar parte de nuestro público y algún día dirá, o podrá decir: «estuve con Teatro de Medianoche celebrando su 30 Aniversario».

 

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