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Antón Castro

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EL ARREBATO DE JEAN SEBERG

EL ARREBATO DE JEAN SEBERG

 

Esposa del escritor y cónsul Romain Gary, amante de Carlos Fuentes, Clint Eastwood y Ricardo Franco, y acosado por el FBI, hoy se cumplen ahora 30 años del suicidio de este mito del cine

 

Jean Seberg irrumpió en Hollywood como una aparición. Encarnó a una actriz compleja, perturbada, de una irresistible fotogenia. Fue Otto Preminger quien la rescató de la Universidad de Iowa a los 17 años: la seleccionó entre 3.000 candidatas (en algunos lugares se habla de 18.000) para dar vida a su ‘Juana de Arco’, aquella mujer soldado, ardiente y virginal, que sería condenada a la hoguera.

Poco después, cuando la joven hija de un droguero y una de una maestra iba a olvidarse del cine para siempre, Preminger la tentó de nuevo para que encarnase a Cecille en ‘Buenos días, tristeza’, la película de la novela de Françoise Sagan; ese papel, en un principio, iba a interpretarlo Audrey Hepburn. El éxito fue más bien modesto, pero muchos de los integrantes de la ‘nouvelle vague’ se habían quedado con aquel rostro, con aquella rebeldía, con aquel aspecto de ‘lolita’ que podía ser angelical y demoníaca a un tiempo, seductora, ingenua, dulce y perversa.

En 1959, Jean-Luc Godard la contrató para ‘El final de la escapada’, donde encarnaba a un joven norteamericana que se relacionaba con un muchacho marginal tan atractivo como Jean Paul Belmondo. Jean Seberg creó ahí un nuevo tipo de mujer, menuda, bellísima, desinhibida, una mujer moderna en el vestuario e incluso en su inmoralidad.

Ahí empezó a fraguarse el mito Jean Seberg, que se inclinaría más por Europa que por Estados Unidos, aunque en 1964 realizó una película un tanto premonitoria y oscura: ‘Lilith’ de Robert Rossen, donde era una mujer torturada que se deslizaba hacia la ninfomanía y la esquizofrenia. Para entonces ya había tenido numerosos compañeros, un primer marido, el abogado y vividor François Mareuil, y ya se había casado con el escritor armenio y cónsul Romain Gary, que también triunfó con su seudónimo literario: Emile Ajar. Siempre se ha dicho que había sido el hombre que más la había querido en su vida y que padeció su difícil y turbia personalidad. Tuvieron un hijo en 1963, Alexandre Diego Gary, pero pronto empezó el río de traiciones e infidelidades de ella.

Jean Seberg tuvo amores con el escritor mexicano Carlos Fuentes, que le dedicó la novela ‘Diana o la solitaria cazadora’ (Alfaguara, 1994), donde ella es una mujer desequilibrada y fascinante que coquetea con el sexo, con las drogas y con la vida peligrosa; se relacionó con Clint Eastwood durante el rodaje de ‘La leyenda de la ciudad sin nombre’ de Joshua Logan. Fuentes ha dicho que entonces compartían un apartamento y que Jean pegó un póster de Eastwood de ‘La muerte tenía un precio’. A raíz de esta relación, Gary ofreció una rueda de prensa, según ha recordado el hijo de ambos, para anunciar su separación.

En ese instante, en ese laberinto de relaciones tumultuosas en las que parecía moverse, Seberg ya había sido acusada de espía por el FBI, y era perseguida por sus contactos con el movimiento de ‘Los Panteras Negras’. Diego Gary, que vive ahora en Barcelona donde regenta un café literario, ha dicho con crudeza y sentido de la desmitificación que odiaba de niño al líder Ahmed Kamel “porque pensaba que monopolizaba la atención de mi madre. Ella fue manipulada por los ‘Panteras Negras’, que le sacaron dinero para su causa. Ella les permitió que explotaran su sentimiento de culpa por ser una estrella de cine blanca y luterana del empobrecido Medio Oeste. Los Panteras Negras tenían más de delincuentes y chulos que de apóstoles de la libertad y de la igualdad para la gente de color”. Al parecer, el propio Hoover, jefe del FBI, ordenó que la espiasen, entre otras cosas porque ella se quedó embarazada y se pensaba que era de uno de los líderes del movimiento. Dio luz a una niña que murió a los dos días. Hoover era un perfecto hipócrita: persiguió a los comunistas y a los homosexuales, y él vivía una relación con un hombre y solía vestirse de mujer.

Jean Seberg ya se había inclinado hacia la locura y los excesos. Se acostaba con desconocidos (se casó al final de su vida con el gigoló Ahmed Asní, que le pegó brutales palizas), era capaz de pasear desnuda por los hoteles, etc. En 1973, Juan Antonio Bardem la llamó para una película, ‘La corrupción de Chris Miller’, donde haría el papel de madre de Marisol. Conoció al realizador español Ricardo Franco, con quien vivió una gran pasión. Se veían en Nueva York, en Los Ángeles, en París, en Madrid. Ella continuaba con sus amores contingentes. Ricardo Franco le dedicó ‘Lágrimas negras’, una película que hubo de concluir el aragonés Fernando Bauluz. Dicen que se intentó suicidar seis o siete veces, en la penúltima se arrojó al tren en Montparnasse, pero la salvaron los viajeros.

El 8 de septiembre de 1979, hace ahora 30 años, apareció muerta de sobredosis en un Renault. Carlos Fuentes dice que estaba envuelta en el poncho que él le había regalado. Romain Gary se suicidaría en 1980 con una pistola. Ahora, el hijo de ambos Alexandre Diego Gary ha reaparecido para recordar que no fue asesinada por el FBI, pero que esa persecución la alteró mucho más. Ella era, en el fondo, una mujer vulnerable, hambrienta de vida y de deseo, que sucumbió al arrebato del amor y la locura.

 

EL VESTIDO DE ANNE BAXTER

EL VESTIDO DE ANNE BAXTER

Toni Alarcón vuelve de París y me manda esta nota con regalo:

 

“Te deseo muchas felicidades y confío en que pasaras un estupendo día de cumpleaños.
 Te envío una foto de Anne Baxter en ‘Eva al desnudo’, en la que se ve el espléndido traje que hoy conserva el museo del cine de la Cinemateca de París junto a piezas que lucieron actrices como Mae West o Marlene Dietrich”.

PEPE CERDÁ AVANZA HACIA LA LONJA

PEPE CERDÁ AVANZA HACIA LA LONJA

Pepe Cerdá expondrá en el palacio de la Lonja en las fiestas del Pilar. Lleva varios meses trabajando en su estudio de Villamayor y en una nave industrial. Trabaja sobre todo los paisajes y también el retrato, los formatos grandes y los pequeños. Dice: “Nunca he trabajado tanto como en esta ocasión”. Su exposición suscita muchas expectativas; Pepe es un contador de historias, un pensador de cantina, un viajero, un diletante, un vitalista escéptico, un pintor clásico y moderno que se reinventa a diario y al que no se le escapa ni un detalle ni una anécdota, como refleja su blog. Cerdá disfruta con el viejo arte de la pintura, admira a Sorolla, John Sargent, Muñoz Degraín, Marín Bagüés, Pradilla, Freud..., y esta muestra, que tanto le exige, que tanto le excita, es una de los más intensas y elaboradas de su carrera.

 

Hace unos días, Vicente Almazán se cruzó con él y le tomó esta foto.

SANTIAGO ARRANZ EN CASTEJÓN DE SOS

SANTIAGO ARRANZ EN CASTEJÓN DE SOS

Trini, la compañera y musa de Santiago Arranz, me envía dos fotos en blanco y negro de Santiago en su taller de Castejón de Sos, donde pasa diversas temporadas de intenso trabajo, no solo en verano. Santiago expone en Francia, próximamente lo hará en Bruselas y prepara nuevos proyectos para Latinoamérica. Santiago Arranz (Sabiñánigo, 1959) también cumple este 2009 su primer medio siglo, 50 años, aunque él siempre tiene este envidiable aspecto de galán de cine.

RETRATO DE GEMA NOGUERA

RETRATO DE GEMA NOGUERA

Después de haber colgado el post del homenaje a Gema Noguera, recibo una carta del amigo Emilio Mateo, fotógrafo de Fuentes Claras, en la que me dice que su compañera Kenia Celma Noguera, hija de la artista, tiene en su blog una bonita foto de su madre, con un texto emocionante. El blog es keniacelma.blogia.com. Es una foto llena de color y de serenidad, y detrás, en un lienzo, se ve o se adivina la palabra ‘Memoria’.

He  aquí el retrato de la pintora Gema Noguera. Hace no mucho tiempo, Ana Gil me regaló uno de sus preciosos cuadros donde se mezcla, en tonos rojos, la estética de la pintura pintura con rasgos informalistas y una sensación de selva voraginosa. Ese era, en parte, el mundo de una mujer que se sentía parte del Matarraña y de sus paisajes.

EL RÍO DE LA PINTURA

EL RÍO DE LA PINTURA

VICENTE PASCUAL EN EL PALACIO DE SÁSTAGO

En mi principio está mi fin, resumió el poeta y editor T. S. Eliot. Vicente Pascual Rodrigo (1955-2008) debió sentir lo mismo, y cuando orillaba el medio siglo regresó a casa. A la Zaragoza que le había visto convertirse en artista, en cómplice de la rebeldía de la creación desde La Hermandad Pictórica, que formó con su hermano Ángel. En 1979, había decidido continuar su tránsito por el mundo: si antes había viajado por Oriente, determinó hallar solaz y otros atardeceres en Mallorca. Allí, durante una década, se convirtió en pintor del paisaje. Igual ‘dialogaba’ con Friedrich que con los maestros orientales, Hokusai incluido, e iba desarrollando sus sueños: islas a la deriva, colinas, paraísos, arboledas, marinas envueltas en trallazos de luz. Una década después se trasladó a Estados Unidos y se encontró con los indios norteamericanos, con su cultura popular y su artesanía, y comenzó a abrazar la abstracción. En ese camino sin retorno, desembocó en el paisaje interior, en la geometría austera de color y forma, en la pintura entendida como deleitación, trascendencia, manufactura y éxtasis. En 2003 volvió en busca de hogar: vivió una temporada en Tarazona, ante el Moncayo y la melodía del río Queiles, y sintió la llamada de la poesía. De ahí se trasladó a Albarracín, donde captó la leyenda del tiempo, la curva de ballesta del Guadalaviar y el misterio del yeso rojo. Finalmente, cautivo de una dolencia incurable, se instaló en Utebo, cerca de la torre mudéjar y del Ebro, el río de su vida, espejo y tumba, el río cambiante de su memoria. Todo ello puede verse, puede intuirse, con los ojos del alma, en ‘Opusculum’ en el Palacio de Sástago, la muestra que él había soñado: su autorretrato, su testamento. Vicente Pascual, poeta del lienzo y místico del silencio, se sintió artista hasta el último instante.

 

Opusculum. Vicente Pascual Rodrigo, 1989-2008. Palacio de Sástago. Hasta el 23 de septiembre. Comisarias: Cira Pascual Marquina y Marisa Cancela.

* Este artículo lo publiqué en 'Heraldo' en la sección 'Cuentos de domingo'. Esta foto era una de las preferidas de Vicente Pascual: contemplando el Ebro. Esta es la imagen que se ha utilizado para la portada del cartel.

 

UN ALFABETO PARA S. ARRANZ

UN ALFABETO PARA S. ARRANZ

VOCABULARIO DE ESPECTROS

El pintor, el calígrafo, el hombre que sueña inventa signos a diario. Su imaginación descansa en la letra, el gesto y el símbolo. Con tinta negra, construye el mundo, lo despieza en sucesivos garabatos.



Si escribe la A, piensa: “He visto a un hombre y a una mujer a una hora indefinida del día. Se acercan, se entregan y se funden: primero se besan y se beben, se anudan y suspenden su amor desde la tierra hasta el cielo. El sexo tiembla en el centro y la piel se estremece con un sudor vegetal”.



¿Qué se puede hacer con la B? El pintor mira al papel y despliega un abanico, aboceta un insecto que es como una lágrima plana y negra. Le sale una mariposa: la delicadeza que huye, el cuerpo inaprensible que avanza como una rotunda carta de colores en el viento. El pintor anota en su diario: “Yo también estoy de vuelo con los dedos manchados de tinta”.



Pensó el pintor: “¿Qué ocurriría si al ingresar en el bosque hallase sobre los helechos una pluma de ruiseñor vencido en el bochorno de la tarde?”. Así, mientras buscaba respuestas a sus delirios, le salió la C, de pluma, de colibrí lejano, de contraluz, de canción sorprendida en el silencio ideal de la enramada.



La D apareció de súbito. Un hombre o un ángel de tinieblas irrumpió en el papel con una joroba de caracol: era el primer hombre caracol de los bestiarios y le puso de nombre Diego, aquel que lleva su guarida a la espalda.



Cuando esparcía la tinta y ordenaba los folios, irrumpió la mujer del artista y le dijo: “He tenido un sueño: me abandonabas por una mujer elefante. Desesperada, alcancé a decirte: ‘Sé como es: hermosa de nalgas, poderosa de muslos, arrolladora, pero ¿sabrás besar tú su trompa?’”. Al dibujarla, le añadió otra imperfección: carecía de pechos. Sin embargo, la E se le antojó perfecta.



Hace años, cuando vivía en París, vio a los hombrecillos inquietantes de René Magritte, que también le parecieron los hombrecillos que atravesaban las paredes de Marcel Aymé. Jamás pudo olvidarlos. Al avanzar por el alfabeto llegó a la F, que son otros tres hombrecillos. Uno camina, diríase que perplejo; los otros dos levitan, paralelos al cielo y al suelo.



La G le hizo pensar en guarida. El malherido huía de sí mismo y de los otros, y dejaba un curvo rastro de sangre sobre la nieve. La huella empezó a difuminarse en el umbral de la cabaña. Allí se quedó. Nadie oyó su lamento, aunque su testamento urgente lo aclaraba todo: “Me muero sin verte, Gloria”.



El pintor escribió con su lápiz Milan del 6: “No son pájaros aunque pudieran parecerlo. No son plantas voraginosas que se deslizan en el viento. No es un meandro de negra tinta en el papel. No sé lo que es, pero intuyo que de ese movimiento atropellado brota la H”.



Ha caído la noche y el mundo se ha quedado sin luz. La vela y el fuego. Es la obviedad de la I: la tiniebla nos vuelve vulnerables.



Un águila vuela sobre las torres y, sin quererlo acaso, dibuja una J. Hace años, en las afueras de París, cuando empezaba a sentirse pintor infinito, el calígrafo vivía a diario esta estampa desde un jardín sin sombra.

 


Nunca me hubiera imaginado –pensó el artista- que una salamandra erecta tuviese las patas tan largas. Es una K perfecta. Es un animal sagrado, amarillo y azul, desposado con la lumbre.



Hace años, cuando era feliz e indocumentado, el pintor descubrió la redondez creciente de su amada. Le pidió: “Déjame verte en tu desnudez fecundada”. En el interior del estómago intuyó la fuerza de la vida, los senos más turgentes aún, el temblor invencible del pubis. Aquella mujer tenía forma de L. “He ahí otra metamorfosis de la pasión y el deseo”, meditó el artista.



Rescató una imagen de la niñez, en Sabiñánigo, y recordó. Había dos hermanas gemelas, Clara y Celia, las nadadoras. En la piscina, antes de la competición, se deseaban suerte. Se cogían las manos y se deseaban suerte, ya lo he dicho. Nunca supieron que componían la M. Nunca supieron que el niño pintor las recordaría tantos años después, un instante antes de arrojarse al agua como sirenas.



Aquel hombre que venía con el circo era flautista y sabía hacer algo prodigioso: despertaba con la música a la cobra. Recordó aquel instante y perfiló una N que se enmaraña y huye.



Y luego bosquejó la Ñ con un rosal exuberante y su larga raíz que se muestra al mundo como si suplicase un poco de lluvia, por favor.



La O es una nuez o una elipse o un animal mitológico con dos picos y un solo cuerpo. Al besarse completan el círculo y un anillo de lascivia.



Aquella niña que leía en clase era distinta a las demás. Se encaramaba en su pupitre y leía “El libro de las tierras vírgenes” de Rudyard Kipling. Una vez, sin darse cuenta, petrificó el ataque del tigre y lo dejó, inerme y bello, en el aire del aula. Su voz era un conjuro contra el peligro y el rugido del temporal. El pintor ha dibujado ese instante y es la P.



Casi nadie se había dado cuenta, ni siquiera la profesora Elba Mairal, que el rabo encogido del tigre simulaba una Q.



El pintor, el calígrafo, el hombre que sueña tenía fijación por los caracoles. Había sido un niño de campo, había sido un explorador de caminos tras la lluvia. A veces, cuando se desordenaba el fiero vendaval, los caracoles perdían la compostura y hacían la R. Nadie supo si jamás si se habían suicidado o si exhibían su impudor.



Qué habría pasado si en la superficie del pantano apareciese el monstruo de dos cabezas, aquella sierpe bifronte con esbeltez de cisne. Al pintor le perturbó su propia interrogante y se percató de que acababa inventar otra letra: la S.



En el torreón de fronda, esa olorosa T de los jardines o los vergeles, vio los primeros gorriones de la mañana. Habría querido que fuesen cogujadas, alondras o el ruiseñor que cantó en la última noche de los amantes. Parecían sonreír.



Para sellar la U en la escala de su alfabeto optó por una vasija con un resto de agua que adopta la forma de los labios que besan. O pensó en el cuerpo vibrante de una mujer de fuego y nardo. O en una boca, que se ha quedado sin rostro. Todo, todo está en la imaginación del que mira.



La abubilla se acunaba en el columpio del aire en forma de V. El pintor escribió: “También podría ser un gato al acecho sentado en el pubis de la contorsionista”.



La contorsionista existe. Posee un admirable desnudo. Su número más convincente también es el más enigmático: se eleva sobre las manos, ofrece las colinas de sus senos al público que la mira y se pone un gran tulipán a la altura del ombligo. Es la inesperada función de la W.



El pintor escribió en su diario. “Ahora voy a hablar de mí”. Se despereza frente a la araña del sol. Y así se pinta, como una X. A nadie le pasará inadvertido un detalle: “El tamaño importa”.

“No es que me vuelva loco, pero a veces mis pensamientos están patas arriba. Así descanso”. Así descansa y hace la Y. Y sus pies parecen las aletas de un buzo. ¿Practicará el pintor submarinismo?



Cuando era niño, el pintor experimentaba una curiosa sensación: si llovía, se metía bajo el cobertizo, se arrugaba sobre sí mismo como si fuera una Z bien arrugada, y se quedaba allí, como si quisiera descubrir los estremecimientos continuos o los olores acres de la tierra golpeada por la tormenta.

 

*Este ‘Vocabulario de espectros’, que se expone ahora en Francia, está inspirado en un Alfabeto, más o menos animado, más o menos simbólico, de Santiago Arranz. Lo traigo aquí de nuevo porque Santiago suele exponerlo en distintos lugares. El pintor atraviesa un gran momento creativo.

 

SANTIAGO ARRANZ PASEA SU OBRA

SANTIAGO ARRANZ PASEA SU OBRA

LA OBRA DE SANTIAGO ARRANZA VIAJA DE EUROPA A AMÉRICA LATINA*

 
 

 

 

 

Santiago Arranz vive un periodo de intensa actividad, sumando a su trayectoria proyectos de un calado sobresaliente que le confirman como uno de los mejores artistas aragoneses contemporáneos. Una de las muestras más recientes en las que ha participado lleva por título "Le noir absolu et les leçons de ténèbres" ("El negro absoluto y las lecciones de tinieblas") y se plantea como una reflexión sobre el color negro que tuvo como escenario la Villa Tamaris durante los meses de abril y mayo 2009 en Toulon -Costa azul francesa-, y que ahora, desde el 2 de julio, se puede contemplar en el Centro de Arte Contemporáneo Raymond Farbos en Mont de Marsan.

 

Myriam MARTÍNEZ

 

HUESCA.- La exposición comisariada por el crítico francés Gérard Georges Lemaire se divide en dos partes. La más importante y extensa está dedicada al color negro, en la que participa Arranz que presenta dos piezas, una de su serie "Llaves", que guarda relación con su intervención en la fachada del edificio Bussines Center de Zaragoza, una obra que surge de una superficie tratada monocromáticamente en negro, desvelando las formas de llaves abstractas a modo de vaciados que recuerda los huecorrelieves de algunos de sus trabajos en hormigón, y con algunos matices diferentes también las epigrafías musulmanas, a la vez que constituye un análisis sobre la comunicación.

La segunda pieza que expone es un "Centauro" negro, dedicado al poeta Maurice de Guérin, obra que ya estuvo expuesta en el Château-Musée de Cayla en abril del año pasado con motivo de la exposición "Jeux mystérieux".

Recortado dentro de un cubo, recuerda los trabajos que hizo el artista sobre vaciados en las ventanas de la "Escuela de Restauración de Capuchinas" de Huesca. Aquí el negro es omnipresente, porque -como explica Arranz-, por razones culturales, la tradición española es muy sobria en color. "Si pensamos en Zurbarán, el Guernica de Picasso o incluso en Saura….se pueden observar bastantes ejemplos de este ascetismo cromático".

Santiago Arranz, por otra parte, siempre se ha movido en el terreno de las tierras naturales, ocres, almagras y negros, considerando que este último es un color más. Esta afirmación también toma cuerpo en la arquitectura, porque el artista estima que el negro ayuda enseguida a apreciar un planteamiento en un edificio. Además, Arranz contempla el negro como un tono muy místico. Por eso, para los proyectos a los que quiere dar una dimensión espiritual, suele recurrir a ese color que se le hace cada vez más inevitable.

Es sin duda la arquitectura la que ha llevado a Santiago Arranz a una síntesis cromática tan marcada, pero no olvidemos sus genuinos "abecedarios", que son siempre cartulinas negras recortadas.

MUSEO CHAMPOLLION

Otro de los proyectos en los que Santiago Arranz participa desde el 1 de julio es el titulado "Du simple au double, l´écriture multipliée" (De lo simple a lo doble, la escritura multiplicada). Una muestra organizada por el Museo Champollion de Figeac -cuna del personaje que descifró los jeroglíficos egipcios- y el Museo Georges Labit de Toulouse. La muestra es muy relevante, por el número y la calidad de las piezas expuestas, algunas de ellas procedentes de los museos parisinos del Louvre y Guimet.

El artista de Sabiñánigo muestra aquí, y por segunda vez, un libro-objeto que surge de las letras de su abecedario y que tiene unas proporciones de manuscrito medieval (100 x 140 centímetros desplegado). Ésta es la única pieza expuesta de un artista contemporáneo que cuenta con textos que el periodista y literato Antón Castro escribió a partir de cada una de estas letras. El autor gallego afincado en Zaragoza refiere un retrato literario de las vivencias de Santiago Arranz en París durante los años 90, unos textos por los que el artista confiesa "sentir mucho cariño".

Las páginas del libro de Arranz son papeles lacados donde tanto las letras como los textos de Antón Castro han sido troquelados a mano y a través de los vaciados se pueden apreciar las páginas precedentes en un intento de demostrar la persistencia del lenguaje, de las cosas dichas y de la memoria recurrente a la que alude esta exposición que estudia la transmisión del saber a través de los textos escritos y de la multiplicación del lenguaje, donde la palabra es magia, poder, identidad y difusión del conocimiento.

La exposición permanecerá abierta durante el verano y hasta el mes de noviembre en el museo Champollion en Figeac, trasladándose posteriormente ya en el 2010 al Museo Georges Labit de Toulouse.

INSTITUTO CERVANTES DE BRUSELAS

La cartera de Santiago Arranz todavía alberga más proyectos, y algunos muy destacados. Por ejemplo, el titulado "Letras, palabras y literatura", que se podrá contemplar en la sede del Instituto Cervantes de Bruselas, a partir del 9 de septiembre. A esta institución le interesó especialmente la parte literaria del proyecto, que se repartirá en las tres salas de exposiciones del palacete italiano que el Cervantes posee en la capital belga.

En la primera, expondrá trabajos relacionados con los puzzles de letras y su abecedario, para mostrar, a través del aspecto pictográfico que tiene su trabajo, la relación que existe entre el arte y la escritura.

En una segunda sala habrá otra segunda pieza relacionada con las palabras, que forma parte de un proyecto realizado en Jaén y Málaga en el 2006 sobre el olivo. Bajo el sugerente título "El aceite es la luz", Arranz aporta esta imagen de nuestra cultural ancestral conectando cultura y naturaleza.

En la tercera, se dispondrán los trabajos dedicados a Eugénie de Guérin, escritora francesa del siglo XIX, una instalación que rememora la casa natal donde ella vivió una intensa vida interior aislada del mundo, plasmada en sus 16 diarios íntimos, cuadernos abiertos como pájaros con las alas desplegadas que Arranz ha dispuesto sobre el tejado en alusión a quien encontró en las alas de la literatura su libertad. En definitiva, un diario visual del siglo XIX sobre la vida interior de las palabras.

EN SEPTIEMBRE A COLOMBIA

Y en septiembre la obra de Santiago Arranz llegará hasta Colombia gracias a una exposición organizada por el Centro Cultural Español Reyes Católicos de Bogotá y la Embajada de España. Después, está previsto que la muestra, que contará con más de 100 piezas entre dibujos, pinturas, esculturas e instalaciones, visite al menos dos ciudades colombianas más, Medellín y Cartagena. Será la primera vez en que Santiago Arranz exponga individualmente en América, aunque ya ha participado en varios proyectos colectivos organizados por los Institutos franceses y en España a través del Instituto de Cooperación Iberoamericana (ICO), con el que participó en una exposición sobre la Generación de los 80. Esta exposición nació en Madrid, partiendo posteriormente a varios países latinoamericanos como Argentina, México, Venezuela, Chile… Esta exposición, que llevará por título "El discurso de lo real", vincula proyectos surgidos de la literatura, la escultura y la arquitectura desde 1990 hasta el 2009 con obras que han derivado de ellos. Así, Arranz creará nuevas metáforas, nuevas obras a partir de lo real, pero también expondrá otras más alejadas en el tiempo con el fin de que el público no se quede con una visión exclusivamente de sus piezas más actuales. Por eso, para esta exposición ha escogido una serie relacionada con la CIUDAD, otra con los SIGNOS y una tercera relacionada con el LENGUAJE.

Aborda la ciudad como una isla de la existencia en su serie "Las ciudades invisibles", donde una misma estructura de torre se repite albergando en su interior una urbe diferente que encierra una nueva historia contradictoria. También contempla este espacio como una maraña de relaciones humanas en su pieza "La ciudad soñada". Esta última idea procede de las cúpulas pintadas para la Nueva Sede de Urbanismo de Zaragoza en 1992. Se trata de una pieza para el suelo que consta de 30 aguadas donde se refleja la ciudad como una mezcolanza de personajes, animales y arquitecturas. Es la ciudad telúrica con toda su energía, en contraposición a las celestiales cúpulas.

Los signos los trata en varios apartados: - Los que expresan dolor están representados en una serie que ha titulado "Tortura", a partir de la obra literaria de Franz Kafka "En la colonia penitenciaria".

- Los que expresan apariencia quedan reflejados en una serie de esculturas en hierro con una forma exterior y otra interior que el artista denominó "la forma dentro de la forma".

- Los que expresan eternidad están plasmados en los Planetas, relacionados con los Óculos encofrados en el techo de la Biblioteca María Moliner de Zaragoza, 1998.

- Por último los que expresan comunicación quedan manifestados en su instalación "Llaves", como metáfora de la comunicación.

Para cerrar el ciclo de esta exposición, Arranz ha creado una nueva pieza sobre el lenguaje, una serie de pictogramas realizados a lapicero sobre tabla a partir de sus letras antropomorfas que creara en el año 1991 para el Diccionario de Surrealismo de Gérard de Cortanze, ahondando de este modo en los misterios del mundo simbólico y la cultura creada por el hombre.

 

*Este artículo de la estupenda periodista y amiga Myriam Martínez apareció el pasado día diez en el ‘Diario del Altoaragón’. En esta foto, Santiago contempla su proyecto 'Vocabulario de espectros', que le he escrito pensando en su obra y en su trayectoria.