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Antón Castro

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'ÁGORA': LA NUEVA PELÍCULA DE ALEJANDRO AMENÁBAR

'ÁGORA': LA NUEVA PELÍCULA DE ALEJANDRO AMENÁBAR

‘ÁGORA’ DE ALEJANDRO AMENÁBAR

 

·       La película llegará a las pantallas españolas en otoño de este año.

·       Es una producción de Mod Producciones, Himenóptero y Telecinco Cinema con la participación de Canal + España.

 

AGORA es la quinta película de Alejandro Amenábar y su segunda producción rodada en inglés tras el reconocimiento internacional de Los Otros y Mar Adentro (Oscar a la Mejor Película Extranjera en 2005).

Protagonizada por Rachel Weisz (Oscar por El jardinero fiel), AGORA cuenta con un sólido elenco en el que figuran actores como el joven Max Minghella (Syriana), Oscar Isaac (Red de Mentiras), Rupert Evans (Hellboy), Ashraf Barhom (The Kingdom), Sami Samir (Natividad), Homayoun Ershadi (Cometas en el cielo) y Michael Lonsdale (Munich), entre otros. El guión está escrito junto a Mateo Gil y la producción ejecutiva corre a cargo de Fernando Bovaira.

Hace cuatro años –declara Alejandro Amenábar-, tras una experiencia para mí tan íntima como fue hacer MAR ADENTRO, no habría imaginado que mi siguiente película sería de romanos y cristianos en el Antiguo Egipto. Pero eso es lo bonito de esta profesión: la posibilidad de dejarte llevar por la curiosidad, investigar y encontrar mundos tan fascinantes como la Alejandría del siglo IV; imaginar cómo serían sus calles, sus templos, su gente… Y encontrar la pasión, y el dinero, para devolverlo todo a la vida”.

“El conjunto de este auténtico viaje desde que Mateo Gil, Fernando Bovaira y yo empezamos a soñar con el proyecto, hasta la fase de posproducción en la que nos encontramos en estos momentos, ha sido apasionante. Y mi sueño ahora es que lo sea también para los espectadores. AGORA es, en muchos sentidos, una historia del pasado sobre lo que está pasando ahora, un espejo para que el público mire y observe desde la distancia del tiempo y del espacio, y descubra, sorprendentemente, que el mundo no ha cambiado tanto”.

El rodaje se desarrolló en Malta a lo largo de quince semanas durante los meses de marzo a junio de 2008.

AGORA es ya  una de las producciones más ambiciosas del cine europeo, en la que se han reunido actores y técnicos de muy diferentes nacionalidades.  Inspirada en hechos históricos, Alejandro Amenábar está realizando un riguroso esfuerzo por acercar a la audiencia de hoy la vida en la Antigüedad, combinando unos decorados monumentales con la acción real y los efectos visuales de última generación.

Para ello se ha rodeado de un equipo de primera línea. Al frente de la Dirección Artística, Guy Dyas, responsable de la construcción visual de títulos como Indiana Jones y la calavera de cristal;  Xavi Giménez (El maquinista) como Director de Fotografía; Gabriella Pescucci (Oscar por La edad de la inocencia) en el Diseño de Vestuario; o Félix Bergés al cargo de los Efectos Visuales. El músico italiano  Dario Marianelli (Oscar por Expiación) compone la banda sonora de la película.

 

Sobre los productores de AGORA

Agora y El Mal Ajeno están producidas junto a Telecinco Cinema por Alejandro Amenábar a través de su productora Himenóptero, y por Fernando Bovaira con su nueva compañía Mod Producciones.

El Mal Ajeno, de Oskar Santos, está protagonizada por Eduardo Noriega y BelÉn Rueda y actualmente se encuentra en proceso de posproducción.

Asimismo, Mod Producciones en coproducción con Menageatroz, rueda en Barcelona  Biutiful de Alejandro G. Iñárritu con Javier Bardem como protagonista.

Telecinco Cinema, filial cinematográfica de la cadena de televisión Telecinco, ha estado al frente de gran parte de los mayores éxitos del cine español más reciente como “El Laberinto del Fauno” –película de Guillermo del Toro ganadora de tres Oscars-; “Alatriste”, dirigida por Agustín Díaz Yanes con Viggo Mortensen como protagonista; “El Orfanato”, de Juan Antonio Bayona, la película más taquillera de 2007 y la segunda más vista en la historia del cine español; o “Los crímenes de Oxford”, de Álex de la Iglesia, reciente ganadora de tres Premios Goya. El pasado año Telecinco Cinema participó en dos superproducciones sobre la figura del Che Guevara dirigidas por Steven Soderbergh: “Che, El Argentino” -por la que su protagonista Benicio del Toro ha obtenido el Goya al Mejor Actor- y “Che, Guerrilla”, que se estrenará comercialmente en salas el próximo viernes 27 de febrero.

 

Sinopsis

Siglo IV. Egipto bajo el Imperio Romano. Las violentas revueltas religiosas en las calles de Alejandría alcanzan a su legendaria Biblioteca. Atrapada tras sus muros, la brillante astrónoma Hipatia lucha por salvar la sabiduría del Mundo Antiguo con la ayuda de sus discípulos. Entre ellos, los dos hombres que se disputan su corazón: Orestes y el joven esclavo Davo que se debate entre el amor que le profesa en secreto y la libertad que podría alcanzar uniéndose al imparable ascenso de los cristianos.

 

*La última novela de Magdalena Lasala, ‘La conspiración de Piscis’ (Styria) tiene un argumento muy similar. Comienza con la muerte del padre de Hipatia. En la foto, Rachel Weisz.

 

JUAN MUÑOZ: UNA CITA SOBRE LA RADIO

JUAN MUÑOZ: UNA CITA SOBRE LA RADIO

‘La Vanguardia’ abría ayer la sección de cultura con una crónica sobre la inauguración de la retrospectiva del escultor Juan Muñoz (1953-2001) en el Museo Reina Sofía. La crónica de Justo Barranco estaba muy bien; las palabras de  Borja-Villel sobre el artista me han parecido muy atinadas, brillantes.

 

Pero lo que me impresionó fue una cita del propio Juan Muñoz, “al que se podía considerar ante todo un narrador”, apasionado por la teatralidad, el ilusionismo y la magia (“magia de chamarilero”).

 

Decía Muñoz: “La radio es, en cierto modo, el medio de comunicación más vanguardista que conozco, porque obliga al oyente a imaginarse el mundo que hay fuera, más allá de la obra”.

EL PINTOR ANTONIO ÁLVAREZ EN LAS PEDROSAS

EL PINTOR ANTONIO ÁLVAREZ EN LAS PEDROSAS

Me escribe el pintor Antonio Álvarez Pardo:

 

"Esta semana, el jueves 23, inauguro una exposición en el Pozo de hielo de Las Pedrosas, a 48 Km. de Zaragoza, en la comarca de Las Cinco Villas. Es un espacio que me sedujo desde el primer momento, es pequeño pero su pared redonda de piedras transmite la humilde y a la vez enorme fuerza de cinco siglos de historia.


Voy a llevar paisajes rotundos, duros pero rebosantes de poesía, paisajes para poetas, de diferentes formatos técnicas; aguadas de tinta, acuarela y óleo combinados sobre papel y unas acuarelas con pigmentos en polvo sobre tablas texturadas".

 

 

INMA OTAL explica así la pintura de Antonio Álvarez, un artista que ha participado en el volumen ‘Cuentos a patadas’ y que ha colaborado en distintas ocasiones en la revista ‘Rolde’.

 

Antonio Álvarez es el hombre que hace de su entorno un refugio compartido, casi familiar. Sus formas y colores dibujan paisajes que uno tiene la sensación de haber pisado. Los miras, te sorprendes del reconocimiento y hasta paseas, como entonces. No sólo desaparecen las distancias físicas respecto a ese lugar, también las mentales. Y justo cuando ya estás allí, cuando por arte de magia has vuelto a esa estepa o a esa tormenta, te das cuenta de que no estás solo: Esos trazos te hablan, porque las obras de Antonio están vivas y tienen conversación. También detalles, ni muchos ni pocos ni más ni menos, los justos. Te invitan a detenerte, uno a uno, hasta que amplías al plano general y vuelves a mirar: No falta nada, tampoco sobra.

 

La naturaleza ofrece infinidad de ambientes, tonos, instantes y caminos. Para visitar Las Pedrosas Antonio Álvarez ha escogido los más duros, libres y naturales, esos que sólo dependen de los cielos para sobrevivir en la tierra, los del secano. Que se vistan de rojo, ocre o verde no depende del hombre, aunque los pinceles de Antonio sí parecen llegar desde lo más alto para calar en lo más profundo.

 

Entre el Cielo y la Tierra es una exposición de temporal, como la agricultura del municipio. Rigurosa, sin concesiones, dura, pero también resistente, capaz de soportar la fatiga y el paso del tiempo, aunque a veces tenga sed y necesite del ingenio para seguir adelante. Como el que hace unos años levantó un pozo para guardar la nieve del invierno y tener hielo en verano. Paredes centenarias de piedra de las que ahora cuelgan otras ideas, instantes y miradas. Algo me dice que serán un buen cobijo para los paisajes inteligentes de Antonio. También que el pozo de hielo de Las Pedrosas no podría haber encontrado un mejor inquilino.

*Esta obra pertenece a la colección de acuarelas gigantes que realiza Antonio Álvarez, de carácter hiperrealista. Puerto de Cambrils.

 

 

LOS INTERIORES DE UREÑA, EN ARAGONESA DEL ARTE

LOS INTERIORES DE UREÑA, EN ARAGONESA DEL ARTE

UREÑA   

 

desde el interior

 

 

 

Joaquín Ureña (Lérida, 1946) estudió arquitectura; en pintura es autodidacta, expresándose siempre en acuarela. Empezó pintando paisajes urbanos y rurales y es a partir de 1986 cuando, a raíz de obtener el primer premio en el certamen nacional de Albaida (Valencia), se produce una inflexión en su obra.  Pasa al gran formato, llegando a pintar en papeles de 200 x 200 cm, y los temas van a ser los de la vida cotidiana del artista. 

La luz es un elemento muy importante en la pintura de Ureña. En los interiores podemos ver las composiciones de luces frías y cálidas y se pueden cruzar también las luces del exterior, de un atardecer azulado, o del comienzo de la noche en azules oscuros con matices que se dirigen al negro.

El hecho de que este artista desarrolle una pintura realista y de que necesite la realidad para pintar, ha motivado que algunos califiquen su pintura de hiperrealista.  Y no lo es.  Es fundamentalmente pictórica, tal como podemos observar si miramos sus obras con detenimiento.

A veces Ureña plasma en la misma acuarela el interior de su casa y el exterior que se ve desde ese interior.  Los reflejos en los cristales de los balcones sirven para crear ese nexo.

En definitiva, pinta un mundo sin historias, un mundo práctico: el de las  mesas montadas por uno mismo, los muebles metálicos, las estanterías con libros, carpetas y objetos, la mesa de trabajo, los balcones y ventanas que dan al exterior; se plasma así la imagen doméstica que nos rodea.

El artista ha vivido y ha pintado siempre según sus convicciones y su forma de entender la pintura, sin preocuparse de modas.  Ahora resulta que su obra no está muy alejada de algunas de las tendencias más valoradas en el mundo del arte actual.

 

Inauguración: mañana martes, 21, a las 20 horas. Esta nota la remite la propia galería, que dirigen Mariano y Montse.

 

 

UNA FOTO DE BALLET: VERÓNICA CANTOS Y PACO MORA

UNA FOTO DE BALLET: VERÓNICA CANTOS Y PACO MORA

Hace unas semanas, en vísperas de la Expo colgué en mi blog esta foto de Sara Lezana, en la ópera Carmen, que corresponde al Ballet Flamenco de Madrid, tomada en una de las múltiples representaciones que el Ballet ha hecho fuera de España. Su director Luciano Ruiz me escribe y me dice que fue tomada, probablemente, en la Ópera de El Cairo en Egipto.

 

Cuando apareció en estas páginas, no aparecieron créditos de la foto. Aquí está la nota que debía llevar y mi agradecimiento al Ballet Flamenco de Madrid. Una de las normas que intento observar siempre es decir de quién son las imágenes que aparecen en ese laberinto visual infinito que es internet. (Este añadido es de 23.10.2008)

 

El pasado martes, 14 de abril de 2009, recibí esta amable nota de Paco Mora. Estimado “Antón tengo que corregirte en toda la información que aquí tienes. Esa foto no corresponde a Sara Lezana sino a Verónica Cantos, ten en cuenta que Sara Lezana tiene ya sesenta y largos años. No fue hecha en El Cairo sino en el patio del Conde Duque de Madrid. Todo esto te lo digo porque esa obra es mía, la coreografié yo y la imagen es mía. Te mando un saludo y espero que te beneficies de la verdad. Paco Mora”.

 

Aquí está de nuevo la foto, la rectificación y mi gratitud más sincera a Paco Mora. En la foto, Verónica Cantos.

CARY GRANT: UN ACTOR DE MATICES INVISIBLES

CARY GRANT: UN ACTOR DE MATICES INVISIBLES

Me acabo de encontrar con esta foto de Cary Grant y me ha gustado tanto que recupero aquí este texto que escribí hace algún tiempo sobre uno de mis actores más queridos. No sé quién es su autor, si alguien lo sabe lo pondré aquí de inmediato.

 

Alfred Hitchcock dijo una vez de Cary Grant, uno de sus actores preferidos: “Podría seguir actuando con un huevo podrido en la cara y seguiría pareciendo tan fascinante como siempre”. El realizador Fernando Trueba, en su “Diccionario de cine” (Planeta, 1997, reeditado luego por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores) lo califica como el mejor actor de la historia: “Era algo más que un actor. Era un signo. Y por ello el intérprete ideal para directores de tendencias abstractas, que él humanizaba a base de esa indescifrable cualidad llamada encanto”. Fascinación y encanto: he ahí dos atributos de Cary Grant. Trueba añade: “Fue el más económico, el que con menos ha contado más, el que te comunica sus emociones escondiéndolas en vez de exhibiéndolas; entonces, definitivamente, Cary Grant es el mejor actor de la historia del cine, aparte del más cinematográfico de todos los actores, el menos teatral, el menos melodramático, el más específicamente cinematográfico”. Todas esas cualidades que no pueden adquirirse con ningún método ni en ninguna escuela. Curiosamente, Cary Grant -que encarnó a personajes escépticos, solitarios, tímidos y a la vez cínicos que no parecían resignarse a un único amor-, también creyó que una trayectoria se construye con lucha titánica, con esfuerzo y con voluntad de redención social.

La suya fue, sobre todo, una infancia triste: casi miserable por la modestia de su familia, angustiosa por el temor enfermizo de su madre a que a él, a su segundo hijo, le ocurriese cualquier desgracia. Ella, Elsie, jamás pudo remontar la muerte de su primer hijo, nacido en 1900, de la que siempre se sintió culpable. Ese remordimiento la llevó a la sobreprotección de su segundo hijo, que alumbró un 18 de enero de 1904, Archibald Alexander Leach (“intentó asfixiarme con su amor –diría luego Cary Grant-. No pasé un solo instante de felicidad bajo el mismo techo que mis padres”) y posteriormente la condujo a un psiquiátrico. Un día, cuando tenía nueve o diez años, Archibald se despidió de ella como siempre, y cuando volvió del colegio le dijeron que se había tenido que ausentar. Tardó dos décadas en saber la verdad de ese encierro, y ya era entonces un actor famoso, y además había perdido a su padre. A los catorce años, abandonó el colegio y se sumó al Troupe Pender de cómicos de la lengua; con la compañía aprendió mucho: realizó acrobacias y pasos de baile, y aun tuvo tiempo de mejorar su acento de Bristol.

En 1920, partió a Estados Unidos y compaginó, como método de supervivencia y de crecimiento artístico, empleos de hombre anuncio y de “bufón” en el hipódromo de Nueva York con su presencia como cantante en comedias musicales y en números más o menos circenses, bajo el nombre de Archie Leach. De ahí dio el salto en papeles secundarios al cine, donde lo mismo mostraba un perfil de galán romántico con el cual tendría sus primeros éxitos que mostraba algunas virtudes que le harían famoso luego: la sensibilidad, la perspicacia, la lectura correcta de una papel, la fina ironía, su sentido del humor y aquella facilidad casi inefable que poseía para solventar cualquier papel o conflicto sin despeinarse. Esas características las iría potenciando más tarde, lo mismo que la sabiduría con que mezclaba el desconcierto y la seguridad, y otro rasgo que cultivó con elegancia y magnetismo: la ambigüedad. Aquella ambigüedad que le permitía aparentar perversidad o un oscuro tormento y que tendría sus mejores momentos en películas como “Sospecha” (1941) o “Encadenados” (1946) de Hitchcock. Pero no adelantemos acontecimientos. Sus inicios, de verdad, están vinculados a dos actrices: Marlene Dietrich en “La venus rubia” (1932) y a Mae West (ella presumió siempre de “que exigió su presencia”), con la cual realizó dos películas: “Lady Lou” o “No soy ningún ángel”.


Antes de dar ese paso decisivo que ya fue “La gran aventura de Silvia” (1936) de Cukor, junto a Katharine Hepburn, trabajó con grandes damas de Hollywood como Jean Harlow o Irene Dunne como galán romántico. Howard Hawks descubriría su inmenso talento cómico como profesor despistado en “La fiera de mi niña” (1938), y acabaría convirtiéndolo en su actor preferido; con él hizo otras películas como “Sólo los ángeles tienen alas” (1939), “Luna nueva” (1940) (una de las mejores sátiras sobre el periodismo, donde el cínico y burlón Cary Grant volvía  a seducir a su ex esposa, Rosalind Rusell, en vísperas de su nueva boda, algo que también hizo impecablemente en “Historias de Filadelfia” de George Cukor”, también ese mismo año), “Me siento rejuvenecer” (1952) y “La novia era él” (1949). Cary Grant, en cualquier papel, establecía de inmediato una complicidad con el espectador, fundada en el talento, en la versatilidad y en una estrategia espontánea de seducción. Y en una inteligencia dibujada, sin ostentación alguna, con matices invisibles. 

Bordaba cualquier papel. Y a esos títulos, hay que sumar otras obras maestras: “Arsénico por compasión” (1944) de Capra, la ya citada “Encadenados”, junto a una insuperable y bellísima Ingrid Bergman, en una historia de amor entre una mujer necesitada y el hombre que niega sus sentimientos y que avanza en medio de una intriga relacionada con el uranio oculto en una botella, o “Con la muerte en los talones”.         

En un periodo de crisis, de cierta caída en la monotonía del galán guapo, Hitchcock le recuperó con papeles hondos y completos; tras “Atrapa a un ladrón” (1955), en 1959 le daría uno de los papeles de su vida en “Con la muerte en los talones”. Y algo más tarde redondeó su extraordinaria filmografía con una pieza deliciosa: “Charada”, junto a un ángel o a un cisne de alada beldad como Audrey Hepburn.

Cary Grant se casó cinco veces. Una de ellas con la millonaria Barbara Hutton, convivió casi una década en una casita de Santa Mónica con el actor Randolph Scott (de ahí las acusaciones de homosexualidad que se han vertido sobre su figura en tiempos en que se entendía como “amor oscuro”) y no llegó a recibir más que un Oscar por su carrera en 1970. Un montón de historias sobre su tacañería y maltrato a sus esposas ensombrece su leyenda, aunque se sabe que entregó el caché de una de sus películas para el ejército inglés que combatía en la Segunda Guerra Mundial. Katharine Hepburn, con quien dio vida a algunas de las mejores parejas del cine, dijo de él: “Cary Grant es una personalidad que funciona siempre. Posee un encantador sentido del ritmo, del tiempo, un rostro divertido y una voz adorable”. 

 

 

 

 

BLANCA SILVA: A ARTE DE BALEIRARSE

BLANCA SILVA: A ARTE DE BALEIRARSE

O CREADOR NO SEU OBRADOIRO

 

BLANCA SILVA: A ARTE DE BALEIRARSE

A pintora e escultora prepara dúas exposicións en Amsterdam e A Coruña.

 

Xoán Abeleira / El País Galicia

Afirma o poeta Xulio López Valcárcel que a obra de Blanca Silva ten un certo alen/to místico; que esta muller aspira a “pintar o Alén” -e leva toda a razón. Di tamén o tamén crítico de arte que o expresionismo abstracto de Silva está máis vencellado ó de Rothko ca ó de Pollock, ó de Muñoz ca ó de Kandinsky -e niso tamén leva razón. As series de cadros, de gravados de Silva invítannos, si, ó samadhi, ó estado de acougo, á suma concentración. Son unha sorte de mandalas sintéticos. E a que fin máis alto que a ese pode aspirar un/unha artista?

         “Baleiro e cheo/ Nunha pincelada/ Flúe o eterno”, acordo en entrando no seu obradoiro. A arte de Blanca Silva é a arte de baleirarse, a arte do sunyata, a arte do non saber. “A pintura sérveme para internarme nun universo misterioso”, afirma ela, e eu enxergo o seu “internarse” no senso máis literal: ir ó cerne do cerne. “A maioría dos creadores coidan que hai que estar cheo para poder expresarse, mais eu preciso baleirarme de todo para transmitir algo. Non podo traballar cando estou ateigada de mundo.” Para Silva “o obradoiro non é unha terapia” senón un lugar ó que acude “á cata do baleiro”. Un espazo de meditación en movemento, poderiamos dicir no caso desta creadora interesada por toda caste de espiritualidades e de espíritos coma ela. “Aínda que isto é un proceso que dura moitos anos.”

         Baleirarse: verbo que de seu abonda para resumir toda a andaina de Silva ata o de agora. Pró meu grande abraio (esa mestura de pasmo e de entusiasmo, de asombro e de arrepío), Silva concédeme un privilexio: fitar as súas primeiras obras para enxergar o seu tránsito dende o expresionismo figurativo ó expresionismo abstracto. “Eu veño da literatura”, confesa esta confesa crente da Poesía, “o que pasa é que para min a escrita é un camiño de ida e volta, mentres que a plástica o é só de ida. Na poesía -malia ser tamén unha vía de coñecemento, como dicía Valente, unha viaxe cara ó Absoluto-, cando rematas un poema, volves ó punto de partida. Na plástica non, sempre volves ó punto cero.”

         A bisneta do avogado e escritor Alberto García Ferreiro comezou a pintar “xa tarde, dun xeito completamente autodidacta.” Dúas claves ben significativas aclaran aquel principio. Unha exposición de Matisse -cuxa obra final serviu de referente ós vangardistas abstractos- foi o detonante que a impulsou a pintar. Dos superrealistas Silva aprendeu a “simbolizar os meus soños”, pois, dende meniña, sempre tivo unha intensa vida onírica. “Lembro que daquela soñaba cunha xigantesca mazá vermella pairando nun azul escintilante.” Unha visión ó Magritte. Ende ben, Silva deu con dous profesores tan bos que lle quitaron da cabeza a idea de aprender a debuxar. “Dixéronme que xa acadara un estilo de meu e que a aprendizaxe da técnica tan só podía roubarme esa frescura.”

         Asemade, naquel período Silva comezou “a coidar dos meus mortos, para min importantísimos”, e dende aquela traballa nunha serie de esculturas na que os defuntos, reencarnados nuns bonequiños de louza, penduran acó e aló coma exvotos primitivos. A comparación non é gratuíta: ollando esas figuriñas que espertan tanta tenrura lembro, por exemplo, os poemas de Jean Joseph Ravearivelo sobre o culto ós mortos malgaxe. Ou, moito máis atrás, as estatuíñas das deusas do xamanismo prehistórico.

Tras aquela etapa inicial guiada polos soños, Silva desenvolveu, nos oitenta, un posmodernismo tamén moi persoal. Na súa “Agra da Soleira” de San Xoán de Vilanova; a carón dun galano inédito da súa amiga Luísa Villalta, varios deses cadros dialogan en silencio. Especialmente fermoso é o retrato da súa filla María: natureza aberta coma A orixe do mundo de Courbet. Mais, curiosamente, de vagariño, Silva pasou de soñar con imaxes a “soñar con cores que logo tento plasmar nas miñas teas”. Tamén desa etapa de transición hai un dato moi revelador: “Cando non me gustaba un cadro, borrábao; ata que un día me decatei de que o que estaba a buscar eran aquelas supostas manchas que ficaban no lenzo. Non as liñas nin as formas senón as cores en si.” Cores coas que Silva mantén “unha relación anímica, nada intelectual”, e que “xamais significan o mesmo”.

Esta procura case que irracional desvélanos a feito a actitude de Silva perante a creación e a Creación. Partindo dun estadio narrativo, curativo, no que o importante era esconxurar os seus demos, chegou a estoutro estadio poético, meditativo, no que o que conta non é, nin moito menos, a arela de contar senón a capacidade de transcender(se). Coma as abellas de Rilke, Silva é unha desas artistas que “liban o invisible” para facelo visible. Coma o equilibrista de Klee, Silva viaxa dunha á outra beira do Real para transmitirnos o que non ten nin forma nin nome: preludios do Tao.

Por iso, sen dúbida, “falo tanto soa…”

*O escritor galego, afincado en A Coruña, envíame a súa segunda entrega de esta serie sobre estudios de artista, centrado en Blanca Silva. Velaquí a Blanca diante dunha obra súa nunha foto de Gabriel Tizón.  

 

 

 

RETRATO DE MARILYN HACIA 1950

RETRATO DE MARILYN HACIA 1950

Una de las mujeres más hermosas y más frágiles de la historia del cine, Marilyn Monroe, retratada por Edward Clark para ‘Life’ en 1950.