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Antón Castro

Deportistas

PRIMERA VICTORIA DEL GARRAPINILLOS

PRIMERA VICTORIA DEL GARRAPINILLOS

Jorge Rodríguez, delantero del Garrapinillos juvenil, regresó hace unos días al campo, en Zuera. Jugó la segunda parte, no estuvo mal, pero el equipo perdió 5-1; en la primera parte, perdía por 4-1. Llevaba sin jugar desde, precisamente, un partido la campaña anterior en Zuera. Padeció varios tirones, acudió al fisioterapeuta, estuvo en tratamiento y finalmente pudo empezar a corretear. Ayer, jugó el partido completo con el Garrapinillos ante el Fleta, en un campo embarrado, ideal para la épica, las brusquedades y el desfondamiento.

El Garrapinillos juvenil solo había empatado un partido. Iba por la cola, va por la cola. El nuevo entrenador, Manu, se ha encontrado con un equipo muy joven, con varios jugadores que aún son cadetes y otros de primer año. Ayer nada más salir al campo, en apenas diez segundos, el Garrapinillos recibió su primer gol. Y antes de los diez minutos, el segundo. El Fleta perdió el dominio del balón luego, pero se estiraba pronto y con mucha peligrosidad al contragolpe. En la primera parte, el Garrapinillos, poco a poco, merced al gran trabajo de Víctor y de Jaime, y a la clase de Óscar y de Jorge, fue haciéndose con el dominio del partido, pero no generaba auténticas ocasiones, salvo varias en saques de esquina desde la derecha que lanzó Jorge con rosca. Jorge corrió mucho hacia arriba, abusó del regate y hubo un momento en que parecía desfondado, fuera de forma, a punto de pedir el cambio. En una serie de driblings en el área pareció ser objeto de penalti, que el árbitro no señaló.

En la segunda parte, todo cambió. El Garrapinillos generó muchas ocasiones, remató a gol, y dominó de principio a fin. Jorge fue determinante en el control de balón, en la profundidad del juego y en el avance por ambas alas, aunque se sintió más cómodo en la izquierda. Óscar marcó los primeros goles; Jorge realizó una estupenda jugada pegado a la línea y cedió a Adrián: el Garrapinillos remontaba. Muy avanzada la segunda parte, se produjo una falta fuera del área. Sacó Jorge de rosca, y marcó un gol tremendo, por la escuadra, tras lamer el larguero. Y el quinto tanto se produjo tras otra internada suya: el diez del Garrapinillos superó a uno, a otro, y el tercero lo derribó en el área. Óscar tiró y marcó su ‘hat trick’, y el Garrapinillos ganaba por primera vez este año y en esta campaña. Por fin una victoria, y un total de cuatro puntos. Que son pocos, muy pocos.

La lástima fue que expulsaron a uno de sus puntales en el centro del campo: Víctor, tras una tangana en el área. Al Fleta también le expulsaron a dos jugadores, a uno por protestar el lanzamiento de falta de Jorge (dijo que era indirecta y se encaró con un colegiado que dilató el partido hasta casi los 55 minutos) y a otro por la pelea en el área.

Fue un estupendo partido de los visitantes, que pasó de un marcador adverso, 2-0, a un abultado e inesperado resultado final: 2-5. Por el Garrapinillos, además de los citados, destacó el bloque, que creyó en la remontada.

 

Fleta-Garrapinillos. 2-5. Goles de los rojillos: Oscar, 3, Jorge y Adrián. Primera victoria de la temporada 2009-2010, en tercera juvenil. (Esta foto es de archivo: corresponde a un partido de la temporada pasada).

YELENA ISINBAYEVA: LA REINA DEL VUELO

YELENA ISINBAYEVA: LA REINA DEL VUELO

No pude seguir ayer la ceremonia de los Premios Príncipe de Asturias. Conocí hace años a Graciano García, comimos juntos en Oviedo, y siempre los he contemplado con mucho cariño. Igual que a él. Desde que lo conocí y desde que sé algo cómo se organizan, incluso más.

 

Varias personas me preguntaron ayer si había visto a Yelena Isinbayeva. Hasta Jesús Marchamalo, el estupendo escritor de ‘No hay adverbio que te venga bien’ y próximamente de ‘44’ (Siruela), quiso saber si había subido alguna foto al blog.

 

He visto los vídeos, algunas imágenes y estuvo espléndidamente bien: con su vestido de princesa de cristal, con su vestido de Cenicienta, con el rostro encendido de emoción y de gratitud.

 

Hacía tiempo que no se veía a alguien tan luminoso, tan feliz, en esa ceremonia de por sí luminosa, con glamour, y con premiados casi siempre muy acertados. Yelena parecía la reina del vuelo, la princesa del aire, y a la vez una mujer de carne y hueso dispuesta a gustar y a gustarse en el Teatro Campoamor. Y el vestido, que tanto da que hablar en Internet, parecía salido de una de las ficciones de Andersen. (La foto es de la agencia AFP).

JORGE RETRATA A PEDRO*

JORGE RETRATA A PEDRO*

Hace dos años, durante la pretemporada en Irlanda del Barça, me fijé en un chico que había llevado Rikjaard, Pedrito. Me sonaba de haberlo visto en alguna convocatoria pero no estaba seguro.

Estaba ilusionado por el equipo que había hecho el Barça, con Titi Henry como fichaje estrella, y seguí aquella pretemporada esperando el debut del francés con un gol de penalti, creo recordar.

Antes de que sacaran a Henry estaba jugando ese tal Pedrito y volvía locos a sus adversarios con bicicletas y salidas hacia los dos lados.

Le decía a mi hermano: “Ese tío es muy bueno” y él me respondía “Que va, si no sabe si es zurdo o diestro. Le he visto un par de partidos y todavía no sé con qué pierna le da, yo creo que él tampoco lo sabe”. Un par de años después, con la confianza de Guardiola y ficha del primer equipo, Pedrito, como quiere él que le sigan llamando, ha marcado goles importantes y con ambas piernas, algo que le recuerdo siempre que puedo a mi hermano. Para mi sorpresa Pedro es zurdo, pese a haber marcado tres de estos cuatro goles con la diestra.

Anotó frente al Athletic en la Supercopa de España, contra el Shacktar en la Supercopa de Europa de Mónaco, contra el Dinamo en Champions y frente al Almería en el último partido de Liga.

*Jorge Rodríguez Gascón ha vuelto a abrir su blog: http://grandesdeportes.blogia.com. Uno de los artículos que ha escrito, entre otros, es este retrato de Pedro, el extremo del Fútbol Club Barcelona.

OTRO MILAGRO PARA MARADONA

OTRO MILAGRO PARA MARADONA

Creo que nunca ha habido un futbolista que me gustase más que Diego Armando Maradona. Me fascinaba. Lo admiraba con auténtica locura y me hizo muy feliz muchos días, muchas tardes. Lo tenía todo: una clase casi sobrehumana. Poseía regate, toque, visión de la jugada, era capaz de fácil lo imposible.

 

Desde hace unos meses entrena a la selección argentina, que no ha levantado cabeza, seriamente hablando, desde su marcha. Maradona jugó maravillosamente bien en 1994, ante Nigeria, cuando dio positivo; acababa de marcar dos goles. Luego su existencia ha sido un poema un tanto patético en casi todos los órdenes.

 

Quiza porque es una leyenda, el dios laico de Argentina, le dieron la dirección de la gran religión del país: la selección de fútbol. Y ahí, partido tras partido, ha ido de naufragio en naufragio. No ha sabido crear un bloque, organizar un sistema, no ha sabido recordar cómo se jugaba cuando él estaba. Ha ido de desconcierto en desconcierto. Y, prácticamente, nadie le ha aplaudido. Es más, para no criticar a Maradona, se ha criticado a Messi. Aún así a Maradona le dolieron algunas críticas, algunos comentarios. El país sentía más la incertidumbre de su selección que la grave crisis mundial.

 

Hace unos días, Martín Palermo le salvó la cabeza, y ha pasado a ser San Martín Palermo. Su gol llegó de milagro en el minuto 94, creo, pero llegó. Y ayer, en feudo uruguayo, Argentina marcó un solitario tanto de Bolatti cuando se moría el partido. Suficiente. La selección blanquiazul, que juega muy por debajo de la presunta y de la objetiva calidad de sus figuras, estará en el Mundial de Suráfrica.

 

Maradona insultó a todos los periodistas. Los insultó gravemente, con apabullante obscenidad y menosprecio. Igual que hicieron algunos futbolistas. Aquel desafuero podría ser fruto de la pasión, de la ansiedad y de los nervios. Al fin y al cabo, Maradona estuvo lidiando desesperadamente con el fracaso y ha salido adelante por dos golpes de suerte, no por la calidad de su juego, ni por el empuje ni por el contagio de su furor antiguo de ganador.

 

En la rueda de prensa volvió a expresarse en los mismos términos. Aún peor, con el mismo odio, con la misma falta de deportividad. Dijo: "A los que no creían, con perdón de las damas, que la chupen, que la sigan chupando. Yo soy o blanco o negro. Gris no voy a ser en mi vida. Ustedes me trataron como me trataron, sigan mamando".  Solo le faltó invocar “la concha de la madre” de los periodistas. Maradona ha sido un decepcionante seleccionador. Malo, sin ideas, atragantado, dubitativo; rara vez acertó con el bloque. La victoria de ayer y la de anteayer le han dado el respiro que deseaba.

 

Julio Grondona le ha justificado y le ha perdonado. Eso sí: lo que tenía que haber hecho, probablemente, es haberle dicho: “Muchas gracias, Diego. Objetivo cumplido por los pelos, con más pena que gloria. Ahora, relájese”. O mejor aún: “Váyase a casa. No lo eche todo a perder”.

DE ANDRÉS Y UNA FOTO DEL IBERIA

DE ANDRÉS Y UNA FOTO DEL IBERIA

El escritor y editor Óscar Sipán me envía esta foto que, a su vez, le remitió a él Fernando de Andrés, el maravilloso y escurridizo extremo derecho del Atlético de Madrid, que fue olímpico en Munich-72. Sospecha Fernando que esta foto es del Iberia, que luego, tras la fusión, derivaría en el actual Real Zaragoza. Abajo va un retrato, mini entrevista, con Fernando de Andrés, realizado por Óscar Sipán, que fue discípulo suyo cuando jugaba al balonmano allá en Huesca, hace no demasiados años.

 

RETRATO DE FERNANDO DE ANDRÉS

 

Por Óscar SIPÁN

Con 18 años debutó en la selección española. "Se interesó por mí el Atlético de Madrid y me fichó". Con los colchoneros estuvo dos temporadas y después pasó sus mejores años en el Barcelona, donde fue olímpico en Múnich en el 72. "La experiencia en los Juegos fue dual. Era la primera vez que España se clasificaba para unos Juegos modernos. Pero deportivamente fue un desastre, puesto que estrenando unas zapatillas de balonmano me lesioné y me hice una luxación en un hueso del pie". Solo jugó la mitad de los partidos que tenía previstos. "Estuve cojo por allí como un alma en pena", recuerda. España, que era entrenada por Domingo Bárcenas y Antonio Roncero, terminó la decimoquinta.

Con el Barcelona y el Atlético Madrid ganó cuatro Copas y dos Ligas. Jugó en todos los puestos, pero se hizo famoso por sus cabalgadas por el extremo derecho. Le llamaban el tigre por su casta y velocidad. "Me puso ese mote el seleccionador del equipo rumano", apunta. Se retiró a los 30 años.

 

 

EL CAMPEÓN JACK LOVELOCK

EL CAMPEÓN JACK LOVELOCK

Daniel y yo compartíamos, cuando él era niño, desde los siete, ocho o nueve años, la pasión por el atletismo. Luego salimos a correr juntos durante muchos años: en Zaragoza, en Cantavieja, en Ejulve, en Urrea de Gaén y en La Iglesuela del Cid. Eran otros tiempo y yo pesaba algunos kilos menos. Seguíamos las marcas, los mítines de verano, leíamos de cuando en cuando la historia de los atletas, nos parábamos en los viajes en los bares de carretera a ver algunas pruebas que nos sorprendían de camino: los 100 de Merlene Ottey y Gwen Torrence, los 1600 de Morceli y Fermín Cacho, una competición de Bubka, una nueva intentona de Tamara Bykova, etc.

 

Daniel acaba de regresar de Nueva Zelanda y me ha traído un libro muy bonito sobre el primer campeón olímpico del país: es ‘As If Running On Air. The Journals of Jack Lovelock’, editado por David Colquhoun para el sello Craig Potton Publishing, un libro repleto de fotografías y de recuerdos de la época. John Edward Lovelock nació en Crushington en 1910; pronto se reveló, en el colegio, como un excelente boxeador y un maravilloso púgil. Corría por el puro placer de hacerlo, hasta que sus marcas deslumbraron a todo el mundo. Y hasta que llegó a vencer a grandes corredores de su tiempo. Combinó la medicina con el atletismo. En 1934 se trasladó a Londres. En 1935, en la que se denominó ‘la milla del siglo’, ganó a dos grandes corredores norteamericanos: Bil Bonthron y Cunningham. En los Juegos Olímpicos de Berlín, los Juegos de Jesse Owens, ganó la medalla de oro de los 1500 metros, merced a un gran acelerón en los últimos 300 metros, en los que venció limpiamente, de nuevo, a  Glenn Cunningham, bautizado por la prensa con ‘The Iron man’. Y no solo eso: batió el record del mundo y lo fijó en 3.47.08.

En 1947se trasladó con su familia a Brooklyn, Nueva York, donde trabajó como asistente del director de medicina física y director de la rehabilitación en el Hospital de Nueva York para Cirugías Especiales en Manhattan. El 28 de diciembre de 1949 cayó a la vía de  un tren del metro de Nueva York. Murió de inmediato. Tenía 39 años de edad. [En algunos lugares se dice que no fue un accidente su muerte, sino un suicidio]

*Foto  de la victoria de Jack Lovelock: vence a Glenn Cunningham y al italiano Luigi Beccali, que había sido campeón de Europa.

YELENA ISINBAYEVA: UN PREMIO ESPAÑOL

YELENA ISINBAYEVA: UN PREMIO ESPAÑOL

La atleta rusa Yelena Isinbayeva ha sido distinguida el Premio Príncipe de Asturias: venció en la votación final, por mayoría, a Roger Federer, probablemente el mejor tenista de todos los tiempos, y al jugador de baloncesto Pau Gasol, que este año ganó el anillo de la NBA con Los Angeles Lakers. Y también a otro favorito tan incuestionable como Usain Bolt. Yelena Isinbayeba, a quien muchos ya presentan como ‘Bella Isinbayeva’ sin más, nació en Volvografo en junio de 1982. Fracasó en los Mundiales de Berlín, donde no logró rebasar ninguna altura, y a los pocos días, en Zurich, logró un nuevo récord del mundo y lo fijó en 5.06. Era el récord número 27 de su carrera. Es doble campeona del mundo, en 2005 y 2007, y doble campeona olímpica, en Atenas y en Pekín, donde batió el récord del mundo en el último salto con 5.05. Isinbayeva dicho hoy que estará "encantada de acudir en octubre" a Oviedo para recibir el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes, que ha calificado como "de renombre mundial”. Espera el momento con gran ilusión. Dijo que “me sorprendió mucho recibir la llamada telefónica de Samaranch -presidente del jurado- en persona, porque soy una gran fan suya. Creo que ha hecho mucho por el deporte".

"En un principio me chocó –dijo la pertiguista-, pero después también me sentí halagada, puesto que tantas personas importantes han recibido el galardón con anterioridad, incluyendo mi mentor, Sergei Bubka, quien asimismo ha conseguido logros fantásticos para el atletismo". En este momento, a pesar de su fracaso accidental en Berlín, Yelena Isinbayeva es la atleta más carismática del circuito. Otras como Sanya Richards o Allyson Félix han logrado dos medallas de oro en Berlín, pero no poseen su fama, ni siquiera Blanca Vlasic, que apunta, tantos años después, al título de Stefka Kostadinova en salto de altura, fijado en 2.09. Blanca ya ha realizado varias tentativas de 2.10. Entre los hombres, el rey del atletismo es Usain Bolt, que logró tres oros en Berlín, uno más que el gran mediofondista Kenenisa Bekele, campeón de 5.000 y 10.000 metros.

ISINBAYEVA, 5.06: LA REINA DEL AIRE

ISINBAYEVA, 5.06: LA REINA DEL AIRE

Con lágrimas en los ojos, estupefacta y desgarrada, Yelena Isinbayeva dijo que tendría que centrarse más en su trabajo: saltar con la garrocha. Estar más concentrada, olvidarse de la moda y de algunas fiestas. Lo dijo ella tras perder, inesperadamente, en Berlín: no fue capaz de realizar ninguno de los tres saltos. Empezó tarde y, tras el primer fracaso, elevó aún más el listón. Si lo hubiera saltado, creo que eran 4.80, habría sido campeona del mundo, como lo fue en 2005 y 2007, como fue vencedora en las Olimpiadas de 2004 y 2008.

 

Pues bien, Yelena Isinbayeva no estaba en crisis. Tuvo un mal día en los Mundiales. Como le pasó a Bubka en Barcelona-1992, como les pasa a todos los campeones, que a veces padecen de suficiencia o se olvidan de que al lado hay rivales exasperados, grandes profesionales que también sueñan con la victoria. Casi le pasó a Bolt ante Asafa Powell; este, en Zurich, dedujo que su paisano tampoco es invencible: solo pudo ganarle en los últimos metros. Fue precisamente ayer en la Golden League de Zurich, cuyos organizadores pasarán a la historia también por no haber permitido correr a Natalia Rodríguez (la gran mujer del momento en 1.500), donde Yelena Isinbayeva logró el más difícil todavía: saltó un centímetro por encima de su récord del mundo, 5.06, y estableció una nueva marca.

Primero dejó fuera con cierta tranquilidad a la campeona mundial Anna Rogowska, la polacae se quedó en 4.76, y a la brasileña Fabiana Murer, 4.70, y compitió sola, a su antojo, en busca de una nueva cifra que estremeciera la noche y que la redimiera. Voló como siempre, con su técnica impecable, con esa elasticidad de gimnasta, con esa energía final que le permite salir a cazar estrellas. Al final, descendió con una sonrisa y con una satisfacción íntima: seguía, sigue siendo la reina del aire impulsada por la pértiga. La derrota en Berlín fue un accidente, que la hace tan vulnerable como todos y felizmente humana.

*Zurich, casi un año después del último récord de 5.05 en las Olimpiadas de Pekín: Yelena Isinbayeva se eleva hasta los 5.06.