BESOS PARA EL 2011





Feliz 2011 a todos con besos de Robert Doisneau.





Feliz 2011 a todos con besos de Robert Doisneau.
Recibo esta carta con este precioso regalo de Javier Burbano.
¡Hola Antón! ¿Cómo va todo?
Estas Navidades he recuperado unas fotos que hizo mi abuelo por Santa Fe de Huerva y otros lugares a principios del siglo XX. Ha sido un poco complicado porque eran láminas de cristal bastante deterioradas con una foto para cada ojo, así se podían ver en tres dimensiones con un estereoscopio. Ya sé que viene tarde, pero te mando ésta de una bici delante del arco de Santa Fe.
¡Feliz 2011! Abrazos
Javier
*Esta mañana de adioses y de bienvenidas -ayer se fue mi madre a Galicia, hoy cumple mi mujer Carmen 52 años-, mientras lleno el blog de pequeñas cosas y de afectos, escucho a Carole King, a la que escuché y amé mucho hace algunos años, más de veinte tal vez. La foto de Javier Burbano bien podría integrar mi poemario 'El paseo en bicicleta' / 'Poeta en bicicleta' que aparecerá hacia febrero o marzo.











Publio López Mondéjar, el gran historiador de la fotografía española, acaba de rescatar a un gran reportero, Martín Santos Yubero (1903-1994), que destacó en los años 30 y en los primeros años del franquismo; luego, próximo a los círculos del poder y un tanto ubicuo, desarrolló una importante labor al frente de ‘Ya’. Santos Yubero fue un niño de barrio cuyo padre desapareció muy pronto de casa. Se educó en la calle, quiso ser actor y realizó varias tentativas, y durante una convalecencia en un balneario descubrió el amor y la fotografía. Empezó, casi incidentalmente, como torero taurino y luego ingresó en ‘La Nación’ desde estuvo durante tres años y se fogueó en la profesión. Siempre admiró a Alfonso Sánchez y a su hijo Alfonsito (como recuerda López Mondéjar), y lo captó todo: la escena, los toros, la política, la vida cotidiana, el deporte (fue testigo del pesaje y de uno de los combates de Marcel Thil y el aragonés Ignacio Ara por el título del mundo en 1932, retrató al púgil de Sigüés en 1933), las manifestaciones sociales y populares. Realizó varios reportajes con Corpus Barga. Captó luego, ya en plena contienda bélica, imágenes espectaculares de los combates, del éxodo. Más tarde, sería un cronista de la larga noche de piedra del franquismo. Personaje contradictorio, elogiado por unos, vituperado por otros, realizó espléndidas fotos de un país paradójico: convulso siempre, ilusionado con la libertad y la II República, abierto en canal a partir de julio de 1936, malherido y también terrible, de cartón piedra y rencor.
Santos Yubero 1025-1975. Crónica fotográfica de medio siglo de vida española. Publio López Mondéjar. Lunwerg. Madrid, 2010. 242 páginas.

Siempre me ha gustado mucho la obra de Edward Weston. Tuvo varias musas. La más famosa quizá sea Tina Modotti, actriz y fotógrafa y revolucionaria. Una de las más hermosas y enigmáticas fue Charis Wilson. He puesto a lo largo del tiempo en el blog varias de sus fotos; ayer, por pura casualidad, repasé varias fotos de ella, realizadas por Weston, para quien fue su segunda mujer. Siempre me ha interesado mucho el tema del artista y su musa. Poco después encontré una nota necrológica de Charis Wilson (1914-2009), realizada por la periodista de ‘La Vanguardia’ Núria Escur, publicada el 26 de noviembre de 2009.




CHARIS WILSON
Por Nùria ESCUR
Desde que la conoció, la obra de Edward Weston fue, por un tiempo, una continua y exclusiva obsesión por el cuerpo de esa mujer, del mismo modo que lo fueron Kiki de Montparnasse o Lee Miller para Man Ray. El fotógrafo siempre reconoció que verla "abrió un nuevo e importantísimo capítulo de mi vida". La modelo Charis Wilson ha muerto, a los 95 años, en su hogar de Santa Cruz. Inspiró a Weston, hombre acostumbrado a mujeres de carácter como Tina Modotti, durante los once años que duró su relación.

El maestro de la fotografía que quedó abducido por la belleza y el talento de esta mujer, se casó con ella en segundas nupcias y le dedicó una galería de fotos que han pasado a la historia. Una exquisita colección de instantáneas -se han hecho famosas donde destacan el equilibrio, la simetría y la capacidad de la modelo para armonizar cuerpo y postura. "Es la modelo perfecta, hermosa, alegre, desinhibida, juguetona, experimental y siempre actual", dijo Weston de ella. Pero a su fama de receptiva en las sesiones le siguió una leyenda de exhibicionista que ella siempre se encargó de negar: "La exhibicionista es la que ve el fotógrafo, yo sólo soy yo en mi casa".
Nacida en San Francisco, hija de actriz y novelista, creció en un hogar donde se adoraba la literatura, una disciplina en la que también ella se inició. Trabajó unos años como secretaria y aunque obtuvo una beca universitaria sus padres le anunciaron que no había suficiente dinero para trasladarse al extranjero.
Conoció al fotógrafo en un concierto -ella tenía 19 años, él casi 50-y empezó entonces su trayectoria múltiple. Fue, a la vez, modelo, poeta, musa, incluso redactora de artículos en revistas de fotografía que aparecieron bajo el sello de Edward Weston porque escribir era un placer para ella yun suplicio para él. Paradójicamente, ambos dijeron lo mismo del otro: "Sacó lo mejor de mí".

En la década de los años 30 él la fotografió al aire libre, entre dunas de arena (1936), con un horno de barro en el patio de Willard Nash (1937) o en una instantánea inquietante, desnuda, flotando en una piscina (1939). Pero durante la década de los 40 su relación empieza a deteriorarse, algo que se refleja en sus retratos, donde aparece mucho más distante.

Aparecidos los primeros síntomas del Parkinson, Weston se vio inmerso en una profunda depresión. La pareja se separó. Un día después de que les concedieran el divorcio, en 1946, Charis se casaba con el activista Noel Harris. Tuvo dos hijos de esa unión, que también terminó en 1967.
La modelo recuperó los episodios de sus años con Weston con un libro de memorias, publicado en 1999, y un documental realizado hace tres años. Un homenaje al hombre con quien compartió amor y profesión, reconociendo "todo lo que aprendí de la vida y de la fotografía".

Jesús Juncosa, a través del fotógrafo José Antonio Duce, me hace llegar esta ‘bicicleta nevada’. Jesús explica todas las circunstancias de la instantánea. Mi próximo libro se titulará ‘El paseo en bicicleta’. Félix Romeo se enteró de su existencia y me dice que lo titule ‘Poeta en bicicleta’. Con rima interna y todo.
José Antonio:
Me harías el favor de reenviar esta foto a Antón Castro, ya que no encuentro en su blog un enlace email para enviársela. La de la nieve es de mi hijo Pablo que vive en La Haya, es del sábado.
Muchas gracias de antemano. Jesús Juncosa
El 29 de diciembre, a las 19:30 horas, en la Sala de Ámbito Cultural, el fotógrafo Carlos Manzano presentará un audiovisual con imágenes de Etiopía llamado: Etiopía, un recorrido visual. Presentará el acto Víctor Puga, fotógrafo del Colectivo Artymagen.
El recorrido visual mostrará desde los lagos y tierras altas del norte, la Etiopía histórica, plagada de antiguos monasterios y magníficos palacios, hasta el profundo sur, haciendo especial énfasis en el excitante y maravilloso valle del Omo, donde conviven más de una docena de grupos étnicos diferentes, los cuales todavía conservan buena parte de sus tradiciones y ritos ancestrales. [La foto es de Carlos Manzano, fotógrafo y escritor].
*Al día siguiente, en el mismo espacio, la editorial Nuevos Rumbos, de los hermanos Pérez Collados, presenta el segundo título de la colección: ‘Suegras’, un libro colectivo de relatos ilustrados sobre el tema de la suegra, a la que subtitulan en portada “el gran enemigo”. Escriben, entre otros, y cito de memoria sin el libro delante, Santiago Gastón, José Joaquín Beeme, Adolfo Ayuso, Pepe Gastón, Olga Bernad, los hermanos María y Luis Arturo Pérez Collados, etc. Y yo también escribo un texto inspirado en mi suegra Isabel Brumós, que ha ilustrado Jose Herrera.
50 años de la gran riada del Ebro
Por Marisancho MENJÓN
Han pasado cincuenta años pero jamás lo olvidaremos. Aquella noche de fin de año de 1960, cuando el Ebro se desbordó como nadie lo recordaba, marcó un hito en la vida de dos pueblos. En esas horas de angustia en las que peligraron vidas, casas y haciendas, Tauste y Pradilla se encontraron más unidos que nunca. La fuerza del agua, desatada, anegó los campos e inundó las viviendas, pero las vidas se salvaron. Por encima de la corriente del río fluyó otra de solidaridad, aún más fuerte, que convirtió a dos pueblos vecinos en dos pueblos hermanos.
Nadie borrará de los corazones de nuestros mayores aquellas dramáticas horas, ni los días en que los vecinos de Pradilla de Ebro convivieron con los de Tauste mientras el Ebro iba, poco a poco, calmando su furia. El tiempo no conseguirá desatar aquel lazo que unió a tantas familias en aquellos días, y aquí están estas fotos para comprobarlo: cincuenta años después, esta exposición conmemora un suceso que sigue estando vivo en nuestra memoria y lo traslada a la retina de los más jóvenes.
Esta ocasión quiere ser también un homenaje a la figura de Antonio Larraz, aquel entrañable fotógrafo que captó con su cámara sin descanso, durante aquellos días, las imágenes que dan fe de lo que se vivió y sufrió como consecuencia de aquel desbordamiento extraordinario.
Antonio Larraz Mayandía nació en Gallur en 1918. Agricultor, trabajó también en la Azucarera en su juventud. A través de su relación con los hermanos Cotoré, fotógrafos de esa villa, descubrió el mundo de la fotografía. Se dedicó a ella con ilusión y, establecido ya profesionalmente, aquella afición acabó siendo para él también un medio de vida.
A mediados de los años 50 abrió un estudio y un pequeño laboratorio en Tauste, donde se convirtió en un personaje insustituible: documentó todas las celebraciones familiares y públicas que tuvieron lugar en la época, pero también todos los sucesos y eventos destacables en aquellos años.
Produjo no solo miles de negativos, sino también varias películas de 8 mm que mandaba a revelar a París.
A mediados de los años 60 traslada su residencia a Ejea de los Caballeros, donde se dedicaría ya exclusivamente a la agricultura, abandonando su actividad como fotógrafo. En esta villa falleció el 23 de diciembre del 2009, exactamente un año antes de la inauguración de esta exposición que dedicamos a su memoria.
A comienzos de los años 90, tres amigos, Eva Soro, Joaquín Rayado y Manuel Sánchez, compraron su archivo fotográfico, en riesgo de perderse. De él se han seleccionado las imágenes que integran esta exposición, que dan fe de cómo Larraz vivió intensamente aquellos días, también para él inolvidables.
La exposición estará abierta en Tauste, en la Casa de la Cámara,
del 23 de diciembre al 9 de enero; seguidamente se trasladará
a Pradilla de Ebro, donde continuará hasta el 23 de enero.
*Recibo una carta de Marisancho Menjón donde me habla de este fotógrafo, de sus fotos y de esta exposición. En Tauste. Allí le ha tocado su nueva plaza a Carmen, mi mujer. He aquí el texto de Marisancho.
José Antonio Melendo sigue captando instantáneas de mujeres. Aquí asoma la hermosura y el atrevimiento entre hojas de amapola.