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Antón Castro

Temas aragoneses

VÍCTOR PARDO, HOY EN LA FNAC

VÍCTOR PARDO, HOY EN LA FNAC

Esta tarde, a las 20.00 horas en la FNAC, se presenta el libro ‘Tiempo destruido’ de Víctor Pardo Lancina. El historiador y periodista oscense estará acompañado de dos grandes amigos, la historiadora Ángela Cenarro, que acaba de publicar ‘Los niños del Auxilio Social’ (Espasa) y José Giménez Corbatón, narrador, traductor de francés y especialista en el universo de la Guerra Civil. Hace unos días publicaba un avance del libro de Víctor, que ya va por la segunda edición. Repito ese fragmento por si es del interés del visitante del blog, al que se le haya pasado inadvertido, y por si hoy quiere y puede asistir a la presentación. La pasada semana José Domingo Dueñas hacía la reseña del volumen en ‘Artes & Letras’, y el jueves anterior la había hecho en ‘El Periódico de Aragón’ ese estupendo lector y cronista cultural que es Roberto Miranda.

 

UN FRAGMENTO DE ‘TIEMPO DESTRUIDO’

DE VÍCTOR PARDO LANCINA

 

Por Víctor PARDO LANCINA

Pasaban algunos minutos de las doce de la noche cuando Manuel Vicente, de uniforme, entró en el café, donde, a pesar de que la puerta y las ventanas permanecían abiertas, el humo era todavía denso y el ambiente estaba cargado. La verbena, en la primera planta, había concluido y los parroquianos se iban retirando, puesto que la amanecida estaba próxima y los trabajos del campo, el ordeño de las vacas y la tiranía del horario marcado por el sol no perdonaban. En la primera mesa, en la entrada del local, a la derecha, charlando animadamente se encontraban el secretario del ayuntamiento, José Senz Buil, y Ezequiel Gazo. Sobre la raída madera, varias tazas con restos de café enmarcaban una botella de coñac recién empezada, y las copas, próximas a las manos, daban cuenta de una velada placentera que se podía prolongar un buen rato. Hacía calor y el cabo, instintivamente, se llevó la mano al duro cuello de la camisa y la desabotonó con cierta fatiga. Senz lo invitó a sentarse y él aceptó saludando con una especie de mueca de agradecimiento.

Encarnación Garanto, solícita, acudió al punto con un café humeante y una copa de grueso cristal que dejó sobre la mesa mientras sonreía con agrado al guardia, habitual del establecimiento. Las miradas de complicidad se cruzaron en ese momento, ya que Encarnación, joven viuda de 31 años, era una mujer resuelta, de buen carácter y muy atractiva. José Senz pidió una jarra de agua, quizá para hacer volver a la mujer hasta la mesa y verla nuevamente de cerca. Gazo sonrió y miró al cabo al tiempo que con un leve gesto subrayaba la picardía del secretario… «Es guapa Encarnación», dijo el médico. Pero el ruido apagó el murmullo de asentimiento con que respondió un punto circunspecto Manuel Vicente.

Hablaron sin prisas de muchas cosas y cada poco la charla se interrumpía para despedir o tener unas palabras con los que abandonaban el local y que indefectiblemente pasaban junto a esta tertulia de hombres principales próxima a la puerta. Hablaron del largo día de feria, del buen tiempo que disfrutaban, de los inescrutables negocios de los tratantes o de cómo animaba el pueblo la presencia de forasteros. El guardia lamentó que llegaran algunos gitanos a embarullar a los incautos vendiendo animales de dudosa calidad. Vicente no era muy amigo de los gitanos, y ellos, que lo conocían, procuraban evitarlo. Por el contrario, a Gazo los gitanos le parecían gente divertida y despreocupada. «Además —dijo mirando al guardia—, no hacen daño a nadie».

Se incorporó a la conversación Ambrosio Miranda, propietario del local que Encarnación regentaba en arriendo. La mujer, en aquel momento, aguantaba al fondo de la barra la pastosa conversación de dos vecinos algo más que achispados, aunque comedidos ante la presencia de la severa autoridad. Las copas se llenaban y se vaciaban con prontitud. El café, sobre la una de la madrugada, estaba casi vacío.

José Naval, noctámbulo sin prisas, despidió a un compadre con el que había pegado la hebra tras la verbena y se incorporó a la concurrida reunión que presidía una botella ya a punto de acabarse. Ezequiel Gazo, en ese momento, sin atenerse a ninguna prevención y ajeno al veneno de sus pensamientos, quiso hablar del curso de la guerra mundial, y lo hizo con parsimonia, como si hubiera ensayado la puesta en escena de su discurso con gestos suaves y un tono de voz apasionado pero sereno. Dijo que las cosas iban bien y que Túnez, al parecer, había sido liberado, que la marcha de los acontecimientos decantaba el final a favor de los aliados, que de eso no había duda y que era lo mejor que le podía pasar a España… Se hizo un silencio pesado, un silencio árido que nadie deseaba y en el que por ello parecieron resonar muy lejos los ecos de todas las conversaciones que habían rebotado en las paredes del Café del Centro a lo largo del día. El calor, los efectos del coñac, el cansancio del final de la jornada, la tensión sorda que comenzaba a golpear en las sienes, el miedo a escuchar aquello que estaba prohibido componían un decorado trágico que la mortecina luz resaltaba en las sombras de las caras.

Pero Ezequiel continuó desgranando sus impresiones sobre la gran guerra, las poderosas razones que asistían a los aliados frente a las potencias del Eje, la necesidad de acabar con el nazismo y la posibilidad de que finalmente ingleses, franceses y americanos ayudaran a la República y se reinstaurara la legalidad, de que los presos pudieran abandonar las cárceles y se acabara el terror, los fusilamientos…

«¿Qué es esto…?», acertó a señalar el guardia, sin poder evitar un temblor de ira en sus labios. Pero Ezequiel, ausente, proseguía con su monólogo, «… y con el triunfo de los aliados también en España, podrán regresar los exiliados, mis antiguos compañeros con los que viví momentos tan difíciles…».

Manuel Vicente, congestionado, con los ojos desorbitados, fuera de sí, golpeó con furia la mesa haciendo saltar tazas y copas, que a punto estuvieron de derramar la menguada cantidad de coñac que acunaban en el fondo. ¿Cómo es posible?, debía de preguntarse el guardia, incrédulo a pesar de todo. ¿Cómo era posible que alguien se atreviera a hablar así, y en su presencia? Había que cortar con aquello de inmediato. «Usted, Gazo, no está en sus cabales» dijo iracundo, desafiante.

Manuel Vicente sudaba a pesar de tener la guerrera abierta y la camisa medio desabotonada. «Tendrá que responder por lo que está diciendo», dijo señalándole con el dedo, marcando un compás amenazante que infundía algo más que respeto. «Ustedes no deben tener cuidado —prosiguió Gazo con un aplomo inaudito en medio de la situación que se estaba desarrollando, como si no hubiera escuchado al colérico guardia civil—, ustedes son mis amigos y no tienen nada que temer. Cuando retorne el Gobierno legítimo yo responderé por todos».

El secretario municipal, Ambrosio Miranda, José Naval, los escasos rezagados que apuraban la última copa en el Café del Centro, todos contenían la respiración sin mover un músculo, como electrizados. Encarnación, que conocía el temperamento del guardia y la insolencia agresiva con que se había empleado en resolver en otros momentos algún conato de gresca en el bar, prefirió mantenerse al margen y dejar que los hombres arreglaran sus asuntos. Pero nadie se atrevía a decir una sola palabra.

Finalmente, Vicente sentenció: «Se lo advierto, Gazo, por mucho que usted sea el médico yo no tengo ningún inconveniente en llevarlo detenido al cuartel». «No hay motivo alguno para detenerme —soltó al fin el médico como volviendo a la realidad, en un tono que no ocultaba determinación y sonaba a desafío—, pero si lo quiere hacer, aquí estoy, no voy a escapar. Además, no tengo ningún miedo; bastante tengo ya vivido con ustedes…». La tensión se hacía insoportable.

«Mire, Gazo, arreglemos esto, porque aquí no hay ingleses, ni americanos, aquí solo hay España y vamos a terminar brindando por España». El guardia, que elevaba enfático el tono de voz a medida que sus sentimientos desatados venían a subrayar las palabras, poniéndose en pie cogió la copa con un gesto rápido que provocó que parte del líquido se desparramara por la mano manchando la bocamanga y el raído puño de la camisa. Dio un paso atrás para hacer partícipes de la irrenunciable invitación al brindis a los atónitos espectadores de la discusión. «¿Aún quiere usted brindar más por España? ¿No ha brindado ya bastante?…». El médico no se arredraba, a pesar del feo cariz que añadía a la situación su actitud nada contemporizadora. «Usted brindará por España, y quiero oírle decir ¡Viva España! —gritó el guardia, desaforado—, tiene que brindar por España o le juro que le pego un tiro». Manuel Vicente escenificó la amenaza sin vacilar, echando mano a la pistola.

Ezequiel Gazo se puso en pie mirando a los ojos al decidido agente de la autoridad, se llevó las manos al pecho, agarró las solapas de su americana y, mostrando el blanco inmaculado de su camisa, apremió con gesto grave, altivo: «¡Aquí me tiene! ¡Tire!».

En una milésima de segundo, en medio de una agitación trágica, se sustanció el crimen intuido. El secretario, José Senz, quiso intervenir para evitar lo que ya no podía pararse, al igual que Ambrosio Miranda, quien al ponerse en pie hizo que la silla cayera al suelo con estrépito. Gazo volvía a sentarse cuando el guardia, al otro lado de la mesa, desenfundó su pistola y disparó un solo tiro.

Ezequiel quedó sentado, los brazos yertos colgando a ambos lados de la silla, la cabeza ladeada sobre el pecho, hacia el lado derecho. Una mancha de sangre teñía progresivamente la camisa que había ofrecido al guardia como blanco. La bala había entrado por la cara, a la altura del pómulo derecho. Sus ojos permanecían definitivamente cerrados.

Todos habían salido despavoridos del café. Manuel Vicente Vicente estaba solo frente a su víctima, el médico Ezequiel Gazo Borruel, de 42 años. Tomó conciencia inmediata de la situación, guardó la pistola —una Star de 9 milímetros— en la cartuchera y se abrochó la camisa y la guerrera para después calarse el tricornio y salir a la calle, donde una suave brisa le hizo saber cómo el sudor empapaba su cuerpo. Dos perros famélicos acudieron al olor de la sangre y lamían con fruición el suelo del Café del Centro. Gazo ya era solo un problema administrativo, quizá de justicia militar, aunque ganaran los aliados la maldita guerra europea.

 

 

 

 

NOTA DEL EDITOR

*Tiempo destruido, de Víctor Pardo Lancina, recrea siete historias reales ocurridas entre julio de 1936 y el mes de marzo de 1958. Historias trágicas en las que la Guerra Civil y sus consecuencias impregnan la vida y la muerte de sus protagonistas, dejando además una huella indeleble en la memoria colectiva de los lugares donde se desarrollan los distintos dramas.

El golpe de Estado del 18 de julio y el terror desatado en la ciudad de Huesca en las primeras semanas de la contienda por los militares sublevados constituye el argumento de «Huesca, verano de 1936», relato que abre el libro. Los fusilamientos de republicanos en Santa Eulalia de Gállego —o Santolaria, como también se conoce este lugar de la Galliguera— o la muerte alevosa del cura de Loscorrales son reconstruidos con precisión por el autor, que no ahorra detalles de las biografías de los más caracterizados ejecutores al servicio del nuevo régimen. El linchamiento en Abiego de un ex preso anarquista o las circunstancias que rodearon en 1943 la muerte del médico Ezequiel Gazo a manos del jefe de puesto de la Guardia Civil de La Puebla de Roda abundan en el interés de la crónica negra recogida en las páginas de Tiempo destruido. Cierran el volumen dos sucesos ocurridos en Tardienta: el asesinato múltiple consumado por el aparejador José Espada Royo y la misteriosa muerte en el cuartel de la Guardia Civil de un minero asturiano que interrumpió su viaje a Barcelona en la estación de esta localidad.

Entrevistas, diarios personales, correspondencia, documentos guardados en archivos públicos o privados, prensa y una ingente bibliografía, así como obras inéditas, conforman el soporte documental de este enorme trabajo de investigación que participa tanto del género periodístico del reportaje como del ensayo histórico y la narración literaria. Esta foto está tomada por Agustí Centelles.

 

NACE EL BLOG WWW.ANDALAN.ES

NACE EL BLOG WWW.ANDALAN.ES

Queridos amigos:

 

Un grupo de personas vinculadas en su día al periódico “Andalán”, presididas por José Antonio Labordeta, nos hemos animado a utilizar las posibilidades que ofrece hoy la informática y la telemática para poner en marcha un blog colectivo (www.andalan.es) que pueda incluir artículos, documentos y opiniones sobre temas de interés general, con especial referencia a Aragón.

 

Queremos ofrecer un nuevo cauce de información y comunicación independiente que permita opinar, informar y debatir a todas aquellas personas que deseen hacerlo y que consideren que este lugar les resulta próximo a sus ideas e inquietudes. Las nuevas posibilidades técnicas permiten hacerlo con escaso coste y sin depender de ingresos externos.

 

El proyecto consiste en ofrecer periódicamente textos y artículos de diversos autores. Los interesados en publicar un artículo deberán dirigirse a andalan@andalan.es identificándose y adjuntando el contenido para que sea insertado en la página web.

 

También se pretende fomentar la participación mediante comentarios a los diversos temas que vayan apareciendo. Para ello bastará con solicitar una clave de acceso, que nos permita conocer la identidad del autor y facilitarle la escritura directa. Es obvio que nos reservamos el derecho de, incluso si se han insertado ya automáticamente, suprimir aquellos textos que atenten contra principios constitucionales o sean muy maleducados. Esos son nuestros únicos límites.

 

Ni que decir tiene que esta nueva andadura sólo será fructífera si muchos de los antiguos miembros, colaboradores y lectores amigos de “Andalán” se animan a acompañarnos de nuevo. Lo mismo, como ya ocurrió entonces, a cuantos, viven lejos, aunque ahora están mucho mejor comunicados: este medio ahora nos permitirá llegar y recibir mensajes desde cualquier lugar del planeta. Y si los que no tenían entonces (la edición de papel cesó hace justamente 23 años) edad para formar parte de aquella hornada, nos ven con simpatía y colaboran.

 

Un cordial saludo a todos,

 

El grupo promotor de andalan.es

*Este juego de imágenes lo firmó Edward Steichen.

 

ESTA MEDIANOCHE, 'BORRADORES'

ESTA MEDIANOCHE, 'BORRADORES'

Actuación musical: TATE’S EMOTIONS. Entrevista con Inma y Chiti Puicercús.

Entrevistas en plató: EDUARDO VIÑUALES, escritor naturalista, y ÓSCAR BRIBIÁN, narrador.

Reportajes: FERNANDO TRUEBA, cineasta, ENRIQUE FLORES, ilustrador y viajero, EVA ARMISÉN Y MARC PARROT, ilustradora y músico, y AL AYRE ESPAÑOL, orquesta

Eduardo Viñuales es uno de los invitados al plató esta semana en ‘Borradores’ para hablar del libro ‘Los bosques de Aragón’ (Prames) y de otro libro, repleto de fotografías, sobre el ‘Parque de Ordesa’ (Prames / DGA). Viñuales, naturalista y escritor, recuerda que en ese proyecto han participado una cincuentena de autores, más de treinta fotógrafos, y efectúa un recorrido por los bosques de montañas, los bosques de montes y sierra, los bosques de ribera y los bosques mixtos. Se proyecta un vídeo con espectaculares fotografías. Y el narrador Óscar Bribián habla del clima de terror de su primer libro: ‘Mentes perversas’ (Mira editores), compuesto por trece relatos de miedo, de locura, de criaturas espectrales y de sexo, que transcurren en regiones inhóspitas, en los Pirineos, en Huesca o en algunas noches de una desapacible Zaragoza de rondas policíacas y de bandas callejeras.

 

Fernando Trueba habla de su película ‘El baile de la Victoria’, inspirada en la novela homónima de Antonio Skármeta. Explica que es una película que contiene muchos géneros, la atracción que experimentó por la novela; habla de sus actores, Ricardo Darín y Abel Ayala especialmente, y comenta qué fácil ha sido trabajar con su hijo Jonás Trueba, con quien redactó el guión. De Chile, donde transcurre esta cinta que representa a España en los Oscars, ‘Borradores’ viaja a Cuba de la mano del pintor, viajero e ilustrador Enrique Flores, que acaba de publicar en Libros de Ponent ‘Cuba. Cuaderno de viaje’, la crónica gráfica y visual de varias visitas a la isla, marcada por la lentitud del dibujante y por el vértigo de la vida. Eva Armisén y Marc Parrot hablan de un libro infantil, ‘Que me está pasando’ (Lumen), donde analizan sentimientos como la vergüenza, el amor, la rabia, el egoísmo o la nostalgia. Marc Parrot ha compuesto los textos y los ha cantado, y Eva Armisén ha realizado sus dibujos característicos, que se mueven entre el deliberado trazo primitivo del niño, un gesto expresionista y una mirada naïf. Además, se ofrece un reportaje con la orquesta durante los preparativos del montaje de ‘Las siete palabras’ de Haydn, que se interpretó recientemente en el Auditorio de Zaragoza. Su director Eduardo López Banzo, el percusionista Marc Cross y la intérprete de viola Farranh James analizan las constantes de la compañía, que ha pasado de la Música Antigua y del Barroco al Clasicismo.

 

La actuación musical corre a cargo del grupo Tates Emotions, liderado por Inma y Chiti Puicercús. Acompañados de su banda, interpretan dos temas: ‘Rotos los zapatos’ y ‘Pon que pon’.

 

Borradores. Emisión: martes, a las 0.45. Aragón Televisión. Redifusión: sábado, a las 9.15. Redacción: Ana Catalá Roca. Ayudante de realización: Yolanda Liesa. Realización: Teresa Lázaro. Producción: Óscar Racero. La foto, tan sugerente y veraniega, es de Al Fenn.

 

 

BORRADORES, MAÑANA SÁBADO A LAS 9.15

BORRADORES, MAÑANA SÁBADO A LAS 9.15

Mañana sábado por la mañana, a las 9.15, se redifunde uno de los ‘Borradores’ más vistos de los 175 emitidos hasta ahora. En el regreso de ‘Borradores’, tras las vacaciones navideñas, actuará el grupo Facunda, con Nieves Arilla y Egoitz Uriarte, una formación de pop poético que se alzó con el premio de Grupos Emergentes de Aragón Radio.

En el primer ‘Borradores’ de 2010, que constituye el programa 175, se hablará mucho de cómic y de humor. Visitan el plató Nacho Simal, Rubén Pedro Escalona y Gonzalo Rueda, que forman el colectivo ET (Estudiosos del Tema), dedicado al arte, a la ilustración, al cómic y a los cuadernos de viajes. Este trío -formado por un zaragozano, un oscense y un riojano catalán, trabaja en Barcelona-, posee una revista propia ‘La cruda’ y una galería de exposiciones. También visita el plató el dibujante zaragozano de tebeos Íñigo Aguirre, autor de ‘Ibéroes’, centrados en héroes hispánicos, alguno de ellos procedente del monasterio de Piedra y otro un trasunto de Valle-Inclán. Ibéroes ha sido todo un acontecimiento que ha conectado de inmediato con el público y nace con la vocación de que sus protagonistas sigan viviendo más aventuras.

Además, se emiten reportajes de Javier Coronas & José Antonio Videgaín a propósito del libro ‘Entrevistas Post-Mortem’ (Temas de Hoy) en el que los dos humoristas reflexionan sobre el destino y el futuro del oregonés; Moratha, dibujante vinculado al colectivo Malavida, presenta ‘Mariano, el porrero medieval’; Clara Santafé habla de su libro de poesía y erotismo, ‘Ángel París’ (Resurrección), en el que rinde homenaje a una actriz del cine porno. También se emite un reportaje sobre los quince años de Grabaciones en el mar, que se resumen en una exposición que se puede ver en el Centro de Historia, y se cierra con una visita a la exposición de José Beulas en el CDAN de Huesca, donde el artista repasa su trayectoria, desvela sus claves de trabajo y analiza lo importante que ha sido la fotografía en su trayectoria, sobre todo en sus inicios.

 

Borradores. Redifusión, sábados a las 9.15 de la mañana.

 

'EL TATO' VUELVE AL RUEDO

'EL TATO' VUELVE AL RUEDO

Ayer, en el  Tabernillas, con Carlos Moncín, Ángel Solís y el detective y rapsoda Fernando González, me encontré con Raúl Gracia ‘el Tato’. Alto como siempre, delgadísimo, con un inmejorable aspecto de nadador: finísimo de cintura y anchote de hombros. “No te dejas engañar: son las hombreras”, me dijo.

 

Raúl Gracia ‘el Tato’ está a punto de cumplir 38 años. Y tiene entre ceja y ceja un sueño: volver a los toros. Volver al ruedo. Volver a salir por la Puerta del Príncipe, volver a ser “alguien importante en el mundo de los toros”, como suelen decir los entendidos. La fiesta, no solo por el conflicto de Cataluña, vive una época de crisis: por ahí anda José Tomás como el profeta solitario de una fiesta a la deriva, como un desharrapado artista, con vocación de suicida, que hace de cada corrida una ceremonia de dobles sangres: la suya, abundosa por lo regular, y la del astado. Y por ahí siguen Castiella y más  y más.

 

Raúl Gracia vuelve a torear. Y lo hará pronto. Se está preparando en Extremadura, se ha preparado en Sanlúcar de Barrameda, donde sigue viviendo, bajo la dirección de Miguel Báez ‘Litri’. La decisión ya no tiene vuelta atrás: el matador aragonés, uno de los grandes de la comunidad  –con Nicanor Villalta, Fermín Murillo, Raúl Aranda…, y algunos más, desde luego-, volverá pronto y lo hará precisamente en corridas, al parecer y si no he entendido mal, con José Tomás. Raúl era, y es, un torero de fuerza, de lances directos, peleador y con una clase indiscutible. No era un artista: componía bien su faena, era estiloso sin ser virtuoso  exactamente y triunfaba porque se arrimaba, era brioso y tenía una capacidad de terquedad, de trabajo, constancia y oficio. Y volverá con todo eso y con su furia y su pundonor.

*Esta foto es de 'El Periódico de Aragón'. No he conseguido una de mayor tamaño.

HOY, BORRADORES CON HUMOR Y CÓMIC

HOY, BORRADORES CON HUMOR Y CÓMIC

En el regreso de ‘Borradores’, tras las vacaciones navideñas, actuará el grupo Facunda, con Nieves Arilla y Egoitz Uriarte, una formación de pop poético que se alzó con el premio de Grupos Emergentes de Aragón Radio.

En el primer ‘Borradores’ de 2010, que constituye el programa 175, se hablará mucho de cómic y de humor. Visitan el plató Nacho Simal, Rubén Pedro Escalona y Gonzalo Rueda, que forman el colectivo ET (Estudiosos del Tema), dedicado al arte, a la ilustración, al cómic y a los cuadernos de viajes. Este trío -formado por un zaragozano, un oscense y un riojano catalán-, trabaja en Barcelona, posee una revista propia ‘La cruda’ y una galería de exposiciones. También visita el plató el dibujante zaragozano de tebeos Íñigo Aguirre, autor de ‘Ibéroes’, centrados en héroes hispánicos, alguno de ellos procedente del monasterio de Piedra y otro un trasunto de Valle-Inclán. Ibéroes ha sido todo un acontecimiento que ha conectado de inmediato con el público y nace con la vocación de que sus protagonistas sigan viviendo más aventuras.

Además, se emiten reportajes de Javier Coronas & José Antonio Videgaín a propósito del libro ‘Entrevistas Post-Mortem’ (Temas de Hoy) en el que los dos humoristas reflexionan sobre el destino y el futuro del oregonés; Moratha, dibujante vinculado al colectivo Malavida, presenta ‘Mariano, el porrero medieval’; Clara Santafé habla de su libro de poesía y erotismo, ‘Ángel París’ (Resurrección), en el que rinde homenaje a una actriz del cine porno.

También se emite un reportaje sobre los quince años de Grabaciones en el mar, que se resumen en una exposición que se puede ver en el Centro de Historia (ver el blog de Vicente Almazán, que rinde homenaje a Pedro Vizcaíno), y se cierra con una visita a la exposición de José Beulas en el CDAN de Huesca, donde el artista repasa su trayectoria, desvela sus claves de trabajo y analiza lo importante que ha sido la fotografía en su trayectoria, sobre todo en sus inicios.

 

‘Borradores’ cambia de día de emisión y de hora. Pasa del domingo habitual durante las dos últimas temporadas, al martes.

Borradores. Programa cultural. Aragón Televisión. Martes, a las 0.45 horas. La redifusión del programa será, a partir de ahora, los domingos por la mañana tras ‘Bobinas’, hacia las 9.30 de la mañana. Así que este domingo 17, podrá volver a verse este programa. (Esta foto, 'Kayla', es de Brooks Ayola).

EL ABEDUL (REEDICIÓN)

EL ABEDUL (REEDICIÓN)

Roberto Abizanda y su equipo han intentado mejorar la edición de blogia. Gracias. Ahora mi página va un poco más rápida, pero sigue sin permitir correcciones y no mantiene el cuerpo de letra; ayer, al colocar el texto de Eduardo Viñuales, ha salido así, descuajeringado, por eso lo vuelvo a colocar para que se pueda leer con algo más de coherencia. La nueva foto también es de Eduardo Viñuales.

 

En los altos valles del Pirineo Centro-Oriental crece un árbol inconfundible por su blanquísima, brillante y lisa corteza, ramillas pardo-rojizas y hojas deltoides, puntiagudas y con borde aserrado. Nos referimos al abedul, también conocido en el Alto Aragón por el nombre de “bedull” “barracera” “albarén” o “albá”. No supera los 10 ó 15 metros de altura, posee flores masculinas y femeninas, y cuenta con diminutos frutos en forma de lenteja y dos alas membranosas. Perteneciente a la familia de las Betuláceas –junto a los alisos y al avellano- forma parte destacada de nuestros bosques atlánticos. Su presencia en el solar ibérico se remonta a hace 2 millones de años, momento en el que el
enfriamiento del clima anunciaba la llegada de los fríos periodos glaciares del Cuaternario.

El abedul que encontramos por la provincia de Huesca en realidad pertenece a dos especies distintas de difícil separación y, por tanto, sólo reconocibles gracias a pequeños detalles poco visibles como la pubescencia de los brotes o ramillas más jóvenes durante primavera. Una de ellas es la conocida con el nombre científico Betula pendula –antes
Betula verrucosa-, con distribución eurosiberiana, siendo de las dos especies la más frecuente en valles altopirenaicos como los de Benasque, Bielsa o Tena, y cada vez más rara hacia el oeste, apareciendo incluso en áreas prepirenaicas como Guara, Santo Domingo, Peña Montañesa-Cotiella o Turbón-Sierra de Sis. Y, por otra parte, la segunda especie es Betula alba –antes llamada Betula pubescens o B. celtiberica-, que según el botánico José Antonio Sesé es de requerimientos más borealpinos, estando a diferencia de la anterior muy localizada en algunos puntos del Alto Pirineo como Ordesa-Bujaruelo, Benasque-Cerler, Sahún o Castanesa… presente así mismo en la Sierra del Moncayo. Ambas dos muestran preferencia por los sustratos silíceos que los calizos, es decir, suelos con mayor acidez. Para complicar la situación, en ocasiones Betula pendula y Betula alba se hibridan.



Por norma general el abedul es un árbol distribuido por la zona norte de Europa y Asia. Soporta bien el frío invernal, es poco exigente en nutrientes y, eso sí, requiere de parajes luminosos con cierta humedad en el suelo. Cuenta con pequeñas poblaciones emplazadas en Sierra Nevada, el Atlas Marroquí y el volcán Etna (Sicilia), y que son las más meridionales. En España se reparte prácticamente por toda la mitad septentrional -desde Galicia al extremo oriental de los Pirineos gerundenses-, debilitándose su existencia hacia el sur, con rodales relícticos en los ambientes microclimáticos de algunas montañas del centro peninsular como Gredos, Guadarrama, los Montes de Toledo, las Serranías de Cuenca y Albarracín, o el ya citado Moncayo.


Por lo general este árbol habita dentro de Aragón en zonas de montaña con cierta humedad edáfica -riberas de ríos, arroyos y barrancos de montaña, orillas de lagunas o entornos de turberas-, además de canales de aludes y caídas de piedra, o suelos móviles. En nuestra comunidad suele repartirse por terrenos de montaña comprendidos entre los 900 y los 2.000 metros de altitud. En muchas ocasiones se le considera un árbol pionero, pues aprovecha y coloniza por sucesión espacios huecos, dejados vacíos por otros bosques desaparecidos a causa de avalanchas, incendios o talas… Y si en el norte de Europa el abedul se asocia con píceas y serbales de cazadores, o en las montañas cantábricas lo hace con robledales, fresnedas y hayedos, en el Pirineo oscense el abedul se entremezcla con abetos, pinos negros –en el piso forestal superior- y diversas frondosas como el haya, bien formando masas mixtas o bien salpicando a estas formaciones arbóreas dominantes. Existen algunas excepciones a esta norma como la que podemos hallar en el bosque casi puro de abedules que hay en la cara este de la Sierra de Chía, en la Ribagorza, sólo comparable a los notables abedulares de los valles pirenaicos vecinos de Luchon y de Arán.

Popularmente el abedul ha sido utilizado para la obtención de su savia antes de que broten las hojas, siendo muy apreciada como excelente remedio contra inflamaciones renales, para quitar pecas o poner tersa la piel. Con ella también se elabora en el norte de Europa una bebida alcohólica a modo de cerveza o vino de sabor agradable. La madera del abedul es clara, blanda, de grano fino, con poco dibujo y muy ligera, recibiendo variadas utilidades a la hora de elaborar cubas, cazuelas, platos, muebles… e incluso cestos y canastos con las ramas.

Su corteza fina y casi transparente fue útil como pergamino y recibió antiguamente el nombre de “librum”, del que deriva hoy el nombre más moderno y castellanizado de “libro”. El abedul, en Rusia y en Finlandia, es un árbol inspirador de poetas, de leyendas y de cuentos… a caballo entre lo sagrado y lo melancólico.

 

*Eduardo Viñuales es un estupendo amigo y un naturalista y fotógrafo incansable. Hace unos días se presentaba, con el editor Modesto Pascau y el consejero Alfredo Boné, el último libro que ha coordinado: ‘Los bosques de Aragón’ (Prames), en el que colaboran muchos autores y más de una treintena de fotógrafos. Eduardo me envía un texto sobre el abedul y una de sus luminosas fotos.

NACE 'MÁS DE CIEN RAZONES'

NACE 'MÁS DE CIEN RAZONES'

Víctor Juan Borroy no es un titán, pero tiene modestos atributos para serlo. No para. No descansa. No se conforma. Siempre barrunta algo: la vida, entre sus manos y sus ojos, se hace más grande, ilimitada. Infinita como un atardecer sobre el aeropuerto y los cerros. Dirige el Museo Pedagógico de Aragón –en poco tiempo ha publicado más de una docena de libros-, coordina la revista ‘Rolde’, aprende música, cuida la memoria de Ramón Acín, prepara páginas web para amigos (ahí está ese pozo sin fondo que es la de José Luis Melero: un enciclopedia permanente de la curiosidad y de la erudición), cuida de sus hijos, sufre con el Real Zaragoza y sueña, mantiene activo un blog y una página web, monta a caballo, y además manda esta carta a sus amigos con nuevos proyectos. Una de las frases predilectas de Roberto Miranda hace unos años era: “Este hombre es un sinvivir”. A nadie, probablemente, le sentaría tan bien. Además, el sello Eclipsados de Nacho Escuín publicará en otoño su segunda novela ‘Marta’. Antes publicó ‘Por no escribir sus nombres’ (Prames).

 

 

Queridos amigos,
Feliz 2010.
He creado un blog titulado Más de cien razones. (http://masdecienrazones.blogspot.com/)
Copio la primera entrada en la que explico el sentido del blog. Espero que os interese y espero que participéis.
Un abrazo,
Víctor

Más de cien razones.
El primer día de clase les pregunto a los estudiantes las razones por las que han elegido hacerse maestros -maestras, en realidad, ya que son mayoritariamente mujeres-. Tienen 18 años y tienen ganar de ser. Es muy importante conocer su opinión, pero es más importante saber las razones que encuentran los docentes después de cinco, diez, treinta o cuarenta años «dictando dictados», como diría el maestro de Ser y tener.

Nos interesa conocer las razones que se dan profesores de todos los niveles educativos para seguir dedicándose a esta profesión hermosa, difícil, ilusionante, compleja...

También queremos saber como se entiende desde fuera del colectivo docente el trabajo del profesorado. Por eso invito a personas que no son profesores a que compartan el sentido que para ellos tiene esta profesión.

Y ese es el propósito de este blog: reunir las razones que dan los docentes y personas que no lo son para ser maestros, profesores, enseñantes -cada cual puede utilizar la denominación que le parezca mejor-...

De todos los textos recogidos -que espero que sean muchos- seleccionaremos cien y publicaremos un libro.

Además de publicar texto en el blog es necesario enviar un correo electrónico al Museo Pedagógico de Aragón indicando nombre y el título del texto que se ha publicado en el blog.
Gracias por participar.

Víctor Juan
Director del Museo Pedagógico de Aragón

*Esta preciosa foto es de Dmitri Baltermants (Varsovia, Polonia, 1912 - 1990). Su foto más famosa, sobre el horror nazi, fue 'Dolor'.