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CONFESIONES DE SEVERIANO BALLESTEROS DE NOCHE

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Volvía anoche tarde a casa, hacia las doce y media de la noche. De repente en ‘El Larguero’ se dejó hablar del Barcelona, que se enfrenta esta noche al Chelsea de Lampard y Drogba, para trasladarse a Pedreña: allí esperaba Severiano Ballesteros, recuperado de un tumor cerebral tras cuatro difíciles operaciones. El ex golfista, con voz serena y quizá más preciso que nunca (a pesar de aludir en varias ocasiones a condición de ‘descerebrado’), contó todo lo que había vivido desde el pasado seis de octubre, cuando sufrió un desmayo en Barajas.

 

José Ramón de la Morena, que disfruta mucho con esas entrevistas de plano corto, intimistas, hizo un viaje al corazón doliente de un hombre que se vio más muerto que vivo. Dijo que vivía en un pequeño paraíso, que la salud es lo más importante (si hay salud, puede haber todo, puede haber lucha), recordó con insistencia que había aprendido a ver la vida de otro modo, que ahora lo más importante eran sus hijos y que, sobre todo, había aprendido a disfrutar del canto de los pájaros al alba y de esos  pequeños placeres que antes casi le pasaban inadvertidos: caminar por la playa, golpear con el palo de golf, montar en bici, correr, notar de nuevo el movimiento del brazo izquierdo, recuperar la vista de un ojo… Y dio, por supuesto, gracias a la vida: que le había dado fortuna, amigos y éxitos, y dijo que la vida es como el deporte: a veces juegas y juegas y no sabes ni la distancia y dónde está con exactitud la meta.

 

Dijo que la tras la operación, lo primero que hizo fue comentar un partido importantísimo de golf en el que, en la tercera vuelta, “la decisiva”, se jugaba un título. Subrayó: qué extraño es el subsconciente. Al final hasta estuvo ingenioso: dijo que el Barcelona había jugado ante el Real Madrid “como en la Plastation”, y recordó que no había que ser ingrato con los blancos: durante muchos años habían paseado el fútbol español por el mundo con absoluta brillantez. Y agradeció muy especialmente las 250.000 cartas que recibió de todo el mundo, aunque quizá nada le impresionó tanto como la llamada de Miguel Induráin, de quien se declaró fan. Y elogió a Jesús Neira, que le había llamado esa misma mañana: el profesor que fue brutalmente agredido por un tipo que maltrataba a su compañera.

 

Me gustaba tanto la entrevista que cuando llegué a la altura de casa, seguí conduciendo un rato hasta el Canal Imperial. La noche estaba preciosa. Paré a la altura de Torre Medina y creí oír, yo también, el canto del ruiseñor en la enramada. La radio siempre me produce emociones maravillosas. A veces, me sueño en un programa de radio nocturno oyendo y contando historias mientras suena una caricia de música. Poco después, con Macarena Berlín, entraría Juanma Frasquet, que también ha debido pasar por un periodo de hospitales y que pone inolvidables bandas sonoras a la madrugada.

*Severiano, en sus mejores días días de golf y de éxito, cuando rivalizaba con Gary Player, Bernard Langer o Jack Niclaus, entre otros.

 

 

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gravatar.comAutor: carmen

A veces, en el silencio de la noche ,los programas radiofónicos tienen un encanto especial.Bonito lo que cuentas de la entrevista a Seve.A mi a veces me pasa que estoy oyendo algo interesante dentro del coche y doy vueltas o me paro dentro del garaje hasta que termina.Antón;Los ruiseñores cantan por la noche también.Yo los he oído .Saludicos

Fecha: 06/05/2009 17:51.


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