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MARGA CLARK: 'CAMPO DE BATALLA'

Conozco a la poeta, narradora y fotógrafa Marga Clark desde hace algunos años. Siempre me ha interesado su trabajo: sus libros, sus fotos, su estupendo libro sobre su tía Marga Gil Roësset, aquella joven escultora que se enamoró perdidamente de Juan Ramón Jiménez y que se suicidó por desamor. Marga, que lleva ese nombre en homenaje a su tía, me envía este poema de su nuevo libro: ‘Campo de batalla’ (Huerga & Fierro), acompañado de esta nota editorial.

 

‘Campo de batalla’ – de Marga Clark

La voz lírica de la autora se adentra en este ‘Campo de batalla’ existencial  para enfrentarse a la oscuridad más profunda. Recorre escenarios desiertos y arrasados por los vicios de una humanidad  cuyo espíritu agoniza.  El yo lírico se transforma y da voz al “tú” y a los “otros”, porque en realidad, en este campo de batalla sólo existe una contienda, la que el individuo lidia consigo mismo. La poeta Marga Clark, en su sexto libro de poesía, se expresa con un lenguaje contundente que sugiere, a veces, imágenes  de un alto contenido lírico: …Miré tu mirada/enjuagando mis rostro con tus lágrimas frías/y sentí la agonía de tu muerte en la mía/ como si fuera amor…  Se deja llevar por un ritmo y una musicalidad interior mientras deambula, testificando los horrores y sin perder la esperanza, por estos siete campos de batalla imaginarios en busca de la luz y del amor. Es un ambicioso esfuerzo poético que merece ser leído.

 

 

Campo de batalla

Por Marga CLARK

 

 

Cada uno era el yo del otro.

Shakespeare (El fénix y la tórtola)

 

I

 

Abre los ojos 

el campo de batalla arde

en las arenas del caos rugiente.

Arrastra la ira que te consume

vomita el odio que amamantaste

de los senos de la discordia.

Busca al enemigo

búscalo en la noche

él te acecha con la fría serenidad

de un moribundo resignado a su destino.

Búscalo en la noche

mírale a los ojos cuando dispares

mírate en sus ojos

mírale en ti mismo reflejado

mírale…

El enemigo es el que escudriña tu pupila

el que te observa y te piensa

el que está en ti… en él

el enemigo eres tú

y es él también

-tan cerca de ti-.

Reconócete en él, en ti

en el otro

el que te sigue en silencio

el que se inmola y ataca

el que se oculta y esconde

el otro…

el que está en ti

contigo

sin percatarse de ti

el que está hecho de tu piel

tu entraña, tu miedo

tu desesperanza.

Dispárale sin temor

dispárate…

Abre los ojos

dispara…

dispara.

 

 

 

II

 

 

El sueño recoge mi agotado cuerpo

mi caída a los infiernos

mi regreso.

Estoy cansado de tanto esperar.

Mi vigilia es inquieta, inacabable

la lucha incesante

los cuerpos caen malheridos por doquier

agonizan mutilados

inertes en su desamparo

y la sangre corre maldita como ríos desbordados

inundando los campos de mi desconcierto.

Estoy aquí contigo

contemplando los cadáveres

como lirios derrumbados

pero no hay tiempo

la batalla continúa

la contienda es eterna.

El infierno me espera más allá

es hondo, austero, negro.

Me espera con sus fauces abiertas

y su grito desgarrador

pero aún no te reconozco

no me reconozco

todavía siento el dolor

la náusea

la hiel de la derrota.

Estoy cansado

duermo con los ojos siempre abiertos

vigilo en mi sueño.

El enemigo se acerca sigiloso,

despierto

recojo mi lanza

y la arrojo con brío al vacío

de la incertidumbre

la ignorancia de ser yo sin reconocerme

el miedo a verme en ti

cuando me siento en mí.

Mi cobardía por no lanzarme al infierno

de lo desconocido

al misterioso vacío que grita mi nombre

que describe mi zozobra.

El temor a mirarme y no ser yo

la posibilidad de verme en mí una vez más

y no reconocerme.

El rasgo conmovedor de verme en ti

y ser yo para mí siempre.

 

 

 

III

 

 

Pero no todo es negro en la noche.

No todo es negro en la vigilia de mi última batalla.

La memoria de otros tiempos

irrumpe en mi penumbra

y siento tus manos en mis manos

tu pálpito en mi pecho.

Te siento húmeda en mi ardiente despertar

y te poseo delirante en la ceniza de mi sueño.

No, no todo es negro en el vacío de la noche

no todo es negro en el recuerdo.

Mañana libraremos la batalla

ahora te espero, te siento

te deseo una vez más.

Me reconcilio conmigo

contigo

con mi ser

con mi naciente esperanza.

No, no todo es negro en la vigilia del sueño.

No todo es negro.

 

Del poemario: Campo de batalla

Huerga y Fierro, editores

Madrid 2010

www.margaclark.com

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antoncastro

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