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JORGE GONZALVO, SOBRE 'TROPECISTA'

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[Jorge Gonzalvo (Zaragoza, 1972) presentó ayer en Los Portadores de Sueños su nuevo libro ilustrado: 'Tropecista', con dibujos de Elena Odriozola (San Sebastián, 1967). He aquí una extensa entrevista con el escritor y uno de los dinamizadores del proyecto Atrapavientos, vinculado a CMA Las Armas y La Casa del Lector]

 

¿Qué le pides a un cuento, qué elementos debe tener?

Un buen cuento tiene que atrapar desde el principio. Bien porque plantea una situación interesante que invita al lector a no dejar la lectura, bien porque hay un elemento de extrañamiento en el texto que consigue el mismo efecto. Yo le pido a un cuento que sea inolvidable, que se quede instalado en la memoria del lector.

¿De dónde le vienen los cuentos a Jorge Gonzalvo?

De cualquier situación, de mi libreta de notas, de la vida real, de una noticia en un medio de comunicación, de un recuerdo o de una situación inesperada. A veces los cuentos reposan mucho tiempo en la cabeza del escritor a la espera de ser escritos. Incluso muchos de mis textos vienen del fondo del cajón. Me gusta que reposen durante varios meses y retomarlos después a ver qué tienen que decir en ese momento.

Rastreo en tu blog y encuentro que este texto es de 2009. ¿Cómo surge, qué lo inspira? ¿Por qué ha tardado tanto en pasar al papel?

En realidad, el texto original es de finales del 2006. Está inspirado en una ilustración de la argentina Isol. Le pedí permiso para subir su imagen con ese texto en mi blog, que por cierto tengo completamente abandonado, y en 2009 colgué la segunda versión de Tropecista. El texto definitivo que se ha publicado ahora es una revisión posterior. Siempre reescribo. Es un ejercicio que me resulta muy útil y constructivo.

 

¿Qué sucede cuando le cambias una letra a una palabra?

Sucede que, a veces, tienes una historia. Tropecista es el resultado de cambiar una letra, establecer un juego de palabras; y la inspiración de esa imagen que mencionaba antes de Isol. Esa transformación se puede quedar en un simple ejercicio de escritura creativa o puedes tirar del hilo e ir más allá. Así nacen muchas ideas.  

Una vez que tienes los personajes y el ámbito onírico, ¿qué querías escribir una historia de amor, de viajes, de aventuras, de tropiezos?

Quería establecer la narración sobre dos personas que están condenadas a tropezar todo el tiempo. No puedo decir que sea una historia de amor, porque es un tema que no me interesa mucho como escritor; pero sí la historia de un encuentro entre dos personajes que se aceptan de manera incondicional, a pesar de sus tropiezos permanentes. Tropiezos físicos y tropiezos emocionales. Quería que el texto tuviese espacio para el sentido del humor y la ternura. Y que fuera muy “francés”.

¿Quiénes son tus maestros, tus estímulos? Parecen verse los autores del OULIPO, Perec, Queneau, Cortázar y ‘Rayuela’, alguien tan distinto como Gianni Rodari.

Adoro a Cortázar. Creo que es uno de esos autores que te cambia la vida. Quizás los personajes de Tropecista tienen algo de cronopios. Acudo con frecuencia a todos los autores que nombras. Trabajamos muchos de sus textos en los talleres de escritura, sobre todo los ejercicios de estilo de Queneau. Creo que es digno de estudio el trabajo que desarrolló en OULIPO. Y  luego está Perez, claro. Muchas de mis propuestas literarias tienen que ver con Perec y con sus “Me acuerdo”. Pero, sin duda alguna, Cortázar es el cuentista definitivo.

¿Qué diferencia tiene este texto con ‘Te regalo un cuento’ o ‘Despedida de tristeza’?

Te regalo un cuento es el primer libro y al que más cariño le tengo. No sólo porque ya camina por su tercera edición y me ha dado muchas alegrías, sino porque me permitió entablar una buena amistad con mis editores (Lóguez) y con la ilustradora Cecilia Varela. Despedida de Tristeza es un texto muy íntimo y del que me siento muy orgulloso. Era una suerte de continuación estética de Te regalo un cuento. Y Tropecista es un paso más allá en mi trayectoria como escritor: una propuesta de escritura más arriesgada pero con más calado estético. Yo diría que es un texto más complicado y más ambicioso.

¿Cuál es tu relación con la poesía?

Mantengo cierta distancia, pero respetuosa. Siempre he dicho que me parece muy complicado escribir buena poesía, y creo que no todos los escritores son capaces de abordar ese terreno con garantías. A mí se me daría terriblemente mal. Eso sí, disfruto mucho con la lectura de autores como Oliverio Girondo, Jaime Sabines y Juan Gelman.

 

¿Para qué tipo de niños escribe Jorge Gonzalvo? Diríase que para los más pequeños no...

Es que creo que no hay que escribir para edades concretas. Y sí, tienes razón, siempre se ha dicho que mis textos no son infantiles. Algunas editoriales han rechazado mis textos porque no eran infantiles. Y me parece bien y soy consciente de ello; y lo asumo.  Yo diría que el resultado final está indicado para niños de cero a cien años. Cada lector adecúa después la lectura a su vivencia personal.

¿Cómo fue el proceso de elaboración del libro?

Le mostré el texto a Elena Odriozola, y enseguida me contestó que sí, que le apetecía ilustrarlo. Lo cual fue una noticia estupenda. Eso fue en 2010 y hasta ahora. El trabajo de ilustración de Elena ha sido muy laborioso y exquisito. La técnica empleada ha requerido que el proceso de edición haya sido muy artesanal y que se alargara en el tiempo. Pero creo que el resultado final merece la pena con creces.

 

¿Cómo defines el trabajo de Elena Odriozola?

Sigo a Elena desde hace muchos años como lector. Y admiro su trabajo y su manera de enfrentarse a un texto. Tuve la suerte en 2008 de colaborar con ella como editor en un álbum que editamos para Expo. Precisamente un relato de Cortázar: Aplastamiento de las gotas. Creo que Elena es una maestra de la narración visual, plantea historias muy interesantes que transitan paralelas al texto. Siempre se ha dicho que en un álbum ilustrado, las imágenes tienen tanta importancia o más que las palabras. Pero Odriozola mejora y amplifica ese concepto. Es una ilustradora muy sutil, organizada y brillante. Me interesa especialmente su trabajo con las texturas y con su permanente búsqueda de nuevas técnicas. Tropecista es un buen ejemplo de ello. Estoy muy agradecido a Elena por haber querido trabajar conmigo en este proyecto.

 

¿Estás contento con la edición de Bárbara Fiore? ¿Queríais que fuera un libro-objeto?

Bárbara Fiore destaca por su exquisitez y por su estupendo catálogo. También por su línea gráfica y el cuidado de sus ediciones. Es genial compartir editorial con autores de la talla de Shaun Tan o Jimmy Liao.  Nosotros no hemos intervenido en el proceso de edición y hemos visto el libro una vez que estaba terminado. Pero, sin duda, la apuesta de la editorial con Tropecista ha sido la de crear un libro hermoso, casi de coleccionista. Una especie de delicatessen literaria.

 

¿Cómo va Atrapavientos y qué supone para vosotros la vinculación con el CMA Las Armas y con La Casa del Lector?

Atrapavientos es un proyecto joven y entusiasta. La plataforma online de cursos de literatura infantil y juvenil tiene cada vez más alumnos y eso nos permite trabajar con una gran motivación. El proyecto del Observatorio LIJ en CMA Las Armas uno de nuestros proyectos prioritarios y aunque hemos comenzado despacio, el interés generado es mucho. Estamos convencidos de que la colaboración entre CMA Las Armas y Atrapavientos aportará muchas iniciativas literarias interesantes en la ciudad. Y, por supuesto, poder seguir de cerca la estela de proyectos referentes como Casa del Lector nos impulsa a fijarnos en cómo mejorar y crecer. El respaldo de César Antonio Molina y su presencia en el Observatorio la semana pasada ha sido un estímulo más para trabajar en el proyecto.

 

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