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DANIEL GASCÓN RETRATA A PISÓN

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[El pasado viernes aparecía el segundo número del periódico semanal ’Ahora’. En el segundo cuadernillo, de cultura y ciencia, Daniel Gascón firmaba este artículo sobre Ignacio Martínez de Pisón.]

 

IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN

Daniel Gascón

Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960) dice que le gusta escribir sobre la clase media. Familias de clase media protagonizan novelas como El tiempo de las mujeres (2003), Dientes de leche (2008) o La buena reputación (2014), que ha obtenido el Premio Nacional de Narrativa, donde cuenta la historia de tres generaciones de una familia judía de Melilla que se traslada a la Península en los años cincuenta. Es una novela sobre la herencia, que en el libro sirve para controlar a los descendientes después de la muerte, y una reflexión sobre el sentimiento de pertenencia y sus contradicciones. Uno de sus aspectos más interesantes es la descripción de la Melilla de la época de la descolonización. El asunto central, como en otras obras del autor, son las relaciones entre los personajes, que también permiten ver la transformación del país.

El premio reconoce una novela redonda y uno de los proyectos más interesantes de la literatura española contemporánea. Desde la publicación de su primer libro, La ternura del dragón, en 1984, la trayectoria de Pisón es un ejemplo de solidez y honestidad, de una ambición compatible con la generosidad y la modestia. Aunque se ha mantenido fiel a algunas constantes, a partir de Carreteras secundarias (1996), una road movie sobre un padre y un hijo en la España de mediados de los años setenta, hay un cambio hacia una estética más realista y hacia una vocación de contar la historia reciente de nuestro país. Sus libros posteriores tienen como telón de fondo la Guerra Civil (sobre la que gira Enterrar a los muertos, su espléndida investigación en torno a la ejecución de José Robles Pazos), el franquismo, la transición o los primeros años de la democracia. No son novelas históricas ni tienen un afán revisionista, aunque aparezcan acontecimientos y personajes reales, como el 23-F en El tiempo de las mujeres, el regreso de la División Azul en Dientes de leche o el cameo de un siniestro César González Ruano en La buena reputación, sino el propósito de contar cómo los grandes y pequeños hechos de la historia afectan a las vidas de la gente corriente.

Pisón es un narrador nato que defiende la claridad. En sus libros hay una profunda preocupación por la estructura y contundentes apuestas formales: El tiempo de las mujeres estaba construida a partir de las voces de tres hermanas, El día de mañana es un retrato polifónico de un delator durante el franquismo y el aspecto de sencillez y clasicismo de La buena reputación es una prueba de la habilidad técnica de un escritor que cree que el estilo debe estar al servicio de la historia y de los personajes. Un ejemplo de la capacidad de resolver escenas complicadas es el incendio del Hotel Corona de Zaragoza en 1979.

La literatura de Pisón -guionista de películas como Las trece rosas y Chico y Rita- no renuncia al rigor ni a la emoción. Está llena de pícaros y perdedores, pero también de personajes que pasan de la obsesión al disparate. Los retrata con humor y comprensión por las debilidades humanas, con la convicción renoiriana de que todo el mundo tiene sus razones y con una cierta complicidad hacia los excéntricos. En La buena reputación destacan, por ejemplo, Samuel, que ayuda a escapar a judíos de Marruecos, cuando la creación del Estado de Israel genera un clima de hostilidad contra ellos en los países musulmanes, y pasa sus últimos años atormentado por el fracaso letal de una de las expediciones, o Miriam, que tiene una carrera de cantante eternamente postergada. Muchos de sus temas son los temas de la literatura familiar: la orfandad (que en su caso tiene un elemento autobiográfico) y el legado, las relaciones entre padres e hijos, la tensión entre el individuo y el grupo, el matrimonio y el adulterio, el contraste entre lo que ven de ti aquellos a quienes tienes más cerca y lo que tú piensas de verdad, el paso del tiempo. Pisón, admirador de Natalia Ginzburg, Anne Tyler y Alice Munro, sabe explicar la organización íntima de una familia, desde los rencores sordos a las huidas y las huellas que dejan: un mueble, una mudanza o un coche pueden explicar el paso del tiempo o los recovecos de un conflicto moral. 

 

*Esta estupenda foto de Ignacio Martínez de Pisón es de Santi Cogolludo y apareció en las páginas de 'El Mundo'.

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