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EL RARO DANIEL. POETA

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A Daniel Izquierdo Clavero (Barcelona, 1975), profesor y escritor, le gusta aparecer en sus libros con sus dos apellidos. Así sucede con su segundo poemario: ‘Las cicatrices invisibles’ (Los Libros del Gato Negro). Sus padres son turolenses: él, empleado de la Nissan, es de Monteagudo del Castillo y ha realizado 56 viajes a Latinoamérica; ella es de Aguilar de Alfambra, un pueblo de pocos habitantes que se abre hacia la llanura y un horizonte que bien puede recordar a un mar interminable. Allí pasa sus veranos Daniel, que padece desde hace años una de esas enfermedades misteriosas que le complican la vida a una de cada dos mil personas, “una disinergia cerebelosa mioclonica”, vinculada al Parkinson. Daniel ha tenido profesores que le han entendido y han apoyado su sensibilidad, otros no han asimilado su hiperactividad y cuenta con el cariño de la profesora Rosa Navarro Durán, dilecta alumna de José Manuel Blecua, que le deja asistir a sus clases. Daniel siempre ha tenido una pasión: leer, escribir, comprar libros, visitar bibliotecas. Posee una espléndida memoria que le permitía recitar poemas, que son su mejor equipaje; además, es uno de esos seres que cultiva la amistad y se siente estremecido por la hondura de sus afectos, su tío Eugenio, entre ellos. Logró licenciarse en Psicopedagogía y se diplomó en Magisterio; hace dos años se vio obligado abandonar el aula, aunque hizo lo imposible por quedarse, hubiera aceptado una considerable rebaja de sueldo. Es uno de los promotores de encuentros culturales en Aguilar del Alfambra. Y conmueve comprobar el cariño que siente por Aragón y sus escritores. Su libro es un intenso autorretrato: el documento de alguien que pelea contra la amenaza de la muerte, es un canto a la vida, desde la sensibilidad, la belleza y la humildad, contra el dolor, tan demoledor que parece invitarle a la desesperación e incluso al suicidio. El poeta, en su noche y en su soledad, dialoga consigo mismo y con los otros: con los muertos de Angrois, con los que acuden al hospital para una revisión, con un sinfín de autores: desde Alejandra Pizarnik o Anna Ajmatova a John Berger o Patrcik Modiano. Se abraza a las palabras, se abraza a la esperanza, a la música, al arte y a la literatura (su reino: conocimiento, exorcismo y terapia) y resiste. Y escribe: “Mi poesía también es una rara enfermedad”.

 *De la serie 'Cuentos de domingo'. La foto es del autor.

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