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Antón Castro

UN POEMA DE AMOR DE VICENTE ALEIXANDRE

UN POEMA DE AMOR DE VICENTE ALEIXANDRE SE QUERÍAN

 

Se querían.
Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.

 

Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.

 

Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.

 

Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente sólo.

 

Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando...
se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.

 

Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.

 

Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.

 

Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.

 

 *NOTA PARA UN POEMA Y UN APUNTO AUTOBIOGRÁFICO

Hace algunos años, probablemente casi treinta, tenía yo entre quince y dieciséis años, y soñaba con los primeros amores. Los anhelaba, enfurecía porque ni los olisqueaba, y sin embargo aparecían en los libros que yo leía: “Werther”, “María”, las “Leyendas” de Bécquer…  Por aquellos días, combinaba la electrónica y la mecánica con la poesía, y me gustaba vigilar a una muchacha coja y bella que se perdía entre los corredores. Era de Abegondo. Nunca llegué a hablarle; nunca nos hablamos. Jamás supo como me alegraba verla en los pasillos lejanos, en una penumbra cenicienta de lluvia y cristal. Por entonces, en la librería Lume, cayó en mis manos una edición de “La destrucción o el amor” y “Espadas como labios”. Y allí, en aquel libro amarillento y olvidado, descubrí este poema: “Se querían”. Vicente Aleixandre fue durante años mi poeta de cabecera, como antes lo había sido Garcilaso, como lo sería San Juan de la Cruz para siempre, como luego lo sería Juan Ramón Jiménez. Terminé en castellano mi primer libro de 36 poemas y una elegía: “La llovizna ahuyenta a los tigres”, que respiraban el influjo de Aleixandre. Un profesor, Xosé Luis Axeitos, toda una institución ahora en Galicia, me dijo: “No lo leas más que enfermarás”. Y recuerdo que me dio un libro, “Moloch”, de un poeta que jamás he vuelto a encontrar, creo, que alimentaba sus versos de terminología médica. “Investiga, investiga. Si estás doliente de amor o de deseo, allá tú; pero, la poesía se escribe con palabras nuevas que uno hace suyas”.

 

Años después vine a Zaragoza. Traje pocos libros: “La destrucción o el amor”, y una edición comentada por Leopoldo Luis de “Sombra del paraíso”, también de Aleixandre, el libro que me siempre me hubiera gustado escribir. Cuando conocí a Carmen Gascón, tuvimos una existencia de amantes clandestinos, en buhardillas, pisos de Santiago de Compostela o en las estaciones de tren. Cuando nos fuimos a vivir juntos, uno de los poemas que leíamos una vez a la semana, uno de los poemas que más veces me oyó leer era éste: “Se querían”. Con este texto ajeno, que hago mío, que me fascina, que me parece insuperable, he querido decirle durante años lo que nunca le he sabido decir, ni siquiera en días como hoy.

 

 

9 comentarios

?¿ -

sofi tk

bea -

me encantan aleixandre y alberti. precioso lo que as dicho anton

Gieles -

uno sobre la vida de Aleixandre.
http://www.portalmundos.com/mundoliteratura/escritores/vicentealeixandre.htm

adriano -

quiero un tema de lope de vega

A. C. -

1.Para Cide: es aragonesa de Zaragoza con raíces en Teruel.Te diría como aquello de las brujas:"Haberlas haylas".
2.Para Elpidio,Ana y Magda: gracias. Este poema siempre me ha parecido de una misteriosa belleza, un poema de amor perfecto, de consumación de los amantes con la naturaleza.

Magda -

Muy bello, Anton.

Felicidades, que siempre el amor este entre ustedes en este dia, y siempre.

ana a. -

Preciosos, Antón, el poema y tus palabras.

Cide -

está claro. Eres afortunado.
¿Dónde puedo encontrar una mujer como Carmen Gascón? Supongo que no hay muchas como ella.

Elpidio -

¿Hay algo mejor que el amor?