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FINAL DEL MUNDIAL: VENCIÓ ITALIA POR PENALTIS

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 El poeta del fútbol ensucia su adiós

 

  Francia jugó mejor, Zidane se empeñó en dejar un pésimo recuerdo, quiso pasar de domador de balones a macarra de fin de semana, e Italia, como casi siempre, ganó. Ejecutó mejor los penaltis, y eso a veces es algo más que una práctica que depende del azar, una lotería. Fue un partido digno de una gran final, con el balón de área a área, aunque estuvo mucho más tiempo en las botas francesas. El mejor jugador francés de la noche, o cuando menos el más incisivo, Malouda, fabricó un penalti algo polémico, que ejecutó bellamente y con algún riesgo Zidane. Tiro a lo Panenka y halló la complicidad del poste que vomitó su balón suave, burlado y vencido Buffon, en el interior de la portería. Podría conjeturarse que iba a ser la noche de Francia: desbordaba mejor, entraba por las bandas, realizaba buenas transiciones en la línea de medios. Casi antes de que empezara el combate, Cannavaro golpeó a Henry y lo dejó inconsciente; se temió lo peor. El delantero regresó al campo y realizó seguramente su mejor encuentro del torneo.

         Con el tanto a favor, Francia hubo de aliviarse de las acometidas de Italia. Pirlo, que fue de más a menos y zozobró en el enmarañado bosque del equipo adversario, ensayó varios córners hasta que Materazzi logró impactar como soñaba. Gol. Luego fue Luca Toni quien remató al palo, y casi podría decirse que ahí se acabó la artillería italiana. Totti no apareció por Berlín; Pirlo no acertó con la melodía de la final, y Gattuso realizó uno de esos partidos que agigantan su fama de corredor de fondo y de incansable perro de presa; los laterales apenas subían. Francia se organizaba en torno a Zidane, que se gustó en muchos momentos,  que se alió bien con Vieira y con Makelele, y buscó trenzar con Ribery, otra vez un portento de voluntad y coraje, y con Henry.

         En la segunda parte, Francia incrementó su dominio. Italia no  lograba conectar con Toni, que batalló a destajo. Realizó dos cambios muy oportunos: Iaquinta y De Rossi por Perrotta y Totti, e Italia pareció responder mejor ante el juego del rival. Zidane se echó el equipo a su espalda; incluso el destino pareció jugar a favor de su grandeza: dio la sensación de que se le salía un hombro y, dolorido y todo, volvió al campo para coronarse de nuevo con la despedida más hermosa. Pero no fue así: ese jugador temperamental y un poco canallesco que es Zidane cometió una torpeza de fogoso principiante: le salió su inclinación a la reyerta, y le dio un impresionante cabezazo a Materazzi. Fue algo inesperado, algo que se antojó completamente gratuito. Hacía ya muchos minutos que se había tenido que marchar Patrick Vieira, e incluso el mismo Zidane había estado a punto de sentenciar de un estupendo cabezazo. Pero luego, también con Henry fuera, sacó al animal que lleva dentro, al hombre irascible, y provocó su expulsión. Ya lo hizo también en Francia-1998 y en varias ocasiones en la Liga de Campeones. Los nueve penaltis fueron ejecutados primorosamente, incluso el de Trezeguet, que se escapó al larguero y rebotó en la misma línea de portería. Esta vez, fuera.

         La final ha tenido dos protagonistas: Zidane para lo mejor y lo peor, y Fabio Cannavaro, el capitán de la selección italiana que ha hecho un campeonato increíble y una final primorosa. Ha sido el muro de contención, la empalizada, el aviador sin tregua y el capataz expeditivo que no admite chanzas. Jugó con autoridad, brillo, contundencia, y fue literalmente inabordable. Italia se toma así cumplida venganza de la derrota de la Eurocopa-2000. Y Zidane dejó un borrón casi indeleble: el poeta del fútbol manchó la hermosa caligrafía de sus versos, ensució las imágenes que le habíamos reservado para la eternidad. Sin embargo, quedarán otras instantáneas: la de Barthez y Buffon deseándose suerte y cogiéndose las manos como dos amigos cómplices que se van a enfrentar al miedo del portero ante el penalti.  

 

*Este texto aparece hoy en Heraldo Deportes, algo más breve. Fue escrito anoche, justo después de concluir la final. Gracias a todos los que habéis seguido el "Diario del Mundial" y gracias por los muchos ánimos que me  habéis dado. Un abrazo. Y a ver si podemos repetirlo dentro de cuatro años. Acabo de unir los textos completos, y he escrito cien páginas.

 

*Alessandro del Piero y Fabio Grosso marcaron ayer sus penaltis. Italia marcó los cinco, y Francia sólo marcó cuatro de tres. El quinto ya no fue necesario tirarlo. Ahora Italia se acerca al pentacampeón Brasil; Italia ganó en 1934, 1938, 1982 y 2006. Brasil lo hizo en 1958, 1962, 1970, 1994 y 2002.

10/07/2006 11:19 Antón Castro Enlace permanente. sin tema

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