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Antón Castro

POETAS DEL AGUA: OLVIDO, JULIA UCEDA, GAMONEDA...

POETAS DEL AGUA: OLVIDO, JULIA UCEDA, GAMONEDA...

[En el recital de Poetas del agua, que organizó el Pabellón de España con José Tono Martínez a la cabeza en la Tribuna del Agua, saludé a Olvido García Valdés, acaso el nombre más bello de poeta española, a la que conocía de una entrevista pública en Poesía en el campus. Olvido ha estado dos años en el Cervantes de Toulouse y acaba de volver a España, a Toledo, donde reside con su marido, el poeta, dinamizador de mil aventuras poética y ensayista Miguel Casado, uno de los grandes especialistas de Antonio Gamoneda. Olvido ha ganado el premio Nacional de poesía con Y todos estábamos vivos (Tusquets. Nuevos textos sagrados). Ha traducido a Pasolini, a Marina Tsvetaieva y Anna Ajmatova, entre otros. El agua –de la que dijo aquello de “El agua es algo de lo que no sé”- ha protagonizado distintos poemas de sus libros. Leyó, entre otras cosas, varios textos inéditos que surgieron en Francia donde vivía asomada al río y a un dique. Encuentro esta pieza anterior, y la traslado al blog a modo de leve homenaje a una mujer que ha estudiado, a la luz de clásicos del siglo XX, la vida y la obra de Santa Teresa de Jesús.

Olvido saludó con todo cariño y atención a la poeta y ensayista María Pilar Martínez Barca (había más poetas: Miguel Ángel Ortiz, Miguel Ángel Yusta, Fernando Sarriá, Luisa Miñana…), que acudió a oírla a ella, a la dulce y leve Julia Uceda (una sevillana afincada el Ferrol desde 1976, creadora de la colección Esquío) y a Antonio Gamoneda, transformado ayer, más que nunca quizá, en un poeta proletario que reivindicó la Memoria Histórica en un estremecedor poema épico: “Ha de llover”, casi un tratado de buenas intenciones, casi un manifiesto de sus desgarros, casi una nueva autobiografía que enlaza con los muertos y desaparecidos de su niñez, cuando miraba el mundo a través de una mata de hortensias… Los tres fueron presentados por la poeta y ensayista argentina Noni Benegas, que realizó una presentación bella y profunda, realmente poética y muy medida en todos sus gestos y palabras. Se lamentó la brevedad de la lectura de Julia Uceda; al final, Olvido García Valdés le pidió que leyese algún poema más, Uceda explicó que había un foco que apenas le dejaba leer y leyó varios textos de su último poemario: "Zona desconocida", y le rindió un homenaje a Ramón J. Sender y a su reportaje sobre la tragedia de Casas Viejas. De alguna manera, con ese texto, Julia Uceda se ponía al nivel del testimonio civil y histórico del gran friso épico de Gamoneda, "Ha de llover", un texto vinculado sin duda a "Descripción de la mentira", y mucho más explícito y directo que los suyos por lo regular.]

 

He aquí el poema de la asturiana Olvido García Valdés:

 

NADABA POR EL AGUA TRANSPARENTE...

Nadaba por el agua transparente
en el hondo, y pescaba gozoso
con un pequeño arpón peces brillantes,
amigos, moteados.
Aquella agua tan densa, nadar
como un gran pez; vosotros,
dijo, me esperabais en casa.
Pensé entonces en Klee
en la dorada. Ahora leo:
estás roto y tus sueños
se cuelan en tu vida, esa sensación
de realidad es muy fuerte; estas pastillas
te ayudarán.
                       Dorado pez,
dorada de los abismos, destellos
en lo hondo. Un sueño subterráneo
nos recorre, nos reúne,
nacemos y morirnos, mas se repite
el sueño y queda el pez,
su densidad, la transparencia.


De "Caza nocturna" 1997

*La foto, tan bella y sugestiva, tan emparentada con el auga y con Paul Klee, pertenece a un extraordinario fotógrafo: Gerald Bloncourt. Bloncourt nació en Haití en 1926 y residió durante años en el París de los bajos fondos. También es poeta y ha sido expuesto en distintos lugares, entre ellos Portugal.

 

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