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CANO EN AINZÓN O ASÍ SERÁ PORQUE TÚ LO DICES

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Había estado en Ainzón, recientemente, en casa del pintor Pedro Sagasta, un hombre cercano y generoso que realizó una colección de retratos a un puñado de amigos y conocidos. Me llamó, vi su estudio y me regaló el cuadro que me había hecho. Y ayer, tras un viaje a Barbastro, fui a Bodegas Bordejé a la exposición de José Luis Cano, “Del agua al vino”, una muestra muy vinculada a la carpeta de serigrafías Ranillas, realizada con acrílico, donde el vino sustituye al agua en algunas piezas.

 

Cano me había llamado uno de estos días para decirme que dijera unas palabras sobre él. Dije, más o menos:

-1. Conocí a Cano en el bar Faustino hacia 1987. Quedamos para nuestra primera entrevista porque Cano acababa de ganar el premio de carteles del Pilar. Me dijo entonces que para él lo esencial de ese proyecto era “contar una historia”. Cano es, esencialmente, un contador de historias, y lo demuestra a diario en sus viñetas, en sus libros, en sus retratos, y especialmente en proyectos como las series de personajes aragoneses que ha publicado con Xordica y con Ibercaja: Sender, María Moliner, Servet, Odón de Buen, Goya o Buñuel, entre otros muchos otros. Ahí Cano se reivindica en la doble dirección del contador de historias literario y visual o gráfico.

-2. Cano es un pintor que piensa. Un pintor conceptual, un pintor a la manera de Gracián, un pintor que busca siempre lo esencial y lo atrapa mejor que nadie. Posee una erudición deslumbrante, una gran capacidad de trabajo, tiene oído y reflexiona con somardería, con humor, con ternura y con la lucidez de aquel que capta las contradicciones del poder de inmediato y se las arroja a la cara, como un escupitajo o una patada en la espinilla.

3.-Cano es un artesano de su oficio. Un artista que disfruta con todas las cualidades de la pintura: la mancha, el trazo, la parodia, la glosa, el homenaje, la caligrafía de las emociones, la quietud del taller, el dinamismo del oficio, la atmósfera del taller. Es un pintor que se mancha las manos. Se acomoda a cualquier disciplina y lo hace con brillantez. Con documentación, con un punto de vista nuevo, con hallazgos propios Y con ese sentido del humor que el cielo le ha dado.

 

La muestra está muy bien. Y Cano, en Ainzón, estuvo rodeado de amigos: pintores de Zaragoza y del Moncayo, actrices, familiares, amigos de Fernando Bordejé y su familia, la cantante Marta Almajano, etc. Fue una estupenda noche de amistad, de risas y afecto en torno a la pintura.

 

Cano fue breve y estuvo genial. Dio las gracias a todos y dijo que no quería explicar su pintura por si alguien le decía lo que le dijo un alcalde del Altoaragón, tras ver una selección de su obra y oír la descripción de sus intenciones y de sus logros: “Eso será así porque tú lo dices…”

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