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JORGE DE LOS RÍOS, EN PEPE REBOLLO

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  JORGE DE LOS RÍOS EXPONE EN PEPE REBOLLO

 

LÍNEAS COMPUTABLES – FORMAS EXPANSIVAS

 

                                                                                  Por Manuel PÉREZ-LIZANO

 

Exposición de Jorge de los Ríos mediante cuadros vía racionalidad, siempre contrapuestos por dibujos con la marca expansiva del trazo gestual fusionado, en ocasiones, al leve toque de la línea posada sin predominio general. Como si ambos criterios vivieran separados pero obedeciendo a una necesidad de mostrar ese doble pensamiento que gira independiente aunque unido por cierta necesidad vital.

Cuadros, siempre con el soporte de aluminio como color dominante, realizados entre 2009 y 2010, que comienzan cual punto de referencia con la obra Yugen, de 2009,  en japonés misterio, profundidad de la creación. Cuadro que resume una etapa anterior con predominio del sereno rectángulo, uno de los cuales está pintado en rojo y otro mediante suaves pero dispares texturas. La serie Pictogramas, formada por seis cuadros, es el perfecto ejemplo del cambio formal, de modo que el dominante fondo neutro del aluminio traza un especial protagonismo del espacio etéreo, como norma a través del trascendente vacío sólo alterado por nuevas y suaves formas, cuyas singularidades se manifiestan por la aparente sencillez formal que evoca a las aspas de un bello jardín eólico, de ahí ese sutil y tenue movimiento. Vacío que se repite en otros cuadros, como el cuadrado sobre el cuadrado o el rectángulo sobre un cuadrado con sugerencias del punto de fuga. A sumar la cruz en una obra o la doble cruz en otra, siempre como símbolo del centro místico universal, sin olvidar el rectángulo con volumen para sugerir otro espacio inaccesible y la media esfera como alusión a la esfera terrestre o aquella que representa la totalidad. En síntesis cabe sugerir la incorporación de símbolos, líneas computables impregnadas de racionalidad, dominador vacío flotante y excepcional tono de muy sutiles y cambiantes sombras y luces.

Los puntos de unión entre cuadros y dibujos se evidencian en las formas geométricas, los blancos como eco del aluminio y los rojos enlazados con el cuadro Yugen. A partir de aquí asistimos al impecable engranaje de manchas, planos irregulares y trazos gestuales, que se cruzan con dispares movimientos, siempre intensos, hacia cualquier cambiante espacio ubicado en cada fondo.  Dibujos como impulsos sin retroceso, que manifiestan otro rasgo interior del artista.

Racionalidad, en ocasiones simbólica, de los cuadros, espontaneidad de los dibujos, pero siempre con una carga vital del vacío, esos fondos, que acoge el ámbito de la imaginación.

 

*Jorge de los Ríos, hijo de Francisco de los Ríos, aquel señor del agua y de los pueblos de colonización, inaugura hoy una exposición en la galería Pepe Rebollo, una muestra que consta de dos partes: unos cuadros más orgánicos y minimalista, y otros exuberantes de color, de movimiento y de textura y de materia. Manuel Pérez-Lizano firma este texto de un catálogo muy sugerente, a modo de acordeón o de libro extensible. Además, Jorge de los Ríos acaba de diseñar un CD para un grupo de jazz norteamericano Ideal Bread; la carpeta incorpora cuatro dibujos suyos más en páginas interiores.

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