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Antón Castro

CRISTINA LÓPEZ BARRIO: DE LA VIDA, DEL AMOR, DEL PLACER Y DE LA MUERTE

“El amor y el odio  son dos formas

 formidables de conocimiento”

 

 

La escritora madrileña Cristina López Barrio presentó en Zaragoza su novela ‘La casa de los amores imposibles’, adquirida ya en Alemania, Polonia, Italia y México

 

 

“Olía a pólvora en el pueblo castellano, a sangre de perdiz y de conejo, a humo de chimenea”. Así empieza ‘La casa de los amores imposibles’ (Plaza & Janés) de Cristina López Barrio, que narra la peripecia de una saga desde 1897, en los tiempos de la guerra de Cuba, hasta los años 80, cuando empiezan a sonar las canciones de Antonio Vega y de Mecano. La novela lleva cinco ediciones, se ha traducido al polaco y al alemán, ha sido adquirida en Italia y en México, y ha vendido alrededor de 30.000 ejemplares.

Confiesa la escritora madrileña: “Más que una imagen concreta, esta novela nace de un nombre: Olvido. Un nombre que me fascina. Solo conozco una Olvido: la cantante Olvido Gara. Es un nombre que sugiere melancolía, pérdida, y además es un personaje fundamental en el libro”. Aclara de inmediato que su novela está muy vinculada con la tragedia griega: “Este es un libro sobre el drama de una maldición. A mí me gusta trabajar sobre eso: el destino, el hado, el maleficio, la posibilidad de disponer de una segunda oportunidad. El libro aborda los temas eternos: el amor, los celos, la venganza, el crimen, la soledad y la muerte, y puede decirse que es un libro realista que tiene un elemento maravilloso, como de cuento de hadas: esa maldición que persigue a las mujeres, a las Laguna”.

La narración sucede en un paisaje castellano, brutal y desolado, de encinares, con evadas en invierno, y terrenos para la caza. Allí existe una casona roja, familiar, que encarna la opresión, el dramatismo, pero a la vez también es un símbolo de la exuberancia y la vida. “En el interior de la casa hay un jardín donde crecen muchas flores y donde siempre parece primavera. Ese jardín se marchita cuando no están las Laguna. Creo que a pesar de su carácter trágico, también tiene humor y una defensa continua de la sensualidad a través del cultivo de los sentidos y la presencia de la gastronomía. Está impregnado de amor y de odio, que para mí son dos formas de conocimiento formidables”.

La primera mujer de la saga, en realidad sería la segunda, Clara Laguna, vive una historia de amor con un hacendado andaluz, que querría recluirla en su casa, pero ella se rebela tras quedarse embarazada y urde una terrible venganza. Su madre, que tiene algo de la alcahueta tuerta huida de ‘La Celestina’, le recuerda una vieja condena familiar: las mujeres de su estirpe están condenadas a padecer la soledad y el mal de amores. Clara abre un burdel en la casona roja, en las afueras, y allí pare a Manuela, “quizá el personaje más complejo del libro, dominado por la crueldad, que también dará luz a otra niña, Olvido”.

La huella de García Márquez es visible en la novela, incluso hay un personaje que se llama Úrsula Perla Montoya. “Cien años de soledad’ es un libro que me marcó muchísimo. Pero no solo él. También me han influido Juan Rulfo, el Rómulo Gallegos de ‘Doña Bárbara’, Borges –subraya Cristina López Barrio-, y por supuesto algunos poetas como Federico García Lorca y Luis Cernuda. Otro elemento fundamental es el lenguaje exuberante, lírico y sórdido a la vez, cruel y desagradable, que en ocasiones se extiende hacia la sátira y el esperpento. En el fondo, lo que más me preocupa es contar historias y crear personajes”. Cristina López Barrio sale a la conquista del lector con la reivindicación de una literatura popular.

 

*Este texto apareció en ’Heraldo de Aragón’. Dentro de unos días, Cristina López Barrio será entrevistada en ’Borradores’ (Aragón Televisión). Conversó en el Arco del Deán con Ana Catalá Roca. He tomado la foto de www.mujeresycia.com. No pone de quién es la foto.

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