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Antón Castro

OSWALDO FELIPE E INMA GRAU PUBLICAN 'DESCONCIERTO ANIMAL'

OSWALDO FELIPE E INMA GRAU PUBLICAN 'DESCONCIERTO ANIMAL'

 

OSWALDO FELIPE E INMA GRAU Y SU ’DESCONCIERTO ANIMAL’
[Un nuevo libro infantil del escritor, actor y contador de historias Oswaldo Felipe, que explora la poesía para los más jóvenes con ingenio, lirismo y humor, y de la ilustradora Inma Grau, que despliega su talento, su sentido del color, su expresionismo y su calidez en el libro.]
[Notas de Owaldo y de la editorial]
’Desconcierto Animal’: La poesía del absurdo que se despliega como un fuelle musical. Una obra poética infantil creada por Oswaldo Felipe e ilustrada por Inma Grau (Diego Pun Ediciones) que rinde homenaje al ’limerick’, convierte el objeto-libro en un ’leporello’, un gran acordeón de 2,30 metros e invita a un sutil juego de doble lectura.
Un recital donde reina el caos y el libro se convierte en instrumento
En el panorama de la literatura infantil y del libro ilustrado, algunas propuestas consiguen trascender el soporte habitual para convertir la lectura en una auténtica experiencia tridimensional. ’Desconcierto Animal’ (Diego Pun Ediciones), con texto del actor y escritor Oswaldo Felipe e ilustraciones de la artista Inma Grau, propone precisamente una vivencia inmersiva: presenciar un concierto disparatado donde la orquesta carece del menor sentido de la armonía, los músicos no entienden de solfeo y cada nota se transforma en una sorpresa.
El objeto editorial en sí mismo es una joya del diseño de producción: la cubierta exterior funciona como una faja o sobrecubierta desplegable que guarda un secreto en su reverso. Al abrirla y desplegar sus solapas, descubrimos el teclado y los botones ilustrados de un acordeón, convirtiendo las tapas del libro en las cubiertas del propio instrumento. En su interior totalmente desplegado, una deslumbrante ilustración panorámica reúne a toda la fauna melódica en pleno desastre instrumental.
Al abrirlo por completo, el libro se extiende a lo largo de 2,30 metros de despliegue gráfico continuo por ambas caras, mostrando un espectacular friso panorámico donde toda la fauna melódica se reúne en pleno clímax musical.
Herederos del limerick: La melodía de la risa y el guiño lírico
El esqueleto literario de la obra bebe de la tradición del limerick británico, esa forma poética de cinco versos con rima ágil y disparatada que popularizó Edward Lear en el siglo XIX y la argentina María Elena Walsh en lengua castellana en el siglo XX. Oswaldo Felipe adapta este ritmo saltarín con soltura y frescura, ofreciendo una métrica idónea para la lectura en voz alta y el juego rítmico y sonoro con niños y niñas.
A lo largo de cinco metros de ilustración asistimos a viñetas de puro humor absurdo en su verso y su reverso: un pingüino que levanta la batuta entre el desconcierto general, un ratón al oboe que desespera a un gato soprano, un gorila que ensaya el clarinete en el retrete o un murciélago sonámbulo intentando marcar el compás del triángulo. La cadencia de los versos evoca de forma sutil esa tradición de la poesía lírica que busca la música en el humor, transformando el recital en una verdadera fiesta de palabras.
Expresionismo plástico y despliegue gráfico: El arte de Inma Grau
El trabajo de la ilustradora Inma Grau complementa a la perfección el espíritu irreverente del texto. Inma Grau apuesta por una gráfica expresionista, vibrante y rica en texturas, impregnada de una comedia visual desbordante.
Las imágenes no solo acompañan a la poesía, sino que amplían el universo narrativo. El formato en acordeón (leporello), de 2,30 metros de ilustración por ambos lados, permite contemplar la orquesta animal en una impresionante secuencia espacial, donde cada personaje -desde el pequeño insecto hasta el gran simio- exhibe gestos y posturas de auténtico descalabro musical.

 

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