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Antón Castro

MIGUEL ÁNGEL ARTIGAS: EVOCACIÓN DE JOSÉ MIGUEL IRANZO

Un estupendo artículo de Miguel Ángel Artigas sobre el cineasta José Miguel Iranzo, fallecido de cáncer el pasado lunes, y enterrado en su pueblo de Villarquemado, donde se había retirado con absoluta discreción. José Miguel tenía 63 años y entre otros títulos había hecho cortos como 'Mayumea' y 'Témpora violetas', y documentales, con Joaquín Carbonell de guionista, sobre José Antonio Labordeta y el Pastor de Andorra, José Iranzo.

 

https://www.diariodeteruel.es/noticia.asp?notid=1026495&secid=6&fbclid=IwAR1bhwf6KK0ADUtpp-rY1vFCJRVR1gaUmOApfQPk83uiDCYM7hawk6NZ11c

'PAISAJES PASAJEROS' DE SANTIAGO ARRANZ

Santiago Arranz: Paisajes pasajeros*

Pinturas recientes 2019/2020

Estudio Las Maigüalas - Castejón de Sos– Huesca

Agosto - Septiembre 2020

 

¿Qué cosa pretendemos al decir que un paisaje pintado nos parece fascinante? ¿Lo decimos sólo por el placer? No, es porque queremos hallar una explicación a algo, pero a algo, que sin duda, será siempre inexplicable.

Robert Walser, los hermanos Tanner.

Paisajes Pasajeros es mi más reciente proyecto artístico y el primero que se va a exponer al público en mi taller de Las Maigüalas, en Castejón de Sos.

Con este proyecto piloto pretendemos, junto a un grupo de profesionales del arte, intelectuales y galeristas afines, consolidar un ciclo de exposiciones monográficas dedicadas a otros artistas, durante los meses de verano, que se irán sucediendo a lo largo del tiempo. Prestaremos especial atención a aquellos creadores con más de 30 años de actividad artística y cuya sensibilidad sea capaz de proyectarse sentimentalmente en la naturaleza, haciendo de ésta la inspiración de un ciclo de exposiciones y libros que se irán presentando.

Paisajes Pasajeros es un recorrido por las 4 estaciones del alma y resume en 100 cuadros el trabajo que me impuse a lo largo de un año: la observación del territorio en el recorrido que va desde mi vivienda en Castejón, a la finca Las Maigüalas, donde se encuentra mi taller.

Durante este periodo de tiempo, he ido observando y pintando las transformaciones de la naturaleza a la que la pandemia ha regalado momentos estelares, alcanzando, este año en particular, un esplendor de belleza inusual, si bien la idea germinal que me animó fue anterior a estos acontecimientos, siendo el primero de estos cuadros pintado ya en el verano de 2019, justo después de concluir mi anterior exposición dedicada a Lorca y a su obra Poeta en Nueva York*.

Con este nuevo proyecto, me planteo el reto contrario a mi manera de proceder habitual, al alejarme de la literatura, que ha marcado buena parte de mis trabajos y sustituir las cualidades simbólicas de ésta por el mero placer de la contemplación, a la vez que recupero un medio sencillo de expresión, muy querido para mí como es la pintura.

El paisaje, visto desde el alma, se eterniza en la repetida caducidad de las estaciones y mientras las convicciones de todo tipo parecen desvanecerse engullidas por la naturaleza, mi posición es la de aferrarme a ella en la necesidad de ser dos y lo mismo - paisaje y contemplador.

El proyecto, tal y como se ha concebido para este espacio, consta de 100 cuadros de pequeño formato, el mayor de los cuales no excede los 30 cm y se desarrolla en un montaje perimetral que recorre todo el estudio, un cubo blanco en el que se distribuyen las obras en una secuencia, en torno a cuadro central que representa un árbol, el primero que pinté, y el único de gran formato. Metafóricamente nosotros somos las hojas, los cuadros pequeños, que desfilan en torno a este árbol totémico que se queda y permanece, para renovar la vida desde la pintura, en este discurso sin fin de lo efímero. Pintura que surge de los sentimientos, antes que de los pensamientos, cuando nosotros también formamos parte de esa naturaleza, sin ningún propósito, subrayando ésta vez, desde el lado salvaje, la certeza de que no hay filosofía ni literatura que no provenga del corazón.



Santiago Arranz

Castejón de Sos, julio 2020



* Trabajo que se expuso en la Fundación Pons de Madrid a finales del año pasado y de la que ha quedado un hermoso libro publicado en Barcelona por Ámbit: Santiago Arranz, tras Lorca por Nueva York. Obras 2017-2019.

(No hay inauguración. Visitas concertadas llamando al Tel. 600716129).

 

 

 

UNA NOTA SOBRE MARÍA DUBÓN

UNA NOTA SOBRE MARÍA DUBÓN

María Dubón: el archivo de sombras de una vida de mujer



La escritora zaragozana publica ‘La muerte es el principio’, un poemario que explora un periodo oscuro de su existencia



María Dubón, entre otras detalles, dice de sí misma que es “bloguera desde 2003, mantiene diez blogs de temáticas diferentes: actualidad, filosofía, literatura, campañas solidarias, opiniones de autores, feminismo, fotografía, reseñas literarias y uno dedicado a su querido Oscar Wilde”. Añade que “ha escrito nueve novelas y media, colaborado en varias antologías. Ha publicado más de cuatro millares de artículos en revistas españolas y extranjeras, ensayos, poemas, reseñas, varias plaquettes, sus relatos eróticos rozan el millón de descargas…”. Y con todo, insiste, “es, como bien pueden imaginarse, una perfecta desconocida”. Entre otros libros suyos, su poemario ‘Puta’ (La fragua del trovador) fue muy leído y comentado y tiene dos ediciones. A María Dubón, que es muy activa en talleres y en colaboraciones con asociaciones y proyectos solidarios, parecen atraerle los márgenes: esos lugares donde la vida avanza con furia, con contradicciones y con bofetadas de injusticia e inquietud.

Ahora publica en el sello La Fragua del trovador ‘La muerte es el principio’, un libro de poemas que “fui escribiendo durante un periodo negro de mi vida, de esos que todos hemos de afrontar alguna vez y en los que se van sucediendo, uno tras otro, los contratiempos y las desgracias, hasta que llegas a un punto en que te fallan las fuerzas y la falta de ánimo te conmina a tirar la toalla. Tuve que vaciarme. Dejar atrás mi existencia anterior para dar cabida a la nueva. Tuve que ‘morir’ para seguir viviendo. Resucité, renací, me rehíce. No quedaba otra. Y aquí estamos, todavía en pie, ¡viva!”, explica. Por algo su poemario lleva por pretítulo: ‘En ocasiones, para nacer hay que morir’.

Este libro como explica María Dubón se remonta a un período anterior a su traslado a Zaragoza Y ese estado de ánimo, esos vaivenes de la vida y del alma, son los que aborda la poeta, y cuenta, en clave lírica y con una sinceridad dolorida, el relato de una mujer que se mira al espejo y no se reconoce. Solo ve su condición de extraña, percibe el miedo y la proximidad de la muerte, que avanza con todas sus expresiones: carnales, simbólicas, metafóricas y alegóricas. El infierno es uno mismo y también pueden serlo los otros. O el otro.

María Dubón abre el armario de la conciencia de quien está instalada en el drama. Es hondamente desdichada, y ese va a ser el asunto central de su libro. “El corazón desesperado / puede saltar por la ventana”. También se percibe con las alas rotas, y el miedo irrumpe una y otra vez con sus matices. ¿Por qué lo siente, a quién teme, por qué no se atreve a huir o a volar, acaso tiene pánico, literalmente, a sí misma? Apunta: “El miedo es un trapecista / colgado de una telaraña”. Y más adelante, en ese intento constante de hallar respuestas y asideros, de respirar, se percata de que “la vida no puede pasarse a limpio, / la mía está llena de erratas”.

Hay un abatimiento de fondo, físico y metafísico, una inseguridad y una sensación de culpa o de presencia de “los fantasmas que me aterran”. ‘La muerte es el principio’ es la crónica de una situación crítica, autodestructiva, y es una catarsis: expone una situación abisal y a la par es una tentativa de salir de ahí. Cuando la protagonista de los poemas parece salir del acoso, del maltrato, del clima insoportable de una relación viciada (situaciones así imagina el lector porque la autora tampoco quiere ser explícita: lo es, con abundancia, en el clima insoportable de vivir), del extrañamiento en la convivencia, cuando hurga en la caja de agravios, se da cuenta de que “no creo en mi resurrección”, y tampoco parece creer en la libertad ni se atreve a abrazar la esperanza, aunque el amor, un nuevo amor, llega y da vida. Tan presa del sufrimiento está, tan desposeída de autoestima, que incluso duda de que esa aprición pueda ser real.

La disposición de los poemas es curiosa. El grueso está ordenado de forma vertical, como es habitual, y hay otros, que son como latigazos, elementos de reflexión o cortes en el texto, y se imprimen de manera horizontal. Es como si le dieran oxígeno al lector en un clima asfixiante, erizado de dolor, de insatisfacción y de desconcierto entre los amantes. También son las composiciones de versos más largos.

Al final, tras esta suerte de vía crucis existencial y obsesivo, de reconquista de la alegría de sentir y de sentirse, la poeta adquiere conciencia de que la literatura es la mejor terapia. Dice: “La distancia entre la vida y la muerte es un poema”. María Dubón se atrevió a huir porque sintió la llamada del amor, de la ilusión, de la escritura, y este libro, en el fondo, es un archivo de sombras que llevaba dentro y exigía ser expulsado.



LA FICHA

La muerte solo es el principio’. María Dubón. La fragua del trovador. Zaragoza, 2020. 80 páginas.



ABRÍ EL ARMARIO



Abrí el armario

y la muerte me cayó encima.

El lavabo se atascaba de sangre.

¿Qué derecho tiene la vida a vencerme?

Tengo que inventarme afectos,

soñar que la lluvia me recita versos,

que unos labios rozan mis párpados.

No puedo dormir porque tengo miedo,

el corazón desesperado

puede saltar por la ventana.





ESCRIBO DE TI



Escribo de ti,

las palabras se derriten

y bebo de la página

un trago de texto.

Me enveneno de ti

en las riberas del infierno,

en la tragedia transparente

veo tus ojos que aún brillan.



LA HORA VIOLETA



La hora violeta es una hora concreta y sin tiempo,
dura tanto como uno puede soportarla,
parece que acaba y se estira,
acaba y sigue existiendo.
La hora violeta dura lo que dura la pena,
lo que aguanta el alma,
lo que puede resistir el cuerpo.
Entonces languidece y se va
pero antes ha teñido el horizonte
de un color que cuesta lavar.
Tras la línea el abismo negro,
la caída sin fondo,
el cansancio de la lucha,
casi la muerte o la muerte misma.
Sabes que el sol no es cruel,
sale para todos menos para ti,
al fondo del pozo no llega su luz
ni llegan los brazos ni las voces.
La hora violeta es una puerta,
lleva a una vida donde no hay vida.

 

 

UN DIÁLOGO CON LITA CABELLUT

UN DIÁLOGO CON LITA CABELLUT

Un diálogo con Lita Cabellut, desde Holanda.

https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2020/07/26/lita-cabellut-la-covid-me-ha-dado-la-certeza-de-que-me-sobran-muchas-cosas-1387948.html

ALFREDO CASTELLÓN PROTAGONIZA EL NUEVO NÚMERO DE TURIA'

ALFREDO CASTELLÓN PROTAGONIZA EL NUEVO NÚMERO DE TURIA'

[Texto de Raúl Carlos Maícas.] El nuevo número de la revista cultural TURIA tiene como principal objetivo rendir un necesario y merecido homenaje al cineasta y escritor Alfredo Castellón. Un atractivo y sincero reconocimiento colectivo que le rinden un total de 22 autores y que reivindica el interés y la vigencia de una obra literaria, cinematográfica y televisiva que supone una de las contribuciones más originales a la cultura española contemporánea.

 

A través de 200 páginas de textos inéditos, TURIA pone en valor la figura y la obra de Alfredo Castellón, el cineasta que siempre se sintió escritor. Fue la suya una personalidad fascinante, a un tiempo insondable y transparente. Capaz de convertirse en un fiel amigo y un verdadero admirador de la gran María Zambrano y de deslumbrar a una entonces jovencísima Marta Sanz, hasta parecerle “el hombre que parecía recién llegado de las montañas”. Fue también Alfredo Castellón el realizador que cambió la forma de hacer cultura en televisión, con programas como “Estudio 1” o “Mirar un cuadro” o el director de cine que cosechó éxito internacional con su película “Las gallinas de Cervantes”, adaptación de un cuento de Ramón J. Sender sobre la vida de Cervantes y sus mujeres.

 

TURIA pretende redescubrir a los lectores tanto la original obra literaria, cinematográfica televisiva, como la singular vida de Alfredo Castellón. No en vano, y como escribe Rosa Burillo en el artículo que abre el monográfico que le dedica TURIA, “Alfredo era un soñador. Pero también era un superviviente, un hombre práctico y equilibrado en el día a día, que tenía perfectamente ordenadas las carpetas azules donde guardaba su obra”. Además, escribía por necesidad, por un profundo sentido de la justicia y, a pesar de su agnosticismo, caminó siempre hacia la luz, quizá como un eco de la espiritualidad de Zambrano que sin duda Alfredo Castellón compartió.

 

TURIA informa, por otra parte, de la cancelación provisional de la presentación prevista en Zaragoza. Si la situación de la pandemia de coronavirus lo permite, se intentará llevar a cabo antes del mes de noviembre o se suspenderá definitivamente.

 

UN SUMARIO REPLETO DE TEXTOS Y AUTORES DE INTERÉS

 

Además del espectacular monográfico dedicado a Alfredo Castellón, el nuevo número de TURIA brinda un sumario repleto de lecturas y autores de interés. Así, las páginas de la revista se enriquecen con textos originales de importantes autores internacionales. Entre ellos, citar la selección de la correspondencia inédita del gran escritor británico Philip Larkin o la presencia de un nuevo valor de la narrativa en lengua inglesa, Isabella Hammad,

 

 

 

 

 

que ha conquistado a la crítica norteamericana y británica con su primera novela “El parisino” y de la que TURIA ofrece en primicia un fragmento en español.

 

Otros protagonistas de la nueva entrega de TURIA son autores como Mario Benedetti y Miguel Delibes, sobre cuya obra se publican artículos originales de Eva Valero y Mario Crespo López.

 

También da a conocer textos narrativos inéditos de Luis Landero, José María Conget, Ignacio Martínez de Pisón, Eloy Tizón, Elvira Navarro y Joaquín Berges.

 

TURIA ofrece igualmente a los lectores poemas inéditos de, entre otros, Luis Alberto de Cuenca, Luis García Montero, Chantal Maillard, Manuel Rico, Francisco Ferrer Lerín, Martín López-Vega, Carlos Pardo, Basilio Sánchez, Fernando Sanmartín y David Mayor.

 

Especialmente recomendables son las dos amplias entrevistas exclusivas que TURIA publica con dos nombres propios de la cultura muy relevantes: los escritores Ana Blandiana y Sergio del Molino. Ambos conversan acerca de un amplio repertorio de temas de interés. Así, mientras la rumana Blandiana asegura que “hay que luchar contra la censura interior”, del Molino está convencido de que “la literatura autobiográfica ayuda a expiar culpas”.

 

La artista plástica zaragozana Lina Vila, una de las creadoras de mayor proyección y consolidada trayectoria, es la encargada en esta ocasión de enriquecer gráficamente TURIA.

 

TURIA ha conseguido convertirse, tras 37 años de vida, en una de las revistas culturales de referencia en español. Tiene difusión nacional e internacional y por sus páginas han pasado más de mil autores de diversas procedencias estéticas e ideológicas, lo que da idea de la riqueza y pluralidad de sus contenidos. En reconocimiento a su labor, la revista obtuvo el Premio Nacional al Fomento de la Lectura.

 

TURIA es una revista de periodicidad cuatrimestral que tiene una edición en papel y otra digital (web y Facebook). Está publicada por el Instituto de Estudios Turolenses de la Diputación de Teruel y patrocinada por el Ayuntamiento de Teruel y el Gobierno de Aragón.

 

ALFREDO CASTELLÓN: UN SOÑADOR DE IMÁGENES

 

Una aproximación plural, rigurosa y sugerente a Alfredo Castellón (Zaragoza, 1930 – Madrid, 2017) es la propuesta que realiza la revista cultural TURIA. Un amplio conjunto de trabajos, tanto creativos como ensayísticos, así como de testimonios reveladores, brindan las claves de su personalidad y de su obra. Además, permiten ofrecer al lector una imagen íntegra y completa de quien siempre matizó su sabiduría, su entusiasmo y su creatividad con una sobredosis de elegante timidez. Esa postura vital de honradez y discreción sin duda le granjeó un injusto desconocimiento que merece ser reparado. Y a esa tarea se aplica ahora la revista TURIA y sus colaboradores.

 

Nadie mejor que la profesora Rosa Burillo, aragonesa como Alfredo Castellón pero al igual que él residente en Madrid y titular de Literatura Norteamericana en la Universidad

 

 

 

 

 

Complutense, para coordinar este espectacular monográfico que valora y sitúa en el lugar que le corresponde a un hombre de grandes y diversas inquietudes creativas que siempre tuvo por norma la sencillez y la humildad. Rosa Burillo no sólo conocía perfectamente la obra sino que siempre mantuvo una estrecha relación con Alfredo Castellón, que se intensificó aún más durante los últimos años de vida de éste. Así, en el artículo introductorio que publica en TURIA, y que titula “El niño prisionero de las arañás”, traza un perfil muy completo de Alfredo Castellón y analiza las características del ingente trabajo que desarrolló hasta su muerte. Una tarea que realizó con determinación y naturalidad durante las distintas etapas de su vida. No en vano, parece que Alfredo Castellón siempre se acogió a esa máxima de su admirada María Zambrano: “La pregunta es el despertar del hombre”.

 

El monográfico es muy completo y están tratados todos los temas que entendemos fundamentales para comprender la importancia de la obra de Alfredo Castellón. Y quienes se ocupan de ello son personas que conocieron muy bien su trabajo. También TURIA aporta valiosos testimonios y textos inéditos de y sobre el propio Alfredo. Se trata así su labor en el cine y la televisión (con artículos de César Gil Covarrubias y Vicky Calavia, Emilio Casanova, y José Luis Orozco), en la narrativa y el teatro (sobre la que escribe Antón Castro), su etapa en Italia (de la que se ocupa su amigo Silvio Maestranzi) y un amplio y plural repertorio de temas y testimonios de quienes le conocieron bien, como la que fuera su pareja sentimental durante algún tiempo, la italiana Marienza Binetti o la escritora Marta Sanz.

 

Especial interés ofrece el artículo de Pedro Chacón Fuertes en el que se analiza su relación fundamental con María Zambrano a través de los testimonios epistolares. Una correspondencia que se aporta en TURIA y que confirma la sintonía de Castellón con ella, desde que se conocieron en 1954 en Roma hasta la muerte de la brillante e inolvidable filósofa malagueña. Así, en una carta fechada el 23 de abril de 1983, Alfredo Castellón escribe: “María, en todos estos años no he dejado de recordarla con cariño, con mucho cariño. Los años de Roma fueron para mí de enorme importancia, quizá los años más felices de mi vida, y sin duda alguna usted y su hermana Araceli contribuyeron a que lo fueran. A veces en estos años cuando alguna vez he paseado en Roma por la Piazza del Popolo me he entrado en el café que hay en su antigua casa, y he recordado sus palabras, sus consejos. Y me doy cuenta de la suerte que tuve al conocerla y de lo mucho que influyó en mi vida”.

 

Completan el monográfico una estimable serie de artículos originales cuyos autores, tanto españoles como italianos, contribuyen con testimonios reveladores acerca del trabajo y la rica personalidad de Alfredo Castellón: Silvio Maestranzi, Eloy Fernández Clemente, Ángel Guinda, Luis Alegre, Ismael Grasa, Pablo Pérez RubioJosé Luis Gracia Mosteo, Eva Puyo, Mariano Gistaín, Javier Cinca Monterde, Chuzé Inazio Felices Maicas y Feliciano Llanas.

 

Además, TURIA reproduce una selección de poemas, microrrelatos y aforismos inéditos de Alfredo Castellón realizada por Rosa Burillo.

 

Cierra el homenaje una útil y pormenorizada biocronología elaborada por el periodista Juan Domínguez Lasierra, muy vinculado a Alfredo Castellón.

 

 

 

 

 

 

 

MARIO BENEDETTI Y MIGUEL DELIBES

 

El sumario de TURIA se abre, en esta ocasión, con un oportuno artículo sobre Mario Benedetti (Paso de los Toros, Uruguay, 1920 – Montevideo, Uruguay, 2009), con motivo de cumplirse el centenario de su nacimiento. En él, la profesora Eva Valero revalida un argumento indiscutible: Benedetti “es un referente de la literatura latinoamericana de la segunda mitad del siglo XX, al tiempo que un ejemplo paradigmático de civismo y de resistencia ante la dictadura, la de su país, que determinó su exilio y su tránsito vital por diversas geografías”

 

Otro centenario importante, el del nacimiento de Miguel Delibes, permite a TURIA analizar su obra. Y lo hace a través del artículo titulado “Miguel Delibes: claves de su vigencia”. En él, el profesor Mario Crespo López subraya que Delibes es un “punto fundamental desde el que observar medio siglo de literatura española (el que va entre 1948 de “La sombra del ciprés es alargada” y 1998 de “El hereje”). Además, en Delibes se aprecia un triple compromiso: ético, social y estético.

 

TEXTOS INÉDITOS DE LUIS LANDERO, ISABELLA HAMMAD, PHILIP LARKIN, JOSÉ MARÍA CONGET E IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN

 

Entre el buen surtido de lecturas inéditas que ofrece TURIA sobresale un avance de lo que será la correspondencia inédita en español del gran escritor británico Philip Larkin: “Cartas a Monica Jones”, que aparecerá editada por La Umbría y la Solana. Este conjunto de cartas es utilísimo para conocer mejor la verdadera personalidad de uno de los poetas más aclamados del pasado siglo.

 

También la revista ofrece en primicia en nuestro idioma a un nuevo valor de la narrativa en lengua inglesa, Isabella Hammad, que ha conquistado a la crítica norteamericana y británica con su primera novela “El parisino”, que será publicada el próximo año por Anagrama. El lector encontrará aquí una historia deslumbrante, inspirada en el bisabuelo paterno de la autora, en torno a las peripecias vitales de un palestino afrancesado. Pero el argumento va más allá y permite adentrarse en las claves de los seculares conflictos de Oriente Medio.

 

Además, TURIA publica textos narrativos inéditos de relevantes autores españoles como Luis Landero, José María Conget, Ignacio Martínez de Pisón, Eloy Tizón, Elvira Navarro y Joaquín Berges.

 

UNA SELECCIÓN DE LA MEJOR POESÍA ESPAÑOLA ACTUAL

 

La nómina de poetas españoles actuales que participan con textos inéditos en TURIA es espectacular por su cantidad y calidad. Todos ellos representan la diversidad y riqueza de las distintas generaciones y estéticas que conviven hoy en nuestro panorama poético: Luis Alberto de Cuenca, Luis García Montero, Chantal Maillard, Manuel Rico, Francisco Ferrer Lerín, Martín López-Vega, Carlos Pardo, Basilio Sánchez, María Alcantarilla, Vanesa Pérez-Sauquillo, Juan Manuel Macías…

 

 

 

 

 

 

En el ámbito aragonés, citar los nombres de Fernando Sanmartín, David Mayor, Jesús Jiménez Domínguez y Marta Domínguez Alonso, entre otros.

 

LA VIGENCIA DEL NIHILISMO DE CIORAN

 

En el apartado que TURIA dedica al ensayo, merece una atenta lectura el artículo de Manuel Arranz sobre la actualidad del pensamiento de uno de los grandes ensayistas europeos de nuestra época: Emil Cioran. Este año, además, se cumple el 25 aniversario de la muerte de este escritor y filósofo rumano en lengua francesa. Un autor al que Fernando Savater contribuyó enormemente a dar a conocer en España. La lectura de Cioran no deja indiferente a nadie que lea sus reflexiones sobre sus temas favoritos: el destino de los pueblos, la decadencia, el fanatismo, el suicidio, la imposibilidad necesaria de la filosofía, etc. Su nihilismo y su manera aforística de filosofar, nos deberían seguir fascinando hoy.

 

ENTREVISTAS EXCLUSIVAS A ANA BLANDIANA Y SERGIO DEL MOLINO

 

Ana Blandiana (Timiçoara, Rumanía, 1942) es ya una figura legendaria de la literatura rumana, en la que ocupa un lugar comparable al de Anna Ajmátova o Vaclav Havel en las letras rusas o checas. Destacada opositora al régimen dictatorial que gobernó muchos años su país, Blandiana es una de los escritoras más sugestivas y originales del panorama de la cultura en Europa. Autora de libros de poesía, narrativa y ensayo, su obra ha sido traducida a veinticinco idiomas y ha obtenido numerosos y relevantes premios en distintos países.

 

Blandiana se muestra crítica con el presente que vivimos. Así, en la conversación que TURIA publica y que ha sido realizada por el también poeta Jordi Doce, nos dirá: “el arte y la literatura de consumo de nuestro tiempo han creado una forma de subcultura que sale en todos los medios, la televisión, las redes sociales, y que aniquila la cultura de una forma semejante. Hoy sigue siendo imperativo luchar por la verdadera cultura”.

 

El escritor Sergio del Molino (Madrid, 1979) es, por derecho propio, uno de los nombres más destacados de las letras y el periodismo español de nuestros días. Cuando acaba de llegar a las librerías una nueva novela, “La piel”, y todavía está muy reciente su biografía “Calomarde. El hijo bastardo de las luces” mantiene para TURIA una conversación sin desperdicio con el también periodista y escritor Juan Carlos Soriano. Gracias a ese diálogo intenso y revelador conocemos más a fondo a a este madrileño trasplantado a Zaragoza, ciudad en la que reside.

 

Si hay un libro que marcó un antes y un después en la obra de Sergio del Molino es “La hora violeta”. La leucemia que acabó con la vida de su hijo Pablo poco antes de que cumpliera dos años le condujo a escribir ese libro que conquistó a miles de lectores. Reconoce que lo escribió en condiciones muy desesperadas: “En trance y casi, casi, sin ninguna pretensión literaria. O sí. O con todas las pretensiones literarias del mundo. Ahí desarrollo una idea para mí elemental: que la literatura es una misma cosa con la vida. Y la literatura es significativa en la medida en que exprese bien todas las rarezas y las asperezas de vivir”.

 

 

 

 

 

 

 

En 2016, con “La España vacía”, inauguró una serie de libros y reportajes sobre el éxodo rural en nuestro país y el desequilibrio de la balanza demográfica. Sergio del Molino, que dio el pistoletazo de salida a otros autores, considera espantosa e innecesaria la corrección “vaciada” que han impuesto, después de publicado su libro, los movimientos sociales y medios de comunicación.

 

JAVIER SIERRA ESCRIBE SOBRE CRISTÓBAL SERRA

 

TURIA publica un sugerente artículo de Javier Sierra sobre Cristóbal Serra, uno de los autores más raros y geniales de las letras españolas. Bajo el título de “Cristóbal Serra, profeta de la ocultura” se analiza la obra de un autor de prestigio pero poco leído y que, según el ganador del Premio Planeta 2017, hay que situar como una de las estrellas de difícil clasificación que brillan dentro de la inconmensurable galaxia de la literatura española “a las que solo un término de cuño reciente –‘ocultura’- ayuda a entender mejor”.

 

Además de los anteriores contenidos, TURIA ofrece al lector la sección habitual denominada “La isla”, con fragmentos del diario de Raúl Carlos Maícas enriquecidos gráficamente por Isidro Ferrer. También se mantienen las dos secciones dedicadas a temas y protagonistas aragoneses. Cierra el sumario de la revista una amplia sección de crítica de libros, “La Torre de Babel”, donde se analizan las novedades editoriales de mayor interés en materias como narrativa, ensayo y poesía, tanto de autores españoles como de otros países.

 

 

AFORISMOS INÉDITOS DE ALFREDO CASTELLÓN

 

El nuevo número TURIA publica un espectacular conjunto de textos inéditos de y sobre Alfredo Castellón. Entre ellos destaca una amplia muestra de sus originales aforismos, nunca publicados hasta ahora y de los facilitamos hoy una breve selección muy reveladora del pensamiento y la capacidad de escritura de su autor.

 

Tu talento mejorará si tienes la generosidad de reconocer el del prójimo.

 

El mundo está acatarrado y cualquier día estornuda y nos lanza a todos al espacio sin cordón umbilical alguno.

 

Es una pena que las personas que nacen sensibles no cultiven su espíritu. Si no lo hacen, todos perdemos algo.

 

La agricultura peinaba a la tierra con cariño, pero llegó la industria y le despeinó la entraña.

 

No confíes en lo exacto, en el hombre exacto, en el tiempo exacto, en la vida exacta...

 

Hay personas que se afanan en aparentar. ¿Pero el qué? Como no sea su imbecilidad.

 

No debes de privar nunca a una mujer de su primer deseo.

 

 

 

 

 

 

Si el espíritu tuviera brazos al primero que abrazaría sería al solitario.

 

El insensible es un enfermo del alma.

 

En el inconsciente de don Quijote estaba la vida, en cuanto llegó su consciente desapareció.

 

Los labios comen de todo, bueno, malo... pero cuando ya no lo hacen, mastican tierra.

 

No esperes el grito del árbol, la rosa, el laurel, hasta que despierten del sueño.

 

La apariencia es el vicio de la clase media.

 

Cuantos más “demonios” tenga el hombre escondidos en su barriga más originalidad transmitirá a su digestión.

 

Perteneces a una familia, has crecido con ella, los quieres, pero... despréndete de los cariños posesivos, empobrecen.

 

Aprendí a poner el odio a la distancia deseada, pues el amor ya tiene tomada esa medida.

 

Debemos ser partícipes de todo, convivir con todo. Que todo nos invada.

 

Y dentro de la velocidad de la luz, la palabra amor se alargará hasta desintegrarse en granitos de alegría.

Yo me arrodillaría para humillarme ante la naturaleza, esperando la bendición de un olmo o un manzano, por ejemplo.

 

La felicidad es monótona, por eso no conviene alargarla demasiado.”

 

 

SYLVIA PENNINGS EN LA CASA AMARILLA

SYLVIA PENNINGS EN LA CASA AMARILLA

Sylvia Pennings|Emboscarse

 

Exposición: 7 de julio - 30 de septiembre, 2020

Inauguración: 7 de julio, a las 19 h

 

Emboscarse: ser bosque, activar la mirada crítica, nunca ocultarse. Hay bosques allí donde somos bosques, allí donde somos ingobernables: hay bosques en cualquier lugar donde sea posible oponer resistencia. Los bosques pintados o dibujados en blanco y negro de Sylvia Pennings convierten a La Casa Amarilla en un bosque, en un escenario de reflexión y de crítica.

 Sylvia Pennings | Emboscarse 

Una de las preocupaciones de Sylvia Pennings, a lo largo de su trayectoria, ha sido la de abordar en su trabajo la progresiva falta de atención en la actual sociedad de la información a conceptos tales como intuición, reflexión o sabiduría; conceptos ya en desuso ante las posibilidades que brindan los dispositivos de conocimiento inmediato más avanzados. Por eso Sylvia Pennings decidió regresar a los bosques, lugares sagrados y escenarios de narraciones y relatos que cuentan nuestra historia olvidada, refugios que permiten la desconexión, e invitan a regresar al origen y ser partícipes del vínculo que nos une a lo natural.

 

Sylvia Pennings pinta y dibuja bosques de árboles que dejan al descubierto las raíces profundas que los mantienen unidos a la Tierra, y alzan sus ramas hasta lo más alto, en una compleja red de interconexiones que los activan en un continuo y apenas visible movimiento. Urge aprender a sentir la inteligencia vegetal, el rumor de la memoria compartida entre los árboles del bosque de la que forman parte quienes deciden encaminarse con ritmo lento por entre sus claros y umbrías. La fotógrafa checa Jitka Hanzlová utilizó una expresión especialmente afortunada al referirse a su proyecto Forest, que encaja muy bien con las obras de Sylvia Pennings: "silencio orgánico", en alusión al extrañamiento que provoca reconocerse en un lugar de sonidos y voces nunca escuchados. El sentimiento puede ser tan grande que llegue a provocar miedo. Un miedo ancestral. El tiempo se enreda cuando penetramos en el bosque; el presente remite al pasado que nos anuncia lo que está por llegar. "Camino hacia atrás para ver el futuro", escribió Hanzlová. Sylvia Pennings pinta y dibuja senderos que se bifurcan en el interior del bosque, siempre a la espera de ser paseados. [Chus Tudelilla, julio 2020]

 

'CUENTOS DE TEMPORADA': E. NAVARRO

'CUENTOS DE TEMPORADA': E. NAVARRO

Ernesto Navarro escribe y pinta sus ‘Cuentos de temporada’

 

El autor distribuye 22 cuentos a lo largo de los doce meses del año y hay de todo: amor, vampiros, viajes y veranos

 

En las guardas de respeto del libro ilustrado, de formato gigante, ‘Cuentos de temporada’, Ernesto Navarro, escritor e ilustrador, y editor de Pintacoda, ha colocado los doce meses del año y escribe en rojo un título que alude a uno de los 22 textos que forman este libro, divertido, fresco, lleno de guiños (del tipo, ‘Mies y Zaha decidieron irse a vivir juntos’, y así arranca ‘La Casa’), de bromas, de emociones y de risas.

El polivalente Ernesto Navarro ya había publicado ‘Laszlo’, la historia de un artista callejero que se movía en un mundo variado y marginal, y ‘Cuentos de Navidad para niños y padres’, ambos en el sello Pintacoda, en los que medía su capacidad de creación y su tendencia a los juegos literarios y a la referencias más o menos cultas, sin que eso aleje al lector.

Cuentos de temporada’ continúa su línea de sorpresa y paradoja. En el primer texto, ‘El día del libro’, dice en la frase incial: “Aquel veintitrés de abril, por primera vez, mi tío Aldo no trajo un libro”. Y a partir de ahí crea una narración donde rinde homenaje a Gutenberg y al mismo volumen que el lector empieza a leer. Luego se sumerge en otras historias: la del vampiro panadero, llamado Olegario, que debe enfrentarse a la noche de San Juan; el relato de la niña Gracia, que se zambulle en la piscina y se convierte en un pez.

Hay cuentos humorísticos, incluso crueles, pero también miradas casi costumbristas a lo que podría ser un día largo en un pueblo. O en la fiesta de la vendimia. Aborda un cumpleaños, se narra un embarazo con misterio, se cuenta el primer día de clase en la Escuela Robótica Infantil Y un viaje de Navidad por Manhattan. También anima, casi con microcuentos, el relato ‘La gran nevada’; el más corto dice: “Diana construyó un muñeco de nieve con paja, vino el lobo y lo sopló”.

Si Ernesto Navarro es imaginativo y juguetón en sus relatos, si piensa en sorprender y cautivar al niño, en la parte gráfica es, cuando menos, versátil. Se maneja en varios registros: es capaz de aproximarse al cartel, al retrato, a la ilustración pura y dura, a la viñeta, como en el citadoLa gran nevada’, y maneja por igual el retrato en solitario, como pasa en ‘Las golondrinas’ y con el moscardón Romeo en ‘San Valentín’, y las multitudes, como sucede en ‘Rompida de la hora’, donde plantea un ritual de tambores y bombos y túnicas violetas. Ernesto es un ilustrador claro y variado, puede ser clásico y moderno, transgresor y tradicional, y tiene sentido del color, de la composición y, por supuesto, de la ironía.

Parece que siempre esté dispuesto a dar otra vuelta de tuerca a todas las cosas. Hasta a su propio libro. Anota en un guiño de metaliteratura: “De esta manera, reuní 22 historias que encuaderné con la ayuda de mi madre. Cosimos las páginas en pliegos y añadimos unas bonitas cubiertas de cartón forradas en tela”.

 

'LA MUERTE DE OFELIA', POR CONCHA MAYORDOMO

Con el título "La muerte de Ofelia" he publicado mi último artículo. Trata sobre la vida de una de las caras más visibles del movimiento Prerrafaelita, pero que es prácticamente una desconocida como artista y poeta.
Elizabett Siddal, tuvo una vida y un final tan triste como el de la Ofelia de Hamlet.

https://lahoradigital.com/noticia/28465/la-muerte-de-ofelia.html

Por otra parte, continúo actualizando mi blog ‘Mujeres en el Arte’ e incluyo 4 pequeñas biografías de artistas que considero muy interesantes. Es una selección que obedece a muy diferentes motivos. En primer lugar Ende, la miniaturista medieval, que fue la primera artista de la historia que firmó su obra. Tania Bruguera de plena actualidad por haber sido nuevamente detenida por el gobierno cubano. Incluyo también a la franco-mexicana Bridget Bate Tichenor y el realismo mágico de sus obras y finalizo con la turca afincada en Alemania Nezaket Ekici con sus performances minimalistas.