Blogia

Antón Castro

POESÍA PROCAZ. POR JAVIER BLASCO

POESÍA PROCAZ. POR JAVIER BLASCO

El amigo Javier Blasco -catedrático de Literatura en Valladolid, especialista en Juan Ramón Jiménez y en Cervantes, entre otras cosas- está trabajando en poesía erótica española de diversas épocas. Mucha de ella es de carácter anónimo. Me envía este soneto con glosa. Con picardía, procaz, divertido.

 

Rapándoselo estaba cierta hermosa,
hasta el ombligo toda arremangada,
las piernas muy abiertas, y asentada
en una silla ancha y espaciosa.

Mirándoselo estaba muy gozosa,
después que ya quedó muy bien rapada,
y estándose burlando, descuidada,
metióse el dedo dentro de la cosa.

Y como menease las caderas,
al usado señuelo respondiendo,
un cierto saborcillo le dio luego.

Mas como conoció no ser de veras,
dijo: "¡Cuitada yo! ¿Qué estoy haciendo?
Que no es ésta la leña deste fuego".


GLOSA

Del dicho de la gente temerosa
el encubrirse toma por consejo,
y ansí, secretamente y a un espejo,
rapándoselo estaba cierta hermosa.

Pero como quien no es experimentada,
dejóse una ventana medio abierta,
por do la vio el por quien fue descubierta,
hasta el ombligo toda arremangada.

Estaba aquesta hermosa confiada
de la parte secreta do lo hacía,
sin entender que algún hombre la veía,
las piernas muy abiertas y asentada.

Mas como no hay secreta alguna cosa,
por do la dama menos lo pensaba,
un galán la acechó y dijo que estaba
en una silla baja y espaciosa.

Como lo vio rapado esta hermosa,
y aparejado para haber cuistión,
dice que, con frecuencia y afición,
mirándoselo estaba muy gozosa.

Y ansí daqueste gozo acompañada
que la hacía entre sí mover a risa,
mil veces se limpió con la camisa,
después, cuando ya quedó muy bien rapada.

De todo su juicio enajenada
le toma con la mano y mil cosillas
se hace por moverle a haber cosquillas,
estándose burlando, descuidada.

Volviéndole a mirar como una rosa,
le pareció codicia el menearse,
y viendo que no puede ejecutarse
metióse el dedo dentro de la cosa.

Como anduvo con él por las laderas,
no dejó de tomar de aquesto gusto,
lo uno porque el dedo vino justo,
y como menease las caderas.

En aquesto se estaba entreteniendo,
toda elevada en aqueste ejercicio
y procurando bien hacer su oficio,
al osado señuelo respondiendo.

Apenas entró el dedo cuando luego
vido que era hacienda muy gustosa,
porque como topase cierta cosa
un cierto saborcillo le dio luego.

Corrió con ese gusto dos carreras
y hallóse a la tercera muy burlada,
y ansí se desmayó sin hacer nada,
mas ¿cómo conoció no ser de veras?

Pero después de aquesto, en sí volviendo,
pésale por no haber sido de veras,
y sosegando el cuerpo y las caderas
dijo: "¡Cuitada yo! ¿Qué estoy haciendo?"

Y ansí dio fin al amoroso juego,
entre sí lo pasado repetiendo,
con sollozos y lágrimas diciendo
"Que no es ésta la leña deste fuego". 

 

*La fotografía es de Jean-Philippe Piter.

EUGENIO MATEO PUBLICA EN ERIAL

EUGENIO MATEO PUBLICA EN ERIAL

EUGENIO MATEO: ERIAL EDICIONES PUBLICA SU PRIMER LIBRO

[Nota de Eugenio Mateo.]La positiva acogida que hemos recibido con nuestra revista CRISIS nos ha empujado a sumergirnos más de lleno en el mundo editorial. Nuestro primer libro es de ficción (Colección Erial Ficciones.) HISTORIAS CON MUCHO CUENTO de Eugenio Mateo. Un hermoso libro de relatos que, además, cuenta con 28 ILUSTRACIONES de artistas reconocidos: Sergio Abraín, Eva Armisén, M. A. Arrudi, Samuel Aznar, Bruna, José Luis P. Cáceres, A. Castillo Meler, Catasse, Isidro Ferrer, Kumiko Fujimura, Manuel García Molina, Leticia Hidalgo, Ángel Laín, George Massanes, Eugenio Mateo, Mariustz Otta, Álvaro Peña, Paco Rallo, Óscar Sanmartín, Miguel Sanz, Alicia Sienes, Esther Sunyer, David Vela y Philip West.

El prólogo es de Fernando Morlanes y el epílogo de Juan Domínguez Lasierra. La portada, el diseño y la maquetación corresponden, como de costumbre, al buen hacer de Óscar Baiges.

Lo presentaremos el miércoles día 14 DE ENERO EN EL MUSEO PABLO GARGALLO A LAS 19,30 horas. En el acto intervendrán: Juan Domínguez Lasierra, Fernando Morlanes y, el autor, Eugenio Mateo. Estas todos invitados. reservad vuestro ejemplar desde el enlace que adjuntamos.El precio de venta al público es de 15 euros por ejemplar. Os dejamos una muestra de la portada para que vayáis haciendo boca.

*La ilustración es de Isidro Ferrer.
LA INSTRUMENTISTA (fragmento)


Por Eugenio MATEO

Un bulto negro, que por su aspecto debería contener un violonchelo, intentó entrar por la puerta del vagón trabajosamente empujado por una mujer. Se pudo decir que la puesta en escena fue espectacular y todos los viajeros nos fijamos, ya no en el consabido estuche de instrumento, sino en la joven de fiera belleza y ensortijados cabellos que invitaba a recorrer en secreto las insinuantes curvas de un cuerpo apenas cubierto por la escasa vestimenta y cuya piel mestiza recordaba a la miel y al café.No había acabado el espectáculo, llega a mi altura, el asiento de al lado va vacío, adivino que vamos a viajar juntos y me entrego a la música barroca que brota de los miniauriculares mientras ella intenta subir el bulto al portaequipajes y no es capaz. En el intento me regala el aroma de su vientre liso y atisbo, como un voyeur, el principio de su pubis enmarcado en los encajes de una braga que asoma por encima de la cintura del pantalón. Caigo entonces en la cuenta que soy el fuerte y me levanto para ayudarla después de desprenderme de los dichosos auriculares. Lo conseguimos, pesa mucho el chelo, será de plomo, el tren ya está en marcha, pronto tomará la velocidad del sonido, quizá un poco menos, pero estamos sentados, uno junto al otro.

MARIANO ANÓS: UN POEMA

MARIANO ANÓS: UN POEMA

[Mariano Anós es actor, poeta, director de escena, dramaturgo. Acaba de aparecer un nuevo poemario suyo en los Libros del señor James. Con su gentileza habitual me envía un fragmento de un poema que nació de la visita al Museo Chillida Leku.]

CELEBRACIÓN: CHILLIDA-LEKU
(fragmento)

Invierno. Qué esplendores.
Se da un aire estrellado en pleno día.
Ramas mondas proclaman la alegría.
Entrevistos verdores, 
murmullos de inquietud bajo la nieve,
esponjan la pradera.
Aterido y feliz, desde el pie breve
a la mirada entera,
el viajero respira
un quieto vendaval espeso y leve
que aun antes de llegar ya se retira
para anunciar el reino del vacío.
Acogedor, el frío
afila y pulimenta la mirada, 
esmerada discípula del fuego,
volando de escultura en escultura. 
Hierro, ya de la fragua sombra helada,
candencia ya en sosiego,
dibuja el aire, retador, y apura, 
ciego guía de ciego, 
los nombres olvidados de la nada.
Óxidos memoriosos de sudores
comparten su secreto
con cualquiera que escuche los rumores 
del límite que burla su alfabeto.
Materia fieramente acariciada,
cada pliegue metálico da cuenta 
del fuego que alimenta
el flujo del deseo
ávido de temblores
bajo la adusta faz de Prometeo.
Se dirían benévolos colosos:
hay hombros, hay rodillas, hay axilas,
hay miembros suavemente musculosos.
Piezas de un cuerpo hurtado al tiempo, sueño 
de un ojo sin pupilas 
velando trizas de un perdido empeño: 
inventarse completo 
sin músculo, sin piel, sin esqueleto. 
Pero no hay cuerpo. No hay naturaleza. 
Fantasma de quietud muda y serena,
el hierro, atrincherado en su pobreza,
manifiesta su clave:
cuanto más se vacía, más se llena. 
Cuanto más acumula, menos sabe. 
Quien más quiere ser él, más se enajena.
Lo grande es lo pequeño.
El peso deja oír la ligereza.
La gravedad no es grave.
Lo profundo es el aire. Nada empieza.
El hierro no está aquí. Sólo señala 
una curva del cielo, 
una equivocación del horizonte 
sorprendido en su vuelo, 
un ave o una nube que resbala, 
una cima olvidada de su monte,
un aire bien peinado 
pastoreando el sol, la luz, el prado.

 

*La foto pertenece al Museo Chillida-Leku.

 

DE 'CONCIENCIA DE CLASE'. D. MAYOR

DE 'CONCIENCIA DE CLASE'. D. MAYOR

David Mayor Orgillés (Zaragoza, 1972) ha sido becario en la Residencia de Estudiantes, librero, y ahora es profesor. Uno de esos profesores de los que a menudo te hablan los alumnos, profesores que dejan huella por su actitud y por su capacidad de contagio de pensamiento, de palabras, de sueños. Es autor de tres libros, más bien delgados y aún estilizados: ’En otra parte’ (Pre-Textos, 2005), que tanto le gustaba a Félix Romeo, ’Otra novela’ (Cartonerita Bonita, 2011) y ’31 poemas’ (Pre-Textos, 2013).

David Mayor es un poeta peculiar, con personalidad: personalísimo y hondo, capaz de llorar y cantar al padre que se ha ido o de dibujar diferentes aristas de la realidad. Le apasionan la música y cierta imaginería pop de los 60 y los 80. Si alguna vez fue críptico, y aún minimalista, cada vez es más diáfano, más proletario, más combativo. Acaba de publicar ’Concienca de clase’ (PUZ: La Gruta de las Palabras. Zaragoza, 2014. 66 páginas), uno de esos libros trabajados en diversas direcciones, hacia todas las latitudes del ser y de la identidad. De entrada, conviene decirlo, es un libro sobre la identidad: “La historia que te lleva, en la que eres palabra / por escribir y por leer. Eres biografía / como un mito es la imagen para cualquiera”. Es un libro sobre el hecho de escribir, sobre la poesía misma, sobre la tarea de inventarse y hacerse texto: “Escribir con brújula, desconocer el camino que recorres, decantarse por la pertinencia del oficio frente a la indulgencia del genio”, anota en ’Piezas de taller’. Y en ’Poema’ mezcla la enfermedad de su padre con la fragilidad de la existencia o la negra sombra de la amenaza: “Mientras mi padre envejecía cien años en un mes, / la repentina presencia del emperador de todos / los males hizo que vacilaran las cosas primeras y / últimas del mundo”. Ese padre, que ya aparecía en el libro anterior, reaparece casi con categoría mítica: “Recordar no es vivir de nuevo; es habitar una ausencia / que nos calma de otra manera (…) La prosa es un día cualquier que nos lleva”. 

David Mayor concentra y expande sus temas. ’Conciencia de clase’ es un libro familiar, su madre también anda por ahí, y su compañera, con la que se sienta en una terraza, es un libro de manifiestos privados, de un nacionalismo cultural no excluyente y es un poemario sobre el embrujo de lo cotidiano, la fuerza de las pequeñas cosas: “Aprender a ir en bici tiene algo de virtud”. Y es también un libro fantástico, imaginativo, donde es posible que la ficción se convierte en certeza o en presencia. Dice en ’Paganismo’: “Las ondinas remontan el río Ebro en busca de presas / que escuchen su canto. Ojos rápicos del pájaro que / fueron miran inadvertidos entre las aguas”. David Mayor ha escrito su libro más intenso, con ecos filosóficos y musicales (Monk, Patti Smith...), que no se despega de obsesiones anteriores del autor: el paso del tiempo, la mirada hacia la infancia y la juventud, la erosión de los días vencidos. “No confíes en nadie que tengas más de treinta años, / perderás el tiempo”, dice, y apostilla en otra composición. “El escenario de los sueños es tu infancia”.

DOS POEMAS DE JOSÉ ÁNGEL VALENTE

DOS POEMAS DE JOSÉ ÁNGEL VALENTE

Hoy, en la apertura de Cultura de ‘El Mundo’, Manu Llorente, un espléndido para sigiloso periodista, publica un reportaje sobre la vigencia de José Ángel Valente con motivo de la reedición, ampliada, de ‘Poesía completa’. El artículo, en realidad, es una travesía por la vigencia del poeta a través de su vida, de sus textos, de algunos sinsabores como la separación de su primera mujer. Llorente recuerda que aparecer varios inéditos y entre ellos se ofrecen estos dos. Las fotos son de José Aymá, un clásico del oficio y de ‘El mundo’. Llorente dialoga con uno de sus mejores conocedores como es Andrés Sánchez Robayna,que dice: “Valente estaba muy comprometido con la transgresión, con la literatura como indagación. Con el viaje interior de las palabras, la interioridad de las palabras”. Lo visité en su casa de Almería, poco antes de su muerte en 2000, y conversamos para ABC Cultural durante tres ahora en la cocina de su casa.

 

EL DESTINO

Ven a mis labios,

dales la forma del amor,

de bosques, de alto mar, de un grito,

que aunque dure un instante sea mío.

Dales su plenitud de ave,

de llama, de canción,

aunque en vaso se animen.

 

No te pido la eternidad,

te pido el tiempo,

el brote puro de la luz de un día,

para decir que he sido

la forma de un amor,

para hundirme en tu nada.

 

NACE EL DESEO

 

Nace el deseo. Tiene

un tibio y fervoroso rumor de lluvia,

de aire recién cortado,

un rostro puro tal vez, una luz tierna

bajo la cual tanta noche se extrema.

 

Tú mirabas la vida,

correteabas por la casa,

alegrabas la luz. Había un árbol

aquel amanecer,

la tarde, el año,

la risa en que era dulce descansar y morir,

la dicha sólo.

 

Ya tu niñez, tu nieve,

tu ternura colmadas.

 

Vino –de dónde, cuándo-

apenas un rumor, la forma tenue

que en sus adentros hablaba.

Y se adentró en tus ojos,

rodeó tus cabellos,

creció dulce en tu pecho,

ardió en tus labios.

 

Era –no, no era nadie-

apenas un rumor,

un signo pensativo,

una dulce derrota,

la retirada del  jazmín,

de tu alegre y dilatada ternura.

 

Vino un día,

tú mirabas la vida,

estabas sola,

no sabías su nombre.

(Era tan leve su desnuda presencia.)

Y ardió en tus venas su oscura palidez,

su silencio, su noche,

el destino imposible que anega nuestros labios,

cuando lluvia, aire apenas, invadida ternura,

el deseo comienza.

RAMÓN MAYRATA: UN DIÁLOGO

RAMÓN MAYRATA: UN DIÁLOGO

Entrevista/ El Ojo Crítico de RNE.

Cortesía de Ramón Mayrata.

 

“El mago manco” (los libros de fronterad) es la última novela de Ramón Mayrata. Un thriller donde se mezcla la memoria celular, la esperanza en el más allá y el mundo del ilusionismo, protagonizada por un viejo asesino a sueldo que pierde un miembro y recibe el implante de una mano llena de magia… [La novela se presenta esta tarde, a las 19.00, en El Sótano Mágico de la calle San Pablo, número 43, con la presencia del músico y showman Pepín Banzo, ese artistazo, el escritor Antón Castro, el autor y muchos, muchos amigos de la magia.]

  

-1. Ramón, probablemente cuando un aficionado a la magia escucha “el mago manco” piensa inevitablemente en René Lavand (mencionado en el texto)… ¿fue una de tus inspiraciones?

Hubo una época en la que René Lavand pasó una temporada en mi casa. Un día me confesó, señalando su muñón enguantado,  que aquella mano que no existía era la que realmente ejecutaba su magia. Algo totalmente congruente con la magia que suscitaba, con ese otro lado del espejo que hacía visible en sus juegos. Entonces me propuse  escribir una novela en la que esa mano  que no existe pero que  verdaderamente realiza la magia cobrara vida y se convirtiera en personaje y agente de la acción. Algo sumamente difícil. La mano, cortada y sin vida, vagó durante años por mi imaginación. Un día me quedé mirando la mano amputada, sangrienta, tirada sobre los adoquines de una plaza que contempla un ser andrógino en la película de Buñuel El perro andaluz.  Ese día la novela empezó a cobrar vida. El andrógino imagino el brazo, el tronco, el cuerpo entero al que había pertenecido la mano. Se enamoró así del mago manco. Incluso antes de que fuera mago. Porque en un principio era un tahúr.

 

-2. “El Mago manco” comienza con una desgarradora carta de amor de una mujer, Diana, a su amado, un asesino a sueldo formado en la Cuba de Batista, y protagonista de la trama. Su historia de amor está inspirada en la del gran Houdini esperando un mensaje del más allá… ¿Puede un mago creer en lo sobrenatural?

He dicho que me propuse convertir la mano cortada en un personaje de la novela. En realidad había empezado a escribir una novela sobre el amor más allá de la muerte. La gente muere pero su presencia se prolonga mucho tiempo después. Al abrir un cajón ruedan unas perlas desuncidas que le pertenecieron. Al coger un libro de la biblioteca encontramos  la señal donde interrumpió la lectura del último libro. Pensé en Houdini y Bess, su esposa. Houdini se pasó media vida sacando a la luz los fraudes espiritistas. Pero dejó una puerta abierta. Bess y él llegaron al acuerdo de que el primero en morir volvería, se haría presente al otro… Incluso establecieron un código secreto para evitar manipulaciones y engaños. El primero en morir fue Houdini. Y Bess organizó puntualmente una sesión anual para invocar su regreso. Jamás volvió. Los magos no creen en nada. Actúan sobre la percepción. Y en ese ámbito hacen posible lo imposible. ¿Quién no ha deseado alguna vez volver a encontrarse con la persona amada que desapareció? Ni siquiera un millón de evidencias contrarias pueden aniquilar del todo este deseo. Y otros muchos. La magia, como la literatura se sustenta en deseos, en ocasiones inconfesables.

-3. En la novela encontramos una trama donde se mezclan una mano cortada, que recuerda las rutinas cartomágicas del ilusionista al que perteneció, una investigación policial, una historia de amor y arrepentimiento, y mucha magia… ¿Es la magia algo más que un espectáculo teatral? ¿Qué opinas de las últimas investigaciones neurocientíficas que plantean la magia como todo un sistema de conocimiento?

 La  psicología sostiene que el mundo moderno ha desterrado la libertad creadora al subconsciente. La magia es un arte escénico que logra, en ocasiones, dialogar con el subconsciente de los espectadores. El  teatro es un reflejo especular de la vida. La magia no resiste la tentación de reencantar un mundo desencantado. Para ello se vale del conocimiento, la ciencia y la razón. Ha ingeniado buena parte de los efectos y  tecnologías teatrales, está unida a la invención y reinvención del cine, ha influido decisivamente en la noción misma de espectáculo. No es extraño que la neurociencia acuda a las prácticas de los magos para estudiar la percepción humana y sus alteraciones. Es algo que me parece interesante pero no substancial. La neurociencia podría acudir a una mesa de juego y estudiar las prácticas de los tahúres. Tal vez obtendría datos similares. Otra de las fuentes de inspiración de la novela es esa paradoja. Cuando el tahúr adquiere conciencia de que es un mago, sigue empleando las mismas técnicas, pero el resultado es distinto. Ya no es el engaño. Es la magia. Sucedió realmente cuando el tahúr S.W. Erdnasse escribió  El experto en la mesa de juego y publicó por primera vez las sutilísimas técnicas de los tahúres. El libro cayó por casualidad en manos de un niño de trece años que se llamaba Dai Vernon. Aprendió de memoria aquellas técnicas, las interiorizó y las aplicó a un fin distinto a ganar una partida. Hizo que trasmitieran la sensación de que algo imposible sucede y nuestros ojos lo ven. A partir de ahí se desarrolla el close-up, la magia de cerca, la gran aportación a la magia contemporánea.

 

Argamasilla, el hombre que (no) sorprendió a Houdini

 

Casi simultáneamente a “El mago manco” Mayrata publica, en colaboración con otros autores, “Valle-Inclán y el insólito caso del hombre con rayos X en los ojos”, la historia del joven aristócrata español Joaquín María Argamasilla que afirmaba poseer rayos X y el don de la clarividencia, y que en 1924 retó a Harry Houdini a demostrar que sus poderes extrasensoriales eran falsos. Es este libro, de La Felguera, una obra coral magnífica, en la que colaboran historiadores, ilustradores, traductores, etc., ofreciéndonos, no solo un relato completo de aquel insólito episodio de la historia de la magia, sin contextualizándolo con otros casos similares.

 

-4. ¿Cuál fue la relación de Argamasilla con Houdini?

Los magos forman parte de una sociedad basada en el secreto. Comparten un código del honor no escrito. Un mago ilusiona, no engaña. Abominan los fraudes. A Houdini ciertos espiritistas intentaron embaucarle tras la muerte de su madre, pretendiendo ponerle en contacto con ella en el más allá. Para alguien entrenado como él no fue difícil descubrirlo. Pero las patrañas, aplicadas sin ninguna piedad a una materia tan delicado como los sentimientos tras la muerte de un ser querido, le convencieron de la necesidad de desmontar esta clase de imposturas. Es lo que hizo con Argamasilla. Poner en evidencia sus procedimientos, demoler su discurso, promover el repudio por parte de los espectadores.

-5. Descubrimos en este libro algo que desconocíamos, el papel de Don Ramón María del Valle-Inclán, célebre literato, en la historia de Argamasilla. ¿Cuál fue su papel?

Valle se sentía afín a  las corrientes mística y gnóstica que a través del romanticismo alemán derivaron hacia el ocultismo. Le atraían las doctrinas espiritualistas porque reaccionaban frente al positivismo y el materialismo.  Estos sistemas filosóficos, no lo olvidemos, al aplicarse al arte y la literatura, habían inspirado un  realismo y un naturalismo  que detestaba. Al igual que los simbolistas, convirtió  las creencias esotéricas en el fundamento de su estética, plasmada en los ensayos de La lámpara maravillosa. El aborrecimiento de las concepciones materialistas y la incitación al misterio, la intención de reencantar un universo desencantado por el racionalismo, le aproximan a los movimientos artísticos del fin de siglo identificados con  la vanguardia estética, el simbolismo y el neo-misticismo.

Dio una explicación del fenómeno de la metasomoscopia, la visión a través de ciertos cuerpos opacos, sumamente divertida.  Era un incentivo para su imaginación. A  su entender el joven Argamasilla veía a través de las paredes de la caja, porque era capaz de doblar la mirada e introducirla  por la finísima rendija de la tapa como si se tratara de una hoja flexible de acero, que una vez dentro se apropiaba de la imagen, se doblaba de nuevo y regresaba hasta el vidente

 

-6. En el libro vemos desfilar otros personajes, contemporáneos o no a Argamasilla, que también fascinaron a docenas de científicos convenciéndolos de poseer capacidades extrasensoriales. ¿Cómo es posible que científicos, literatos e intelectuales sean engañados por falsos médiums?

 En todos ellos hay un hombre de fe y un hombre de razón que no siempre dialogan con ecuanimidad. El deseo de encontrar evidencias del  más allá distorsiona la percepción de estos fenómenos.  Desean creer. En el caso del doctor Richet es evidente. Por otra parte algún mérito corresponderá a los que les engañan. Argamasilla ejecutaba muy bien sus demostraciones. En algún momento se le escapa a su padre que era mago aficionado: hacía juegos de cartas. Realmente su manera de hacer la doble vista, la visión a través de los cuerpos opacos, era admirable. Se hubiera podido ganar la vida en los escenarios como el gran fascinador Onofroff, en esa misma época,. O el profesor Alba un poco después.

  

LA OBRA DE RAMÓN MAYRATA

 

En la obra de Ramón Mayrata encontrados novelas y ensayos, a cual más fascinante, sobre viajes, historia, magia… La mayoría merecerían una entrevista monográfica.

 

-7. En tu novela “Ali Bey, el Abasí”, ficcionas la vida del espía Domingo Badía. ¿Realmente tu ficción puede superar su realidad? ¿Por qué una novela sobre Ali Bey?

La ficción sirve para crear otros mundos posibles, contar otras cosas. Me interesaba establecer un diálogo entre el hombre de razón – el ilustrado Badía – y el hombre de fe – Alí Bey. Los dos convivían en un mismo cuerpo y realizaron un viaje por la orilla oriental del mediterránea, el mundo al que pertenecía el  segundo. Con regreso por la orilla occidental, el mundo del primero. Es decir vieron el uno el universo del otro, lo comentaron abiertamente, desde sus propias concepciones y prejuicios. La confrontación entre Oriente y Occidente, el pensamiento mágico y la razón, en una sola persona, a lo largo de un viaje por ambos mundos. .

 

-8. Fundaste la editorial especializada en ilusionismo Frackson con Juan Tamariz, y has escrito libros como “Una historia del ilusionismo” y “La sangre del turco”. Como conocedor de la historia de la magia, ¿todavía hoy se hace un mal uso del ilusionismo (en Africa, Asia, América, etc) para engañar a los semejantes simulando poderes divinos? ¿Cuánto de mágia hay en los chamanes, santones y visionarios del siglo XXI?

Los gobiernos, las falsas oposiciones, los medios de comunicación, las grandes corporaciones, las agencias publicitarias, los organismos de espionaje e  información me parecen más representativos del engaño en el siglo XXI. Me decía un amigo mío gallego, al que me encontré el otro día por la calle, que las personas que se han enfrentado a estos engaños han acabado perseguidas, marginadas, cercadas como Roberto Saviano, Julián Assange o Baltasar Garzón. 

DINO VALLS: UN DIÁLOGO

DINO VALLS: UN DIÁLOGO

PINTURA. DINO VALLS. Quizá sea uno de los artistas aragoneses de mayor proyección internacional. Acaba de ser objeto de una espectacular publicación en Alemania: ’Dino Valls. Works from 2002-2014’, con textos de John Wood y Steven Brown.

 

La belleza es la dimensión

que compensa la angustia”

 

A mí me toca representar

el vértigo existencial”

 

 

Tras tantos años de trabajo, de tensión y placer, de soledad, ¿ya sabe Dino Valls por qué pinta?

Sigo cartografiando el laberinto...

Un pintor como usted, ¿quiere contar algo, transmitir emociones, sugerir un mundo o se busca a sí mismo en cada lienzo?

Todo ello. Pero primordialmente es la búsqueda interior. Uno mismo es a la vez Teseo y el laberinto, el hilo y Ariadna, y, por supuesto, también Asterión el minotauro.

¿Qué le debe a los clásicos, a la historia misma de la pintura?

La consciencia y certeza de que, sea cual sea el lenguaje que se utilice, el verdadero arte siempre ha tratado sobre los temas eternos y universales.

¿Ha sido capaz de zafarse de la medicina? Lo digo porque parece presente en su trabajo.

Es parte de mí, así que también lo es de mi pintura. En mi obra representa el plano racional y científico que plantea una paradoja inerme frente a lo irracional.

¿Hay que conocer la mitología o un tratado de símbolos para disfrutar de su pintura?

Tanto la mitología como la simbología trabajan con los mismos temas que mi pintura, es decir, nuestro más profundo inconsciente colectivo, así que lo único que hay que hacer es considerarla un espejo de nuestro interior, asomarse y contemplar. Paradójicamente, la ambigüedad en la interpretación de una obra de arte, lo que la define como una “obra abierta”, es lo que superficialmente suele considerarse como una obra críptica, cerrada. Y viceversa, con las que tienen un discurso cerrado.

Se dice que pinta mucho y con lentitud, que es perfeccionista, que se entrega con una parsimonia infinita. ¿Cuál es su relación con el tiempo?

Quizás una relación ansiógena, esa intensa dedicación que considero necesaria para mi trabajo, consume un enorme caudal de tiempo y disposición mental, que luego echo en falta para otras actividades.

Fabrica las pinturas, los pigmentos, es muy minucioso. ¿Qué se siente más un artista o un artesano?

Aunque en ciertas épocas he trabajado con temples, ’gessos’ y óleos elaborados por mí, actualmente he adaptado ciertos procedimientos tradicionales a mi forma personal de trabajar sin tener que fabricarlos artesanalmente. Y aunque soy muy exigente con las técnicas y procedimientos, que considero un deber de honradez profesional, son para mí siempre algo secundario e instrumental respecto al concepto global de la obra. En eso me alejo de gran parte de la pintura figurativa contemporánea, frecuentemente volcada en el aspecto formal y ajena a otros contenidos conceptuales.

¿Por qué le cuesta tanto hacer un cuadro, qué le exige tantas horas y paciencia?

Son cuadros muy elaborados, realizados con una laboriosa técnica de sucesivas capas y veladuras, con muchos elementos y detalles que además voy pintando sin tener modelos ante mí, únicamente la imaginación, la intuición plástica, y la memoria visual. Aún así, una parte importante del tiempo dedicado a cada obra, se desarrolla antes de empezar siquiera la preparación de la tabla. Habitualmente, son semanas y decenas de bocetos durante los que se va desarrollando y configurando la composición del cuadro, a partir de ciertas ideas germinales que necesito profundizar mediante un incierto y obsesivo proceso interior de imaginación activa como el descrito por Jung y von Franz, que va generando la proyección psíquica de formas visuales interrelacionadas que van componiendo el boceto definitivo. Cada elemento, cada color y textura que aparece en mis obras, ha sido decidido previamente, nada es casual o exteriormente predeterminado, porque mi estudio está vacío. Aunque también tengo que aclarar que eso no implica que comprenda racionalmente todo lo que aparece en mis pinturas.

Es figurativo, pero poco complaciente. ¿Pretende también que su pintura produzca escalofríos o pesadillas?

Pretendo el equilibrio estático (y extático) entre la atracción de la belleza y la inquietud ante lo irracional. En esa inmovilidad que las fuerzas antagónicas provocan, se crea el escenario ideal para la introspección y la reflexión del espectador. La belleza es la dimensión que compensa la angustia.

Su pintura es de una belleza inquietante, parece levantar el miedo como con escalpelo. ¿Le duele de modo especial la vida? ¿Qué es lo que más le perturba?

El sentido de nuestra existencia, la eterna pregunta.

¿Y lo que le hace más feliz? ¿Qué es lo que más le hace reír?

Mi pintura no, desde luego. Hay muchos artistas que han elegido representar únicamente la belleza, la celebración de la vida. A mí me ha tocado representar el vértigo existencial.

¿Cómo se lleva con Aragón y con Zaragoza?

Aparte del ámbito personal y familiar, es una relación afectiva, y percibo la reciprocidad de ese sentimiento.

Su último libro, publicado en Alemania y en inglés, recoge casi tres lustros de su pintura. ¿En qué ha cambiado y qué le sigue obsesionando?

Esta publicación reproduce mis obras realizadas desde la anterior monografía editada aquí (con Cajalón y el Palacio de Sástago) en el 2001, por lo que complementa e ilustra una trayectoria muy amplia de mi pintura hasta la actualidad. Junto con la evolución y los cambios que pueden percibirse según periodos, viene manteniendo desde las primeras épocas su focalización en el ser humano, una constante indagación de la psique, un deambular por los sótanos de la mente.

¿De qué pintores disfruta?

De muchos y de muchas épocas y estilos, y eso que la deformación profesional impide disfrutar plenamente como espectador...

Se ha anunciado varias veces la muerte de la pintura. ¿Practica una disciplina abocada a la desaparición o piensa que puede extinguirse de veras?

No anunciaron su muerte, sólo la condenaron a muerte. Pero como a cualquier condenado a muerte al que finalmente se le conmuta la pena, retoma la vida con una intensidad y profundidad renovadas. Quizás le fue necesaria la condena...

 

*La foto está tomada de aquí:

elencantoocultodelavida.blogspot.com

 

EMILIO GASTÓN: 'POEMORIAS'

EMILIO GASTÓN: 'POEMORIAS'

Emilio Gastón se cuenta y se recita

 

El poeta, abogado y exJusticia de Aragón publica ‘Poemorias’ (1935-1985), en dos CDs de una hora

 

Antón CASTRO

Emilio Gastón (Zaragoza, 11935) es un ciudadano comprometido e irreductible que se alimenta de tres ríos: el río de la poesía, caudalosa y surrealista (solo él, probablemente, es capaz de decir: “Y un día empezamos a llover”), el río del Derecho que mimó desde su despacho de abogado y el río de la política. Con todo ello ha llenado su vida y también un original avance de su autobiografía que ha titulado ‘Poemorias’ (Rolde / Delicias Discográficas y Ayto. de Zaragoza), que en realidad son dos CDs de una hora cada uno donde el poeta habla, recuerda y recita; al recitar, el personalísimo rapsoda que es Emilio, explica en qué contexto nacieron sus poemas y qué significan muchas de sus imágenes o sus pintorescos títulos: ‘Carta de embarque verde’, ‘La nube comprometida’, ‘El relámpago niño’... Por ejemplo, recita ‘Pintada’ y dice que es una composición dedicada a la gente que operaba en la clandestinidad.

Arranca, hacia el año 1958 con un ‘Diálogo violento con la Selva de Oza’ y con ‘Canto primero personal’, y se arroja al ‘Hombre amigo mundo’, poemario con el que quedó finalista del Premio Boscán. Emilio Gastón, hombre de la Peña Niké (se recuerdan los días de la OPI de Miguel Labordeta y sus trovadores), hermano de casa ajena y aventura existencial de José Antonio Labordeta, dice que ya ahí están sus asuntos y sus símbolos: el compromiso con el pueblo, con las montañas, con Aragón, con la gente, la idea del pastor, y están sus nubes, sus relámpagos, sus bosques o esas criaturas huidizas que parecen de cierzo y que están cargadas de compromiso y de rebeldía.

Emilio Gastón habla de su formación, de su pasión por la lírica y de la resistencia a “una dictadura funesta que no dejaba pensar, ni publicar ni hacer el amor”. En su poética, entre naïf y ajustada a su práctica de un concepto particular de revolución, defiende la “amnistía, la libertad, los parques públicos, el amor”. Cuenta que un día aparecieron por su casa dos amigos como Labordeta y Eloy Fernández Clemente con un proyecto en la cabeza: la fundación de la revista ‘Andalán’, título que ya Eloy tenía muy claro. Y así se sumó en la aventura ‘andalanesca’, con otros muchos peregrinos de travesía y de batalla. También confiesa que él eludió la persecución policial y logró que jamás le detuvieran; en cambio, en muchos casos del TOP (Tribunal de Orden Público), defendió a bastante gente, “nunca me metieron en la cárcel y pude dedicarme a los demás”, con nubes y truenos dialécticos en los labios. Entonces, mientras su poesía avanzaba y seguía mirando las colinas, en una especie de tiempo de transición entre la agonía del franquismo, o periodo de resistencia, y los inicios de la democracia, con otros compañeros –“los predispuestos, los comprometidos...”- fundó la Alianza y luego Partido Socialista de Aragón, que será una de las materias centrales del segundo disco. Cuenta eso y le dedica un poema a Labordeta: ‘No lo sé. Ya ves’.

Los recuerdos, minuciosos, se mezclan una y otra vez con la lírica. Con la corriente torrencial de una poesía vigorosa e inclasificable, que alcanza la plenitud en sus labios. “Espiga compañera de los vientos”, dice.

Se pregunta Francisco J. Uriz, en sus ‘Palabras preliminares sobre un abeto por dentro’, si “¿sabrá el lector quién es Emilio Gastón? Topo disidente nube comprometida abeto cheso lanzado al mundo con sus raíces sus palabras sus poemas su tierra su agua?”. ‘Poemorias’ (1935-1985) se cierra en 1985, antes da cuenta de algunas traiciones, y poco después Emilio Gastón –que se define “como el aglutinador del socialismo aragonés” en algún instante- sería nombrado Justicia de Aragón, un viejo sueño que tenía entre sus objetivos la autonomía de Aragón. La designación le llegaría después de una época ácrata, algo que él llama también su “tiempo de la ciudad civil”. Esa es otra historia, sin duda. Roberto Rodés le grabó y le invitó a hablar y a decir casi una treintena de poemas; Daniel Ríos puso la selección musical. Emilio Gastón se entrega al verso, a la amistad, a la denuncia y a la memoria. Y sentencia: “Y como mejor proceda digo”.

 

‘Poemorias 1935-1985’. Emilio Gastón. Rolde, Delicias Discográficas y Ayuntamiento de Zaragoza. Dos discos.