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Antón Castro

ADIÓS A ANITA EKBERG

ADIÓS A ANITA EKBERG

A treinta kilómetros de Roma, donde en realidad se hizo más famosa, falleció la actriz sueca Anita Ekberg (1931). Tenía 83 años. Había sido, en 1950, Miss Suecia y compitió por el título de Miss Universo con otras cinco mujeres. Modelo y actriz, fue descubierta para el cine y participó en varias películas como ‘Callejón sangriento’ (1955), con la que ganó el Globo de Oro, ‘Regreso a la eternidad’ (1956), intervino en ‘Guerra y Paz’ de King Vidor; en 1958 rodó en España ‘Los tres etcéteras del coronel’, centrada en la Guerra de la Independencia. Su película más famosa es ‘La dolce vita’ (1960) de Fellini, donde conmocionó al planeta con su baño en la Fontana de Trevi con el grito de ‘Marcello, come here’ dirigido a Marcello Mastroianni. Alternó el cine con la moda, realizó muchas más películas, como ‘Bocaccio 70’ (1962). ‘Cuatro tíos de Texas’ (1963) o ‘Siete veces mujer’ (1967). Uno de sus últimos trabajos fue con Bigas Luna, en ‘Bámbola’ (1967). Estuvo casada con los actores Anthony Steel y con Rik van Nutter. Se le han atribuido numerosos romances: con Frank Sinatra, Gary Cooper, Tyrone Power, Giuseppe Agnelli (el magnate de la FIAT) o el propio Mastroianni... Fue una mujer bellísima, fotogénica, que posaba como nadie.

*La foto es de Phil Stern.

EL 'DRÁCULA' DE FERNANDO VICENTE

EL 'DRÁCULA' DE FERNANDO VICENTE

QUÉ BELLO ES VIVIR*. ‘Drácula’, el vampiro seductor que no se refleja en los espejos y se alimenta de sangre, narra una historia invernal y legendaria que produce escalofríos. Reina de Cordelia la edita de nuevo

 

El monstruo fantástico e inmortal

 

Reino de Cordelia publica una impresionante edición de ‘Drácula’ de Stoker, ilustrada por Fernando Vicente y traducida por Juan Antonio Molina Foix

 

 

Abraham Stoker (Dublín, 1847-Londres, 1912) debía ser un tipo con un gran sentido del humor. Le dijo a su hijo Irving que su novela, ‘Drácula’, se la debía a una indigestión tras cenar un centollo. La realidad, como recuerda Luis Alberto de Cuenca en el prólogo a la edición de Reino de Cordelia, ilustrada por Fernando Vicente, con impecable traducción de Juan Antonio Molina Foix, resulta algo diferente: la idea del vampiro ya estaba en el ambiente. Se habían acercado a ella autores tan diferentes como Polidori, Nodier, Poe, Hoffman, Le Fanu o Gautier, por citar algunos. Y además, el sabio húngaro Arminius Vámbéry le habló de la existencia de Vlad Drácula, conocido también como ‘El empalador’, e incluso parece más que probable que también conociese la espeluznante historia de Erzsébet Bathory, ‘la condesa sangrienta’ de la que escribieron Valentine Penrose o Alejandra Pizarnik, que se alimentaba y se bañaba en sangre, casi siempre de doncellas, porque así, pensaba, mantenía su eterna juventud. 

Con todo este bagaje detrás, Bram Stoker anotó en 1890, en un hotel de Filadelfia, algunos detalles iniciales de la que sería su obra maestra: ‘Drácula’, novela de diarios, cartas y fragmentos de prensa que aparecería el 26 de mayo en 1897. Y consta que durante su redacción llevó un dietario minucioso de todos los detalles: escenarios, memoria de los personajes, vestuarios, avances científicos... Tardaría casi siglo hasta incorporarse a los clásicos Oxford: lo hizo en 1983 y para entonces ya había recibido elogios por doquier. Cuenca recuerda que Fidel Castro dijo en alguna ocasión que había sentido “un miedo espantoso, paralizante, leyendo ‘Drácula’”.

¿Es ‘Drácula’ una novela navideña? Es una novela invernal y a la vez intemporal que produce escalofrío y pánico. Un libro mestizo que participa del romanticismo gótico con sus mitos clásicos –enumera Cuenca: “ese castillo onírico del monstruo colgado entre riscos inaccesibles, el aullido de los lobos, el horror atávico de los lugares ante su diabólico señor feudal”- y que los mezcla con otros elementos en boga: la lucha de la mujer por la igualdad, la sexualidad y la belleza, los avances científicos del momento como la transfusión de sangre, los viajes y navegaciones, la inmortalidad y la muerte o la impronta del folclore. Bram Stoker fue todo un personaje: leyó, defendió y conoció al poeta Walt Whitman y fue un buen amigo de Mark Twain, “con quien intercambió ideas y bromas”.

La novela tuvo al principio otro título: ‘Un no-muerto’ (The Un-Dead). La narración es sobradamente conocida: retrata a un personaje espectral que se alimenta de sangre, la necesita para existir, y reside en una mansión impresionante con tres vampiresas. Arranca con un viaje del joven Jonathan Harker, prometido con la bella y dulce Mina, que se traslada al castillo de Drácula para cerrar unos negocios. Lo hace en calesa en una noche de nieve y de lobos. La patrona de la habitación donde pernocta, al saber su destino, le dice: “¿Tiene usted que ir allí realmente? (...) Es la víspera de San Jorge. ¿No sabe usted que esta noche, cuando den las doce, todos los seres malignos de este mundo se harán visibles y ejercerán todo su poder? ¿Sabe usted a dónde va, y a lo que va?”. Una veintena de páginas más adelante, Jonathan cena y mira a su anfitrión. Lo retrata así: “La boca, a jugar por lo que se podía ver bajo el grueso bigote, era firme y más bien cruel, y sus dientes, particularmente blancos y afilados, sobresalían de los labios, cuya notable rubicundez denotaba una vitalidad asombrosa para un hombre de su edad”. Luego, viene una acción trepidante y compleja donde se narra la vida de un monstruo del mal, homicida y seductor.

Este ‘Drácula’ es un soberbio regalo para estos días. Fernando Vicente (Madrid, 1963), dibujante habitual de ‘Babelia’ y pintor, ha hecho un trabajo extraordinario: evocador, preciso (prescinde de las estacas) e imaginativo, como sucede con ese lobo en movimiento a doble página, construido con la calesa y el tren. Es una edición primorosa de “la novela fantástica más importante de la literatura”, según Oscar Wilde. Una novela que sigue alimentando el cine.

 

*Este texto apareció en Heraldo de Aragón en los días de Navidad.

 

POESÍA PROCAZ. POR JAVIER BLASCO

POESÍA PROCAZ. POR JAVIER BLASCO

El amigo Javier Blasco -catedrático de Literatura en Valladolid, especialista en Juan Ramón Jiménez y en Cervantes, entre otras cosas- está trabajando en poesía erótica española de diversas épocas. Mucha de ella es de carácter anónimo. Me envía este soneto con glosa. Con picardía, procaz, divertido.

 

Rapándoselo estaba cierta hermosa,
hasta el ombligo toda arremangada,
las piernas muy abiertas, y asentada
en una silla ancha y espaciosa.

Mirándoselo estaba muy gozosa,
después que ya quedó muy bien rapada,
y estándose burlando, descuidada,
metióse el dedo dentro de la cosa.

Y como menease las caderas,
al usado señuelo respondiendo,
un cierto saborcillo le dio luego.

Mas como conoció no ser de veras,
dijo: "¡Cuitada yo! ¿Qué estoy haciendo?
Que no es ésta la leña deste fuego".


GLOSA

Del dicho de la gente temerosa
el encubrirse toma por consejo,
y ansí, secretamente y a un espejo,
rapándoselo estaba cierta hermosa.

Pero como quien no es experimentada,
dejóse una ventana medio abierta,
por do la vio el por quien fue descubierta,
hasta el ombligo toda arremangada.

Estaba aquesta hermosa confiada
de la parte secreta do lo hacía,
sin entender que algún hombre la veía,
las piernas muy abiertas y asentada.

Mas como no hay secreta alguna cosa,
por do la dama menos lo pensaba,
un galán la acechó y dijo que estaba
en una silla baja y espaciosa.

Como lo vio rapado esta hermosa,
y aparejado para haber cuistión,
dice que, con frecuencia y afición,
mirándoselo estaba muy gozosa.

Y ansí daqueste gozo acompañada
que la hacía entre sí mover a risa,
mil veces se limpió con la camisa,
después, cuando ya quedó muy bien rapada.

De todo su juicio enajenada
le toma con la mano y mil cosillas
se hace por moverle a haber cosquillas,
estándose burlando, descuidada.

Volviéndole a mirar como una rosa,
le pareció codicia el menearse,
y viendo que no puede ejecutarse
metióse el dedo dentro de la cosa.

Como anduvo con él por las laderas,
no dejó de tomar de aquesto gusto,
lo uno porque el dedo vino justo,
y como menease las caderas.

En aquesto se estaba entreteniendo,
toda elevada en aqueste ejercicio
y procurando bien hacer su oficio,
al osado señuelo respondiendo.

Apenas entró el dedo cuando luego
vido que era hacienda muy gustosa,
porque como topase cierta cosa
un cierto saborcillo le dio luego.

Corrió con ese gusto dos carreras
y hallóse a la tercera muy burlada,
y ansí se desmayó sin hacer nada,
mas ¿cómo conoció no ser de veras?

Pero después de aquesto, en sí volviendo,
pésale por no haber sido de veras,
y sosegando el cuerpo y las caderas
dijo: "¡Cuitada yo! ¿Qué estoy haciendo?"

Y ansí dio fin al amoroso juego,
entre sí lo pasado repetiendo,
con sollozos y lágrimas diciendo
"Que no es ésta la leña deste fuego". 

 

*La fotografía es de Jean-Philippe Piter.

EUGENIO MATEO PUBLICA EN ERIAL

EUGENIO MATEO PUBLICA EN ERIAL

EUGENIO MATEO: ERIAL EDICIONES PUBLICA SU PRIMER LIBRO

[Nota de Eugenio Mateo.]La positiva acogida que hemos recibido con nuestra revista CRISIS nos ha empujado a sumergirnos más de lleno en el mundo editorial. Nuestro primer libro es de ficción (Colección Erial Ficciones.) HISTORIAS CON MUCHO CUENTO de Eugenio Mateo. Un hermoso libro de relatos que, además, cuenta con 28 ILUSTRACIONES de artistas reconocidos: Sergio Abraín, Eva Armisén, M. A. Arrudi, Samuel Aznar, Bruna, José Luis P. Cáceres, A. Castillo Meler, Catasse, Isidro Ferrer, Kumiko Fujimura, Manuel García Molina, Leticia Hidalgo, Ángel Laín, George Massanes, Eugenio Mateo, Mariustz Otta, Álvaro Peña, Paco Rallo, Óscar Sanmartín, Miguel Sanz, Alicia Sienes, Esther Sunyer, David Vela y Philip West.

El prólogo es de Fernando Morlanes y el epílogo de Juan Domínguez Lasierra. La portada, el diseño y la maquetación corresponden, como de costumbre, al buen hacer de Óscar Baiges.

Lo presentaremos el miércoles día 14 DE ENERO EN EL MUSEO PABLO GARGALLO A LAS 19,30 horas. En el acto intervendrán: Juan Domínguez Lasierra, Fernando Morlanes y, el autor, Eugenio Mateo. Estas todos invitados. reservad vuestro ejemplar desde el enlace que adjuntamos.El precio de venta al público es de 15 euros por ejemplar. Os dejamos una muestra de la portada para que vayáis haciendo boca.

*La ilustración es de Isidro Ferrer.
LA INSTRUMENTISTA (fragmento)


Por Eugenio MATEO

Un bulto negro, que por su aspecto debería contener un violonchelo, intentó entrar por la puerta del vagón trabajosamente empujado por una mujer. Se pudo decir que la puesta en escena fue espectacular y todos los viajeros nos fijamos, ya no en el consabido estuche de instrumento, sino en la joven de fiera belleza y ensortijados cabellos que invitaba a recorrer en secreto las insinuantes curvas de un cuerpo apenas cubierto por la escasa vestimenta y cuya piel mestiza recordaba a la miel y al café.No había acabado el espectáculo, llega a mi altura, el asiento de al lado va vacío, adivino que vamos a viajar juntos y me entrego a la música barroca que brota de los miniauriculares mientras ella intenta subir el bulto al portaequipajes y no es capaz. En el intento me regala el aroma de su vientre liso y atisbo, como un voyeur, el principio de su pubis enmarcado en los encajes de una braga que asoma por encima de la cintura del pantalón. Caigo entonces en la cuenta que soy el fuerte y me levanto para ayudarla después de desprenderme de los dichosos auriculares. Lo conseguimos, pesa mucho el chelo, será de plomo, el tren ya está en marcha, pronto tomará la velocidad del sonido, quizá un poco menos, pero estamos sentados, uno junto al otro.

MARIANO ANÓS: UN POEMA

MARIANO ANÓS: UN POEMA

[Mariano Anós es actor, poeta, director de escena, dramaturgo. Acaba de aparecer un nuevo poemario suyo en los Libros del señor James. Con su gentileza habitual me envía un fragmento de un poema que nació de la visita al Museo Chillida Leku.]

CELEBRACIÓN: CHILLIDA-LEKU
(fragmento)

Invierno. Qué esplendores.
Se da un aire estrellado en pleno día.
Ramas mondas proclaman la alegría.
Entrevistos verdores, 
murmullos de inquietud bajo la nieve,
esponjan la pradera.
Aterido y feliz, desde el pie breve
a la mirada entera,
el viajero respira
un quieto vendaval espeso y leve
que aun antes de llegar ya se retira
para anunciar el reino del vacío.
Acogedor, el frío
afila y pulimenta la mirada, 
esmerada discípula del fuego,
volando de escultura en escultura. 
Hierro, ya de la fragua sombra helada,
candencia ya en sosiego,
dibuja el aire, retador, y apura, 
ciego guía de ciego, 
los nombres olvidados de la nada.
Óxidos memoriosos de sudores
comparten su secreto
con cualquiera que escuche los rumores 
del límite que burla su alfabeto.
Materia fieramente acariciada,
cada pliegue metálico da cuenta 
del fuego que alimenta
el flujo del deseo
ávido de temblores
bajo la adusta faz de Prometeo.
Se dirían benévolos colosos:
hay hombros, hay rodillas, hay axilas,
hay miembros suavemente musculosos.
Piezas de un cuerpo hurtado al tiempo, sueño 
de un ojo sin pupilas 
velando trizas de un perdido empeño: 
inventarse completo 
sin músculo, sin piel, sin esqueleto. 
Pero no hay cuerpo. No hay naturaleza. 
Fantasma de quietud muda y serena,
el hierro, atrincherado en su pobreza,
manifiesta su clave:
cuanto más se vacía, más se llena. 
Cuanto más acumula, menos sabe. 
Quien más quiere ser él, más se enajena.
Lo grande es lo pequeño.
El peso deja oír la ligereza.
La gravedad no es grave.
Lo profundo es el aire. Nada empieza.
El hierro no está aquí. Sólo señala 
una curva del cielo, 
una equivocación del horizonte 
sorprendido en su vuelo, 
un ave o una nube que resbala, 
una cima olvidada de su monte,
un aire bien peinado 
pastoreando el sol, la luz, el prado.

 

*La foto pertenece al Museo Chillida-Leku.

 

DE 'CONCIENCIA DE CLASE'. D. MAYOR

DE 'CONCIENCIA DE CLASE'. D. MAYOR

David Mayor Orgillés (Zaragoza, 1972) ha sido becario en la Residencia de Estudiantes, librero, y ahora es profesor. Uno de esos profesores de los que a menudo te hablan los alumnos, profesores que dejan huella por su actitud y por su capacidad de contagio de pensamiento, de palabras, de sueños. Es autor de tres libros, más bien delgados y aún estilizados: ’En otra parte’ (Pre-Textos, 2005), que tanto le gustaba a Félix Romeo, ’Otra novela’ (Cartonerita Bonita, 2011) y ’31 poemas’ (Pre-Textos, 2013).

David Mayor es un poeta peculiar, con personalidad: personalísimo y hondo, capaz de llorar y cantar al padre que se ha ido o de dibujar diferentes aristas de la realidad. Le apasionan la música y cierta imaginería pop de los 60 y los 80. Si alguna vez fue críptico, y aún minimalista, cada vez es más diáfano, más proletario, más combativo. Acaba de publicar ’Concienca de clase’ (PUZ: La Gruta de las Palabras. Zaragoza, 2014. 66 páginas), uno de esos libros trabajados en diversas direcciones, hacia todas las latitudes del ser y de la identidad. De entrada, conviene decirlo, es un libro sobre la identidad: “La historia que te lleva, en la que eres palabra / por escribir y por leer. Eres biografía / como un mito es la imagen para cualquiera”. Es un libro sobre el hecho de escribir, sobre la poesía misma, sobre la tarea de inventarse y hacerse texto: “Escribir con brújula, desconocer el camino que recorres, decantarse por la pertinencia del oficio frente a la indulgencia del genio”, anota en ’Piezas de taller’. Y en ’Poema’ mezcla la enfermedad de su padre con la fragilidad de la existencia o la negra sombra de la amenaza: “Mientras mi padre envejecía cien años en un mes, / la repentina presencia del emperador de todos / los males hizo que vacilaran las cosas primeras y / últimas del mundo”. Ese padre, que ya aparecía en el libro anterior, reaparece casi con categoría mítica: “Recordar no es vivir de nuevo; es habitar una ausencia / que nos calma de otra manera (…) La prosa es un día cualquier que nos lleva”. 

David Mayor concentra y expande sus temas. ’Conciencia de clase’ es un libro familiar, su madre también anda por ahí, y su compañera, con la que se sienta en una terraza, es un libro de manifiestos privados, de un nacionalismo cultural no excluyente y es un poemario sobre el embrujo de lo cotidiano, la fuerza de las pequeñas cosas: “Aprender a ir en bici tiene algo de virtud”. Y es también un libro fantástico, imaginativo, donde es posible que la ficción se convierte en certeza o en presencia. Dice en ’Paganismo’: “Las ondinas remontan el río Ebro en busca de presas / que escuchen su canto. Ojos rápicos del pájaro que / fueron miran inadvertidos entre las aguas”. David Mayor ha escrito su libro más intenso, con ecos filosóficos y musicales (Monk, Patti Smith...), que no se despega de obsesiones anteriores del autor: el paso del tiempo, la mirada hacia la infancia y la juventud, la erosión de los días vencidos. “No confíes en nadie que tengas más de treinta años, / perderás el tiempo”, dice, y apostilla en otra composición. “El escenario de los sueños es tu infancia”.

DOS POEMAS DE JOSÉ ÁNGEL VALENTE

DOS POEMAS DE JOSÉ ÁNGEL VALENTE

Hoy, en la apertura de Cultura de ‘El Mundo’, Manu Llorente, un espléndido para sigiloso periodista, publica un reportaje sobre la vigencia de José Ángel Valente con motivo de la reedición, ampliada, de ‘Poesía completa’. El artículo, en realidad, es una travesía por la vigencia del poeta a través de su vida, de sus textos, de algunos sinsabores como la separación de su primera mujer. Llorente recuerda que aparecer varios inéditos y entre ellos se ofrecen estos dos. Las fotos son de José Aymá, un clásico del oficio y de ‘El mundo’. Llorente dialoga con uno de sus mejores conocedores como es Andrés Sánchez Robayna,que dice: “Valente estaba muy comprometido con la transgresión, con la literatura como indagación. Con el viaje interior de las palabras, la interioridad de las palabras”. Lo visité en su casa de Almería, poco antes de su muerte en 2000, y conversamos para ABC Cultural durante tres ahora en la cocina de su casa.

 

EL DESTINO

Ven a mis labios,

dales la forma del amor,

de bosques, de alto mar, de un grito,

que aunque dure un instante sea mío.

Dales su plenitud de ave,

de llama, de canción,

aunque en vaso se animen.

 

No te pido la eternidad,

te pido el tiempo,

el brote puro de la luz de un día,

para decir que he sido

la forma de un amor,

para hundirme en tu nada.

 

NACE EL DESEO

 

Nace el deseo. Tiene

un tibio y fervoroso rumor de lluvia,

de aire recién cortado,

un rostro puro tal vez, una luz tierna

bajo la cual tanta noche se extrema.

 

Tú mirabas la vida,

correteabas por la casa,

alegrabas la luz. Había un árbol

aquel amanecer,

la tarde, el año,

la risa en que era dulce descansar y morir,

la dicha sólo.

 

Ya tu niñez, tu nieve,

tu ternura colmadas.

 

Vino –de dónde, cuándo-

apenas un rumor, la forma tenue

que en sus adentros hablaba.

Y se adentró en tus ojos,

rodeó tus cabellos,

creció dulce en tu pecho,

ardió en tus labios.

 

Era –no, no era nadie-

apenas un rumor,

un signo pensativo,

una dulce derrota,

la retirada del  jazmín,

de tu alegre y dilatada ternura.

 

Vino un día,

tú mirabas la vida,

estabas sola,

no sabías su nombre.

(Era tan leve su desnuda presencia.)

Y ardió en tus venas su oscura palidez,

su silencio, su noche,

el destino imposible que anega nuestros labios,

cuando lluvia, aire apenas, invadida ternura,

el deseo comienza.

RAMÓN MAYRATA: UN DIÁLOGO

RAMÓN MAYRATA: UN DIÁLOGO

Entrevista/ El Ojo Crítico de RNE.

Cortesía de Ramón Mayrata.

 

“El mago manco” (los libros de fronterad) es la última novela de Ramón Mayrata. Un thriller donde se mezcla la memoria celular, la esperanza en el más allá y el mundo del ilusionismo, protagonizada por un viejo asesino a sueldo que pierde un miembro y recibe el implante de una mano llena de magia… [La novela se presenta esta tarde, a las 19.00, en El Sótano Mágico de la calle San Pablo, número 43, con la presencia del músico y showman Pepín Banzo, ese artistazo, el escritor Antón Castro, el autor y muchos, muchos amigos de la magia.]

  

-1. Ramón, probablemente cuando un aficionado a la magia escucha “el mago manco” piensa inevitablemente en René Lavand (mencionado en el texto)… ¿fue una de tus inspiraciones?

Hubo una época en la que René Lavand pasó una temporada en mi casa. Un día me confesó, señalando su muñón enguantado,  que aquella mano que no existía era la que realmente ejecutaba su magia. Algo totalmente congruente con la magia que suscitaba, con ese otro lado del espejo que hacía visible en sus juegos. Entonces me propuse  escribir una novela en la que esa mano  que no existe pero que  verdaderamente realiza la magia cobrara vida y se convirtiera en personaje y agente de la acción. Algo sumamente difícil. La mano, cortada y sin vida, vagó durante años por mi imaginación. Un día me quedé mirando la mano amputada, sangrienta, tirada sobre los adoquines de una plaza que contempla un ser andrógino en la película de Buñuel El perro andaluz.  Ese día la novela empezó a cobrar vida. El andrógino imagino el brazo, el tronco, el cuerpo entero al que había pertenecido la mano. Se enamoró así del mago manco. Incluso antes de que fuera mago. Porque en un principio era un tahúr.

 

-2. “El Mago manco” comienza con una desgarradora carta de amor de una mujer, Diana, a su amado, un asesino a sueldo formado en la Cuba de Batista, y protagonista de la trama. Su historia de amor está inspirada en la del gran Houdini esperando un mensaje del más allá… ¿Puede un mago creer en lo sobrenatural?

He dicho que me propuse convertir la mano cortada en un personaje de la novela. En realidad había empezado a escribir una novela sobre el amor más allá de la muerte. La gente muere pero su presencia se prolonga mucho tiempo después. Al abrir un cajón ruedan unas perlas desuncidas que le pertenecieron. Al coger un libro de la biblioteca encontramos  la señal donde interrumpió la lectura del último libro. Pensé en Houdini y Bess, su esposa. Houdini se pasó media vida sacando a la luz los fraudes espiritistas. Pero dejó una puerta abierta. Bess y él llegaron al acuerdo de que el primero en morir volvería, se haría presente al otro… Incluso establecieron un código secreto para evitar manipulaciones y engaños. El primero en morir fue Houdini. Y Bess organizó puntualmente una sesión anual para invocar su regreso. Jamás volvió. Los magos no creen en nada. Actúan sobre la percepción. Y en ese ámbito hacen posible lo imposible. ¿Quién no ha deseado alguna vez volver a encontrarse con la persona amada que desapareció? Ni siquiera un millón de evidencias contrarias pueden aniquilar del todo este deseo. Y otros muchos. La magia, como la literatura se sustenta en deseos, en ocasiones inconfesables.

-3. En la novela encontramos una trama donde se mezclan una mano cortada, que recuerda las rutinas cartomágicas del ilusionista al que perteneció, una investigación policial, una historia de amor y arrepentimiento, y mucha magia… ¿Es la magia algo más que un espectáculo teatral? ¿Qué opinas de las últimas investigaciones neurocientíficas que plantean la magia como todo un sistema de conocimiento?

 La  psicología sostiene que el mundo moderno ha desterrado la libertad creadora al subconsciente. La magia es un arte escénico que logra, en ocasiones, dialogar con el subconsciente de los espectadores. El  teatro es un reflejo especular de la vida. La magia no resiste la tentación de reencantar un mundo desencantado. Para ello se vale del conocimiento, la ciencia y la razón. Ha ingeniado buena parte de los efectos y  tecnologías teatrales, está unida a la invención y reinvención del cine, ha influido decisivamente en la noción misma de espectáculo. No es extraño que la neurociencia acuda a las prácticas de los magos para estudiar la percepción humana y sus alteraciones. Es algo que me parece interesante pero no substancial. La neurociencia podría acudir a una mesa de juego y estudiar las prácticas de los tahúres. Tal vez obtendría datos similares. Otra de las fuentes de inspiración de la novela es esa paradoja. Cuando el tahúr adquiere conciencia de que es un mago, sigue empleando las mismas técnicas, pero el resultado es distinto. Ya no es el engaño. Es la magia. Sucedió realmente cuando el tahúr S.W. Erdnasse escribió  El experto en la mesa de juego y publicó por primera vez las sutilísimas técnicas de los tahúres. El libro cayó por casualidad en manos de un niño de trece años que se llamaba Dai Vernon. Aprendió de memoria aquellas técnicas, las interiorizó y las aplicó a un fin distinto a ganar una partida. Hizo que trasmitieran la sensación de que algo imposible sucede y nuestros ojos lo ven. A partir de ahí se desarrolla el close-up, la magia de cerca, la gran aportación a la magia contemporánea.

 

Argamasilla, el hombre que (no) sorprendió a Houdini

 

Casi simultáneamente a “El mago manco” Mayrata publica, en colaboración con otros autores, “Valle-Inclán y el insólito caso del hombre con rayos X en los ojos”, la historia del joven aristócrata español Joaquín María Argamasilla que afirmaba poseer rayos X y el don de la clarividencia, y que en 1924 retó a Harry Houdini a demostrar que sus poderes extrasensoriales eran falsos. Es este libro, de La Felguera, una obra coral magnífica, en la que colaboran historiadores, ilustradores, traductores, etc., ofreciéndonos, no solo un relato completo de aquel insólito episodio de la historia de la magia, sin contextualizándolo con otros casos similares.

 

-4. ¿Cuál fue la relación de Argamasilla con Houdini?

Los magos forman parte de una sociedad basada en el secreto. Comparten un código del honor no escrito. Un mago ilusiona, no engaña. Abominan los fraudes. A Houdini ciertos espiritistas intentaron embaucarle tras la muerte de su madre, pretendiendo ponerle en contacto con ella en el más allá. Para alguien entrenado como él no fue difícil descubrirlo. Pero las patrañas, aplicadas sin ninguna piedad a una materia tan delicado como los sentimientos tras la muerte de un ser querido, le convencieron de la necesidad de desmontar esta clase de imposturas. Es lo que hizo con Argamasilla. Poner en evidencia sus procedimientos, demoler su discurso, promover el repudio por parte de los espectadores.

-5. Descubrimos en este libro algo que desconocíamos, el papel de Don Ramón María del Valle-Inclán, célebre literato, en la historia de Argamasilla. ¿Cuál fue su papel?

Valle se sentía afín a  las corrientes mística y gnóstica que a través del romanticismo alemán derivaron hacia el ocultismo. Le atraían las doctrinas espiritualistas porque reaccionaban frente al positivismo y el materialismo.  Estos sistemas filosóficos, no lo olvidemos, al aplicarse al arte y la literatura, habían inspirado un  realismo y un naturalismo  que detestaba. Al igual que los simbolistas, convirtió  las creencias esotéricas en el fundamento de su estética, plasmada en los ensayos de La lámpara maravillosa. El aborrecimiento de las concepciones materialistas y la incitación al misterio, la intención de reencantar un universo desencantado por el racionalismo, le aproximan a los movimientos artísticos del fin de siglo identificados con  la vanguardia estética, el simbolismo y el neo-misticismo.

Dio una explicación del fenómeno de la metasomoscopia, la visión a través de ciertos cuerpos opacos, sumamente divertida.  Era un incentivo para su imaginación. A  su entender el joven Argamasilla veía a través de las paredes de la caja, porque era capaz de doblar la mirada e introducirla  por la finísima rendija de la tapa como si se tratara de una hoja flexible de acero, que una vez dentro se apropiaba de la imagen, se doblaba de nuevo y regresaba hasta el vidente

 

-6. En el libro vemos desfilar otros personajes, contemporáneos o no a Argamasilla, que también fascinaron a docenas de científicos convenciéndolos de poseer capacidades extrasensoriales. ¿Cómo es posible que científicos, literatos e intelectuales sean engañados por falsos médiums?

 En todos ellos hay un hombre de fe y un hombre de razón que no siempre dialogan con ecuanimidad. El deseo de encontrar evidencias del  más allá distorsiona la percepción de estos fenómenos.  Desean creer. En el caso del doctor Richet es evidente. Por otra parte algún mérito corresponderá a los que les engañan. Argamasilla ejecutaba muy bien sus demostraciones. En algún momento se le escapa a su padre que era mago aficionado: hacía juegos de cartas. Realmente su manera de hacer la doble vista, la visión a través de los cuerpos opacos, era admirable. Se hubiera podido ganar la vida en los escenarios como el gran fascinador Onofroff, en esa misma época,. O el profesor Alba un poco después.

  

LA OBRA DE RAMÓN MAYRATA

 

En la obra de Ramón Mayrata encontrados novelas y ensayos, a cual más fascinante, sobre viajes, historia, magia… La mayoría merecerían una entrevista monográfica.

 

-7. En tu novela “Ali Bey, el Abasí”, ficcionas la vida del espía Domingo Badía. ¿Realmente tu ficción puede superar su realidad? ¿Por qué una novela sobre Ali Bey?

La ficción sirve para crear otros mundos posibles, contar otras cosas. Me interesaba establecer un diálogo entre el hombre de razón – el ilustrado Badía – y el hombre de fe – Alí Bey. Los dos convivían en un mismo cuerpo y realizaron un viaje por la orilla oriental del mediterránea, el mundo al que pertenecía el  segundo. Con regreso por la orilla occidental, el mundo del primero. Es decir vieron el uno el universo del otro, lo comentaron abiertamente, desde sus propias concepciones y prejuicios. La confrontación entre Oriente y Occidente, el pensamiento mágico y la razón, en una sola persona, a lo largo de un viaje por ambos mundos. .

 

-8. Fundaste la editorial especializada en ilusionismo Frackson con Juan Tamariz, y has escrito libros como “Una historia del ilusionismo” y “La sangre del turco”. Como conocedor de la historia de la magia, ¿todavía hoy se hace un mal uso del ilusionismo (en Africa, Asia, América, etc) para engañar a los semejantes simulando poderes divinos? ¿Cuánto de mágia hay en los chamanes, santones y visionarios del siglo XXI?

Los gobiernos, las falsas oposiciones, los medios de comunicación, las grandes corporaciones, las agencias publicitarias, los organismos de espionaje e  información me parecen más representativos del engaño en el siglo XXI. Me decía un amigo mío gallego, al que me encontré el otro día por la calle, que las personas que se han enfrentado a estos engaños han acabado perseguidas, marginadas, cercadas como Roberto Saviano, Julián Assange o Baltasar Garzón.