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Antón Castro

GISTAÍN ESCRIBE DE PEPE MELERO

GISTAÍN ESCRIBE DE PEPE MELERO

El gran Mariano Gistaín publica en su blog una espléndida reseña del libro 'Escritores y escrituras' (Xordica) de José Luis Melero. Aquí está el texto:

http://www.gistain.net/?p=28937

 

'Y NOS HA EMOCIONADO OTRA VEZ A TODOS'

 

Por Mariano GISTAÍN

José Luis Melero ha entregado el segundo tomo en el que recoge sus columnas semanales publicadas en el suplemento Artes & Letras de Heraldo de Aragón.

“Escritores y escrituras” (Xordica) por traer una palabra que le gusta a Félix Romeo, es misceláneo. El mismo Melero define los artículos como “inventario de excentricidades”, una fórmula exacta.

Salvamento o rescate de escritores olvidados; confesiones de bibliófilo en las que el autor se aplica el precepto higiénico de reírse de sí mismo y de sus aficiones (ojo que se contagian); vindicación de querencias aragonesas y zaragozanas; almanaque de amistades y amoríos; galería de historias inolvidables rescatadas de un desván de libros ignotos.

Hace llorar al menos tres veces: con el Abuelo Labordeta, con Félix Romeo y con Miguel Luesma. Y hace reír muchas más.

Proporciona sugerencias y datos para novelas, documentales y películas. Si alguien está buscando inspiración para algo, incluso para decorar su gabiente de lectura y navegación, aquí tiene un vademécum infalible: la foto de Ava Gardner en los toros en Zaragoza, el retrato del inmortal José Oto, la manta de Braulio Foz, etc.

Hasta para programar exposiciones salen ideas a raudales, pues las historias, anécdotas, chismes y detalles jugosísimos desbordan el folio de cada entrega: la pionera bici de Mariano Catalán según dibujo de Costa, el descubrimiento de la mercromina por una mujer de Fonz, el origen de la expresión “palabra de honor”. Lo bueno del fetichismo confeso del autor es que los objetos, como en un friso ramoniano, envuelven y acompañan al lector, que al final de la lectura se encuentra en un museo.

“Escritores y escrituras” engaña, pues parece que al estar formado por piezas brevísimas vas a poder leer unas pocas y dejarlo para otra vez, al picoteo. Y acabas leyéndolo todo de una (gloriosa) sentada.

Rescate, furgón escoba, “zahorí”. Todos querríamos tener un Melero que nos rescatara del olvido en una tarde de invierno… Incluso antes de haber sido oficialmente olvidados.

La frase que encabeza este apunte es del propio libro en el que Melero, que se confiesa “más lector que escritor”, se consagra como las dos cosas y nos emociona otra vez a todos.

“Escritores y escrituras” produce el mismo efecto que ver el gol de Nayim.

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La espléndida portada de Jorge Gay es continuación de la del tomo anterior, “La vida de los libros”, de manera que los dibujos forman un díptico en el que los pollitos, peces, personas y libros saltan de una cubierta a otra. Aquí las dos.

ILDEFONSO-MANUEL GIL: POESÍA. 1

ILDEFONSO-MANUEL GIL: POESÍA. 1

 

El jueves 29 y el viernes 30 se celebra un seminario universitario sobre la obra de Ildefonso-Manuel Gil. Coordinan Manuel Hernández y José-Carlos Mainer. Cada día iré publicando un poema de Ildefonso. Este es uno de los más conmovedores: el que dedicó a la muerte de su hermana Victoria (en la foto, claro). Compañera de juegos, lectora de poesía y pianista. Manuel Hernández me ha enviado los poemas y algunas fotos.

 

 

 

Ahora que el silencio de la noche

deja en mi corazón su tibio aroma

como un vaso de vino bebido lentamente,

vuelvo a mi soledad, igual que se retira la mano del mendigo sin otra caridad que su palma rugosa.

 

Ahora que estoy solo,

sintiendo este dolor que me nace del pecho como en la primavera el agua de la nieve,

y puedo recordar tu juventud perfecta y derrumbada,

tu tierna adolescencia de azucena y paloma,

tu sonrisa dorada de inacabables mieles;

ahora que regreso de veinticinco años a una tarde cualquiera de mi infancia,

conozco la amargura de la temprana espiga que antes de ver colmado su oro se desgrana,

lloviéndose a sí misa, lentamente lloviéndose,

y aprendo de una vez el ansia contenida de las raíces vivas bajo la seca tierra que corta el vuelo en flor.

 

De nuevo estoy contigo; vine, hermana, a buscarte

al mundo sin contornos en que los sueños crecen

y donde los recuerdos caen sobre sí mismos en ese poso amargo y herrumbroso del tiempo.

 

Estás sentada y creces en la sombra sonora,

creces inmensamente, creces sobre ti misma, creces sobre el silencio, sobre mi corazón, sobre el olvido,

tú sola y exaltada al purísimo vuelo de tus manos.

 

Y la hermana menor iba y venía del colegio; y yo

yendo y viniendo del colegio,

mientras la casa estaba poblada de tus músicas y todo lo demás era un profundo silencio apasionado,

y la vida era un tierno animalillo que comía en las manos abiertas de los padres,

que se quedaba entre nosotros y podíamos acariciar su lomo,

su suave piel que afinaba la mano y la sonrisa,

porque nadie sabía que ya tu corazón estaba floreciendo,

florido y maduro para tu pronta muerte.

 

Vuelvo a vivir ahora, duelo a duelo, aquel tiempo.

Tu larga enfermedad en que a mí me llevaron a otra casa

donde me despertaba súbitamente absorto,

vacío el pensamiento en el que penetraba la arrastrada y viscosa presunción de la muerte.

 

Y aquella tarde, aquel diez de setiembre,

mientras en los viñedos resonaba la canción más antigua,

me llevaron a casa y allí estaban los padres,

allí, el padre y la madre conteniendo sus gritos,

mirándose el asombro de su espanto,

porque ahora sabían que la muerte acostumbra a no guardar sus turnos.

 

Vuelvo a sentir, y lloro como entonces,

el doloroso abrazo en que el padre me dijo “si no fuera por ti”

sintiendo bruscamente la terrible presencia del ángel del suicidio;

y el piano estaba abierto y yo fui de puntillas a cerrarlo,

porque había aprendido que no deben quedar abiertos los ojos de los muertos.

 

Las horas y los días crecieron desde entonces en un silencio espeso,

y el tierno animalillo rechazado se obstinaba en volver sin conseguirlo.

 

Fueron naciendo mis primeros versos,

mi torpe balbuceo de adolescente triste y deslumbrado,

y yo te fui olvidando, porque mi corazón ya conocía

en su propia canción otro mundo de música inútilmente contenido,

y te quedaste sola en el silencio,

hermosamente sola en los retratos,

dichosamente sola en el dolor inacabable de los padres.

 

Y después, tantos días, tan encontrados días,

tanta vida, quedándose alejada como el soldado herido en la derrota,

y la muerte del padre, la muerte de la madre,

y otras muertes de amigos, casi mi muerte propia,

alzando a contraluz la vida, fluyente una selva de sangres en parado delirio,

una selva de ausencias hirientes como espadas,

alzando esta penumbra donde el corazón siente su propia soledad más antigua que el hombre.

 

Ahora, en el silencio, en la tristeza que es como un espejo donde mi rostro en confusión se mira,

en esta soledad que tu memoria inexplicablemente puebla,

ahora, vuelvo a ser aquel niño asustado, aquel adolescente que descubrió aterrado la segura presencia de la muerte,

y miro el movimiento de mi mano, y digo para mí esta turbada confesión que escribo,

y vuelvo a estar en la sonora sombra que tu gracia rasgaba fulgurante,

y el corazón me colma la amargura del tiempo recobrado cuando sólo es posible soñarlo oscuramente

y para ver los rostros hay que cerrar los ojos.

 

 El tiempo recobrado, 1950 (pp. 66-70).

 

HOY, ESTRENO DE 'TRANSICIÓN'

Hoy miércoles a las 20.30 h se estrena la obra TRANSICIÓN en el Teatro de las Esquinas, que permanecerá en cartel hasta el día 25 de noviembre.

TRANSICIÓN es una de las producciones más importantes a nivel nacional de la temporada en que estamos, 2012-13. Por la envergadura de la producción y por el interés que suscita el tema. Está coproducida por el Centro Dramático Nacional, Teatro Meridional, L’Om Imprebis y nosotros, Teatro del Temple. Después hará gira por la comunidad Valenciana, la Comunidad de Madrid y en marzo la llevaremos al Teatro María Guerrero, sede del Centro Dramático Nacional. El reparto de ocho actores está encabezado por Antonio Valero, y cuenta entre otros con José Luis Esteban y Balbino Lacosta, dos de los mejores actores de Aragón.

‘Transición’  

Un paciente llamado Adolfo es ingresado en una clínica. Convencido de que pudo ser el presidente del Gobierno, recreará los principales episodios históricos de la Transición y su repercusión en nuestra realidad actual.

Humor, sátira y reflexión se alternan en este espectáculo en el que la Historia se encuentra con la humanidad. Reconstruyendo un lugar, un espacio y un tiempo desde el que entender lo que somos a partir de lo que fuimos. Ocho actores encabezados por Antonio Valero encarnan a los personajes de este proyecto coproducido por el Centro Dramático Nacional y las compañías L’Om-Imprebís, Teatro Meridional y Teatro del Temple. Los autores Julio Salvatierra y Alfonso Plou y los directores Santiago Sánchez y Carlos Martín levantan una ficción en la que pasado, presente y futuro se solapan.

 [Una sociedad para existir debe contarse a sí misma, y la Transición es un período trascendental de nuestra historia cuya revisión, desde la ficción escénica, puede ayudarnos a comprenderla y a comprendernos mejor...]

 

Por qué ‘Transición...’

Todas las manifestaciones culturales sobre la Transición interesan. Y es normal. Las sociedades forman y educan a los individuos que luego crean los textos y los espectáculos que retratan a esas sociedades. Es cierto que hoy, en una cultura cada vez más global, los textos dramáticos sobre nuestro pasado reciente no llegan fácilmente a los escenarios.

Este es un intento de demostrar que esto no tiene por qué ser así. Creemos que el binomio individuo y sociedad, persona y Estado, configura una de las ecuaciones fundamentales del ser humano, uno de sus grandes temas. De ahí el interés de un período en el que toda una sociedad cambia, transformándose política, individual y culturalmente.

Para entender cómo somos ahora tenemos que entender cómo fuimos.

Sabemos que entrar a valorar la Transición puede generar aún un encendido debate político. Sin embargo, creemos que el teatro que ha llegado a volar alto en el discurso de ideas, lo ha hecho siempre a través de la humanidad de sus personajes. Es a través de esa humanidad por donde se orienta nuestra búsqueda de la lógica, la razón o la justicia.

Alfonso Plou y Julio Salvatierra

 

 

 

JAVIER LAHOZ FIRMA EN LIBR. CENTRAL

JAVIER LAHOZ FIRMA EN LIBR. CENTRAL

 

JAVIER LAHOZ VUELVE A LA FICCIÓN

CON SEXO Y AMOR

 

JAVIER LAHOZ VUELVE A LA FICCIÓN CON SEXO Y AMOR

Hoy miércoles 21 de noviembre, Javier Lahoz estará en Librería Central (C/ Corona de Aragón, 40 - Zaragoza) durante toda la jornada para firmar ejemplares de su última novela ‘Por donde el placer escapa’, la novela erótica que fue finalista del Premio de La Sonrisa Vertical en 2003. La retocó, dejó que creciese y que sedimentase sus sensaciones y sus sabores, que se expandiesen sus cuatro historias de amor y de sexo, y aquí está, casi diez años después, en el sello Mira. Javier Lahoz, apasionado del cine, retorna a la ficción.

*Marilyn por Milton.

JOSÉ MARÍA PEMÁN RECUERDA SUS 17 AÑOS DE CINE EN LA ALMUNIA

JOSÉ MARÍA PEMÁN RECUERDA SUS 17 AÑOS DE CINE EN LA ALMUNIA

José María Pemán, profesor y cinéfilo, abandonaba hace una semana la dirección de las Jornadas de Cine de La Almunia, tras 17 años al frente. Aquí hace balance.

 

 

Siempre se ha dicho que La Almunia es tierra de cine. ¿Podrías recordarnos por qué?

La Almunia ha sido la cuna de dos grandes cineastas, Florián Rey y Adolfo Aznar. El primero de ellos mucho más popular que el segundo, sin embargo a mí me gusta siempre decir que de Aznar tenemos la mayor parte de su legado: fotos de rodaje, guiones, esculturas… En cualquier caso, el cine siempre ha tenido una gran presencia en La Almunia. En los años 60 y 70 del pasado siglo había dos salas de cine, El Salón Blanco y el cine Costa, eso es un indicador de la afición al cine de una población que apenas rebasaba los cinco mil habitantes.

 

¿Cómo nacieron las Jornadas? ¿Qué pasó, qué debates hubo?

En 1994 se cumplió el centenario del nacimiento de Florián Rey. Invitamos a Agustín Sánchez Vidal a presentar la película “Nobleza baturra” y su intervención nos entusiasmó. Dos años después, en 1996, aprovechando la conmemoración de los cien años del nacimiento del cine español, un grupo de docentes nos empeñamos en organizar las primeras Jornadas de Cine porque teníamos muy claro que La Almunia debía estar vinculada al cine a través de una actividad que se perpetuara en el tiempo. Y así ha sido.

 

¿Cuál era el caldo de cultivo que había ahí, existía una vivencia especial de la cinefilia, fue importante el clima cultural que se vive?

Los antecedentes más importantes fueron dos. Por un lado, con el advenimiento de la democracia y la efervescente participación ciudadana en actividades culturales, se creó el cineclub “Florián Rey” que, aunque tuvo una vida efímera, dio respuesta a las inquietudes cinéfilas de una buena parte de la población. Por otra parte, en 1980, el entonces concejal de cultura Paco Gracia organizó un homenaje a Florián Rey en su pueblo natal al que asistieron personajes tan importantes como José María Forqué, Antonio Artero, o Pascual Cebollada. Con ocasión de este homenaje, se colocó una cerámica en la casa natal de Florián y se le dedicó una calle. El camino estaba preparado para que nacieran la Asociación y las Jornadas.

 

Empezáis y tenéis como primer invitado e Santiago Segura. ¿Os queríais meter a los jóvenes en el bolsillo, apostabais por el éxito inmediato?

Queríamos llamar la atención. Santiago Segura acababa de ganar un Goya por la película “El día de la bestia” y se había convertido en un icono para los jóvenes. Desde la primera edición queríamos atraer a la juventud y a fe que lo conseguimos. El cine tuvo un llenazo histórico con una media de edad de los asistentes por debajo de los treinta años, ya que como se sabe La Almunia tiene una población estudiantil muy elevada.

 

Por cierto, empezasteis con el año del primer centenario del cine en Aragón...

 En efecto, fue una inmejorable excusa. Y fíjate lo que son las cosas. Zaragoza y Fuentes de Ebro hicieron lo mismo. Sin conocernos de nada, tres proyectos nacieron al mismo tiempo. Debo decir que a partir de la segunda o tercera edición hemos sido festivales no solo paralelos sino hermanos. Tenemos una magnífica relación y una estrecha amistad.

 

En el segundo año tuvisteis, entre otros, a un mito: Imperio Argentina. ¿Cómo fue ese homenaje, cómo lo vivió la población? ¿Cómo lo vivió ella?

Malena, como así le gustaba que se la llamara, había sido invitada al homenaje a Florián Rey en 1980 y no había podido asistir. Era una espinita clavada tanto en su corazón como en el de los almunienses. Su visita en 1997 quedará para siempre en la memoria colectiva del pueblo que vio nacer al que fue su marido. Fue uno de los momentos más emotivos y uno de los recuerdos más gratos. Ella lo disfrutó enormemente, tanto que pocos meses después repitió visita y en plenas fiestas locales nos regaló un inolvidable recital de coplas en una de sus últimas actuaciones en público. Lástima que no tengamos imágenes de aquel acto.

 

¿Cómo fue vuestra relación, qué fue lo que más  te conmovió de ella, el mejor recuerdo?

Recordaré siempre la cena del día de su llegada, junto al entonces y ahora alcalde Victoriano Herráiz, en un restaurante en el que permanecimos hasta bien entrada la madrugada. Era una mujer de una vitalidad fuera de lo común a sus 86 años, una verdadera enciclopedia que había conocido a Carlos Gardel, Jacinto Benavente, García Lorca o al mismísimo Hitler.

Al día siguiente, recuerdo también otro momento inolvidable. Llamó por teléfono Tomás Marco, el jotero de Cetina apodado “El canario de Aragón”, que cantaba las jotas a dúo con Malena en “Nobleza baturra”. Marco estaba muy enfermo y no pudo desplazarse a La Almunia pero pude comprobar la emoción que experimentó cuando habló con la gran Imperio.

 

 

Por ahí también pasaron, nada menos, José Luis Borau y Luis García Berlanga, entre los clásicos. ¿Cómo vivieron su homenaje?

Borau fue el primer premio Florián que se instituyó en la tercera edición. Era entonces el Presidente de la Academia de Cine y fue para nosotros un espaldarazo su presencia en La Almunia. Estuvo encantador. Desde La Almunia se desplazó a su pueblo natal, Monegrillo, donde inauguró la biblioteca que lleva su nombre.

Berlanga vino con Alfredo Landa y el tándem fue para enmarcar. Vivimos el surrealismo que destilaba constantemente el maestro y conservo una fotografía que Luis Alegre nos hizo echando la siesta en una habitación del hotel “El Patio” desde la que todos contestamos “al alimón” a una entrevista de RNE que en principio solo iba destinada al cineasta.

 

Otra homenajeada, y fallecida este año, fue Aurora Bautista: una señora del cine a la que has querido recordar muy entrañablemente...

Aurora fue otra mujer que me dejó huella. Era muy afectiva y también tenía tras de sí una trayectoria fílmica y vital impresionante. Tuve una gran relación de amistad con ella. Todos los años el 15 de octubre, día de su cumpleaños, la llamaba para felicitarla y siempre me recordaba siempre lo bien que lo había pasado en La Almunia. Fue una gran mujer.

 

No podemos recordarlo todo, pero por ejemplo, hubo un homenaje a siete actrices aragonesas. ¿Fue un momento especial?

Fueron ocho: Luisa Gavasa, María José Moreno, Natalia Moreno, Itziar Miranda, Ana Labordeta, Ana Gracia, Alexandra Jiménez y Nerea Barrios. Vinieron pensando que se trataba de una mesa redonda y se encontraron con un homenaje. Fue precioso. Jamás en el escenario hubo una conjunción tal de belleza y talento femenino. La cena posterior fue antológica. Cantamos y nos reímos hasta bien entrada la noche. Con todas ellas mantenemos una relación excelente.

 

 

¿Cómo se concretaría vuestro apoyo al cine aragonés?

Procuramos que el cine aragonés tenga su espacio en la programación. Hay un premio específico tanto en el concurso de cortos como en el de guiones para trabajos aragoneses. Hace algunos años creamos el premio “Villa de La Almunia de las Artes Cinematográficas” para distinguir, entre otras personas, a destacadas figuras del cine aragonés como han sido por ejemplo Itziar Miranda o Paula Ortiz.

 

Has estado en permanente contacto con el cine español. ¿Qué has aprendido de él, de la industria? ¿Es tan malo como suele decirse?

Yo he sido siempre un defensor de la calidad del cine español. Me parece que está a la altura de otras industrias europeas e incluso de la estadounidense. Creo que no se apoya lo suficiente y, pese a eso, hay todos los años media docena de películas que pueden competir con dignidad con otras filmografías. Puede que una de las claves sea la promoción. Un ejemplo claro de esto es el reciente éxito de “Lo imposible” o de “Las aventuras de Tadeo Jones”. En cine de animación, España es una potencia mundial.

 

¿Qué han aportado las Jornadas al imaginario de la localidad, en qué sois más ricos?

Sobre todo, ilusión. En el mes de la mayo, ahora el cine y la fruta se dan la mano. Hemos convertido las Jornadas en un acontecimiento estacional.

 

Al margen del relumbrón, ¿qué actos paralelos han sido los destacados?

Sin duda, los recitales de música, poesía y cine que tú bien conoces y apadrinas. Pero también el acto comarcal al que hacía referencia antes, las mesas redondas, las exposiciones, la cena de cine… Esta pasada edición fuimos capaces de organizar un espectáculo precioso combinando imágenes de la película “Gigantes y cabezudos” de Florián Rey con la Escuela de Jota de La Almunia, la comparsa de gigantes y cabezudos, los gaiteros del Brazal Hondo y parte de la banda de música. Toda una conjunción de asociaciones para un acto que llenó el cine de la Almunia como si nos hubiera visitado una estrella del cine. Un auténtico lujo.

 

¿Cómo ha influido el cine en la comarca, no solo en La Almunia? ¿Cómo ha incidido en otros ámbitos: la educación, la música, la literatura, el teatro popular...?

Las Jornadas constituyen hoy por hoy un hito en la Comarca de Valdejalón. No en vano, cada año nos desplazamos a un municipio diferente para hacer partícipes del programa a los habitantes de cada uno de los diecisiete municipios. Por otra parte, la interrelación con otras asociaciones culturales es una de las notas de identidad de las Jornadas. La música, la poesía, el teatro y los centros educativos participan cada año en la programación enriqueciendo notablemente la oferta.

 

¿Han surgido realizadores, operadores de cámara, guionistas, nuevos públicos?

Sin duda. La siembra está dando sus frutos. Hay numerosos alumnos que ya se han estrenado en la escritura de guiones, la dirección de cortometrajes, la producción audiovisual, etc. La Almunia es ahora más tierra de cine que nunca.

 

¿Ha habido algún eco especial en la población inmigrante?

Lamentablemente, no. Quizás sea este un reto que tendremos que plantearnos. Y eso que en alguna edición hemos programado cine marroquí o rumano. Supongo que se necesitará algún tiempo para que los inmigrantes acaben de integrarse también en la cultura que se ofrece a través del año en La Almunia que por otra parte es muy diversa.

 

¿Es consciente la gente de lo que mucho que ha visto y ha podido ver?

Supongo que sí. Aunque a veces suelo decir que me gustaría una mayor presencia del público en los actos de menos relumbrón: charlas, exposiciones, proyección de cortometrajes… En todo caso, creo que las Jornadas de Cine tiene ya un arraigo local notable.

 

Íntimamente, casi a modo de confesión, ¿qué te han dado estos 17 años, con qué te quedas?

Son muchas más las luces que las sombras. Te confesaré una cosa: me encanta que el cine se haya convertido en una nota de identidad local y que muchos jóvenes hayan enfocado su vida, o al menos parte de ella, al mundo del séptimo arte. Me enorgullezco de que la Asociación Florián Rey esté más viva y joven que nunca y de que los almunienses tengan cada año la oportunidad de asomarse al mundo a través de la ventana abierta que les ofrecemos. Pero por encima de todo, me quedo con la gran cantidad de amigos que he ganado. Ese es el mejor patrimonio porque permanecerá más allá de las veleidades económicas o de los vaivenes políticos.

 

No sé en qué medida eres mitómano, pero te pregunto: ¿has cumplido alguna fantasía antigua?

He de confesar una vez más que mi musa particular ha sido y es Maribel Verdú. Nada original porque creo que comparto ese sentimiento con mucha gente. Ha estado en La Almunia dos veces, en 2000 y en 2006. Hay quien piensa que este invento de las Jornadas de Cine fue una burda excusa para llegar a conocerla. Quizás no les falte razón.

 ¿Cómo ves el futuro? ¿Habrá futuro y dignidad para el cine en La Almunia?

Soy muy optimista porque el futuro está en las personas. Podrá faltar el dinero, pero la dignidad y el entusiasmo no. Quiero pensar sin temor a equivocarme que están sentadas las bases para que este sueño dure muchos años. Falta mucho por hacer. En ese sueño me gustaría llegar a conocer aquí un museo del cine. Sería un modo estupendo de que La Almunia fuera un escaparate permanente de todo lo que hemos ido acumulando a lo largo de estos años

 

¿Cuál es el estado real del cine en Aragón?

Creo que estamos viviendo un momento dulce. Hay ejemplos más que suficientes para pensar que en Aragón hay talento suficiente para ser pionera del cine español. Basta ver los últimos trabajos de la SCIFE, recientemente celebrada, para darse cuenta de ello. Sin embargo, sería necesario un mayor apoyo por parte de la instituciones para evitar el éxodo, que ha sido una de la lacras en las última décadas.

 

Después de un proyecto así, ¿cuál es la lección que has recibido sobre la cultura, cuál sería su lugar en la sociedad?

Estoy convencido de que la cultura es el mejor de los asideros a los que uno ha de agarrarse especialmente en tiempo difíciles como los que estamos viviendo. Sin cultura el hombre se empobrece y es mucho menos libre. Debería ser una de las prioridades de los gobiernos, pero no parece que sea así.

 

¿A quién querrías darles las gracias?

En cuanto a los agradecimientos, la lista tendría que ser muy larga; pero no puedo dejar de nombrar a Luis Alegre que nos ha acompañado siempre -desde la primera edición-, al cine aragonés, en especial a los dos festivales hermanos de Fuentes y Zaragoza, a todos mis compañeros de la Asociación que han estado siempre conmigo, a mi mujer -Conchi Canela- que me ha ayudado tanto y tanto me quiere y en general a un sinfín de amigos que he ganado en estos años y que me han enriquecido tanto.

ALFREDO CASTELLÓN PUBLICA 'EL RUIDO DE LA MEMORIA'

Alfredo Castellón Molina (Zaragoza, 1931 o 1930, según la editorial STI) es director de televisión y de cine, guionista, dramaturgo, escritor de aforismos, de cuentos infantiles y para adultos... Es uno de esos grandes personajes de la cultura aragonesa en Madrid; estuvo, con los poetas de los 50, en el homenaje en Collioure a Machado en 1959. Está en la foto, como tanto se ha recordado y olvidado a la vez. Publica en el sello STI, Libros del Rescate de Javier Cinca, con prólogo de Juan María Marín, su libro de cuentos ‘El ruido de la memoria’, dividido en tres partes: cuentos autobiográficos de carácter iniciático o de formación sentimental, que transcurren en Zaragoza, en la zona de Alicante, en Italia, en Nueva York, en Madrid, en viajes con su padre, o en Japón. Son textos evocadores de amigos, de amores fugaces, de pequeños episodios que tienen un latido de vida y de memoria herida y gozosa a la vez. Y en la segunda y tercera partes, ha recogido una pequeña selección de sus microcuentos... El li bro incluye un apéndice con textos sobre Julio Alejandro, Juan Carlos Onetti, María Zambrano, de la que fue muy amiga; Javier Cinca recuerda su estancia en Collioure y el misterio de la amputación de la foto tan conocida...

El libro se presenta mañana miércoles, 21 de noviembre, a las 19.30 en la Biblioteca de Aragón.

 

DOS MICROCUENTOS DE ALFREDO CASTELLÓN

 

POR ENVIDIA

 

Ahora me gusta ensalzar las virtudes y los valores de mis semejantes. Así compenso los años en que las negué, solo por envidia, vanidad y soberbia. Pero la madurez y la modestia están poniendo orden en mi espíritu. ¡Qué satisfacción!

 

EL ESCRITOR

 

Los dolores del escritor se iban acentuando a media que su cáncer avanzaba. Tuvieron que administrarle unas determinadas pastillas, evidentemente opiáceos. Al final logro soñar con fantasías maravillosas, que nunca puedo escribir.

UNA BIBLIOTECA PARA FÉLIX

UNA BIBLIOTECA PARA FÉLIX

 

HOMENAJE A FÉLIX ROMEO

EN EL INSTITUTO GRANDE COVIÁN

Esta mañana, en el Instituto Grande Covián, se ha celebrado un acto de homenaje a Félix Romeo Pescador, patrocinado por Ramón Acín y el claustro del Instituto, donde Félix cursó BUP y COU. Han glosado su figura algunos de sus amigos, desde el propio Acín, que fue su primer padrino, el amigo entrañable y profesor que lo acogió en su casa y que lo llevaba de aquí para allá con todos los escritores españoles y aragoneses; Carmen Magallón, que habló por ella y por Teresa Agustín, de la que leyó un emotivo adiós; José Luis Campos, a quien Félix le regalaba ideas para la televisión (fue uno de sus asesores: Félix habría sido un maravilloso jefe de contenidos de Aragón Televisión, un puesto que soñó en los últimos tiempos); José Luis Melero, quien dijo que “de entre los mejores, Félix era el mejor”; Pepe Cerdá, que glosó sus viajes y su complicidad, y Antón Castro.

El profesor Luis, que seguía a Félix en ’La mandrágora’ y en ABC Cultural, coordinó el acto; leyeron cuatro niños, y luego se descorrió una placa ante la presencia de los profesores y de la directora: la biblioteca del Grande Covián pasará a llevar el nombre de Félix Romeo. Hay, en la entrada, un edificio con campana que dibujó en una dedicatoria a Ramón Acín, a quien le había dicho: “yo soy como una campana: cuando llamo acudís a todos”. Hubo mucha gente: estuvieron su familia, sus padres Carmen y Félix, su hermano Pedro, su cuñada María José, sus sobrinas, su compañera Lina Vila (que se emocionó al ver los vídeos que había montado Jesús Ferrer) y su madre María García, etc. Félix llamaba a Lina y María “las García”. Fue una mañana emocionante, con lágrimas, con cariño, con reconocimiento. Pedro Luengo dijo que Félix, esencialmente lector, tenía algo de Funes el memorioso y recordó cómo deslumbró a sus profesores y a sus compañeros cuando hizo un artículo, completísimo, sobre las vanguardias.

 

*Esta foto pertenece al archivo, en internet, de Heraldo de Aragón.

ELOY Y SU PENÚLTIMA CLASE

ELOY Y SU PENÚLTIMA CLASE

 

ELOY FERNÁNDEZ CLEMENTE: ADIÓS A LAS AULAS

Eloy Fernández Clemente impartió hoy su última clase en la Facultad de Económicas como profesor de Historia Económica. Habló, para los alumnos de segundo, de la Revolución Rusa, entre otros asuntos, y abordó la trayectoria de Lenin, Stalin, la llegada de Kruschev y de Gorbachov (“más amado y admirado en el extranjero que en su país”), habló del Pacto del Varsovia, etc., y entonó una canto a la Universidad. Dijo que los dos grandes polos de su vida habían sido su familia (Marisa Santiago, su esposa, apareció por allí y se fundió en un abrazo con Juana de Grandes Labordeta, que poco antes la había definido “como la hermana que no he tenido en casa”) y la Universidad. Dijo que la Universidad “te arropa, te ayuda, te acompaña, te deja trabajar y no trabajar. Jamás me he disgustado ni he tenido un problema con nadie, y aquí se trabaja mucho más de lo que se piensa. Muchos sábados y domingos vienes a la Universidad y hay muchas luces encendidas: la gente está trabajando, investigando”. Puesto a analizar la actualidad, dijo que la historia son eslabones, que las cosas cambian, reconoció que de joven fue un “optimista histórico y que ahora soy un poco más pesimista; la historia son idas y vueltas, y es cierto que vivimos un momento especialmente difícil. Ahora se exige más que nunca que ’alguien haga algo’. No puede ser que no se rectifique, que no se hagan cosas”. Elogió a los alumnos y salió a abrazar a compañeros -José María Campo, Luis Germán, Luis Antonio Sáez, Yolanda Polo, Luis Alegre, Maribel Ayuda, Jaime Sanau, Domingo Gallego, María Teresa Aparicio, Antonio Aznar y muchos, muchos más- y amigos -Juana de Grandes, que siempre lo ha querido mucho, Pepe Melero...- que le habían sorprendido en la segunda hora de su clase. Era la sorpresa no anunciada. Eloy Fernández contuvo la emoción y agarró el micrófono con emoción, con fluidez y con pasión. Era la despedida, 40 años después, de un ciudadano ejemplar y de un profesor que se ha entregado con nobleza a su oficio. Eloy Fernández Clemente, nacido en Andorra, Teruel, 1942, ultima el segundo volumen de sus memorias. Esta foto es de Dulce Saura, alumna de Eloy hace ya algunos años.