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Antón Castro

DEANNA DURBIN: EL AMOR DE BORAU

DEANNA DURBIN: EL AMOR DE BORAU

POSTAL DE BORAU PARA LA ACTRIZ DEANNA DURBIN

José Luis Borau (1929-2012: fallecía ayer en Madrid) era solitario y mitómano. Solía ir al cine Actualidades con su padre, aficionado a las películas de animales y de circo. Él también vio otro tipo de películas de factura sentimental. En ella aparecía Deanna Durbin (nació en Winnipeg en 1921), que se convirtió en un mito íntimo, en un amor imposible. Hizo cuanto pudo para saber la dirección de sus los estudios donde trabajaba aquella joven guapa y dulce, con buena voz, y le mandó una carta, dos o tres cartas. De admiración, de cariño, de indecible amor. No es invención: José Luis Borau me lo contó varias veces; una de ellas en las oficinas de El Imán.

CENTENARIO DE ILDEFONO-MANUEL GIL

CENTENARIO DE ILDEFONO-MANUEL GIL

[Hace algunas semanas, José-Carlos Mainer, catedrático de Literatura Española, historiador e investigador de la literatura y Premio de las Letras Aragonesas, entre muchas otras cosas, publicó este texto sobre Ildefonso-Manuel Gil (Paniza, 1912-Zaragoza, 2003) en ‘El País’. Se lo pido y me lo manda con total gentileza. El próximo jueves y viernes se le recordará en un seminario en la Institución Fernando el Católico.]

 

 

EN EL CENTENARIO DE ILDEFONSO MANUEL GIL

 

José-Carlos MAINER

 

En el otoño de 1967 la universidad de Syrasuse, en el Estado de Nueva York, celebró un simposio sobre el concepto de “generación de 1936”. Como testigos (y actores) de su existencia estuvieron el escéptico José María Valverde, un convencido José Luis Aranguren, y nuestro Ildefonso Manuel Gil (Paniza, Zaragoza, 1912-Zaragoza, 2003), entonces profesor en el Brooklin College, de la ciudad de Nueva York. Su intervención fue tajante: “No me interesa aplicar a la discutida “generación del 36” ningún método definidor de generaciones literarias. Si es una realidad histórico-literaria, soy un miembro de ella. Y si no existe, soy un escritor que anda desvalido, sin ninguna sombra a que acogerse”.

¿Tozudería regional, quizá? Sólo quien ha conocido la soledad civil, que crean la derrota propia y el ufano desdén ajeno, necesita de tal modo reconocerse en un marbete. Le sucedió a Max Aub, que –extranjero de origen y español en México- dio tantas vueltas a su emplazamiento canónico. Se lo oí un día a Vicente Gaos, que reclamaba patéticamente su puesto en la generación del 27, aquella que –no sin alguna razón…- Bergamín vio como una “Sociedad Limitada”… Lo cierto es que a Gil no le faltaban motivos para demandar un puesto bajo algún sol. En julio de 1936, todo sonreía: era un jovencísimo funcionario en nómina que se disponia a pasar las vacaciones con su familia, que ya había fundado con su amigo Ricardo Gullón una revista literaria importante, Literatura (1934); que había publicado un libro de poemas, La voz cálida (1935), en la inevitable órbita de Pedro Salinas, y que guardaba una fotografía –hecha el 26 de junio de 1931- que su padrino literario, Benjamín Jarnés, su amigo Gullón y él se habían hecho en uno de aquellos decorados de cartón que se instalaban en las verbenas (Gullón posó de bailarina flamenca; Jarnés, de palmero poco entusiasta, y nuestro Gil, de guitarrista). Era una de esas fotos que aseguraba la pertenencia a una época y a un designio vital.

En septiembre de 1936 el presunto guitarrista de 1931 estaba preso y condenado a muerte en el Seminario de Teruel, habilitado como cárcel de los rojos de la ciudad; salvó la vida, pero no recobró su puesto administrativo, ni volvió a saludar nunca a algún antiguo amigo. Tardó muchos años en contar su experiencia en la novela Concierto al atardecer (1992) y antes, en algún poema que evocaba sus pesadillas de muchas noches. Como bastantes otros hombres dignos, rehizo los restos de su vida, trabajó donde le dejaban –dio clases en un colegio privado, escribió en los periódicos y revistas que había, fue regente en un diario local…- y en 1945, la colección Adonais le publicó un precioso libro, Poemas de dolor antiguo, que hablaba en versos entonados, de aire clasicista, de cómo y dónde se vuelve a cobrar el gusto del sabor de la vida. Pero también una sección entera invocaba el título de “Elegías” y hablaba crípticamente de lo perdido. Ese fue el lugar del primer poema que se consagró en España a la memoria de Miguel Hernández y de otro, “Al soldado desconocido”, que paladinamente se refería a los combatientes republicanos. En enero de 1947, y en una carta que su amigo José Manuel Blecua dirigía a Sender, añadió un post-scriptum en que le saludaba y le pedía encarecidamente que le buscara algún puesto docente en Estados Unidos. Sender no le contestó nunca… De aquella época feroz quedan otras dos fotografías importantes. La primera es menos divertida, pero más entrañable y también más heroica a su modo que la de 1931: celebrando la Nochevieja de 1948, Ildefonso –a quien todos llamaban Manolo- baila con su mujer Pilar Carasol y Blecua con la suya, Irene Perdices (Jesús Munárriz la apostilló años después en un poema precioso). La otra foto se la hizo Gil con Vicente Aleixandre en el memorable Congreso de Poesía de Segovia, en 1952, ocasión de redención provisional para tanto poeta rojo o separatista como había. También era el síntoma de una época.

En 1962 fue Francisco Ayala quien le consiguió el anhelado empleo norteamericano, cinco años antes de que dijera en la universidad de Syracuse lo que ya sabemos. Escribió, entre tanto, sin descanso: poemarios como El tiempo recobrado (1950) y El incurable (1957) y novelas como La moneda en el suelo (1951), retrato desazonante de un violinista fracasado (que obtuvo el Premio Internacional de Primera Novela, del editor Janés), y Juan Pedro el dallador (1953), relato de una venganza rural; no es difícil leer, entre líneas de todos estos libros, la huella viva de la guerra civil. Con el paso de los años le llegó el reconocimiento tan comineramente aplazado… Y a su regreso de América, en 1983, se le encomendó el carenado y pintura de la Institución Fernando el Católico, trabajo que realizó con tacto y entusiasmo, de modo que hoy ya nadie recuerda las poco recomendables señas de su nacimiento y el perfil de su primer Consejo de 1943. En su nuevo puesto pudo celebrar el centenario de Benjamín Jarnés, una vieja deuda de afecto. Y fue feliz, como revelan los dos volúmenes de sus amenas memorias: Un caballito de cartón (1996) y Vivos, muertos y otras apariciones (2000). Adoraba a su mujer y a sus hijos, la mayoría de los cuales hicieron carrera en Estados Unidos. Tuvo tertulia propia, de la que era además titular honorífico. Escribía –siempre a mano, en cuadernos artesanales que le solían traer de América- y blasonaba de ser el poeta español en ejercicio más anciano. Poemaciones (1982) y Las colinas (1989) fueron sus dos últimos grandes títulos. Pero aquellos otros que cerraron su carrera tienen un especial sabor y demuestran que nunca perdió aquel empaque que le era connatural: se titulan, muy adecuadamente, Por no decir adiós (1999) y Vida, unidad de tiempo… poesía (2001), aunque hay todavía uno póstumo, Cancionerillo y otros poemas (2003).

En 1945 había pedido que “vuelva a hallar el verso la pureza / del primer ave y la primera rosa. / Muerte, amor, poesía, conservadme sólo hasta ese momento”. Pero también su “Poética” de entonces afirmó, con ecos de Quevedo, que “más que en frío granito, / quiero el nombre grabado / al pie de un verso en sangre sustentado”, lo que ya incluía al futuro poeta disconforme de Homenaje a Goya (1946), al rebelde social de “Las graveras”, el amigo leal de sus amigos que los retrata en De persona a persona (1971), o al disidente cósmico de Elegía total (1976). Fue siempre fiel a esos principios y un hombre bueno; convendrá que recordemos estas cosas, que no abundan, en su centenario de 2012.

 

 

 

                  PARA LEER A GIL

La Colección Larumbe, de clásicos aragoneses, editada por varias instituciones regionales (el Gobierno de Aragón, las Diputaciones Provinciales y la Universidad de Zaragoza), tiene en su catálogo la Obra poética completa (2 vols.), ed. Juan González Soto (2005); la novela La moneda en el suelo, ed. Manuel Hernández Martínez (2001), y la Narrativa breve completa, del mismo editor literario (2010). A Manuel Hernández Martínez se debe también un amplio estudio panorámico, El silencio cálido desde una colina. Cancionero de la vida de Ildefonso Manuel Gil, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1997, que amplía el más veterano trabajo de Rosario Hiriart, Un poeta en el tiempo. Ildefonso Manuel Gil, IFC, 1981, completado en su día con el volumen de la misma autora, Ildefonso Manuel Gil ante la crítica (1981). Los dos tomos de sus memorias, Un caballito de cartón (1915-1925) y Vivos, muertos y otras apariciones (1926-2000), están en el catálogo de la zaragozana Editorial Xordica.

 

*Dos retratos de Ildefonso: con José Manuel Blecua, su entrañable amigo que le enviaba unas cartas de preciosa caligrafía, y un retrato de juventud.

 

FLOREAL TORGUET, EN EL PIGNATELLI

FLOREAL TORGUET, EN EL PIGNATELLI

Floreal Torguet Pena nació en Osso de Cinca, Huesca, en 1935. De niño trabajó en el campo; disfrutó de la escuela, de los libros y de los tebeos. Siendo muy joven partió a Francia con su madre. Pronto descubre que tiene una gran capacidad de liderazgo y de movilidad. En 1965 regresa a España y se suma a las corrientes sindicalistas de clandestinidad. Será uno de los activos de CC. OO., que conocerá la cárcel, y uno de los baluartes del sector de la construcción. Ayudado durante una década por amigos, entre ellos el escritor y poeta Javier Delgado, ha redactado su autobiografía de combatiente: ‘Construir la libertad’ (Prames). El libro de una vida, de una lucha, de una aspiración a los sueños. Se presenta hoy viernes, en el Centro Pignatelli, a las 19.30. Floreal estará acompañado de Julián Buey (de ahí he tomado su foto), Javier Delgado, Carlos Forcadell, Nicolás Sartorius y Modesto Pascau.

 

CONTRAPORTADA DE JAVIER DELGADO

Para un lector y, sobre todo, para un escritor que ama las autobiografías, asistir al alumbramiento de la de Floreal Torguet (Osso de Cinca, Huesca, 1935) produce un gran entusiasmo: que un albañil líder de CCOO recuerde con esa luz de independencia rebelde, a sus setenta años, las aventuras desde su infancia rural, su exilio adolescente en Francia, sus tareas agrícolas, sus bailes y sus correrías, su aprendizaje del oficio de la construcción, su vuelta al Aragón de los años 60, sus asambleas y sus períodos de cárcel, su lucha constante por afianzar un sindicalismo capaz de plantar cara a la patronal, al franquismo y a los amos del mundo de hoy, su amor de marido y de padre…y que lo haga con un borbotón de voz semejante al que lanzó al mundo el poeta Miguel Hernández es una razón para reconciliarse con el género humano, que produce a tipos como este Floreal que abre su intimidad en un libro que nos honra, con su sinceridad y con la calidad de su escritura, a todos.

Javier Delgado

ILDEFONSO-MANUEL GIL: POESÍA. 2

ILDEFONSO-MANUEL GIL: POESÍA. 2

ILDEFONSO: ‘ELEGÍA A MIGUEL HERNÁNDEZ’ / 2

Ildefonso-Manuel Gil fue de los primeros poetas que le dedicó una elegía a Miguel Hernández (1910-1942). Aquí está el texto, esta segunda entrega de la lírica del poeta de Paniza y Daroca.

 

 

 

ELEGÍA A MIGUEL HERNÁNDEZ

 

 [Al poeta Miguel Hernández]

 

Quiero estos versos duros como el bronce

-metal para esculturas y campanas-,

que fluyan de mi duelo abiertamente

por honrar tu memoria y por llorarla.

 

Tu figura se pierde ya en la senda

ya no se ve tu gesto campesino,

no se escucha tu voz, ni tu mirada

se asombra, ni tu voz responde al trino.

 

Otros poetas que murieron antes,

llenando de dolor tu poesía,

salen a recibirte. Las estrellas

tienen temblor y voluntad de lira.

 

Canto y lloro por ti, por el poeta,

por los versos que ya no dirás nunca.

No preguntéis al hombre dónde iba.

¡Que la tierra silencie las disputas!

 

Ved que un poeta ha muerto y los poetas

llorar debéis su muerte verso a verso,

en duelo y en canción, porque se ha ido

por un camino de laurel y ensueño.

 

¡Tú no tendrás, Miguel, elegías de piedra

porque el mármol es frío para dolor tan alto;

pero en las tardes claras leeremos tus versos

y aprenderá la luz eternidad, milagro!

 

Poemas de dolor antiguo’, 1945 (pp. 30-31).

 

EFC, POR JAVIER DELGADO

EFC, POR JAVIER DELGADO

ELOY FERNÁNDEZ CLEMENTE

 

Por Javier DELGADO

[El poeta, narrador, botánico y bibliotecario ha dejado este retrato de Eloy en mi facebook. Y lo traigo aquí por si alguien lo quiere leer.]

 

Eloy es una de las personas que me han mantenido vivo durante estos últimos largos de depresión. Sus llamadas, sus regalos, sus chistes malísimos, sus comentarios sobre la tortilla de patata que compartíamos, su respeto a mi la dolor raramente comprendido, su generosidad en la escucha, sus despedidas de vacaciones, sus ánimos cariñosos, su naturalidad, su estar ahí siempre. Me importa un pito su jubilación de la Universidad. Necesito a Eloy tan activo mental y cordialmente como ha sido en todas sus vidas, porque Eloy ha vivido muchas vidas y algunas no eran suyas sino de los otros, de los que le conocíamos y las vivíamos con él, o gracias a él. Eloy se ha echado a la espalda muchas vidas, incluidas vidas no amigas con él mismo. ¿Catedrático de Historia de la Economía? Pues sí. También muchas cosas más y alguna menos de las que hubiera querido hacer sin ese sentido del deber cívico tan profundo que tiene. Un día contaré cómo conocí realmente a Eloy Fernández Clemente, cómo supe quién era, como aprendí a ser su amigo y a respetar enormemente sus actos (libérrimos, sí; pero también "obligados"). Quien haya leído la primera parte de sus memorias, sobre todo la parte relativa a su infancia y primera juventud sabe quién es Eloy si antes no se había enterado. Besos y besos a esa sabiduría más allá de la sabiduría universitaria, esa sabiduría que ha hecho de Eloy un "hombre bueno" en un país cainita.

PERÚ-MARTÍN CHAMBI-CASTRO PRIETO

-El Museo Pablo Gargallo se traslada al Perú

de los fotógrafos Martín Chambi y Castro Prieto    

   

-El Ayuntamiento de Zaragoza y la compañía DKV Seguros unen esfuerzos y presentan en el emblemático museo municipal la exposición “Perú. Martín Chambi-Castro Prieto”

-La muestra, que se inaugura hoy y permanecerá abierta al público hasta el próximo 27 de enero, constituye un recorrido visual por la cultura y las gentes del país sudamericano a través de la particular mirada de estos dos artistas  

[Información de Alberto Gascón. Ayto de Zaragoza] El Ayuntamiento de Zaragoza y la compañía DKV Seguros, a través de su programa de arte, ARTERIA DKV, han presentado esta tarde la exposición “Perú. Martín Chambi-Castro Prieto” que desde hoy y hasta el próximo 27 de enero albergará el Museo Pablo Gargallo de Zaragoza. Han tomado parte en  el acto de inauguración el consejero de Cultura, Educación y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Zaragoza, Jerónimo Blasco, el consejero delegado de DKV Seguros, Josep Santacreu, el comisario de la exposición, Alejandro Castellote, y uno de los dos artistas, el madrileño Juan Manuel Castro Prieto.

 

            La muestra recoge 80 obras realizadas por los fotógrafos Martín Chambi y Juan Manuel Castro Prieto sobre la cultura y las gentes de Perú. Una selección de fotografías presentadas en diferentes formatos, en blanco y negro las de Martín Chambi, y en color las de Castro Prieto, fechadas en la primera mitad del siglo XX las de Chambi y en la primera década del XXI las de Castro Prieto. Las obras se han agrupado por afinidades temáticas en cada uno de los tres espacios que forman la sala de exposiciones temporales del Museo Pablo Gargallo.

 

            Dado que el archivo que conserva la Fundación Martín Chambi sigue deparando sorpresas, entre las que destaca la aparición de nuevas placas originales no conocidas anteriormente, en la producción de esta muestra se han incorporado 30 fotografías nunca antes expuestas en España, lo que incrementa extraordinariamente la significación internacional del proyecto.

 

            La exposición “Perú. Martín Chambi-Castro Prieto” recoge una amplia muestra de las instantáneas capturadas por ambos artistas, que reflejan la realidad de aquel país en dos momentos separados en el tiempo, con dos miradas diferentes. La de un indígena de una pequeña aldea quechua, que con sus imágenes supo hacer un retrato antropológico de las gentes de su país y de su historia. Y la de un artista fascinado por Perú y la obra de Chambi, que ha realizado en sus viajes una crónica visual contemporánea de sus habitantes y escenarios.

Chambi es uno de los artistas peruanos más importantes del siglo XX, con una obra que refleja la realidad de una sociedad profundamente marcada por las diferencias sociales y étnicas en las primeras décadas del pasado siglo.

 

            Por su parte, Juan Manuel Castro Prieto, fotógrafo nacido en Alcalá de Henares, es uno de los positivadores más reconocidos de nuestro país. De hecho, de un viaje a Perú para positivar los negativos de Martín Chambi, para la que habría de ser la primera exposición retrospectiva en España de este artista, nace su profunda admiración por su obra y la fascinación por el país andino. A aquel primer viaje le seguirían varios más y surgiría su posterior obra “Perú, viaje al sol”.

 

 

 

PREMIO PARA JAVIER ARRUGA

PREMIO PARA JAVIER ARRUGA

El escritor Javier Arruga me escribe con esta buena noticia:

Estimado Antón: Como verás, te escribo para invitarte a la presentación en Madrid de De la montaña y el amor... novela que ha resultado ganadora en la XIV edición del Premio de Literatura de Viajes, Montaña y Aventura Desnivel. 

La verdad es que el premio me lo notificaron hace un mes, pero entre unas cosas y otras no le he dado publicidad. No obstante, antes de enviarlo urbi et orbi, he querido enviártela a ti para que tengas conocimiento.  

La presentación, podrás leer, es en Madrid, pero llevo idea de presentarla en Zaragoza entre el 11 y el 20 de diciembre.

Ha querido además la casualidad que Primavera en la Guarguera. Un viaje a pie por el Pirineo aniquilado, y que es la continuación de los Cucutes, salga también en Mira Editores antes de fin de año, si bien la presentación la pospongo a finales de enero o principios de febrero.  

Nada más. Era simplemente para que tuvieras conocimiento. Ya charlaremos con calma cuando puedas, pues me gustaría que me ayudaras a darle difusión.

 

Ps. Ahí va la invitación.

 

  

Queridas y queridos amigas y amigos

Tengo el placer de invitaros a la:

Presentación de la novela ganadora del XIV Premio Desnivel de Literatura de Montaña, Viajes y Aventura:

De la montaña y el amor

Publicado por Editorial Desnivel

Presentación que coincidiendo con el Día de las librerías

http://www.libreriadesnivel.com/noticias/200/) tendrá lugar en la:

Librería Desnivel. Plaza Matute, 6. 28012 Madrid. Metro: Antón Martín

el próximo 30 de noviembre de 2012 a las 19.30 horas.

Sobre esta novela, ya disponible en las librerías, se ha escrito:

http://www.bulder.es/cultura/premios/de-la-montana-y-el-amor-de-javier-arruga-oleaga-premio-desnivel-de-literatura-2012

De manera que allí os espero para leer juntos unas páginas y comprobar si lo dicho es cierto.Será además un placer intercambiar con vosotros y vosotras esos primeros comentarios que todo autor espera que sean elogiosos.

¡Hasta el viernes 30!

ATENCIÓN. Os informo también que esta novela será presentada proximamente en Zaragoza en un lugar y fecha que se comunicarán en breve. Estad además atentos y atentas a otras inminentes novedades literarias...

 

EFC: UN SABIO DE CERCANÍAS

EFC: UN SABIO DE CERCANÍAS

 

[Hoy, en la columna ’Río abajo’ de ’Artes & Letras’ (HERALDO) publico este texto sobre Eloy Fernández Clemente, a quien conocí al poco tiempo de entrar a trabajar en ’El día de Aragón’, el 1 de julio de 1987, hace ahora 25 años. Siempre ha sido un hombre muy importante en nuestras vidas: un amigo, un maestro, un ciudadano afectuoso y siempre próximo.]

 

EFC

 ¿De qué hablan los sabios que se mezclan con la gente, que se pasean a cuerpo, cómo escribió Gabriel Celaya, y que emprenden aventuras con pasmosa naturalidad? Aventuras como cofundar ‘Andalán’ con Labordeta, dirigir la ‘Gran Enciclopedia Aragonesa’; incursiones complejas como la de inventariar la historia y sus criaturas para redactar ‘Gente de orden’, esa mirada casi infinita al Aragón de los años 20. Eloy Fernández Clemente (Andorra, 1942) es EFC: un mundo de incitaciones, un árbol de conocimientos, de curiosidad y de complicidad. Ha sabido tener amigos hasta debajo de las piedras: aquí, allá, en Inglaterra, en Latinoamérica o en Portugal, que ha sido su segundo país, o el refugio desde el que ha entendido mejor Aragón. Eloy decía el pasado lunes hasta luego a la Universidad de Zaragoza. Hasta pronto. O “seguiremos viéndonos a diario”: en los libros, en las investigaciones, en los ojos de tantos alumnos, que son y han sido amigos y discípulos de alma, a lo largo de 40 años de enseñanza. EFC ha sido un maestro de cercanías. Un hombre abierto, de ojos achinados, de intensidad indesmayable, generoso y patriarcal, capaz de entonar una jota o una cantiga de ribera, como si estuviera en Cariño, su refugio en el Atlántico. No se entendería este territorio sin sus desvelos y esa enfermedad particular que él ha tenido: la buena disposición. El cariño. El contagio de saberes. Ha escrito de todo y, además, ha sabido jugar al guiñote. Sin él no se entendería ni siquiera Labordeta. Tras sus dos últimas horas de clase, entre un coro inesperado, salió del aula: allí le esperaba Marisa Santiago, que siempre ha estado ahí, para llevarlo al cine, de paseo o para hablarle de la lluvia. Eloy es un sabio rocero y sentimental que igual habla de Costa, Nipho, los ojos de Jacqueline Bisset o de la melancolía de la lluvia.