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Antón Castro

DIÁLOGO CON LOS PIANISTAS MORENO GISTAÍN, EN CONSTANTE GIRA

Los hermanos Juan Fernando y José Enrique Moreno Gistaín, de Barbastro, finalizaron 2010 con una gira por EEUU y Reino Unido. Fue un año intenso para ellos, ya que también fueron invitados a Bruselas dentro de las actividades de la Presidencia Española de la UE, inauguraron el Festival New Talents de Sofía (Bulgaria) y en España presentaron en gira diversos programas como dúo, como solistas y con orquesta. En 2011 han reanudado su actividad internacional con un concierto en Ginebra, y estos días viajan por Estonia para actuar en Tallín, Capital Europea de la Cultura 2011.

¿Cuál es vuestro balance general de la gira internacional 2010?

Juan Fernando. - El sentimiento fundamental es agradecimiento, y además en muchas direcciones; a las instituciones que apoyan nuestra actividad internacional (principalmente el Gobierno de Aragón, Juventudes Musicales de España, Fundación Eutherpe y Asociación DICE), a los festivales, asociaciones y fundaciones que han acogido nuestros conciertos y a los diferentes públicos de los que hemos disfrutado. La medida del interés de las cosas que haces siempre te la dan los demás, así que la confianza es lo más valioso. Por otra parte, la posibilidad de presentarte a públicos muy diversos supone un aprendizaje insustituible.

¿Qué se aprende en una experiencia como esta?

José Enrique. - Aprendes muchas cosas de tus propias respuestas a cada situación, nunca hay dos conciertos iguales, y de esas diferencias entre unos días y otros es de donde sacas muchos estímulos. Por otra parte, es muy interesante ver cómo se organiza la vida en cada país (especialmente la vida musical), cómo vive cada público los conciertos y lo mejor de todo es el vínculo que creas con la gente que encuentras en tu camino.


¿En qué lugares habéis estado exactamente?

JE - Estuvimos en Bruselas, ofreciendo un concierto con motivo de la Presidencia Española de la UE, en el festival Young Musical Talents de Sofía, después estuvimos en la Bahía de San Francisco donde ofrecimos varios conciertos en la zona de Sillicon Valley y de allí viajamos al norte de Inglaterra donde tocamos para varias sociedades de conciertos.

¿Cómo es el público norteamericano?

JF- Lo más estimulante del público norteamericano es su diversidad. Un ingeniero filipino que estudió en Londres escucha en San Francisco un concierto de  unos pianistas españoles que tocan música de compositores rusos, franceses, británicos y españoles en un festival promovido por una fundación japonesa. ¿No es maravilloso?

¿Cuál es la magia o el secreto de este trabajo a cuatro manos?

JF - La magia está ya en la música. Como intérpretes intentamos transmitirla. Más específicamente como dúo, tratamos de aprovechar muchas posibilidades del piano que son inabarcables cuando uno toca sólo. Si hay un secreto en la interpretación musical, hay que buscarlo desde la alegría, la pasión, la curiosidad, y el estudio constante. Con la preparación sucede como con la libertad o el amor, uno siente que nunca es suficiente.

¿Cuáles son vuestros próximos proyectos para este 2011?

JE - Acabamos de regresar de Ginebra y lo siguiente es una gira de conciertos en Estonia, donde tocaremos en Tallín, que este año es Capital de la Cultura Europea. La siguiente parte del año la dedicaremos a proyectos a solo, donde tendrá especial relevancia los conciertos con las Variaciones Diabelli de Beethoven que interpretará Juan Fernando en varios auditorios como el de Barcelona y que tendrá difusión mediante Euroradio. Esta obra es una de las cumbres de la literatura para piano y estos conciertos serán muy especiales. Después volveremos a tocar juntos en varios conciertos en España, destacando la Schubertiada de Vilabertrán, que también se grabará para la radio, o la Fundación March en Madrid y otros proyectos en los que estamos trabajando para República Checa, Suiza, Alemania y Centroamérica.

¿Dirías que esta es una experiencia que cambia la vida, que os puede cambiar la vida?

JE - De alguna manera cada experiencia que tienes te cambia y te enriquece, resulta más difícil medir hacia dónde, cómo o cuánto. Lo que es seguro es que para dar cada paso, por pequeño o grande que sea, necesitas a mucha gente que te ayude a darlo, y cada una de esas personas (sea tu familia, tu pareja, tus amigos o tus compañeros de aventura) está cambiando tu vida.

*En las dos fotos: Juan Fernando y José Enrique Moreno Gistaín, grandes seres humanos, cariñosos y vitalistas, y estupendos pianistas de Barbastro y del mundo. Una versión algo más reducida de la entrevista apareció en 'Heraldo'. 

LUIS ALEGRE RESPONDE HOY A UN CHAT EN 'HERALDO'

Luis Alegre, que dirige hoy la sesión número 100 de ‘La buena estrella’, responde este mañana a partir de las doce a un chat en ‘Heraldo de Aragón’. Luis es un trabajador indesmayable: dirige el Festival de Cine de Tudela, es guionista del Festival de Cine de Málaga, prepara un nuevo proyecto con David Trueba, ultima un libro para Xordica, prepara un programa de televisión, da clases en la Universidad de Zaragoza, colabora con Miguel Mena y Montserrat Domínguez en la Cadena Ser, escribe en ‘As’, entre otras colaboraciones, y se multiplica como embajador de Aragón y como mensajero constante del cine, del cariño y de la amistad. Es Hijo Adoptivo de Zaragoza y Premio Isabel de Portugal con todo merecimiento. Un hombre que se define por sus amigos: a todos, de aquí y de allá, célebres y no tan célebres, los pone en conexión. No es celoso; no sé si un poquillo por el amor de algunas mujeres. No lo sé: en eso, Luis Alegre es un misterio. Eso sí: es un hijo estupendo de Felicitas y del inolvidable Alberto, que le enseñó a amar el cine, los secretos del campo y de la jota, y las palabras más hermosas de la literatura, los versos de Marcial, entre ellas. Es uno de esos aragoneses necesarios: generoso, lúcido, hiperactivo, bondadoso y un cómplice desvelado de todos los prismas de la cultura.

*Esta foto de Luis Alegre de ’El País’ lo retrata: vivaz, feliz, dulce. Como si fuera a comerse el mundo con un asombro infantil.

FERNANDO TRUEBA, HOY, EN 'LA BUENA ESTRELLA' 100 CON 'CHICO Y RITA'

Fernando Trueba es un cineasta muy especial. Es un cineasta apasionado: se enamora de un texto, de un mundo, de una música, y allá se va. Investiga, busca, redacta el guión (o lo escribe con alguien: con Azcona, con García Sánchez, con Jonás Trueba, con Ignacio Martínez de Pisón…) y dirige. Una de sus obsesiones /devociones desde hace muchos años es el mundo de la música latina o caribeña. La música a secas. De ese fervor ha nacido su última película: ‘Chico y Rita’, una obra de animación sobre el amor, la música, el canto, la sensualidad, Cuba, etc. En ese proyecto han intervenido con mucha intensidad Ignacio Martínez de Pisón, que redactó el primer borrador de guión y lo aquilató luego, Javier Mariscal (que ha dibujado la película, que se entusiasmó con el proyecto, con la música, con el propio Trueba), Bebo Valdés, que es el alma melódica o sonora de la pieza. Y muchos más. Una película es una confluencia de seres y de intenciones: es un mar de trabajo y de complicidad. Hoy, esta tarde, a las 20 horas, Fernando Trueba, recién llegado de Miami, creo, acude al ciclo ‘La buena estrella’ con su gran amigo, con su gran hermañico Luis Alegre. ‘La buena estrella’ alcanza hoy su edición número 100; hasta ahora ha visto pasar a 175 actores, directores, músicos, creadores de cine, teatro, música… Fernando trabaja ahora en varios frentes: una película sobre el músico brasileño Tenorio y otra, inspirada en Arístides Maillol, sobre el artista y su modelo.

 

HOY, 'BORRADORES' A LAS 0.45

HOY, 'BORRADORES' A LAS 0.45

 

BORRADORES CELEBRA EL DÍA INTERNACIONAL

DE LA MUJER TRABAJADORA

 

Las profesoras y escritoras Carmen Romeo y Cristina Baselga son dos de las invitadas al plató de Borradores, que esta noche está anunciado a las 0.45 horas. Ambas, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, hablan del libro ‘Callejero. La Zaragoza de las mujeres’ (Casa de la Mujer), en cuya redacción también han participado Gloria Álvarez y Concha Gaudó. El volumen ofrece un recorrido por las calles con nombre femenino así como un diccionario biográfico de joteras, sopranos, pensadoras, escritoras, reinas o, entre muchas otras, heroínas de Los Sitios: desde Felisa Galé a Pilar Lorengar y Pilar Bayona, desde María Zambrano a Josefa Amar y Borbón, Ana María Navales, Petronila a Casta Álvarez o Agustina de Aragón. La primera parte del programa está dedicada a la mujer, y ofrece dos reportajes: uno sobre la pianista y directora de orquesta Laura Pérez Soria, una zaragozana que dirige la Orquesta de Cámara Femenina de Viena y que es capaz de abordar repertorios de Shostakovich, Schoenberg, Rossini o Mozart, y otro sobre la actriz y cantante Raquel Meller, a través del montaje que realiza el grupo Tribueñe, con dirección de Hugo Pérez e interpretación de Maribel Per.

También acude al estudio el escritor Juan Herranz, que habla de su nueva novela ‘Esperando a los ángeles’ (Brosquil), una historia que mezcla los crímenes en serie y los diagnósticos falsos de un médico perturbado, la desaparición y el thriller, y ‘Los luchadores de Ejea’ (DPZ), un volumen que narra la historia cuatro grandes campeones de lucha libre, que alcanzaron el campeonato del mundo. Además, Borradores visita dos exposiciones: la de Luis Díez, en el Cuarto Espacio, ‘El frío y el Gran Pez’, un homenaje y un diálogo con ‘Moby Dick’ y Herman Melville a través de la pintura, la ilustración y el cómic, y la de José Luis Balagueró, el gran pintor de Romanos que expone su obra del último lustro en el Museo Camón Aznar; Balagueró cuenta distintas experiencias, como el fusilamiento de su padre, su visita a Picasso y su travesía a través del arte en Francia, en Estados Unidos y ahora en El Escorial.

La actuación corre a cargo del joven grupo Almas Mudas, que tocó en los Premios de la Música Aragonesa en el Teatro Principal. Este quinteto de pop rock interpreta dos temas: ‘Estilo Bowie’, una de sus canciones más conocidas, y ‘Boxeo para dos’.

 

*En las fotos, Laura Pérez Soria y el grupo Almas mudas.

'ÁGORA': CUENTOS PARA MANUEL BENITO

‘Ágora’, del sello Sariñena Editorial, reúne 19 textos redactados por amigos del escritor, historiador y etnógrafo, Manuel Benito, fallecido en enero de 2010, autor de los libros ‘Huesca. Álbum de adioses’ (Sariñena editorial) o ‘Orwell, las tierras de Aragón’ (Trallero Editorial). El título del libro es «un homenaje del mundo de la cultural altoaragonesa a su figura a través de sus mejores armas: la palabra y el conocimiento», según dice, Salvador Trallero. El libro ha sido coordinado por Eugenio Monesma, e incorpora las firmas de Ángel Gari, José Antonio Adell y Celedonio García, Jesús Inglada, Severino Pallaruelo, etc. Reproduzco aquí mi artículo, que narra una anécdota real.

 

UN CUENTO CON APARECIDO EN LOARRE

 

La historia reciente de Huesca no se entendería sin Manuel Benito Moliner. Era uno de esos sabios pegados a un territorio, a una forma de ser, a un manantial de cultura. Amó La Hoya y los Monegros, y fue capaz de armonizar un sinfín de saberes y de relatos menudos. Era médico y escritor, etnógrafo y fotógrafo, un coleccionista de casi todo, un curioso ávido de personajes, de hechos, de misterios. Coincidimos poco, pero siempre supe que en él había un cómplice, ese amigo casi invisible al otro lado del teléfono o del correo electrónico con quien podías hablar. De inmediato, ponía a tu disposición los datos, la iconografía, su sensibilidad inagotable, la camaradería del escritor. Hablábamos de muchas cosas: de la Guerra Civil en Huesca y provincia, de botánica, de ritos. Recuerdo que le presenté en Zaragoza uno de sus libros más bonitos: ‘Huesca. Álbum de adioses’, que le publicó Salvador Trallero, y que hablamos mucho de otro proyecto en el que había puesto el alma: ‘Orwell en las tierras de Aragón’, también editado por Trallero.

Georges Orwell era un personaje que le fascinaba: le gustaba contar que a veces soñaba con que se cumpliera aquel deseo suyo de regresar al Coso y a los porches a tomar un café. Hablar con Manuel Benito suponía recorrer narraciones de aviadores, de combatientes, de personajes entrañables como Durán Gudiol o Rafael Andolz, como Ramón Acín, como León Abadías o los aguadores. Y en nuestras conversaciones siempre aparecían maestros como Eugenio Monesma, que había sido como él un andariego de tradiciones, de imágenes para siempre y de criaturas, como Ángel Gari, que era una referencia para abordar la brujería, las apariciones, las supersticiones y algunos deslumbrantes procesos históricos. Una de las anécdotas más hermosas que conservo de él, o con él, se sitúa en el castillo de Loarre. Yo volvía de un viaje por los Pirineos, con parada en Jaca y en San Juan de la Peña, en concreto; de repente conduje hacia el castillo. Había empezado a anochecer. Hacía mucho tiempo que no estaba en Loarre, que es un lugar que me fascina, y que vinculo siempre con Ramón José Sender y con la película ‘Valentina’ de Antonio José Betancor. Cuando llegamos allí, iba acompañado de algunos amigos que habían venido de Nueva Zelanda, no supe acceder al recinto. Y no se me ocurrió llamar a nadie salvo a él. Marqué su móvil y le pregunté qué tenía que hacer: me contó leyendas, me habló de personajes y del propio Sender, de libros como ‘Solanar y lucernario aragonés’ y, finalmente, me confesó que no podía ayudarme. No sabía a quién debía dirigirme en aquella noche otoñal y romántica. Una luna inmensa y dorada, de una pureza ideal, se desplegó sobre la ladera. No encontrábamos la manera de cortar la conversación: ni él ni yo. A mí me parecía una estampa deliciosa, con Manuel al otro lado del hilo y con su voz apagándose, y a él le gustaba que yo le hablase de la luna que parecía blanquear las paredes de la fortaleza. Me dijo: “Si no te conociera y si no conociera el castillo, pensaría que me estás contando un cuento de Gustavo Adolfo Bécquer”.

Quedamos en vernos pronto. Quedamos en cenar. Tenía esperanza: creía que, más temprano que tarde, volvería a sus libros, a sus poemas secretos, a sus cuentos, y que retornaría al camino. Cada vez que paso por Loarre subo hasta el castillo y me quedo allí mirándolo. Sé que tengo una charleta aplazada con él y que cualquier día, cuando se muera la tarde, aparecerá su fantasma: llevará un cuaderno de campo, la paciencia del paseante y probablemente una cámara de fotos.

MÁS ACERCA DE ÁLVARO CUNQUEIRO

Ese hombre de letras inagotable que es Elías Moro Cuéllar me recuerda que son varios los escritores amigos que recuerdan y han recordado a Álvaro Cunqueiro. En febrero de 2008, el escritor, editor, poeta y traductor Antonio Rivero Taravillo le dedicó este texto en su estupendo blog: Fuego con nieve.

http://fuegoconnieve.blogspot.com/2008/02/de-lvaro-cunqueiro.html

El texto, se dice, había aparecido en la sección ‘La mirada’ de ‘El correo de Andalucía’. Aquí traigo el artículo de Rivero Taravillo, tan delicado y lleno de sugerencias.

 

DE ÁLVARO CUNQUEIRO

 

Por Antonio RIVERO TARAVILLO

Uno, que cuando pergeña estas líneas aún está ebrio por la lectura de Cuando el viejo Simbad vuelva a las islas, tiene que hacer un verdadero esfuerzo (el de los escritores de segunda que se niegan a serlo de tercera) para no imitar el estilo prodigioso de Álvaro Cunqueiro.

De nuevo deslumbrado por su prosa, trata uno, digo, de no ir tras de sus pasos dando tumbos torpes de pavo raso que quiere ser pavo real. Y es que el autor de Mondoñedo ostenta un raro privilegio: el de poseer una de las voces más personales y reconocibles de nuestro siglo, el de haber entrado a saco en el lenguaje para, como un Robin Hood galaico, dárnoslo, liberal, a los pobres.

He llamado a Cunqueiro autor, y por tal lo tengo, más que por escritor o escribano. Fabulador, hacedor de historias, narrador, narrador sobre todo. Pero narrador de los que ya no quedan, a lo tradicional, con regusto por contar —y oír contar— una historia. “¿No tiene pena de la vida quien en la larga noche no sepa decirse un cuento?”, Cunqueiro dixit. Bien podría haber nacido en Irlanda, un país que tanto comparte con el suyo, donde aún la gente se congrega alrededor de un buen fuego y un narrador que cautiva a su audiencia hasta la madrugada.

Como la Scherezade famosa o el Simbad éste, viejo y locuaz, que nos encandila. El que Cunqueiro escribiera se debe a contingencias y a un accidente llamado Gutenberg, con su secuela de prensas y ediciones. Y a que de algo tenía que vivir. Si no, puede que hubiera sido simplemente un narrador oral, un cuentista para unos pocos afortunados. Lo que nos da idea de las muchas maravillas que sin duda nos hemos perdido de autores anónimos: novelas, cuentos, que han quedado en el aire, que al aire van y el aire se lleva en su oralidad efímera, sin duda inolvidable y ya olvidada, con palabras de Borges.

Mucho se habla de realismo mágico. A pocos cuadra tan bien como a Cunqueiro. Ahí están para demostrarlo sus artículos o esas joyas de una página que son sus retratos de personajes gallegos y en los que se dan la mano tipos populares, provincianos, ordinarios, con las hadas, los portentos y ese otro mundo para el que no siempre tenemos ojos.

Otra de las cualidades de Álvaro Cunqueiro es su inaudita capacidad de invención, ese sacarse del magín lo que nunca ha visto: la Bretaña que no había pisado nunca, tan pormenorizada en Las crónicas del sochantre, el oriente de Simbad, del que nos llega el aroma de las especias y la sal de las singladuras. El sexto sentido de los celtas es la imaginación, como la que derrocha el anónimo autor de Uilix mac Aleirtis, la versión en irlandés medieval de las aventuras de Ulises, en las que las descripciones de una Grecia ensoñada se ofrecen con todo lujo de detalles, por lo demás inverosímiles. A él le habría gustado leerla.

Me llama ahora la atención una curiosa coincidencia, la que une a Flann O’Brien con Cunqueiro. Nacidos ambos el mismo año (1911), muchos son los paralelismos —más en espiral que en línea recta— que se me ocurren. Gaélico irlandés y gallego (que dicho sea de paso tienen tanto parecido como el sueco o el francés entre sí) fueron sus lenguas maternas, en las que publicaron parte de su obra y que más o menos abandonarían en favor de las lenguas dominantes inglés y castellano. También está el uso que ambos hacen de la tradición, a la que malean a placer y hacen contemporánea; su conocer y mostrar —no sin ironía— las almas de sus respectivos pueblos, tan suyos; el humor; la colaboración en prensa como medio de vida; el hacer, toda sabor, que su lengua nos acaricie el paladar. Los dos son para releer, el máximo don que puede recibir un escritor.

Dejando a O’Brien y cogiendo de nuevo el hilo de Cunqueiro, también recuerdo ahora que se ha dicho de su poesía que anda cerca del surrealismo. Puede ser. Pero en el gallego, el surrealismo es su realismo, tan suyo. Realismo mágico, como dije, y celta y anterior al de ese otro Breton.

 

[Elías Moro también me dice que él ha dado cuenta de la obra de Álvaro Cunqueiro en su blog, convertido ya en libro, El juego de la taba, publicado por el sello Calambur.

http://eljuegodelataba.blogspot.com/2011/02/somoza-de-leiva.html...

Allí reproduce este texto.]

 

 

SOMOZA DE LEIVA

Por Álvaro CUNQUEIRO

Ayer entré en una taberna en cuyas paredes colgaban doce estampas, impresas en 1899 en Berlín, en las que se contaba la historia de don Hernán Cortés y los amores del capitán con la lengua Marina. Y me acordé de Somoza de Leiva.

Este Somoza de Leiva -Leiva está en un alto, entre castañares, en Tierra de Miranda- sirviera al rey en el regimiento de Otumba, y desde entonces, porque a cada soldado le habían dado un pliego con la historia de la unidad y lo había leído varias veces- y además era la única historia que había leído en su vida, aparte las coplas del crimen del correo de Andalucía- le había entrado un grande amor por el señor marqués del Valle de Oajaca y sus andanzas mejicanas, y sabía todo lo de la Noche Triste. En Lugo compró esas mismas doce estampas que yo estaba viendo ahora en la taberna, y las tenía colgadas en las escaleras y en el comedor de su casa. Siendo yo mocito, fui allá a la fiesta de San Bartolomé, y Somoza, que ya entonces estaba algo cojo por la mordedura de una nutria en el vado de Siguiero, me leía el texto de cada episodio, y siendo bilingüe la literatura de a pie de estampa, me admiraba, que yo leía la parte francesa.

-¡Mira qué piernas más robustas!

Y guiñándome un ojo me mostraba las piernas de Marina, blancas y redondas. Marina se estaba mirando en un espejo que le regalara el señor capitán.

Somoza era memorialista, perito agrónomo de afición y picapleitos. De una estancia en Baños de Molgas, queriendo sacudirse allí un reuma que él atribuía al diente de la nutria, trajo a Leiva un perro raro, la capa amarilla con manchas negras, bragado en blanco, y que orinaba levantando ambas patas traseras, en raro equilibrio sobre las delanteras. Era un perro triste y callado, que comía las manzanas caídas en el prado, y si escuchaba zumbar las abejas, se ponía a pararlas, agachado, como si fueran perdices.

-¡Ese perro no vale nada!- le dijo mi primo de Trasmontes a Somoza.

-¡Pues es el perro propio para un letrado!- respondió éste.

Y le explicó a mi primo que era el más inteligente de los perros que nunca conociera, y que para un abogado famoso, no tendría precio.

-¡Es un perro que solamente le ladra a la parte contraria!

Si Somoza andaba corriendo con los pleitos de algún vecino, y llegaba alguien de consulta y el perro ladraba, era que el visitante venía, mañoso, suasorio, a enredar en el asunto. El perro daba los testigos favorables, y los contrarios o falsos. Nunca fallaba. Cuando el perro enfermó y cegó, Somoza lo llevó a Lugo al oculista de más fama, el señor Gasalla. Lo llevó metido en una cesta, muy envuelto en una manta zamorana. Iban por la plaza de Santo Domingo, y el perro, desde el cesto, ladró. Somoza se detuvo a ver quién pasaba por allí, y pasaba hacia la calle de San Marcos el guardarríos de Crescente, quien hacía un par de semanas le había puesto una multa.

Se me olvidaba decirles que el perro había sido rebautizado por Somoza con el sonoro nombre de Moctezuma.

Álvaro Cunqueiro (La otra gente)

 

 

[El pasado día 25 de febrero, Juan Manuel Macías publicaba en su blog

-http://diosas-nubes.blogspot.com/-

este poema del poeta, narrador, periodista y soñador de Mondoñedo.]

 

 

SOLEDADES DE MI SEÑORA BLANCA

 

Por Álvaro CUNQUEIRO

¿Me escuchas así, mi señora amada,
cuando de mi pecho la trova arde,
o detrás de ti la sombra de mi sueño
locamente la tuya apresa y besa?

¡Oh dulce el peso de tu cuerpo en mi mente echado!
En este río de mi vagar sin fin,
¿qué incendiado navío no navegas en la noche?

--¿Por qué este corazón tanta flor marchita,
por qué no es mortal de tanto fuego la ceniza,
por qué aún soy yo de tanta palabra la boca?

Mi blanca señora, cuerpo delgado:
este bosque es del tiempo de la más reciente luna,
y ese malvís que tanto aire enflauta
cada día que amanece renace y silba.
Amante, en mi vaso todavía canta la sed.

¡Esa luna nevada, amor, que de tu cuerpo
crece con la noche sobre las cumbres de mis ojos!

Deja que florezca, al abrigo de los cerezos
en las islas de tus ojos el alba rumorosa.
Adormece a mi lado, mientras se quiebra el día
bajo un techo de alabanzas, tímidas cantadoras.

--¡Ese sueño que por dentro se desliza
y poco a poco se asoma a mi rostro!
¿Hace falta, quizás, un caballo rojo
o un ala mortal y fría para saltar afuera de esta lengua de fuego?

(De Dona do corpo delgado, 1950. Traducción de Vicente Araguas)

 

EN EL CENTENARIO DE CUNQUEIRO

EL EMBRUJO DE ÁLVARO CUNQUEIRO

 

Se habla tanto de Alvaro Cunqueiro (1911--1981) en Galicia que parece que desde que uno nace ya debe conocer su existencia o saber que se trata de un escritor importante. Fundamental para nosotros. Yo había oído hablar mucho de él, incluso hacia 1976 ó 1977 leí una entrevista en una revista que dirigía Víctor Freixanes y en la cual colaboraba un jovencísimo Manuel Rivas, Teima, donde le hacían una entrevista al autor de As crónicas do sochantre. Decía: "Si yo le hiciese caso a las puñeteras manías de este país, hace años que hubiera dejado de ser escritor". No entendí muy bien a qué se refería, pero sentí curiosidad por saber qué le reprochaban.

           Al día siguiente, me fui a la sección de Gallego de la Biblioteca de la Universidad Laboral donde estudiaba Electrónica, desgraciado de mí. Y curioseé en los ficheros con sus títulos en castellano y gallego: Las mocedades de Ulises, El año del cometa, Tesouros novos e vellos, Os outros feirantes y Merlín e familia, que además era de las más antiguas. La saqué e intenté leerla varias veces: siempre me perdía y volvía a empezar. Me gustaban los títulos de los capítulos, el episodio de la sirena, la complicidad del viejo Merlín y de doña Ginebra varados en una fraga de Lugo, en Miranda; me sentía revivir en la historia de amor del niño que cuenta y de la muchacha, Manoel y Helena, pero sólo intuía las cosas, no lograba descifrar muy bien nada de aquel mundo ucrónico que lo mismo fundía una historia rural de los años 50 con un pasado de leyenda salido de Las mil y una noches. Así era Cunqueiro: imprevisible, extravagante, fabulador y raro. Incluso en su forma de escribir: afirmaba negando, y redactaba un gallego que yo desconocía por completo, parecía medieval o lejano: un lenguaje inextricable matizado por rumores de lluvia y cánticos taciturnos y maliciosos de sirena sola en altamar.

            Por aquellos días andaba yo muy interesado en el teatro y en investigaciones parateatrales con Teatro Circo. Cada vez que iba por el local que estaba cerca de la playa del Orzán, encontraba al grupo ensayando bajo las órdenes de Manuel Lourenzo. Un genio. En los primeros tiempos preparaban A noite vai coma un río de Cunqueiro, con una espléndida y rubia Luisa Merelas, creo recordar. Y luego empezaron a montar O incerto señor don Hamlet del escritor de Mondoñedo. ¡Cómo disfrutaba en aquellos ensayos, qué emoción meiga de magia y añoranza cada vez que oía aquella poesía encantada, el secreto de los bosques hecho sílabas!

            Cada noche, volvía para Arteixo en el último autobús que había: el de las diez y media. Y un día me di cuenta de que en él viajaba también uno de los actores: Xan González Eirís, que iba hacia Carballo, donde vivía y trabajaba en un banco. Era y es un actor extraordinario. Jamás podré olvidar aquellos viajes: me enseñó literatura, música (él me invitó al primer concierto, y al segundo y al tercero y al cuarto, de la Sociedad Filarmónica) y un día le dije que no podía leer a Cunqueiro. Que lo había intentado con varios libros pero que me era imposible.

            --¿Conoces Merlín e familia?

            --Ese es el libro que más me ha hecho padecer.

            --No puede ser. A Cunqueiro hay que leerlo por el placer de leer. Es el escritor más feliz del mundo. Encarna el duende de la palabra.

            Volví a intentarlo y logré comprenderlo por fin, conseguí absorber su misterio, esa ardua y cristalina mezcla de vida cotidiana, tan semejante a la mía, adolescente de aldea, y de trasmundo. Luego ya me zambullí en él con desafuero y encontré el mundo clásico, el mundo medieval, personajes extraordinarios, una erudición excepcional y sospechosa cuando quería, de ingeniosos apócrifos, viajes y amores y picardía, y una prosa sabrosísima que me invitaba a soñar como un narcótico o como un filtro de enamorar.

 

 

*Recupero este artículo sobre uno de los escritores que más me han marcado. En gallego y en castellano. Su poesía, su narrativa, sus ensayos, su poesía, sus artículos de prensa, sus artículos de casi todo. Me he pasado los primeros años de mi vida buscando textos de Álvaro Cunqueiro: en Tusquets, en Galaxia, en Destino. La primera vez que publiqué en Destino me hizo muchísima ilusión –siempre me la ha hecho, en realidad: he publicado allí ‘El testamento de amor de Patricio Julve’ (aparecerá este año en Xordica en su cuarta edición), ‘Los seres imposibles’, ‘El álbum del solitario’ y ‘Golpes de mar’- porque había sido la editorial de Cunqueiro. Estos días se cumplen 20 años de su muerte y en el próximo mes de diciembre se cumple un siglo de su nacimiento. Irá apareciendo poco a poco en este blog. Como aparece ya en muchos otros, entre ellos el de Juan Manuel Macías.

PROGRAMA DEL XII CONGRESO DE PERIODISMO DIGITAL DE HUESCA

Viñeta de Antonio Fraguas, Forges, un personaje fundamental en el Congreso de Periodismo Digital.

 

XII CONGRESO DE PERIODISMO DIGITAL

Huesca, 10 y 11 de marzo de 2011

Programa

 

Día 10

10,00 INAUGURACIÓN

Con la intervención de Marcelino Iglesias, presidente del Gobierno de Aragón

Conferencia a cargo de Javier Moreno, director de El País. Presentado por Mikel Iturbe, director de Heraldo de Aragón. Entrega del Premio “José Manuel Porquet” a Mónica G. Prieto.

 

11:00. EL PAPEL DE LAS REDES SOCIALES EN LA COBERTURA PERIODÍSTICA

Moderadora: Mara Torres (TVE)

Intervendrán: Rosalía Lloret (Unidad Editorial), Francisco Sierra (Antena 3), Guillermo Culell (Grupo El Mercurio, Chile) y Jean-François Fogel (periodista y consultor de medios digitales).

 

12:30. TERTULIA. MÓNICA G. PRIETO, GANADORA DEL PREMIO PORQUET 2010, CONVERSARÁ CON RAMÓN LOBO, GANADOR DEL PREMIO PORQUET 2009

 

13:00. POLÍTICOS EN 140 CARACTERES

Moderadoras: Ana Cañil y Pilar Portero (periodistas)

Intervendrán:

Eva Almunia (Consejera de Presidencia del Gobierno de Aragón), Pedro Cerolo (Concejal del Ayuntamiento de Madrid), Jordi Sevilla (Ministro de Administraciones Públicas de 2004 a 2007), Cristina Cifuentes (Vicepresidenta de la Asamblea de Madrid) y Santiago Cervera (diputado del Congreso).

 

14:30 ALMUERZO

 

16:00. ¿ESTAMOS EXPLICANDO LA CRISIS?

Moderador: Fernando González Urbaneja (Presidente APM)

Intervendrán: Manel Pérez (La Vanguardia) y Miguel Jiménez (El País).

 

José Martín Gómez y Josep Ramoneda, en una foto de Consuelo Bautista de 'El País'.

 

16:45. “ENTREVISTAS A CUATRO MANOS”,  CONVERSACIÓN DE JOSEP RAMONEDA CON JOSÉ MARTÍ GÓMEZ”. Moderador: Antón Castro (Heraldo de Aragón y Aragón TV).

 

17,30 TECNOLOGÍA, TRASPARENCIA Y PERIODISMO. DEL SHOCK DEL 11-M AL HORIZONTE DE WIKLEAKS

Intervendrán: Víctor Sampedro (Universidad Rey Juan Carlos) y Gumersindo Lafuente (El País).

 

18:15 PAUSA CAFÉ

 

18:45. EMPRENDIMIENTOS PERIODÍSTICOS EN INTERNET

Moderador: Jaime Armengol (El Periódico de Aragón)

Intervendrán: Carlos Serrano (FNPI), Carles Capdevila (Diario Ara), Félix Bornstein (CuartoPoder.es), Alfonso Armada (FronteraD.com) y Javier Moltó (Km77.com)  

 

20:00. Final de la jornada

 

  

DÍA 11

 

09:30. ¿SALVARÁ EL IPAD A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN?

Moderador: Albert Cuesta(CanalPDA.com)

Intervendrán: Antoni María Piqué i Fernàndez (Consultor), José Corbalán (Muy Interesante) y Juan Castromil (iMag).

 

10:30. PAUSA-CAFÉ

 

Alfonso Armada. Viajero, cronista, corresponsal de guerra...

11:00. REPORTAJES DE LIBRO

Moderador: Jorge Alcalde (Revista Quo). Intervendrán: Ignacio Escolar (periodista), Alfonso Armada (FronteraD.com), Miguel Aguilar (Editorial Debate) y Diego Salazar (Etiqueta Negra).

 

12:00. LA FALTA DE CONFIANZA EN EL PERIODISMO TRADICIONAL: CUANDO LAS FUENTES NOS ABANDONAN

Moderador: José Cervera (periodista)

Intervendrán: Javier de la Cueva (abogado), Jesús Rivases (Tiempo), Juan Tomás García (informático), Pilar Velasco (Cadena SER) y Virginia P. Alonso (20Minutos.es)

 

13:30. CLAUSURA

Entrega Premio Blasillo de Huesca a cargo de Antonio Fraguas, Forges y Luis Felipe, alcalde de Huesca, a David de Jorge (Daviddejorge.com).