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Antón Castro

XII PREMIOS DE LA MÚSICA ARAGONESA

LA FIESTA ANUAL DE LA MÚSICA ARAGONESA, ESTE MARTES 8

Fiesta de presentación de los XII Premios con Louisiana, entre otros.

 

 Gala de entrega de los XII Premios de la Música Aragonesa, en el Teatro Principal de Zaragoza, martes ocho, a las 20.00 horas.

Es la cita anual de los músicos aragoneses, en la Gala de los Premios de la Música Aragonesa, una convocatoria anual única en el territorio español y que este año cumple su XII edición. 

Ya está todo a punto para que el próximo martes 8 de febrero, a las 20 horas, dé comienzo la gala de entrega de los XII Premios de la Música Aragonesa desde el Teatro Principal de Zaragoza. 

El inolvidable Labordeta será objeto de un homenaje.

 

La gala de entrega de los premios, estará presentada por Virginia Martínez (presentadora de televisión del programa ‘Aftersún’ y antes del ya desaparecido y exitoso ‘Clic’, candidato a uno de los premios) y contará con las actuaciones de Almas Mudas, Dadá y Volador. El humor lo tendremos de la mano de Pepín Banzo y el premio homenaje 2010, será para José Antonio Labordeta (1935-2010), premio póstumo que recogerá su familia. 

El grupo Volador actuará en el Principal.

La gala se podrá ver por primera vez en directo y en streaming desde aragonmusical.com y premiosdelamusicaragonesa.com gracias al acuerdo con Ikuna Web TV Solutions

El resto de sorpresas las dejaremos el día 8. Eso sí, la fiesta al término de la gala, será en El Ángel Azul (calle Blancas). 

Estos premios intentan apoyar a los distintos implicados en el panorama musical aragonés reconociendo su labor. Este reconocimiento no entiende de estilos musicales o grados de consolidación.

El colectivo Aragón Musical es la plataforma desde la cual se organiza este importante evento anual, entre otros muchos. 

Toda la información: www.premiosdelamusicaragonesa.com 

 

 

 

*Esta información está suministrada por Aragón Musical, por Sergio Falces y su equipo.

Enrique Bunbury es uno de los gran favoritos de la noche. Bunbury está en un momento maravilloso: es un creador incansable, que se renueva disco a disco. ha vuelto a hacerlo con 'Las consecuencias', donde tienen algún tema precioso y una estupenda versión. Yo soy muy fan, por ejemplo, de su versión de 'Frente a frente', que canta con Miren Iza.

ISINBAYEVA GANA EN MOSCÚ CON 4.81

Yelena Isinbayeva ha retornado esta tarde a la competición y ha ganado, bajo techo, en Moscú con una marca de 4.81. Una de sus rivales, su compatriota Feofanova (ex campeona del mundo: yo siempre espero lo mejor de ella), solo saltó 4.61. 'La zarina del aire' falló tres intentos sobre 4.91. Le restó importancia a su marca ganadora: recordó que llevaba un año sin competir y aseguró que pronto volverá a ser la que fue. Yelena Isinbayeva tiene ahora 28 años y aspira a su tercera medalla olímpica en Londres 2012.

ISINBAYEVA: VUELVE LA ZARINA DEL AIRE

ISINBAYEVA: VUELVE LA ZARINA DEL AIRE

Yelena Isinbayeva, la mejor saltadora de pértiga de todos los tiempos, doble campeona olímpica, vuelve a la competición. Sus principales rivales serán la campeona del mundo Anna Rogowska y su compatriota, y más bien enemiga, la pelirroja Svetlana Feofanova.

LEE MILLER VISTA POR MAN RAY: UNA MUSA, UNA MODELO, UNA FOTÓGRAFA

 

 

Lee Miller (Estados Unidos, 1907-1977) fue modelo, fotógrafa y fotoperiodista. Vivió tres años con Man Ray, que la retrató así, con toda su belleza. Se casó más tarde con Roland Penrose y es la madre de Antony Penrose, que escribió un hermoso libro sobre Picasso, hablando de la relación cómplice y cariñosa que tuvo de niño con el artista. Picasso y Lee Miller fueron amantes una temporada, y él le hizo un retrato cubista. Fue una de las mujeres más hermosas de su tiempo y en particular del círculo surrealista.

En esta foto, Lee Miller acaricia a su hijo Anthony Penrose.

Ella también se autorretrató así:

 

BOLLAÍN Y 'TAMBIÉN LA LLUVIA'

Omero Antonutti en ’El sur’ con Sonsoles Aranguren. Cuando creció la niña, la encarnaría Iciar Bollaín.

 

Siempre he sido muy fan de Iciar Bollaín.  Desde que la vida, como actriz, en ‘El Sur’, una película que me gusta mucho: leí en un momento especial de mi vida ‘El Sur’ y ‘Bene’ de Adelaida García Morales, cuando quería ser escritor, y vi la película de Víctor Erice de un modo muy especial. Además, poco después, en un restaurante de la plaza del Carmen conocí y conversé largo y tendido con Omero Antonutti, quien, al cabo de unos días, me envió una preciosa postal desde Roma en español e italiano.

He seguido la carrera de guionista, de actriz y de realizadora de Iciar Bollaín. Por múltiples razones, ‘Tierra y libertad’ fue una película muy importante en mi vida: hablé con muchos actores, con los extras, hice un reportaje sobre el terreno y viví durante un lustro muy cerca de sus escenarios del Maestrazgo. Iciar Bollaín tenía ahí un papel muy especial, como lo tenía Rosana Pastor, quizá la protagonista femenina de la narración. También seguí sus distintas películas: ‘Hola, ¿estás sola?’, ‘Flores de otro mundo’, ‘Te doy mis ojos’ (donde trabaja una de mis actrices españolas favoritas: Laia Marull) y anoche vi con Carmen, mi mujer, ‘Después la lluvia’, que me pareció una película interesante, más de Paul Laverty que de ella, como dijo un crítico (y con eso creo que quería decir que más de Ken Loach que del mundo de conflictos interiores y cotidianos de Iciar Bollaín), una película interesante, con un trasfondo interesante, pero fallida. Descompensada, y con un final facilón y sentimental que la estropea bastante, un final de buenas intenciones, redentorista, que afea la película, el desenlace e incluso la ambición de partida.

Curiosamente, el gran momento de cine para mi gusto es esa estupenda escena en que los indígenas son condenados y quemados en la hoguera. Ahí se respira cine y veracidad en la ficción. Belleza, pulso, conmoción. Ahí sí se ve el talento de los actores, de la directora, el poder de un guión que se precipita luego y que se desploma. Me pareció una película prometedora, pero que no ha sabido ajustar el desarrollo ni la intensidad del conflicto: curiosamente creo que es una película a la que le falta metraje. Sí hay algo que me gusta mucho de Bollaín: es una realizadora intensa, sincera, que apuesta, que asume riesgos con lucidez. Luis Tosar está muy bien, como siempre, y Karra Elejalde también, aunque su papel promete mucho más y también queda huérfano de más desarrollo.

El productor Santos (Luis Tosar) y el realizador Sebastián (Gael García Bernal).

Eso sí, ‘Después la lluvia’ me ha interesado más que ‘Balada triste de trompeta’, que me parece una película difícil de coger y asimilar, más allá de la espectacularidad de su puesta en escena y la fuerza plástica y gótica de algunas escenas.

Iciar Bollaín y el actor Juan Carlos Aduviri, que realiza un papel determinante en el conflicto: por su rebeldía, por su dignidad, por su sentido mesiánico. El asunto de fondo de la película es la ’guerra del agua’ en Cochabamba, algo que cambiará a los egoístas chicos del cine.

ANA ALCOLEA, PREMIO ANAYA DE NOVELA CON 'LA NOCHE MÁS OSCURA'

ANA ALCOLEA, PREMIO ANAYA DE NOVELA CON 'LA NOCHE MÁS OSCURA'

 

Ana Alcolea (Zaragoza, 1962) tenía un sueño recurrente desde hacía algún tiempo: deseaba ganar el Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil. Lo había rozado en dos ocasiones y ayer, al final, se cumplió su anhelo con la novela ’La noche más oscura’, que transcurre en Noruega, en las proximidades de un faro, y que mezcla el presente y un pasado no demasiado lejano: el de la Segunda Guerra Mundial.


«En Anaya inicié mi carrera de escritora y muchos de sus libros marcaron mi carrera. Por eso me hace muchísima ilusión este galardón -señala la autora y profesora-. La novela tiene como escenario importante un misterioso faro de la costa y narra una serie de acontecimientos más o menos terribles que tienen que ver con la presencia de los rusos durante el conflicto bélico».


Ana Alcolea sucede en este galardón, dotado con 18.000 euros, a otro aragonés: Daniel Nesquens, que ayer estaba en el jurado. «Cada libro para mí es como un viaje y un descubrimiento. Una aventura y una ventana que se abre al mundo y al conocimiento. La protagonista es una niña que vive una serie de historias en las que se mezclan la realidad, la ficción y mis propios sueños. Se trata de una novela realista, muy realista incluso, pero hay un elemento fantástico que es fundamental a lo largo del texto». De alguna manera Ana Alcolea retoma el escenario de una de sus novelas: ’Donde aprenden a volar las gaviotas’ (Anaya, 2007), en la que contaba secretos vinculados a la estancia de los nazis en Noruega durante el conflicto internacional.


La escritora, casada con un profesor noruego, suele pasar dos meses de verano en Trondheim, en un lugar paradisíaco con una flora exuberante y un lago. «Cuando pienso en el nuevo libro se me viene a la cabeza la película ’Fanny y Alexander’ de Bergman: no sé cuánto me ha influido esa película, pero la atmósfera de mi libro se parece un poco al de esa película tan extraordinaria».

Los éxitos y los lectores

«He titulado ’La noche más oscura’ porque quizá haya un homenaje a San Juan de la Cruz. En la noche oscura también hay ráfagas de claridad, de iluminación, fuegos, como sucede en su poesía, y también en mi novela». El libro aparecerá en el próximo mes de abril y se sumará a una exitosa bibliografía: su primer libro, ’El medallón perdido’ (Anaya, 2001), ha vendido dieciséis ediciones; el citado ’Donde aprenden a volar las gaviotas’, lleva seis. Y también han sido reeditados otros como ’El retrato de Carlota’ (Anaya, 2003), que transcurre en Venecia, o ’El bosque de los árboles muertos’.


Ana Alcolea, enamorada de la ópera y del teatro, disfruta con mucha intensidad la literatura. Publica mucho y viaja más. Suele estar un par de meses fuera de casa, de giras, de colegio en colegio, en clubes de lectura, etc. «Me encanta viajar. Te cargas las pilas, rompes la rutina. Y lo que aún es más enriquecedor es el contacto con los alumnos, con los lectores. Ellos siempre ven cosas que los demás no vemos», concluye.

 

*La foto es de José Miguel Marco, fotógrafo de Heraldo.

 

JOAQUÍN COSTA O EL ALBAÑIL QUE DESCUBRIÓ LA BICICLETA EN PARÍS

Joaquín Costa (Monzón, 1846-Graus, 1911) era un hombre impredecible, dotado de una curiosidad insaciable y de una infinita voluntad de saber. Y eso le llevó a ser el introductor de la bicicleta en España. O, como mínimo, uno de sus principales precursores. Costa era curioso, inteligente y trabajador. En 1867 cumplió uno de sus primeros sueños: gracias a la intercesión del cacique oscense Manuel Camo, que lo recomendó, acudió a la Exposición Universal de París como uno de los doce «artesanos discípulos observadores» invitados por el Gobierno de España; fue como albañil con 25 pesetas para el viaje y 150 para toda la estancia.

El joven de poco más de 20 años vivió nueve meses en la capital del Sena: según señala George Cheyne en ’Joaquín Costa, el gran desconocido’ (Ariel, 2011) salió de Madrid el primero de marzo y regresó a España a finales de noviembre. Costa escribiría en 1868 en su ’Diarios’: «El año de 1867 ha sido el año del despertar de mi entendimiento (?). En Francia he concluido de aprender lo que son grandes obras y grandes empresas; he aprendido lo que son y lo que saben los franceses; he visto emperadores y he alternado con sabios; he ’conocido’ a los españoles y hablado con extranjeros de todas las naciones». Cheyne cita a Ramiro de Maeztu, que afirma que este viaje a Francia le llevó a trabajar «como un cíclope desde 1867 a 1898», porque «le reveló la distancia en riqueza y en cultura que separaba nuestra patria del mundo europeo».

Un hiperactivo en París

Joaquín Costa añadía detalles sobre las escasas horas que dormía, sus dolencias y el afán de hallar el afecto y la compañía de una mujer. Pensaba en Pilar, su novia altoaragonesa, a quien le había comprado unos pendientes, y evocaba «un dulce recuerdo de mi amor puro». Allí hizo muchas cosas: leyó, frecuentó conferencias, asistió a cursos de mecánica aplicada, agricultura, química, ingeniería rural, coleccionó semillas y habló con especialistas de casi todo.

Pero quizá uno de sus grandes descubrimientos en su estancia parisina fue que en la Exposición Universal de 1867 vio las nuevas transformaciones de la bicicleta. Buen dibujante, se dice que sacó un papel de fumar y que copió el aparato que había creado Ernest Michaux en 1860, la primera bicicleta a pedales, la ’michaulina’. Nada más regresar, en 1868, en la imprenta Arizón, publicó las ’Ideas apuntadas en la Exposición Universal de 1867 para España y para Huesca’.

Agustín Sánchez Vidal, estudioso de la obra literaria de Costa, dice: «La noticia del diseño del velocípedo (antecedente de la bicicleta), que Costa envió a unos amigos oscenses, la recoge Vicente Cajal, en su libro ’Un oscense’ (Imprenta Provincial, Huesca, 1967). Según él, la primera bicicleta de España, con el nombre de ’velocífero’, la habría construido el mecánico oscense Mariano Catalán, basándose en el diseño que Costa había hecho sobre un papel de fumar, tomándolo del natural en la exposición parisina». En este extremo han coincidido diversos especialistas y estudiosos oscenses: Julio Brioso, Luis Gracia Vicién, Juan Carlos Ara (que prepara la edición de sus ’Diarios’), Bizén d’o Río... El propio José Antonio Llanas, ex alcalde de la ciudad de Huesca y erudito local, escribiría en un artículo publicado en ’Nueva España’ de Huesca en 1978 que el padre de un costista célebre como ’Silvio Kossti’, llamado Francisco Bescós, manejó uno de estos velocípedos, con el que arrolló a un peatón oscense de nombre ’el Miñón’», en el Paseo de la Estación, causándole la muerte. Añade Sánchez Vidal: «La víctima está enterrada en el antiguo cementerio de ’Las Mártires’ de Huesca, y en la lápida pone: Tomás Félix ’El Miñón’. Pepín y Antonio Bello contaban que su padre y Silvio Kossti (el seudónimo era un homenaje a Costa: su verdadero nombre era Manuel Bescós Almudévar) habían fabricado una bicicleta con el diseño de Costa». El experto en ciclismo Ángel Giner afirma que Huesca es la pionera en la construcción de bicicletas en España, a raíz del dibujo de Joaquín Costa, y ha precisado que el mecánico «y herrador» Mariano Catalán, con sus hermanos Nicomedes y José, reprodujo tres bicicletas «y fueron una gran novedad».

Una excursión histórica

La estudiosa María José Calvo Salillas, en su texto ’El Círculo oscense y el modernismo. La historia de un siglo’, registra una curiosa anécdota: cita a Gregorio Barrio Crespo, secretario oficial de ayuntamiento y compañero de aventuras de Mariano Catalán, y dice que ambos emprendieron una expedición ciclista «histórica» el 20 de marzo de 1868: «A las cuatro de la madrugada parten hacia Zaragoza en la primera excursión de un velocípedo registrada, siendo despedidos por su amigo y futuro cuñado Domingo del Cacho. Los excursionistas llegan hasta la plaza de Santa Engracia, regresando a las cinco de la tarde».

Aquellos croquis de Joaquín Costa iban a recorrer kilómetros de realidad y de leyenda. Eso sí, Huesca contó con el Club Velocipedista Oscense al menos desde 1889, presidido por Juan Antonio Palá, y en 1896 empezó a editarse la revista ’El pedal’, que publicó la correspondencia de Costa con los ciclistas de Huesca y Barbastro.

 

*Costa visto por Pablo Calahorra. Vista del palacio de la Exposición Universal de París de 1867 y la bicicleta de Michaux.

NUEVA NOVELA DE JAVIER SEBASTIÁN

DVD Ediciones publicará en marzo El ciclista de Chernóbil, la nueva novela de Javier Sebastián.

 

El accidente de la central nuclear de Chernóbil, del que se cumplirán 25 años el próximo mes de abril, puede constituir un símbolo de la condición humana: deseamos el desarrollo económico y tecnológico, pero no podemos garantizarnos la seguridad completa en este complejo proceso.  Hoy como ayer, también como mañana, paseamos por la incertidumbre.

 

Javier Sebastián, con el trasfondo de la tragedia de Chernóbil, que pudo haber contaminado una gran parte de Europa Oriental, explora esta irrenunciable condición de paseantes de la incertidumbre.

 

Ofrecemos un resumen del contenido, propósito y estilo de El ciclista de Chernóbil:

 

Pripyat, muy cerca de la central de Chernóbil, fue evacuada tres días después del accidente, en abril de 1986. Desde entonces es una ciudad prohibida. Pero dicen que ahora allí vive gente.

El físico nuclear bielorruso Vasili Nesterenko (Krasny Kut, 1934 – Minsk, 2008), protagonista de El ciclista de Chernóbil, fue uno de los encargados de las labores de extinción. Durante los años 70 había trabajado en el Proyecto Pamir, un asunto del ejército soviético que consistía en la fabricación de centrales nucleares móviles para dotar de energía los lanzamientos de los misiles SS-20 y SS-25. Al día siguiente de la catástrofe fue convocado a Chernóbil. Su misión, según él mismo declaró años más tarde en el Georges Pompidou de París, fue evitar lo que los primeros cálculos sobre el terreno anunciaban que podía ocurrir.

Documentos de la ONU, de la AIEA, testimonios de gente que vive en la zona prohibida, fotografías en webs, correos electrónicos, las investigaciones del doctor Andrei Gudkov con el CBLB502, que publicó la revista Science, las palabras de los muertos: esta novela es una averiguación.

Pero también una celebración de la vida y de la alegría. Pripyat es la ciudad donde las hermanas Zorina convocan un baile y el flaco Laurenti Bajtiárov canta románticas canciones de Demis Roussos, donde vive (o muere una y otra vez) el señor Hurvatov, que no consigue convencer a su difunta de que cuando te mueres no hay energía eléctrica que valga. Por Pripyat deambulan desertores de Chechenia, la maga Parasca, que dice que puede acabar con el estroncio 90, el matrimonio Jrienko, que se alimenta de las lombrices que encuentran en los desagües, el ex-saqueador Jvórost, siempre vestido con un ajustado traje color vainilla, o la vieja Nastia, que planta cebollas sobre las tumbas de sus muertos. Personajes que organizan la supervivencia y que se niegan a claudicar, colonos de la vida radiactiva. Resistentes. 

Escrita desde la perspectiva de la incertidumbre, con un estilo preciso y sin artificios, sobria, polimórfica y llena de silencios, El ciclista de Chernóbil recorre desde la ficción novelesca una verdad que nos sobrevivirá a los seres humanos como especie durante miles de años.

Para cualquier información adicional: direccion@dvdediciones.com.

*Esta nota la remite el poeta y editor Sergio Gaspar.