Blogia

Antón Castro

MICROCUENTO DE MARIO BENEDETTI

MICROCUENTO DE MARIO BENEDETTI

Desde hace años adquiero y amontono, con bastante desorden, libros sobre sirenas: libros, monografías, estudios, libros que lleven el título de sirena en la portada o ilustrados por uno de estos animales de maravilla, bestiarios en los que aparezca la sirena. Cuando miraba un estante, encuentro una antología de relatos de Mario Benedetti: ‘La sirena viuda’, recopilación que toma su título de una historia de amor con la sirena de Copenhague. Repaso otras piezas y encuentro este microrrelato:

 

SU AMOR NO ERA SENCILLO

Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse. En realidad, no amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia. Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales.

 

Recogido en ‘La sirena viuda’ de Punto de Lectura. Pertenece al volumen ‘Despistes y franquezas’ (1989). Mario Benedetti. (Esta foto de Gregory Crewdson es de 2004).

 

UN ALFABETO PARA S. ARRANZ

UN ALFABETO PARA S. ARRANZ

VOCABULARIO DE ESPECTROS

El pintor, el calígrafo, el hombre que sueña inventa signos a diario. Su imaginación descansa en la letra, el gesto y el símbolo. Con tinta negra, construye el mundo, lo despieza en sucesivos garabatos.



Si escribe la A, piensa: “He visto a un hombre y a una mujer a una hora indefinida del día. Se acercan, se entregan y se funden: primero se besan y se beben, se anudan y suspenden su amor desde la tierra hasta el cielo. El sexo tiembla en el centro y la piel se estremece con un sudor vegetal”.



¿Qué se puede hacer con la B? El pintor mira al papel y despliega un abanico, aboceta un insecto que es como una lágrima plana y negra. Le sale una mariposa: la delicadeza que huye, el cuerpo inaprensible que avanza como una rotunda carta de colores en el viento. El pintor anota en su diario: “Yo también estoy de vuelo con los dedos manchados de tinta”.



Pensó el pintor: “¿Qué ocurriría si al ingresar en el bosque hallase sobre los helechos una pluma de ruiseñor vencido en el bochorno de la tarde?”. Así, mientras buscaba respuestas a sus delirios, le salió la C, de pluma, de colibrí lejano, de contraluz, de canción sorprendida en el silencio ideal de la enramada.



La D apareció de súbito. Un hombre o un ángel de tinieblas irrumpió en el papel con una joroba de caracol: era el primer hombre caracol de los bestiarios y le puso de nombre Diego, aquel que lleva su guarida a la espalda.



Cuando esparcía la tinta y ordenaba los folios, irrumpió la mujer del artista y le dijo: “He tenido un sueño: me abandonabas por una mujer elefante. Desesperada, alcancé a decirte: ‘Sé como es: hermosa de nalgas, poderosa de muslos, arrolladora, pero ¿sabrás besar tú su trompa?’”. Al dibujarla, le añadió otra imperfección: carecía de pechos. Sin embargo, la E se le antojó perfecta.



Hace años, cuando vivía en París, vio a los hombrecillos inquietantes de René Magritte, que también le parecieron los hombrecillos que atravesaban las paredes de Marcel Aymé. Jamás pudo olvidarlos. Al avanzar por el alfabeto llegó a la F, que son otros tres hombrecillos. Uno camina, diríase que perplejo; los otros dos levitan, paralelos al cielo y al suelo.



La G le hizo pensar en guarida. El malherido huía de sí mismo y de los otros, y dejaba un curvo rastro de sangre sobre la nieve. La huella empezó a difuminarse en el umbral de la cabaña. Allí se quedó. Nadie oyó su lamento, aunque su testamento urgente lo aclaraba todo: “Me muero sin verte, Gloria”.



El pintor escribió con su lápiz Milan del 6: “No son pájaros aunque pudieran parecerlo. No son plantas voraginosas que se deslizan en el viento. No es un meandro de negra tinta en el papel. No sé lo que es, pero intuyo que de ese movimiento atropellado brota la H”.



Ha caído la noche y el mundo se ha quedado sin luz. La vela y el fuego. Es la obviedad de la I: la tiniebla nos vuelve vulnerables.



Un águila vuela sobre las torres y, sin quererlo acaso, dibuja una J. Hace años, en las afueras de París, cuando empezaba a sentirse pintor infinito, el calígrafo vivía a diario esta estampa desde un jardín sin sombra.

 


Nunca me hubiera imaginado –pensó el artista- que una salamandra erecta tuviese las patas tan largas. Es una K perfecta. Es un animal sagrado, amarillo y azul, desposado con la lumbre.



Hace años, cuando era feliz e indocumentado, el pintor descubrió la redondez creciente de su amada. Le pidió: “Déjame verte en tu desnudez fecundada”. En el interior del estómago intuyó la fuerza de la vida, los senos más turgentes aún, el temblor invencible del pubis. Aquella mujer tenía forma de L. “He ahí otra metamorfosis de la pasión y el deseo”, meditó el artista.



Rescató una imagen de la niñez, en Sabiñánigo, y recordó. Había dos hermanas gemelas, Clara y Celia, las nadadoras. En la piscina, antes de la competición, se deseaban suerte. Se cogían las manos y se deseaban suerte, ya lo he dicho. Nunca supieron que componían la M. Nunca supieron que el niño pintor las recordaría tantos años después, un instante antes de arrojarse al agua como sirenas.



Aquel hombre que venía con el circo era flautista y sabía hacer algo prodigioso: despertaba con la música a la cobra. Recordó aquel instante y perfiló una N que se enmaraña y huye.



Y luego bosquejó la Ñ con un rosal exuberante y su larga raíz que se muestra al mundo como si suplicase un poco de lluvia, por favor.



La O es una nuez o una elipse o un animal mitológico con dos picos y un solo cuerpo. Al besarse completan el círculo y un anillo de lascivia.



Aquella niña que leía en clase era distinta a las demás. Se encaramaba en su pupitre y leía “El libro de las tierras vírgenes” de Rudyard Kipling. Una vez, sin darse cuenta, petrificó el ataque del tigre y lo dejó, inerme y bello, en el aire del aula. Su voz era un conjuro contra el peligro y el rugido del temporal. El pintor ha dibujado ese instante y es la P.



Casi nadie se había dado cuenta, ni siquiera la profesora Elba Mairal, que el rabo encogido del tigre simulaba una Q.



El pintor, el calígrafo, el hombre que sueña tenía fijación por los caracoles. Había sido un niño de campo, había sido un explorador de caminos tras la lluvia. A veces, cuando se desordenaba el fiero vendaval, los caracoles perdían la compostura y hacían la R. Nadie supo si jamás si se habían suicidado o si exhibían su impudor.



Qué habría pasado si en la superficie del pantano apareciese el monstruo de dos cabezas, aquella sierpe bifronte con esbeltez de cisne. Al pintor le perturbó su propia interrogante y se percató de que acababa inventar otra letra: la S.



En el torreón de fronda, esa olorosa T de los jardines o los vergeles, vio los primeros gorriones de la mañana. Habría querido que fuesen cogujadas, alondras o el ruiseñor que cantó en la última noche de los amantes. Parecían sonreír.



Para sellar la U en la escala de su alfabeto optó por una vasija con un resto de agua que adopta la forma de los labios que besan. O pensó en el cuerpo vibrante de una mujer de fuego y nardo. O en una boca, que se ha quedado sin rostro. Todo, todo está en la imaginación del que mira.



La abubilla se acunaba en el columpio del aire en forma de V. El pintor escribió: “También podría ser un gato al acecho sentado en el pubis de la contorsionista”.



La contorsionista existe. Posee un admirable desnudo. Su número más convincente también es el más enigmático: se eleva sobre las manos, ofrece las colinas de sus senos al público que la mira y se pone un gran tulipán a la altura del ombligo. Es la inesperada función de la W.



El pintor escribió en su diario. “Ahora voy a hablar de mí”. Se despereza frente a la araña del sol. Y así se pinta, como una X. A nadie le pasará inadvertido un detalle: “El tamaño importa”.

“No es que me vuelva loco, pero a veces mis pensamientos están patas arriba. Así descanso”. Así descansa y hace la Y. Y sus pies parecen las aletas de un buzo. ¿Practicará el pintor submarinismo?



Cuando era niño, el pintor experimentaba una curiosa sensación: si llovía, se metía bajo el cobertizo, se arrugaba sobre sí mismo como si fuera una Z bien arrugada, y se quedaba allí, como si quisiera descubrir los estremecimientos continuos o los olores acres de la tierra golpeada por la tormenta.

 

*Este ‘Vocabulario de espectros’, que se expone ahora en Francia, está inspirado en un Alfabeto, más o menos animado, más o menos simbólico, de Santiago Arranz. Lo traigo aquí de nuevo porque Santiago suele exponerlo en distintos lugares. El pintor atraviesa un gran momento creativo.

 

DIÁLOGO CON ARSENIO IGLESIAS

DIÁLOGO CON ARSENIO IGLESIAS

LUNES AL SOL: ARSENIO IGLESIAS

EL HOMBRE QUE HIZO SOÑAR A MEDIA GALICIA

Xosé Manuel PEREIRO / El País Galicia

"Por mí casi no lo hacemos... Si yo no tengo nada que decir, hombre". Ya lo dijo por teléfono, y ahora lo repite nada más sentarse en una terraza, justo al pie de su casa. Arsenio Iglesias (Arteixo, 1930), el recordado entrenador del Superdepor, retirado profesionalmente desde que dejó el banquillo del Real Madrid en 1996, asegura además que no hace "nada". "Solo termar de los nietos, llevarlos al colegio, traerlos del colegio...". "Bueno, está también lo del Indoor", considera. Lo del Indoor es la Liga de veteranos. El pasado año, de nuevo a sus órdenes, Fran, José Ramón, Manjarín y Djalminha, entre otros, el Depor fue campeón de la Liga y la Copa, "pero esta temporada perdimos un poco de garra". Los demás espabilaron, claro. "Más bien es que llega una edad en la que los pasos para atrás son grandes".

"Arsenio, ¿vas a los toros?", le pregunta un chaval discapacitado psíquico que lo ronda desde que entró en el bar. "No, no. Yo ya soy un toro sin fuerzas, je, je". Arsenio Iglesias tiene los años que tiene, pero puede aparentar unos diez menos. Quizás, entre otras cosas, porque antes del pastoreo de nietos, por las mañanas, "pero no todos los días", corre una hora, y no precisamente por el cómodo Paseo Marítimo, sino por el monte de Santa Margarita, "aunque buscando las chanceiras". Lo mismo, salvar las pendientes y rodear los obstáculos, sigue haciendo en las entrevistas.

-¿El fútbol actual está un poco desmadrado, o siempre fue así?

-El fútbol siempre estuvo algo fuera de sitio, quizás se le dio una importancia que tenía, o no tenía, pero lo de ahora es una locura. Si me preguntas por lo del Madrid, está claro que hicieron un grandísimo equipo, compraron lo más florido. Ellos se defienden diciendo que va a ser rentable, con lo de vender camisetas [hace un gesto escéptico y cómplice], aunque si funcionará o no, ya se verá.

-Usted ya tuvo experiencia en tener que gobernar a un vestuario florido en el Bernabeu.

-No tiene nada que ver. Lo de ahora fue un escopetazo. No fue fichar a Zidane, sino a los mejores que estaban a tiro. Se habla del vestuario, y en ocasiones se habla más fuera que dentro de él, porque el rumor vende. Los jugadores no son tan tontos como a veces parece que son, y supongo que son profesionales que saben lo que hacen. Lo importante es que no haya muchos, de hecho ya están limpiando, porque 30 tipos se pueden convertir en un problema terrible, tanto como una plantilla retorcida.

-¿Hay plantillas retorcidas?

-El carácter de la gente no es todo igual, claro. Yo tuve bastante suerte, no tengo mucha queja. Lo importante es estar metido en el medio, sin estorbar, para que las cosas no se te vayan de las manos, porque si se van, luego tener que doblarlas es muy difícil.

-¿Y cómo se lleva eso de estar en el punto de mira?

-Que te persigan no es bueno, pero yo estuve en equipos tranquilos. En el Burgos, en el Hércules, en el Zaragoza... Yo siempre preferí estar tranquilo, o tranquilizar, y soportar lo que tenía que soportar en vez de decir nada.

-Pero el del Depor fue un momento excitante...

-Tranquilo no estás nunca, hombre. Hubo momentos difíciles, porque al equipo se le exigía como si fuese un grande, y si no era así, la gente protestaba. Y yo supongo que, a veces, ser de la casa aquí no ayuda.

No mucho, al menos en su caso. Salió del club por la puerta de atrás y ahora no tiene ninguna relación con él, igual que muchos de los jugadores que dirigió, hasta el punto de que el equipo de veteranos tuvo que conseguir las camisetas por su cuenta. En cierta forma, constituyen algo parecido a un grupo de exiliados, que se reúnen y juegan más de lo que parece. Hace pocos días en Betanzos, y antes en Ribeira. Arsenio se levanta para escenificar un penalti que tiró allí Djalminha. Se fue hacia el portero, amagó la patada y dio una vuelta completa sobre sí mismo antes de chutar, con el portero ya vencido. En la pequeña plaza donde el ex entrenador deportivista vive y ahora mismo imita al brasileño, está el restaurante que sirve de tradicional escenario de las interminables negociaciones del presidente del club, Augusto César Lendoiro. "Nunca me coincidió ver ninguna. Paso mucho por aquí, pero a horas normales".

-¿Cómo ve ahora al Deportivo?

-Éste fue siempre un club cumplidor, independientemente de cómo fuese en materia deportiva. Y ahora lees cosas, juicios... Hubo un momento en que las cosas se hicieron con talento, se ficharon jugadores que parecían de segundo pelo y que dieron un rendimiento excelente, y en función de eso se pudieron hacer fichajes en calidad y cantidad. Casi en demasiada cantidad, porque estaba claro que la mayoría no iban a jugar, y quizás ahora estemos pagando esos excesos. De todas formas, hace dos años hubo un momento malísimo, y sin embargo el pasado hizo una gran campaña. Creo que se irá manteniendo ahí, de manera más o menos coherente, pero no podemos andar con bromas, claro.

-¿Suele ir a Riazor?

-No voy mucho, no.

-¿Cuándo fue la última vez?

-La verdad es que hace bastante. Vas perdiendo el gusto de estar allí, me trae demasiados recuerdos, y a mí nunca me gustaron las aglomeraciones. Ya sabes: si es por la tarde, por la siesta y, si es por la noche, porque hace frío...

-Pero sigue el fútbol por televisión...

-Más o menos, no con mucha insistencia. Son tantos años que, aunque estés pendiente... Si echan una buena película de indios ya no sé qué veo mejor.

Sí ve el suficiente fútbol como para admirar el juego del Barcelona, "exquisito, de una precisión que da gusto", o el del Manchester, "con mucho toque y mucha velocidad, le acabo de ver un partido creo que contra el Valencia, aunque estaban de rebajas. Si un equipo no tiene jugadores de calidad, puedes juntarlos, ayudarlos más o menos, eso que se llama orden, pero si no hay quien tire..."

-Pues usted y Fernando Vázquez hicieron de la Selección Gallega un equipo bastante bien apañado, sin tener grandes figuras.

-Es que, según antes no había una unidad de criterio, ahora hay mucha comunicación, y los futbolistas conocen cómo hay que jugar. Lo de la Selección Gallega fue una alegría muy grande, y todos nos sentimos muy ilusionados.

-¿Le llamaron para otros partidos, o sabe si continuará la Selección?

-De momento no tengo constancia de nada [repite el gesto escéptico/cómplice]. Non che sei.

 

NOTA MÍA:

*Cuando era niño, de diez, once y doce años, Arsenio Iglesias entrenaba, en el campo del Balneario de Arteixo, al Deportivo de Joanet, Seoane o Aguilar; Belló, Luis, Cholo; Manolete o Sertucha, Domínguez; Cortés o Juanito, Loureda o Vales, Chapela o Beci, Cervera y Martínez. También entrenaban en aquel conjunto otros jugadores como Landa, David Vidal, Pepe Vales, Gaona, Bordoy, José Luis… Arsenio era mi ídolo de la niñez: había estado a punto de ser internacional y lo queríamos como a un segundo padre, aunque era un padre escéptico y descreído, cotidiano y a la vez distante. Eso sí, de vez en cuando, me decía: “Neniño, vai buscar a pelota que se non a vai levar o río”. Esta mañana, en ‘El País de Galicia’, Xosé Manuel Pereiro le publica esta entrevista. Yo le dediqué un cuento a Arsenio, más o menos encubierto, ‘A radio e o ídolo’ en ‘Vida e morte das baleas’ (Espiral Maior, 1997), traducido al castellano en ‘Fotografías veladas’ (Xordica, 2008) con idéntico título. Es un cuento cruel, lo reconozco, donde se habla del forofo que cambia la admiración por la indiferencia o el odio ante un gesto que no aprueba de su ídolo. En una ocasión, cuando ya era periodista y trabajaba en ‘Heraldo’ le hice una entrevista a Arsenio al pie de la torre de Hércules, y con él, entre otros, estuvieron Miguel Anxo Fernán Vello, Antón Reixa, Manuel Rivas y Beatriz Pais. Aquel reportaje se tituló ‘Cuento de amor junto al faro’ y anda por aquí, por los archivos de este blog.

Arsenio, o bruxo de Arteixo, fue el creador del superDepor, aquel conjunto que los niños se aprendieron de memoria: Liaño; López Recarte, Ribera, Djukic, Albístegui, Nando; Aldana, Mauro Silva, Fran; Claudio y Bebeto. Con ellos empezó todo: una década maravillosa de felicidad que se coronó con dos Copas del Rey y una Liga. Arsenio ganó una Copa, Irureta otra Copa y la Liga.

 

Uno de mis periodistas favoritos de Galicia, desde hace años, con Xosé Hermida, Manolo Rivas, Xesús Fraga, Xan Carballa, Xulio Valcárcel y Luis Pousa, entre otros, es Xosé Manuel Pereiro. Tomo su texto y aquí lo traigo para quienes no frecuenten la edición de ‘El País de Galicia’.

ADIÓS A PABLO ANTOÑANA

ADIÓS A PABLO ANTOÑANA

 

Miguel Sánchez-Ostiz despide así al escritor navarro Pablo Antoñana (1927-2009)

 

Por Miguel SÁNCHEZ-OSTIZ. http://vivirdebuenagana.blogspot.com/

 

"Me consuela saber que cuanto escribí, mientras estuve sonámbulo entre los vivos, lo fui recogiendo, con paciencia de monje, de boca de los campesinos de mi pequeño país." Pablo Antoñana.

 

ESTA mañana, como muchos particulares y gente de la política, del periodismo, del arte o la literatura en Navarra, bajé caminando al cementerio de Pamplona para despedir a Pablo Antoñana.

Una mañana triste. He pasado por la puerta de Socorro de la Ciudadela, escuchado a lo lejos el melancólico acordeón de un gitano rumano y me he dicho que hay árboles muy hermosos en el terreno polvoriento donde de niño vi hacer instrucción a los soldados. Vi. Estuve. Nos vamos yendo. Los árboles han crecido. Pablo escribía muy bien de esa superposición de las imágenes del pasado en el presente.


Hacía un tiempo zakarro, de bochornera, con nubes espesas y sol a ratos. Y allí, en Berichitos, nos fuimos encontrando gente que no nos habíamos visto hacía tiempo. Se puede decir que Pablo era hoy un puente que nos unía a los presentes y que hacía aflorar más lo que nos une, lo que tenemos en común, que lo mucho o poco que nos separa. Manos en la manos. Sueños compartidos. Ideales no del todo quebrados.
Delante del féretro, dos dantzaris, él y ella, han bailado un aurresku. Ella apenas ha podido terminar la danza y se ha deshecho en lágrimas. Hoy he visto llorar a bastante gente adulta, no solo a su hermano Xabier. Y me he dado cuenta de algo que tiene un hondo valor y que flotaba entre los que allí estábamos. Algo más que admiración o respeto, o reconocimiento por una vida de honestidad.


Pablo Antoñana pudo tener mala suerte con su literatura, ser un preterido y un olvidado a conciencia, pero era una persona querida, muy querida. Y eso es un misterio, porque no consiste en gustar ni en seducir, ni en dar para así comprar. Es otra cosa. Dar se da, pero qué, y quien recibe, agradece con ese sentimiento intenso de afecto que el pudor impide expresar.


Y además, me he dado cuenta de que tenía lectores entre la gente que cuenta poco para las estadísticas de los bestsellers, de los premios amañados hasta el delirio, de las trapisondas en las que él no estuvo jamás. Lectores, esto es, gente que se emocionaba con esas páginas que hablaban del presente desde el pasado o viceversa, de una manera seductora, poco complaciente. Lectores que se reconocían en esas páginas que les despertaban memorias olvidadas, familiares o no.


En unas exequias civiles, han hablado el sacerdote Xabier Irigaray, que ha hecho un hermoso elogio de Pablo, de los valores humanos que cultivó e hizo gala, su hija Blanca que ha leído un fragmento de Testamento, un vibrante texto autobiográfico publicado hace años, en el Pablo pedía que no le encerraran en un nicho y lo devolvieran ceniza a la tierra, y su hermano Xabier que dijo algo muy certero: no se podrá entender de manera cabal esta tierra, sus trastiendas, sin acudir a la obra de Pablo.

Se cantó Txoria txori – si le hubiese cortado las alas habría sido mío-, la canción de Mikel Laboa, y el Agur Jaunak, acompañado por un txistu. Hasta un chaparrón que cayó de pronto y repiqueteó en la techumbre de la sala parecía hacer eco al gusto expresado por Pablo por el tris-tras de tela descosida de la lluvia menuda”.


Eso fue todo. “Nos queda su obra”, decía su hija. Y tanto.
“Adiós, os espero en el misterio de la muerte”, terminaba Pablo su Testamento.
Supongo que visto desde fuera o desde lejos, o desde vaya usted a saber dónde –¿desde dónde vemos las cosas ajenas?-, estas cosas sonaran raras, anacrónicas. Son las nuestras. Me limito a hablar de lo que he visto y de lo que vivo y comparto con otra gente, en la tierra en la que he nacido y vivo. Es lo que hizo Pablo.

 

*Julio José Ordovás, que se entera de casi todo antes que los demás, me escribe. Me dice que Miguel Sánchez-Ostiz ha dedicado hermosos textos al escritor Pablo Antoñana, que tenía algunos devotos aragoneses, que acaba de fallecer. Tomo este texto de despedida, esta hermosa crónica del adiós, que es a la vez una vindicación de un escritor cuidadoso, con un mundo muy interesante, que arrancaba del carlismo y se proyectaba, con brillantez, hasta nuestros días. Creo recordar que una de las personas que mejor me habló de Antoñana fue Fernando Sanmartín. Esta foto es del Diario Noticias de Alava.

MUNDIAL DE BERLÍN.3 / USAIN BOLT VOLÓ

MUNDIAL DE BERLÍN.3 / USAIN BOLT VOLÓ

Escribí esta mañana que Usain Bolt no parecía estar en su mejor momento. Nada más lejos de la realidad. Es un gran actor, simpático, seguro de sí mismo, un poco histriónico. Si al principio parecía no aplicarse demasiado a la faena, en el momento de la verdad estuvo inmenso: fue tan veloz y potente como el  viento. Él sí es el hijo oscuro del viento, el atleta vertiginoso que desconoce los límites. Poseía el récord del mundo con 9.69; en el hectómetro más impresionante de todos los tiempos rebajó esa marca en once centésimas y lo dejó en 9.58, lo cual se dice pronto, en el lugar donde triunfó Jesse Owens en 1936.

Usain Bolt hizo un amago de boxear con Asafa Powell, bromeó con la cámara, jugó a hacer caritas, ora serio, ora simpático, mientras el serio y tímido Tyson Gay parecía reconcentrado y sediento. Apuró do so tres veces su botellín de agua, y lo dejó sobre el tartán. Y en esto comenzó la carrera: Usain Bolt desde prácticamente la salida, salió como una centella, con las rodillas alzadas, la vista al frente, armoniosos los abrazos y con una seguridad apabullante. Lo quería todo: el récord, la gloria, la inmortalidad, la victoria más maravillosa. Tyson Gay corría como un loco, con los tendones convulsos, con el rostro a punto de quebrarse, y otro tanto hacía Asafa Powell. Usain Bolt pulverizó la marca y culminó una carrera increíble, bellísima, explosiva y rítmica a la vez, pura elegancia de selva. La exaltación de la intensidad y del cuerpo. Y Tyson Gay estuvo fenomenal: hizo una marca maravillosa, 9.71, que hubiera sido la segunda mejor de todos los tiempos, y el propio Asafa Powell estuvo realmente bien con sus 9.84.

 

Esta carrera del Mundial de Berlín ya será un hito. Eso sí, y no es fanfarronería, se vio que Bolt aún puede sostener algo más su elevadísima velocidad en los dos o tres últimos metros. Es decir, tarde o temprano, este atleta excepcional, la gran figura del atletismo mundial, podría fijar su marca en 9.50. Y si no al tiempo. Él, aglutina y supera a Valery Borzov, Carl Lewis, Mo Greene, Donovan Bailey, Linford Christie, Ben Johnson y el propio Gay, y se coloca a la cabeza de todos ellos.

 

Ha nacido el viento de Jamaica hecho atleta, Usain Bolt, el hombre más rápido de la tierra.

 

*La foto es de AP, de Michael Sohn.

 

SANTIAGO ARRANZ PASEA SU OBRA

SANTIAGO ARRANZ PASEA SU OBRA

LA OBRA DE SANTIAGO ARRANZA VIAJA DE EUROPA A AMÉRICA LATINA*

 
 

 

 

 

Santiago Arranz vive un periodo de intensa actividad, sumando a su trayectoria proyectos de un calado sobresaliente que le confirman como uno de los mejores artistas aragoneses contemporáneos. Una de las muestras más recientes en las que ha participado lleva por título "Le noir absolu et les leçons de ténèbres" ("El negro absoluto y las lecciones de tinieblas") y se plantea como una reflexión sobre el color negro que tuvo como escenario la Villa Tamaris durante los meses de abril y mayo 2009 en Toulon -Costa azul francesa-, y que ahora, desde el 2 de julio, se puede contemplar en el Centro de Arte Contemporáneo Raymond Farbos en Mont de Marsan.

 

Myriam MARTÍNEZ

 

HUESCA.- La exposición comisariada por el crítico francés Gérard Georges Lemaire se divide en dos partes. La más importante y extensa está dedicada al color negro, en la que participa Arranz que presenta dos piezas, una de su serie "Llaves", que guarda relación con su intervención en la fachada del edificio Bussines Center de Zaragoza, una obra que surge de una superficie tratada monocromáticamente en negro, desvelando las formas de llaves abstractas a modo de vaciados que recuerda los huecorrelieves de algunos de sus trabajos en hormigón, y con algunos matices diferentes también las epigrafías musulmanas, a la vez que constituye un análisis sobre la comunicación.

La segunda pieza que expone es un "Centauro" negro, dedicado al poeta Maurice de Guérin, obra que ya estuvo expuesta en el Château-Musée de Cayla en abril del año pasado con motivo de la exposición "Jeux mystérieux".

Recortado dentro de un cubo, recuerda los trabajos que hizo el artista sobre vaciados en las ventanas de la "Escuela de Restauración de Capuchinas" de Huesca. Aquí el negro es omnipresente, porque -como explica Arranz-, por razones culturales, la tradición española es muy sobria en color. "Si pensamos en Zurbarán, el Guernica de Picasso o incluso en Saura….se pueden observar bastantes ejemplos de este ascetismo cromático".

Santiago Arranz, por otra parte, siempre se ha movido en el terreno de las tierras naturales, ocres, almagras y negros, considerando que este último es un color más. Esta afirmación también toma cuerpo en la arquitectura, porque el artista estima que el negro ayuda enseguida a apreciar un planteamiento en un edificio. Además, Arranz contempla el negro como un tono muy místico. Por eso, para los proyectos a los que quiere dar una dimensión espiritual, suele recurrir a ese color que se le hace cada vez más inevitable.

Es sin duda la arquitectura la que ha llevado a Santiago Arranz a una síntesis cromática tan marcada, pero no olvidemos sus genuinos "abecedarios", que son siempre cartulinas negras recortadas.

MUSEO CHAMPOLLION

Otro de los proyectos en los que Santiago Arranz participa desde el 1 de julio es el titulado "Du simple au double, l´écriture multipliée" (De lo simple a lo doble, la escritura multiplicada). Una muestra organizada por el Museo Champollion de Figeac -cuna del personaje que descifró los jeroglíficos egipcios- y el Museo Georges Labit de Toulouse. La muestra es muy relevante, por el número y la calidad de las piezas expuestas, algunas de ellas procedentes de los museos parisinos del Louvre y Guimet.

El artista de Sabiñánigo muestra aquí, y por segunda vez, un libro-objeto que surge de las letras de su abecedario y que tiene unas proporciones de manuscrito medieval (100 x 140 centímetros desplegado). Ésta es la única pieza expuesta de un artista contemporáneo que cuenta con textos que el periodista y literato Antón Castro escribió a partir de cada una de estas letras. El autor gallego afincado en Zaragoza refiere un retrato literario de las vivencias de Santiago Arranz en París durante los años 90, unos textos por los que el artista confiesa "sentir mucho cariño".

Las páginas del libro de Arranz son papeles lacados donde tanto las letras como los textos de Antón Castro han sido troquelados a mano y a través de los vaciados se pueden apreciar las páginas precedentes en un intento de demostrar la persistencia del lenguaje, de las cosas dichas y de la memoria recurrente a la que alude esta exposición que estudia la transmisión del saber a través de los textos escritos y de la multiplicación del lenguaje, donde la palabra es magia, poder, identidad y difusión del conocimiento.

La exposición permanecerá abierta durante el verano y hasta el mes de noviembre en el museo Champollion en Figeac, trasladándose posteriormente ya en el 2010 al Museo Georges Labit de Toulouse.

INSTITUTO CERVANTES DE BRUSELAS

La cartera de Santiago Arranz todavía alberga más proyectos, y algunos muy destacados. Por ejemplo, el titulado "Letras, palabras y literatura", que se podrá contemplar en la sede del Instituto Cervantes de Bruselas, a partir del 9 de septiembre. A esta institución le interesó especialmente la parte literaria del proyecto, que se repartirá en las tres salas de exposiciones del palacete italiano que el Cervantes posee en la capital belga.

En la primera, expondrá trabajos relacionados con los puzzles de letras y su abecedario, para mostrar, a través del aspecto pictográfico que tiene su trabajo, la relación que existe entre el arte y la escritura.

En una segunda sala habrá otra segunda pieza relacionada con las palabras, que forma parte de un proyecto realizado en Jaén y Málaga en el 2006 sobre el olivo. Bajo el sugerente título "El aceite es la luz", Arranz aporta esta imagen de nuestra cultural ancestral conectando cultura y naturaleza.

En la tercera, se dispondrán los trabajos dedicados a Eugénie de Guérin, escritora francesa del siglo XIX, una instalación que rememora la casa natal donde ella vivió una intensa vida interior aislada del mundo, plasmada en sus 16 diarios íntimos, cuadernos abiertos como pájaros con las alas desplegadas que Arranz ha dispuesto sobre el tejado en alusión a quien encontró en las alas de la literatura su libertad. En definitiva, un diario visual del siglo XIX sobre la vida interior de las palabras.

EN SEPTIEMBRE A COLOMBIA

Y en septiembre la obra de Santiago Arranz llegará hasta Colombia gracias a una exposición organizada por el Centro Cultural Español Reyes Católicos de Bogotá y la Embajada de España. Después, está previsto que la muestra, que contará con más de 100 piezas entre dibujos, pinturas, esculturas e instalaciones, visite al menos dos ciudades colombianas más, Medellín y Cartagena. Será la primera vez en que Santiago Arranz exponga individualmente en América, aunque ya ha participado en varios proyectos colectivos organizados por los Institutos franceses y en España a través del Instituto de Cooperación Iberoamericana (ICO), con el que participó en una exposición sobre la Generación de los 80. Esta exposición nació en Madrid, partiendo posteriormente a varios países latinoamericanos como Argentina, México, Venezuela, Chile… Esta exposición, que llevará por título "El discurso de lo real", vincula proyectos surgidos de la literatura, la escultura y la arquitectura desde 1990 hasta el 2009 con obras que han derivado de ellos. Así, Arranz creará nuevas metáforas, nuevas obras a partir de lo real, pero también expondrá otras más alejadas en el tiempo con el fin de que el público no se quede con una visión exclusivamente de sus piezas más actuales. Por eso, para esta exposición ha escogido una serie relacionada con la CIUDAD, otra con los SIGNOS y una tercera relacionada con el LENGUAJE.

Aborda la ciudad como una isla de la existencia en su serie "Las ciudades invisibles", donde una misma estructura de torre se repite albergando en su interior una urbe diferente que encierra una nueva historia contradictoria. También contempla este espacio como una maraña de relaciones humanas en su pieza "La ciudad soñada". Esta última idea procede de las cúpulas pintadas para la Nueva Sede de Urbanismo de Zaragoza en 1992. Se trata de una pieza para el suelo que consta de 30 aguadas donde se refleja la ciudad como una mezcolanza de personajes, animales y arquitecturas. Es la ciudad telúrica con toda su energía, en contraposición a las celestiales cúpulas.

Los signos los trata en varios apartados: - Los que expresan dolor están representados en una serie que ha titulado "Tortura", a partir de la obra literaria de Franz Kafka "En la colonia penitenciaria".

- Los que expresan apariencia quedan reflejados en una serie de esculturas en hierro con una forma exterior y otra interior que el artista denominó "la forma dentro de la forma".

- Los que expresan eternidad están plasmados en los Planetas, relacionados con los Óculos encofrados en el techo de la Biblioteca María Moliner de Zaragoza, 1998.

- Por último los que expresan comunicación quedan manifestados en su instalación "Llaves", como metáfora de la comunicación.

Para cerrar el ciclo de esta exposición, Arranz ha creado una nueva pieza sobre el lenguaje, una serie de pictogramas realizados a lapicero sobre tabla a partir de sus letras antropomorfas que creara en el año 1991 para el Diccionario de Surrealismo de Gérard de Cortanze, ahondando de este modo en los misterios del mundo simbólico y la cultura creada por el hombre.

 

*Este artículo de la estupenda periodista y amiga Myriam Martínez apareció el pasado día diez en el ‘Diario del Altoaragón’. En esta foto, Santiago contempla su proyecto 'Vocabulario de espectros', que le he escrito pensando en su obra y en su trayectoria.

MUNDIAL DE BERLÍN.2

MUNDIAL DE BERLÍN.2

La corredora rusa Olga Kaniskina ganó con absoluta autoridad la medalla de oro de 20 kilómetros marcha, por delante de la rival irlandesa Olive Loughnane y la china Liu. María, a las que sacó alrededor de un minuto. María Vasco hubo de retirarse y Beatriz Pascual acabó haciendo una excelente carrera: fue de menos a más, hasta tal punto que les pasó inadvertidos a los comentaristas, y se clasificó en el sexto puesto, lo cual no deja de ser un magnífico puesto.

 

Maite Martínez, a su modo, corriendo con auténtico frenesí en los últimos 30 metros, entró tercera en su serie de 800 y pasó a semifinales. La que vuelve a estar radiante, concentrada y con esa ligereza deslumbrante, es Pamela Jelimo. Ella es la gran favorita: es una corredora, campeona olímpica en Pekín a los 18 años, que no parece tener rival: es leve y poderosa, posee fluidez, energía, cambios ocultos y una potencia increíble. No corre: vuela, se eleva, huye y deja una estela de oscura y estilizaba belleza en sus huellas. Ella, si no hay alguna sorpresa inesperada, será la campeona de 800 metros. Parece muy superior a todas sus rivales.

MUNDIAL DE BERLÍN.1

MUNDIAL DE BERLÍN.1

1. USAIN BOLT BUSCA EL ORO ANTE TYSON GAY

2. PAQUILLO ABANDONA Y GANA EL RUSO VALERY BORCHIN

3. CANTWELL GANA AL POLACO MAJEWSKI EN PESO

4. ISINBAYEVA SE CLASIFICA SIN ESFUERZO

Ayer apareció Usain Bolt y demostró que viene a ganar, a pesar de la amenaza de Tyson Gay, que parece algo más tenso.  Usain Bolt, en una de sus carreras, incluso dejó ganar a un rival, tal como se aprecia en esta foto: son como dos colegas. Uno le dice al otro: “Venga, gana tú. Ahora. Mañana lo haré yo”. Esta tarde, a las 21.35 Usain Bolt.

 

Ayer fue preciosa, y de resultado un tanto inesperado, la final de 10.000 metros: ganó la keniata Linet Masai de 19 años. Meselech Melkamu y Meseret Defar, ante la ausencia de la  bella y menuda Tirunesh Dibaba, se jugaron en la última vuelta el título: Defar parecía con fuerza, Melkamu se acercaba peligrosamente, y al final, en un esprint agónico y suficiente, Masai ganó en los últimos tres o cuatro metros. Según la foto finish, venció por una décima a Melkamu y por algo más a la campeona olímpica en Atenas 2004 (en 5.000 metros), Meseret Defar, una de las grandes del medio fondo. Diez años después, Kenia vence a Etiopía.

 

Por otra parte, en una estupenda y emocionante final de peso, el norteamericano Christian Cantwell venció, prácticamente en el último tiro, al polaco Tomasz Majewski, que acusó la derrota. Fue una prueba muy reñida y por escasos centímetros; 21.91 había logrado Majewski y ya acariciaba el oro; Cantwell se fue hasta los 22.03. Manuel Martínez no estuvo en la final. Sus mejores días ya han pasado, pero ahí queda su magnífica trayectoria. Igual le ocurrió a Paquillo: decepcionó por completo en los 20 km marcha; ya lo había anunciado, que no estaba bien, y Valery Borchin, el campeón olímpico ruso, demostró a todos que es el sustituto natural de Jefferson Pérez. Paquillo, pronto, muy pronto, dará el salto a los 50 kilómetros marcha. La suya parecía una medalla segura. Su abandono en kilómetro once ha sido algo más que un leve batacazo.

 

En pértiga, vimos fugazmente a Yelena Isinbayeva, que no parece en el mejor momento de su carrera, o al menos no parece con una puesta a punto demasiado fina. Y también vimos a la bella Ana Battkee, la esperanza alemana. Otra mujer realmente hermosa que pasó a la final.

*La foto es de Reuters.