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Antón Castro

'TURIA' DEDICA UN MONOGRÁFICO A JOSÉ LUIS BORAU

'TURIA' DEDICA UN MONOGRÁFICO A JOSÉ LUIS BORAU

Miguel Ángel Delgado, uno de los  amables responsables de prensa de Círculo de Lectores, el departamento que dirige la incansable y entusiasta Lola Ferreira, remite esta noticia que afecta a ‘Turia’ y a José Luis Borau. Seguro que Borau recuerda, en un acto tan emotivo para él, a una de sus buenas amigas desde hace muchos, muchos años: Ana María Navales, que fue codirectora de la revista hasta el último número. Ahora empieza otro período con el otro codirector Raúl C. Maícas en solitario.

 

El cineasta y escritor José Luis Borau, uno de los grandes nombres propios de la cultura española de las últimas décadas, es el principal protagonista del nuevo número de la revista TURIA. Una entrega de más de 500 páginas que constituye una completa, atractiva y enriquecedora aproximación a la destacada personalidad y a la valiosa obra fílmica y literaria de Borau. Se consigue, así, ofrecer al lector una exhaustiva y sugerente radiografía de uno de nuestros intelectuales más sabios, avisados y versátiles. Un creador con mayúsculas que, sin duda, se encuentra muy lejos de ser “un error de casting” como ha llegado a autodefinirse el propio interesado.

 

Este nueva entrega de TURIA será presentada en Madrid, el próximo día 24 de marzo, a las 20 horas y en un acto que se desarrollará en el Centro Cultural de Círculo de Lectores, por la directora de cine y guionista Rosa Vergés.

 

TURIA brinda un plural y valioso conjunto de textos que convierten a este número de la revista en un ejemplar imprescindible para conocer todo lo relativo al universo Borau. Así, sobre José Luis Borau (Zaragoza, 1929) escriben, entre otros, académicos como Mario Vargas Llosa, Luis García Berlanga o Antonio Fernández Alba; directores de cine como Jaime de Armiñán, Manuel Gutiérrez Aragón,  Fernando Méndez Leite o Rosa Vergés; actrices como Icíar Bollaín, Marisa Paredes y Alicia Sánchez; estudiosos del cine o la literatura española como Agustín Sánchez Vidal, Román Gubern, Carlos F. Heredero, Miguel Marías, Esteve Riambau, Rafael Utrera, José Carlos Mainer, Pablo Pérez Rubio, Carlos Gurpegui, Luis Alegre y Francisco Javier Millán. No faltan los textos de escritores como José María Conget,  la historiadora del arte Chus Tudelilla o los directores de la Filmoteca Española, José María Prado y del Archivo de la Filmoteca de Zaragoza, Ana Marquesán.

 

Especial interés tiene la extensa entrevista exclusiva que TURIA publica en la que Borau confiesa : “Mis películas son como una caja china, esconden muchos secretos”. Y también, como cierre del dossier, se publica una pormenorizada y utilísima cronología elaborada por Bernardo Sánchez Salas sobre las casi infinitas ocupaciones vitales que jalonan el dilatado currículo del responsable, entre otras, de películas como “Furtivos”, uno de los filmes míticos de nuestro cine.  

 

La revista cultural TURIA es una publicación cuatrimestral con 25 años de trayectoria y tiene en su haber el Premio Nacional al Fomento de la Lectura. Está editada por el IET de la Diputación de Teruel, el Ayuntamiento de Teruel y el Gobierno de Aragón. Este número cuenta también con el apoyo de la CAI.

 

*Hace algunos meses, Hilario J. Rodríguez coordinó para un festival de cine una monografía sobre José Luis Borau, al que le dedicaron estudios, entre otros muchos, Agustín Sánchez Vidal y Carlos Heredero. En ese volumen, el compilador incorporó la extensa entrevista que le hice para el volumen ‘Vidas de cine’. Borau es el hombre total del cine. Aún no tengo la portada de ‘Turia’; recuerdo aquí la portada de aquel volumen.

 

III JORNADAS DE LA ESCUELA SUPERIOR DE DISEÑO

III JORNADAS DE LA ESCUELA SUPERIOR DE DISEÑO

La Escuela Superior de Diseño celebra la III edición de unas jornadas que este año incluyen una importante exposición

“La voz de los objetos 1987-2008” es el nombre de una muestra con toda la cartelería ganadora de Premios Nacionales de Diseño desde la edición del 87

Las jornadas sobre la Práctica del Diseño se celebran en Zaragoza del 17 al 19 de marzo y en ellas se reflexionará sobre el Diseño a través de ponencias, mesas redondas y debates.

Martes 17 de marzo

09:00 INAUGURACIÓN de las Jornadas

A cargo de María Victoria Broto Cosculluela, Consejera de

Educación Cultura y Deporte

09:30 Andreu Balius Diseñador de tipografía

Presenta Ana Sierra. Directora de la Escuela Superior de

Diseño de Aragón

Tipografía: ideas, procesos... y otras historias

11:30 Juli Capella Arquitecto y diseñador

Presenta Isabel González-Cerecero Marina. Profesora de

Historia del Arte

Rastro (Decálogo del joven diseñador)

13:00 INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN

Premiados Nacionales de Diseño

Miércoles 18 de marzo

09:00 Mónica Rivera López-Rivera Arquitectos

Presenta Carlos Velilla. Jefe de Estudios.

Hotel Aire de las Bardenas

10:30 Javier Errea Presidente del Capítulo Español de la Society

For News Design (SNDE)

Presenta José Manuel Chávez Muñoz

Tipografía: el alma visible de un diario. 21 consejos, manías,

gustos, defectos, caprichos... muy personales a la hora de elegir

tipos

13:00 Cul de Sac

Presenta Celeste Dolz. Profesora de Diseño de Interiores

What’s cooking?

Jueves 19 de marzo

09:00 Carlos Grassa Toro Escritor

Presenta Mª Carmen Martinez Samper. Profesora de Volúmen.

Escribir en el aire De la escritura y los espacios

11:00 Vaho Works

Presenta Raúl Espeso. Profesor de Organización Industrial y Legislación

La Basura como Materia Prima

13:00 Mesa Redonda exalumnos ESDA

Cinco titulados en Diseño aportan su experiencia sobre cómo se

interrelacionana las especialidades y el campo laboral

Modera Luis García

 

El director general de Administración Educativa, Felipe Faci, ha presentado la III edición de las Jornadas sobra la Práctica de Diseño, un encuentro organizado en Zaragoza por la Escuela Superior de Diseño de Aragón.

 

Un año más se convierten en centro de debate sobre la situación de esta profesión en la que habrá ponencias y mesas redondas con la participación de prestigiosos profesionales como el diseñador tipográfico Andreu Balius que expondrá su visión sobre lo que supone la tipografía, un elemento que defiende que no sólo sirve para dibujar sino también para dar sentido y alma a las letras. Juli Capella, arquitecto y diseñador,  expondrá un decálogo del joven diseñador mientras que el profesor Javier Errea ofrecerá una ponencia aportando 21 consejos, manías, gustos, caprichos& muy personales a la hora de elegir los tipos.

 

El objetivo de este encuentro es acercar la práctica profesional del Diseño a los alumnos a través de la experiencia de diseñadores y docentes. En esta tercera edición, en la que las jornadas han adquirido ya un prestigio nacional, el tema central de debate será la tipografía, las letras, las palabras y el texto. Y de todo esto también hablará el escritor patafísico Carlos Grassa Toro.

 

Una importante novedad este año es la inauguración de una exposición en el marco de las jornadas: Bajo el título La Voz de los objetos, se abre una muestra en la que aparece toda la cartelería de los ganadores de Premios Nacionales de Diseño en sus diversas ediciones entre 1987 y 2008.

*La información es la remitida por el servicio de prensa de las Jornadas, que están coordinadas en gran parte por esa activa profesora, fotógrafa y artista que es Isabel Biscarri.

*El hotel Natura Lleida de Juli Capella. Detalle.

"¡FEDERICO, PILLAMOSCAS!": LA VIDA SEXUAL DE LORCA

"¡FEDERICO, PILLAMOSCAS!": LA VIDA SEXUAL DE LORCA

Federico García Lorca (Granada, 1898- 1936) padeció la obsesión del amor, y buscó una y otra vez, desde niño tal vez, la plenitud de la pasión. La sublimó, quizá porque siempre se encontraba con el envés de la felicidad: con la frustración, con el rechazo. Ian Gibson (Dublín, 1939) es su biógrafo canónico, el hombre que ha seguido sus huellas en todas sus direcciones en un libro totalizador: ‘Vida, pasión y muerte de Federico García Lorca’. Gibson, que prepara ahora la biografía de Buñuel, publica ‘Lorca y el mundo gay’ (Planeta), un volumen que “pretende iluminar algunos aspectos de la vida y la obra de Lorca antes silenciados, oscurecidos o tergiversados por miedo o la renuncia / renuencia a tener en cuenta su homosexualidad”, dice Gibson, y asegura que “la homosexualidad está en el epicentro de su vida y su obra”. Para él, Lorca fue “un revolucionario cristiano y gay que no creía en el Dios bíblico”.

El texto es como un recorrido por la existencia y la producción del poeta a la luz de sus pulsiones sexuales. Lorca se sintió atraído por los muchachos, por los torerillos, por los rústicos y sudorosos pastores, por un joven barberillo; volvió “desatado” de su estancia en Nueva York y de Cuba, y fue calificado en su Granada, tan burguesa y derechista, como “el maricón de la pajarita”. 

Ya en el colegio era llamado ‘Federica’ y fue “un niño abandónico” (padeció el sentimiento continuo de inseguridad, según el sicoanalista Valdivieso Miguel),  tardó cuatro años en andar, nunca se le vio correr y fue dado por inútil en el servicio militar. Sin embargo, aunque su madre lo vestía con ‘floripondios’, lazos y chalinas, su primer gran amor fue la joven María Luis Hatera Ladrón de Guevara, con quien tocó el piano a cuatro manos y se fotografió en un balneario. Fue un inolvidable amor de verano, a la que llamaba “mi niña, la de los ojos azules y las trenzas rubias”. Luego, también se enamoró de María Luisa Egea, algo mayor que él, sin éxito. La única mujer con la que se acostó, según Gibson, fue con la estudiante de Bellas Artes, de 17 años, Margarita Manso (luego esposa del pintor Ponce de León), que le fue ofrecida en “sacrificio” por uno de sus amores imposibles: Salvador Dalí.

Dalí fue una obsesión para el poeta, como lo fue el escultor, “tan bello como un efebo griego”, Emilio Aladrén, que había sido novio de la pintora Maruja Mallo, y que le dejó en corazón herido de muerte hacia 1929. Su viaje a Nueva York y a Cuba nacería de esa desolación; Lorca también sembró algún dolor en corazones ajenos, como sucedió con el poeta y editor Emilio Prados, que se había hecho a la idea de que iban a vivir juntos. Distintas fuentes sugieren relaciones, y narran jugosas anécdotas, con Gustavo Durán, con Luis Cernuda (a los dos los sorprendieron desnudos realizando ejercicios gimnásticos) o con Eduardo Blanco Amor. La carta de amor más apasionada que escribió Lorca se la dirigió al joven Eduardo Rodríguez Valdivieso, de 18 años, que trabajaba en un banco e intentaba ser escritor. Le dice: “…siempre me asalta la idea de si tú no me querrás como yo a ti. Eso no lo sé. De todos modos dímelo. Mi amistad vuela con un águila y tú puedes matarla con un tiro de rifle”. Uno de sus grandes amigos, el bohemio gay granadino García Carrillo, lo llamaba “¡Federico, pillamoscas!”, por su irresistible atracción hacia los jóvenes.

Su último amor fue el silencioso Rafael Rodríguez Rapún. Tras la ejecución de su amigo, se alistó en el ejército republicano y un día decidió morir de desesperación bajo las bombas de la aviación rebelde. Se cumplía exactamente un año de la ejecución de su gran amor, Federico García Lorca.

*Federico García Lorca y su amor Emilio Aladrén. Ambos firmaron como 'Dositos', dos ositos, tal vez.

 

SUSANA VACAS: UN PROYECTO DE ARTISTAS Y POETAS

SUSANA VACAS: UN PROYECTO DE ARTISTAS Y POETAS

Escribe Susana Vacas:

 

Rolde de Estudios Aragoneses le invita a la presentación del libro “Cuadro Natural”, coordinado por Susana Vacas

 

Será en Zaragoza, en la Librería Los Portadores de Sueños, el viernes 20 de marzo de 2009 a las 20.30 horas, con la presencia del ilustrador, pintor y diseñador Isidro Ferrer.

 

Cuadro natural es un libro-objeto coordinado por Susana Vacas con la colaboración de Dani Rabanaque, David de Libros, Sagrario Manrique, David Mayor, Sergio Falces + Puritani, Daniel Nesquens, Esther Andaluz, Sergio Algora, Miriam Reyes, Cristina Jorge, Rubén Vicente, Montse Grao, Pierre d. la

 

Cuadro natural forma parte de un proyecto que pone en valor el intercambio entre creadores y entre formas de expresar lo volátil y lo duradero. Se concreta en una “conversación” entre escritores y artistas, que se proveen recíprocamente de diferentes soportes en los que plasmar sus ideas. Este libro documenta un diálogo artístico-literario lleno de matices y de sensibilidades múltiples.

*Esta obra no es de Susana Vacas, es de Mert y Marcus.

LABORDETA: UN BEDUINO EN LA POLÍTICA NACIONAL

LABORDETA: UN BEDUINO EN LA POLÍTICA NACIONAL

José Antonio Labordeta (Zaragoza, 1935) está en ese momento feliz en que le llueven los reconocimientos y los encargos. Ha hecho tantas cosas y ha estado en tantos sitios, como un nómada con la mochila a la espalda, que igual se publican monografías completas sobre su figura, como la de Javier Aguirre, o se hacen documentales como el que han rodado Joaquín Carbonell y José Miguel Iranzo, que se ha presentado en Teruel y en Zaragoza.

No resulta extraño que Labordeta haya acudido a la figura del beduino para redactar sus memorias de diputado en Madrid: “Memorias de un beduino en el Congreso de los Diputados” (Ediciones B). Ese beduino es un ‘alter ego’, que habla con un diputado, el Labordeta, y a la vez es él mismo: es una sombra, un interlocutor, un testigo y acaso en ocasiones nos lleve hacia un desconcertante ejercicio de esquizofrenia narrativa. Labordeta acude a la figura del hombre de los desiertos, y se apoya en su abuela Josefa, nacida en La Almolda, que asoma una y otra vez al texto con una certeza pesimista: “La política es una madrastra sin entrañas”. El político, que permanecerá dos legislaturas cerca de los leones de Ponciano Ponzano (“¡Vaya putada le hizo su padre!”, observa, imaginamos que por el nombre), dice: “Llegué allí como un beduino y regresé a mi estado natural, que es ser ciudadano del mundo”.

El poeta y cantautor metido en política baja al ruedo, y en su primer día percibe lo siguiente: “Al Beduino le encantó la Reina y la encontró guapa”. Luego, con la corbata de Agustín Ibarrola, visitará a Juan Carlos, que le pregunta: “¿Llegó a usted a probar los chocolates con nata de la cafetería Niké?”. Algo más adelante, Labordeta dirá: “Aunque soy republicano de hondura, este hombre me cae bien”. Se adscribe al grupo Mixto y percibe algo muy curioso: “El pasillo es el resumen de la España multicultural y multiforme que me decía mi paisano Gracián”, y observa que sus compañeros y él, “los del Mixto”, son “los sobrantes, los mitad vaca y mitad cordero y, en las noches de luna, ciudadanos agrestes dispuestos a defender con ahínco lo que siempre creímos que era justo. Casi nunca acertábamos”.

Labordeta, apoyado por el cibernético incansable Paco Pacheco, fue un diputado activo, con momentos de protagonismo nacional. Explica el episodio de ‘¡A la mierda!’; cuenta que no le hizo gracia a sus compañeros de CHA, que lo aplaudieron mucho en la calle y desde las filas socialistas, que lo felicitó Joaquín Sabina desde Andalucía “riéndose como un loco”, y aprecia que “nunca me sentí tranquilo con aquel gesto (…) De todos modos, y aunque espero no tener tumba ni mausoleo, ya sé cuál puede ser mi otro epitafio: ‘¡A la mierda...!’. Y todos tan contentos”.

El libro consta de dos partes. En la primera, Labordeta retrata a todos los ministros del PP, con algunas bromas y algunas pullas (Aznar le resulta un personaje antipático, sin duda), y confecciona también una lista de amigos y compañeros de viaje. Algunos retratos son deliciosos: “Leocadio Bueso. Más triste que los atardeceres de su ciudad, Teruel. Seguro que en su pueblo natal, el serrano Fortanete, le han puesto una calle. Si no lo han hecho, hay que reclamarla. Él nunca lo hará”. La ironía asoma aquí: “José Blanco. Gallego. Dicen que va para importante. No lo aparenta”. Y el mejor es éste: “Carmen Alborch. Es tan valenciana que sólo de verla te trae toda la luz mediterránea. Modelos ilustres, escándalo de los puritanos de gris. Da gusto contemplarla”. El Beduino /Labordeta se suelta aquí el poco pelo: se chancea un poco con el de Anasagasti (“Perdona poco la imbecilidad cuando habla”, apostilla) y con el suyo. El humor y la sátira empiezan por uno mismo; seguro que asume humorísticamente la segunda acepción del vocablo beduino: “Hombre bárbaro y desaforado”.  Hay mucho más en este libro, una modesta historia de España, de Aragón, y de un hombre solidario que se sigue retratándose como “depresivo, ácrata y desorganizado”. Pese a ello, ahí está su tarea gigantesca, su lucha, su madera de héroe con aspavientos, su severa ternura del desierto.

MARCELO FUENTES DESDE LA CIUDAD SIGILOSA

MARCELO FUENTES DESDE LA CIUDAD SIGILOSA

 Marcelo Fuentes podría ser el paseante solitario que anda de aquí para allá con un cuaderno secreto y algunos lápices en busca de un rincón propicio. Anda y desanda las calles, se detiene en una esquina, contempla la inmensa mole de un edificio varado en el centro de la ciudad: como si fuera un faro, un estandarte o un refugio de multitudes que rara vez asoman a las ventanas. En cuanto encuentra la posición del pintor, Marcelo Fuentes extrae sus cuadernos y mira. Se fija en la atmósfera de luz y extrañamiento, en la porosa geometría de las cosas, en la impresión de soledad que lo invade todo. No sabe con certeza si sueña la ciudad o si la ciudad lo sueña a él entre el aire, la soledad y sus muros.

Ahí, plantado, con los ojos del alma y los del cuerpo bien abiertos, araña líneas, esparce manchas, alza viviendas y añoranzas. La suya es una pintura de sensaciones, hechizada y ceñida a la claridad última del crepúsculo, una pintura de paisajes de inefable añoranza, composiciones de la melancolía. Marcelo Fuentes es un poeta-pintor: esculpe el silencio y la soledad, labra línea a línea los cartílagos de una ciudad metafísica.

Marcelo Fuentes es un excepcional y parsimonioso dibujante que halla en la arquitectura la materia central de sus obsesiones. La materia central, la calma trascendida y sus arabescos. En cierto modo, podría decirse que es un heredero de Boccioni, Carrà y Hopper, que se mueve en ese campo visual de afinidades cromáticas y de desamparo, y que posee la sutileza de Morandi: otro maestro del arte de observar, de penetrar en la esencia de los objetos y de sentir, otro paciente artesano de la forma y su caligrafía espiritual. El mundo de Marcelo Fuentes es evocador y a la vez sigiloso: nadie mira desde las terrazas, no se oye un grito, los besos se esconden igual que las mujeres hermosas que van de paseo, pero siempre hay una aureola de recogimiento y de inquietud. Las suyas son ciudades otoñales, o invernales, con sus oleajes de sombra, ciudades que tienen algo de escenario de un exilio o de desarraigo al que no resulta fácil ponerle razones ni palabras. Su obra, ya sean los dibujos, los óleos o los grabados, retrata a un artista reconcentrado, a un artesano de pulso y de perplejidad, que habita volúmenes y precipicios con la doliente serenidad de la pureza.

A Marcelo le apasionan la arquitectura, la fotografía y la literatura. Ha trabajado con distintos creadores como el fotógrafo Bernard Plossu, con otro fotógrafo como Juan Peiró, con el escritor Carlos Pérez. En cada una de estas colaboraciones se percibe una extensión de su mundo más íntimo y de su cuidadosa técnica. Es otra forma de asomarse al exterior. Marcelo Fuentes es un artista coherente y apacible, de una rara intensidad, incluso cromática, que se enfrenta a la ciudad como se enfrentaría al mar: sin volverle la cara, dispuesto al cuerpo a cuerpo, seguro de arrebatarle la humanidad, la belleza, todo el silencio de un canto.

 

 

*Marcelo Fuentes expone estos días en la galería Finestra de Ana y Mamen Gil, que está en la calle Zumalacárregui. Este es el texto para ese catálogo.

ÁNGEL SOBREVIELA, POETA, CREA UN BLOG

ÁNGEL SOBREVIELA, POETA, CREA UN BLOG

El joven poeta y narrador, y estudioso de la obra de Tarkovski,  Ángel Sobreviela, acaba de inaugurar un blog. Envíame esta nota de recordatorio y yo copio aquí una de sus últimas entradas.

 

 

Saludos a todos.

Acabo de crear hace unos días un blog personal. Quedáis invitados a pasaros por él cuando gustéis.

En cuanto a los contenidos, en este blog escribiré acerca de literatura, arte, cine, música, reflexiones personales y recuerdos, y también actualidad candente, en llamas y en cenizas.

Es mi deseo que la imagen tenga en él un protagonismo esencial, y que el repertorio visual sea esmerado y preciso.

 

 AMISTAD

De la crónica de un viaje que escribí hace más o menos un año, extraigo el siguiente fragmento....

 

 

"Sobre la conversación:

Es sólo en la soledad cuando los significados de cuanto se ha escuchado resplandecen. Y aún más los de cuanto se ha dicho o callado por parte propia. Hemos ido a obtener, en un ámbito privilegiado y fuertemente iluminado, un raro cristal de múltiples facetas… Luego, a solas, y junto a una suave luz, lo hacemos girar suavemente ante nuestra vista, recibiendo sus varios destellos, ponderando el peso del objeto, la diferente percepción relacionada con la distancia ante nuestros ojos, la naturaleza de su materia y configuración. Así es ordenado el caos de imágenes en el seno de la vida manifestada, y somos el demiurgo de ese caos, sus dadores de significado."

*Alfred Eisenstaed retrató así a Inge Morath y Arthur Miller.

 

BLANCA VARELA: EL ADIÓS DE JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS

BLANCA VARELA: EL ADIÓS DE JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS

No he tenido tiempo de dedicarle una necrológica a Blanca Varela, una poeta que he leído con cierta asiduidad. Uno de mis periodistas culturales más admiradores es Javier Rodríguez Marcos –poeta, dietarista, ensayista…-. Tomo aquí su hermosa nota de defunción que publicó el diario ‘El País’, que podéis encontrar en la edición digital de inmediato.

 

La poetisa peruana Blanca Varela murió el jueves en Lima a los 82 años. Paradójicamente, su etapa de mayor reconocimiento coincidió con el mutismo en el que la fue sumiendo poco a poco una trombosis. En 2007, recibió el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Un año antes se le había otorgado el Federico García Lorca. Y en 2001, el Octavio Paz.

Precisamente, el autor de El laberinto de la soledad fue una de las grandes referencias de la escritora peruana. Paz prologó su primer libro y, de paso, la ayudó con el título. Ella le había puesto Puerto Supe. A él no le gustaba. Cuando Varela le recordó que "ese puerto existe", él le dijo: "Ahí tienes el título".

Así, Ese puerto existe inauguró en 1959 una obra completa formada por ocho libros que, todos juntos, a duras penas sobrepasan las 200 páginas. En 2001 Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores los reunió en el volumen Donde todo termina abre las alas, que añadía el inédito El falso teclado. Lleva un prólogo de Adolfo Castañón y un epílogo de Antonio Gamoneda. "No hay nacimiento ni tumba, tú lo has dicho; no hay causa ni lugar; una locura fría es nuestro único habitante", escribía allí el poeta leonés.

La delgadez de sus libros y de sus poemas la había heredado de otro de sus maestros, su compatriota Emilio Adolfo Westphalen. Como él, Varela supo conjugar el aliento surrealista con un despojamiento formal no exento de visceralidad. "Con el instinto del verdadero poeta, sabe callarse a tiempo", dijo de ella Octavio Paz.

Hija de una popular compositora de valses criollos y casada con el pintor Fernando de Szyszlo, Blanca Varela estudió en la Universidad de San Marcos antes de trasladarse a París en 1949. Allí conocería a escritores como Henri Michaux, Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Después de vivir en Florencia y Washington, se estableció definitivamente en Lima en 1962.

Fue entonces cuando publicó los libros que siguieron a aquel primero bautizado por Paz: Luz de día (1963), Valses y otras falsas confesiones (1972), Canto villano (1978), Ejercicios materiales (1993), El libro de barro (1993) y Concierto animal (1999). Además, la labor poética de Blanca Varela no se redujo a su propia obra. En 2002, junto al uruguayo Eduardo Milán y los españoles José Ángel Valente y Andrés Sánchez Robayna, publicó Las ínsulas extrañas (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores), una amplia antología de la poesía hispanoamericana.

En los versos finales de su poema Palabras para un canto puede leerse: "Yace aquí, / entre tumbas sin nombre, / escrito en el harapo deslumbrante, / roja estrella en el fondo del cántaro. // Por el mismo camino del árbol y la nube, / ambulando en el círculo roído por la luz y el tiempo. / ¿De qué perdida claridad venimos?".