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Antón Castro

CLARÍN COMENTA LA REEDICIÓN DE MOYANO EN TROPO

CLARÍN COMENTA LA REEDICIÓN DE MOYANO EN TROPO

El diario Clarín de Buenos Aires en su sección de Sociedad acaba de publicar este artículo de María Neder sobre la reedición de El trino del diablo de Daniel Moyano. Me lo envía uno de sus editores: el infatigable Oscar Sipán, que acaba de publicar en Onagro su libro de relatos Avisos de derrota. Este jueves, en ‘Artes & Letras’ lo reseña José Domingo Dueñas. El foto está Daniel Moyano con Julio Ramón Ribeyro, dos magníficos narradores.

 

[‘EL TRINO DEL DIABLO’, UNA PARÁBOLA SOBRE LA SALVACION POR EL ARTE, PUBLICADA EN 1974

Tropo editores Reedita en España una gran novela de Daniel Moyano

Admirado por Rulfo, Cortázar y Gelman, el escritor se exilió en Madrid desde 1976. ]

MAGIA. "NO ME CONSIDERO UN ESCRITOR REALISTA", DECIA DANIEL MOYANO.

Un editor de Zaragoza, Oscar Sipán, acaba de reeditar en España el relato del escritor argentino Daniel Moyano que cuenta la fundación mítica de la ciudad de La Rioja en el año 1591, El trino del diablo, originalmente publicado en 1974 con un prólogo de Augusto Roa Bastos. Para esta reedición con el sello Tropo Editores, Sipán acompañó esta novela de Moyano con un texto que Mario Benedetti escribió en el diario español El País en 1992, a pocos días de la muerte de Moyano en Madrid, donde vivía exilado desde 1976. "Para sobrevivir -llegó a España con su esposa y dos hijos- ejerció de plomero, buscó tiempos y espacios para ir escribiendo su Libro de navíos y borrascas, novela suscitada por la represión y el exilio. Solo en los últimos tiempos consiguió un trabajo que armonizaba con su vocación cardinal: la Universidad de Oviedo lo llamó para que dictara cursos de narrativa y estaba tan contento con ese gesto como si le hubieran regalado un Stradivarius", decía Benedetti en El País. Admirado por Gelman, Cortázar y Rulfo, "merece la reedición de todas sus obras, es tremendamente injusto que los textos de un autor de la categoría de Moyano no puedan conseguirse en España", opina Sipán.


La reedición de El trino del diablo está acompañada por otros seis cuentos de Moyano -entre ellos, Tía Lila, Desde los parques, o el relato con el que ganó el Premio Juan Rulfo en 1985, El halcón verde y la flauta maravillosa- que confirman su cosmovisión y fuerza lírica. Músico y escritor a la vez, en Moyano se unen la música como salvación -la musicalidad de su prosa- y la literatura: "Moyano no propaga doctrina, no teoriza ni argumenta, simplemente narra", decía José Bianco. "Estamos ante un realismo profundo a fuerza de ser objetivo", decía Roa Bastos.


De chico, Moyano jugaba con Ernesto Guevara en el pueblo cordobés de Alta Gracia, ambos robaban frutas del huerto de un músico español exilado, Manuel de Falla. Desde 1959 en La Rioja trabajó como periodista -durante muchos años fue allí el corresponsal de Clarín- y a la vez, docente en el Conservatorio Provincial de Música, era violinista en el Cuarteto de Cuerdas de esa institución.

En 1968 con El oscuro, editada por Sudamericana, ganó el Premio de Novela de la revista Primera Plana: los jurados eran García Márquez, Roa Bastos y Marechal. La dictadura militar de 1976 lo secuestró durante una semana, sufrió torturas y simulacros de fusilamiento -hechos que lo marcaron de por vida- y debió ocultar la primera versión de El vuelo del tigre, reeditada en Madrid en 1981. Amigo de Haroldo Conti y Antonio Di Benedetto, el hecho es que Moyano siempre se consideró "un autor del interior", más cercano espiritualmente a Rulfo y Onetti que a Borges. El escritor Mario Paoletti decía que el encuadre simbólico de Moyano "nos remite a las mejores páginas de otros maestros, como Franz Kafka y Cesare Pavese".

"Al cuento hay que tocarlo en un buen violín y bien tocado" decía Moyano a sus alumnos de taller literario en Cádiz. La música como salvación: esto se ve claramente en El trino del diablo cuando, en la fundación inicial de La Rioja, dos mil indios armados con flechas envenenadas oyen el Kyrie en el violín de Francisco Solano. Conmovidos por la música, los indios desisten y no llevan adelante su ataque. El protagonista del relato, Triclinio, es un violinista que -entre La Rioja y una villa miseria porteña- simboliza la pureza en un país desangrado por la violencia, la locura y la barbarie dictatorial.

En 1997 en la iglesia Passionkirche de Berlín se estrenó una versión musical de El trino de diablo, obra del guitarrista italiano Carlo Domeniconi, colega y amigo de Ricardo Moyano, hijo del narrador. La obra musical, una estructura operística pensada para instrumentos de cuerdas, piano y percusión, luego fue interpretada en 1998 en el Philharmonic Hall de Berlín. "No me gusta fotocopiar la realidad, no me considero un escritor realista, no describo las cosas tal como suceden", decía Moyano. Traducido al inglés y al francés, ya era tiempo de que el mundo mágico de Daniel Moyano regresara a las librerías.

http://www.clarin.com/diario/2009/01/06/sociedad/s-01834212.htm

 

HORST P. HORST: EL CORSÉ NEGRO

HORST P. HORST: EL CORSÉ NEGRO

Horst P. Horst es autor de una maravillosa foto de un corsé blanco que se ha utilizado en varias ocasiones como portada de libros, entre ellos en uno de Javier Marías. En 1943, realizó esta delicada instantánea de un corsé negro, esculpido en un cuerpo hermoso dibujado de sensualidad y de luz.

LA VIDA EN UN CUENTO / 5

LA VIDA EN UN CUENTO / 5

SUERTE

 

Son muchos los jugadores que van a entrenar solo por verla. Carolina es rubia y misteriosa, una de esas mujeres cuya belleza ha trabajado la vida a golpe de buril y de adversidades. Conduce un ‘Picasso’ oscuro. Son muchos los que encuentran un leve pretexto para verla un instante en el almacén trasero: van a por balones, quieren más conos para la sesión de entrenamiento, buscan tiritas, gasas o el linimento. Jamás pierde la sonrisa: colabora, busca en las alacenas o en las bolsas de masaje, y sigue con su faena. Como si no fuera con ella. Como si no supiera que es la atracción de los viernes y la fantasía más procaz en el bullicio de las duchas. Ordena todos los equipajes, los de los alevines, infantiles, cadetes, juveniles y veteranos, y los deposita minuciosamente sobre una mesa. Al lado, como si pensara en otra cosa, coloca las carpetas con las fichas y la pizarra magnética que ha solicitado el entrenador de juveniles.

 

De noche, cuando todos se han ido, se acerca a la escultura y la besa. La pieza recuerda al capitán Luis Acosta, el último clásico del campo de San Atilano, que falleció en un accidente de coche. Besa la escultura, las letras de ese “Siempre te recordaremos”, y luego mira hacia el cementerio. Allí, en una tumba adornada con un balón de piedra, descansa el futbolista de su vida. Ella, aún ahora, le desea suerte antes de salir al campo cada vez que acaricia la camiseta del número diez.

*La foto es de Frank Horvat.

 

ANNIE LEIBOVITZ: UNA FOTO DE PENÉLOPE Y ALMODÓVAR

ANNIE LEIBOVITZ: UNA FOTO DE PENÉLOPE Y ALMODÓVAR

Buscaba algunas fotos de Annie Leibovitz y me encontré esta pequeña perla: Pedro Almodóvar y Penélope Cruz. Él es el dueño de El Havana y ella su mejor estrella. Una buena muestra de la composición, del glamur y de la puesta en escena de al fotógrafa norteamericana.

'BAÑISTAS': UN CUENTO DE LUISA MIÑANA

'BAÑISTAS': UN CUENTO DE LUISA MIÑANA

[Continúa la escritora y especialista en arte Luisa Miñana con la edición en la red de su proyecto ‘La arquitectura de tus huesos’ de prosa, poesía y fotografía. Envía la siguiente nota: “Esta entrega de La arquitectura de tus huesos parte del relato ’Bañistas’ como excusa para explorar los universos paralelos, tanto aquellos sobre los que han reflexionado los artistas como los que física y matemáticas están empeñadas en describir y demostrar bajo un nombre absolutamente poético: multiverso”. La foto de nadadores es de Andreas Hering.]

 

BAÑISTAS

 

Por Luisa MIÑANA

Sé que era ella. El color del pelo diferente. Las facciones algo más henchidas quizás. Han sido dos segundos. Eran sus ojos, de eso no dudo. Y era su gesto, dedicado, en mitad de la inaudible conversación, al hombre que a su lado ascendía por la escalera mecánica, mientras yo descendía, bajando de inmediato la mirada para no tropezarme con el tiempo transcurrido. El hombre que ahora ascendía a su lado por la escalera del centro comercial la acompañaba siempre por entonces a casa, en su versión de chaval desenfadado, al acabar las largas tardes en la piscina, a donde la venía a buscar tras el trabajo. Con el rabillo del ojo ambos hemos seguido las líneas de nuestras trayectorias opuestas. Nunca diremos nada. Ni siquiera he pensando qué le habré parecido, pasando junto al mío, de repente, su tiempo, el de ella. Escaleras del tiempo. Ella llevaba un peluche en sus manos, envuelto para regalo. Y yo la amé todas las tardes de aquel verano en que la enseñé a nadar.

 

 

ANIS AL-DOLEH, LA FAVORITA DEL FOTÓGRAFO

ANIS AL-DOLEH, LA FAVORITA DEL FOTÓGRAFO

[Ana Briongos, la viajera incansable, escribe: "Entrad en mi blog http://pasionviajera.blogspot.com/ y disfrutad de las fotos más sorprendentes. Las tomó el primer fotógrafo que hubo en Irán, el propio rey Nasser od-Din". El texto que sigue es suyo.]

 

Estas son algunas fotos tomadas por el rey iraní Nasser od-Din (1848/1896), de la dinastía Qajar, en su harén. Sus esposas y concubinas lucen unas faldas cortas parecidas a los tutús que vió el rey en los ballets de París. A su regreso a Irán, dicen los que han estudiado esa época, el shah introdujo la nueva moda entre las mujeres de su harén. Moda, por otra parte, que no trascendió a la población y que solo él fotografió. Cuando se abrieron los archivos fotográficos del Palacio Golestán de Teherán, apareció este tesoro de imágenes extraordinarias. Nasser od-Din Shah era un gran aficionado a la fotografía. Sus viajes a Europa le convirtieron en un admirador de los avances tecnológicos que allí se producían.

La favorita del rey, Anis al-Doleh tocaba el armonium que su esposo le había traído de Europa.

En la foto aparece ella misma en posición reclinada. Las cejas unidas eran un signo de belleza en la época Qajar. Hoy en día hay modernas muchachas iraníes que recuperan aquella estética y se muestran hermosas y cejijuntas.

 

LA VIDA EN UN CUENTO / 4

LA VIDA EN UN CUENTO / 4

 Mi cuñado José Antonio Ortuño es de Orihuela, la ciudad del poeta Miguel Hernández, y se ha dedicado durante años a la cría de cerdos y a algunos negocios del hielo. Vive en pleno campo, rodeado de naranjos y de la exuberancia de la huerta. Es un hombre sencillo y diáfano, afectuoso y vitalista, de ésos a los que casi nunca desarman las circunstancias. Hace algún tiempo le han detectado un grave problema en los pulmones que le impide trabajar. Una fibrosis. Ha tenido que abandonar sus quehaceres, que había heredado de su padre. Está pasando las navidades aquí en casa, en Garrapinillos, y ha vivido unos días complicados. Una gripe violenta ha acentuado su disnea, sus dificultades de respiración.

 

Esta mañana, durante el desayuno, ha contado que desde hace algún tiempo tiene un sueño recurrente: planea por el aire como un pájaro y vive una sensación muy placentera. Pensamos todos que  bromeaba. Con seriedad, este hombre poco dado a los excesos de la imaginación ha dicho. “Ese sueño lo he tenido varias veces. Inicialmente, busco un barranco no muy  abrupto, como si quisiera hacer una prueba de vuelo. Cuando estoy más o menos seguro de que puedo volar, subo a una colina más alta y desde allí me arrojo al vacío. Inicialmente, me voy hacia el fondo, pero pronto, merced a las corrientes de aire y al movimiento de mis brazos, remonto el vuelo y planeo como un pájaro. Me cruzo con las aves, las miro, me miran, y contemplo desde arriba la ciudad, la montaña, los campos de naranjos. Es una experiencia muy bonita. Muy agradable”.

 

Le preguntamos si tenía dificultades volver a pisar el suelo. Contestó con absoluta calma: “En el sueño no aterrizo jamás”.

 

[La foto es de: http://elcontinentedevenus.blogspot.com]

 

 

MARIANO CASTRO: POEMAS DE 'EL PÁJARO Y LA PIEDRA'

MARIANO CASTRO: POEMAS DE 'EL PÁJARO Y LA PIEDRA'

Hace unos días, poco antes de la Navidad, el poeta Mariano Castro, que no es familiar mío pero sí un buen amigo, publicó un delicado libro, El pájaro y la piedra (La Gruta de las palabras. Prensas Universitarias de Zaragoza), que trata del paso del tiempo, de la naturaleza, del silencio y de la luz, de la palabra en su amplio campo semántico. Es un libro acaso panteísta, de pulso sereno, pródigo en belleza y en imágenes fulgurantes. Alterna el verso y la prosa, y posee fragmentos espléndidos de visión e intuición. La piedra y el pájaro está dividido en tres partes. Copio algunos poemas:

 

1

Ha llovido esta noche.

 

Una fragancia húmeda

canta en el aire

como si celebrara

un rito de renovación.

 

Es más transparente el verde de las hojas,

el trino de los pájaros.

 

Y desciende la luz sobre sí misma.

 

Las cuerdas del sentido

se templan en el diapasón de lo vacío.

El ojo nada sabe

que no sepa el alma sin saber.

 

2

 

El aliento amarillo del otoño

toca en las ventanas;

una luz sucia

al ojo de la indulgencia.

Y huele a madera dispuesta para el fuego.

 

Que la palidez de los paisajes

se encienda nuevamente en primavera.

 

3

 

La palabra en la piedra

duerme el sueño

de un tiempo que retorna

convertido en el polvo

de la perduración.

 

4

 

He visto una luciérnaga; es decir, solo su luz.

 

5

 

El canto del pájaro invisible, transparente lenguaje de su pluma. Escucha como va a lo más alto y revela los secretos del aire, y reposa después en su silencio. ¿Qué voz oyes, ahora, en el espacio frío de su ausencia?

 

6

 

El hombre contempla las estrellas;

El poeta las cuenta como sílabas de un verso.

 

7

 

Fuego de la palabra:

ceniza en los oídos.

 

El pájaro y la piedra. Mariano Castro. Prensas Universitarias de Zaragoza: La Gruta de las palabras. Zaragoza, 2008. 60 páginas. [La foto que cuelgo aquí es de Horst P. Horst (Sajonia, 1906-Nueva York, 1999), y se titula 'Belleza de Chanel', 1987. He repasado el poemario mientras suena la cantante griega Haris Alexiou, una de mis predilectas.]