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Antón Castro

MUDANZA DE JORGE ROMANCE, EL SEÑOR DE PURNAS

MUDANZA DE JORGE ROMANCE, EL SEÑOR DE PURNAS

Escribe Jorge Romance, ese gran protagonista de la red, el señor de Purnas.com:

Ya se puede disfrutar del nuevo Purnas.com

Después de un intenso mes de trabajo en el nuevo purnas.com hoy es el día de la mudanza definitiva. Atrás dejo en blogia horas y meses y años de posts, comentarios, discusiones, sentimientos, reflexiones, manifiestos, pensamientos, dolores, rabias, alegrías, orgullos, impotencias o tristezas. Explicaba hace un mes el porqué de los cambios y me reafirmo en cada una de las palabras que dije entonces.

  • Purnas se ha convertido en una marca que responde a buena parte de mi trabajo en la red
  • La dispersión de contenidos en varios contenedores no ayuda a la relación purnas-jorgeromance
  • Necesitaba pues, agrupar todos los contenidos generados bajo la denominación purnas (el blog principal, en aragonés, libros y fotolog) en un solo dominio integrador.

El dominio purnas.com lo tenía comprado desde hace tiempo y se usaba para redirigir una parte del tráfico a purnasenozierzo.blogia.com. Hoy, gracias al espacio y los servidores de 1and1.es es la cabecera y directorio principal donde se agrupa todo el contenido que genero bajo la denominación purnas.

Eso es posible, entre otras cosas, a las posibilidades casi infinitas que ofrece wordpress.

  • Las categorías de wordpress permitirán la navegación por los contenidos que antes generaba en blogs diferentes, es decir, y ya ahora el blog principal, en aragonés, libros y fotolog
  • Las mismas categorías refuerzan dos de los contenidos principales de purnas. Los posts relativos al periodismo, y el maravilloso mundo de las 4 y 20 de la mañana y su lotería.
  • El sistema de páginas estáticas de wordpress permite, además, la posibilidad de recoger en un archivo todos los posts antiguos y nuevos desde blogia al nuevo purnas, categorizar los enlaces en una única página de referencias de cabecera y la integración de la tienda (de camisetas, libros y algunas cosas más) con el contenido general del blog.
  • Desde el mismo sistema de navegación de páginas se puede acceder al viejo purnas donde queda todo el contenido desde enero de 2004 hasta el 1 de noviembre de 2008. Mi currculum profesional también es accesible desde la navegación de páginas.

Una vez comprobada la versatilidad de wordpress en otros proyectos y decidido a que purnas.com estuviera desarrollado en wordpress llegó la tarea de adaptar el diseño. Después de probar varios modelos desde el simple blog hasta la transformación en algo parecido a un diario o revista digital, me decidí por un diseño de Free WP Themes. La template se llama Light y desde el mismo momento de su instalación comprobé que se adaptaba exactamente a lo que quería.

Con la ayuda de torresburriel le dimos una forma y cromática más semejante a los colores que se han convertido en corporativos en purnas (rojo, negro y blanco). Aún así, la suavidad de los naranjas, los grises y los azules da un carácter menos agresivo al diseño.

Todo este proceso, además de la ilusión por un nuevo proyecto ha conllevado aprendizajes "a lo bruto" de CSS, de PHP o del lenguaje de Wordpress que facilitarán otras tareas en el futuro y añaden un puntito más a mis conocimientos. Sólo por eso, ya ha merecido la pena.

Purnas.com cuenta con un contrato Coloriuris. Gracias a él, el contenido de este blog se puede reproducir y distribuir, siempre que se haga sin ánimo de lucro. En cualquier otra situación hay que llegar a un acuerdo previo. ¿Por qué Coloriuris? Porque entiendo que el contenido de este blog puede distribuirse libremente, salvo que alguien que yo no quiera quiera ganar dinero a mi costa. Es decir, no me importa el ánimo de lucro de nadie, pero si alguien que yo no quiero decide lucrarse, el contrato rojo de Coloriuris me ampara. Todo esto pensando, que es mucho pensar, que con mis contenidos alguien pueda hacerse rico. Además, la empresa que gestiona estos derechos es de Zaragoza y detrás de ella hay conocidos y amigos, y eso, cuenta.

El largo proceso acaba hoy. El nuevo purnas.com ya está aquí, y espero que tenga el mismo seguimiento y éxito del viejo purnas, que queda online como archivo de cosas pasadas (de las que algunas siguen siendo presente) y como reflejo de cuatro años llenos de cambios, certezas, espirales, incertidumbres y novedades.

Gracias a todos por seguir ahí (Y aguantar este rollo que sirve para invitaros a vuestra casa)

 

GARRAPINILLOS 4 - OLIVAR 3. AHÍ SEGUIMOS

GARRAPINILLOS 4 - OLIVAR 3. AHÍ SEGUIMOS

No pude estar ayer en el partido Garrapinillos-Olivar de juveniles. Estaba con algunos amigos –Teresa Garbí, Ramón Acín, Rosendo Tello, Emilio Garrido, Ángel Gracia, Vicente Ibáñez y otros…- en el bello pueblo de la serranía: Montanejos, que se hermanaba culturalmente con Rubielos de Mora. Ejerció de entrenador Manolo, el míster del pasado año y en éste segundo, delegado y mil cosas más como siempre. Este cántabro de larga barba y madrugador lleva el fútbol inyectado en vena.  

La crónica del encuentro, según mi hijo Diego, podría aproximarse a esto. El Garrapinillos salió un tanto confiado porque el Olivar iba por abajo, en penúltima posición. Al poco tiempo, tras dos fallos defensivos, el rival se adelantó en dos ocasiones. Nubes negras, cuajadas de agua, se cernían sobre el campo de San Lorenzo y sobre el cementerio. En los últimos 20 minutos de la primera parte, el Garrapinillos se adueñó del partido y marcaron, no sé si por este orden, Serna, Diego Cali y Pirri. La segunda parte fue de dominio casi total del equipo local, pero hacia el minuto treinta o algo más, en uno de los escasos acercamientos a puerta, igualó el Olivar. Poco después, cuando moría el partido y se encendían los faros, Jorge sacó un córner que acarició, en medio de una gran confusión, Mario Calvera. Resultado final. Garrapinillos 4-Olivar 3.

Diego dice que se les apareció la Virgen, o alguno de sus mensajeros, y que habían fallado mucho, mucho. Con este resultado apurado, el Garrapinillos sigue mirando hacia arriba. Ahora ya suma 19 puntos. Y este es el quinto partido consecutivo que gana: Movera, Picasso, La Jota, Delicias y Olivar.

ADIÓS AL TRADUCTOR Y POETA ÁNGEL CAMPOS PÁMPANO

ADIÓS AL TRADUCTOR Y POETA ÁNGEL CAMPOS PÁMPANO

[El pasado jueves, yendo a Madrid, leí la noticia de la muerte de Ángel Campos Pámpano, poeta y traductor, a quien he seguido mucho a través de sus traducciones y de su revista Espacio-Espaço, que ha sido una revista de referencia y de búsqueda constante para mí. Me gustó mucho la necrológica, el recuerdo de Luis Antonio Sáez, otro gran traductor, en El País; compré El Mundo, iba a leerlo y luego lo perdí en un café de Atocha. Nunca conocí ni hablé con Ángel Campos, pero fue un auténtico mito para mí: me descubría poeta, nos revelaba la poesía portuguesa, era un buscador de tesoros, un enamorado de algunos de mis poetas portugueses favoritos: Eugénio de Andrade, António Ramos Rosa, Fernando Pessoa e incluso el poeta Saramago, en su libro “El año de 1993”, poemario que yo también traduje en gran parte para la revista “Turia”. Visito el blog de Fernando Valls y copio este testimonio directo suyo. Me ha hecho mucha gracia recordar un viaje con Ángel Crespo desde Calaceite a Teruel: uno de los nombres de los amigos del que hablamos mucho fue de Ángel Campos Pámpano.]

 

Acabo de leer en el blog, siempre atento, de Antonio Rivero Taravillo que ha muerto el poeta Ángel Campos Pámpano, de 51 años, lo que me ha producido una honda impresión, pues no hace mucho intercambiamos unos correos, con motivo de un comentario suyo en este blog a propósito de la muerte de Ramiro Fonte, lo que aproveché para agradecérselo, en privado, y pedirle colaboración. Comentaba entonces Ángel: "Volver del campo, sin internet. Llegar a casa y toparse con esto es bien doloroso. Pasamos horas en Lisboa hablando de poesía, de Pessoa, de las ediciones de bibliófilo que encontraba en el Chiado. Es injusto. La muerte es siempre injusta y traicionera".

.....

El caso es que no consiguió superar una operación quirúrgica a la que fue sometido el lunes debido a un tumor, que le fue detectado hace apenas unas semanas. Había sido profesor de bachillerato en Badajoz, pero también del Instituto Español en Lisboa. Para mí era una especie de embajador de la cultura portuguesa, cuya devoción debo en gran parte a Ángel Crespo, de lo que es buena prueba la revista bilingüe Espacio/Espaço escrito. Nunca lo traté, pero conocía y respetaba su obra como poeta y traductor, entre otros, de Fernando Pessoa...Lo más sensato sería repetir las mismas palabras que él dejó escritas sobre el poeta gallego....

 

MERCÈ RODOREDA: MEMORIA DE UN CENTENARIO

MERCÈ RODOREDA: MEMORIA DE UN CENTENARIO

 Mercè Rodoreda vino al mundo en una torre con jardín donde descubrió el paraíso terrenal. Lo perdió abruptamente en el tránsito a la adolescencia, luego fue zarandeada aquí y allá por una oleada incesante de éxodos, y se pasó muchos años intentando recuperarlo. Cuando lo recobró, a finales de los años 70, un cáncer le cerró los ojos para siempre sin apenas darle tiempo a despedirse de sus flores, de sus paisajes, de su casa en Romanyà de la Selva, aquella torre olorosa que completaba el círculo de una vida y le había devuelto, al menos simbólicamente, en otro lugar y en otro tiempo, el edén de la infancia. Mercè Rodoreda es el perfecto ejemplo de la vocación literaria: quiso ser escritora desde muy pronto, y lo fue con todas las consecuencias. Miró en el interior de su alma de su mujer y de todas las mujeres, y contó un sinfín de historias de un modo peculiar: con emoción y lirismo, con acumulación de detalles, con atmósfera y una fuerza simbólica incuestionable.

 

Mercè Rodoreda es la escritora de las flores y la vegetación, de un lenguaje peculiar, trabajadísimo hasta la extenuación, y de una mirada femenina que jamás quiso ser feminista. O de un punto de vista de mujer que rezuma voluntad de indagación, ternura y vulnerabilidad. Sus mujeres eran a la vez frágiles y rocosas, melancólicas y emprendedoras, habían nacido para el amor, pero debían enfrentarse a la soledad, al abandono, al desgarro provocado por un sinfín de accidentes: un matrimonio equivocado, la inseguridad, la Guerra Civil, la II Guerra Mundial o la pérdida de la patria, desde luego, pero también las pequeñas hecatombes cotidianas. Mercè Rodoreda siempre quiso ser una escritora sedentaria: un mujer con su cuarto propio, como su amada Virginia Wolf, y fue una fugitiva permanente. De todo y en todo.

 

Nació en el seno de una familia más o menos ilustrada y catalanista: fue la hija única de Andreu y Montserrat. Él, contable en una armería, era un gran lector y le leía, a la niña sentada en sus rodillas, fragmentos de Verdaguer y de otros poetas catalanes y universales. Su madre adoraba la música y la bohemia, y asistió a unos cursos de declamación. La figura clave de su niñez fue su abuelo Pere Gurgui, periodista y gran lector, que le contagiaba su amor por Cataluña, por la lengua y por Jacinto Verdaguer, del que había sido muy amigo. En el centro del jardín, colocó hacia 1909 una escultura del poeta de “La Atlántida”, y reprodujo en el pie de una especie de túmulo para la pieza frases y poemas suyos. En aquel ambiente, donde la niña Mercè era la reina, había otro elemento decisivo: la presencia de los árboles, arbustos y todo tipo flores, de las que luego elaborará una teoría más o menos simbólica y alegórica: “el quieto poder de las flores”, que también será el poder de las mujeres, el poder de la espera, de la quietud en movimiento del embarazo, el camino hacia el alumbramiento. Aquella familia tenía un aroma extravagante, sin duda. Mercè aprendió muchísimo, y se quedaba literalmente embrujada por la opulenta flora del casal y por la colección de objetos de todo tipo que tenía su abuelo. Pere Gurgui falleció en 1921. Había otro elemento curioso: su tío Joan Gurgui se había marchado de casa a los 14 años y mandaba cartas que la hacían soñar. Vendría algunos años después, y en 1928, tras lograr la dispensa papal, Mercè y él se casaron. Algunos expertos en la escritora, hablan de una imposición familiar: tío y sobrina se llevaban catorce años. El matrimonio no funcionó como ella había soñado, aunque dio a luz a su único hijo al año siguiente, y decidió apostar por la literatura y el periodismo. Necesitaba sentirse útil y libre. Y en ese camino, mientras irrumpía la II República y sobrevenía la contienda del 36, lo intentó todo: escribió en prensa reportajes, crónicas, entrevistas a escritores y artistas, viajes, redactó cuentos para niños e incluso cuatro novelas, que repudiaría luego. Entonces tenía mucho contacto con los escritores catalanes del momento e intentaba superar el calvario de su matrimonio. En plena contienda vivió un apasionado romance con Andreu Nin, el líder del POUM que sería asesinado por los comunistas; en 1938 se separó definitivamente. Entonces publicó la que siempre consideró su primera novela: Aloma (1938), un libro que había redactado el año anterior donde contaba la historia de una adolescente que se casa mal y que sufre un montón de episodios desafortunados. Poco más tarde, tras haber viajado a Praga y haber colaborado con el Ministerio de Propaganda, emprendió el camino del exilio.

 

Dejó a su hijo con su madre en Barcelona porque pensaba que no tardaría en volver. Sin embargo, ahí empezarían las penalidades: padeció toda suerte de acoso y de persecución, como tantos otros, en Girona, en Perpignan, en Toulouse, en París, adonde llegaron los nazis, y sobrevivió, como pudo, sin faltarle peligros de lo más variado y prácticamente sin dinero, en Limoges, en Burdeos y finalmente en París, donde se asentó con su compañero, el amor de su vida: Joan Prat, más conocido como Armand Obiols, poeta, traductor e intelectual vinculado a varias revistas de cultura catalana. En los años de París hubo de todo: trabajó de costurera y poco a poco fue recuperando su condición de escritora. Pero también participaba en tertulias y frecuentaba el Museo del Louvre: sus pintores favoritos eran Gericault y Delacroix. Hubo un periodo en que redactaba cuentos infantiles y concurría a diversos premios de poesía en Londres, París y Montevideo, hasta el punto de que recibió la distinción de “Maestra del gay saber”. Escribía con verdadero entusiasmo. Escribía como quien respira, escribía a la desesperada, siempre en catalán. E intentaba recobrar el pulso y su mirada peculiar a través de los cuentos, que era su campo de pruebas. En 1957, con el volumen Veintidós cuentos ganó el premio Víctor Catalá, y dos años más tarde concluyó Una mica de história, una novela que derivaría en Jardi vora al mar (Jardín junto al mar), protagonizada por uno de los seres que más la atraían posiblemente: un jardinero.

 

La angustia del exilio, que suponía estar lejos de su hijo, de su madre y de Cataluña, tuvo un matiz íntimo particularmente doloroso. Durante cuatro años apenas pudo mover el brazo derecho, y dejó de escribir a mano. Y a la vez abrazó la pintura: seguía los pasos de Miró, Picasso, Klee, Kandinsky, cuyos cuadros remedaba. En 1954, sin dejar la casa que tenían en París, ella y Armand Obiols se trasladaron a Ginebra, donde él se ocupó como traductor de la UNESCO. La estancia en Ginebra fue muy provechosa en todos los sentidos: Mercè Rodoreda fortaleció los vínculos con los exiliados catalanes, iba de aquí para allá con la añoranza de su tierra, pero trabajó sin descanso. Y no solo eso: le gustaba aquella ciudad tan acogedora y poblada de árboles, de flores, de parques, de jardines, de lagos y de antigüedades. Ginebra la redimía, en cierto modo, de tantas desgracias que había vivido y de la pérdida del pequeño país de origen y de sus hermosos paisajes que jamás había podido olvidar. En 1962 publicó la que está considera su obra maestra: La plaça del Diamant, y en 1969 El carrer de las Camelias. De alguna manera, son dos libros complementarios: dos novelas redactadas desde una esfera de mujer cuyas peripecias resumen en parte la propia biografía de Rodoreda y de muchos otros españoles, pero ambos libros tienen un vigor expresivo especial, una prosa envolvente, un punto de vista, un flujo de conciencia que hace pensar en James Joyce o en Marcel Proust. La muerte en 1971 de Armand Obiols, que se había trasladado a Viena obligado por su trabajo, le invita a pensar en el regreso. Cuando lo hizo a principios de los 70, acogida por una vieja amiga de antes de la guerra, Carme Manrúbia, Mercè Rodoreda tenía algo de mito y de modesta celebridad. Aún publicó más libros, algunos tan delicados como Viatges i flors y Quánta, quánta guerra. Era una escritora increíble y minuciosa, una mujer que observaba los detalles cotidianos, en eso se parece a Vladimir Nabokov y a Katharine Mansfield, y que emplea el lenguaje, o los sublenguajes y sus giros y silencios, de una manera especial, como si oyésemos de viva voz a sus criaturas.

         Mercè Rodoreda siempre fue una mujer misteriosa. Recelaba de su privacidad y nunca fue expansiva narrando sus calamidades y miserias. Tampoco mitificó su pasado ni hizo ostentación del dolor. Suscitó la admiración de numerosos autores –desde García Márquez a Rosa Chacel, no así la de Pla, que aludió a ella desdeñosamente con el término “rodolada”- y pudo al fin tener una casa con jardín en Romanyà de la Selva. Allí contemplaba la naturaleza, cuidaba las flores, contestaba a las cartas y respondía a algunas entrevistas para la televisión. En 1983, querida y galardonada por doquier, falleció de un cáncer en el hospital de Gerona. Y tal como deseaba, la enterraron en el cementerio de Romanyà de la Selva donde siempre hay alguien que deja un crisantemo en su tumba. Un crisantemo amarillo, tal vez, como aquel que robó de niña a su vecina la señora Borrás y que le había de perseguir años y años como una maldición, como un remordimiento o como la venganza de las flores.

 

SUSANA VACAS EN EL SOHO

SUSANA VACAS EN EL SOHO

Susana Vacas presenta este otoño un nuevo escaparate en Soho (calle Zurita, 13) recogiendo lo que han sido sus últimas intervenciones en los años 2007 y en este 2008 en su columna-nicho particular. El objetivo de estas ha sido uno muy cotidiano para las propietarias del establecimiento, Juncal Emaldi y Montse Martín, y también para todos nosotros: la silla.

La artista de lo mínimo se ha sentado en cuatro tipos de sillas y con ellas ha recorrido cuatro territorios distintos, acompañada de un escultor, un diseñador y varios escritores.

Su viaje comenzó en Sicilia acompañada del escultor Federiko Martín, con quien se sentó en unas sillas sicilianas, un par de piezas escultóricas de arenisca con aplicaciones de césped y lentejuelas. Ambos contemplaron el paisaje mientras el escritor Ismael Grasa les resumía su estancia en la isla.

Pasó el verano y el otoño del 2007 los dos artistas aparecieron sentados en dos sillas nuevas. Andaban buscando Liliput y acabaron encontrando Sakhalin y las islas Kuriles, conocidas como el Archipiélago de las Mil Islas. Todo en ellas era niebla, algas y pescado y así lo reprodujeron en estas sillas pétreas: sillas kuriles.

La Asociación de Diseñadores Industriales de Aragón organizaba en la primavera de 2008 sus cuartas jornadas de Creando diseño y para ellos Susana intervino en una reproducción a pequeña escala de cinco sillas del diseñador Konstantin Grcic. Con ellas formó una petit troupe de teatro y el escritor Dani Rabanaque las renombró como butacas. Serían las sillas myto.

Y acabamos. Faltaban unas islas maravillosas por visitar. Esta vez el viaje tenía un objetivo: encontrar a Vaca Perezosa, propiedad del diseñador Isidro Ferrer, que de vaga que era se había ido a pacer sentada a las islas Solomon. Federiko y Susana la encontraron muy cómoda en estas sillas solomon, de alabastro, que se veían más pequeñas en la medida en que la vegetación exuberante, un idioma no conocido e incluso algún que otro caníbal las rodeaba.

Susana Vacas ha almacenado grandes experiencias en estos viajes y decidió resumirlas creando algo que conocía muy bien: otras sillas, las sillas I S DESIGN. Sentada pensaba y dejaba volar su imaginación y reducía sus dimensiones hasta llegar elaborar una serie limitada de 50 piezas, unas sillitas (4 cms.) metálicas y personalizadas, todas distintas, a disposición de los clientes del establecimiento. Todavía quedan algunas, con nubes, terciopelos, tuercas, e incluso algún lindo gatito…

Os esperamos para verlas

susana_vacas@yahoo.es    68669247

*La artista, ilustradora y diseñadora, Susana Vacas envía esta invitación y comentario a su exposición.

 

ESTA NOCHE, REPOSICIÓN DE BORRADORES

ESTA NOCHE, REPOSICIÓN DE BORRADORES

[El pasado miércoles tuve un día agitadísimo, que culminó con la gran noche de José Antonio Labordeta, probablemente el ciudadano aragonés más universal del momento. Y ayer jueves, estuve en Madrid: vi la muestra de Nancy Spero, la de Alberto García-Alix y las de Dubuffet y Brassaï, y además estuve en el jurado que le dio el premio Cervantes a Juan Marsé. Una experiencia muy bonita que discurrió con absoluta normalidad y sin sobresalto alguno. Se llegó al veredicto tras ocho votaciones. He suprimido los poemas de Ángel Petisme, que para mi gusto son buenos, y para los de cierto jurado también, porque así me lo ha pedido él. Si él me los dio con toda amabilidad, también respeto que ahora decida retirarlos. Os anuncio, por si alguien se desvela mucho esta noche, el programa de Borradores. En su emisión de ayer tuvo 3.000 espectadores. Muchas gracias a todos.]

 

 Borradores ofrecerá esta noche, en su reposición, una amplia entrevista con la pianista japonesa Hiromi Uhuara, que actuó recientemente en el Festival de Jazz de Zaragoza, en la que habla de sus colaboraciones con Chick Corea, de su pasión por la música clásica (Liszt, Rachmaninof, su interés por los pianistas contemporáneos como Maurizio Pollini) y de su atracción por España, y de su fotoblog de comida. Y también entrevista a Agustín Díaz Yanes, a propósito de su última película, “Solo quiero caminar”, que narra la historia de cuatro mujeres atracadoras que llevan a cabo en México una terrible venganza.

 

Acuden al plató, José Luis Rodríguez, que habla de su último libro, “Tres horas”, publicado por Ediciones de la Librería Cálamo, que consta de tres cuentos protagonizados por el inspector Pérez o por distintos sujetos, entre ellos un falso traductor, llamado Pérez. Y también visitan el estudio los fotógrafos José Cruces y Tamara Hevia, que hablarán de un proyecto múltiple: “Un objeto, una vida. Garrapinillos 2008”, para el que realizaron 4.000 fotografías y un libro.

 

Entre otras cosas, Borradores ofrece la sección Letras para la vida, en la que Luis Alegre recomienda “El largo adiós” de Raymond Chandler, y la editoria Valeria Bergalli protagoniza “Los elegidos de Borradores”: cuenta cómo es su editorial, Minúscula, recomienda algunos títulos, como los cuentos de Shalamov, y a un autor que le apasiona: Jesús del Campo.

 

Actúa el Ensemble al Inte, formado por Guillermo Beltrán (oboe), Cecilia Grilló (viola), María Carbajo (violín) y Pablo Baleta (violonchello). Tocarán dos temas, uno de Giardini, y el tango “Oblibion” de Astor Piazzolla, y cuentan sus proyectos: trabajan programas de música clásica, cuentos con música y realizan actuaciones en proyecciones de cine mudo.

La foto es de la pianista Hiromi. Publicará en breve en España su doble álbum Duets.

FOTOGRAMAS DE UN PAÍS DE PELÍCULAS

FOTOGRAMAS DE UN PAÍS DE PELÍCULAS

Jesús García Dueñas publica “Cine español, una crónica visual” (Lunwerg / Instituto Cervantes), una historia en imágenes de más de un siglo de cinematografía, que se acompaña de un audiovisual

 

El realizador, editor, académico y presidente de la SGAE José Luis Borau dice que, a la luz de “las numerosas y expresivas imágenes” del volumen “Cine español, una crónica visual” (Lunwerg / Instituto Cervantes, 2008) de Jesús García de Dueñas (Cáceres, 1939), puede decirse que “nuestra cinematografía ha invertido buena parte de su prolongada existencia en el afán de conseguir una identidad, un estilo propio, alguna razón de existir en definitiva, al margen de su condición de entretenimiento y negocio”. En ese mismo prólogo, Borau recuerda que el cine español, uno de los más antiguos del continente, “solo empezó a ser considerado en serio en el mundo hará cosa de treinta y tantos años, aun cuando también haya quien fije su despegue creativo con el estreno en el festival de Cannes de 1953 de ‘¡Bienvenido, Mr. Marshall!’, el admirable y premonitorio film de Luis García Berlanga”.

El autor de este volumen realiza una apasionada defensa de la cinematografía española e invita al lector a sumergirse en “un laberinto de espejos, biombos desdoblados, recorridos zigzagueantes, túneles del tiempo y del espacio, recorridos de la memoria, sugestiones de músicas y sonidos…” Ese itinerario contempla tres apartados: una distribución de la historia del cine española en once décadas o períodos; un corpus central dedicado a una selección “caprichosa y subjetiva” de carteles, que se titula ‘Intermedio’, y una tercera parte que explora los temas capitales de las películas españolas: el oficio mismo de hacer cine y sus rituales, la religión, las postales de un país peculiar, la gastronomía, la violencia, los desnudos o las “idolatrías”, que se concentran en actrices como Conchita Montenegro, Raquel Meller, Rosita Díaz Gimeno,  Aurora Bautista, Imperio Argentina, Carmen Amaya, Sara Montiel, Teresa Gimpera, una sensual Concha Velasco, “una superviviente admirable”, pero también Penélope Cruz, Victoria Abril o Paz Vega. Entre los hombres, se eligen únicamente a Antonio Vico, Pepe Isbert y Fernando Fernán Gómez.

En cada década o período, desde 1896 a 2006, García Dueñas realiza una introducción de contexto (“el cine no es ajeno –nunca lo ha sido- a la marcha de la historia”, dice), con películas y directores, con dificultades y sueños. En el lapso de 1896 a 1906, alude a los Jimeno y a su ‘Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza’, (sigue datando la película en 1896, aunque es de 1899), y recuerda que sería Alexandre Promio, el camarógrafo lionés que estudió en “la factoría de los hermanos Lumière”, quien rodó en junio de 1896 ‘Plaza del puerto de Barcelona’, la primera película española. Poco más tarde, otro cámara anónimo grabó en septiembre la ‘Llegada de un tren de Teruel a Segorbe’.

Por aquellos días, ya trabajaba el turolense Segundo de Chomón, “inquieto e imaginativo, técnico de gran preparación, pionero del cine de fantasía”. La segunda etapa está caracterizada por el entusiasmo de aventureros con cámara; el más destacado quizá sea el catalán Ricardo Baños que adaptó la obra ‘Juan José’ del bilbilitano Joaquín Dicenta. Chomón será capital, de nuevo, en la tercera década, de 1916-1926, antes de su marcha a Italia y Francia. A él y a otro pionero decisivo como Fructuós Gelabert los define como “dos auténticos maestros del oficio de hacer películas”. La década de 1926 a 1936 fue la del esplendor. Los tres directores más importantes eran Fernando Delgado, Benito Perojo y el aragonés Florián Rey. Florián Rey se trasladaría con su esposa Imperio Argentina a la Alemania nazi, igual que Perojo, que posteriormente se instaló en la Italia de Mussolini Luego, irrumpió con fuerza Luis Buñuel, con ‘Un perro andaluz’, la película surrealista que estremeció el cine de finales de los años 20, y con ‘Las Hurdes. Tierra sin pan’, y el país vivió “la lucha sangrienta” de las dos Españas con dos productoras: la conservadora Cifesa y la liberal y progresista Filmófono.

El libro analiza la convulsa y sombría etapa de la inicial posguerra, la recuperación de los años 40 y 50, el despertar de avanzados los 50 con ‘Amanecer en Puerta Oscura’ de José María Forqué, ‘El verdugo’ y ‘Plácido’ de Berlanga, ‘Los golfos’ y ‘La caza’ de Saura. Ese instante también es el de ‘Viridiana’ de  Buñuel. En el pie de foto a la instantánea más necrófila de la cinta, se anota: “Desde una insobornable independencia, manteniendo en todo momento, ante las más adversas circunstancias y con absoluta honradez su credo surrealista –que impregna la totalidad de su obra confiriéndole una originalidad suprema-, Luis Buñuel expresa nuestro carácter, al manifestarse él artísticamente, hincando sus raíces creativas en la verdadera tradición cultural ibérica”.

García Dueñas repasa luego, cuando nos aproximamos a la muerte de Franco y saltamos a la democracia, el cine de Carlos Saura, Víctor Erice, José Luis Borau (con ‘Furtivos’ especialmente), Bigas Luna o Iván Zulueta y su ‘Arrebato’. Posteriormente ya llegarían Almodóvar, Fernando Trueba, Isabel Coixet, Díaz Yanes o, entre muchos creadores nuevos, Fernando León de Aranoa, que cierra el volumen y se imagina el cine español como “un puñado de cineastas asomados a una ventana, contando lo que ven en la calle a alguien que no podemos ver y que, sentado adentro de la penumbra, escucha con generosa atención”.

*Hay una preciosa y sensual foto de Concha Velasco en el libro de Jesús García Dueñas. Ésta, en la ribera del Manzanares, tampoco está nada mal.

 

 

 

UN RECUERDO EMOTIVO DE GEMMA NOGUERA

UN RECUERDO EMOTIVO DE GEMMA NOGUERA

Ayer este blog recibió el mayor número de visitas en un día que había recibido hasta ahora: 5.000 exactamente, un número redondo que no le habría gustado a Enrique Vila-Matas, que ha mejorado y enriquecido notablemente su página web. Sin embargo, hay visitas y notas que te dejan conmovido por completo. No he conocido a Gemma Noguera, he visto varias exposiciones suyas, y sabía de su gran labor como artista y como galerista. Hace un instante, Paco de la Cova de l’Aire ha dejado un bellísimo e íntimo recuerdo de la pintora y amiga. Por comentarios y visitas como ésta, uno tiene la sensación de que el día empieza bien. O con una herida entre el corazón y los ojos.

 

Traslado al escritorio el comentario de Gemma Noguera (Paco escribe así su nombre; en otro lugares pone Gema Noguera), que en realidad ha suscitado muchas notas emocionadas, de un dolor sincero. Si alguien tuviese una foto suya, estaría encantado de recibirla y colocarla aquí. Pongo uno de sus cuadros.

 

Mai he sentit tant dolor com el dissabte. Mai recordo un poble tant trist i tant sol. L'esglesia plena, la plaça plena i el teu record. Recordo fa molts anys quan amb una pila t'anavas a la fábrica a la nit, volies quedar-te a Beseit, li estimaves. Recordo el teu somriure, les ganes de viure i crear. Les converses. Recordo la teva boda a Barcelona que va interrompre la pluja i aquella nit a Bikini. Recordo quan embarassada de Kenia anavem a Barcelona en l'autocar de la Hife, nevant amb la senyora del lloro... tants i tants records. La nit de pluja de estels a la era junt al Beto... Beto ha estat la sombra amiga i callada durant tots aquests anys. Mai he conegut a un home tant enamorat. T'en recordes del sopar étnic..., de les xerrades d'art... jo mai t'oblidaré, per qué encara no em crec que aniré a Beseit i no et veuré.
Miro els quadres que tinc a casa, el paisaje amb tormenta, els peixos, ... i saps? La millor obra que vas fer va ser Kenia i Mariona.
Se que mai t'aniras de Beseit i que quan torni a veure la pluja d'estels la nit de San Lorenzo tu hi seras al costat... T'has anat tant depresa...
Crec que Beseit te un deute amb tu, no se si un carrer..., seria fantastic passejar pel carrer de Gemma Noguera...
Tu has contribuït a que Beseit sigui mes art.


Un peto fins haviat Gemma