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Antón Castro

CRÓNICAS DE LA EXPO / 7. ARTE CONTEMPORÁNEO

CRÓNICAS DE LA EXPO / 7. ARTE CONTEMPORÁNEO

PABELLÓN DE ARAGÓN: CATÁLOGO DE ARTE ACTUAL

El catálogo de la exposición de arte contemporáneo del Pabellón de Aragón, titulada "El agua y sus sueños contemporáneos", ha sido presentado hoy por el consejero de Política Territorial, Justicia e Interior del Gobierno de Aragón, Rogelio Silva; la directora del Pabellón de Aragón en la Exposición Internacional de Zaragoza, Sara Alcázar; y los dos comisarios de la muestra, el galerista zaragozano Miguel Marcos y el crítico de arte Fernando Castro Flórez.

“El agua y sus sueños contemporáneos” está formada por seis creaciones realizadas exclusivamente para el Pabellón de Aragón por los artistas Ricardo Calero, Javier Codesal, Clare Langan, Fernando Prats, Bernardí Roig y Baltazar Torres. Los seis site-specific están ubicados en el interior de los prismas irregulares que atraviesan la primera planta del edificio, donde se proyecta la sinfonía audiovisual “Aragón, agua y futuro” de Carlos Saura, y reflejan cuestiones relacionadas con la potencia onírica del agua. 

Según explica Rogelio Silva en la introducción del catálogo de la exposición, las piezas constituyen “una provocación artística que sacude el pensamiento del espectador, sumergiéndole en la muerte de aquellos que desafían el agua, en la supervivencia de los que la poseen o en la angustia de los que sufren su escasez”.

“Esta provocación artística -continúa el consejero de Política Territorial, Justicia e Interior- hay que entenderla como la apuesta innovadora que Aragón ha realizado tradicionalmente sobre la gestión del agua; como el reto constante que supone convivir preservando este elemento imprescindible para la vida y, en definitiva, como un desafío que entronca profundamente con la preocupación que, por este bien escaso, han tenido los aragoneses y a los que ha unido e identificado a lo largo de la historia”.

 Para Sara Alcázar, comisaria directora del Pabellón de Aragón, “en su conjunto, las obras actúan como nexo de unión entre las muchas disciplinas que constituyen el diálogo del agua: científico, geográfico, político, social, didáctico. El arte las sobrevuela todas y extrae la parte más sugerente, la reflexión espiritual”.

Y es que todas reflejan una visión contemporánea del agua basada en la abstracción: 

- “Sueños azules”: el artista residente en Zaragoza Ricardo Calero (Villanueva del Arzobispo, Jaén, 1955) refleja la angustia de los inmigrantes que intentan llegar a Occidente arriesgando sus vidas mediante una instalación realizada con un gran fragmento de patera, anzuelos de pescar, gotas y lágrimas de agua y vidrio.

- “Longevos”: el aragonés Javier Codesal (Sabiñánigo, 1958) expone una visión de la supervivencia subjetiva a través de una videoinstalación con dos canales de vídeo sincrónicos en los que aparecen ancianos bebiendo agua. 

- “The ice above, the fire below”: la irlandesa Clare Langan (Dublín, 1967) refleja el agua desde la ensoñación sublime con una videoinstalación de pantallas múltiples de ocho minutos de duración que refleja cascadas y movimientos naturales de agua. 

- “Agitación”: el chileno Fernando Prats (Santiago de Chile, 1967) realza las manifestaciones de la naturaleza indómita mediante una intervención sobre el Geiser del Tatio, al norte de su país de origen.

- “Frost. (The head)”: Bernardí Roig (Palma de Mallorca, 1965) plasma con una cabeza que se enfría (realizada con aluminio, un motor compresor, acero corten, escarcha y luz fluorescente) la congelación de nuestra mente. 

- “Sigue disfrutando”: el portugués Baltazar Torres (Figueira de Castelo Rodrigo, 1961) refleja la inminencia de la sequía con una instalación de bronce pintado que representa a un hombre sentado al borde de su piscina mientras mira al cielo esperando que llueva.

El catálogo, ilustrado con abundantes imágenes de cada obra artística, cuenta con perfiles sobre la obra de los seis creadores elaborados por diferentes expertos. Así, Alejandro J. Ratia escribe sobre Calero; Sergio Rubira, sobre Codesal; Rachel Thomas, sobre Clare Langan; Javier Fuentes Feo, sobre Fernando Prats; George Stolz, sobre Bernardí Roig; y David Barro, sobre Baltazar Torres.

 

*Nota del servicio de prensa del Pabellón de Aragón, formado por Helga Martínez, Carmen Ruiz Fleta, Paco Doblas, Rosa Balaguer, entre otros. Al fotógrafo Jorge Giménez le corresponde esta foto. En esa especie de bosque de mimbres es donde se han colocado las fotografías de José Verón Gormaz, a distintos tamaños. 

 

EXPOSICIONES DE PHOTOESPAÑA PARA EL VERANO

EXPOSICIONES DE PHOTOESPAÑA PARA EL VERANO

PHotoEspaña 2008 llega a su fin. 660.000 personas han visitado una edición que termina el próximo 27 de julio. Pero pese al cierre oficial, algunas de las muestras más destacadas del programa permanecerán abiertas, permitiendo a los visitantes disfrutar de PHotoEspaña durante todo el verano. Ésta es una nota del servicio de prensa de PHotoEspaña.

Estas son las exposiciones que permanecen abiertas durante los meses de agosto y septiembre:

Hasta el 24 de agosto:

Mírate. Fundación Canal

Una oportunidad para ver el resultado de Retrátate, una actividad en la que los fotógrafos Luis de las Alas, Amy Chang, Ricardo Cases, Sofía Moro, Miguel Trillo y Marta Soul, retrataron a más de 300 personas en la Fundación Canal.

Cámara, de Thomas Demand. Fundación Telefónica

La exposición individual del fotógrafo alemán Thomas Demand reúne fotografías y películas de reciente producción en las que puede descubrirse su particular método de trabajo: la construcción de maquetas a tamaño real para después fotografiarlas y posteriormente, destruirlas.

Lugares comprometidos: topografía y actualidad. Museo Colecciones ICO

Una exposición colectiva que reflexiona acerca de los cambios que ha experimentado la representación documental del lugar de la mano de Augusto Alves da Silva, Pedro Barateiro, Geert Goiris, Beate Gutschow, Joachim Koester, An My-Lê, Walter Niedermayr, Peter Piller, Taryn Simon y Simon Starling.

Hasta el 28 de agosto

João Maria Gusmão / Pedro Paiva. Matadero Madrid

La exposición presenta los últimos trabajos del dúo portugués, en los que queda patente su particular universo, que bebe de la especulación filosófica, la literatura científica y la metafísica. En la muestra se reúnen esculturas, proyecciones en 16 mm., fotografías e instalaciones.

Hasta el 31 de agosto

María Lionza, la diosa de los ojos de agua, de Cristina García Rodero. Consejería de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid / Sala Alcalá 3

El último proyecto de Cristina García Rodero es un potente documento gráfico sobre el culto a María Lionza. 100 imágenes en torno a una figura mítica venezolana cuyo culto se remonta al siglo XV.

Acaso, de Javier Vallhonrat. Consejería de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid / Sala Canal de Isabel II

Por primera vez se exhibe de forma completa la serie Acaso, desarrollada por Javier Vallhonrat durante más de cuatro años. En ella, el artista expresa la dimensión dramática de la naturaleza y cómo el hombre intenta hacer suyo un espacio abstracto.

Hasta el 21 de septiembre

De viaje. Instituto Cervantes

Seis artistas muestran cinco proyectos diferentes entre sí pero unidos por la imagen y el concepto de viaje. Pablo López, Mateo López, Fernando y Ana, Odires Mashzlo y Juan Valbuena presentan su particular visión de la fotografía de viaje.

Hasta el 28 de septiembre

Detalles invisibles, de Pablo Pérez-Mínguez. Museo de América

Una retrospectiva de las imágenes más íntimas y desconocidas del cronista de la movida madrileña. Detalles invisibles es una exposición organizada con motivo de la concesión del Premio Nacional de Fotografía a este fotógrafo madrileño. 

*El fotógrafo Nelson Garrido captó así un detalle de la muestra María Lionza, la diosa de los ojos de agua de Cristina García Rodero.

 

OLIMPIADAS / 1. FANNY BLANKERS-KOEN, III

OLIMPIADAS / 1. FANNY BLANKERS-KOEN, III

Una de las fotos más conocidas de Fanny Blankers-Koen, en pleno esfuerzo: fuerza, convicción y un decidido deseo de vencer.

OLIMPIADAS / 1. FANNY BLANKERS-KOEN, II

OLIMPIADAS / 1. FANNY BLANKERS-KOEN, II

Otra instantánea de Fanny Blankers-Koen, que logró todo tiempo de medallas en distintos campeonatos. Me ha gustado esta imagen: acaba de correr y vencer bajo la lluvia en Londres.

OLIMPIADAS / 1. FANNY BLANKERS-KOEN

OLIMPIADAS / 1. FANNY BLANKERS-KOEN

Fanny Blankers-Koen (26.04.1918-25.01.2004) debutó en las Olimpiadas de Berlín con 18 años, y solo obtuvo un discreto quinto puesto. Doce años después, en Londres-1948, tras el parón de la II Guerra Mundial, madre de dos hijos ya y con 30 años, cosechó cuatro medallas de oro: en 100, en 200 metros lisos, en 80 metros vallas y en el relevo de 4x 400. Desde entonces fue conocida como “La holandesa voladora”. Llevaba el dorsal 692, camiseta clara y pantalón naranja, y ganó sus pruebas con comodidad. En 100 venció con un supremo esfuerzo, por centésimas; en 200, dio una lección increíble, y le sacó más de seis metros a la segunda clasificada. También habría participado en salto de altura y de longitud, pero entonces solo podía participarse en tres pruebas individuales. Era una corredora portentosa y versátil, de larga zancada, más enérgica que elegante, muy concentrada y con un admirable afán de victoria. Conquistó otros muchos títulos y fijó hasta 20 récords del mundo. Poco antes de morir, fue proclamada “la mejor atleta de todos los tiempos”.

*Fanny vence en los 100 metros lisos. Llega a la derecha de la imagen, con la boca muy abierta.

TENIS, ORENSANZ Y LAS OLIMPIADAS

TENIS, ORENSANZ Y LAS OLIMPIADAS

Ayer, muchos años después de un inolvidable peloteo y partido en el Parador Nacional de Teruel, volví a jugar al tenis con el médico Pedro Abad, que además es primo del bibliófilo y escritor José Luis Melero. Nos conocimos en Cascante del Río, luego coincidimos en Híjar y finalmente hemos seguido viéndonos, ya un poco menos, en Zaragoza. Y un día quedamos a jugar en Teruel: Pedro es un tenista, que juega varios días a la semana. Jugamos bajo un sol insoportable y terrible de seis y cuarto a siete, tras la gesta de Carlos Sastre en Alpe d’Huez. Peloteamos largo y tendido, por el puro placer de golpear la bola. A pesar del calor y del cansancio inevitable, me lo pasé de cine. Me encanta jugar al tenis. No podría ganarle a Pedro, en modo alguno, pero aún conservo un poco el viejo toque. Hace años, con Miguel Presa, jugaba dos o tres días por semana junto al río Huerva, y aquellos días de tenis y tertulia, forman parte del puñado de buenos recuerdos que uno tiene. Como aquel partido en Teruel, como el entrenamiento de ayer en Stadium Casablanca.

 

Anoche, hacia las dos de la mañana, me llamaron de la Fundación Ángel Orensanz de Nueva York para que hablase de su obra, de su personalidad y de su lugar en la escultura en Aragón y en el mundo. Hablé durante unos doce minutos porque a esa hora –con la presencia de Jesús Pedro Lorente, que acaba de publicar un libro sobre él, y de Eduardo Capapé, entre otros muchos- se le rendía un homenaje en su fundación. Dije, entre otras muchas cosas, que Ángel Orensanz encarna el artista espectáculo: es un torrente de ideas, de conceptos, alguien que encarna el poder y el desorden de la imaginación. Y recordé sus cuadernos de trabajo, donde hay dibujos de animales, de seres humanos de ojos asombrados, aforismos, números de teléfono, bocetos de esculturas monumentales; en los últimos tiempos, con absoluto entusiasmo, Orensanz hace dibujos expresivos y expresionistas que hablar del tormento del hombre.

 

Y a esa hora, antes de acostarme, se me ocurrió encender la televisión. En La 2 acababa de empezar un programa monográfico sobre la historia de los Juegos Olímpicos. Soy un enamorado absoluto de las Olimpiadas desde hace años. Las sigo desde Munich. Anoche, contaban cómo surgió el movimiento olímpico, cómo lo concibió Coubertain, cómo se desarrollaron los distintos juegos, y se hacía especial incidencia en los Juegos de Berlín de 1936, donde triunfó Jesse Owens. También se hizo un inventario más o menos rápido de campeones y de instantes inolvidable, se analizó el tema del boicot en Moscú y Los Ángeles, y se abordó la incorporación de la mujer a los juegos, algo que no quería Coubertain. Finalmente, uno de los capítulos más impresionantes fue la relación entre el cine y la televisión y los juegos; ahí se abordó la importancia de la figura de Leni Riefensthal, que rodó mejor que nadie unos juegos olímpicos, con todo tipo de efectos y de cámaras, con los procedimientos más profesionales e ingeniosos. El programa recordó que la realizadora hizo apología del nazismo y ella dijo que con sus cámaras habían trabajado hasta seis meses antes para realizar Olympia. El programa se detuvo en el modo en que los cámaras captaron la tensión de los músculos y las fibras de Owens: era un ejercicio preciso y naturalista de captación del esfuerzo y el afán de victoria. Y, por cierto, se contó la camaradería entre Jesse Owens y su amigo, el saltador alemán Lutz Lang, que le aconsejó como batir para no quedar eliminado en las pruebas de calificación. Lang fue castigado luego por Hitler y murió en combate creo que en 1943.

 

Me quedé con muchas figuras, pero una de las que más me impresionó fue la velocista Fanny Blankers-Koen, que obtuvo cuatro medallas de oro en Londres en 1948. Con ellas inició una pequeña historia de los campeones olímpicos.

*Jesse Owens, que conquistó cuatro medallas de oro en Berlín 1936, acaba de vencer en una de sus pruebas y es captado minuciosamente por el equipo de Leni Riefenstahl, que está tendida en el suelo con una cinta en el pelo. Desde luego, nazi o no, no se le ve contrariada ni ofendida, sino hondamente interesada en las reacciones del campeón negro.

PEPE OTAL Y SUS MARIONETAS: RECUERDO Y HOMENAJE

PEPE OTAL Y SUS MARIONETAS: RECUERDO Y HOMENAJE

 

El dia 25 de julio se cumple el primer aniversario de la muerte del creador de títeresa y marionetas Pepe Otal, que murió en Cerdeña después de representar La Divina Comedia de Dante Alighieri. A modo de homenaje, y con motivo de la conmemoración, se reabre el taller de marionetas en el que Pepe vivía y trabajaba para que continúe con actividad artística, cultural, como lugar de encuentro y formación en torno al teatro de títeres. El centro está situado en la calle La guardia 11. Metro Liceu, de Barcelona.

Pepe Otal, aparte de tener raíces aragonesas (su padre era de Jaca), desarrolló diversas etapas de su vida en Aragón y concretamente en Zaragoza. Realizó sus estudios en la escuela de ingenieros de Zaragoza y fue boxeador aficionado en la categoría de los pesos pluma, la categoría en la que triunfó José Legra, "el puma de Baracoa". Durante los últimos siete años convivió con la titiritera Helena Millán, y participó en un sinfín de proyectos artísticos culturales y festivos de Zaragoza y colaboró con entrega y absoluta generosidad con la compañía Los Títeres de la Tía Helena de modo permanente. Ese mismo día, en el acto que se inicia a las 21 horas del viernes 25 de julio, se presenta la asociación cultural Casa Taller de marionetas de Pepe Otal.

[*El grueso de estos datos han sido facilitados por Helena Millán, cómplice del teatro y del amor de Pepe Otal durante los últimos siete años de su vida. Foto: Pepe Otal trabajando con las marionetas de la obra "Don Giovanni".]

EL SASTRE QUE ENAMORÓ A FAYE DUNAWAY

EL SASTRE QUE ENAMORÓ A FAYE DUNAWAY

[Alguien me ha recordado este artículo dedicado a mi amigo Joaquín, el sastre y alguacil de La Iglesuela del Cid. Releo el texto, que publiqué por vez primera en julio de 2007, y lo traigo aquí de nuevo porque me produce mucha ternura y siempre siento por lo menos una leve nostalgia de los años en La Iglesuela del Cid y del Maestrazgo. Allí, con mis hijos, con la gente, con los amigos que llegaban, pasé espléndidos momentos. Y Joaquín siempre andaba por allí de apacible anfitrión. La foto corresponde a Faye Dunaway en la película Bonnie and Clyde.]

 

 

En el invierno de 1994 nos fuimos a vivir a La Iglesuela del Cid. Yo iba de mi ocupación más constante: marido de la médica. Rápidamente me enamoré del pueblo, habitado por poco más de 500 personas. Y allí, en ese lugar del mundo donde alguien dijo que palpitan los cielos más bellos del mundo, vivía Joaquín, el pregonero, el funcionario humilde del ayuntamiento, el conversador de taberna, el sastre oculto. Pronto nos hicimos amigos y supe de él algunas cosas: sus tentativas de amoríos, sin fortuna; alguna que otra visita a los burdeles en las carretera de Castellón o, lo que lo convirtió en un héroe ante mis ojos, su condición de hermano, y casi padre y a la vez hijo, de dos hermanas gemelas y ciegas. Una ya se había muerto hacía algún tiempo, y la otra finaría poco después de nuestra partida en 1999. Joaquín me invitó un día a su casa, que me pareció más bien oscura, y me enseñó su gabinete de sastre: era un cuarto reducido, con mesa, colgadores para la ropa, varas de medir, cintas, tijeras, tizas. Tuve la sensación de que acababa de penetrar en el cuarto del brujo sigiloso, del brujo postergado que la población desconoce. No recuerdo con exactitud si tenía patrones, pero sí había hecho trajes, tenía una modesta clientela que le pedía que le recogiese los pantalones, que le ensanchase una costura, que recortase una manga, y él todo lo hacía con prudencia. No quería que nadie supiese que aquella ocupación, una vez que había obtenido un modesto puesto en el ayuntamiento, le seguía dando algo de dinero para ir trampeando. “No digas nada a nadie, que yo cobro por agricultura”.

Desde ese día, Joaquín me ganó para siempre. Era mi amigo, casi un cómplice. Y me contaba todo, aquello que sentía que podía ser revelado y compartido sólo con una persona más. Me explicaba alguna historia de su hermana, que cocinaba para él, que dominaba la casa desde las tinieblas. Mientras, Joaquín hacía su veintena larga de paradas y anunciaba aquello de: “Para general conocimiento se hace saber que se venden pescadillas, mejillones y calamar en Casa Maruja”, o anunciaba que había venido el vendedor de lencería de Castellón, o el frutero de Cinqtorres. Joaquín tuvo un hermoso gesto, del que siempre le gustaba acordarse, pero no por soberbia sino para afirmar su cariño para la familia de la “tía medica”. En el verano de 1995 se nos quemó el Seat Ibiza rojo que teníamos en el centro de la plaza; había que comprar o cambiar de coche de inmediato, y como éramos tantos, se nos pasó por la cabeza adquirir una Nissan Serena.


Joaquín vino a casa al día siguiente de aquel incidente que sucedió en fiestas –el alcalde José Miguel Cruz se portó admirablemente: trajo el extintor de su coche y lo vació por completo- y me dijo: “En las eras tengo aparcado mi Renault Clío. Lo coges y lo usas como si fuera tuyo porque tuyo es mientras te haga falta”. Entonces yo trabajaba en “El Periódico de Aragón”, hacía la sección “En primer plano”, entrevistas de doble página los domingos, y bajaba mucho a Zaragoza y Teruel. Usé su coche. En apenas dos semanas, doblé los kilómetros que él había hecho en dos años: no llegaban ni a los dos mil, y le devolví el coche con seis mil. El día anterior a que nos entregasen la furgoneta, vine a Zaragoza a entrevistar o a presentar a alguien; de regreso, cuando dejaba atrás el pantano de Calanda, cerca ya de Mas de las Matas, salió a la calzada una cabra montés y le di un golpe. Un golpe impresionante que provocó un importante bollo en el coche. Bajé de inmediato, miré, rastreé un poco la calzada a ver si veía al animal. Ni rastro. Seguí conduciendo. Acababa de darme cuenta de que tendría que explicarle a Joaquín lo que me había ocurrido. Mostró ese gesto de sorpresa, pero no de reproche, y la prueba real es que jamás quiso que le pagase la pequeña avería: 50 ó 60.000 pesetas. Bueno, en realidad, ahora no me acuerdo bien de lo que ocurrió; sí sé que fuimos juntos al mecánico y que lo solventamos.

Al volver hacia La Iglesuela del Cid desde Villafranca me dijo: “No te preocupes, alguna vez tendría que llevarse un golpe. El coche ahí está, si tu mujer se lleva el otro a Cantavieja para las guardias, tú ya sabes donde está mi garaje de las eras”. Aquel gesto suyo lo hacía sentirme cerca de mí, mejor persona, mejor amigo de veras, porque yo no tardé en meterlo en un cuento de “Los seres imposibles” (Destino, 1998) y además junto a uno de los seres que más quiero en este mundo: una muchacha que aspira a ser actriz y que se llama Aloma, y que ya ha publicado su primera novela: París Tres. A él también le gustaba y me lo decía siempre: “Mi socia está muy guapa”.


El momento más memorable, más literario, que recuerdo de Joaquín se produjo durante el rodaje de “En brazos de la mujer madura” de Manuel Lombardero, que llevó al pueblo a Faye Dunaway. El obispo de Teruel Antonio Algora se había negado a que se rodase en la ermita del Cid, y se produjo una revuelta curiosa. El primer día de grabación con la actriz, Joaquín estaba al quite. Vio la roulotte de Faye Dunaway, ella le sonrió, y se produjo un instante de atropellamiento. Joaquín llevaba las inmensas llaves de las dependencias municipales, quizá de la Casa Matutano, hoy Parador de la Iglesuela del Cid. Y en un instante de ofuscación del rodaje, superado por los gritos, las luces, el ajetreo de técnicos, etc., no se le ocurrió otra cosa que darle la llave a Faye Dunaway.


Me lo contó un par de veces, y la segunda, como si ya fuera consciente de la extravagancia de su gesto, me dijo: “Ella la cogió, la levantó en el aire y sonrió. Pensó que le estaba dando las llaves del pueblo”. Ella, creía Joaquín, había sido receptiva con su actitud, y la prueba es que en los dos o tres días que estuvo en el pueblo, estirándose la piel con toallas heladas de Casa Amada antes de entrar al set, siempre que lo veía decía: “My friend, mi alcalde”. Añadió Joaquín que “si no fuera por el inglés, aún podríamos haber festejado”. Joaquín no distinguió nunca del todo que aquel inglés era un actor, casado en la ficción con la actriz, pero no su amante ni su marido.

Vi a Joaquín hace algo más de un año en las jamonerías de Alejandro Centelles, con su bata, con las inmensas ganas de hacer cosas y contarme historias. Y de recordarme que un día una reina de Hollywood –la señora de “Bonnie and Clyde” o “Chinatown”, nada menos- le había sonreído y al hacerlo le recordaba que de él recibió las llaves del Maestrazgo, ese lugar donde el silencio habla, ese lugar del que acaba de irse para siempre Joaquín, el contador de historias, el seductor indomable, el pregonero, mi sastre inolvidable, el hombre bueno que quiso ser mi tío de América bajo el cielo más hermoso del mundo y me prestó su Renault Clío granate…