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Antón Castro

PÉREZ-REVERTE: EL SOLDADO Y SUS REHENES

PÉREZ-REVERTE: EL SOLDADO Y SUS REHENES

 

[Suscribo este artículo de Daniel Gascón de principio a fin, que está muy ligado a uno anterior sobre otra entrevista a Carlos Ruiz Zafón. Y por gustarme, me gusta mucho la broma final.]

 

La semana pasada, El País tuvo en la portada de su edición digital a tres novelistas durante tres días. También aparecieron en la portada de la edición en papel. Son tres escritores importantes y publican en Alfaguara. Creo que daban unas charlas. Las organizaba la Fundación Santillana.

Jesús Ruiz Mantilla escribía las crónicas de las lecciones de los novelistas a calzón quitado: “Vargas Llosa imparte su magisterio”, “Arturo Pérez-Reverte se enrola en la tropa literaria de infantería”, titulaba. La más espectacular fue la que glosaba la conferencia del creador de Alatriste. Hace años que Pérez-Reverte ha iniciado una lucha sin cuartel contra el establishment, pero ni el establishment ni la realidad se dan por enterados. Pérez-Reverte es famoso, tiene muchísimos lectores y la crítica lo apoya: sus novelas ocupan mucho espacio en los suplementos literarios, y desde el principio de su carrera ha estado en las colecciones que recogían las obras más destacadas de su generación. Sus libros se llevan al cine, es académico y goza de una consideración literaria superior a la de muchos novelistas que se dedican a la novela histórica o de aventuras. Sin embargo, habla desde una indignación permanente y difusa, como si resistiera él solo frente a una estupidez generalizada y asfixiante. También se aprovecha de un fenómeno extraño: cuando uno dice una tontería enfadado y con mucha contundencia, hay quien cree que desvela, por fin, la verdad. Hace unos meses, este hombre, que reprochó a Francisco Umbral que su cobardía física le impidiera solucionar sus diferencias a puñetazos cuando el autor de Mortal y rosa superaba los setenta años, daba ciertas muestras de delirio en una entrevista:

“Estoy harto de corderos que se dejan degollar. Harto de que todos los sinvergüenzas se hagan solidarios, de tanto cantamañanas, de tanta demagogia. No voy a dejarme matar. Sé que no voy a cambiar nada, pero lo que no se puede hacer es el silencio de los corderos. No dependo de Aznar, ni de Zapatero ni de González, y si un día me echan de este país, me voy a Francia, escribo allí, o en Italia o en Argentina. Puedo hacerlo en cualquier sitio, mentarle la madre a quien sea sin esconderme. Ésa es la libertad que me da lo que he hecho hasta ahora. Y me encanta lo de morir matando. Hay que morir matando.”

Nada hace pensar que vayan a echar a Pérez-Reverte de España. Después de todo, no es un inmigrante ilegal. En concreto, esa entrevista promocionaba el lanzamiento de la Biblioteca Arturo Pérez-Reverte, que recoge toda su obra. Y esas declaraciones son repugnantes si tenemos en cuenta que en el mundo hay escritores y periodistas que tienen que abandonar su país de verdad, o que se juegan la vida por lo que escriben. Pero la manera de pensar de Pérez-Reverte parece contagiosa. El otro día a Ruiz Mantilla se le colaban expresiones propias del novelista en su crónica: no sé si se trata del estilo indirecto libre o de una abducción. Escribía:

“No fueron fáciles sus comienzos. Allá por 1986, cuando publicó El húsar, el panorama literario español estaba lobotomizado por críticos y grupillos a los que el escritor dedicó una rica lista de epítetos: ‘Imbéciles y caratintas analfabetos cuya memoria empezaba ayer, que perdonaban la vida a Conrad y Stevenson, parásitos iletrados y esnobs que estuvieron a punto de haber dejado España sin lectores por los años ochenta’.

La lista de epítetos debió ser rica, pero el atributo “lobotomizado” es del articulista. Resulta enternecedor que un hombre que tiene el éxito de Pérez-Reverte se acuerde de algún crítico que lo puso mal hace más de 20 años. El húsar salió en Akal, no fue una autoedición; dos años después, Mondadori publicó La tabla de Flandes. Y yo no tengo tan claro que sea cierto lo que dice Reverte, que para denigrar a los que critican su escritura suele acusarles de no haber leído a los clásicos. Fernando Savater había reivindicado mucho antes al Stevenson más lúdico; mi madre me leía La isla del tesoro por las noches en 1985; el autor de El club de los suicidas y Conrad fueron dos de los prosistas preferidos de Borges, uno de los nombres clave en la formación de muchos narradores de los 80. En esos años nacieron editoriales, periódicos y revistas literarias, publicaban autores muy distintos y preocupados por contar historias, desde Ignacio Martínez de Pisón y Eduardo Mendoza a Cristina Fernández Cubas y Juan Marsé. Seguían en activo muchos narradores de generaciones anteriores y hacía unos años que habían surgido escritores como José María Conget, Javier Tomeo, Enrique Vila-Matas o Javier Marías. Sin embargo, Ruiz Mantilla presenta este panorama general:

“Eran los tiempos en los que se valoraba la pedantería y la paja mental intensa. Todavía impermeables al eclecticismo que empezaron a romper autores como él”.

La pedantería y la paja mental intensa, dice el cronista, sin dar nombres ni justificar nada (ni siquiera la diferencia entre una paja mental intensa y una distendida), antes de escribir una frase que no comprendo bien: Los tiempos eran impermeables al eclecticismo. Autores como Pérez-Reverte empezaron a romper el eclecticismo. ¿Pérez-Reverte acabó con el eclecticismo ante el que los tiempos eran impermeables? Aunque quizás lo más sorprendente sea la lista de lecturas que esa época menospreciaba, según dice el novelista, con el aplauso de un entregado Ruiz Mantilla. Son las mismas que ahora guían a Pérez-Reverte, el outsider:

“’Busco en Stendhal, Homero, Conrad, Dickens, Virgilio, Dumas, Mann, Conan Doyle, Dostoievski, Stevenson, pero también en gente tan maltratada como Agatha Christie y John Le Carré. Y hasta en Ken Follett buscaría si me hiciera falta’, aseguró”.

Me parece bien que Pérez-Reverte se inspire en esos autores, pero no sé si Homero y Stendhal son exactamente los referentes de un iconoclasta. Por otra parte, como medio de legitimación artística es dudoso: siempre está la posibilidad de que a uno le guste mucho Cervantes pero no consiga escribir una novela como El Quijote. A mí, por ejemplo, me parece que Arshavin e Iniesta juegan bien, pero no regateo ni paso como ellos. Cuando pierdo el balón no les digo a los de mi equipo: “Es que no habéis visto jugar a Arshavin”. La primera tirada de nombres está compuesta de clásicos indiscutibles, y muertos. No pueden contestar y Pérez-Reverte los utiliza de rehenes. Agatha Christie también está muerta. A mí no me importaría que me maltratasen tanto como a ella o a John Le Carré, un hombre que ataca la democracia siempre que tiene oportunidad. La última frase parece una chulería, pero esa manera de dejar a Follet en suspenso tiene algo de echarse atrás.

Yo ya había leído ese lenguaje cuartelero, esas mentiras y esa inverosímil impresión de agravio permanente del creador de Alatriste. El periodismo cultural es propaganda muchas veces, pero no me gusta que el cronista se zambulla con tanto entusiasmo en ese discurso. Ayer con un amigo hablábamos de cómo podría sorprendernos de verdad Pérez-Reverte. Imaginábamos que saludaba educadamente y decía: "Soy un hombre afortunado. Tengo millones de lectores, muchos más que otros escritores mejores que yo, gano mucho dinero escribiendo, tengo un barco y vivo en un país democrático en el primer mundo. Muchas gracias a todos".

 

*He tomado el retrato de Arturo Pérez-reverte de este dominio: http://yladah.wordpress.com

EL COMPRADOR DE LIBROS

EL COMPRADOR DE LIBROS

 

El martes, por la mañana, a las 10, en el Instituto Cervantes daré una conferencia sobre las aventuras y desventuras de este blog, y del paso del bloc al blog. Hablaré de su evolución, de los temas, de cuánto ha supuesto en mi vida, de la adicción, de la posibilidad que te da de vivir más vidas y de vivir, quizá, menos la tuya. Ni siquiera recuerdo bien cuánto he escrito. Esta mañana, he entrado y he encontrado este texto que no recordaba, inspirado en uno de los grandes sabios de España, Aragón y Zaragoza.

 

EL COMPRADOR DE LIBROS

En Amsterdam, una mañana tranquila, PM salió a pasear y se quedó un poco perplejo ante una mujer de ojos azules y de una belleza indefinible. De ésas que, de súbito, al pasar o al quedarse, lo tienen todo: garbo, luz, fotogenia, encanto, un cuerpo dibujado como el cerebro ni siquiera imagina. Esa criatura con ojos de mar, además, era librera y sacó en un cajón la edición en holandés de Imán de Sender, realizada hacia 1934 (aquí me fío de mi memoria; seguramente me equivoco). PM la compró por dos euros, y al lado vio un estudio en inglés sobre Benjamín Jarnés. Miró a la chica de nuevo y la fotografió para siempre en el fondo de sus ojos. Ella no sabe que estará para siempre unida a ese gran escritor y formidable sátiro que fue Sender. Y que tendría una secreta vida española en las mitologías librescas del lector y comprador de libros PM.

*La foto es de Andres Heuman.

YA SÓLO LLORAN LOS NIÑOS. Por LUIS ALEGRE

YA SÓLO LLORAN LOS NIÑOS. Por LUIS ALEGRE

 

Se ha presentado, por fin, “Cuentos a patadas. Historias del Real Zaragoza”, un libro donde 21 escritores y 21 ilustradores rinden, cada uno a su manera, un tributo al Zaragoza. El volumen, una preciosidad total, ha sido coordinado por Félix Romeo y arropado por Antón Castro, el director de la ya clásica exposición “Los años magníficos”. Digo que se presentó por fin porque el libro salió del horno hace ya cuatro meses pero aún no le había llegado el momento. Cuando al consejero José Luis Melero, impulsor clave de la iniciativa, yo le preguntaba en marzo, abril o mayo por la presentación siempre me decía: “Lo mejor es esperar a que aseguremos la permanencia”. No parecía muy oportuno celebrar la puesta de largo de un libro así en tiempos de tanta zozobra. La idea era, en realidad, festejar las dos cosas a la vez: la alegría del libro envuelta en la alegría de haber sobrevivido en Primera. Así que, como se puede sospechar, la presentación del otro día, aunque bonita, estuvo marcada por una cierta melancolía, por un sordo suspiro por lo que pudo ser y no fue. El consejero Fernando Zamora me confesaba cómo sus hijas aún no se habían repuesto del berrinche. Y, entonces, me acordé de las dos noches de mi infancia en las que no hice más que llorar por los dos descensos del Zaragoza de los 70. Y reparé en que ni en 2002 ni en 2008 había derramado una sola lágrima. Y pensé en lo hermoso que sería recuperar a veces esa manera de llorar que sólo tienen los niños.

*Este artículo de Luis Alegre aparecía el martes en su columna semanal de As, cuya edición aragonesa dirige Pedro Luis Ferrer. La ilustración es de Chema Lera para el cuento de Javier Tomeo.

 

 

ALEMANIA, PRIMERA FINALISTA CON UN JUEGO MUY POBRE

ALEMANIA, PRIMERA FINALISTA CON UN JUEGO MUY POBRE

 

El equipo que más veces ha ganado la Eurocopa ha sido Alemania: en 1972, con dos estelares Beckenbauer y Netzer; en 1980, con un inspirado Schuster, de apenas 20 años, y en 1996, con Sammer, Scholl y Bierhoff, doble goleador ante Checoslovaquia. Los alemanes jugaron dos finales más: la de 1976, ante Checoslovaquia, legendaria por el penalti decisivo de Panenka a Sepp Maier, la burla más atrevida de un título, y la de 1992, ante la Dinamarca de Schmeichel, Povlsen y Brian Laudrup que dejó la playa para jugar en lugar de Yugoslavia. Pero siempre, siempre, Alemania es un equipo de gran poderío físico, con un talante competitivo único, comparable al de Italia (más mecánico tal vez y menos defensivo). Eso le ha permitido ganar tres Mundiales (1954, 1974, 1990) y jugar otras tres finales (1966, 1982 y 2002). Estén como estén los alemanes siempre cuentan. Fue Gary Lineker quien sentenció: “Al fútbol juegan once contra once, pero siempre gana Alemania”. La Alemania de la Eurocopa no está para echar cohetes, es básicamente la del Mundial: en la zaga destaca el lateral Lahm, en la media la contención y el trabajo de Frings y la personalidad de Ballack, de quien se espera algo más de una vez por todas. Arriba mandan Klose, que no ha hecho su mejor año, y Mario Gómez, que tiene la complexión y los modos de los viejos tanques o gladiadores en ataque: Hrubesch, Allofs, Bierhoff, incluso Müller. Y por las alas avanzan dos de sus mejores hombres: Sweinsteigger y Podolski.

 

 

Este equipo ganó hace un instante a Turquía, con la ley del mínimo esfuerzo. Los turcos tuvieron el balón, generaron ocasiones (les perdonaron un penalti a Lahm, el mejor jugador alemán de lejos, autor del tercer tanto; por cierto, ¿dónde estuvo ayer Ballack?), pero pecaron de bisoñez defensiva y dejaron una y otra vez que marcase Alemania, que ya espera en la final a Rusia o a España. Debiera pasar España, aunque por ahora, los que están llegando más lejos son los que se clasificaron segundos en la primera fase.

 

Alemania es como un mastodonte mecánico con escasísimo juego y mucha fortuna. Y el don de golpear en el momento preciso.

INTERPRETACIÓN AL RETRATO DE FÉLIX ROMEO

INTERPRETACIÓN AL RETRATO DE FÉLIX ROMEO

REGALO CON LEYENDA DE JOSEMA CARRASCO:

 

[A Félix Romeo lo conozco desde la adolescencia. Vivía enfrente de mi casa. Alguna vez tomamos juntos una cerveza. Era verano. Hace poco coincidí de nuevo con él. Mi timidez me impidió hablarle. Desde aquí sólo puedo recomendar que leáis su último libro: “Amarillo” (Plot, Madrid, 2008), donde cuenta la historia del escritor y periodista Chusé Izuel, otro chico del barrio de Las Fuentes, que se arrojó al vacío en Barcelona a las 24 años. ]

UN DIBUJO DE JOSEMA CARRASCO / 2

UN DIBUJO DE JOSEMA CARRASCO / 2

Una ilustración interior del volumen.

EL VIAJE DE LAS SEMILLAS DE JOSEMA CARRASCO

EL VIAJE DE LAS SEMILLAS DE JOSEMA CARRASCO

 

El poeta, diseñador gráfico e ilustrador que es Josema Carrasco presentará en breve el libro “El viaje a las semillas”, que ha ilustrado. Coloco aquí sus primeras imágenes. Enhorabuena.

JORNADAS DE CINE MUDO DE UNCASTILLO

JORNADAS DE CINE MUDO DE UNCASTILLO

 

[Carmen Giménez y José Azcona me remiten este comunicado sobre las Jornadas de Cine Mudo de Uncastillo]

 

[¡Estimados amigos/as!


Adjunto os remitimos el programa de la novena edición de las Jornadas de Cine Mudo de Uncastillo, que celebraremos el próximo fin de semana: 27, 28 y 29 de junio, agradeciendo que le deis la mayor difusión posible.

Este año el tema central de las jornadas es el agua.

 Los homenajeados son:

-A título póstumo, José María  Escriche, Director del Festival de Cine de Huesca.

-El cineasta portugués, Manoel de Oliveira, quizás el único director todavía en activo que inicio su obra en el cine mudo.

-Filmoteca Española.

Las jornadas se abrirán con una exposición de trabajos inéditos del premiado ilustrador aragonés Jesús Cisneros.

Durante el fin de semana y en seis sesiones en el Salón de San Miguel y en el Frontón  Municipal las jornadas ofrecerán más de 14 horas de proyecciones de cine mudo con música en directo, incluyendo algunas obras de cine sonoro sin diálogos y videocreaciones.

 En el acompañamiento de las proyecciones contarán con la participación de siete pianistas procedentes de Paris, San Sebastián, Madrid, Zaragoza y Uncastillo; una formación de pop-rock local; los Dj’s Zaragoza Acción Sonora (ZAS); y la Camerata San Nicolás de Zaragoza.

 A las proyecciones en el Frontón de la noche del sábado, seguirá una verbena con Jam Session.

 Las Jornadas están organizadas por la Asociación Cultural La Lonjeta desde el año 2000, con periodicidad anual y desde el 2005 están hermanadas con el Festival de Cine de Anères (Francia) dedicado también al cine mudo.]

*La ilustración pertenece a Jesús Cisneros y a su libro inédito "Ramón" que aparecerá en Los libros del Zorro Rojo.