Blogia

Antón Castro

LUIS ALEGRE, MEDALLA DE ORO DE ISABEL DE PORTUGAL

LUIS ALEGRE, MEDALLA DE ORO DE ISABEL DE PORTUGAL

 

Conocí a Luis Alegre en 1987, uno de los primeros días de julio, en el mesón El Fuelle. Por aquellos días, Luis, que colaboraba en Andalán, era uno de los “tres magníficos” que preparaban el libro La vida en un puño sobre Perico Fernández; los otros eran José Antonio Ciria y Mariano Gistaín. Lucía entonces un bigotillo menudo, a lo Groucho Marx, y era ya un sabio de cine con un aire cándido, tocado aquí y allá por un barniz de picardía. Era como si tuviera más vidas de las que había tenido y como si hubiera estado en todos los lugares con todo el mundo. Ya podía contarte mil y una historias del fútbol, de grandes personajes del cine (desde Alfonso Eduardo hasta Antonio Artero, desde Fernando Trueba hasta Antonio Banderas, que eran grandes amigos suyos, por citar algunos nombres), pero lo más sorprendente era la sensibilidad de Luis en cualquier materia: estaba muy pendiente de todo lo que ocurría en Aragón, de cualquier nombre, de cualquier tendencia; en aquellos días me sorprendió hasta su interés por las artes plásticas: hablábamos de Calero, de Santiago Lagunas, de Pradilla, de Paco Simón... Y era, además de un seductor incorregible que vivía pasiones más o menos tumultuosas o desordenadas, un tipo con un increíble sentido del humor, con vitalidad. Aquellos primeros tiempos, cuando practicábamos el periodismo en El día de Aragón entendí mejor a Luis: era un prosista minucioso y obsesivo, trabajaba las palabras como despliega las caricias o los besos con estruendo, conocía muy  bien la literatura (uno de sus favoritos entonces era Scott Fitzgerald, claro, pero aún más lo eran Hemingway y Truman Capote), almacenaba libros y revistas, bandas sonoras, películas, coleccionaba instantes memorables, fogonazos de felicidad. Su casa era un refugio, un santuario de amigos y de complicidades y de tertulias.

 

Luis Alegre era el ojo derecho de un montón de gente: lo fue de Manuel Rotellar, de Eloy Fernández Clemente y José Luis Batalla, uno de los accionistas de El día, que le encargó confeccionar dos preciosos anuarios del periódico que tenían mucho de un “¿Quién es quién?”. Lo era y lo sigue siendo. El otro día, en la Feria del Libro, pasó José Luis Batalla y acabó llevándose la película La silla de Fernando, que Luis codirigió con su amigo David Trueba, a quien él nos presentó a todos. Batalla me dijo: “No puedo olvidarme de aquellos tiempo, no puedo olvidarme de todos vosotros. No puedo olvidarme de Luis Alegre”. No he dicho que Luis no firmó al final el extraordinario libro de Perico Fernández, pero fue un incitador, un camarada de viaje y de grandes noches de parranda y delirio en La Ópera (era uno de los navegantes de la noche que buscaban los fatales y hermosos ojos de la diosa mortal María Esther), en el Bambalinas o en tantos otros lugares en que reinaba el humor y la ternura y la heterodoxia de Mariano Gistaín.

 

Desde entonces, Luis no ha dejado de volar, de escribir libros, prólogos y artículos, de participar en mil y un proyectos en el cine (es el guionista del Festival de Cine de Málaga y el director del Festival de cine de Tudela), en la tele, en tertulias, en libros, planes universitarios. Es un imprescindible delcine español, y eso no lo digo yo: lo han escrito desde Elvira Lindo a Javier Rioyo… Es un gestor y un asesor sin presunción de miles de cosas, y aún tiene tiempo para hablar de Zapater, intercambiar confidencias con Pep Guardiola, escribir en el As, seguir ciegamente al Real Zaragoza, ser íntimo de Víctor Muñoz y Eduardo Bandrés y Pepe Melero, y hacer de embajador dulce de Aragón allá donde va. Es el amigo español más querido de Luis Figo (que le llamó dos horas antes de jugar la final de la Eurocopa contra Grecia) y de un puñado de mujeres hermosas que se lo confían casi todo, hasta el arsenal de sus amores, con Penélope Cruz a la cabeza.

 

Luis Alegre hace honor a su apellido. Es jovial, vitalista, odia el cenizismo y siente que la vida le trata bien a diario, que le concede muchas horas de felicidad, de pasión, de estímulos. Es casi imposible oírle hablar de mal de nadie, es casi imposible oír que ha negado una ayuda, un apoyo, un gesto. No tiene ni un segundo de su tiempo para intrigar por nada ni contra nadie; no tiene ni un segundo para hacer mala sangre o acumular resentimiento. “El reservado”, el programa que le produce su gran amigo José Luis Campos en Aragón Televisión, es casi un autorretrato: Luis sabe de los otros lo que nadie sabe. La temporada que viene el programa va a ser mucho mejor porque va a cambiar los plazos de rodaje y va  a contar con un nuevo plató. Luis Alegre es un coleccionista de anécdotas y de hechos porque sabe oír y porque atisba que en cada detalle se halla el mejor espejo de una vida.

 

Por eso me alegra mucho que la Diputación de Zaragoza, con el presidente Javier Lambán a la cabeza, le haya otorgado la medalla de Oro de Santa Isabel de Portugal. Me alegra por él, por su la multitud de amigos que tiene, por su madre Felicitas y por su padre Luis Alberto Alegre, que anda por allá, en el otro reino del trasmundo, con los ojos como chiribitas; recordará, entre fantasmas, si ya lo decía yo: “Este chico es un dulce”. Esta distinción se suma al título de Hijo Adoptivo de Zaragoza que recibió en la pasada legislatura. Luis es un enamorado de Zaragoza: es el enamorado de Zaragoza. Algo que también les sucedió, por idéntica partida doble, a Miguel Mena e Ignacio Martínez de Pisón (éste en vez de Hijo Adoptivo, fue Hijo Predilecto de Zaragoza).

 

*Luis Alegre ha resultado distinguido con la Medalla de Oro de Santa Isabel junto a otros “embajadores de Zaragoza en el mundo”: Vicente González Loscertales (Sevilla, 1947), José Manuel Paz Agüeras (Zaragoza, 1946), Bruno Catalán Sebastián (Villarroya del Campo, 1945) y Miguel Plou Gascón (Letux, 1921).

ESCRITORES SURAMERICANOS HOY EN BORRADORES

ESCRITORES SURAMERICANOS HOY EN BORRADORES

 

El programa Borradores dedica un especial a la literatura latinoamericana. Efectúa reportajes y entrevistas a distintos autores de México, Chile, Perú y Venezuela, entre otros países, pero siempre late el espíritu latinoamericano al fondo, la huella del “boom” (Cortázar, Borges, García Márquez, Vargas Llosa, etc.), y se analizan los nuevos caminos de la narrativa.

El premio Cervantes Jorge Edwards habla de su formación, de su relación con Pablo Neruda y Gabriela Mistral, de sus visitas a Calaceite con José Donoso y, entre otros asuntos, de su nueva novela: “La casa de Dostoievski” (Planeta). Jorge Volpi, narrador y director de una televisión cultural en México, se centra en su libro “Mentiras contagiosas” (Páginas de Espuma), un volumen de ensayo y ficción que analiza la vida secreta de las novelas. Volpi habla de su infancia, de la revelación de la literatura, de los libros que le han marcado como “Pedro Páramo” de Juan Rulfo y de sus propias novelas, algunas tan celebradas como “En busca de Klingsor” (Premio Biblioteca Breve, 1999).

 

El novelista mexicano Elmer Mendoza ganó el premio Tusquets de novela con “Balas de plata” (Tusquets), y habla de ese texto policíaco con ecos del narcocorrido, del rock, de mujeres de belleza deslumbrante y de la violencia; además evoca el influjo de Luis Buñuel en su país. Fernando Iwasaki habla de su la reedición de su libro “Inquisiciones peruanas” (Páginas de Espuma), de lo fronterizo, del realismo mágico y del Barroco, de brujería y de su desaforada afición al flamenco. El venezolano Juan Carlos Méndez Guédez ha publicado “Hasta luego, míster Salinger”,  un volumen de relatos que le permite hablar de los libros enigmáticos de su infancia y, sobre todo, del instante emocionante donde se fragua un cuento. Nubia Macías, directora de la Feria de Guadalajara, define las claves de la feria y la relación entre España e Iberoamérica.

 Acude al plató el poeta chileno y traductor Rolando Mix Toro, que reside en Zaragoza desde hace años, donde ha publicado diversos poemarios. Mix Toro habla de su padre, un autor indigenista, de su amistad con Pablo Neruda y Salvador Allende, de su encuentro con Rulfo, del exilio tras el golpe de Pinochet y de su pasión por los ponchos.

 El cantante aragonés Miguel Mimbela presenta su primer disco, “Nostalgia de la realidad”, e interpreta dos temas.

*La foto es un retrato del joven escritor Juan Rulfo.

DOLAN MOR: UN POEMA DE SU ÚLTIMO LIBRO

DOLAN MOR: UN POEMA DE SU ÚLTIMO LIBRO

 

ANNY BOULD


Un día imaginé que yo era Anny Bould
(una poeta que se ahogó en un lago de Suiza).
Pensé que yo era ella y que me levantaba
antes de que saliera el enfermo sol de noviembre,
tomaba un té con tostadas y me despedía
en silencio de mi pequeño perro.

Después pensé que bajaba unas escaleras de madera,
tomaba un camino angosto, recogía algunas piedras
del suelo y silbaba una canción de Morbid Tales
cuando iba en dirección al lago asesino.

Cuando llegué a la orilla del lago,
me acosté boca arriba sobre la hierba,
y hablé un rato con el cielo que a esa hora lanzaba
sus primeras luces sobre la ciudad de Lucerna.

“Qué bello eres”, le dije al cielo, y el viento
helado, que en ese instante previo a mi suicidio
sopló como unos belfos de caballo salvaje
alzó, como una tela de oro, mi pelo amarillo.

También pensé en el misterio de la muerte,
en las teorías sobre la metempsicosis de Pitágoras,
y en los primeros filósofos y poetas de la antigüedad.
Pensé en estos tiempos de clones y ciencias vanas
y medité en la maldad del hombre sobre el mundo,
“¿por qué tienen que pasar estas cosas?”
--le pregunté al viento helado que ahora se escondía,
como una rata invisible, entre los árboles.

Pero nadie respondió a mi pregunta aquel día,

y esto que ahora les cuento, esto que imaginé una vez,
sucedió también por noviembre, pero hace ya mucho tiempo.

Ese día que imaginé que yo era la poeta Anny Bould,
y que lloraba boca arriba sobre la hierba, acostada
a la orilla de un lago que apenas reflejaba
en su lomo la cronología y los misterios del universo.
Lloraba sin consuelo, y pensaba, como ahora,
en mi pequeño perro, antes de meterme para siempre en el agua.

Cuba, 1968. Poeta y narrador. Autor de El plagio de Bosternag (2004), Las historias de Jonathan Cover (2005), Seda para tu cuello (2006), Nabokov’s Butterflies (premio de la Delegación del Gobierno en Aragón, 2007), y Los poemas clonados de Anny Bould (premio Miguel Labordeta de Poesía, 2008), galardón que recibe esta tarde hacia las 20 horas, tras la entrevista que le haré a Rosendo Tello con motivo de la publicación de sus memorias: Naturaleza y Poesía (Prames).


Antologado en Los chicos están bien: Poesía última (2007), Poesía para bacterias (2008), y en Las cuatro puntas del pañuelo: Poetas cubanos de la diáspora. Ha colaborado con las revistas Quimera, Turia, y Letralia. En la actualidad sus textos se traducen al polaco.

Desde el año 1999 vive exiliado en Aragón, España.  Foto de Dolan Mor.

 

 

INSTANTÁNEA DE "CUENTOS A PATADAS"

INSTANTÁNEA DE "CUENTOS A PATADAS"

José Antonio Melendo estuvo allí y así captó a la treintena de autores, escritores e ilustradores, de "Cuentos a patadas".

ANTONIO CARDIEL: FRAGMENTOS DE "EN EL BOSQUE"

ANTONIO CARDIEL: FRAGMENTOS DE "EN EL BOSQUE"

 

[Antonio Cardiel, un zaragozano residente en Barcelona y muy aficionado a los rastros, mercadillos y almonedas, es uno de esos escritores invisibles que admiro sinceramente. Por su pasión por la fotografía, por sus diarios, por la calidad de sus invenciones, como sucedía en Un Rembrandt en la basura. Acaba de publicar en Mira editores el libro En el bosque (Mira Editores, 2008), que tiene algo de viaje, de dietario, de microcuento, y de reflexión, más o menos erudita, más o menos lúdica, en torno al bosque y sus amplias referencias. Copio aquí un par de fragmentos, y me gusta especialmente el segundo, que pertenece a esos relatos o meditaciones que glosan libros, autores, letras cruzadas.]

 

 El abeto.

 

En mi imaginario personal, va ganando posiciones en la escala de belleza el abeto, del que se pueden ver espléndidos ejemplares en las zonas que llaman Corralez y Selba d’el Plan, junto al primer puente del valle que cruza el cauce del Cinca. Es una especie que ha sufrido regresión debido a que está menos adaptada al clima cálido y seco que otras competidoras, por lo que forma masas residuales, como estas de Pineta que visito con tanta frecuencia. Además, fue talado sin contemplaciones hasta hace bien poco, debido, por un lado, a que su madera era especialmente apreciada para la construcción de mástiles de buques, y, por otro, a que se utilizó como combustible y para el apuntalamiento de galerías en la minería. A pesar de todo, aún quedan algunos ejemplares vigorosos y de gran porte. Son individuos de treinta metros, de una elegancia indescriptible, enhiestos en su porción de bosque, gigantescos, incluso algo soberbios e intimidantes, como senadores vitalicios de barba blanca, o presidentes de pequeñas repúblicas, o catedráticos eméritos de universidades antiquísimas, o cirujanos bregados en mil batallas. Alrededor, las pequeñas hierbas, las matas de bojes, las setas que crecen gracias a la humedad, las hormigas que hibernan, los paseantes ocasionales, somos como súbditos o alumnos o pacientes también perfectos en nuestra insignificancia.

 

 

Lenz.

 

Otra referencia de bosque literario. Georg Büchner, en su magistral Lenz, relata el extravío de un esquizofrénico por las montañas y bosques de los Vosgos. Es una obra romántica que dibuja una naturaleza viva, amenazante, hostil, siempre bajo el tamiz de la experiencia del esquizofrénico. Jacob Michael Reinhold Lenz fue un literato contemporáneo de Büchner. Amigo de juventud del mismísimo Goethe, se le deben algunas tragedias singulares, como Los soldados y El preceptor. Lenz sufrió un brote de esquizofrenia en los bosques y vagó por aquella Europa de finales del siglo XVIII como un sonámbulo. Hizo el trayecto a pie entre Estrasburgo y Moscú, en cuyas calles encontraron su cadáver en 1792. La experiencia de ese viaje debió de ser pavorosa, su acercamiento a los pueblos como vagabundo, las noches a la intemperie, las amenazas que vislumbraba en la espesura, el cielo siempre como una plancha a punto de desplomarse sobre su cabeza, las voces que le asaltaban, el continuo extrañamiento de su corporeidad y de la misma existencia.

 

*La foto es de Julia Margaret Cameron y se titula "La hija del jardinero" (1873).

 

 

 

JUAN MANUEL GONZÁLEZ: NOTAS SOBRE EL COMBATIENTE

JUAN MANUEL GONZÁLEZ: NOTAS SOBRE EL COMBATIENTE

El pasado sábado iba con mi hijo Jorge a comprar y a cambiar su móvil cuando recibí una llamada inesperada: una amiga me contó que Juan Manuel González había puesto fin a su vida. Había pasado una mala época en los últimos meses, que combatía como hacía siempre en los periodos duros con una gran actividad creativa, informativa y lectora.

Conocí  a finales de los años 80 a Juan Manuel en una de las noches del premio Planeta, gracias al poeta y crítico Enrique Villagrasa. Pertenecía al círculo algunos críticos madrileños que yo tenía muy idealizados, o a los que respetaba mucho porque los leía en la prensa y en especial en El Urogallo: José Carlón (autor de un libro que me gustó mucho hace años: Pesando el sol), Juan Ángel Juristo, Javier Goñi, etc. Más tarde, a través de otro amigo como Juan Carlos Soriano, fortalecimos nuestra amistad. Juan Manuel me enviaba todos sus libros y me llamaba con frecuencia. Colaboró en varias ocasiones en los suplementos Imán de El día de Aragón y luego en Rayuela y La Cultura de El Periódico de Aragón, que yo dirigía. Nos veíamos a menudo, en Madrid, en Zaragoza, en alguna presentación literaria. Apasionado de la literatura germánica, y centroeuropea especialmente, leía sus reseñas y ensayos. E incluso le publiqué una traducción de Robert Burns en Olifante, Caledonia y otros poemas, un libro que hizo en colaboración con José Fernández, que nos dio muchas satisfacciones. Lo reclamaban de todas partes.

Juan Manuel González, con su pipa al viento, era un animal literario. Obsesivo y perfeccionista, tamizado con un barniz de desengaño y escepticismo. Buscaba como lo hacemos todos un golpe de éxito. Soñaba con él. Cuidaba sus textos, trabajaba su poesía de raíz simbolista y neorromántica con lentitud y paciencia, incorporaba un paisaje onírico, le interesaba la magia, el esoterismo, la filosofía, el pensamiento, acaso una cierta oscuridad. Decir ahora que no era feliz, es muy fácil. No diría yo que era infeliz sino que no estaba contento con su suerte literaria. Era un apasionado de la literatura de los otros, había entrevistado y reseñado a todo el mundo, era un clásico de las letras, había estado varias veces en casa de Günter Grass y publicó en un sinfín de editoriales. Por lo que respecta a los géneros, fue un escritor fronterizo: poeta, narrador, ensayista, articulista literario. Y por cierto, hace muy poco contó cómo intuyó que le iban a dar el Nobel a Camilo José Cela, se fue a su casa y fue él quien recibió la llamada de la Academia Sueca. Le llevó la suerte.

He presentado dos o tres libros en Madrid: Los seres imposibles (Destino, 1998), El álbum del solitario (Destino, 1999) y Golpes de mar (Destino, 2006), y él siempre estaba allí. Aunque tuviese que venir desde Segovia. Venía y siempre había observado algo, y te preguntaba para tu lucimiento ante los demás compañeros. Y luego, en cuanto podía, te hacía una crítica en uno de los medios en los que colaboraba. Si no recuerdo mal, y creo que no, en La nieve en el espejo incluyó su crítica a uno de mis mejores libros (acaso el mejor): El testamento de amor de Patricio Julve (Destino, 1995, 2000). El otro que yo considero más estimable es Golpes de mar (Destino, 2006).

Me he mudado hasta ocho veces de casa, pero en los cajones y en varios archivos tengo poemas y cartas suyas. Borradores.

La amiga que me llamó, que había sido una gran amiga también de Juanma, me dijo que Juan Manuel González quiso morirse por un invencible desamor y algunas de sus raíces: la soledad, el arrebato, la depresión…

 

Trabajó durante muchos años en la Agencia EFE (me llamaba y me decía: “acabo de escribir un artículo sobre Thomas Mann (o sobre Bernhard, Martin Walser, Robert Walser…) y puede interesarte”) y ésta es la nota que hicieron sus compañeros de la Agencia.

 

[El escritor y periodista Juan Manuel González murió el pasado sábado en Madrid. Vinculado a la Agencia EFE desde el año 1980, en la actualidad era miembro de la Fundación del Español Urgente (Fundéu) y profesor de Literatura en la Universidad de Valladolid, campus de Segovia.

Poeta, novelista y crítico literario, contaba con numerosos galardones, algunos importantes de poesía como el Jaime Gil de Biedma que ganó en 2007 por su poemario Tras la luz de poniente (Visor), el Rafael Alberti, y el Premio Angel Riesco de León por Madrigal de ausencia de 1997.


Con La llama del brezo, Premio Ateneo de Sevilla en 2002, completó el segundo ciclo de su labor poética, dedicado al amor y la muerte e integrado por los volúmenes En el filo de la sangre y Luces inciertas, por el que fue galardonado en 1999 con el Rafael Alberti.


Su poesía reunida apareció en 2004 en una edición crítica e íntegra con el título de Hacia el alba de nieve. Contaba también, entre otras distinciones, con el premio de crítica Atlántida de Cataluña y el Internacional de Ensayo SIAL.


Este mismo año, en febrero, había sido reconocido con el VI premio de la crítica Castilla y León por su novela El séptimo velo y fue ganador del Premio Ojo Crítico de Narrativa en 1993 por Cuaderno de combate azul.

Juan Manuel González nació el 6 de septiembre de 1954 en Madrid. Licenciado en Ciencias de la Información y en Sociología por la Universidad Complutense, empezó a trabajar en 1975 para la revista Vida Mundial de Lisboa, y luego para una emisora de Múnich, el periódico británico Morning Star y en 1978 para la revista Tribuna.

En 1980 se incorporó al servicio internacional de la Agencia EFE, medio donde en el 87 se encargó de la información literaria. Doctor en Filología de la Complutense, era especialista en literaturas germánicas y célticas, y en autores del modernismo español y portugués.

Fundador de la revista literaria El Güizaro (1980-1985), fue columnista de La Voz de Galicia y El Norte de Castilla, crítico literario en los suplementos de El Mundo y El Sol, entre otros diarios nacionales y en publicaciones especializadas.

En 2004 publicó Fuego sobre las olas, el ensayo Del modernismo y el 98 al tradicionalismo y la guerra civil: el viaje literario de Ricardo León y el libro de prosa poética Vírgenes, masones y visionarios. Rutas iniciáticas y ocultistas, la última obra editada hace un par de meses.

Otras obras son libros de relatos Umbrías y litorales y Viajes antiguos y también Signos sobre la ceniza, La nieve en el espejo y El viento entre los juncos, vinculados a la crítica literatura. Ha sido incluido en antologías de narrativa como La nostalgia del mar, y de poesía, Millenium, Poesía ultimísima y Poesía española 1975-2002.]

 

*Juan Manuel González con Octavio Paz.

 

"BORRADORES", SEGÚN JEAN CLAUDE CARRIÉRE

"BORRADORES", SEGÚN JEAN CLAUDE CARRIÉRE

 

Hace algunos meses entrevisté en el Gran Hotel, en la habitación que solía utilizar Juan Carlos de Borbón, al escritor y guionista Jean Claude Carrière y le pregunté: ¿qué le sugiere la palabra “borradores”?

Un día estaba en París, en mi casa, que era una casa que acababa de comprar y sonó el teléfono –dijo Carrière, guionista de Luis Buñuel, a quien el realizador le dictó “Mi último suspiro”-. Contesté y una voz me dijo “Allô, je suis Borges”. Yo dije: ¿Jorge Luis Borges? No lo conocía. Me dijo: Sí. Me gustaría mucho que nos encontráramos. Fui a buscar a Borges a su hotel, ya estaba ciego, estoy hablando del año 76, y me lo llevé a mi casa. Y cuando entré en mi casa, olvidando que se trataba de un hombre ciego, le dije: perdón, pero la casa está en obras, como puede ver. Y me contestó: “Entiendo, es un borrador”.

 

*México. Juan Luis Buñuel, Silvia Pinal y Jean Claude Carrière durante el rodaje de "Homenaje a Buñuel" de Gaizka Urresti y Javier Espada.

 

ESTA TARDE, PRESENTACIÓN DE "CUENTOS A PATADAS"

ESTA TARDE, PRESENTACIÓN DE "CUENTOS A PATADAS"

 

PRESENTACIÓN DE CUENTOS A PATADAS

 

El presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza, Javier Lambán, y el presidente del Real Zaragoza, Eduardo Bandrés, les invitan a la presentación del libro “Cuentos a patadas. Historias del Real Zaragoza”, que ha editado la Fundación del Real Zaragoza, en el que intervienen 21 escritores y 21 ilustradores.

 

En el acto intervendrán Eduardo Bandrés, Félix Romeo (coordinador del libro) y Antón Castro, (coordinador de la exposición “Los años magníficos. 1932-2007. 75 años del Real Zaragoza”).

 

 

Salón del Trono del Palacio de Sástago

19.30, lunes 16 de junio

 

Acceso por la plaza de España.

Entrada libre

 

PRÓLOGO:

 

Félix Romeo. Coordinador del volumen, escribe sobre los 21 cuentos y la vinculación de la literatura y el fútbol a través del Real Zaragoza.

 

El volumen recoge 21 textos de escritores aragoneses y 84 ilustraciones a todo color de 21 ilustradores, pintores y diseñadores.

 

Dice Félix Romeo:

“Para mí, la literatura y el fútbol no han sido nunca incompatibles, y me enteré tiempo más tarde de que realmente sí que lo eran, o lo eran para algunos que creían que el fútbol es una alienación o una pérdida de tiempo o una manera de evitar que hablemos de asuntos más importantes.

El fútbol ha sido siempre motivo de felicidad, y la verdad es que no se me ocurren asuntos más importantes que la felicidad. Y de esa felicidad nacen estos Cuentos a patadas, el primer libro de ficciones íntegramente dedicado al Real Zaragoza.

Sí, al Zaragoza se le han dedicado muchas historias a lo largo de estos 75 años magníficos, pero nunca se le había dedicado un libro de cuentos. Y, sin duda, se hacía necesario. (…) Y, en buena medida, el libro es un auténtico festín que está escrito con pasión. En todos los escritores de Cuentos a patadas fluye sangre zaragocista…”

 

FRAGMENTOS DEL RELATO “FÚTBOL ANTIGUO”

 

De José María Conget. Premio de las Letras Aragonesas

 

Yo le tenía mucha simpatía a un brasileño, este sí muy técnico, por lo visto (enigmas de los connoisseurs), que también se ornaba el labio superior con un mostacho y respondía al nombre de Duca; ignoro los méritos del tal Duca, sé que mi debilidad por él se debía a la ojeriza que generaba en Vigil-Escalera, una manía tan obvia que despertaba en mí los sentimientos opuestos. Iba a decir que el portero de mi Zaragoza antiguo siempre fue Yarza pero ahora mismo aflora un apellido, Lasheras, yo diría que el predecesor de Yarza, y más tarde un suplente que duró muy poco y que, según he comprobado, ha escapado al control de los más eruditos, Goicochea que, ay, recibió un gol entre las piernas, mas una vez, con su anterior equipo, detuvo un penalty a Di Stéfano, lo que, si todavía vive Goicochea, rememorará como su instante de gloria. Había reportajes que yo no entendía, recuerdo los indignados del Zaragoza Deportiva ante las exigencias económicas de los hermanos Lapetra, Carlos, el que sería más tarde célebre once del equipo, y Ricardo, que desapareció tras aquel tumulto, o yo no volví a leer sobre él. ¿No se repitió años más tarde una situación parecida con Santamaría e Isasi? 

         Asistí por primera vez a un partido en la época triunfante de los cinco magníficos y no fue en la Romareda. Vi con mi padre un Osasuna-Zaragoza del que sólo puedo evocar la decepción de que no jugara Lapetra sino su suplente, un chico de la cantera que se llamaba Encontra y que corría con más rasmia que acierto.

 

José María Conget. Premio de las Letras Aragonesas, 2007.

 

LISTA DE AUTORES E ILUSTRADORES

 Luis Alegre-Miguel Ángel Pérez Arteaga
Javier Barreiro-Mari Burges

Juan José Blasco-Miguel Ángel Ortiz Albero

Joaquín Carbonell-Alberto Calvo

Carlos Castán-Diego Fermín

Antón Castro -Antonio Álvarez

José María Conget- Fernando Martín Godoy

Nacho Escuin-David Viñuales

Daniel Gascón-  Jesús Cisneros

Santiago Gascón- Jose Herrera

Cristina Grande- Lina Vila

Ismael Grasa-Alfredo Cabañuz

Víctor Juan Borroy-Blanca BK

José Antonio Labordeta-Teresa de la Cal

Ignacio Martínez de Pisón -Víctor Gomollón

Miguel Mena-  Alvaro Ortiz

Rodolfo Notivol-David Guirao

Ángel Petisme-David Vela

Fernando Sanmartín -Juanma Carrasco

Javier Tomeo-Chema Lera

Chusé Raúl Usón -Silvia Bautista Ayats

 *El equipo del Real Zaragoza que ganó en 1964 su primera copa de España. Formaban: Yarza, Cortizo, Santamaría, Reija; Pais, Isasi; Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra.