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Antón Castro

ANA MUÑOZ RELEE A FERNANDO PESSOA

ANA MUÑOZ RELEE A FERNANDO PESSOA

O MARINHEIRO

 

Los poetas heterónimos

 

 

Dentro de mí llevo las olas del mar,

los latidos de una caracola,

la arritmia desacompasada de la nada.

 

(A veces quisiera nadarlo todo

encerrado en mi oscuridad).

 

Dentro de mí llevo la sal que me conserva,

los acantilados del deseo voluntario,

lo que añora la muerte,

la vida zozobra. Panta rei.

 

A veces quisiera.

 

Dentro de mí llevo un espejo de cristales rotos,

los puñales en luz de luna.

el agua se bebe la sed.

 

Quiero

sumergirme afuera del frío:

 

Ven, oh, noche, y apágame, ven y ahógame en mí.

 

 

 

El poeta Octavio Gómez Milián me dejó ayer la antología Parque de atracciones (Edita 1001 Ediciones, en su colección de Libros del Imperdible. Dirige David Giménez) en la cual ha recogido una selección de poemas de distintas escritoras jóvenes, muy jóvenes: Ana Muñoz, Ana Gijón Mendoza, Analía Basualdo, Clara Santafé Subirás, Laura Tajada Negredo, Nerea Ferrez y Rut Sanz. El volumen lleva un prólogo de Cristina Grande, e incorpora ilustraciones de Luis Peralta Artacho. LUPA. El poema que aquí he seleccionado pertenece a Ana Muñoz (Teruel, 1988). La foto es de Daniel Aeschlimann.

ANTONIO MANILLA: DOS POEMAS

ANTONIO MANILLA: DOS POEMAS

FINAL DE UNA VIDA

 

El final de una vida:

el libro que leemos

mientras cae la tarde.

 

De repente, la noche

emborrona las letras

y la página

ya no tiene sentido.

 

 

 

*Anoche, hacia la tres de la mañana, cuando me fui a dormir, cogí el poemario de Antonio Manilla (León, 1967), Momentos transversales (Pre-Textos), un poeta curioso que es ungran enamorado del fútbol, especialmente del Real Madrid. Ha escrito Mi primer libro del Real Madrid e Historia del Real Madrid para jóvenes. Y varios poemarios, por supuesto. Ha estado becado en Roma. Cuando me desperté, el libro azul seguía allí. Leí varios poemas y, por ser hoy el día que es, me gustó mucho éste. Luego, en el epílogo, me entero de que es una confrontación, y un homenaje y una escritura a cuatro manos, con Somerset Maugham. Aquí está, y para animar el luminoso día coloco esta foto inolvidable del maravilloso fotógrafo y ser humano que fue Luis Mompel Escolar, reportero de Heraldo de Aragón durante medio siglo: Ava Gardner en los toros en el Coso de la Misericordia de Zaragoza.

Añado otro texto breve:

CANCIÓN DE LA CIGARRA

Lo que reunió el verano,

septiembre lo separa:

felicidad y sol,

parientes alejados,

la sed y los arroyos,

tu cuerpo

y mi mirada.

CITA CON VICENTE PASCUAL EN LA BIBLIOTECA

CITA CON VICENTE PASCUAL EN LA BIBLIOTECA

Presentación del libro

 

  a la Vida, a la Muerte y a mi Bienamada

 de Vicente Pascual,

editado por Los Papeles de Trasmoz. Olifante.

 

Interviene, además del autor, el poeta Ángel Guinda.

 

Biblioteca de Aragón (Doctor Cerrada 22)

Jueves día 24 de Abril

19,30 horas

*Vicente Pascual Rodrigo en uno de sus viajes a Turquía.

Copio aquí un poema:

¡Venid,

guerreros, amantes y letrados!

 

Calentaos en mi hoguera,

que hace frío en esta noche

y quizá no haya mañana.

 

 

DÍA DE SAN JORGE

DÍA DE SAN JORGE

El escritor Manuel Cortés Blanco me incluye entre su lista de amigos y me envía esta cita:

 

"Nada que esté vinculado al libro, desde quien lo escribe hasta quien lo vende, pasando por quien fabrica el papel y quien lo imprime y lo distribuye, nada es ajeno al ejercicio del espíritu".

Camilo José Cela.

 

Y a la vez, la ilustradora Blanca BK Gimeno, me hace llegar su regalo gráfico para este día tan importante y simbólico para cualquier escritor.

 

Así empieza el Día de Aragón, el Día de Shakespeare y Cervantes, el Día de San Jorge, la doncella y el dragón, el Día del Libro y la rosa. Felicidades para todos los Jorges: Jorge Melero, Jorge Sanmartín, mi hijo Jorge Rodríguez Gascón, Jorge García de Arteixo, el músico de Eraje Jorge Ramón, el periodista Jorge Tabuenca, el compañero y excelente periodista Jorge Alonso... y a todos los amigos Jorges que ahora no me vienen a la cabeza…

 

JUAN GELMAN: UN POEMA PARA EL 23 DE ABRIL

JUAN GELMAN: UN POEMA PARA EL 23 DE ABRIL

Anclao en París

Al que extraño es al viejo león del zoo,
siempre tomábamos café en el Bois de Boulogne,
me contaba sus aventuras en Rhodesia del Sur
pero mentía, era evidente que nunca se había movido del Sahara.

De todos modos me encantaba su elegancia,
su manera de encogerse de hombros ante las pequeñeces de la vida,
miraba a los franceses por la ventana del café
y decía "los idiotas hacen hijos".

Los dos o tres cazadores ingleses que se había comido
le provocaban malos recuerdos y aun melancolía,
“las cosas que hace uno para vivir" reflexionaba
mirándose la melena en el espejo del café.

Sí, lo extraño mucho,
nunca pagaba la consumición,
pero indicaba la propina a dejar
y los mozos lo saludaban con especial deferencia.

Nos despedíamos a la orilla del crepúsculo,
él regresaba a son bureau, como decía,
no sin antes advertirme con una pata en mi hombro
"ten cuidado, hijo mío, con el París nocturno".

Lo extraño mucho verdaderamente,
sus ojos se llenaban a veces de desierto
pero sabía callar como un hermano
cuando emocionado, emocionado,
yo le hablaba de Carlitos Gardel.
 

CRISTINA GRANDE: LA MONEGRINA DEL AÑO

CRISTINA GRANDE: LA MONEGRINA DEL AÑO

Los libros de Cristina Grande –Nuevo Talento FNAC y acreedora a la condición de “revelación del año” con su novela “Naturaleza infiel” (RBA), según reclamaba hace unos días Sergio Vila-Sanjuan- me gustan porque cuentan nuestro tiempo con una voz que es muy particular, íntima, dura y poética, y a la vez es como una voz coral, con la que resulta fácil identificarse. Sin ostentación alguna, también tiene una especial sensibilidad para captar el lenguaje de la calle y de las gentes, y hacerlo suyo, muy suyo, quizá porque se desvela muchas noches en las madrugadas de una farmacia de barrio.

Cristina Grande es una creadora de climas y de atmósferas. Climas de inquietud y de sombra. Atmósferas de culpa, de pudor, de una frialdad que nace de la incomunicación y de la soledad. Y de una forma de ser muy peculiar de sus personajes: parecen condenados, no sabemos por qué, a no entenderse. Cuando se aman, no son lo suficientemente apasionados o explícitos con los gestos y con las palabras; cuando rompen, no pueden olvidarse del amante, del amigo. En la obra de Cristina Grande siempre late un dolor, una pérdida, una indecible temperatura de espantos. Sus personajes, por lo general, sienten melancolía por las cálidas palabras que era imprescindible pronunciar y que no se han atrevido a decir.

Cristina Grande cuenta la vida: tal como es, tal como viene, tal como la recuerda. Posee una percepción especial para captar los pequeños detalles. Su literatura, que tiende a la miniatura y a la contención, se alimenta de recuerdos, de instantes, de gestos, de obsesiones, de secretos. Se nutre de observación y paciencia. En “Naturaleza infiel”, podríamos hablar de las cartas de amor de los padres, de la afición al cine, de la pesca, de la afición de la madre a acumular recuerdos, de las medicinas, de la bitácora del padre en el Britania…

En los libros de Cristina Grande siempre hay historias familiares. La familia es un núcleo de fábulas, de relaciones, de sentimientos, de odios extraños y de constante perplejidad. Y en ese laberinto adquieren mucha importancia las casas, las estancias, los aparadores, los objetos: en ellos laten el misterio, el dolor, la ira, esa ternura seca y despojada de toda su obra. Cristina detesta lo sentimental, y rara vez se lanza a decir “Te quiero”.

La historia de las dos hermanas Renata y María es la historia de dos soledades y de una desubicación. Una es lectora, la otra menos; una ama a Jorge, la otra también; María lleva cuadernos de diarios, y Renata repasa los álbumes de su padre. María se desposa con la heroína; Renata salta de lecho en lecho. La suya es como una relación de espionaje y de protección un tanto distante. Las dos hermanas se espían. Se aman y se odian, pero no se encuentran. No es que haya una reivindicación explícita de la importancia de la cultura en sus libros, pero está ahí, está siempre: la música, la fotografía (con un aspecto casi siempre mágico: la foto de portada es el mejor ejemplo), la ópera, la literatura y el cine. El cine también sirve para ilustrar mejor que nada la relación del padre y la madre: vivían una pasión destructiva como Vivien Leigh y Clark Gable en “Lo que el viento se llevó”.

Me gusta la mezcla de pudor y descaro. El pudor es uno de los temas del libro, el pudor a confesar los sentimientos. Renata recuerda que recuerda ellas son como raspas. Y, sin embargo, el sexo sin amor y la violencia sexual, la crueldad, la desinhibición, el atrevimiento y el peligro andan siempre por ahí. Dentro de ese descaro también está la naturaleza infiel de los personajes: de Renata, especialmente. Cristina Grande posee un humor especial. Un humor que nace de la tragedia. O del patetismo de los personajes. “Naturaleza infiel” es una de esas novelas que atrapan la vida. Y sus extremos. Y sus dolencias. Y los pequeños gestos de cada día. Toda la novela es como un melodrama de Douglas Sirk, quizá menos épico. Un melodrama donde fluyen una y otra vez la hondura, la intensidad y el talento de Cristina Grande, que se afirma, como las capitanas del cierzo, monegrina de Lanaja. Monegrina.

*Este artículo apareció el pasado sábado en el Heraldo de Huesca. La foto es de Yuri Bonder.

UN REGALO: UN POEMA PARA EL DÍA DEL LIBRO*

UN REGALO: UN POEMA PARA EL DÍA DEL LIBRO*

REZAR PARA QUE LAS PALABRAS

NO SEAN RENCOROSAS


               A Antón Castro, que siempre le
 regala a mis” poemas” estupendos adjetivos

 

Desde que leí a Raymond Carver,
pienso en mi casa
como se piensa en alguien que es de la familia.

Estoy mucho más pendiente de sus sillas,
intercambiamos miradas,
porque las sillas tienen ojos y manos
y hasta pueden dar besos si te lo mereces.

Las veo abrir los brazos,
sonreír con esa sonrisa que delata
la indestructible paciencia de una madre
cuando su hijo más perezoso se le acerca.

Y luego están las mesas
con esa quietud que siempre caracteriza
a los animales salvajes,
que sólo admitirán ser domesticados
con la condición de que los papeles
que vayamos a depositar sobre ellas
acaben siendo útiles.

Pero tú nunca sabes,
cuando decides sentarte a escribir,
si las palabras y la piel que recubre tus dedos
llegarán a enamorarse.

Y aún así, comienzas a hacer tratos
con cada uno de los parientes de tu nueva familia
y rezas para que las palabras que lleguen
no sean rencorosas y hayan sido capaces de olvidar
que alguna tarde, similar a la de hoy,
no contaste con ellas.

Sonia Fides

*La poeta madrileña Sonia Fides, a quien no conozco aún, me envía este poema, que es una forma de hacer un regalo a los amigos de este blog. La escritora acaba de corregir pruebas de su segundo poemario.

**La foto es de Agatha Katzensprung.

 

ANTONIO CARDIEL CREA UN BLOG

ANTONIO CARDIEL CREA UN BLOG

Me escribe esta mañana el estupendo escritor y apasionado de la fotografía Antonio Cardiel:

 

“Tengo el gusto de anunciarte la creación de mi blog FOTORELATOS, que comienza a andar hoy mismo. En él me propongo escribir relatos breves basados en fotografías de personas desconocidas que he ido comprando estos últimos años o en fotografías hechas por mí. Estoy en condiciones de prometer regularidad en las entradas, calculo que unas 5 semanales, y contenidos interesantes.]

PRIMERA HISTORIA DE ANTONIO CARDIEL

 

No sé la fecha exacta de la boda de Ismailia, pero debió ser a finales de los años 60, pongamos en 1968. Se trata de una familia nigeriana, natural de Ijebu Ode, pues algunas de las fotografías llevan sellos de fotógrafos de esa localidad. Ismailia se casó en un rito civil, como se aprecia en la fotografía anterior, sin grandes fastos, unos trajes, un par de anillos, tres testigos y listo. Parecen felices, pero todas las fotografías de recién casados del mundo muestran lo mismo, la felicidad de los novios, o eso debería ser. En todo caso, poco iba a durar la alegría en la casa del recién estrenado matrimonio. Las cosas iban a cambiar radicalmente y en un plazo muy breve.