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Antón Castro

PILAR NARVIÓN RECUERDA A LA PERIODISTA LOLA AGUADO

PILAR NARVIÓN RECUERDA A LA PERIODISTA LOLA AGUADO

Estoy leyendo el libro Pilar Narvión. Andanzas de una periodista perezosa. Conversaciones con Juan Carlos Soriano (Tirwal, Teruel, 2008, 310 páginas) y encuentro esta referencia, a una periodista de la que he oído hablar mucho pero sé muy poco: María Dolores Palá Berdejo, más conocida como Lola Aguado:  

“Había dos estudiantes que iban y venían al instituto [Miguel Servet] con señorita de compañía. Una era hija de marqueses y otra de un notario que vivía en lo más selecto de Zaragoza: el paseo de Independencia. La hija del notario llevaba trajes escoceses y grandes lazos de terciopelo negro. Era una leyenda entre las demás alumnas, porque sabía mucho Latín, Historia y Física. Además, estudiaba música y la señorita de compañía le llevaba las carpetas. Se llamaba María Dolores Palá; al casarse con el intelectual Emiliano Aguado, sin embargo, empezó a firmar como Lola Aguado. Hizo casi toda su carrera en Gaceta Ilustrada y para mí, que había empezado a leer sus crónicas desde París y me parecían fabulosas, fue toda una sorpresa conocerla cuando regresé a España y enterarme de era aquella María Dolores Palá que despertaba tanto admiración en el Miguel Server. Como había reducido el María Dolores a Lola y se puso el apellido del marido, nunca se me hubiera ocurrido pensar que fueran la misma persona. Lola Aguado fue una gran periodista, que murió bastante joven y, como escribí en su necrológica, de haber sido francesa, hubiera tenido mayor reconocimiento. Allí, mujeres como ella no pasaban inadvertidas”. 

DE LA GRAN ENCICLOPEDIA ARAGONESA

María Dolores Palá Bercejo (Calanda, Teruel 7-IV-1922 - Madrid, 1981). Periodista y escritora de prestigio nacional, hija del que fue célebre notario aragonés, señor Palá. Estudió el bachillerato en Zaragoza y la carrera de piano en el Conservatorio de la misma ciudad. En Madrid se licenció en Filología Románica, en la Universidad Central, y casó con el escritor y ensayista Emiliano Aguado; ésa es la razón por la que eligió la firma de Lola Aguado. Fue colaboradora musical de los diarios madrileños Pueblo (1946-52) y El Alcázar (1953-58). Formó parte del equipo editorial, dentro de su especialidad musicológica, de la Revista Española (1953-54), que fundó el famoso erudito Antonio Rodríguez-Moñino, y en la cual publicó agudos ensayos críticos. Más tarde, al fundarse Gaceta Ilustrada, en 1958, forma parte de su redacción hasta 1979; allí desarrolló una espléndida labor periodística con reportajes literarios de altura y con versiones del francés e inglés. También colaboró en Historia y Vida, Panda y Gaceta Informativa.

Desde 1980 pasó a colaborar en el diario Ya, fecha en que quedó viuda y apenas sobrevivió a su esposo en poco más de un año. Mujer de extraordinaria cultura, de fina sensibilidad y de una pluma sencilla a la vez que brillante, su modestia le impidió la popularidad que lograron otras colegas de su época.
 

NOTA: Tengo mucha curiosidad en sus textos, en sus libros, en su trayectoria, en su vida. Si alguien puede contarme más cosas, encantado… 

MARTA NAVARRO: EL PARAÍSO Y EL CUERPO

MARTA NAVARRO: EL PARAÍSO Y EL CUERPO

En los mapas
de su cuerpo
no están señalados
los paraísos.
Encontrarlos

es cosa del destino
….o de nómadas sedientos.

Marta NAVARRO GARCÍA (De “Entrenómadas”)

*La foto es de Waclaw Wantuch.

[PD de hoy domingo. La escritora y viajera y amante de los animales Marta Navarro, la señorita Entrenómadas, con la misteriosa Julia, se retira por un tiempo del blog. Explica que va a emprender una deliciosa tarea: recomponer los papeles familiares. Copio su despedida, por ahora:]

Este será mi último post por una corta temporada. Pero seguro que entenderéis que la “caja” de la que hoy os voy a hablar tiene que ocupar mi tiempo y mis fuerzas. Besos miles. 

Hace tiempo que mi madre trajo “la caja” a casa y me dijo: “Tienes que leerlo todo, organizarlo y escribir sobre la familia”. Luego añadió: “Si te duele, te aguantas y no pongas excusas, ya me las sé todas”. Luego se dio media vuelta y se fue con Ada a pasear al parque.
 He aquí la caja, las excusas y el tiempo que muerde con fuerza, toda la fuerza que a mí me falta para abrir la caja. Dentro de “la caja” se encuentran muchas cartas, fotografías, diarios personales, recibos, anotaciones y recuerdos, muchos recuerdos. Todo pertenece a mi padre. Las cartas las envió desde la cárcel de Carabanchel, cartas a mi madre y a sus hermanos. Mi padre compartió celda con el escritor Luis Goytisolo. La relación entre ambos fue extraordinariamente buena. Mi padre solía decir que la cárcel le permitió jugar cientos de partidas de ajedrez con Goytisolo.

Martín, mi padre, quedó fascinado por la inteligencia y la cultura de Goytisolo, y al escritor le sorprendió conocer a un hombre de la clase trabajadora culto y con un vasto conocimiento de la literatura rusa. Ésa era una obsesión de mi padre, en especial Chejov.
Yo creo que Luis Goytisolo no había estado tanto tiempo y tan cerca de un trabajador en su vida. Proviene de una familia de burguesía catalana, todo lo contrario que mi familia paterna aragonesa. Cada uno aprendió del otro. Pasaron bastante tiempo en la misma celda, hasta que un funcionario avisó de que hablaban mucho y de que se reían demasiado. (Sí, sí, no penséis que la cara de vinagreta la ha tenido Luis Goytisolo siempre, no, qué va). Como se llevaban bien, los separaron. Llevarse bien era peligroso.

El diario cuenta anécdotas de Martín Navarro, mi padre, y de Luis Goytisolo, aunque para ser justos, he de decir que de quien mis padres siempre han hablado con gran cariño es del poeta José Agustín Goytisolo, que se ocupó de mi madre cuando fue puesta en libertad a los pocos días de ser detenida.
Mi familia tiene la costumbre de hacer las cosas a pares, y la detención en Zaragoza y posterior traslado a Madrid fue en dúo, mi padre y mi madre en la misma noche. Cosas de familia. Yo no había nacido, así que de esto sólo tengo la historia oral, más bien poca, las cartas y un breve encuentro con José Agustín, breve pero muy, muy cálido. Bueno, el caso es que hay mucho material, pero desgraciadamente mi padre no está ya para poder consultarle cosas y mi madre no quiere ayudarme. Sólo quiere que yo me ocupe de poner las cosas en orden, de escribir sobre ellas y de no quitar nada, nada, aunque haya cosas que duelan a algunas personas. Yo esto último no lo puedo hacer, me es imposible. Temo equivocarme o lastimar a alguien.La nueva excusa es el blog, le he dicho que ando liada y que la caja puede seguir cerrada un tiempo. “Ah y, si me muero ahora mismo, qué”, eso me ha dicho. Mira, si te mueres ahora mismo, haz favor de no dejarme una caja para que yo la ponga en orden. Tu caja ordénala tú. Ha colgado el teléfono y ha dicho no sé qué cosa…

Mi madre, que siempre ha simpatizado con los anarquistas, no se anda con rodeos, tiene un genio de mil demonios y es capaz de encerrarme en casa a pan y agua hasta que haga estos dolorosos deberes. También ha añadido algo así como que “me estoy leyendo cada tostón sobre la vida de los demás, que hasta de un grano en el culo hacen una historia, y mientras tú, que tienes material del bueno, no haces nada”.
 

De aquí a un tiempo, me temo que mucho, voy a estar secuestrada con una lupa, un paquete de pañuelos, espero que algún porro y una caja llena de recuerdos familiares. O sea, contenta…

Un beso y hasta pronto… 

 Marta Navarro García

 

 

BLANCA BK: UN DIBUJO Y UN PROYECTO

BLANCA BK: UN DIBUJO Y UN PROYECTO

¿Se puede decir cómo es el viento, qué presencias trae el atardecer? ¿Cómo es la melodía de su música perturbadora? Me gustaba el viento porque me parecía que hechizaba mi vida: me gustaba oírlo en el bosque, bajo los pinos, y oírlo con sus látigos mientras miraba el cielo que se adivinaba más allá de las copas. En ese instante, creía oír pasos sobre la hierba, alguien que avanzaba hacia mí con sus pisadas sobre el musgo, y a la vez me acurrucaba, percibía que necesitaba protección y refugio. Tenía la sensación de estar en otro mundo: en un útero tal vez. La piel se me ponía de piel de gallina. Y de golpe me preguntaba: “Y si a alguien se le ocurriese ahora secuestrarme”. Y entonces, me levantaba y me ponía a correr. Y cantaba: en Galicia, como en cualquier parte del mundo, quien canta sus males espanta. Mi hermano solía corregirme: “Antón, niño cagón: quien canta, sus males agiganta”.  

[Trabajo en un libro/ novela que narra peripecias con un punto de magia en Galicia, en un terreno de bosques, regatos y playas. Blanca BK prepara las ilustraciones, y ésta es una de ellas. No estoy seguro, pero juraría que se corresponde a este texto… ]  

ANA MUÑOZ: UN POEMA DE AMOR

ANA MUÑOZ: UN POEMA DE AMOR

Muero todas las muertes de mis cenizas esparcidas.
Boca seca y sed constante,
velo negro de mujer viuda
.

Jamás debimos mezclar drogas
(Rock and Roll… qué importa, todo lo demás fue sólo sexo),
el alcohol nos inflamó a ambos
.

You have killed me,
you have killed me.

Tú, hombre flemático,
frío y húmedo,
calmado e indiferente,
racional y beodo al mismo tiempo
.

Lo más importante es atravesar el fuego,
(lo dijo Bukowski).

Me hiciste creer que eras capaz de atravesarme, de penetrarme,
de salvarme, de sanarme.
Una palabra tuya bastaba, una palabra
(pero todos los poetas mienten).


Con las piernas abiertas dibujé una noche en la luna
y te amé.
Fue difícil mantener el equilibrio en aquella postura
.

Oh, tentación, tentación,
no pude resistirlo.

Yo, mujer caliente y seca,
fuego mal extinguido que respondió
Amén a tus oraciones,
mujer que abandonó su escepticismo,
que hizo oración al tañer las campanas de la noche
.

Abnegada y devota,
bebí de tu propia sangre,
el agua de tu cuerpo, yo la sudé
.

Dormimos con los ojos abiertos aquellos sueños de éxtasis
que nos mataban

(pequeña muerte, la llaman).
Me prometiste un lugar en el sol
(mañana seremos aire
y llegaremos a tocar el cielo con los dedos).

Pero llegado el momento huiste de mí,
evaporándote en desapacible malestar,
en lluvia invertida.

Resaca, movimiento en retroceso de las olas,
residuos apostados en las arenas después de la crecida.

Así amanecí,
(SOLA).

Con las piernas abiertas hoy soy toda bilis haciendo sangrar el sol,
muriendo de sobredosis,
habitándome en el hígado la melancolía.

Anoche mi estómago estaba vacío
Y te asimilé cuatro veces más rápido.

Grito como Ariadna para desgarrar tus oídos allí donde estés
.
¡Mátame!
¡De cáncer de hígado!
¡Como a un borracho!
¡Mátame!

Nunca debí amarte tanto,
ahora mis sollozos se desploman en la arena
sintetizando la resaca de haberlo amado todo de una vez
sin haberlo hecho nunca antes
(no estaba acostumbrada).



Ana Muñoz, poema inédito.

 

*No tengo el gusto de conocer a Ana Muñoz, o Ana Manzana, que es una activista indesmayable de la poesía. Tomo de su blog este poema y lo cuelgo aquí.

JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ VUELVE A CASA

JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ VUELVE A CASA

[Desde hace unos días, estábamos preocupados por la salud de José Luis Rodríguez. El poeta, catedrático y narrador había tenido pequeños microinfartos en el pasado fin de año y apenas se había percatado. Ha sido operado en León, y esta tarde, recién salido del hospital, me ha llamado: me ha dicho que todo había ido muy bien y que este próximo martes, seguramente, regresará para descansar en Zaragoza, con Mar, su mujer y su enfermera predilecta, y reincorporarse con lentitud y esperanza a su vida diaria y a la literatura. Tenía, es lógico, la voz tomada, pero se le oía con un espléndido ánimo, y relativamente relajado. Me ha alegrado muchísimo, y estoy seguro que a la gran cantidad de amigos y admiradores que tiene, y que a veces visitan este blog, les ocurrirá lo mismo. Muchos estaban muy pendientes de su salud, y he aquí, en voz del propio José Luis, la buena noticia. Un gran abrazo. Cuelgo este poema a modo de homenaje y de cariño.] 

POEMA DE AMOR JUSTO 

Te amo
no tengo otro remedio
tanto como a las banderas rotas
tanto como a los caídos de la Comuna
que admirábamos sospechosamente como tercos topos
         esperando resurrecciones. 

Y te necesito
porque llegas tarde a casa
con vocabularios aprendidos muy lejos
voces que hablan de olas azules
rizadas por la ilusión de un verano soleado        
        
No estemos tristes
 

Amor mío
los ríos siguen corriendo
y los niños juegan con pelotas coloreadas
como aquellas que absorbieron las horas de nuestra infancia
delicadamente viciada por la oscuridad

         de los años de terror que surgirían. 

Cualquiera escribe
un innumerable poema de amor justo
Algún día leerás las palabras una detrás de otra
como los oscuros días del pueblo trabajador
         sin apenas esperanza 

Escucharemos mañana
una suave canción de Leonard Cohen
y volveremos a la feria de la opresión
en la que siempre nos tocará ser perdedores
porque dicen que las cosas están difíciles
         pero quién sabe 

Por eso nos amamos
porque miramos los mismos cromos desde hace tiempo
porque compartimos el miedo
cuando los policías buscaban a los agitadores
porque tus ojos me gustan
         y es que me saben a miel 

Por eso el mundo es lento y caligráfico
por eso la vida
por eso estamos aquí como un volcán que va a estallar inconteniblemente
Y no habrá cauces que le marquen ni estrellas que le guíen
         el camino es largo y seguro 

pero el viaje no puede ser inconteniblemente eterno como tú

*El dibujo de José Luis Rodríguez es obra del gran artista, afincado en Teruel, Pascual Berniz.

PHILIP JONES GRIFFITHS / 1

PHILIP JONES GRIFFITHS / 1

Dos soldados estadounidenses conversan con una vietnamita en el pueblo de Song Tra, que fue desalojado y quemado en 1967.

ADIÓS AL GRAN PHILIP JONES GRIFFITHS

ADIÓS AL GRAN PHILIP JONES GRIFFITHS

Ha fallecido el fotógrafo galés Philip Jones Griffiths, al que algunos habían  bautizado como el “Goya del fotoperiodismo”. Griffiths, que se hizo famoso por su proyecto Vietnam Inc (1971), reeditado 30 años después por Phaidom, realizó uno de los documentos más impresionantes de la guerra del Vietnam, desde una órbita antinorteamericana, que tuvo un enorme eco en Europa. En realidad, sus fotos probaban qué absurda era aquella guerra. Absurda como todas las guerras, y en el fondo bastante patética, si no fuera porque había un sinfín de víctimas inocentes. En 1971, Griffiths ingresó en Mágnum y dirigió la agencia durante cinco años, entre 1980 y 1985. Fotografió numerosos conflictos: visitó Argelia en 1962, cubrió ese lustro terrible de la contienda en Vietnam, entre 1966 y 1971, acudió a Camboya, etc. Falleció en Londres a los 72 años. 

Conocí su obra hace algunos años, gracias al periodista y escritor Carlos García Santa Cecilia (uno de los grandes expertos de Joyce en España y estudioso de la vida de La Bella Otero), cuando se editó un catálogo suyo durante el año en que Madrid se convirtió en capital cultural europea en 1992. El título del catálogo era Philip Jones Griffiths: una visión retrospectiva, 1952-1988. Consorcio para la Organización de Madrid Capital Europea de la Cultura.

 *El fotógrafo posa ante una de sus fotos más conocidas.

PILAR NARVIÓN: NACE LA PERIODISTA*

PILAR NARVIÓN: NACE LA PERIODISTA*

Me ha llegado ya el libro de Pilar Narvión, que nace de varias sesiones de entrevistas con Juan Carlos Soriano, publicado por el sello Tirwal de Antonio Losantos y la familia Perruca. El libro está repleto de anécdotas deliciosas. Voy a salir de paseo hacia Garrapinillos, hay algo más de cuatro kilómetros, pero antes querría dejar aquí una nota y una estampa muy festiva: 

“… ¡Debía ir hecha un andrajo! Es esa época fue cuando tuve el primer contacto con esta profesión a la que he dedicado buena parte de mi vida. Mi tío Mariano Romance, que fue el creador de la mitad de los periódicos que se publicaron en el Bajo Aragón a lo largo del siglo XX, editaba por entonces uno que se llamaba Amanecer y tenía la redacción en la plaza de Cabañeros. Era digno sucesor de Nipho, aquel polígrafo del siglo XVIII que, con sus papeles periódicos, como se decía entonces, fue el introductor en España del periodismo diario y de las suscripciones, y que, como sabes, también había nacido en Alcañiz. Recuerdo que, con mis siete años, iba a ayudar a mi tío. Yo era su único redactor… (Pilar acentúa el sarcasmo con una carcajada). Bueno, si es que podía llamárseme redactora porque mi trabajo consistía en dictar el nombre de todos y cada uno de los suscriptores y él escribía las fajas para mandarles el periódico. Por aquel tiempo era una niña muy espabilada, ya que mis primeros recuerdos de Alcañiz, antes de irnos a Logroño, dan una imagen muy divertida de mí misma: me veía gordinflona y boba. Mi hermano se había llevado toda la inteligencia de la familia y mi hermana la belleza. Así que no me habían dejado nada. Pero con la vuelta a mi pueblo me desquité.”(Página 19). 

Andanzas de una periodista perezosa. Pilar Narvión. Conversaciones con Juan Carlos Soriano. Tirwal. Teruel, 2008. 310 páginas. (En esta foto vemos a Josefina Carabias y a Pilar Narvión, dos grandes periodistas).