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Antón Castro

SAMANTHA APPLETON, EN HUESCA

SAMANTHA APPLETON, EN HUESCA

[Algunos amigos me reprochan que descuido las amistades, que de repente me vuelvo huraño y que desaparezco. Lo atribuyen a la doliente melancolía del gallego en tierra extraña. Algo así parece haberme ocurrido con Fernando García Mongay, con quien he compartido muchas, muchísimas horas, tertulias, paseos y confidencias, e incluso algunas exposiciones para mí inolvidables: Luis Mompel Castelar, Antonio Calvo Pedrós y Miguel París. Hace un par de meses que andaba yo pensando en Fernando, que es un gran coleccionista de libros de fotografía y de reporteros. Hablamos de ello a menudo, pero él es más constante. Compra más. Dirige con gran eco el Congreso de Periodismo Digital, que tiene este año de invitada a la gran fotógrafa Samantha Appleton. Fernando, tan amable siempre, tan buen guía de espacios como La Confianza, me invita para que me pase por allí el 27 y el 28. Y me remite esa información de gran utilidad. ] 

“En serio”, la fotoperiodista Samantha Appleton
en el Congreso de Periodismo Digital de Huesca 

Del 26 de marzo al 13 de abril, en el Centro Cultural del Matadero de Huesca, se podrá ver la exposición fotográfica “En serio”,  de la periodista Samantha Appleton, organizada por el Congreso de Periodismo Digital. La muestra reúne 46 imágenes de Irak y del desarrollo de la campaña electoral en zonas rurales de Estados Unidos.  Como dice la propia autora, “una de las quejas que me formulan más a menudo los extranjeros tras haber viajado por la América rural es la omnipresencia de la bandera americana. Los restaurantes la cuelgan en las ventanas; las familias, sobre la puerta; los marineros la arrían justo cuando se pone el sol: los norteamericanos están orgullosos de su símbolo. No entienden que el patriotismo no constituye necesariamente un rechazo de los demás, sino que de hecho es identidad en un millón de formas de barras y estrellas”.  

In earnest (En serio) es la crónica visual que Samantha Appleton realiza del complejo proceso de las elecciones primarias norteamericanas, de su iconografía y simbología. “Un proceso tan rutinario como atractivo, tan ridículo como formal. Pero por una vez en la vida, es auténtico y va muy en serio”. Samantha Appleton  reside en Nueva York y es una fotoperiodista  freelance que trabaja con regularidad para Time Magazine y The New Yorker, así como para otros medios como National Geographic Adventure, Newsweek, The New York Times, L’Espresso y Life Year in Pictures. Anteriormente, trabajó como editora y fotógrafa en la oficina de fotografía del Vicepresidente de Estados Unidos en la Casa Blanca y como ayudante del fotógrafo James Nachtwey. Más información en www.samanthaappleton.com y www.noorimages.com). 

Un año más, Huesca será el punto de encuentro de los periodistas digitales españoles. La novena cita, convocada para los días 27 y 28 de marzo, se celebrará en el Centro Cultural Matadero del Ayuntamiento de Huesca. El programa está compuesto por seis ponencias, tres conferencias y una tertulia, además del workshop de responsables de medios digitales que se celebrará el día 26. En las dos jornadas del congreso, por el escenario oscense pasarán alrededor de 40 ponentes en más de 14 horas de exposiciones, debates, conferencias y presentaciones. 

A la edición de 2008 del Congreso de Periodismo Digital, que inaugurará, Luis Fernández, presidente de la Corporación Radio Televisión Española (RTVE), asistirán más de 250 periodistas.

 www.congresoperiodismo.com 

ALFONSO ACERETE: UN POEMA DE AMOR, LLUVIA Y VIENTO

ALFONSO ACERETE: UN POEMA DE AMOR, LLUVIA Y VIENTO

Me pasé un instante por Heraldo. Quería recuperar el libro de David Lozano: El Viajero, la primera entrega de la trilogía “La Puerta Oscura” (SM), un proyecto muy ambicioso que empieza con gran fuerza y con una insólita imaginación que deriva de inmediato hacia el terror. Y allí me encontré con un obsequio de Alberto Acerete de la Corte, nombre que tiene algo de pseudónimo ingenioso y transgresor a la vez, que ha sido el I accésit del premio Delegación del Gobierno con El universo femenino del esperma, un libro un tanto extraño que mezcla la prosa y el verso, y que recoge influencias y ecos, e incluso glosas, de autores como Fernando Pessoa, Miguel Hernández o García Lorca, entre otros. También es citada en varias ocasiones la joven poeta Almudena Vidorreta y su plaquette Tintación.

Alberto Acerete también pertenece a esa joven generación que llama Zeta a Zaragoza, termino que acuñó Manuel Vilas en su híbrida novela  y que ha hecho fortuna especialmente entre los jóvenes. A mí, lo reconozco, me cuesta mucho aceptar esa denominación que tiene tanto eco: prefiero que sea Zaragoza o la “novia del viento”. O la ciudad del cierzo. Zaragoza, una de las ciudades de las que me he enamorado de manera absoluta…
 

Copio aquí uno de los poemas de Alberto Acerete, que no ha superado el trauma de su compleja relación con Bécquer y la poesía, según él confiesa en su biografía. Él, en su perfecto derecho, no ama a Bécquer. 

Que la lluvia nos lame las entrañas
con su lengua que lija, su lengua que araña
y está aprendiendo a cortar.
Que las gotas vivas
nuestro cuerpo traspasan,
como si fuera la caliza
quien las empieza a llorar.
Y que la fuerza y nuestras ganas
buscan riego en el deporte:
rapel, cuerda
y al final el golpe. 

Al final
no siempre está el golpe
(al final
no siempre estará tu golpe), 

ni aunque el viento sople…

*La foto es de Diane Arbus. Fue tomada en 1965.

JUEVES SANTO CON DESPEDIDA Y REENCUENTRO

JUEVES SANTO CON DESPEDIDA Y REENCUENTRO

1. Falleció ayer María Luisa Cabeza (me llamó esa mujer espléndida y cariñosa que es Mary Carmen Yus, secretaria de dirección), madre de Guillermo Fatás y sus hermanos. Saludé a Curro, a José Antonio y a Lourdes, la encantadora esposa de éste. Guillermo, anoche, me escribía que “La vida de mi madre, llena de fatigas y quebrantos, tuvo sin embargo algo de magnífica”. Y quizá de heroína: vivió casi 40 años con su marido convertido en una especie de vegetal, tras una operación. Y salió adelante, con entereza y con ese dolor casi invencible, y los dolores y satisfacciones cotidianos del existir. Había muchos amigos (José-Carlos Mainer, Luis Ariño, que lee siempre a Pepe Cerdá y a veces se pasa por aquí, Pepe Rebollo, Luis Marquina...), compañeros de Heraldo (estaba Irene Villarroya, que regresa de estar estudiando inglés en Edimburgo), profesores universitarios, etc. 

2. Cuando me dirigía al aparcamiento, vi que salía José Marco, el expresidente de Aragón y líder durante años del PSOE. Lo vi casi fugazmente, y no diré que convertido en una sombra, pero sí es un hombre que ha desaparecido por completo de la escena pública. Fue el presidente más breve de Aragón, el presidente que más dominó la política rural en Zaragoza, y ahora tiene algo de fantasma del pasado. Es como si fuera otro. Eso sí, me pareció en paz consigo mismo y con el mismo.

3. En el entierro, también me encuentro con antigua, pero joven, simpática y guapa ex compañera de Heraldo, Paula, que trabaja desde hace un año y medio en el estudio de Javier Almalé, “Versus”, con él y con Nieves Añaños. Paula me dijo que había llegado por casualidad alguna vez a este blog, buscando al dibujante, ilustrador y diseñador mexicano Alejandro Magallanes, al que fue a ver con todos los integrantes del estudio a Pau, donde exponía. Paula coincidió allí con una de las grandes diseñadoras de prensa en Aragón: Kristina Urresti, jefa de maquetación y diseño de Heraldo. Otra magnífica profesional es Pilar Ostalé. 

4. Dice Paula que en este blog hay demasiadas mujeres, muchas mujeres desnudas, aunque el “blog es muy interesante”. Es una forma de verlo: hay muchas, desde luego. Son una forma de belleza como otra cualquiera. Una forma de belleza acaso tópica, pero incuestionable. Para ella, cuelgo una foto que me ha enviado esta mañana la ilustradora y diseñadora Blanca BK, que está a punto de partir a la Feria de Bolonia que nos contará día a día en su blog. La foto, tan colorista y de inspiración submarina, es de Nicholas Routzen.

ÁNGEL PETISME: UN POEMA PARA ESTOS DÍAS

ÁNGEL PETISME: UN POEMA PARA ESTOS DÍAS

REINA DE MIS SECRETOS


Iremos al desierto y a mares de madrugada,
donde nos lleve ese cayuco que tengo por corazón
y cada amanecida regurgita el Atlántico.
Tú serás mi pecado,
yo la estatua de sal que sonríe al mirarla,
desplegaré mis alas para tus megapixels,
desnudo bajo la tempestad
de este baile de vísceras y antifaces.

Y después llévame a
la Casa de los Instantes,
derretiré su nieve, extenderé los bálsamos
sobre tu sombra herida, yo cuidaré de ti,
hazle el amor al ángel que te hizo infinita,
te cantaré en árabe las nanas que las madres
susurran a sus hijos en Kabul y Faluya,
nadie me destiló el cielo como tú
sin apenas rozarme,
sólo los grandes poetas y viajeros del tiempo.

Estampida de estrellas, la siento sobre mi piel
más real que la Atlántida,       
seis jornadas sonámbulas
en la más solitaria Biblioteca del Mundo;
quisiera entrar en ti como en una pradera
de nubes y perdón.
Llueve copiosamente sobre la Tierra
y quiero hacerte la mujer más feliz de los cielos.

Me has regalado el arco iris
cuando el dolor ya me había cegado,

playa de invierno,  amor de mis cuarenta,
jamás temblé así antes de conocerte.
Volemos, cariño, aunque sea un ratito o toda la eternidad,
amor sin humo de mis días de miel,
voy a dejarme vivir, reina de mis secretos.  

*La foto es de Moumine. Y el poema pertenece a su último libro Demolición del Arco Iris, que está cosechando magníficas críticas. 

JONÁS TRUEBA LEE A IAN McEWAN

JONÁS TRUEBA LEE A IAN McEWAN

[Mañana no hay suplemento de Artes & Letras. El jueves anterior comentaba la novela Chesil Beach (Anagrama. Traducción de Jesús Zulaika) de Ian McEwan, una novela que me impresionó por el soberbio retrato de los personajes y por la maestría para contar los estados de ánimo, la atmósfera y, sobre todo, llevar la acción a su antojo sin que decaiga el interés. Uno de mis comentaristas favoritos, de cine y literatura, es desde hace algún tiempo Jonás Trueba, que debutará en el cine con un largo dentro de unos meses. Jonás alimenta un blog en los dominios de El mundo, además es editor, guionista y futuro cineasta. Y es, sobre todo, un magnífico espectador, un estupendo lector. Copio su nota sobre esta deliciosa novela de McEwan.] 

Leí Chesil Beach (Anagrama) de Ian McEwan en dos sentadas. Tiene la apariencia de una novela menor o de transición, pero creo que es todo lo contrario. Yo soy fan de McEwan desde que leí El inocente hace años y seguí entregado a la causa con Jardín de cemento, Niños en el tiempo o Primer amor, últimos ritos. Pero confieso que después necesité descansar de la inquietud y la angustia que me producían estas lecturas, y me perdí su etapa más intelectual, la de Amsterdam, Amor perdurable o Sábado. Ni siquiera leí Expiación, la de más éxito de crítica y público. Su versión cinematográfica me defraudó tanto que ahora sólo rescataría la novela en busca de lo que la película sugiere y no sabe contar.

Así que me he reenganchado a McEwan con Chesil Beach, que es una novela ligera y profunda, triste y placentera. Pocas veces se apuesta por concentrar una historia en una escena de un solo acto que se dilata hasta lo insospechado, en un gesto, una nota sostenida, y me gusta y admiro a los narradores que son capaces de hacerlo, en la literatura o en el cine. Aquí la escena consiste en una pareja de jóvenes recién casados, metidos en una habitación de hotel en su noche de bodas. Son torpes, ingenuos, vírgenes… y viven en la Inglaterra puritana de principios de los sesenta, antes de los Beatles y todo lo que vendría después.

Me hizo pensar en 4 meses, 3 semanas, 2 días, la película del rumano Critian Mungiu, que comparte con Chesil Beach una asombrosa capacidad para retratar una sociedad represiva sin apenas mostrarla (ambos dramas transcurren en una habitación de hotel). Al igual que Mungiu, a McEwan le gusta contextualizar para hablar de cosas que nos afectan hoy. Y decide hablarnos de cómo el amor se viene al suelo cuando no somos capaces de expresar nuestros sentimientos, de esa pelota que se va haciendo más y más grande por el rencor acumulado de las cosas no dichas.

Creo que hay que ser un gran escritor para viajar de la cabeza de un personaje a la del otro con tanta facilidad como lo hace McEwan, sin siquiera saltar de párrafo, manteniendo la distancia justa del narrador y haciendo que sean siempre los personajes los que hacen avanzar la historia. Muchos escritores tienden a despreciar la trama, se olvidan de construir bien sus historias y se refugian (y hasta se relamen) en “su literatura”. Les haría falta un buen guionista que les hiciera de Pepito Grillo. Pero no es el caso de McEwan, un gran novelista que sabe contar historias como sólo los mejores guionistas saben hacerlo. 

PACO RABAL, DESDE MAÑANA, EN EL CBC

PACO RABAL, DESDE MAÑANA, EN EL CBC

La muestra Paco Rabal. El actor y el hombre se inaugura mañana, a la 13 horas y en el CBC, con la presencia de Asunción Balaguer, Liberto Rabal, Mario Pardo y José Manuel Cervino.

Con su actuación en más de 200 películas, Paco Rabal es un actor imprescindible para la cinematografía española, un actor que supo suplir la falta de formación sin renunciar a sus orígenes humildes, que encontró en la poesía y en la literatura, tanto como en la vida y en los amigos, la sustancia con la que dar vida a los personajes que iba interpretando, apoyado en su familia y sin renunciar a su compromiso político de izquierdas, mejorando, poco a poco, hasta alcanzar en sus últimas interpretaciones la cima de su carrera, a la vez que se convertía en uno de los mejores actores europeos. 

Con el rodaje de La grande strada azzurra de Gillo Pontecorvo en 1956 comenzará a actuar en el extranjero, mientras va consolidando su carrera como un actor versátil y profesional que le llevará a trabajar con muchos directores españoles: José María Forqué, Juan Antonio Bardem, Gonzalo Suárez, Mario Camus, Jaime de Armiñan, Bigas Luna, Francisco Regueiro, Miguel Hermoso, Carlos Benpar,  Vicente Aranda, José Luis García Sánchez, José Luis Cuerda, Pedro Almodóvar  y Carlos Saura, entre ellos.  

Con Luis Buñuel protagonizó en 1959 Nazarín rodada en México, país en el que Buñuel vivía exiliado. Durante el rodaje de esta película, surgirá una amistad que durará toda la vida. Luego actuará en Viridiana, premiada en el Festival de Cannes, y en Belle de jour.  Paco Rabal trabajó con directores de la talla de Michelangelo Antonioni, Damiano Damiani, Claude Chabrol, Jacques Rivette, Vittorio Cottafavi, Nelo Risi, Héctor Olivera, Arturo Ripstein, Glauber Rocha, Friedkin, Leopoldo Torre Nilsson, Valerio Zurlini, Alain Tanner  o Luchino Visconti, entre otros muchos con los realizó una importante carrera internacional.    

Premiado en Cannes por su actuación en Los Santos Inocentes de Mario Camus, Azarías y su “milana bonita” dejó en el público una huella inolvidable. Al igual que su recreación del genial pintor aragonés en Goya en Burdeos de Carlos Saura, obras que dan cuenta de la gran carga de humanidad con que Paco Rabal construye los personajes en su prolífica etapa de madurez.  En los brazos de su esposa Asunción Balaguer, Francisco Rabal fallecía sobre el cielo de Burdeos a su retorno de Montreal, donde acababa de recibir su último homenaje, un miércoles 29 de agosto de 2001, aunque los personajes que encarnó nos siguen conmoviendo.

Javier Espada  

Comisario de la exposición 

MARÍA DUBÓN: PASIÓN, POESÍA Y MÚSICA*

MARÍA DUBÓN: PASIÓN, POESÍA Y MÚSICA*

CÓMO SONARÍAS 

¿Cómo sonarías si tu escritura fuera música? Menuda preguntita. Sonaría a violín, de eso estoy segura. Las vibraciones sonoras tendrían brío, desplegaría mi yo en el seno del ritmo y crearía mil melodías. Las notas se sentirían, circularían por cada célula como un milagro que deja desamparado a quien escucha. Mi música se transformaría en emociones, iría directa al alma, provocaría el acompañamiento acompasado de los pies, una lágrima, un batir de palmas. Sería un tango desgarrado, un melódico vals, un rap descarado.

Ojalá sonase con virtuosismo y pulcritud, espectacular. Aunque me conformo con que suene cálida, arrebatadora, emocionante, sentida, dulce, llena de energía y rebosante de pasión. 

*Por uno de esos despistes a los que soy tan propenso, no había incluido entre mis enlaces el de la escritora aragonesa, zaragozana para más señas, afincada en Gerona, María Dubón, que tiene un blog matriz (cierzo.blogia.com) y otros blogs de casi todo: de política y actualidad, de filosofía, de fotografía, de literatura. Escribe poesía, relato y novela, y es autora de una novela en la red. Hace pocos días fue objeto de una entrevista en Borradores. Es posible que vuelva a probar fortuna en Zaragoza, de donde partió hace muchos años: suena con hacerse aquí con un nombre, con un sitio en el mundo para dar rienda suelta a su escritura y a sus delirios llevaderos. Copio aquí, a modo de bienvenida, uno de sus textos que enlazan asuntos que le interesan: la poesía, la música, la pasión…

*La foto, de inequívoco sabor melódico, es de la bella y joven Alicia Keys. Desconozco quién es el autor, y ya lo lamento. Me gusta poner siempre aquí el crédito de las fotos.  

CRISTINA GRANDE: DOS FRAGMENTOS CON FOTO

CRISTINA GRANDE: DOS FRAGMENTOS CON FOTO

[Cristina Grande (Lanaja, Huesca, 1962) también es fotógrafa. Y la fotografía ocupa una parte muy importante en el libro. El padre de la protagonista Renata hace fotos constantemente. Y, según me cuenta Eva Cosculluela y luego me confirma la propia Cristina, la bellísima foto de portada la realizó el propio padre de Cristina. Es una diapositiva. Cristina me envía una copia de la portada. Y yo copio aquí dos fragmentos fotográficos del libro:]

TODO ESOS ROLLOS

Mi padre hacía fotografías. Tenía una Kodak Retina II con funda de cuero marrón que solía llevar colgada al cuello. A mi madre le hizo fotos en cuanto la conoció en Barcelona. En una carta, fechada poco después de su primer encuentro, le describe a mi madre las fotos, una por una, desde la que más le gusta, una en la que ella lleva un traje chaqueta negro muy entallado, hasta una que ella le hizo a él sentado en la terraza del Zurcí, en la cual, según sus propias palabras, parece un paralítico. Es cierto que en esa foto mi padre está un poco envarado, pero es una de las que más me gustan porque cuando la miro entiendo que mi madre se enamorase de él.


Paco, María y yo tenemos bonitos álbumes de fotos de nuestra infancia, casi todas en color. Mi padre fue un adelantado en el pueblo. Los niños de nuestra edad sólo tenían unas pocas fotos en blanco y negro. Nuestras fotos muestran una infancia colorista y feliz.

LA ÚLTIMA FOTO

Cuando murió mi padre, mi madre se puso en la cartera la última foto que se había hecho mi padre unas semanas antes de renovarse el carné de identidad. En esa foto se le veía algo envejecido, con las sienes blancas y un poco abotargado, pero seguía estando guapo con su media sonrisa de giocondo. Por más que examinaba la foto durante largos ratos, nunca pude adivinar la muerte en su cara, como no la adivinaba tampoco en la cara del padre de Belinda. Me quedó desde entonces la manía de examinar en los periódicos las fotos de gente viva que había muerto de tal o cual manera trágica. (…) Esa foto en la cartera de mi madre siempre me ha dado un poco de miedo. Mi madre la siguió llevando el resguardo del carné que a mi padre no le dio tiempo de recoger.

Naturaleza infiel. Cristina Grande. RBA: Colección Narrativas. Barcelona, 2008. 142 páginas.