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Antón Castro

NENA Y PALMA: UNA FOTO DE MARÍA CLAU

NENA Y PALMA: UNA FOTO DE MARÍA CLAU

Soy un seguidor absoluto de las fotos de Mariano Gistaín. Me gusta su forma de mirar, su percepción de Zaragoza, su olfato para el color, lo pintoresco, lo cotidiano y lo inesperado. Hoy publica esta foto, esta “nena” que, en realidad, la ha hecho la periodista María Clau, esa mujer simpática y dulce que ha aparecido en su vida para devolverle la alegría, el entusiasmo, la quimera continua de la pasión. 

La foto es mucho más espectacular en el registro gistain.net, pero mi impericia me impide que tenga aquí idéntica fuerza. Pero aquí está, con su hechizo…

EL REAL ZARAGOZA JUEGA MEJOR Y PIERDE

EL REAL ZARAGOZA JUEGA MEJOR Y PIERDE

1. Por esas cosas del azar incómodo, Jorge y Diego jugaban ayer a la misma hora. O casi. Jorge, con su equipo líder del Utebo de cadetes, se enfrentaba a las cinco y media a un auténtico hueso: el Escalerillas, que venía a dos puntos y en busca del liderato. Y Diego, contra el Montecarlo, a las seis con el Garrapinillos de juveniles. El periodista y entrenador Carlos Arnal me había llamado previamente: quería ver un poco a Jorge y quería seguir con atención a Diego. Busca un medio centro, con capacidad para orientar el juego, para su equipo del año próximo. 

Me habían dicho que el Escalerillas era un equipo rocoso, con hechuras de veteranos,  sumamente competitivo. Y así lo evidenció de inmediato: su primer disparo a gol acabó en tanto. Quizá Iván se confiase un poco, pero los visitantes pusieron la tarde boca arriba. El Utebo empató casi de inmediato y ahí empezó un nuevo partido. Los rojiblancos del Barrio Oliver trabajaban a destajo, jugaban casi al límite, pugnaban por cada balón con un viento favorable. Sin embargo, entró Claudio un poco más en juego, Ángel empezaba a sentirse cómodo y él solo en una gran acción individual, le dio la vuelta al partido. Los locales, un poco desordenados en el medio, con algún despiste atrás, por el centro, los mantenían a raya. Y en la segunda parte, inclinaron la balanza poco a poco, con un trabajo fino y parsimonioso. Marcaron el tercero, Héctor, ese gran centrocampista que vale para un roto y un descosido, logró un golazo increíble por toda la escuadra y, con Jorge ya reemplazado por Joni, el Utebo redondeó la victoria: 5-1.Y si el equipo no se duerme en los laureles, es prácticamente campeón. Jorge jugó un partido correcto, colaboró activamente en el primer gol y rindió bien, a pesar de sus tirones y de su ostentosa muslera.

 2. En ese instante, me marché al campo del Garrapinillos. Los locales, avanzada la primera mitad, perdían por 0-1. Empataron poco antes del descanso, y así se fueron a la caseta. En la segunda parte, el Montecarlo volvió a marcar. Calentaban en la banda Adrián Serna y Mario Martín, cuya condición física en los últimos tiempos está más bien baja. Salieron y empezó en festival. Diego encontró mejor conexión con los delanteros y empezaron a llegar los goles. Mario Martín, en veinte minutos maravillosos, marcó tres goles: dos de falta, el segundo y el cuarto, y el tercero tras un jugadón impresionante de Diego, que encontraba más energía y mayor fondo a medida que avanzaban los minutos. El Montecarlo protestó un poco el arbitraje, pero la victoria del Garrapinillos fue totalmente justa. Contó con la colaboración de arquero rival, más bien inseguro, y con la astucia de Mario Martín, que firmó un "hat trick", como en sus mejores días. Todo el equipo estuvo a buen nivel, especialmente en la segunda mitad. 

Carlos Arnal me dijo que quería a ese ocho de pelo encrespado y el extremo menudo. Querría verlos jugar el año que viene en el campo José Luis Violeta. Me temo que no va a ser nada fácil.

 3. Esta tarde he visto al Real Zaragoza. Jugó el mejor partido fuera de casa que le recuerdo en mucho tiempo. Generó ocasiones, tuvo el balón, dio sensación de profundidad y talla de equipo, pero Oliveira (que estuvo inmenso aunque sin precisión y sin fortuna. No creo que nadie echase en falta a Diegol Milito) remató una y otra vez. A veces es un tanto alocado, pero de esa rabia y de esa intuición nace también su peligro. Posee una velocidad vertiginosa. Se ve le rebasar, metro a metro, centímetro a centímetro, a los rivales. Es un atleta-ciclón desmelenado, que contó con la ayuda de Sergio García y de algunos momentos de gran nivel de Óscar; hoy Matuzalem se vio menos, aunque también estuvo a punto de marcar, eso sí, posee un guante en la zurda y es un futbolista exquisito, elegante y exacto en sus pases. En desagravio de la tarde roma ante el gol de Oliveira, hay que recordar las magníficas paradas de Diego López, toda una revelación.  

El Real Zaragoza nunca se dio por vencido, nunca perdió la fe, y parecía que de un instante a otro, por la calidad de su juego, por el orden y la ambición de su estrategia, iba a llegar el empate. El árbitro se inventó un penalti inexistente (o cuando menos bastante discutible, bastante gratuito), y el Villarreal, tras el tanto, jugó y ganó a sus anchas. Con falsa suficiencia. Su fútbol, en realidad, fue un puro espejismo. No pudo nunca con el del visitante salvo en los inapelables dígitos. Marcó en dos golpes de suerte: en el primero, dio la sensación de que César podía haber hecho algo más; en el segundo, el colegiado le concedió un regalo que no quiso otorgar en la primera parte a los blanquillos tras un derribo a Oliveira. Quien jugó, quien dominó, quien ofreció el mejor balompié de la tarde, fue el Real Zaragoza. 

En esta ocasión, a pesar de una derrota que nos lleva a volver a vivir peligrosamente, el buen juego y la recuperación del bloque debe ser un consuelo. El Real Zaragoza se hizo acreedor a la victoria.

*Esta foto de Ricardo Oliveira es del archivo de El mundo.   

ALI- BONAVENA: MÁS DURA FUE LA CAÍDA

ALI- BONAVENA: MÁS DURA FUE LA CAÍDA

Bonavena había hecho besar la lona a Ali, pero éste se vengó en el último asalto al derribarlo en tres ocasiones. Fotograma del fin.

LA VIDA DE OSCAR RINGO BONAVENA, AL CINE

LA VIDA DE OSCAR RINGO BONAVENA, AL CINE

Hace muchos años, en 1970, con mi padre Benito do Touciñeiro, vi el combate entre Oscar Ringo Bonavena y Cassius Clay, Mohammed Ali. Fue en el Madison Square Garden, juraría yo que lo vimos en diferido en TVE: aquel púgil argentino, el hombre que había liquidado a Goyo Peralta en el Luna Park, era capaz de lo mejor y de lo peor. Con Ali fue capaz de lo mejor: en un combate duro, en el que mostró su capacidad de encaje y su fuerza, Bonavena soltó un terrible manotazo a Clay y lo envió a la lona. Éste, que había dominado el combate de principio a fin ante la roca argentina, acabó venciendo por K. O. técnico en el último asalto tras enviarlo hasta tres veces al tapiz. Bonavena no fue capaz de mucho más.

Aquel combate con Ali, que perdería luego con Joe Frazier y acabaría coronándose campeón de nuevo tras vencer a George Foreman, fue el momento de máxima fama de Bonavena. En 1976, intentó desafiar de nuevo al ex campeón, al que había llamado varias veces “gallina”; se instaló en Reno, Nevada, y allí esperaba, en una caravana que estaba en frente de un prostíbulo, donde debía tener una amante con la que se casó fugazmente para poder esperar la segunda oportunidad. En realidad, también cortejaba a una mujer mayor, 26 años mayor que él, Sally Conforte, cuyo marido Joe Conforte, dueño del prostíbulo (otros hablan de cabaret) habría encargado a Willard Ross Bryme que le disparase mortalmente un 22 de mayo de ese año. A su entierro asistieron más de 150.000 personas.
 

Ahora, el realizador Taylor Hacford va a realizar una película sobre él, sobre aquella muerte, sobre sus relaciones sentimentales, sobre la pelea con Clay. Actuarán Joe Pesci, como Jim, Helen Mirren (esposa del realizador y Oscar de Hollywood), como Sally, y de Bonavea hará el actor española Sergio Peris-Mencheta.

El País Semanal de hoy da cuenta de esta noticia. Bonavena fue uno de los grandes púgilos argentinos con Luis Firpo, el Toro Salvaje de la Pampa, el gran Nicolino Loche, Carlos Demoledor Monzón (campeón invencible de los pesos medios: batió a Nino Benvenutti, a Emili Griffith, a Jean Claude Boutier, a Bennie Briscoe, a José Mantequilla Nápoles y a Rodrigo Valdés, en dos ocasiones, entre otros ) y el citado Goyo Peralta, entre otros.

UN AUTORRETRATO: FRANCESCA WOODMAN / 4

UN AUTORRETRATO: FRANCESCA WOODMAN / 4

Así, bajo la maraña de la luz, Francesca se desdibujaba así misma.

LAS VISIONES: FRANCESCA WOODMAN / 3

LAS VISIONES: FRANCESCA WOODMAN / 3

El misterio de las habitaciones del sueño.

O la ninfa, o ángel, que sueña a contraluz.

LAS VISIONES. FRANCISCA WOODMAN / 2

LAS VISIONES. FRANCISCA WOODMAN / 2

El desnudo y el poder de la sombra.

LAS VISIONES DEL DELIRIO: FRANCESCA WOODMAN / 1

LAS VISIONES DEL DELIRIO: FRANCESCA WOODMAN / 1

La fotógrafa Francesca Woodman ha aparecido en varias ocasiones en este blog. Hoy vuelve a hacerlo porque, entre otras cosas, El País Semanal le dedica un reportaje con una amplia selección de sus fotos; sigue la estela del homenaje que le rinde la revista C. International Photo Magazine, que dirige Elena Fernández Ochoa. Nacida en Denver en 1958 y fallecida en Nueva Cork en 1981, antes de cumplir los 22 años (Francesca se arrojó por la ventana), ha dejado una colección de 800 negativos, de los que se han venido manejando poco más de 120.

Francesca, hija de padres artistas, estudió arte y diseño en la Escuela de Rhode Island. Poco después se trasladó a Roma, y allí empezó a realizar fotografía experimental en la que ella era la protagonista. Le interesaron las esculturas barrocas, las fuentes y, sobre todo, el tema de los ángeles. De vida breve, tan breve como misteriosa, se dice de ella que le interesaba mucho la obra de Duane Michals, Man Ray, Weegee (el fotógrafo húngaro y reportero de crímenes y de la sociedad neoyorquina) y Aaron Siskind.

Francesca Woodman encarna la visión poética y subjetiva de la fotografía: parece contar cuentos, parece proponer escenas surrealistas y de identidad, de refinada sensibilidad. Aborda el desnudo una y otra vez, los cuerpos flotantes, la idea de la máscara, y crea siempre una atmósfera especial y turbadora.
 Se pensaba que tenía problemas mentales. Quizá sea así. Creó imágenes que evocan los sueños de Alicia, la libertad, la habitaciones del delirio, el fondo del espejo. Llevó un cuaderno rosa donde apuntaba frases, palabras, poemas, donde concebía fotos.

 A su amigo del colegio, Sloan Rankin, le confesó: “Mi vida en este punto es como un sedimento muy viejo en una taza de café y preferiría morir joven dejando varias realizaciones… en vez de ir borrando atropelladamente todas estas cosas delicadas…”
Poco después, como es sabido, se arrojó por la ventana.