ENRIQUE LARROY CREA WEB
Hace días que quería anunciar que el pintor Enrique Larroy ha abierto una estupenda página web, y se encuentra aquí:
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LAS MUJERES DE CANO
Esta tarde, a las 20 horas, en la Casa de la Mujer, José Luis Cano inaugura su exposición ‘Mujeres’, compuesta por 35 retratos de mujeres famosas del siglo XX: desde Marilyn y Ava Gardner a Isak Dinesen, Marquerite Yourcenar o Marguerite Duras hasta Pilar Bayona. Y Frida Kahlo. Y La Bella Otero. Y María de Ávila. Cano me ha pedido un pequeño texto. Este es el que aparece en el catálogo.
Para mí el nombre de José Luis Cano Rodríguez, Cano a secas, Canico, está asociado a dos cosas: a los carteles de las fiestas del Pilar, que ganó en varias ocasiones, y al periódico El día de Aragón. Antes de conocerlo, lo seguía y, a través de él, intentaba entender el humor somarda, directo, sin perfil, ese humor que usan los labradores, los pastores, los comerciantes, la gente de a pie y de a caballo, un humor que va directo al grano y que rara vez retrocede por temor a la mala conciencia o al complejo de culpa. Solo así se le puede decir a un presidente de Gobierno de Aragón en el bocadillo de una viñeta: “Pintas menos que Pichorras en Pastriz”.
Cano me ha parecido siempre un contador de historias y a la vez un creador conceptual o conceptista. Se educó con Gracián, con Buñuel, con Miguel de Molinos, con los pensadores de aquí de allá y, sobre todo, encontró su propio estilo a través de una suerte de revelación: los aragoneses ilustres, ilustrados e iluminados padecían esquizofrenia. Podía abrazar la noche y el día a al mismo tiempo, abrasarse en la ternura y la brutalidad, alternar el pragmatismo y el sueño, la aventura y la utopía, como si nada, y solían vivir en un ardiente conflicto de identidad. Cano luce otro rasgo decisivo: posee un sentido artesanal de su oficio. Es pintor, ilustrador, dibujante, filósofo y narrador en corto o en aforismo, le apasiona la glosa y el pastiche, y eso lo desarrolla con inteligencia y con su continua picardía, pero además lo hace manchándose las manos, enredando en el estudio, en los montes de Cuarte, en las afueras de Valdefierro o en el corazón del Moncayo. O jugando en el ordenador hasta que la noche se transforma en día y pesadilla. O hasta que su nieta le dice: “Basta. Basta ya, pesado. A jugar. A jugar conmigo”.
En todos estos años, Cano ha crecido. Quizá no de estatura, pero ha acabado por hacerse un artista casi infinito, casi ilimitado. Un gigantón del color, de los trazos y de la interpretación de las almas más aviesas. Es capaz de ser él mismo, rabiosamente él mismo y tal vez insondable (oscuro, sentimental, con un talento que desarma), y ser muchos otros: Picasso, Goya, los pintores de vanguardia, un clásico olvidado del Renacimiento o del Barroco. O quien se le antoje. Su propia curiosidad exalta su trayectoria, su erudición deslumbra, y tiene un don especial para el homenaje, la cita, el diálogo con el genio. Ahí están sus trabajos sobre Sender, Servet, Marcial, María Moliner, Goya, el conde de Aranda, Odón de Buen, Baltasar Gracián, Julio Alejandro, Avempace; ahí están sus caricaturas cubistas de Retratos imaginarios o de Aragoneses ilustres, ilustrados e iluminados, por citar algunos ejemplos.
José Luis Cano Rodríguez, Cano a secas, bebe en muchas fuentes. Sin desdeñar el magisterio de su padre. Cano es una factoría de creación y de invención. Y un amanuense del retrato. Desde hace muchos años, más de quince tal vez, ha trabajado una serie de Mujeres contemporáneas, anterior, muy anterior a las mujeres sitiadas de la Guerra de la Independencia. Al principio eran cuarenta; luego fue añadiendo otras, restó algunas, volvió a sumar, se enamoró de algunas diosas contemporáneas como Wislawa Szymborska. Cano siempre es impredecible. Le gusta sorprender, inquietar, desconcertar; le gusta que salgas de una de sus exposiciones un tanto perplejo, como si te hubieran propuesto un acertijo o un problema de cálculo de difícil resolución que te mantiene insomne tres noches completas. En sus retratos de mujer vuelve a dar lo mejor de sí: de entrada, ofrece una carga de profundidad. Retrata y atrapa una actitud, una forma de estar en el mundo, las huellas del tiempo y sus sombras, como sucede con Colette. Retrata y destapa el territorio sombrío y afanoso de una personalidad, como con sucede con Marie Curie. Mira a La Bella Otero y muestra su superficialidad, su amor al lujo, su pasión por el ornato y también su seguridad en sí misma, esa forma ostentosa de alegría. Mira y siempre encuentra recursos, peripecias, gestos, incluso tragedia o un aire de suficiencia, como podría sugerir esa Virginia Woolf que fuma en boquilla tan gustosamente, con esa clase tan espontánea como trabajada que no anticipa, creo, su suicidio.
José Luis Cano Rodríguez, Cano, también se muestra cómo es. Irreverente, agudo, políticamente incorrecto. Lo hace en su blog, en Heraldo de Aragón, en sus libros, en todo cuanto toca. Igual que hacían David Levine o Goya, es cómplice y crítico, es entrañable y sarcástico. Si entrevé un talante complejo lo muestra, con la crueldad justa, con una sinceridad mitigada. Cano es un enamorado de las mujeres. De eso no hay duda. Un soñador, un artista del deseo, un calígrafo de la belleza y sus rincones oscuros. Y a la vez un caricaturista. Por eso estos retratos contienen ironía, admiración y cariño. Son un tributo a la mujer, a su tarea intelectual, a su dimensión artística, a la conquista de la igualdad, a su constante batallar en busca de un lugar al sol. Si la pintura es estupenda, y lo es, variada y profunda, ¿qué vamos a decir de los textos? Cano es un ilustrado, un heredero de Ramón Gómez de la Serna y de Borges (y la idea no es mía: la acuñó hace años José-Carlos Mainer, que no es hombre proclive al halago gratuito), es ingenioso, divertido, y maneja como nadie el doble sentido y la brillantez. Parece un hijo descarriado de Duchamp. Su visión es como la flecha de Guillermo Tell: acierta de pleno en el corazón de la manzana que campa sobre la cabeza. Por ejemplo dice: “María Callas 1923-1977. Soprano estadounidense de origen griego, apodada ‘La Divina’, muy dotada para los papeles trágicos, tanto dentro como fuera de la escena”. O “Lou Andreas Salome, 1861-1937. Intelectual rusa que, habiendo sido musa de Nietzsche, amante de Rilke y discípula de Freud, no se consideraba ejemplo para nadie”. Así resume la vida de Pilar Bayona: “Pianista española, cosmopolita en su juventud y zaragozana en su madurez, murió atropellada por un coche cuando iba a ver a la Virgen”.
Así es Cano. Así son sus mujeres. Estas sombras, estos mitos, este arrebato de dignidad. Así nos enseña él a amarlas y a seguir su camino en la rebeldía, en la memoria y en la vida.
¿Tiene algún significado para ti el Día Internacional de la Mujer?
Mujer soy todos los días y así creo que tendría que valorarse. En este día haré lo que más me satisface: pintar. Pienso que el 8 de Marzo sirve para revisar el pasado y reflexionar sobre la situación actual de la mujer y esto me parece muy importante.
¿Qué relación estableces entre arte y mujer?
En mi trabajo se reconoce fácilmente, que ha sido ejecutado por una mujer, no es algo que elija, simplemente sale de mí.
El arte precisamente no es un terreno fácil para la condición femenina y aún lo demuestran las estadísticas. Este año pude ver el porcentaje de mujeres en la participación de ARCO y realmente me pareció abrumador. Solo un 7% de artistas españolas en ARCO 2010!!! Creo que son datos muy significativos. Por otro lado cuando empecé la carrera de bellas artes, en las aulas la mujer predominaba, así que no entiendo que ocurre después. Supongo que entre otros, tiene que ver la historia, el mercado y la confianza.
*Estos días, Gema Rupérez expone en la galería Pepe Rebollo, con la artista madrileña María Ortega. Hace unos días, el fotógrafo Vicente Almazán pasó por la muestra y le hizo este retrato.
Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. La profesoray realizadora Graciela de Torres (Zaragoza, 1977) habla del cine, de sí misma, de su tiempo y del gran momento del mundo audiovisual en Aragón.
¿Cómo está el cine dirigido por mujeres?
Todavía resulta extremadamente chocante ver que el cine dirigido por mujeres es una pequeña minoría dentro de un gran sistema. Como ejemplo más ilustrativo tenemos los premios Óscar, donde sólo han obtenido el "Óscar a la mejor película extranjera" dos mujeres, Marleen Gorris (Antonia's line, 1995) y Caroline Link (En algún lugar de África, 2002), y es ahora en 2010 cuando una directora, Kathryn Bigelow (En tierra hostil), parece tener claras posibilidades de conseguir el "Óscar al mejor director". Mejor paradas salen las estadísticas en los Goya, ya que han sido reconocidas como mejores directoras Pilar Miró, Icíar Bollaín e Isabel Coixet, pero aún así, en más de dos décadas de festival, siguen siendo resultados demasiado desproporcionados.

Kathryn Bigellow, directora de En tierra hostil.
A pesar de todo, en el panorama internacional destacan directoras de cine sumamente interesantes, que nos hacen augurar un futuro prometedor para las cineastas; valgan como ejemplo algunos nombres, entre otros muchos, como el de Lucrecia Martel (argentina, de quien estoy deseando ver su próxima producción, El eternauta), Claudia Llosa (peruana, La teta asustada, 2009, nominada también al "Óscar a la mejor película extranjera"), Courtney Hunt, (estadounidense, Frozen River, 2008), Sophia Coppola (estadounidense, Lost in translation, 2003), Miranda July (estadounidense, Tú, yo y todos los demás, 2005), Samira Makhmalbaf (iraní, A las cinco de la tarde, 2003), Keren Yedaya (israelí Or, mon trèsor, 2004), Annemarie Jacir (palestina, La sal de este mar, 2008) o la española Isabel Coixet, que también ha destacado en la realización de spots publicitarios.

Claudia Llosa, autora de La teta asustada, en el centro.
Por lo general estas realizadoras crean películas sobre mujeres que expresan su realidad, a veces como reflexión, a veces como denuncia.
¿Estamos en un buen momento, es distinto a otros? ¿Qué líneas se siguen, qué estéticas son las dominantes?
Donde creo que se está viviendo un gran momento para el cine realizado por mujeres es en la actualidad aragonesa. Tenemos nombres que ya están consolidando una importante trayectoria profesional, de entre los cuales estaría a la cabeza Paula Ortiz, pero también hay otras directoras que se han hecho notar en el panorama nacional como Pilar Palomero, Pilar Gutiérrez, Marta Horno, Irene Bailo, Noemí Lana-Renault, Sonia Llera, Miriam Reyes o Laura Sipán; Vicky Calavia, programadora y activista del cine aragonés también ha dirigido, o María Rubio, que además de realizadora, es directora del O’buxo, festival ya consolidado.
No olvidemos también que las Productoras aragonesas y Aragón Televisión están llenas de grandes mujeres profesionales en la parte técnica del lenguaje audiovisual, donde destacan las realizadoras Teresa Lázaro, Yolanda Liesa, Rocío Ibarra o Irene García.
Contamos además este año con el estreno del "I Festival Aragonés Cine y Mujer", que se celebrará en Andorra (Teruel) en mayo, y la casi inmediata "Muestra Internacional de cine realizado por mujeres", que tiene sede en Zaragoza, Huesca y Teruel, y ya va por su XIII edición.
¿Cuál sería tu propio camino, tu poética de realizadora?
En mi adolescencia, el cine que me sugirió por primera vez una lectura 'activa' de su lenguaje fílmico estaba hecho por mujeres: fueron Jane Champion (neozelandesa, Un ángel en mi mesa, 1990, El piano,1993) y Sally Potter (inglesa, Orlando, 1992) las directoras que me conmocionaron.

Fotograma de Hiroshima, mon amour, de Resnais. Con guión de Duras.
En la actualidad creo que influyen mucho en mí Agnès Varda, por su lenguaje documental o Marguerite Duras, por hacer trascender la relación entre el cine y literatura. Me interesa especialmente el cine experimental, pienso mucho en una de sus precursoras, Maya Deren, así como en una de sus herederas, Peggy Ahwesh, cuya adaptación de Le mort de George Bataille (The Deadman, 1990) me ha impresionado mucho. De entre las experimentalistas españolas, destacaría también mi interés por Laida Lertxundi.
Ahora toca ir a la próxima Muestra de Cine realizado por mujeres donde seguro encontraré nuevas influencias, que empieza, entre otros nombres, con el de la estadounidense Barbara Hammer.
Quería fotografiar a la viajera con una sombrilla, no renuncio a ello, y lo he hecho con una silla que en el final es igual.
Julia al cuadrado. Dorado en blanco y negro.
Texto y foto: Vicente Almazán.
Julia Dorado expone estos días en A del Arte, la galería de Mariano y Montse.
Acabo de encontrarme con este personaje, al que apenas conocía, y me ha deslumbrado su fotogenia y su belleza. Se llama Olive Ann Alcorn y fue una estupenda actriz que trabajó en ‘El fantasma de la ópera’, entre otros muchos títulos.




No sé a quién pertenecen estos retratos, pero en cuanto lo sepa, lo pondré al pie del post.
EL ACTOR Y EL DISIDENTE
Por Daniel GASCÓN
El actor español Willy Toledo, en unas declaraciones que no tienen desperdicio, ha dicho que los “presuntos” disidentes cubanos “son gente que ha cometido actos terroristas contra el Gobierno cubano, actos de traición a la patria y un montón de delitos”. Siguiendo la prensa oficial de la dictadura, Toledo ha añadido que, por otra parte, Orlando Zapata no era ni siquiera un terrorista, sino un “delincuente común”. Y que la Unión Europea le tiene manía a Cuba; al parecer, hay “una especie de persecución obsesiva y paranoide contra el Gobierno cubano”.
La familia Castro tiene un país secuestrado desde hace 50 años y es desolador que todavía haya quien defienda un régimen aberrante y liberticida, además de anacrónico, ineficaz y corrupto. Ver cómo actúa la propaganda tiene cierto interés patológico, pero los argumentos que emplean sus defensores son intelectualmente nulos y moralmente repugnantes. Creo que posturas como la de Willy Toledo son cada vez menos comunes, aunque estos días he escuchado versiones algo más suaves de la misma explicación, que suelen alternar la calumnia personal de la víctima con la acusación falsa contra los regímenes democráticos: es decir, una estrategia que consiste en impedir cualquier argumentación seria, en distorsionar permanentemente la realidad, y en emplear unos tropos que uno casi espera: la OTAN, el embargo (“el bloqueo”), las cárceles españolas, y Guantánamo... Pero voy a centrarme en algo más concreto.
Orlando Zapata fue detenido tras un ayuno voluntario para pedir la liberación de unos médicos disidentes. Lo condenaron por "alteración del orden" y "desórdenes públicos"; al cabo de unos meses salió en libertad condicional. Volvieron a detenerlo en la primavera de 2003, y fue sentenciado a tres años de prisión. Luego, una vez en la cárcel, se declaró en rebeldía y sus condenas aumentaron hasta llegar a los 36 años de cárcel. Zapata inició una huelga de hambre para protestar por los abusos contra sus derechos. Poco antes había sufrido una paliza por la que habían tenido que operarle. Murió la semana pasada, tras más de dos meses en huelga de hambre.

Willy Toledo era un buen actor cómico que alcanzó un nuevo nivel de fama cuando se opuso a la guerra de Iraq en la gala de los Premios Goya en 2003. Su compañía de teatro, Animalario, realizó una sátira de la boda de la hija del presidente del gobierno, José María Aznar: tuvieron éxito y ganaron en 2004 el Premio Max al mejor espectáculo teatral y a la mejor producción. Su oposición a la guerra y su convicción vociferada de que las guerras –al menos en la que participa su país en este momento–siempre se hacen para contentar a las multinacionales no le han traído muchos problemas: por supuesto, nadie ha intentado frenar sus palabras, pero su postura antibélica y contraria a las corporaciones tampoco le impidió anunciar el videojuego World of Warcraft. Hace unos meses Willy Toledo apoyó con vehemencia a la activista saharahui Aminatu Haidar en el aeropuerto de Lanzarote, y criticó la actuación del gobierno español: hace unas horas ha pedido a Zapatero que deje de “joder” al Sáhara. Dice lo que piensa y critica libremente el comportamiento de las instituciones españolas, buscando en ocasiones la mayor visibilidad y efectividad.
Sátiras, protestas, parodias: Willy Toledo no habría podido hacer nada de eso si fuera cubano. Pensar por sí mismo y decir su opinión supondría arriesgarse a ser acosado, detenido o condenado. E incluso a morir. Quizá por las malas condiciones de la cárcel; a lo mejor, defendiendo sus derechos: ya sabemos que no habría sido el primero. Y después de muerto, no se libraría de un nuevo peligro: que un actor que disfruta de todas las libertades de la democracia (y de algunas ventajas del capitalismo) proclamase que los derechos del Willy cubano no son iguales que los suyos, y escupiera sobre su tumba llamándolo “terrorista”, o, despreciándolo como un ladrón de gallinas víctima de las malas influencias.
– Daniel Gascón
*Este artículo ha aparecido en el blog del escritor y traductor (acaba de aparecer en Alfabia su versión de ‘Mosquitos’ de William Faulkner) y también en el de ‘Letras libres’.
*La foto de Guillermo Toledo la he tomado de aquí: http://reservoirblog.files.wordpress.com.
Alberto Calvo ‘Supermaño’ ha iniciado una mudanza definitiva de domicilio. Empezó a meter borradores, bosquejos, dibujos ya finalizados en diversas cajas y carpetas. Se fijó en uno de ellos: un homenaje a Paul Cezanne en foma de mujer azul. Lo extrajo, le añadió algún detalle nuevo y escribió al pie una frase sencilla: ‘La mujer azul’. Luego, sin pereza alguna, se fue a un cíber, lo escaneó y le envío un correo a su amigo Manuel Martín Mormeneo con una nota escueta. “He vuelto a perder la cabeza con mis propias ficciones. Me enamoro siempre de novias imposibles”.
*Esta mujer azul es de Alberto Calvo 'Supermaño', y está hecha a su modo y en diálogo con Paul Cezanne.