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Antón Castro

Artistas

RODIN, POR VICENTE ALMAZÁN

RODIN, POR VICENTE ALMAZÁN

De cuando en cuando, salgo a la calle Alfonso y voy hasta el fondo. Me gusta esa suerte de museo a la intemperie donde se han instalado ‘Los  burgueses de Calais’ de uno de mis escultores preferidos: Rodin. Parecen vivos. Parecen, en medio de la derrota y del desgarro, temblar, interpretar el papel real de su dolor y de sus escasas esperanzas. Son piezas grandes que muestran el arrebato del gesto, la expresión más vívida, la humanidad invulnerable. Al fondo, recortado sobre una pieza de Pablo Serrano, se alza ‘El pensador’: ese hombre que iba camino del infierno y se quedó así, no exánime sino reflexivo, ardiendo en la llama interior del pensamiento. El hombre que piensa por todos. El hombre que sufre y piensa por todos hasta hallar la luz y el tuétano del entendimiento.

 

El fotógrafo Vicente Almazán también anda por allí de cuando en cuando. Alzó sus ojos, fijó su objetivo y disparó, con esta precisión. Con esta nitidez.

SOBRE ALEJANDRO CORTÉS

SOBRE ALEJANDRO CORTÉS

PÁJAROS DE CIERZO EN EL BOSQUE

 

Alejandro Cortés tiene algo de torbellino. Siempre anda de aquí para allá con la cabeza inundada de proyectos. Pictóricos, escultóricos, fotográficos, videográficos o de ilustración. Es un creador hiperactivo, de esos seres que pasean por la vida con un manojo de papeles, de delirios y de sueños en los bolsillos o en el cerebro, de esos que concentran la fuerza del mundo y el temblor de la belleza en un portfolio. Te encuentras con él, o recibes de golpe su llamada, y tienes la sensación de que hay varios Alejandro Cortés: uno anda por Córdoba (Argentina), otro sueña con marchar a Roma o a Venecia, otro cruza el Pacífico para hacer un máster de guión o para completar un proyecto de vídeo. O si no, cuando llega el verano, como si fuera el embajador de quimeras o un caballero medieval con mando en plaza en Farasdués, recibe gentes y gentes del arte, de la música, de la literatura, del periodismo, y es capaz de lograr un caserón de leyenda donde sus artistas comen, beben, conversan y enredan con la creación.

Alejandro siempre sorprende. Y envuelve por contagio irresistible de entusiasmo. Vuelve a hacerlo ahora con este trabajo de un acentuado sentido lírico, una alegoría del silencio y sus magias: se trata de un bosque de raíces, de una escenografía onírica con invisibles presencias, con pájaros de fuego. En este bosque dialogan la tierra y sus misterios con los árboles y la luz. La propuesta tiene una atmósfera de cuento de hadas y a la vez de naturaleza pintada o de paisaje esculpido con el soplo de un dios oculto. Alejandro, con la sutileza de un miniaturista, crea un microespacio que congrega su memoria de infancia, el rastro de un paraíso hecho de sedimentos, de texturas y del murmullo del cierzo que empuja y empuja los recuerdos.

*Alejandro Cortés expone estos días en la sala Mariano Barbasán de la CAI. Esta es una nota que figura en el tríptico de la muestra. Esta foto es de Primo, tomada de su estupendo blog fotográfico. El acceso es http://primo.com.es

ESTRELLA DE DIEGO Y SIRUELA

ESTRELLA DE DIEGO Y SIRUELA

Estrella de Diego, nueva directora de la colección

Biblioteca Azul Mínima de Ediciones Siruela

 

Siguiendo la línea editorial que abrió Juan Antonio Ramírez, que falleció el pasado mes de septiembre, la idea de esta colección continúa siendo la de editar libros sobre aspectos o autores menos conocidos de la Historia del Arte, pensados para un público amplio, a un precio asequible y de utilidad para estudiantes. En esta nueva etapa se incidirá en el arte más actual, sin olvidar textos clásicos de teóricos, artistas o arquitectos de difícil acceso en castellano, así como cuestiones relativas a América Latina y a la teoría de género. 

Estrella de Diego es ensayista y Catedrática de Arte Contemporáneo en la Universidad Complutense de Madrid y ha sido profesora invitada en numerosas universidades españolas y extranjeras. Entre otras ha ocupado la  Cátedra  King Juan Carlos I of Spain of Spanish Culture and Civilization en la New York University (1998-99). Su investigación se centra en la teoría de género, los estudios visuales y los orígenes de la Modernidad. Ha sido comisaria de numerosas exposiciones como Los cuerpos perdidos. Fotografía y surrealistas  (Fundación "la Caixa", 1996), A vueltas con los sentidos (Casa de América de Madrid, 1999), Visiones huidizas  (Fundación Carlos de Amberes,  2001), la representación española en la 22 Bienal de Sao Paulo (1994) y en la 49 Bienal de Venecia  (2001), Warhol sobre Warhol (La Casa Encendida, Madrid, 2007) y Sophie Tauber-Arp (Museo Picasso de Málaga, 2009). Es autora, entre otros, de los siguientes libros: La mujer y la pintura en la España del siglo XIX, El andrógino sexuado. Eternos ideales, nuevas estrategias de género, Querida Gala. Las vidas ocultas de Gala Dalí, Travesías por la incertidumbre,  Remedios Varo y  Maruja Mallo. En Ediciones Siruela ha publicado Tristísimo Warhol, El filósofo y otros relatos sin personajes y Contra el mapa.

La colección Biblioteca Azul Mínima fue creada en 2003 y dirigida desde sus inicios por el catedrático de Historia del Arte y ensayista Juan Antonio Ramírez. Hasta el momento se han publicado 27 títulos. Puedes encontrar más información en www.siruela.com

KATIA ACÍN: VIDA Y CREACIÓN

KATIA ACÍN: VIDA Y CREACIÓN

Y ME QUITÉ LA ESPINA

Katia Acín (1923-2004) vivió varias vidas en una sola. Y siempre, siempre, profesó la alegría, el optimismo y la curiosidad. El álbum de su existencia está marcado por un edén inicial, la muerte de sus padres (asesinados por algunos de los “buenos vecinos de Huesca”), un período oscuro donde perdió hasta su nombre, el amor y la maternidad, la pedagogía; finalmente, en un auténtico reencuentro con su padre Ramón Acín, consumó una vocación aparcada: el arte a través del dibujo y, sobre todo, del grabado, disciplinas que estudió con casi 70 años. En la última década de su existencia, estaba tan poseída por el espíritu de la creación que no tenía ni tiempo para ordenar sus bosquejos, sus pruebas, sus notas: trabajaba y trabajaba con frenesí, con intuición, como si le faltara oxígeno o le restase una tarea ingente y a contrapelo. Aún así, expuso en varias ocasiones y en particular en el año 2001 presentó en Barbastro una muestra de su obra junto a la de su padre, aquel pacifista que fue profesor de dibujo, pintor y escultor, periodista, etnógrafo y político. Entonces, Katia Acín estaba feliz, estaba impregnada de luz y de felicidad, y tenía la sensación de que el azar, al menos simbólicamente, reparaba una vieja deuda con ella y con su progenitor. El sábado, bajo un aliento poético unánime de cariño y reconocimiento, se inauguró una antológica de grabados de Katia en la Diputación oscense, coordinada por Alicia Vela y Antonia Vila: maternidades, mujeres desnudas, escenas ecuestres y de guerra, bocetos y otras sombras, piezas inspiradas en su propia invención y en sus diálogos con Matisse, Picasso, Gericault, Goya, Luis Seoane, Castelao o su padre. Katia Acín solía decir que con los ácidos, en el otoño de su existencia, se quitaba una espina clavada en el corazón y en la memoria. Y ella se asomaba a las ventanas de la calle del aire.

DIÁLOGO CON DANIEL MONZÓN

DIÁLOGO CON DANIEL MONZÓN

ENTREVISTA CON DANIEL MONZÓN

Por Javier MESA LAMPRE Y VARIOS PRESOS DE DAROCA

Revista La Oca Loca

http://www.revistalaocaloca.com/2010/02/daniel-monzon/

Su última cinta “Celda 211” ha sido la gran triunfadora en la XXIV edición de los Premios Goya 2010. Sin embargo, y gracias a nuestro buen amigo “picapedrero” de Daroca Luis Alegre, toda esta repentina, aunque no inesperada, vorágine no le ha impedido responder en exclusiva a nuestra revista.

Director, guionista, crítico, actor. Daniel Monzón, amén de un taquillazo, ha logrado el más difícil todavía porque tanto crítica como público aplauden su última película por igual.

En nuestra modesta opinión, “Celda 211” es una gran película ya que refleja con verosimilitud el ambiente de aquellos años y ciertos temas críticos que surgen durante la vida en una cárcel (los FIES, su aislamiento y encastramiento durante años en dicho régimen de vida, la crítica al exceso de poder, los presos de ETA, la actitud de algunos funcionarios e internos, etc.). Nuestra mayor enhorabuena.

 

¿Fue duro el rodaje de “Celda 211”? ¿Cómo vivió la experiencia de trabajar con ex presos de verdad? ¿En las visitas previas a centros penitenciarios, le rompieron nuestros compañeros algunos clichés socialmente establecidos sobre nosotros (y de ahí la redención final, entre comillas, de Malamadre)?

El rodaje, más que duro, fue intenso y terriblemente estimulante. Sobre el papel, rodar durante nueve semanas en una cárcel, recreando una tragedia de estas características, con un equipo humano tan variopinto y sometido a unas condiciones físicas difíciles, parecía una olla a presión que podría estallar en cualquier momento pero lo cierto es que todo el equipo, los figurantes, los presos y ex presos formamos una piña, parecíamos un verdadero grupo de amotinados unidos por una causa común: sacar adelante la mejor película de la que fuéramos capaces.

Hablar y tratar con vuestros compañeros significó una experiencia humana absolutamente enriquecedora. Como también lo fue hablar con los funcionarios de prisiones y educadores, algunos de ellos consagrados en cuerpo y alma, como pude constatar, a tratar de hacer de ese espacio tan terrible como es la cárcel algo un poco más humano.

¿Le ayudó el trabajar en una cárcel real y no en plató, o fue una dificultad?

Rodar en una cárcel real fue absolutamente fundamental para que todos nos imbuyéramos del espíritu de lo que estábamos recreando. Era la propia cárcel la que nos dictaba la puesta en escena, los encuadres, los movimientos de cámara o el comportamiento de los personajes en determinadas secuencias…

Por supuesto, era difícil desde el  punto de vista técnico lidiar con la falta de espacio y la imposibilidad de readaptar las localizaciones –esos muros no están hechos precisamente para la tramoya escénica- pero todo se tradujo en pantalla en una más que oportuna y constante sensación de claustrofobia.

 ¿Ha podido conocer algunas otras reacciones ante la película de internos o de funcionarios, cuáles han sido?

Para mi sorpresa, contento y tranquilidad, las respuestas tanto de funcionarios como de internos que han llegado a mis oídos son, en líneas generales, muy positivas.

¿Preveían  el gran éxito comercial que iba a tener la película?

El éxito comercial es algo que decide el público. Yo nunca pensé que fuera a concitar semejante cúmulo de espectadores y de tal abanico de edades.

¿Es consciente de que se ha puesto el listón muy alto para su próxima película? ¿Cambiará nuevamente de registro? ¿Intenta que no lo encasillen? ¿Por qué el cambio constante de género, es premeditado, o es algo innato en usted?

Me gusta variar, no quedarme encallado, probar distintas cosas. Pero no es algo premeditado, me guío por lo que me apetece, por aquello que noto que me va a mover por dentro con la fuerza suficiente como para mantenerme tres años de vida apasionado con el proyecto.

Si tú no estás apasionado, difícilmente puedes apasionar a tu equipo ni, desde luego, apasionar finalmente al espectador. Cambiaré, en efecto, de registro una vez más. Jorge Guerricaechevarría –mi co-guionista y compañero de aventuras- y yo barajamos en estos momentos una frenética comedia negra en inglés que sucede en Londres…

También nos ha sorprendido el magnífico trabajo de todos los actores, en especial el de los dos protagonistas (Luis Tosar y Alberto Ammann), ¿Cómo trabaja usted con ellos, ensaya mucho previamente o simplemente crea un buen ambiente de trabajo y les deja margen a la improvisación?

Trabajo de las tres formas. Ensayando mucho previamente, tratando de crear un buen ambiente de trabajo y dejando un margen para que el actor proponga todo lo que se le ocurra y aceptarlo en caso de que parezca oportuno. En realidad, lo más peliagudo que le corresponde al director en cuanto al capítulo de actores es saber elegirlos bien. Después hay que estar cerca de ellos y darles alas para que hagan suyos los personajes. La idea es que, literalmente, los “encarnen”, los conviertan en seres de carne y hueso y no queden como algo escrito en un papel. El espectador ha de percibirlos tan vivos como el vecino o el tipo ese de la esquina.

¿Está nervioso ante el día 14 de Febrero y la posibilidad de ganar un Goya al mejor director? ¿Hay un antes y un después desde los Goya?

Procuro no estar nervioso porque no es algo que dependa de mí. No creo que un estado de nervios por mi parte vaya a alterar la cosa de ninguna manera, así que, ¿para qué preocuparse? Y no, no creo que haya un antes y un después desde los Goya, al menos no por mi parte. Yo soy el mismo tipo con gafas de antes.

En sus dos últimas cintas (“Celda 211” y “La caja Kovak”) parece que sus argumentos son una excusa para hablar de temas como la crítica al poder establecido (en “Celda 211”, nos ha llamado la atención el valor superior que el Estado parece dar a los presos etarras frente a los funcionarios) o el comportamiento ante situaciones límite….

A mí me da que algo de eso que dices está en las cuatro películas, también en “El corazón del guerrero” y “El robo más grande jamás contado”… Si a algo tienden es a ácratas…

¿Es más difícil trabajar sobre un libro o sobre un guión original?

Ambas cosas tienen su pro y su contra. Lo mejor de escribir sobre una idea ajena, que ya ha sido escrita, es que tú ya sabes que es algo que te ha emocionado y cómo lo ha hecho, al menos a ti ya te ha producido unas sensaciones. Tu trabajo es tratar de transmitir en un lenguaje totalmente diferente todo aquello que te movió a ponerte manos a la obra.

¿Qué le motivó el paso de crítico cinematográfico a director de cine? ¿Qué es más duro, dirigir una película o escribir una crítica cinematográfica?

A mí la crítica y el periodismo cinematográfico me salieron al paso, por el camino. Yo siempre, desde muy niño, quise dirigir cine. Se me planteó la posibilidad de escribir sobre cine y me pareció estupendo, ¡me pagaban por ver cine! Fue una gran escuela. En cuanto a la dureza de escribir una crítica o hacer una película, me parecería una frivolidad decir que cualquiera de las dos labores es dura. Lo duro, por poner un ejemplo que tienes cercano, es lidiar con el día a día en una cárcel.

¿Considera el cortometraje un formato previo al largometraje, ha realizado usted algún corto?

He de confesar que yo me embarqué en el largometraje sin pasar por el cortometraje porque me di cuenta que hacer un corto requería prácticamente de la misma energía que hacer un largo pero no tenía la misma repercusión. Y como yo soy muy vago, concentré mis fuerzas en lo más pragmático…

¿Es usted de los directores capaces de cambiar un guión o la planificación de una secuencia el día anterior o de los que les gusta tener todo absolutamente planificado y pensado hasta el milímetro?

Creo que es mi responsabilidad llegar al rodaje con los deberes hechos, es decir, con una idea bastante precisa de la planificación, pero también creo que buena parte de mi labor es estar abierto a todo lo que el azar o la inspiración del momento quiera brindarle a la película. Son regalos imprevistos que sería estúpido rechazar.

¿Le resulta duro que otros profesionales monten una película distinta a la que usted había imaginado al rodarla o participa activamente en la fase de montaje? ¿Tuvo que dejar, mucho material  en la mesa de edición sin  montar debido al trepidante ritmo de la película?

Participo de forma muy activa en la fase del montaje, que no despego el trasero de la silla, vamos. Pero dejo casi siempre que el montador –en el caso de “Celda 211”, montadora, la extraordinaria Mapa Pastor- se encuentre con el material y elija sus propias opciones sobre las que luego discutimos, matizamos, rehacemos… o las dejamos tal cual, que también pasa.

En el caso de “Celda 211” limamos la película hasta dejar fuera momentos que nos gustaban pero que ralentizaban el ritmo. Y éste debía ser más que trepidante, arrollador, para transmitir al espectador toda la carga de angustia que siente su protagonista, Juan Oliver. 

 

EN LA INTIMIDAD DE LA CELDA…

¿El mayor desafío con el que se ha tenido que enfrentar?

Mi paternidad, también mi mayor premio.

¿Cuáles son (como inspiración suya) sus directores de cine favoritos y por qué?

Mis héroes cuando era adolescente eran –y lo siguen siendo- Alfred Hitchcock, Orson Welles y Luís Buñuel. Yo creo que entre los tres reúnen todo lo bueno que el cine tiene que ofrecerle al espectador, al menos, a uno como yo…

¿No le da la impresión de que el cine español anda a medio gas?

No sé verlo bien desde dentro, pero si es así, espero que algún día camine a toda pastilla…

¿El reconocimiento siempre llega antes desde afuera?

Pues no sé… Si te refieres a desde afuera de uno mismo, desde luego que sí; uno no sabe la posible fuerza de lo que tiene entre manos hasta que proyecta su película ante los espectadores y siente sus reacciones…

Si te refieres a que llega primero desde el extranjero, no siempre, aunque por ejemplo, el caso de “Celda 211” se vio muy reforzado por el éxito que obtuvo en los festivales de Venecia y Toronto.

¿La vida sigue siendo el mayor espectáculo que uno puede vivir?

Sin duda alguna, y que no se me olvide eso nunca…

¿Su mayor libertad?

La que atesoro dentro… ¿suena profundo o más bien cursi?

¿Perfección o naturalidad?

La mayor perfección dentro de la naturalidad.

¿Cómo sería el cine sin ideas?

Algo vacío.

¿Flota la perfidia entre los directores de cine?

En mi caso, procuro que no.

 ¿Su próximo proyecto tiene nombre?

 Estamos en ello…

 

Hace unos días, el entusiasta y trabajador y dinamizador cultural de la cárcel de Daroca Javier Mesa Lampre me envío una nota en la que venía esta entrevista realizada al cineasta Daniel Monzón que  le había hecho él y un conjunto de presos de la cárcel de Daroca en la revista 'La Oca Loca'. Javier Mesa siempre es un hombre amable y afectuoso, embarcado en numerosos proyectos de cine y de literatura. Por eso, si hubiera alguien que no ha visto la entrevista, la traigo aquí. Es interesante. Recuerdo a Daniel Monzón de cuando hacía sus sinceras y temibles críticas de cine. A veces, parecía que no dejaba títere con cabeza. Grabamos a Antonio Resines para ‘Borradores’: le dije que una de las cosas que más me habían gustado de la película era el reparto en bloque y, además de Tosar, a mí me gustó especialmente Alberto Ammann.

 

LALO CRUCES EN IBERCAJA-ACTUR

Recibo esta nota de Eduardo ‘Lalo’ Cruces, pintor, dibujante e interiorista, vinculado al grupo Voyeur. Durante sus conciertos suele pintar un cuadro. En ‘Borradores’ pintó uno de Bob Dylan. Y también ilustró, con una pintura sobre madera, una de las portadas de 'Artes & Letras'. Este retrato de Audrey Hepburn es de las piezas que presenta en la muestra.

 

Ibercaja Actur le invita a la inauguración de la exposición Cocktail del pintor Lalo Cruces, que tendrá lugar el martes  23 de febrero a las 19.30 horas. 

 

ESCRIBE LALO CRUCES

 

Antes que con la palabra, siempre he preferido hablar con la pintura.

 

Quiero agradecer a todas las personas que me han estado apoyando durante todo el 2009, año de mis primeras experiencias como pintor.

Siempre he considerado la pintura como una forma de expresión, una forma de liberación, sin reglas, sin pautas, sin horas, minutos ni segundos.

No he pretendido nunca marcarme un estilo propio ni extremadamente definido que me lleve a las mismas técnicas o a seguir unas pautas establecidas, por ello soy un seguidor incondicional del trabajo autodidacta.

«Cocktail» de ideas, colores, texturas, técnicas e imágenes que surgen en mi cabeza cuando conduzco, cuando duermo, cuando trabajo, cuando subo al escenario, cuando salgo de marcha o simplemente… cuando lo pienso.

 

El desarrollo y el trabajo de los últimos meses me está ayudando a integrar mis propias obras en mis proyectos de interiorismo e incluso a plantear espacios, texturas o volúmenes que antes ni siquiera me planteaba.

 

Espero que disfrutéis de la exposición y que este «cocktail» que os sirvo… os emborrache y embriague hasta caer rendidos.

 

Lalo Cruces

BRUNO & GAMBA EN LA CAMPANA

BRUNO & GAMBA EN LA CAMPANA

DOS JUGLARES DEL SIGLO XXI

 

EL VIAJE DE LOS TAMBORES, música y humor

 

El cómico Juan Gamba y el músico Bruno Gullo se han unido para formar el dúo Ñaque de Bruno y Gamba. Juntos ponen en escena el relato Los Tambores, del polaco Reiner Zimnik, en una versión irreverente, cómica, musical y frenética. En este tiempo de fronteras, pasaportes y migraciones, he aquí la aventura de un grupo de hombres que atraídos por el retumbar de los Tambores se unen para emprender un viaje fantástico en busca de la tierra soñada.

 

Podremos verles próximamente en Zaragoza en La Campana de los Perdidos, c/ Prudencio 7, el Jueves 25 y el Viernes 26 de Febrero a las  22:00. http://www.campanadelosperdidos.com/

 

Juan Gamba es narrador y clown y con sus espectáculos ha actuado por toda la geografía española, habiendo sido invitado a numerosos festivales tanto nacionales como en Argentina, Brasil y México. Su fusión de humor y cuentos empezó en 2003 con su otro dúo Gamba & Ginny.

 

Bruno Gullo es un músico y trovador romano, líder de la banda de fusión La Malarrazza, que ganó el premio Injuve 2008 y el Fundación Canal 2009. En solitario ha girado con sus espectáculos Mambo Italiano e Historias de un juglar, habiendo estado invitado en el encuentro de Juglares de Cáceres.

 

Juntos cuentan y cantan en un show con un ritmo imparable, fusionando teatro gestual con monólogo, música con poesía; a través de un viaje lleno de ironía actual y humor sorprendente, con una propuesta escénica que mantiene al espectador cautivo y cautivado.

*Esta foto de Bruno y Juan Gamba está tomada de http://abilleira.blogspot.com/2009/11/el-viaje-de-los-tambores.html

 

ARAGONESA LOCURA DE AMOR

ARAGONESA LOCURA DE AMOR

El amor ha inspirado grandes obras de arte. Ha sido uno de los estímulos decisivos de la creación. El amor y su envés: el desamor, como sucede con Francisco Pradilla que representó la locura y la enfermedad de amor de Juana la Loca, y plasmó con una increíble y luminosa elegancia otro tema amatorio en ‘La carta’. El amor da origen a algunos de los cuadros más hermosos de Goya, como el retrato de la duquesa de Alba o las ‘majas’. La historia de las ‘majas’ está envuelta en enigmas, y la mayor de ellas sigue siendo la identidad de la mujer desnuda y vestida que nos mira. Quizá el mejor cuadro de amor de Goya sea su retrato de la condesa de Chinchón: asombrosa delicadeza en el dibujo de un alma.

Uno de los grandes gestos de amor de todos los tiempos en Aragón es una obra arquitectónica: el palacio de Larrínaga, un proyecto que inició Félix Navarro hacia 1900 y que a partir de 1911, tras la muerte del zaragozano, asumió el arquitecto madrileño Fernando de Escondrillas, que puso fin en 1920 a un edificio ecléctico y deslumbrante, adornado con barcos que combaten la tormenta y el cierzo, conchas, anclas… Ese edificio majestuoso fue el regalo de amor que le hizo Miguel Larrínaga a su esposa Asunción Clavero, nacida en Albalate del Arzobispo. Se habían conocido en Zaragoza, se casaron en Liverpool en octubre de 1897 donde  el joven se había hecho cargo de una empresa marítima familiar. Para aliviar las nostalgias de su esposa, Larrínaga mandó construir el palacio. Asunción falleció en 1939 y jamás estuvo en su interior por culpa de las andanzas de su marido, la I Guerra Mundial y el estallido de la Guerra Civil. Esta historia, y otras, la relataron Ignacio Iraburu y Jesús Martínez Verón en un libro espléndido: ‘Los cuatro viajes del palacio de Larrínaga’ (Ibercaja, 2000).

 

Otro misterio de amor lo vivió y lo desarrolló el pintor e ilustrador turolense, afincado en Zaragoza, Manuel Bayo Marín (1908-1953). Parece ser que él vivió entre dos amores que empezaban por las mismas iniciales: PB. Una era morena, la joven Pilarín Burgues; y la otra, rubia: la pianista Pilar Bayona. Las dos eran lectoras de ‘La voz de Aragón’. Pilarín Burgués confesaba en una sección habitual del periódico que lo que más le gustaba era Bayo Marín, y Pilar Bayona daba un rodeo: decía que lo que más le gustaba era la publicidad. Una publicidad moderna y espectacular que hacía Bayo. Este aludía a su secreto de amor añadiendo a su firma las iniciales P.B. ¿A quién pertenecían? Andrés Ruiz Castillo, que dedicaría casi toda su vida a HERALDO luego, sugería en 1930 que Bayo estaba enamorado de la pianista (que dejaba un pelotón de enamorados a su paso), a la que le dedicó una caricatura.

El bibliófilo y escritor José Luis Melero recuerda en ‘La vida de los libros’ (Xordica, 2009), una historia de amor entre Francisco Bastos Ansart y su mujer, que era además su sobrina, hija de su hermano, político y escritor, que también era su suegro. Francisco Bastos Ansart fue, además, el médico que atendió infructuosamente a Durruti, herido por su propia metralleta. Escribe Melero: “Bastos Ansart estuvo enamorado toda su vida de ella de una forma extraordinaria y a su muerte le dedicó un libro conmovedor [‘Una vida de mujer’ (1965)]. Era éste tan apasionado que les dio miedo a los censores y sólo autorizaron su difusión privada -de ahí su rareza-, prohibiendo que pudiera distribuirse en librerías”. Jorge Gay publicó un libro, ‘El amor nuevo’ (Fundación Amantes, 2009), en colaboración con Ignacio Martínez de Pisón, que nace de su mural dedicado a ‘Los amantes de Teruel’, donde recrea visualmente la leyenda como “un ideal de convivencia”. Mariano Gistaín y María Pilar Clau firman en ‘Lo mejor de Zaragoza’ (Zaragoza Global, 2009) una declaración de amor recíproca y una declaración de cariño a “la ciudad del amor”, en el tiempo, en la historia y en sus espacios.

Aquí faltan muchos homenajes de amor (las canciones de Amaral, Labordeta, Carbonell o Bunbury, las novelas de Pilar Sinués, que se casó por poderes con otro escritor Marco, los poemas de Miguel Labordeta, el amor de Conchita Monrás y Ramón Acín…), pero acaso exista otro que no habrá pasado inadvertido. Se trata del cuadro ‘Démeter Ecce Mulier’ (2005), instalado en el Casino Mercantil, hoy Cajalón, en el que el pintor Eduardo Laborda retrata a su compañera y pintora Iris Lázaro, como diosa de la agricultura, en medio del paisaje de Ágreda (Soria) y con unas granadas abiertas en la mano. El rostro de Iris acusa la tristeza. Dice el artista: “En aquellos días su padre estaba gravemente enfermo y yo he querido retratar la intimidad de su dolor, pero es sin duda un cuadro de amor”. Joaquín Costa amó a mujeres como Concha Casas, Fermina... Otra de ellas fue Isabel Palacín, a la que llamó Elisa en sus ‘Diarios’. Acababa de quedar viuda. De esa relación nació una niña, que Costa no reconoció y se bautizó con el nombre de Pilar Antígone. Fue ella quien cuidó en sus últimos años, en Graus, al polígrafo de Monzón. Su padre, antes del adiós, la llamó Mariíta.

*Este artículo apareció el domingo en 'Heraldo de Aragón'. Agradecería cualquier información y nota sobre otras historias de amor. Arriba una caricatura de Bayo Marín realizada a la pianista Pilar Bayona en 'La voz de Aragón' y en medio, tomada de flickr, una visión del palacio de Larrínaga.