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Antón Castro

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LOS CANTAUTORES EN EL II CONGRESO JOSÉ ANTONIO LABORDETA

LOS CANTAUTORES EN EL II CONGRESO JOSÉ ANTONIO LABORDETA

II Congreso José Antonio Labordeta

de Política, Comunicación y Periodismo


El II Congreso José Antonio Labordeta de Política, Comunicación y Periodismo, que se  celebra hasta el sábado en la Sala Goya de las Cortes de Aragón - Palacio de la Aljafería de Zaragoza se ha centrado este viernes por la tarde en “Los cantautores en la transición”. Tras la ponencia del periodista Antonio Gómez, los protagonistas han sido ellos: Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel, Marina Rossell, Luis Pastor y Joaquín Carbonell, cuatro hombres y una mujer con sus canciones inmortales, con sus palabras fraternales, con su música sin fin. [Nota de Ana Rioja y el comunicación de la Fundación.]


Los cantautores en la transición


El II congreso José Antonio Labordeta de Política, Comunicación y Periodismo ha reunido esta tarde a cinco cantautores de la transición.
Todos ellos han relatado ante un público entregado qué es para ellos la canción de autor y cómo se formaron como cantautores. Serrat ha contado que “comencé a escribir canciones como una forma de expresarme, en el afán de buscar canciones con contenido”. “Fueron los años más felices de mi vida, los de la transición, porque pensábamos que éramos inmortales e inmoribles” con un oficio maravilloso que me ha permitido escribir, cantar e ir por el mundo”. 

“Hace  40 años, los cantautores éramos personajes con la guitarra colgando, con pelo abundante y de izquierdas, pero en estos momentos ha habido un desarrollo de la música en el que los cantautores siguen siendo hombres que escriben canciones y las cantan, pero tienen más dependencias, están más esclavizados por productoras. Ahora somos una especie en extinción, unos venerables ancianos”.

Serrat ha recordado cómo fue su aprendizaje en el mundo de la canción cuando su abuela le compraba “Cancioneros” a los 4 años para poder seguir las canciones de la radio. “Mi segundo gran estímulo fueron las mujeres, que me hacían más caso si les cantaba La flor de la canela, y luego ya, cuando me incorporé a la nueva canción catalana. Y ha confesado su amor por Charles Aznavour, junto a la canción sudamericana.

Y lo que más ha enriquecido su vida y sus canciones son las “gentes que he ido conociendo a lo largo de mi vida, y que no sé cómo se llaman. Y viajar. Es necesario que la gente viaje, conozca, sepa… para llegar a la conclusión de que la gente sangra de la misma manera, y sueña, y ama a sus hijos de la misma manera. Todos somos iguales.

Marina Rosell ha confesado que viene de la tradición de todos los cantautores presentes esta tarde: Serrat, Víctor Manuel… y José Antonio Labordeta “el abuelo”. “Conocí a Labordeta en 1976, cuando grabé mi primer disco, a través de Ovidi Montllor. Me impresionó conocerlo, en su voz había sabor a tierra. Serrat fue mi otra gran influencia: él cantaba lo que yo veía y no pensaba que lo veía. Él ha trazado un hilo de identificación magistral entre todos nosotros. Ha hecho canciones superiores a él. Él y Paco Ibáñez que nos acercaron, además, a los grandes poetas del 27 musicalizando sus versos”.

“El espíritu de la transición fue la de la fraternidad de las culturas y yo canté con esa intención. Pero yo soy más feliz y mejor cantante ahora que en la transición, porque he podido formarme y sé lo que quiero. En la transición la felicidad era otra cosa, era la alegría de salir de un túnel, del franquismo”.

 

 

Marina Rosell ha asegurado que “la canción es palabra. Los cantautores son palabras. “Y hoy, en este momento, lo que ha faltado es la palabra. El gran desafío es cantar en la lengua del otro”.

Víctor Manuel ha asegurado que comenzó a escribir y a cantar escuchando la radio, oyendo a esos cantantes franceses e italianos. “Y luego te das cuenta de que componer tiene algo de inconsciente, una idea que te asalta, y que no hay nada más maravilloso que escribir una canción”.

Y ha recordado la transición como un periodo febril. “Me convertí en un activista, pero no fue un tiempo perdido. Ahora los cantautores tienen más difícil sobrevivir, porque no tienen la complicidad de los medios de comunicación”.

Luis Pastor llegó a la música porque “soy un ser musical. Estaba todo el día cantando. Hay algo maravilloso en mi vida, que es componer. Mis referentes están en el barrio, en los curas obreros, en las charlas, las lecturas… Componer es crear un nuevo ser y hay que respetar siempre la creatividad, porque la música, las canciones (con todo lo que tienen de conocimiento, crítica y reflexión), nos ayudan a ser mejores personas”. “No vamos a volver a ser los cantautores que fuimos. A los cantautores ya no se les necesita como en la transición. No conseguimos la utopía, pero vivimos en ella”.

Joaquín Carbonell ha manifestado que “yo también canté por ti, Serrat, porque nos enseñaste por dónde ir. Y por José Antonio Labordeta, mi profesor en Teruel, que cantaba rancheras porque en Teruel, entonces, no había nada que hacer. Cantábamos para pasar el tiempo, hasta que Sanchis Sinisterra, también profesor en Teruel, le dijo que compusiera sus propias canciones: abre la ventana y canta lo que ves, y lo que vio fueron unas tierras rojas que pasan hambre… una canción”. Para Carbonell, otra de sus revelaciones fue cuando, tras escuchar a Brassens, supo que se podían hacer canciones con ironía.


Cantautores en la transición, una música sin fin

Muy interesante ha sido la intervención previa de Antonio Gómez, referente del periodismo especializado en música. En los años 70 fue responsable de la sección de cantautores en el sello Movieplay-Gong, que dirigía Gonzalo García Pelayo. Minutos antes de la misma, el cantautor Luis Pastor ha recitado su ya célebre poema-canción “¿Qué fue de los cantautores?”, que ha emocionado a todos los asistentes al congreso (más de 200 personas).

En su ponencia “Cantautores en la transición, una música sin fin”, Antonio Gómez ha repasado la historia de la canción de autor en España, desde sus primeras influencias francesas en los años 60 (Brassens, Ferre, Brel y la plana mayor de  la chanson) a la latinoamericana, (Atahualpa Yupanqui y Violeta Parra, Carlos Puebla o Chabuca Granda). Ha mencionado a los pioneros, “el surgimiento inicial de las primeras muestras de canción de autor española (más preciso sería decir catalana, Pi de la Serra, Enric Barbat, Guillermina Mota, Joan Manuel Serrat, María del Mar Bonet, Rafael Subirachs y Lluis Llach”. Ha hablado de su apogeo en los años 70 y de cómo le afectó la transición, su crisis y su nuevo resurgimiento.

Pero, sobre todo, ha puesto de manifiesto que “los cantautores antifranquistas no fueron tan sólo voceros más o menos frustrados de la revolución, fueron, ante todo, creadores artísticos. Contemplar  la canción de autor exclusivamente desde el punto de vista del testimonio político ofrece una imagen de los cantautores excesivamente simple y reduccionista y falsea su verdadero significado.

Cierto es que se convirtieron durante la transición en un medio de comunicación con el público, “constatando que la canción podía ser un medio artístico, musical y poético a la vez, con el que expresarse en relación con la sociedad”.

Para Antonio Gómez, “la responsabilidad de haber sido los primeros en España, no ya en componer nuevas canciones, sino en haber llevado esas canciones más allá del estrecho círculo de sus seguidores más cercanos, fue de tres nombres propios, artistas fundamentales ahora, cuya decisión de cantar nació de forma independiente y contemporánea: Raimon, Paco Ibáñez y Chicho Sánchez Ferlosio. No sólo es que fueran los primeros en grabar discos de larga duración en 1964, sino que sus canciones conectaron inmediatamente con ese tejido social antifranquista”.

Respecto a las críticas sobre la excesiva simplicidad de la canción de autor, ha precisado que “en sus primeros años, la canción de autor quiso ser voluntariamente sobria en su expresión musical, para destacar la importancia y la calidad del texto, en la necesidad de buscar la esencialidad de la canción. Se quiere una canción que comunique. Eso lo facilitaba la guitarra, pero dentro de la canción de autor hay todo tipo de instrumentos y estilos: el jazz, el folk, el flamenco o incluso el rock. La variedad musical de la canción de autor es evidente, pese a que digan que es monótona”. Desde comienzos de los años setenta y hasta la muerte del dictador, los últimos aleteos posteriores de la dictadura y el comienzo de la transición propiamente dicha, la canción de autor española fue haciéndose transversal, abarcando prácticamente la totalidad de los géneros musicales”.

Además -ha explicado- la canción de autor es una poética. La nómina de poetas musicados por la canción de autor es muy extensa (desde Góngora a Lorca, Miguel Hernández, Machado…). Los cantautores representan la corriente crítica y popular de la poesía española y encuentra en los años 60 y 70 su actividad lógica. Poesía con una sensibilidad contemporánea”.

Otro rasgo de la canción de autor, según ha expresado en esta ponencia, es que es el primer signo identitario de muchas comunidades. Prueba de ello es la cantidad de himnos que son adoptados. Algunas de aquellas canciones antifranquistas  se perdieron en la noche de la historia, pero otras, las mejores, se convirtieron en himnos movilizadores que sirvieron como elementos de identificación y reafirmación colectiva, de símbolo de unidad y solidaridad, de dinamizador de la lucha contra la dictadura y de alumbradores de un futuro en libertad. “Gallo rojo, gallo negro”, “España en marcha”, “Andaluces de Jaén”, “A galopar”, “Diguem no”, “D’un temps d’un pais”, “Bella, Ciao”, “No nos moverán”, “L’estaca”, “Somos”, “Canto a la Libertad”, “A cántaros”, “Qualsevol nit pot sortir el sol”, “Vallecas 75”… No es preciso decir los nombres de quienes nos las enseñaron, porque sabemos quiénes fueron.

“Si hubiera que datar el momento en que la transición llegó a la canción de autor española, bien se podría fijar en el 9 de mayo de 1976 y situarlo en la Universidad Autónoma de Madrid”, ha señalado. Aquel día y en aquel lugar la iniciativa aparentemente voluntarista y entusiasta de un grupo de estudiantes reunió a 50.000 personas ante 21 de los más destacados cantautores de todo el Estado español e incluso Portugal, incluido alguno, como Mikel Laboa o Raimon, que nunca antes habían aceptado participar en un acto de similares características. Se llamó Festival de los Pueblos Ibéricos y, si en aquel momento era el punto más alto que habían alcanzado los cantautores como representantes y potenciadores de una voluntad común de libertad, con la perspectiva del tiempo se puede comprobar que también supuso el comienzo de su decadencia en ese terreno concreto de influencia en la historia, de su capacidad de movilización política. Su cenit, pero también su canto del cisne”.

La herencia recibida

La ponencia de Antonio Gómez ha concluido de este modo: “Si la canción de autor española hubiera sido tan sólo un testimonio de resistencia contra el franquismo, en este punto acabaríamos este repaso del tema. O, como mucho, empezaríamos a hablar de memoria histórica, de lo que fue y que, aunque ya haya dejado de serlo, merece ser recordado como reivindicación y enseñanza del pasado. No es el caso, pues la canción de autor en España no es hoy tan sólo memoria de un ayer ya transcurrido, sino presencia viva y renovada. A lo largo de los más de treinta años transcurridos desde aquella transición, la canción de autor ha continuado activa, en muchos de sus viejos cultores, pero también en nuevas voces que han ido surgiendo hasta ahora mismo en una sucesión de oleadas generacionales. Jóvenes y ya no tan jóvenes que recorren los bares con una guitarra a cuestas, cantado para un público fiel y entusiasta, por más que minoritario, como si de una vueltas a los orígenes se tratara, convertidos los clubs juveniles o culturales de antaño en los actuales garitos con micrófono y mínimo estrado. También hay en ellos un cierto regreso a las raíces formales, con la guitarra como principal, y a veces único, acompañamiento.

La lista de cantautores españoles surgidos tras la transición política es larga, y en numerosos casos su obra valiosa. Desde Ruper Ordorika o Javier Ruibal, reciente Premio Nacional de las Músicas Actuales, que abrieron paso a las nuevas generaciones allá por los comienzos de los ochenta, hasta Pedro Pastor Guerra, que con apenas 23 años ha mostrado ya sus cualidades de heredero no sólo musical, sino biológico. Y ahí queda en mezcla cronológica un listado (somero, que el espacio manda): Pedro Guerra, Javier Batanero, María José Hernández, Albert Pla, Javier Bergia, Fermín Muguruza, Marta Plumilla, Ismael Serrano, Andrés Sudón, Emilio Cao, Silvia Pérez Cruz, Javier Álvarez, Rozalén

 

 

Una continuidad generacional que no se explica sólo por la posible devoción de los más jóvenes hacia sus mayores, muchos de ellos perfectos desconocidos para las nuevas generaciones, o por la importancia que le puedan a su papel histórico, sino porque la canción de autor supuso, en todo el mundo y también en España, la creación de un lenguaje creativo compuesto por diferentes modelos musicales y poéticos, y cuya esencia fue y es la actitud del autor y cantante ante la canción que compone y canta, considerándola como una obra creativa y artística, adulta y madura, capaz de expresar las complejidades del conjunto de los humanos, de sus vivencias personales o sociales, afrontadas a menudo desde un punto de vista crítico y a veces subversivo.

 

CLAUSURA DEL CONGRESO MAÑANA SÁBADO. Para concluir el congreso, mañana sábado a las 10 horas se realizará una visita guiada al Palacio de la Aljafería para los congresistas y tras ella habrá una ponencia a cargo de Eloy Fernández Clemente sobre “Andalán”.

El II Congreso José Antonio Labordeta de Política, Comunicación y Periodismo aborda “La transición en España”, “La transición en Aragón”, “La transición y los medios de comunicación, nacionales y aragoneses”, “Los cantautores en la transición”, y “Andalán”. Está organizado por la Fundación José Antonio Labordeta, con la coordinación de Antonio Ibáñez, y cuenta con la colaboración de Las Cortes de Aragón, el Gobierno de Aragón, el Ayuntamiento de Zaragoza y Caja Rural de Teruel.

Participan en este congreso célebres políticos, periodistas, historiadores y otros agentes sociales que vivieron muy de cerca y fueron protagonistas de esta transición, esos años en los que se selló gran pacto político, a base de diálogo y consenso, para que España llegase a ser una democracia; un talante y unos modos de hacer que hoy, más que nunca, conviene recordar y debatir. Por ello, este congreso aborda la importancia de ese periodo histórico en el que José Antonio Labordeta también participó con un protagonismo determinante.

La Fundación José Antonio Labordeta es una organización sin ánimo de lucro que tiene como objetivo principal recordar, estudiar, preservar y difundir la obra, el pensamiento y la memoria del escritor, músico y político aragonés, así como acoger la obra de todas aquellas personas vinculadas generacional o afectivamente con él. Horario para visitar su sede (calle Mariano Barbasán, 5 – entrada por la calle Latassa): de lunes a viernes de 10.30 a 13.30 horas. Entrada: 1€.

 

*La foto es de Javier Castejón.

 

 

EL 'TERRENAL' DE LAMOV

LAMOV CONMUEVE EN EL PRINCIPAL CON 'TERRENAL'


[Este texto de Michel Vallés* explica en buena parte la génesis de 'Terrenal', el espectáculo soberbio de LaMov que se despidió anoche del Teatro Principal. Una pieza preciosa marcada por el ‘Réquiem’ de Mozart y algunas piezas de Javier Sarnago. Doce bailarines, en diversas claves o situaciones simbólicas y dolientes, en una indagación en los trastornos del movimiento y del cuerpo y del alma, realizan un trabajo impresionante: intenso y lirico, convulso, con temblores, y de exploración total en los estados de ánimo, en las relaciones humanas, en el mar de la soledad.

Con ese impresionante subrayado musical del ‘Réquiem’ de Mozart hay momentos en que acuden las lágrimas a los ojos. La danza se vuelve emoción, estremecimiento, paleta incesante de sentimientos, sobre un escenario casi desnudo, aunque con unos elementos sencillos de escenografía que podrían simbolizar las habitaciones de hospital o el extraño corredor que lleva a la muerte.

Los bailarines, con su dinamismo y su entrega, bordan el amor, el desamor, el vacío, la amistad, el misterio, la fragilidad, la percepción fatalista del existir, el destino, y lo hacen con energía, plasticidad, sentido de la belleza, sensualidad, desamparo y manejo de los ritmos, algo que domina muy bien Víctor Jiménez, algo que prepara con meticulosidad en sus escenografías. Una de las obras más redondas de una compañía que trabaja mucho, que cree en lo que hace y que tiene una importante y generosa presencia en la vida cultural de Aragón y de su ciudad, Zaragoza.]


*La foto es de Jaime Oriz, que acudió de nuevo a ver el montaje del cual ha hecho un amplio reportaje.

http://www.elperiodicodearagon.com/…/marca-aragon_1235589.h…

TEXTO DE MICHEL VALLÉS*

Marca Aragón

Hace justo un año me diagnosticaron el cáncer de pulmón en fase IV. El 27 de octubre del 2016 tuve mi primera sesión de quimioterapia. Cinco horas en una cama con tres vías abiertas en el brazo derecho. Guardo fotos con mi hermano, con mi novia, con los amigos que me vinieron a ver. Hago la señal de la victoria. Cuando salí a la calle sentí cierta euforia, ya estaba en la pelea. Durante todo este tiempo he mantenido muchas conversaciones sobre el tortuoso camino que debe recorrer un enfermo de cáncer. Con Víctor Jiménez, director de la compañía de danza LaMov, he quedado con frecuencia. Hemos hablado largo y tendido, y de esas charlas ha salido Terrenal, una obra que se estrena mañana en el teatro Principal y que permanecerá en cartel hasta el domingo. Todo el mérito es suyo. Su creación trasciende de lo que yo haya podido contarle y refleja el sufrimiento, el miedo y la incertidumbre que vivimos los enfermos oncológicos. Pero también la esperanza, la pelea por la vida, la importancia de la amistad, de la familia, del amor. Habla de lo esencial, de lo más terrenal: la vida y la muerte. Suena el Réquiem de Mozart y la vibración de la danza resuena en la piel. Es una obra que relata lo más íntimo. Cualquiera puede sentirse identificado y traspasado. Víctor Jiménez consigue captar ese pálpito atemporal; la existencia misma repleta de contradicciones. LaMov es marca Aragón y marca Zaragoza; lejos de convencionalismos. Un proyecto artístico nacido aquí, que rompe fronteras y que merece apoyo y reconocimiento.

*Periodista

MEMORIA DE NATI ZARO

MEMORIA DE NATI ZARO

VICKY CALAVIA INICIA EL RODAJE DE LA VIDA DE NATI ZARO


Hay mujeres a las que la memoria colectiva no les ha dado una segunda oportunidad y habitan el limbo del olvido. Una de ellas, entre nosotros, es Natividad Zaro, nacida en Borja el 26 de diciembre de 1901, y no en 1909 ni en 1905 como tanto se ha escrito, y fallecida en Madrid en 1978, al día siguiente de ser arrollada por un coche. ¿Quién fue esta mujer en realidad? Actriz y rapsoda, dramaturga y adaptadora de textos, escritora de ficciones, guionista y productora de cine. El pasado lunes, en el Teatro Principal, Vicky Calavia empezaba a rodar un documental sobre ella.
“La primera persona que me habló de ella fue el malogrado Félix Romeo. Hace muchos años me dijo que tenía que hacer un documental sobre ella. Leí su espléndido artículo aparecido en HERALDO. Con el paso del tiempo, a través de diferentes amistades, he tenido mucho contacto con Borja y con el Centro de Estudios Borjanos, y su director Manuel Gracia Rivas, que también me animó”, explica la autora de trabajos sobre María Domínguez, Manuel Rotellar o su contemporánea María Moliner.
“Lo que me atrajo de esta mujer, que hizo tantas cosas, que su iniciativa, su capacidad de trabajo. No se amilanaba ante las cosas y encontró su sitio en un mundo de hombres”, afirma. 


Nati Zaro se marchó a estudiar a Madrid Filosofía y Letras, y allí cursó cuatro cursos. Se inclinó hacia el teatro y debutó como rapsoda, y provocó el elogio de Ramón Gómez de la Serna y de César González-Ruano, que aludió a “esos ojos de agua de mar, donde asoma la vida hecha poesía”. Más tarde, se integró en la agrupación El caracol, que tenía 300 socios, y se volcó con la escena: formó un dúo con Cipriano Rivas Cherif, encarnó a don Juan Tenorio, al propio seductor, y actuó en obras de Carlo Collodi y Jacinto Benavente. Marcada por Luigi Pirandello, estrenó ‘El hombre de los tres reflejos’. Una de las revelaciones del documental de Vicky Calavia es que estuvo casada en los años 20 y 30 con un diplomático, pero se cruzó en su vida el poeta, narrador y periodista de ‘Abc’ Eugenio Montes -que acabará volviéndose falangista- e inician una relación amorosa que solo finalizará con la muerte. Cuando estalla la Guerra Civil, será enfermera en el frente y escribirá su experiencia en el libro ‘También la guerra es dulce’, que pasará al cine como ‘Sin uniforme’. 


Acompañará a Eugenio Montes a Berlín, Roma y París, en una época dinámica donde hizo muchas cosas: escribió, concibió argumentos, tradujo del inglés, francés e italiano. Hacia 1951 regresarían a España, y Nati Zaro fundó Athenea Films. “Hay muchas cosas que me atraen de ella, pero quizá lo más sorprendente sea la película ‘Surcos’ de José Antonio Nieves Conde, que generó polémica. Ella estuvo en la producción y colaboró en el guión. Era una película que acababa con el costumbrismo e introducía la denuncia social, el neorrealismo”, agrega Vicky Calavia. “Nati Zaro puede parece un personaje contradictorio: no deja de ser curioso que una mujer como ellea, cosmopolita, pueda tener relaciones con Falange y a la vez sea una defensora del papel de la mujer”. Desde Athenea Films, Natividad Zaro produjo ‘Amanecer en Puerta Oscura’ de José María Forqué, que reconocía que el argumento de esa historia de bandidos era de ella.
Para mí Natividad Zaro es un enigma. Es una mujer muy misteriosa”, concluye Calavia, que está grabando los testimonios de Javier Barreiro, Javier Hernandez, Luis Alegre, Juan Villalba Sebastián, Adolfo Ayuso, María Antonia Martín Zorraquino (“su madre estudió con Nati Zaro”, dice), Asunción Balaguer, Gemma Cuervo y el ya citado Manuel Gracia Rivas.

*El dibujo es de la pintora Ana Maorad y está basada en su foto más conocida.

UN CUENTO DE CASTRO Y TUDELA

UN CUENTO DE CASTRO Y TUDELA

EL PINTOR DE DESNUDOS. DE 'EL DIBUJANTE DE RELATOS'
[Juan Tudela, durante el proceso de preparación de 'El dibujante de relatos', una colección de cuentos, microrrelatos, instantáneas y perfiles que nos publicaron David Francisco y Reyes Guillén en Pregunta, tiró de muchos recuerdos e imágenes de su memoria y de su buen archivo fotográfico. Un día apareció con unas fotos que había tomado en Santiago en los 60 o 70, en blanco y negro, un tanto desdibujadas. Claramente eran las hermanas Coralia y Maruxa, pero no lo sabíamos, claro. Me acabo de enterar por el texto de Valentina Rosselli, que me había enviado hace algún tiempo Choni Acín y no había visto. E inventamos esta historia, que poco tiene que ver con ellas, pero que es un homenaje a la pintura, al amor, a la vida con sus paradojas y al azar.]

 

EL PINTOR DE DESNUDOS

Se llamaba Gustavo o Gustave, como Courbet, su pintor predilecto. Pintor de mujeres. Pintor de desnudos. Pintor de la piel estremecida. 
No mentía acerca de su procedencia: había nacido en una aldea minúscula cerca de Compostela. Tenía un tío que era pintor de brocha gorda, que hacía unas cenefas muy bellas para las puertas y los techos, y otro tío que era cura en Compostela. Un día, el sacerdote lo llevó a la ciudad: le enseñó las calles, los balcones sobre las torres de la catedral, los soportales; le enseñó cómo la lluvia acariciaba la piedra antigua. Y cuando moría la tarde, fueron hasta la alameda. No se lo podía creer: era una imagen increíble. Toda la magia del crepúsculo parecía concentrarse en la sillería y las luces que se encendían como si construyeran el último refugio. Asomado a un mirador, vio a un pintor y su cuadro: trabajaba afanosamente, casi sin iluminación alguna. Aquella escena lo conmovió y se lo dijo a su tío. Y después a su padre. 
Algunos meses después, lo mandaron a trabajar a Compostela: hacía recados para un hotel y para un restaurante, y encontró tiempo para asistir a clases de pintura. Allí intentó aprenderlo todo: la técnica, la composición, el arte del color y de la lentitud, la pericia con las sombras; se abrasaba en la sensualidad de las mujeres desnudas que ejercían de modelos. Una de ellas se llamaba Leonor y posaba siempre de cuatro a seis. Era como una actriz de cine, con el pudor justo y la rotundidad de las odaliscas: le pareció exuberante y de una suavidad de retama. Un día le dijo: “Quiero hacerte el retrato de tu vida”. Ella esperó: un año, dos, tres, hasta cinco. Al cabo de tanto tiempo le anunció: “Voy a dejar esta profesión para siempre, Gustavo. ¿Cómo llevas el retrato? Te concedo una última sesión de posado; me caso el mes que viene y mi marido no aceptaría que siguiera en este oficio”. 
Él la invitó a su casa y le mostró su modesto cuarto de alquiler. De una cómoda extrajo todas las obras que le había hecho: dibujos, acuarelas, grabados, fotos, algunos collages; debajo de la cama guardaba los óleos. La mujer se conmovió, no se había imaginado que el pintor continuaba su trabajo después de abandonar el taller y no sabía que ella era, en realidad, el tamaño de su obsesión. Se desnudó solo para él y para sus sábanas: “Tócame aunque me muera. Tócame como si me fueras a pintar por última vez”. 
No volvieron a verse; él murió de manera casi grotesca mientras pintaba del natural un paisaje de acantilados en Finisterre: resbaló cerca del faro y se trastabilló entre los peñascos; en apenas unos segundos voló por los aires como una gaviota y cayó sobre una roca. La sangre se desmandó vertiginosamente en la espuma.
Algún tiempo después, en la Fundación Eugenio Granell, del cual había sido amigo al parecer, le hicieron un gran homenaje. En esa exposición antológica dominaban dos figuras, muy especialmente dos mujeres: la modelo, una modelo de su primera época, pocos sabían que se llamaba Leonor, y su esposa Floralba Neira. 
Al cabo de unos días, Leonor se acercó a la muestra. Paseó entre los cuadros, y se reconoció en los desnudos, realizados en distintas técnicas: óleo, acuarela, tinta y carboncillo. Estaba emocionada; uno de ellos, quizá el mejor de todos, un desnudo de espaldas, lo había firmado unos meses antes de morir. Aún la recordaba tantos años después. 
De repente, se le acercó otra mujer y le dijo: “Por usted no ha pasado el tiempo, Leonor”. Se imaginó quién era y respondió: “Yo tampoco lo he podido olvidar nunca. Me separé muy pronto de mi marido, volví a ejercer de modelo, busqué otros pintores que supieran amarme o pintarme como él, pero no tuve esa suerte”. Quedaron al día siguiente, y al siguiente. Salían, tomaban una copa en El Español. Y otra en Reina Lupa. Hacia las ocho se marchaban. Con total confianza y sin rivalidad alguna, se intercambiaban confidencias y le devolvían la vida a Gustavo, o Gustave, aquel pintor que alguna vez quiso ser como Courbet. Pintor de desnudos. Pintor de mujeres. Un artista con dos modelos: nunca se atrevió a decir cuál de las dos era la más bella.

*De 'El dibujante de relatos'. Textos: Antón Castro. Ilustraciones de Juan Tudela. Pregunta. Zaragoza, 2013.

**El primer retrato está inspirado en las fotos de Juan Tudela de la mayor de las hermanas, la más baja, Maruxa. Y al lado el pintor imaginario.

 

HOMENAJE CON MICROTEATRO Y GALA PARA SANTIAGO MELÉNDEZ

Esta tarde noche, a partir de las 19.30, homenaje al actor y director teatral Santiago Meléndez en el Teatro Principal. Coordinan: Lara Meléndez Molinero, Karlos Herrero y Saúl Blasco.

http://www.heraldo.es/noticias/ocio-cultura/2017/10/04/esta-noche-homenaje-principal-actor-director-santiago-melendez-1200072-1361024.html

'EL COLOSO' PIERDE SU NOBLE MARCO

[Un gran periodista como Jesús García Calero publicaba ayer esta nociticia. El Museo del Prado, con deficiente información cientìfica, dijo que ’El coloso’ no era de Goya. Jesusa Vega y Nigel Glendinning ha demostrado lo contrario. Ahora también le han quitado su noble marco. Quizá Miguel Falomir, que parece un hombre sensato, tenga algo que decir...

http://www.abc.es/cultura/arte/abci-coloso-cuadro-maldito-prado-pierde-tambien-marco-201710030119_noticia.html

PROYECTOS DE CINE DE GONZALO MONTÓN

PROYECTOS DE CINE DE GONZALO MONTÓN

 

Gonzalo Montón Muñoz, experto en cine, profesor y fotógrafo, vinculado a la revista ’Cabiria’, de la que es director, me envía a algunos de los links a proyectos que se están desarrollando en Teruel. Me dice:
En esta web enlazamos vídeos enlazamos vídeos que utilizan trucos cinematográficos: (http://travelindechomon.catedu.es/). Contiene una aplicación didáctica que hicimos hace algunos años Fernando Muñoz, Mª Jesús Pérez y yo: Si entras en la página y picas en el audiovisual interactivo podrás entretenerte, trata sobre los orígenes del cine: Segundo de Chomón, el cine mudo, los efectos especiales...
 
Y en este blog, Cuaderno de rodaje, contamos algunas grabaciones que vamos haciendo en el instituto. Si picas en las pestañas de Producción propia podrás visionar muchos de los cortos que hemos rodado en estos años:
https://cuadernotravelinchomon.blogspot.com.es/
 
Este es uno de los últimos cortos que hemos hecho con los alumnos (Fernando Muñoz y yo). Nos parece que quedó gracioso:
https://www.youtube.com/watch?v=IYKJLDHWJ28
 
También te puede interesar un pequeño docu que hicimos entre Elifio Feliz de Vargas y yo para presentar una novela que escribió sobre los tiempos de la OJE. Algunos de los entrevistados son del Jiloca:
https://www.youtube.com/watch?v=d8q2AYa6hdM

 

 

*Esta desnudo pertenece a Gonzalo Montón Muñoz. Por publicarlo en mi página de Facebook, alguien me ha denunciado ( y no es la primera vez) y me han tenido una semana censurado o clausurado. 

**Aquí veo una entrevista con Gonzalo, acerca de su trabajo:

http://teruelaldetalle.blogspot.com.es/2016/04/entrevista-gonzalo-monton-munoz.html

EL VERANO DE ANTONIO ISASI

EL VERANO DE ANTONIO ISASI

CUENTOS DE DOMINGO / Antón Castro

 

Un verano con Antonio Isasi, Chema Mazo y María José Moreno

 

 

Hace unos días fallecía el cineasta Antonio Isasi-Isasmendi a los 90 años. Dirigió películas como ‘Estambul 65’ (1965), ‘Asalto a Las Vegas’ (1968), ‘Un verano para matar’ (1972) o  ‘El perro’ (1977), que suscitaron la admiración de Orson Welles, Quentin Tarantino o Juan Antonio Bayona, quien lo despidió así: “Falleció un hombre de cine total, un director pionero, visionario y único”. Una década después de ‘El perro’, Isasi-Isasmendi regresó al cine con una adaptación de ‘El aire de un crimen’ de Juan Benet, la novela más convencional de las suyas, finalista del Premio Planeta. Se planteó el proyecto, como comentó en ocasiones con amigos (entre ellos el actor, político y abogado Rafael Zorraquino, que hacía de cura), como un regalo para su hijo Antonio, que fue su ayudante de dirección. La película se rodó en el verano de 1987de Calatayud, Ibdes, Nuévalos y Torrijo del Campo, y era emocionante ver a padre e hijo apurando un plano o dando instrucciones a Ramoncín, Terele Pávez, Perico Beltrán (actor y un gran guionista) o Germán Cobos. En la película aparecen con mucha presencia Paco Rabal y Fernando Rey.

‘El aire de un crimen’ (1988) se pasó el jueves en La 2 y aguanta el paso del tiempo: Isasi quiso hacer una película de autor y manejó muy bien los resortes del guión, el trabajo de los actores y la atmósfera. Se habla de varias muertes, de una intriga que tiene que ver con los maquis y de la especulación. El protagonista principal era el actor aragonés Chema Mazo, que encarna al Capitán Medina; procedía de El Grifo y podía ser el galán, que pierde la cabeza por la joven Maribel Verdú y un hombre de acción. Lo acompañaba María José Moreno, que ejercía de prostituta, la Tacón, segura, convincente y misteriosa como una actriz francesa. Y también está la ahora ‘desaparecida’ Maribel Chueca, la hija minusválida de Germán Cobos. Cuando se estrenó la película en Madrid todos quería ver si padecía una enfermedad mental o había hecho una actuación prodigiosa. Entre otros aragoneses aparecían el médico Javier Gómez de Pablos; el cocinero Emilio Lacambra, que conducía el bus, Gabriel Latorre, actor de La Taguara durante años, y el citado Zorraquino. La música es de Paco Aguarod y Luis Fatás, dos músicos aragoneses que trabajaron muchos años con José Antonio Labordeta (1935-2015). Aquel fue el primer rodaje (y el último de Isasi, que había estado casado con Marisa Paredes) al que asistí en mi vida, trabajaba en ‘El día’ y allí conocí a los corresponsales de HERALDO: Carlos Moncín, fotógrafo, y José Verón Gormaz, poeta y cronista bilbilitano. Una noche cenamos con el equipo en un mesón y Germán Cobos amenizó la velada con un sinfín de risas. En un rincón, de amarillo y con 16 años, estaba Maribel Verdú. Parecía un ángel.

 

*Esta foto pertenece al archivo de Carlos Barboza y Teresina Grasa. Estuvieron en el veranode 1987 en Calatayud y tomaron, entre otras, esta de Antonio Isasi.