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Antón Castro

Artistas

NATALIO BAYO INTERPRETA A GOYA

[Natalio Bayo, con quien he colaborado al menos en dos libros de bibliofilia, ’Bestiario aragonés’ y ’Caballos en la noche’, rinde homenaje a la pintura y a los grabados de Francisco de Goya en el Museo Pablo Serrano. Escriben varias personas en el catálogo. Allí también va este texto mío: esta suerte de breve diccionario temática de temas, obsesiones, trazos... etc.]

 

Natalio Bayo dijo en una ocasión, hace casi medio siglo: “Pinto porque me gusta”. La frase es sencilla: pura determinación, coraje, llamada de la sangre. Vocación. Y a ello –a pintar, a dibujar, a grabar- se ha dedicado casi toda su vida. Quizá por ello, Rafael Ordóñez Fernández tituló un libro sobre él, Natalio Bayo. La pintura interminable (Mira, 2008). Siempre se ha sentido hijo del campo, y en especial de su padre Plácido Bayo, tratante de caballos y quizá cuentista de una vida rural llena de fascinación, que se afirmaba en la tierra, en el paisaje y en el diálogo casi inadvertido pero latente con los antepasados. Natalio, además, se ha sentido heredero, ahijado lejano y discípulo indesmayable de Francisco de Goya. De ahí esta exposición monográfico. Esta cita y este homenaje. Son distintos, sin duda; su pintura ofrece dramas diferentes, pero hay entre ellos algunas conexiones, que encerramos en un puñado de vocablos un poco aleatorios.

ANDARIEGOS. Son los hombres que caminan. Esos campesinos que van del corazón y de las cosas del campo a sus asuntos. Son esos gigantes sonámbulos. Colosos que no lo parecen porque siempre exhiben candor y melancolía, una perplejidad dulce de existir. Son esos seres que parecen habitar otros mundos y que conocen a la perfección la tierra o los montes que pisan. Podrían hablar de los secretos del cereal, del paso airoso de las caballerías, de los sistemas de riego, de los sueños sin salida. Podrían contar que a veces, alguna tarde, un muchacho sale al plantío con sus cuadernos de dibujo o sus acuarelas y atrapa todo aquello que se mueve: un labrador, un vencejo, el aleteo de una rama, el suspiro de la brisa en el océano del panizo. Son como los aparecidos: paisanos sin ínfulas, sosegados, que aprenden el enigma de la luz en las nubes que pasan, en el tornasol del crepúsculo que se extiende sobre el mundo. Los andariegos, sin cultivar la exactitud del aforismo, son los filósofos de la aldea. Saben, intuyen y descifran el balido del universo. Natalio Bayo los observa: caminan como si hubiesen perdido el horizonte o la patria del alma. Y a veces, en el espejismo de la faena, los encuentran y a la par se encuentran a sí mismos.

ARAGÓN. Es algo más que una palabra: es un reino, un pueblo en la historia, todo un universo en Europa desde el siglo XII, incluso antes de que Europa adquiriese su calado simbólico de viejo continente de naciones y aventuras convulsas en el tiempo. Natalio Bayo es uno de los pintores aragoneses por antonomasia: se ha preocupado de ofrecer los mitos, los personajes, las atmósferas e incluso las leyendas más menos fundacionales de este territorio de polvo, niebla, viento y sol. Es el pintor de San Jorge, la doncella y el dragón; es el artista de las banderas como emblemas de convivencia y de tribu, de los palacios renacentistas, es el hombre que se estremeció con Pedro Saputo, el pícaro aragonés ilustrado, con el paisaje (los Monegros, el Moncayo, Albarracín), con la gente sencilla del tajo que cosecha afanosamente el labrantío de las estaciones. Si Goya encarna el tesón, la visceralidad, la genialidad y hasta cierta locura –impulsada hasta la devastación por la enfermedad y el tormento-, Bayo no le va a la zaga: ha querido aprender siempre y ha pugnado hasta la sangre y el espanto con el monstruo que nos habita. Con el monstruo que nos habita, o que habita en la naturaleza y sus páramos, y con el monstruo iracundo del poder y la sinrazón. En Goya, el  monstruo eran la guerra, el exilio, el miedo inabordable, los cuadernos del dolor y la ira de los Caprichos y los Disparates; en Natalio Bayo, es esencialmente el franquismo con sus perros del odio, a los que él ha denunciado una y otra vez tanto por la vía directa como por la alegórica con sus paisanos y sus mineros, con sus palomas aherrojadas, con sus cajas, con esos hombres decrépitos que resisten en medio de las ruinas.

BESTIARIO. Los animales no dan tregua. Estimulan, perturban, hacen compañía. Protegen. En la obra de Natalio Bayo, como en la vida, hay animales muy diferentes. Le gustan los galgos, claro, los tigres, los dragones, el armiño, el unicornio, las palomas, los pajarillos, los gallos. Por ahí andan entre las vibraciones del paisaje y las emociones del ser humano. Ilustró un Bestiario aragonés; los animales son sus aliados o la huella de una presencia inquietante y desvelada. Goya vio criaturas ominosas y se enfrentó al silencio terrible de quien no puede dormir.

CABALLOS. Quizá no sea exacto decir que Goya fue un pintor de caballos. No lo fue como Gericault o Picasso, sin duda, pero quizá sí lo fue en su Tauromaquia. Natalio Bayo compuso una Bayomaquia, pero hay algo que aún es más determinante: él sí es un pintor de caballos. Ya se ha dicho que su padre fue tratante de caballerías y que le ha rendido homenaje de diversas maneras; huérfano de madre, los caballos han estado siempre en su imaginación y en el vertiginoso vaivén de su mano. Bayo los ha entendido muy bien y pinta équidos desde que empezó en este oficio. El caballo encarna la elegancia, la nobleza, la versatilidad, la valentía, la lealtad, la pura energía. Bayo lo siente como algo sustancial de su memoria y de su corazón: lo ha situado, incluso, en las aguas del Ebro o lo ha visto, en forma de centauro, en tierras del Moncayo. Y lo ha visto, como corcel negro o como alazán, entre sus criaturas que van y vienen por los pasadizos de los siglos con el embozo en los ojos.

CABEZAS. Natalio Bayo le ha dado una impronta a sus cabezas. En su interior o sobre ellas puede suceder de todo. Puede anidar un monstruo, una iguana, un sombrero susceptible de ocultar un embrujo siniestro; puede ondular una bandera o crecer un jardín, un vergel, un huerto o una sencilla flor. Las cabezas de Natalio Bayo son excepcionales: a veces parecen el sedimento o los fósiles de un monstruario. Con la pintura, sus figuras se animan y salen de exploración desde el fondo del cuadro. Goya pintó cabezas, cabezotas y cabezones, empezando por sus autorretratos. Natalio Bayo no ha dejado de ensayar aproximaciones a sí mismo: en 1984, por poner un ejemplo, firmó un Autorretrato con San Jorge, la doncella y el dragón.

FUMAR. No recordamos ahora si Goya fumaba, pero Natalio no ha dejado de hacerlo. Es su manera de someter al tiempo íntimo de un cuadro: cada vez que aspira mitiga el arrebato, enfría la emoción, suaviza el incendio de los colores. Y aprende a observar desde la lentitud con un placer inefable. Natalio fuma Ducados. Puede parecer frivolidad, pero el virtuoso, el manierista, el pintor narrativo halla su acomodo y su inspiración en el centro del laberinto. Y piensa mejor. O sencillamente atrapa el sfumato que huye.

GRABADOS. Cada vez que se hacen listas, que es un hábito de antaño y no solo derivado de las nuevas tecnologías, siempre se dice que los mejores grabadores de todos los tiempos son Durero, Rembrandt, Goya y Picasso. Natalio Bayo aprendió de todos ellos y ha firmado aguafuerte, serigrafía, punta seca, punta de plata. Ha confeccionado muchos libros de artista de casi todo: de las canciones de amor de Labordeta (que quizá sea el sentimiento más auténtico del hombre que nunca dejó de ser emoción, ternura seca, canto para todos), del Aragón monumental y artístico, de las novelas Bomarzo y Carmen, de Romeo y Julieta, de gladiadores, hasta firmó una serie de seis aguafuertes: Según los Caprichos. Sobran los comentarios. Goya figura entre las obsesiones de Bayo, y no duda en rendirle homenaje. Goya ha sido una fuente y un estímulo: su mundo es complejo y rico, ebrio de paradojas y de dolor. Posee la sabiduría de alguien llamado a ser sociólogo y cronista de su tiempo y, ante todo, un artista del compromiso. Natalio se ha fijado en el maestro y, con pasión, con esfuerzo, con la búsqueda indesmayable, ha alcanzado el vértigo. O la cima de una montaña de expresividad, mirada y relato.

ITALIA. Si Goya refinó su talento, incipiente o en estado bruto, en Italia, ahí está su vigoroso Aníbal vencedor contempla por primera vez Italia desde los Andes, qué vamos a decir de Bayo. Le encanta contarlo. Con su deseo de saber y algunas becas decidió partir a Italia: a Florencia, Venecia, Roma. Allí lo descubrió casi todo: la potencia inmediata de los grandes cuatros, la untuosidad, la composición, una técnica increíble. Se hubiera arrojado en el interior de los cuadros de Botticelli, Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, Mantegna, Rafael de Urbino. Le estremeció hasta lo indecible la pintura en directo y sus ángeles negros, las dentelladas en el lienzo, la suavidad de los valles, la verdad etérea de la inspiración. Salió tan herido o tan poseído que, en cierto modo, nunca dejó Italia. Venecia, como se sabe, agita sus aguas y sus palacios y sus banderolas marinas en muchos de sus cuadros. Italia y sus próceres, Italia y sus frisos, los pintores italianos, renacentistas o sombríos como Caravaggio, exóticos y místicos como Fra Angelico o Giorgione, la Italia aragonesa, inmortal en el recuerdo… Nunca, nunca, nunca los ha perdido de vista: los abraza igual que el farero abraza un precipicio que se estrella con el mar.

MUJERES. Goya es un exquisito pintor de niños y de mujeres. De las mujeres que amaba, que adoraba, por las que sentía una atracción que iba más allá del amor o del deseo. Salvo excepciones, nunca le gustaron algunas reinas, logró retratos de una luminosidad esencial, que viene de adentro y del confín oculto de los sueños: las majas, vestidas y desnudas, la marquesa de Santa Cruz, la condesa de Chinchón, la Duquesa de Alba, Leocadia Weiss, Rosario, esa mujer que duerme en Dublín y agita como un volcán, bajo velos de luz y eternidad, el busto… Natalio Bayo ha pintado todo tipo de mujeres. Las ha pintado y las pinta: en el papel, en el lienzo, en sus cuadernos, en sus grabadores, en los borradores de la imaginación. Mujeres de agua y fuego, mujeres felinas o entronizadas, de jota y cierzo, mujeres con caballo, sedosas, mujeres con pájaros, que esperan el alba, que se adentran en el rumor de la noche, mujeres que ensayan su desnudo más hermoso entre las rosas o las formas hospitalarias de la fronda. Mujeres que son piel de lascivia y que sestean, con la nalga descubierta, bajo el sol del verano, mientras un perro Dálmata atrapa ese espectáculo de la pura belleza.

RETRATOS. Goya hizo retratos siempre. En todos sus cuadros. En el fondo, más allá de pinturas de guerra o de sus instantáneas del horror y de la convulsa vida diaria, no dejó de hacer retratos. Es uno de los más grandes: expresivo, psicológico, captó lo invisible y su catálogo de espantos. Arisco y tierno. Natalio Bayo es un pintor narrativo y un pintor pintor, que disfruta con la materia y la ingeniería secreta de la conciencia. La suya y la del retratado. No ha dejado de buscar el retrato más perfecto. Quizá no exista. El retrato también es un estado de ánimo, un afán, un temblor, la quimera de alcanzar un instante decisivo en los ojos, en la piel, en el gesto levantisco. En el retrato, Natalio Bayo es plenamente feliz o totalmente desdichado. El arte, en Goya o en Bayo, nace del estupor, del vacío, de las contradicciones, de los amores dolientes, reales o soñados. El arte es una forma radical de inconformismo y de querer atravesar al otro con el grito de la luz, del color, de la forma y de la materia. Goya y Bayo, Bayo y Goya dialogan en la inquietante hermandad de la creación. Y lo menos asombroso es que se reconozcan.

PROGRAMA COMPLETO DE PABLO SERRANO

Natalio Bayo. Variaciones goyescas (Pl 04)

 Del 31 de enero al 20 de mayo de 2018

La exposición Natalio Bayo. Variaciones Goyescas se celebra con motivo de la concesión del Premio Aragón – Goya 2014 al artista, destacando por parte del jurado “su vitalidad creativa, su versatilidad, su profundo conocimiento de toda la técnica y género artístico y la creación de un universo plástico con un imaginario propio que incluye una visión personal de Goya y de Aragón”.

En esta muestra, Natalio Bayo aborda los Desastres de la guerra y las Pinturas negras en dos series de obras pictóricas, realizadas expresamente en 2017 para esta exposición. Se trata de 38 obras de técnica mixta (creta y tinta china) sobre cartón y 10 óleos sobre yute, que conforman sus Variaciones sobre los Desastres de la Guerra y sus Inspiraciones sobre las Pinturas Negras, en las que el artista recrea el dramatismo, la atrocidad y el espíritu crítico de las estampas y frescos de Goya, pasados por el personal filtro de Bayo. La exposición incorpora además dos series de grabados al aguafuerte y al aguatinta, según los Caprichos e Inspiraciones disparatadas, editadas en 1996 y 2014 respectivamente. En conjunto se trata de un diálogo del pintor con la obra de Goya, a la que doscientos años después considera plenamente actual.

Natalio Bayo (Épila, Zaragoza, 1945) recibe el Primer Premio “San Jorge” de pintura en 1970, otorgado por la Diputación Provincial de Zaragoza, destacándole como joven promesa, una distinción que le sirvió de acicate para dedicar toda su vida a la creación artística. En 2014 el Gobierno de Aragón le concede el Premio Aragón-Goya en reconocimeinto a toda su trayectoria artística, con cuyo motivo el pintor agradecido por tan honrosa distinción ha realizado la presente muestra.

Entre estos dos premios, y a lo largo de más de cuarenta y cinco años, transcurre una vida dedicada plenamente a la pintura en la que ha recorrido un largo camino, optando decidiamente por la figuración. 

 

Programación expositiva del IAACC Pablo Serrano 2018

 

 

El Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón presenta el calendario expositivo que el IAACC Pablo Serrano ha preparado para el 2018. La programación se articula en torno a siete líneas de trabajo: Premio Aragón-Goya, hitos del arte aragonés, creadores aragoneses, convocatorias abiertas de creación artística, arte y compromiso social, artes escénicas, y arte y literatura. 

Además de las muestras temporales, se recupera superficie expositiva con el Espacio Pórtico (zona de entrada junto a la tienda-cafetería) y la Sala 94, así llamada en referencia al momento en que se inagura el proyecto del museo. Próximas exposiciones: 

  • TRANVÍA TEATRO. 1987-2017. Los primeros años de una compañía. Hasta el 1 de abril de 2018
  • HNegra. Del 17 de enero al 18 de marzo
  • SERGIO MURO. Plain Happy-Felicidad absoluta. Del 24 de enero al 8 de abril
  • NATALIO BAYO. Variaciones goyescas. Del 31 de enero al 20 de mayo
  • REVISTAS CULTURALES. El papel de la diferencia. Del 4 de abril al 6 de mayo
  • XXIII Exposición de Arte Contemporáneo. Aspanoa. Del 17 al 29 de abril
  • CRISTINA HUARTE. Aún no estás sola. Del 25 de abril al 2 de septiembre
  • 3 artistas / 6 espacios. Del 15 de mayo al 19 de agosto
  • MIGUEL FLETA. El hombre y el mito. Del 16 de mayo al 14 de octubre
  • MODPORTRAIT 2017. Pintura realista. Del 30 de mayo al 17 de junio
  • ANA PALACIOS. Niños esclavos. La puerta de atrás. Del 27 de junio al 30 de septiembre
  • ESPACIO VISIONES. El sususrro en el paisaje. Del 29 de agosto al 23 de septiembre
  • YANN LETO. Safari. Del 19 de septiembre al 3 de febrero de 2019
  • VICENTE GARCÍA PLANA. El objeto de la memoria. Del 3 de octubre al 10 de febrero de 2019
  • VÍCTOR MIRA. Viaje de una generación. Del 10 de octubre al 6 de enero de 2019 
  • DANIEL MORDZINSKI. El fotógrafo de los escritores. Del 31 de octubre al 10 de marzo de 2019

La presentación de la nueva programación estará a cargo del Director General de Cultura y Patrimonio, Nacho Escuín y del Director del IAACC Pablo Serrano, Julio Ramón.

 

SARA JOTABÉ: CÓMIC, HUMOR Y AMOR

SARA JOTABÉ: CÓMIC, HUMOR Y AMOR

"Desde pequeña he estado en contacto con el mundo del arte gracias a mi madre, gran apasionada de la historia y del arte. No he dejado de crear y dibujar desde que fui capaz de sostener un lápiz, y es por eso que pasé mi infancia en academias de dibujo y pintura para, posteriormente, hacer el Bachiller de Artes en la Escuela de Artes de Zaragoza, graduarme en Bellas Artes por la Universidad de Zaragoza y cursar un máster de Profesorado en Dibujo. Conocí a Maitena Burundarena y caí enamorada de su humor ácido y crítico". Así se retrata Sara Jornet Blasco (Zaragoza, 1993), Sara Jotabé, autora de ‘Pajas mentales’ (2016) y ‘Diario de una vida de mierda’ (2017).

-¿Qué fue determinante para que te dediques al cómic? Maestros, lecturas,

títulos, algunas sensaciones…

Desde que comenzara de niña a leer los viejos “Astérix el Galo” de mi padre,

siempre he sentido una atracción especial por el mundo del cómic y su particular

forma de contar historias. Continué leyendo absolutamente todo lo que caía en mis

manos; Marvel, DC, Mafalda, Mortadelo y Filemón, diversos manga… Hasta que

conocí a Maitena Burundarena y caí enamorada de su humor ácido y crítico. Creo

que ese fue el punto definitivo de partida para mí. Recuerdo dibujar mis primeros

cómics propios estando en secundaria. Sin embargo, con el paso del tiempo y la

búsqueda de mí misma durante los años como estudiante de Bellas Artes, realicé

obras en todas las disciplinas; dibujo, pintura, escultura, performance, fotografía…

dejando algo apartado el cómic. No obstante, siempre he sentido que el mundo del

arte tal y como está concebido es algo frío y hermético, y que no se acerca ni

adapta a las necesidades del ciudadano de a pie. Así pues, fue durante mi estancia

Erasmus en Loughborough University (Inglaterra) donde retomé la idea del cómic

como método de trabajo, ya que el cómic ha formado parte de la cultura popular

desde sus inicios, siendo cercano y accesible para todo el mundo, y no provocando

ese miedo o rechazo a lo “desconocido”. Creo además que el cómic es un manifiesto

de los hombres y mujeres de su tiempo y una herramienta de carácter artístico y

social con un enorme potencial por explotar, y considero que en los tiempos que

corren todos tenemos mucho por decir.

-¿En qué momento decides dedicarte a este oficio y por qué?

A la vuelta de mi estancia en Loughborough University, traigo conmigo un puñado

de experiencias nuevas e historias por contar acompañadas de un montón de

dibujos frescos e innovadores con los que había ido experimentando y jugando allí

como parte de la especialización en ilustración que estaba cursando. Sentía que

esos monigotes me hacían libre, pues se salían de lo academicista que tanto

aborrecía ya y me permitían expresar de forma sencilla, clara y divertida todo lo

que quisiera. Además, su carácter estético, tan sencillo y desenfadado, me

encantaba. En un principio se trataba de ilustraciones únicas de carácter cómico o

crítico, las cuales en ocasiones formaban series o tiras, pero la necesidad de contar

historias más largas, me llevó definitivamente de vuelta al cómic. Era una forma

increíble de conectar con la gente y hacer del mundo algo más sencillo. Y con todo

lo que me había brindado, ¿cómo no iba a centrarme en él?.

-¿Cómo nació ‘Pajas mentales’? ¿Qué querías hacer?

“Pajas Mentales” nació como la necesidad de experimentar con esa nueva vía

artística que había encontrado y con la que tan cómoda me sentía, y todo lo que esa

apertura traía consigo a nivel personal. Comenzó como un juego, algo que me

divertía enormemente, mostrar situaciones cómicas o gags que se me pasaban por

la cabeza a mí y a mis amigos, imágenes oníricas, o simplemente reflexiones

basadas en el “¿por qué?” o el “¿por qué no?”. Era un lenguaje divertido que me

permitía plantearme la realidad de otra forma, como si de una niña se tratara. Así

pues, surgió la idea de “Pajas Mentales” como una forma de contar un día

cualquiera de una forma diferente, basada en la divagación y la imaginación por

encima de lo formal.

-¿Qué te condiciona más: el humor y la ironía, el desencanto, o tu mirada

femenina, que también tiene algo que ver con la identidad o tu lugar en el

mundo?

Creo que el humor es la sal de la vida, hace del mundo un lugar mejor y mejora

prácticamente cualquier situación. Es como un tipo de plastilina que se puede

moldear y convertir a tu antojo, con el que experimentas, te diviertes y compartes

sensaciones con los demás. No entendería la vida sin humor, porque el humor

también es amor. Y es que pudiendo elegir cómo aderezar una situación, es mejor

hacerlo con risas. Es por ello que creo que el humor siempre está presente en mi

obra, porque forma parte de mi forma de entender el mundo. Quizás por esto la

ironía tenga un lugar a destacar también en mi trabajo, porque es el catalizador de

muchas de las emociones con el humor. Con respecto a mi mirada, cuando percibo

algo no lo paso por un filtro de género, sino que lo percibo y lo siento así, de forma

sencilla, de forma humana. Trato de trabajar en base a cinco pilares fundamentales

que sustentan mi obra (humor, desinhibición, imaginación, deseo y sinceridad) y

que tratan de borrar o atenuar prejuicios y buscar el “sentido común” aunque a

veces sea tan difícil de encontrar.

-¿Qué pasó por tu cabeza antes de emprender ‘Diario de una vida de mierda’?

-Cuando comencé a trabajar en “Diario de una Vida de Mierda” estaba inmersa en

otro proyecto completamente distinto, también de carácter humorístico pero

bastante menos ácido y crítico. Sin embargo, viendo cómo se movía el mundo,

cómo todos mis amigos y compañeros -y también yo- crecíamos, nos movíamos,

intentábamos salir con mayor o menor suerte… Sentí la necesidad de hablar de ello

y mostrar esa crisis de los “veintintantos” de la que tan poco se habla pero tan

presente está, en la que te das cuenta de que el mayor cuento que te han contado

es el de tener una carrera e independizarte. Creo que es una fase importante de la

vida por la que todos pasamos y hacerla visible con humor y optimismo la hace

algo más llevadera.

-¿Qué quieres reivindicar o denunciar: que una estudia y no tiene donde

caerse muerta, que la sociedad no de para avanzar y desconfiar de los

jóvenes, que una no halla su lugar en el mundo...?

-Creo que “Diario de una Vida de Mierda” es un grito generacional. Un “para y

piensa” al mundo. A todos nos pilla por sorpresa el hacernos adultos precisamente

porque no es un momento, sino un proceso. No es algo que ocurra de un día para

otro y conlleva una adaptación que parece que la sociedad no está dispuesta a

permitir ni por tanto ni por tan poco. No somos una generación perdida, somos la

generación asfixiada entre la edad y la experiencia requerida para los puestos que

nos han vendido en nuestras carreras.

-¿No da la sensación de que Sara, tu ‘álter ego’, vive todo el tiempo en la

incertidumbre? El mundo es complejo, pero su cabeza también, podría

decirse.

-Realmente no creo que viva en la incertidumbre, no al menos de forma voluntaria,

sino que se dedica a plantearse y replantearse las cosas. El mundo gira muy

deprisa y a veces no te da ese tiempo de reacción que se necesita para alcanzarlo

todo, o al menos, comprenderlo. Supongo que todo forma parte de ese proceso de

adaptación.

-¿Para quién dibujas? ¿Cuál es tu ambición con tus cómics? ¿Qué querrías

lograr?

Siempre he pensado que dibujo para la gente, para el mundo, para cualquiera que

quiera pararse a mirar y leer. Me gusta pensar que puedo ayudar a alguien con mi

trabajo. Aunque bien es cierto que siempre hay una parte de uno mismo en todo lo

que hace, pues pasa por ti para llegar a los demás, así que supongo que cierta parte

de lo que dibujo es para mí misma también. Es divertido y liberador. No obstante,

suelo dejar reposar las obras una vez terminadas para poder disfrutarlas porque

nunca dejo de tener esa mirada crítica de autora. No puedo negarlo, soy bastante

ambiciosa. Me gustaría seguir creciendo como autora, conocer y leer más, y por

tanto poder llegar a más gente con unas obras cada vez más redondas. No tengo

una meta fija, pero sí me gustaría consagrarme como autora en algún momento de

mi vida.

-Explícanos cómo es tu dibujo, ¿qué importancia le das…, que línea estética

persigues?

-Considero que mi dibujo es fresco, divertido, enérgico, expresivo y podría decirse

que amable.. El dibujo en mi obra debe ser dinámico, mostrar movimiento,

vitalidad… incluso cuando una figura se encuentra estática trato de darle vida con

algún gesto o guiño. Es por ello que no persigo ninguna línea estética per sé, sino

más bien una emoción. Dejo que mi dibujo se desarrolle y cambie de forma natural

sin perder esa expresividad característica.

-¿A quiénes admiras? ¿Que nombres y profesionales te interesan? ¿Qué

cómics te han impactado en los últimos tiempos?

Siempre me han gustado Maitena Burundarena, Raquel Córcoles, Brian Lee

O´Malley, Sarah Andersen… tanto por la estética como por el discurso.

Últimamente ando muy enganchada a la grapa “Paper Girls”, la historia me tiene

intrigadísima y me encanta el uso que hace del color.

-¿Se ha vuelto a poner el cómic de moda? ¿Qué tiene el cómic que no tengan

otras disciplinas?

Creo que el cómic nunca ha caído en desuso, aunque bien es cierto que

últimamente ha habido un crecimiento en el consumo del mismo. Antes tenías que

ir a tiendas o puntos de venta especializados para encontrar cómic, pero ahora no

hay negocio que no cuente al menos con algunos títulos. Creo que esto se debe a la

oleada de nuevos nombres y su punto de vista de la sociedad y actualidad, más

cercano para todo el público, junto a la cercanía y lo directo que te ofrece el medio

del propio cómic.

-¿Pasa algo especial con el cómic en Aragón?

¡El cómic aragonés está en efervescencia total!. Y no hablamos solo de cantidad,

sino de calidad. Cada vez son y somos más los que nos incorporamos a un

panorama más que prometedor lleno de grandes dibujantes, guionistas,

divulgadores y gente con unas ideas increíbles y, sobre todo, muchísimas ganas de

llevarlas a cabo. Solo hace falta acercarse cada diciembre al Salón del Cómic de

Zaragoza para comprobar que cada año hay más presencia aragonesa. En mi

opinión, Aragón se está convirtiendo en sinónimo de cómic y eso es algo

maravilloso.

 

*La foto de Sara Jotabé es de Raquel Labodía y apareció en Heraldo en una versión más reducida de esta entrevista.

GUILLERMO BUSUTIL RETRATA A AITANA

Aitana

Guillermo Busutil*  13.01.2018 | 22:25


Nació en Roma pero su reino es Mérida. La patria de las mujeres que entregan el alma al teatro bajo una antigua liturgia de noche, de grito y de piedra. A cambio él las corona como una luna llena en el centro del escenario, rosas rojas a los pies de la tragedia. No sabía en su cuna del exilio romano, apadrinada por un ángel de melena blanca, que su destino sería darle cuerpo a la palabra y al desgarro de una profunda mujer de negro. Ser sin serlo -igual en poder emocional, credibilidad y vientre, diferente sus bellezas y su acento- la nueva Nuria Espert. La gran dama de la dramaturgia en voz y en gesto, que el pasado año fue el eclipse escénico de la mujer que canta en la obra Incendios de Wajdi Mouawad, tres meses antes de que otra Medea se abriese en canal, austera y en trance, en su inolvidable interpretación de la policromía del amor y de la metamorfosis del deseo en venganza. Una Aitana Sánchez Gijón, intensa y de hermosa madurez, que ayer también volvió a enamorarnos en Troyanas, en versión de Alberto Conejero y dirección de Carmen Portaceli. Dos premios Max del teatro donde mujeres y sus mujeres luchan por vivir pese a todo, y mantienen viva la catarsis del arte y de la política del teatro al que en España le han puesto talento y pasión Margarita Xirgú, Irene Gutiérrez Caba, Concha Velasco, Lola Herrera. Nombres aplaudidos de una larga saga que ahora mismo, en galardón dorado de Valle-Incán y Mayte, abrochan Marta Portillo y Aitana Sánchez Gijón.

Nadie mejor que Rodero para bautizarla en un escenario. Otoño de 1988 interpretando El Hombre deshabitado de Alberti, con dirección de Emilio Hernández, llegó a Málaga. Tímida tentación de 20 años, y tras la función donde brillaron la excelencia de Magüi Mira y como siempre la sabiduría y contención de Rodero, emperador de la escena como ese otro histriónico don llamado Eusebio Poncela –inconmensurable ahora Bernarda Alba-, una noche de copas y risas junto a otro periodista amigo, Javier Cuenca, y al actor Nancho Novo, en la que ella no soñaba aún que su papel de Ana Ozores en La Regenta de Fernando Méndez-Leite, al que tanto le debe nuestro cine y el Festival de Málaga, sería la confirmación de su talento para lo que hiciese falta. Lo mismo daba un cinematográfico e internacional paseo por las nubes de Alfonso Aráu, el Titanic donde Bigas Luna la convirtió en el fetichismo de una camarera, que una espléndida criada junto a Emma Suárez bajo la mirada de Mario Gas. El director que hizo resplandecer su sensualidad y la riqueza interpretativa con lo que hace lo difícil fácil, convirtiéndose en La gata sobre el tejado de zinc, junto a otro demiurgo casi generacional como Carmelo Gómez al que el cine no ha sabido darle su papel. Siempre Tenesse Williams es la prueba del algodón -al igual que Shakespeare, O´Neill y Harold Pinter- que a Aitana le concedió el Fotogramas de Plata. Un premio más en una laureada carrera de galardones y de retos, de logros y divertimentos como hacer subir a escena a un Vargas Llosa enamorado, como todos, de esta mujer Sánchez nacida en Roma, y que nunca deja de escarbar hacia el fondo cada personaje y su misterio. Su credibilidad y su cercanía.
Aitana, nombre para un pájaro de la felicidad, cualquier arquetipo de la tragedia griega o para esa maravillosa Serafina Delle Rose - cinematográfico huracán Magnani-, de La rosa tatuada en la que Carmen Portaceli dirigió el estallido dramático de sus entrañas y su piel de voz, de dentro hacia fuera el latido oscuro de su corazón. Radiante, sedosa y carnal en todos sus matices, la rosa de la que Andrés Lima deshojaría el gran éxito de su Medea de 2017. La coronación de Aitana Sánchez Gijón en ese reino del teatro que en 1933 inauguró la Xirgú, presagiando a Nuria Espert y a la mujer la que de niña el poeta le arrulló "duerme hoy, despierta mañana". Quizá intuyó el exiliado marinero de Cádiz que aquella criatura, nacida en el derrotado noviembre del mayo francés y de infancia lectora de Ruedo Ibérico, sería una actriz que parece caminar descalza por el escenario -igual que si lo hiciese sobre la orilla de los atardeceres de Zahara-, y de la que en cualquier momento su vientre entra en ignición y su lenguaje se arrebata en una interpretación existencial. Lo mismo da si es para interrogar o maldecir a los dioses, para encender la pasión o asomarse al vacio del amor. Todo lo mira desde la naturalidad de la sonrisa, desde el aliento de una caracola que en monólogo narra sobre el destino o un secreto de intimidad. Y también, por supuesto, desde la náusea del dolor en hemorragia con el que ha inaugurado el 35 Festival de Málaga, programado por Miguel Gallego.

Nada le falta a esta versión de las Troyanas de vencida Te minimalista y totémica -menos es más- creada por Paco Azorín, espada también vencida sobre los cadáveres del escenario, y la memoria de un Alepo actual, en proyección sus ruinas bombardeadas, y de las esclavizadas mujeres por la ira de Daesh. Su sombra es también la abstracción del caballo del jaque mate de paz tallada como regalo, y de cuyo vientre fue el parto que tiñó de sangre la noche festiva del sueño de una ciudad. Sólo quedan en sus calles (frente a las toses impertinentes de tanto espectador deseducado de silencios y mutis obligado cuando sucede un monólogo) los cadáveres de Héctor y de Paris. La soldadesca y defensa civil de esposos, de hijos, de hermanos, las cenizas del corazón de seis mujeres. Es imposible no acordarse de la película de los setenta de Cacoyannis; espléndidas Vanessa Redgrave, Katahrine Hepburn, Irene Papas y Geneviéve Bujold y Brian Blessed. Su Taltibio, heraldo de Agamenón, recuerdo en pesadilla sin absolución, lo representa correcto Nacho Fresneda sin la fuerza ni el peso del drama que requiere su papel de mensajero de las venganzas de los vencedores, y contrapunto emocional en el duelo con las mujeres víctimas. Tan necesario para los monólogos con los que abre y cierra la obra apelando a la conciencia crítica del espectador, y frágil en medio de las protagonistas dispuestas por Eurípides como fantasmas en vida de la guerra, con su honor reducido a botín de la derrota.

Seis maneras del dolor como conciencia y fiebre que cada una actúa como el retrato de su supervivencia desangrándose. Venganza para Casandra; condena frente a la liberación de la muerte para Andrómaca- sobrecogedora Gabriela Flores en su registro-; impío territorio para nadie de Briseida; maldición de amor y rechazo para Helena -algo inconsistente Maggie Civantos-; locura de felicidad en el corazón de Políxena, flor degollada sobre la tumba de Aquiles -plasticidad, convicción y duende de la joven Alba Flores-, y la turbación y humanidad de la reina que reclama que a la injusticia no le siga el silencio. Grande Hécuba, crescendo sostenido sin esfuerzo aparente, Aitana manejando del suyo y de cada dolor lo áspero, la inquietud, la hipnosis, lo ingrato, la orfandad y la catarsis, llenando de poesía y furia el escenario donde transmite un magnifico exorcismo moral sobre la guerra.

Qué placer el teatro clásico; la modernidad de su vigencia; el vigor de su lenguaje; la ética e instrucción emocional la de sus obras. El valor de la cultura reivindicando en estos tiempos de banalidad, de pos verdades, de violencia sexista, estafas políticas, bufones del éxito, racismo contra las víctimas de las guerras y de la codicia. Realidades a las que les toma el pulso y las desnuda con textos profundos y en pie, la buena mano de excelentes directores y el talento con trabajo de los intérpretes que gozamos. La prueba, estas semanas en el Echegaray y el Cervantes donde siempre esperamos que vuelva, a sus espléndidos cincuenta y los que vengan, Aitana. Reina y médium del teatro, y sus constantes vitales.

*Guillermo Busutil es  escritor y periodista
www.guillermobusutil.es

 

*La primera foto de Aitana Sánchez Gijón la tomé de aquí:

http://www.elcultural.com/imgBd/20170714/ESCENARIOS/img/39882_1.jpg

-La segunda de aquí: 

http://e00-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2017/03/29/14907750471751.jpg

ALFRED CHENEY JOHNSTON: BAILARINA

ALFRED CHENEY JOHNSTON: BAILARINA

Una foto del artista pictorialista Alfred Cheney Johnston. Ella es Helene Costello, 1920s.

JOSÉ LUIS LASALA HACE MEMORIA DE SU TRABAJO (DIÁLOGO RECUPERADO)

JOSÉ LUIS LASALA HACE MEMORIA DE SU TRABAJO (DIÁLOGO RECUPERADO)

JOSÉ LUIS LASALA

"Nunca hubo tan buenos pintores con las ideas tan claras como ahora"

Ha sido uno de los responsables de la Obra Social de Ibercaja desde 1989. Hace balance en la hora de su jubilación y mira hacia el futuro con optimismo.

*[Actualizada 23/08/2010 a las 12:43. Recupero esta entrevista a José Luis Lasala, que ha sufrido tiempo atrás un ictus e intenta recuperarse y volver a la pintura.]

 

 

 
 

 

 
 

 

 
 

 

 
 

 

 

José Luis Lasala, en el patio de la Infanta de Ibercaja, institución que deja después de 21 años para jubilarse.OLIVER DUCH

 

José Luis Lasala (Zaragoza, 1945) fue llamado en 1989 para dirigir una nueva política cultural de Ibercaja. Era responsable de una sucursal de la entidad, y tenía un perfil casi incómodo. "Había sido militante del PSA, me había presentado a las elecciones sindicales en Ibercaja y había sido socio fundador y colaborador de ’Andalán’. Siempre he sido leal a mi casa y cuando me llamaron lo acepté de muy buen grado", recuerda. Se quería renovar "una política cultural que se había quedado trasnochada y falta de compromiso".

Desde entonces han pasado 21 años, y Lasala -integrante del casi legendario y fugaz grupo pictórico Azuda 40- hace balance en la hora del adiós. Dentro de unos días alcanzará la jubilación.

¿Cuál es el balance de estas dos décadas en la Obra Social de Ibercaja?

Yo creo que no ha ido mal. Podría haber ido mejor. ¿Qué ha ocurrido? Que ha habido cosas que en determinados momentos no me han dejado hacer, por diversas circunstancias, y otras que no he sabido hacer, como acomodar iniciativas a la propia conveniencia no solo de Ibercaja sino de la ciudad, abordar no diría mercados, porque estaría mal dicho, pero sí yacimientos de clientes culturales que no hemos sabido tratar. Y aquí me refiero específicamente a los jóvenes?

¿Por qué?

Quizá porque entre los jóvenes hay muchas tribus diferentes conviviendo y no se pueden diversificar los esfuerzos tanto como para dar satisfacción a todas las tribus a la vez, sobre todo en la música.

¿Pasó lo mismo con el arte?

En el arte optamos por un nicho de actividad. Creíamos que había que fijar una política de exposiciones. Hemos tenido en cuenta varias cuestiones. Una ha sido que no debíamos competir con las galerías privadas, era un mundo de negocio que debíamos respetar y lo hemos hecho, y tampoco podíamos invadir el territorio que otras instituciones estaban abarcando. Optamos por realizar exposiciones sobre las vanguardias históricas. Eso sí, siempre hay pequeños cambios?

¿A qué se refiere?

A veces era sencillo y hasta sensato renunciar a la contemporaneidad más rabiosa, y dábamos un paso atrás de 40 o 50 años, y eso nos permitía exponer a Sorolla, Fortuny, que también eran parte de lo que sería después la vanguardia histórica, el pilar de partida. También hemos apoyado al arte aragonés en general y al arte joven.

¿Ha habido varias fases en su gestión?

No ha sido una línea continua, pero no se entendería la historia de la realidad cultural de Aragón de estos últimos veinte años sin el papel que han jugado las cajas de ahorros, a la que luego se han sumado los bancos.

¿Qué ha sido lo que más éxito ha tenido?

Siempre he tenido la teoría de que la exposición más cara en términos absolutos puede resultar el acto cultural más barato en términos relativos. Y una de las más baratas fue una muestra de Pablo Picasso. Muy rentables han sido las exposiciones de Sorolla, o una exposición como la de Kubota, de los kimonos japoneses.

¿Cuáles han sido los éxitos inadvertidos?

Yo creo que hemos sabido tejer un complemento educacional para los niños e incluso para los ancianos con programas didácticos de música clásica, de teatro, de patrimonio, de medio ambiente. Ibercaja se ha comprometido desde hace años a conectar a los escolares con la naturaleza mediante visitas a espacios protegidos, centros de interpretación, etc.

¿De quién ha aprendido más en estos años?

De los compañeros, del amplio equipo de colaboradores: Magdalena Lasala, Gonzalo de Diego, Elena Usán, José María Barceló, Alberto Sánchez, con el que logramos darle protagonismo al cine en Ibercaja y crear modelos y ciclos que utilizan hasta en el Festival de Cine de San Sebastián. He aprendido de la gente exterior, de los creadores. Hay que ser permeable: lo peor que te puede ocurrir es creer que lo sabes todo. Entonces te conviertes en un personaje que produce efectos endogámicos y eso es muy peligroso porque trabajas para ti mismo y no para un proyecto.

¿Un artista que le haya emocionado?

El contacto con la gente y los creadores me enseñó que la mayor gilipollez es el prejuicio. Yo recuerdo que tenía prejuicios: por ejemplo, no podía ver a Joaquín Rodrigo; tuve la oportunidad de conocerlo y me di cuenta de que era un hombre con un impedimento físico que lo hacía muy vulnerable, pero que era una persona y un músico excepcional. Me impresionaron José Saramago, Antonio López, y María Kodama, una mujer deslumbrante que me convenció de que había amado profundamente a Borges.

¿Podemos extraer conclusiones sobre la realidad cultural aragonesa?

A mí me parece excelente. En música clásica, gracias al Auditorio y gracias al Conservatorio Superior de Zaragoza y con todo lo que se programa, es excelente. Zaragoza está en un nivel superior a las ciudades similares de Francia o de Italia. ¿Sabe cuál es el acontecimiento artístico en estos momentos en Milán? ’Goya y el mundo moderno’, que se ha inaugurado y se ha producido aquí.

¿Por qué estamos tan quejosos, entonces?

El fenómeno de la abundancia en actividades culturales se ha debido a la pugna que se produce entre instituciones para realizar una oferta cultural de alto nivel. La competencia fomenta la superación entre los competidores. En Zaragoza, tenemos la Lonja, el palacio de Sástago, el Centro de Historia, el Pablo Serrano, el Museo de Zaragoza, el Paraninfo, Ibercaja tiene la Infanta y el Museo Camón Aznar, la CAI la sala Luzán, etc., y las instituciones que los gestionan se diversifican y se ramifican. Los aragoneses no valoramos a los aragoneses ni lo que tenemos.

¿Cuál es el nivel de nuestros creadores?

Espléndido. La gente joven de Zaragoza y Aragón está en un momento óptimo. Nunca había habido tan buenos pintores con las ideas tan claras: María Enfedaque, Javier Riaño, Eduardo Lozano, Javier Joven, Lina Vila, Mapi Rivera, Pilar Martínez Carnicer, Marta Aguirre, Natalia Laínez, David Latorre, Jesús Bordetas ? Y muchos más.

¿Qué falta entonces?

Lo que ha faltado siempre: un mercado interno consumidor que facilite la trascendencia de esos pintores, de nuestros creadores, desde aquí.

 

*La foto de José Luis Lasala es de Oliver Duch. Esta entrevista apareció en 2010 en Heraldo de Aragón.

DIÁLOGO CON PABLO J. RICO

DIÁLOGO CON PABLO J. RICO

Pablo J. Rico Lacasa (Zaragoza, 1955) regresa a Zaragoza, tras más de un cuarto de siglo dando vueltas por el mundo: Mallorca, Alicante, Nueva York y México, donde ha vivido casi una década. Aquí resume algunas de las actividades y sensaciones de estos años.

-Vuelves a casa tras más de veinticinco años dando vueltas por ahí… ¿Qué significa para ti reencontrarte con Zaragoza?

 Extrañas sensaciones y sentimientos. Ha sido media vida trabajando en el mundo del arte, que es el mío, por medio mundo, valga la redundancia. Han sido más de 300 exposiciones en 22 países del planeta. Regreso no sólo para jubilarme en unos pocos años sino también para morir aquí, es un decir, ojala dentro de mucho tiempo. He elegido voluntariamente regresar a mi tierra y cerrar un círculo virtuoso personal y profesional.

-¿Qué has hecho en estas primeras semanas? ¿Qué sensaciones te ha dado la ciudad?

Caminar, caminar y caminar hasta cinco horas al día. Recorrer la ciudad con los ojos de plato y recordar sin melancolía. También reencontrarme con viejos amigos (literalmente, viejos de aspecto todavía juvenil)... La ciudad ha cambiado mucho, para bien. Ahora es una ciudad más amable. Paseable. Más cálida aun el frio que hace...

-Se te ha visto en el Museo Pablo Gargallo, donde casi empezaste y donde fuiste director. ¿Qué te pareció, qué te pasó por la cabeza?

 Pasé allí unos años muy intensos y felices. Quise entrar de corrido y, por supuesto, el conserje me paró en seco y preguntó dónde iba. Fue un acto inconsciente, automático, como hice durante años. Pero él no tenia por que conocerme ni recordarme. Caí del guindo en un santiamén...

-Recuérdanos, muy someramente, qué has hecho en todo este tiempo lejos de casa.  Por ejemplo: ¿cuál es tu balance en la Fundación Miró?

 En 1992 gané el concurso internacional para dirigir la Fundación Miró en Mallorca. Los primeros meses me tocó terminar de diseñar del nuevo edificio que había proyectado Rafael Moneo y organizar la Fundación. Fui director durante seis años y llegamos a hacer más de 200 actividades anuales, no sólo exposiciones y cosas de arte. En otoño de 1997 me fui a vivir a New York y a trabajar, sobre todo, como productor y curador de buena parte de las exposiciones de Yoko Ono, 15 en total. Luego regresé a España como comisario de grandes exposiciones, digamos, de Estado, con el Instituto Cervantes, Asuntos Exteriores, ICEX, etc. En aquellos años de Comisario independiente llegué a vivir más de 250 días al año fuera de casa, sobre todo en América y Asia.

-¿Y en Alicante?

El Ayuntamiento de Alicante me encargó el diseño y programa museológico del Museo de Arte Contemporáneo de Alicante y poco después me la dirección artística del Castillo de Alicante, un lugar excepcional, con unas vistas increíbles sobre el Mediterráneo y once salas para exposiciones. En tres años hice 42 exposiciones realmente memorables. Luego hubo elecciones municipales y el nuevo concejal tenía otras ideas para el Castillo y me fui. No me veía organizando cenas o justas medievales, por supuesto...

-De manera sencilla, casi como un apunte, ¿cómo ha sido tu trabajo con Yoko Ono, Marina Abramovic, Rebecca Horn?

 ¡Qué decir! Tener la amistad y las complicidades de tres de las artistas más grandes e influyente del arte contemporáneo es un privilegio al alcance de muy pocos. Cada una es muy distinta. Sus procesos de trabajo también. He tenido la fortuna de participar del mundo del arte contemporáneo internacional no sólo con mis exposiciones sino también compartiendo los recuerdos y experiencias de ellas tres y otros artistas igualmente significativos. Se aprende y participa también por ósmosis.

-Volviste en 2000, creo recordar, con Yoko Ono. ¿Es uno de tus mejores recuerdos?

 Sín duda, sí. Regresar a Zaragoza de la mano de Yoko Ono es un lujo, se mire como se mire. Recuerdo a Yoko en la rueda de prensa antes de la inauguración diciendo “He venido a Zaragoza porque me lo pidió Pablo que es amigo mío y cómo no venir a su ciudad que tanto quiere”... Yo lloraba... Fue una gran exposición, de las más completas de Yoko Ono, una de las grandes del arte contemporáneo. Ella la recordó también en su inauguración en el Guggenhein de Bilbao. Tiene tan buenos recuerdos que me ha pedido que hable con las autoridades de Zaragoza y Aragón porque quiere donar una gran instalación permanente aquí. Para mí sería una enorme satisfacción hacer posible este deseo de Yoko en mi tierra.

-Has estado en México mucho. ¿Con quién has trabajado allí?

 Más de nueve años felices e intensos. He comisariado pocas exposiciones pero muy grandes. Acaso la más compleja fue Los Parra-Gironella, una macro exposición de tres generaciones de artistas mexicanos unidos por vínculos familiares. He expuesto a artistas mexicanos en Beijing y en USA, también en Guanajuato y Oaxaca. Y a Valerie Campos, una joven artista mexicana muy brillante con una carrera ya internacional. Pero sobre todo me he dedicado a escribir, he publicado en estos años seis libros, a dar conferencias y seminarios... y sobre todo, a cultivar el arte de la vida...

-¿Quién es Valerie Campos? ¿Qué vínculo tendría con Goya?

 Es uno de los más satisfactorios encuentros que he tenido en mi vida artística. La conocí en Oaxaca   hace unos siete años y de inmediato me fascinó su voluntad de arte y su inventiva, su frescura para ensamblar asuntos goyescos, por ejemplo, con estampas de mangas japoneses e imágenes de ingenuo-perverso erotismo. Parecía la hermana menor de los Chapman... He dirigido cuatro de sus exposiciones y escrito dos libros sobre ella. Valerie debería estar una temporada en la tierra de Goya. Participar en el programa de artistas contemporáneos influidos por Don Francisco...

-¿Sabes qué vas a hacer en Zaragoza? ¿En qué cometidos te gustaría implicarte?

Pues he podido ocupar una plaza provisional de técnico sociocultural  en el Servicio de Juventud tras veinticinco años de excedencia voluntaria como funcionario. Por supuesto, yo quiero terminar mis días como técnico cultural dando a mi ciudad lo mejor de mí y mi experiencia de cuarenta años dedicados al arte y la cultura. Pero no depende de mí... En todo caso, quisiera crear o hacer posible un legado artístico en mi tierra. Tengo una biblioteca de 15.000 libros y catálogos que quiero donar a Zaragoza o a Aragón, también parte de mi colección de arte. Y, si es posible, lograr que algunos de mis amigos artistas y otros creen obras permanentes para esta tierra. Y, desde luego, acabar mis días haciendo lo que mejor sé hacer. Soy un enfermo crónico de Arte...

Trabajas desde hace años en una novela. ¿Qué nos puedes avanzar?

 Después de diez años de documentarme y trabajar los distintos aspectos de esa historia, por fin en enero pasado comencé a escribir. Hasta mayo había escrito 800 páginas en 31 capítulos, pero tuve que parar y solamente tomar notas de acontecimientos de estos últimos meses porque la acción transcurre en tiempo real desde abril. Curiosamente, en febrero decidí que el desenlace final de la novela iba a ser el 30 de noviembre de 2017. Y el final de mi aventura personal como independiente  terminó precisamente esa fecha. El 1 de diciembre me incorporé al servicio activo en el Ayuntamiento. Son esos caprichos y decisiones mágicas del Destino... Es la “biografía” de un libro en concreto que encontré en New York en 1998. Esa biografía, la de sus primeros propietarios y la de un tipo que se parece bastante a mi se trenza durante toda la novela. Los últimos capítulos son de una acción trepidante con inesperados giros. Yo mismo me sorprendo al escribirlos... El libro tiene vida propia.

-Después de andar de aquí para allá. ¿Qué crees que has aprendido, qué te ha enseñado el mundo del arte?

 Todo... y no es una exageración. Creo firmemente que Arte=Vida=Arte... Toda mi vida he intentado ser digno de este mundo de artistas y locos por el arte, ser y estar en el mundo con dignidad artística, es un decir.

-Es morbo casi o pura envidia. ¿Qué relación has tenido con Jessica Lange, un mito del cine y ahora fotógrafa, en todos estos años?

 La conocí en Oaxaca hace unos años. Estaba haciendo fotos con su mítica Leica m6 de un proyecto del que yo era su curador, MATRIA, una antigua casona porfiriana en la que creamos una especie de territorio “arterapeútico” con huerto colectivo y todo. Me pidió fotografiar las instalaciones la víspera del Día de Muertos, en realidad se trataba de un gigantesco altar de muertos en un palacio en ruinas... Le bromeé y me siguió la broma. Por ejemplo, que en todas las casas que he habitado siempre hay una gran mesa en la cocina... Luego vinieron amigos comunes y seguimos riendo y disfrutando de la vida en el Día de Muertos. Jessica es una de las mujeres más fascinantes que conozco y una gran fotógrafa, sobre todo de México y sus singulares tradiciones

-¿Quién o quiénes serían los artistas que más te han impresionado y por qué?

 Además de mis tres superwomen, YoKo, Marina y Rebecca, Xu Bing, el gran artista chino, más influyente y reconocido incluso que Aiwei, auténtico responsable de la explosión creativa en China en los últimos años, del que soy su brother desde hace casi veinticinco años y he hecho con él tres exposiciones y un libro antológico. También el maestro Nagasawa, al que considero mi maestro y amigo, y a Kawamata. Joseph Kosuth seguramente es el artista más brillante intelectualmente que conozco... Richard Serra, al que conozco desde 1984 en París es el más carismático... Y a Chillida lo traté como Aita Chillida, como si fuera un padre. Me dio grandes consejos...

-Creo has tenido un vínculo profesional con la premio Velázquez Concha Jerez. ¿Cómo lo resumirías?

 Es una gran amiga y cómplice desde principio de los 80´. Hemos trabajado juntos en un par de exposiciones y en media docena de acciones en Mallorca, Berlín y New York. Nada más llegar a Madrid desde México cené con ella y José Igés, su compañero personal y artístico desde hace décadas. Ese premio es una justa recompensa a una de las trayectorias artísticas más serias y coherentes del arte español. Concha ha dedicado toda su vida a un arte nada complaciente, nada fácil para el gran público. Pero ha sido fiel y leal a sí misma y al arte experimental. “Insisto, luego existo”...

-Aquí tenemos, ahora en concreto, creo, una sensación un poco pesimista del arte y del universo de las galerías. ¿Interesa el arte, cuál es su función hoy? ¿Estamos más abajo que nunca o solo es un espejismo?

Difícil pregunta y compleja respuesta... El arte siempre es puro optimismo, incluso lingüísticamente. Los objetos y las prácticas artísticas son en realidad prótesis para ver más y mejor, para penetrar más profundamente en nuestras ocultas oquedades, para hacer pensar más intensamente, para reflejarnos o proyectarnos de modo más extenso y detallado, por ejemplo. Son prótesis ópticas, seguramente cuánticas. Y optimismo tiene la misma raíz que óptico. En arte no se puede ser pesimista, eso hay que dejarlo para el resto de la vida. En arte, sólo mirar lejos te salva de la catástrofe...

 

*La foto de Pablo J. Rico es de José Miguel Marco.

EL PAYASO MARCELINO, HOY, EN JACA, CON MARIANO GARCÍA

EL PAYASO MARCELINO, HOY, EN JACA, CON MARIANO GARCÍA

MARIANO GARCÍA: “MARCELINO OBSERVABA EL MUNDO QUE LE RODEABA PARA AVERIGUAR LOS ATAJOS QUE LLEVAN A LA RISA Y LA CARCAJADA”

 

 

El periodista Mariano García analiza en Jaca como Marcelino Orbés se convirtió, desde unos orígenes humildes, en una figura internacional del espectáculo de masas en los inicios del siglo XX.

 La conferencia se encuadra dentro de la programación que Ayuntamiento de Jaca y Diputación Provincial de Huesca organizan para colocar al payaso Marcelino en el lugar histórico que merece. 

La figura del payaso Marcelino sigue centrando la vida cultural de la provincia de Huesca durante todo el último trimestre de 2017. Este viernes 10 de noviembre, será el periodista Mariano García quien analice las claves de su ascenso al estrellato mundial y como consiguió cautivar y ser un referente para leyendas como Chaplin o Buster Keaton. “Era un hombre extremadamente inteligente, un observador nato, un psicólogo especialmente dotado, que observaba el mundo que le rodeaba para averiguar los atajos que llevan a la risa y a la carcajada. A principios del siglo XX, nadie como él supo leer las inquietudes y sentimientos del público infantil”, afirma Mariano. En la conferencia “Marcelino Orbés y la tradición del clown español y europeo” se explicará como el hijo de un peón camionero aragonés de finales del siglo XIX, llega a encumbrarse como un icono mundial del espectáculo con tan sólo 35 años.

 Una radiografía desde sus orígenes y sobre su crecimiento profesional en las principales compañías europeas de la época: el Lockhart en Francia, el Carré en Holanda y el Hengler en Gran Bretaña; haciendo especial hincapié en su etapa de formación, en dos puntales de las artes circenses españolas por donde pasó: el circo Price en Madrid y el circo Alegría en Barcelona. Marcelino, desde la perspectiva de García, no contó con grandes maestros, pero sí fraguó su personalidad artística observando a los más destacados de su época como Billy Hayden, Antonet, Bebe, Pinta, Tony Grice o Foottit.

El payaso es un rol que históricamente ha existido desde la Antigüedad, y este será otro de los puntales de la conferencia: su transformación histórica; la evolución de esta figura en la Edad Media, la transformación que experimenta con la Commedia dell’Arte italiana y finalmente su eclosión como espectáculo de masas con el circo en el siglo XIX. “Marcelino nació, creció y se desarrolló en la tradición del mejor circo europeo del siglo XIX, y permaneció fiel a esa tradición a lo largo de toda su trayectoria artística. Esa fidelidad, unida al tsunami que supuso la irrupción del cine en la industria del entretenimiento norteamericana, explica en buena parte el por qué de su ocaso”, en palabras del propio Mariano.

 Mariano García Cantarero (Guadalajara, 1965) es un periodista con una larga trayectoria, marcada por uno de los periódicos de referencia a nivel nacional en información regional, Heraldo de Aragón; donde Mariano empezó a trabajar en 1986. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra ha desempeñado sus labores informativas en diversas secciones: Deportes, Reportajes, Local y, especialmente, Cultura. Su relación con la figura de Marcelino se remonta a principios de este siglo; sería en 2004, tras una notable investigación cuando logró establecer que el clown Marceline, que alcanzó el estrellato mundial a principios del siglo pasado, en realidad se llamaba Marcelino Orbés Casanova y había nacido en Jaca el 15 de mayo de 1873.

 

PRESENTACIÓN DE SU LIBRO “MARCELINO, EL MEJOR PAYASO DEL MUNDO”

 

Además de la conferencia, Jaca acogerá también este viernes por la tarde (18:30h en la librería Oroel), la presentación del libro que el propio Mariano ha escrito sobre este ilustre jacetano: Marcelino, el mejor payaso del mundo. Una publicación que recopila todas sus investigaciones y descubrimientos de la vida y leyenda de este gran artista.

 

Todos estos actos se engloban en una programación coral organizada por el Ayuntamiento de Jaca y la Diputación Provincial de Huesca donde se encuentran exposiciones, conferencias y proyecciones, cuyo objetivo final es poner en relieve la figura de este ilustre aragonés dentro y fuera de su tierra de origen. Todo ello culminado con una gran exposición que se inaugura este próximo 30 de noviembre en la capital oscense. [Prensa de la DPH.]