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Antón Castro

Artistas

ANITA EKBERG: ALGUNAS FOTOS

Tomo de aquí este retrato de Anita Ekberg, la actriz y modelo sueca.

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La tomo de aquí: 

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Retrato de Peter Basch

Este retrato de Peter Basch lo tomo de aquí: 

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Lo tomo de aquí: http://i62.tinypic.com/2z5q45f.jpg


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1956. La tomo de aquí: 

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ADIÓS AL ACTOR SANTIAGO MELÉNDEZ

ADIÓS AL ACTOR SANTIAGO MELÉNDEZ

"Santiago Meléndez era un hombre de teatro que estaba marcado por la pasión". La frase es de la actriz y directora teatral Cristina Yáñez, pero la asumen otros muchos del colectivo del espectáculo. El actor, escritor y director falleció ayer de cáncer. Fue fundador de Vitamínico, de La Mosca Teatro y Teatro del Alba, y era un creador marcado por la intensidad, la ambición, la energía, la curiosidad, la furia incluso, que se transformaba en la escena.

Santiago Meléndez (Teruel, 1958-Zaragoza, 2017) empezó a hacer sus pinitos en el Instituto Pignatelli y consolidó su vocación en la Universidad de Zaragoza, donde se matriculó en Filología francesa. Con La Mosca, especializada en el mimo, hizo ‘Guernika’, de Fernando Arrabal, ‘El dulce sabor de la canela en rama’ y ‘El alba’. En 1981 fundó Teatro del Alba, una compañía capaz de poner en escena obras muy diferentes y novedosas como ‘Así que pasen cinco años’ de Lorca, quizá el autor que más amaba Meléndez, del que montó ‘Yerma’, los ‘Sonetos del amor oscuro’ o ‘La casa de Bernarda Alba’.

El gran sueño de la escena

Con Teatro del Alba alcanzó momentos de gran teatro: turbulento, oscuro, de indagación, capaz de explorar los oscuros laberintos del alma, de la conciencia y de una sexualidad turbulenta. Ahí están piezas como ‘El rayo de colgado’ de Paco Nieva, ‘La señorita Julia’ de Strindberg, ‘Tierra negra’ y ‘Cantar de bestias’, que eran obras suyas, o aquella función, ‘Severa vigilancia’ de Jean Genet, marcada por una poesía oscura, desarraigada, doliente. "Santiago Meléndez fue toda su vida un luchador. Fue un rupturista, un valiente, un radical, y a la vez era frágil. En su obra podía haber rabia, dolor, desasosiego y candor. Apenas unos días antes de morir me pidió que le tradujera ‘El hombre de la flor en la boca’ de Luigi Pirandelli, el relato de un hombre con cáncer. Quería llevarla a escena. Así era", dice el marionetista Karlos Herrero, gran amigo de Meléndez.

Luis Felipe Alegre, director de El Silbo Vulnerado, afirma: "Santiago Meléndez tenía un apasionamiento difícil de repetir. Quería hacerlo todo porque todo le preocupaba: la puesta en escena, la coreografía, la escenografía, la luz y la dirección de actores. Podía ser un severo director de actores. Sus espectáculos no pasaban inadvertidos. Recuerdo que Francisco Nieva vino varias a veces a ver los ensayos de ‘El rayo colgado’ y estaba fascinado. Le encantaba verlo trabajar y dirigir". "Era un hombre de escena. He trabajado con él en varios espectáculos y diría que interpretaba con una entrega total. Era excesivo en ocasiones. Se apasionaba. Se llevaba el trabajo a casa y al sueño. Alguna vez le dije: “Para, Santiago. Para”. No dejaba de pensar. Recuerdo que quería montar ‘En la soledad de los campos de algodón’ de Bernard–Marie Koltès: me pidió que la dirigiese y él la interpretó con José Dault. Trabajamos juntos en ‘Yo no soy un Andy Warhol’ y ‘Misiles melódicos’: jamás dejaba de darte una réplica. Estaba a tope en escena y podías fiarte de él", explica Cristina Yáñez, directora del Teatro de la Estación.

Fran Fraguas, que trabajó con él en ‘Buñuel, Lorca, Dalí’ del Teatro del Temple, insiste en esa idea: "Santiago era un artista intenso en escena. Él encarnaba a Luis Buñuel y yo a Lorca. Te sostenía la mirada como nadie, te apoyaba, te seguía", explica el actor de ‘Oregón Televisión’. Fraguas, conmovido como muchos de sus compañeros (lo acababa de sustituir en ‘Cabaret Shanghai’, su último proyecto), también trabajó con él en funciones del Centro Dramático de Aragón como ‘Misiles melódicos’ o ‘La vida es sueño’. Desliza un hermoso retrato: "Santiago era brusco a veces. Aparentaba serlo. Parecía negarte el pan y sal, bromeaba sin concesiones, y sin embargo, cómo se preocupaba por ti. Era paternal, delicado. De verdad. Podía decirte con inmensa ternura: “Fran, ahí no se te oye, Fran”. Siempre tenía muchas ideas interesantes".

 

Un rostro en las series

Meléndez trabajó, sobre todo como secundario, en muchas series de televisión: ‘La que se avecina’, ‘Olmos y Robles’, ‘Física y Química’, ‘Águila Roja’, ‘Amar en tiempos revueltos’ o ‘El Ministerio del Tiempo’, entre otras. En ellas mejoró como actor, mitigó su vehemencia y sacó partido a sus personajes. Y también se asomó al cine, quizá en menor medida de lo que hubiera soñado. Por ejemplo, entre otros títulos, participó en 'Just&cia' de Ignacio Estaregui. Sin embargo, su gran sueño –compartido con su compañera y esposa Pilar Molinero, una actriz intensa, de carácter, que murió en 2014; con ella tuvo dos hijas: Lara y Lucía– fue el teatro, algo que nunca abandonó ni como actor ni como director, escritor o productor. Ahí están sus funciones de microteatro o ‘La casa de Bernarda Alba’, que estrenó en 2015.

Cristina Yáñez resume: "Yo creo que nunca se recuperó del todo de la muerte de Pilar Molinero. Yo le veía la mirada perdida, errática, como si estuviera en otra parte. Aunque parecía un hombre expansivo, siempre fue muy celoso de su intimidad". Santiago Meléndez, en un diálogo con Soledad Campo para HERALDOconfesaba: "Me reinvento todos los días. Esta es una profesión muy ingrata e insegura, pero me apasiona". Fue su vida, su delirio y será su mejor recuerdo más allá de la muerte.

 

*Este texto apareció ayer en Heraldo de Aragón.

 

SALÓN HISPANO-FRANCÉS DE JACA

SALÓN HISPANO-FRANCÉS DE JACA

 

I SALÓN HISPANO FRANCÉS DE CÓMIC DE JACA /

 

Ier FESTIVAL FRANCE-ESPAGNE DE LA BD

 

DANIEL VIÑUALES, EDITOR DE GP Y UNO DE LOS COORDINADES EXPLICA:

La iniciativa surgió casi de forma natural. Desde que fundamos la AAAC (Asociación aragonesa de autores de cómic) una de las prioridades fue ver de qué manera podríamos promocionar el cómic aragonés y en dónde. Francia es la industria más importante del cómic en Europa y una de las tres más importantes del mundo, así que, enseguida, vimos que teníamos que acercarnos a Francia y qué mejor lugar que Jaca. La ciudad es perfecta porque es un nudo de comunicaciones importante, con muy buenas relaciones con el sur de Francia y nos puede servir como cabeza de puente para dar a conocer el trabajo de los dibujantes aragoneses. Eses es nuestro principal objetivo. Además, queremos que sea un punto de encuentro entre los dos países, consolidarlo y conseguir que Jaca sea una de las citas importantes del cómic, tanto en Aragón como en el resto de España. Esto ya lo estamos consiguiendo porque tenemos expositores de Aragón, de Madrid y de Valencia y estamos cerrando acuerdos para que tener también franceses.  

En cuanto a la relación de España y Francia, la verdad, es que son buenas. Hay una relación fluida, con grandes autores españoles trabajando para el mercado francés (como Antonio Altarriba o Jaime Calderón, que además estarán presentes en el Salón), pero queremos que vaya a más y, también queremos, que estas relaciones también sean por el Pirineo central. Por eso este Salón queremos que sea reivindicativo de esa línea Somport Sagunto  

   


  

Jaca 2 y 3 de septiembre de 2017

 

El I Salón Hispano-Francés de Cómic de Jaca/ Ier Festival France-Espagne de la BD à Jaca tendrá lugar en el Pabellón de Hielo de Jaca, los días 2 y 3 de septiembre de 2017.

¿Quién es la AAAC?

 

 

La Asociación Aragonesa de Autores de Cómic (AAAC) fue fundada en el año 2015 por José Antonio Bernal, dibujante de EL JUEVES, Daniel Viñuales, dibujante y editor de GP Ediciones, y Juanfer Briones, dibujante.

En la actualidad cuenta con más de treinta profesionales asociados, siendo la referencia del sector en Aragón.

 

Fruto de sus gestiones ha sido el primer stand patrocinado por el Gobierno de Aragón aglutinador de creadores aragoneses de diferentes ámbitos del cómic en el Salón del Cómic de Barcelona, la Feria referente y más importante de nuestro país y una de las mayores de Europa.

 

La AAAC es la responsable de la organización en los últimos tres años de las Jornadas de Cómic de Barbastro, cita que se viene desarrollando en la ciudad del Vero desde 2013.

 

En la actualidad prepara proyectos para el Salón de Cómic de Zaragoza y los Premios TRAN del cómic aragonés además de ser la responsable y organizadora de este I Salón Hispano-Francés de Cómic de Jaca/ IerFestival France-Espagne de la BD à Jaca.

 

¿Por qué una cita así?

 

La Asociación Aragonesa de Autores de Cómic propone con la celebración de este evento en torno al noveno arte abrir una ventana y establecer un punto de encuentro entre autores, editores, libreros, agentes, críticos y aficionados de España y Francia aprovechando la lengua común que nos une, que no es otra que el cómic.

 

Francia como gran consumidora y productora mundial de la industria del cómic (cinco mil trescientos cinco títulos publicados en 2016 entre novedades, reediciones y ensayos sobre noveno arte, con tiradas de  títulos de hasta quinientos mil ejemplares[1]) y España como país de origen de los más de ochenta artistas que actualmente trabajan para editoriales francesas y sede de un buen número de editoriales nacionales que producen para el mercado español álbumes que más tarde se publican en Francia.

Este encuentro será, sin duda, el germen para proyectos transfronterizos basados en la complicidad entre creadores y editores de nuestros países, abriendo mercado y estableciendo contactos y sinergias.

 

Estamos ante una cita que en su primera edición se celebra en Jaca, una ciudad de arraigada tradición histórica como puente entre Occitania y el Reino de Aragón, que viene respaldada por entidades públicas, como el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Jaca y empresas y entidades culturales del ámbito privado como Cultura RSCHuella Digital y el Ateneo Jaqués.

 

 

¿Por qué en Jaca?

 

Jaca, la capital de la comarca de La Jacetania, acogerá el I Salón Hispano-Francés de Cómic/ Ier Festival France-Espagne de la BD.

 

Con un enclave en los Pirineos formidable para despertar el interés de profesionales y aficionados de ambos países, a unos 145 km de Zaragoza y 76 km. de Huesca, accesible por la autovía A-23, y a escasos 25 km. de la frontera francesa, la ciudad de Jaca ofrece, además, un atractivo turístico muy importante. Cuenta con suficientes infraestructuras de servicios y comunicaciones y está preparada para recibir visitantes tanto nacionales como del país vecino.

 

La celebración de este evento en Jaca ofrece también la posibilidad de poner en valor la línea de ferrocarril del Canfranc y la inmejorable ocasión de convertirla en cabeza de un eje de conexión alternativo entre el Mediterráneo y Francia, que lleve por bandera el lenguaje universal del cómic. De esta forma, uniría a través de las vías del tren diferentes eventos como HuescómicSalón del Cómic de ZaragozaFeria del libro y del cómic de TeruelSplash Sagunt (Salón del Cómic de la Comunitat Valenciana) y las Jornadas de Cómic de Valencia, lugares que a día de hoy ya se encuentran conectados por otra infraestructura: la autovía mudejar. Fortaleciendo el ferrocarril, se facilitaría el hermanamiento con  salones franceses que ya se celebran al otro lado de los Pirineos, como el Festival BD Pyrenées en Pau, o el Salon BD de Saint-Gaudens o, el más importante de todos, el de  Angoulême.

 

Se pretende con ello contribuir a que Jaca devenga en destacado punto de conexión y encuentro entre España y Francia y, consecuentemente, con el resto de Europa.

¿En dónde?

 

El I Salón Hispano-Francés de Cómic de Jaca/ Ier Festival France-Espagne de la BD à Jaca desarrollará sus actividades en el Pabellón de Hielo de Jaca.

 

 

Además de tratarse de un edificio emblemático, nos encontramos ante una construcción moderna, accesible y luminosa que cuenta con amplios espacios definidos y bien delimitados favoreciendo, de esta manera, la realización de actividades paralelas.

 

El Salón cuenta con dos espacios bien diferenciados aprovechando las infraestructuras del Pabellón de Hielo:

- un área comercial compuesta por los stands de editoriales, tiendas, fanzines y otros comercios relacionados con el mundo del cómic que compartirá espacio con el área destinada a las exposiciones

- un área de exposiciones que acogerá las presentaciones y charlas programadas

 

El hall del Pabellón de Hielo, cómodo y espacioso, permite la adecuada convivencia de expositores y público independientemente de cuál sea la afluencia, posibilitando la circulación de los y las asistentes entre los stands de venta a la par que éstos admiran las ilustraciones de las muestras que se expondrán.

 

Por otra parte, la sala de prensa se perfila como el lugar idóneo para presentaciones de cómics y charlas.

 

 

¿Para quién y cómo?

 

El Salón tiene una doble orientación: la organización ha trabajado para que tanto el público profesional como el gran público encuentren su espacio. Se han programado diversas actividades que componen, en conjunto, una variada y atractiva oferta para ambos públicos.

Una de las acciones que discurre paralela a ese objetivo es, precisamente, la gratuidad de la entrada para todos los públicos.

 

-          Jaca quiere devenir en el lugar en los profesionales del noveno arte (guionistas, dibujantes, coloristas, entintadores…) establezcan contacto entre ellos y con otros profesionales del sector, incluidos editoriales y distribuidoras, para poner en común proyectos y establecer sinergias de trabajo.

Para ello se van a promover encuentros entre todos los interesados habilitando espacios para ello.

 

-          El aficionado va a tener a su disposición gracias a los stands de los expositores participantes, un buen número de tebeos entre los que elegir para llevarse a su casa. Podrá, además, compartir espacio con autores, pudiendo llevarse dedicatorias, originales o realizar encargos. Sin olvidarnos de las presentaciones que se llevarán a cabo, las charlas que se han organizado, las muestras que se expondrán y los talleres que tendrán lugar

Una parte de estas actividades irán orientadas a los niños y jóvenes.

 

 

 

¿Con quién?

 

Un buen número de autores, editoriales, librerías y fanzines de nuestro país, y de Francia han mostrado su interés por participar en el Salón y estarán presentes con sus stands en el Pabellón de Hielo de Jaca, con especial representación aragonesa.

 

 

 

De la larga lista de autores asistentes destacamos la presencia de:

 

 

Antonio Altarriba (Zaragoza, 1952), reputado guionista, gran teórico y conocedor del cómic en España.

Es autor de El arte de volar (junto a KimNORMA), Yo asesino (junto a Keko, NORMA), El ala rota (junto a Kim, NORMA) El perdón y la furia (junto a Kieko, MUSEO DEL PRADO), entre otros.

Cuenta en su haber con numerosos galardones de Salones de Cómic y premios tan prestigiosos como el Premio Nacional del Cómic, el Premio de la Association des Critiques et journalistes de Bande Dessinée o el Premio de librerías especializadas Zona Cómic.

 

 

Jaime Calderón (1973) es ilustrador, dibujante, profesor de dibujo y fundador junto a Esther G. Punzano la Escola de Il·lustració i Còmic Fem Art.

Autor de Los Caminos del Señor (con david y Lassablière, YERMO) o Isabel,  La loba de Francia (con Gloris, YERMO), entre otros.

Goza de gran éxito en Francia, siendo todo un referente en el país vecino, al igual que A. Altarriba.

 

 

Thierry Gioux (1960) es un dibujante francés, autor de Hauteville House (con Duval y Quet, YERMO), serie aclamada en Francia, abierta, que mezcla el cómic histórico, el western y el steampunk, y que lleva publicados hasta el momento 14 tomos en el país vecino.

La editorial Yermo lo comenzó a publicar a primeros de año en nuestro país.

 

 

 

Editoriales como GP EdicionesTaula edicionesMalavidaJordi Bayarri convivirán el hall del Pabellón con fanzines como Los DiletantesEstafermo o ¡Hey! y librerías como Librería Oroel o Yojimbo Cómics, ofreciendo al público las últimas novedades, material de fondo y publicaciones independientes, tanto en castellano como en francés y promocionando las obras de los artistas asistentes.

Datos de interés

 

El I Salón Hispano-Francés de Cómic de Jaca/ Ier Festival France-Espagne de la BD à Jaca tendrá lugar en el Palacio de Hielo de Jaca, sito en la Avenida Perimetral s/n de Jaca, los días 2 y 3 de septiembre de 2017.

 

Horario:

sábado 12:30-14:00 y 17:00-21:30

domingo 11:00-14:00

 

 

El I Salón Hispano-Francés de Cómic de Jaca/ Ier Festival France-Espagne de la BD à Jaca en las redes

 

  web de la Asociación Aragonesa de Autores de Cómic (https://asociacionaragonesadeautoresdecomic.wordpress.com/)

  web del Salón I Salón Hispano-Francés de Cómic de Jaca/ I Festival France-Espagne de la BD à Jaca (saloncomicjaca.com)

  Facebook del Salón (https://www.facebook.com/SalonComicJaca)

  Twitter del Salón (@JacaComic)

 

*En la foto, Antonio Altarriba por Pilar Albajar.

LANA MATICH PRIVITERA: UN DIÁLOGO

LANA MATICH PRIVITERA: UN DIÁLOGO

“Pinto la realidad para hacer feliz a la gente”*

 

La pintora zaragozana, nacida en 1961 y formada en la Escuela de Artes, lleva más de un cuarto de siglo en Estados. Es acuarelista y le apasionan la arquitectura, el hiperrealismo y los contrastes

 

Lana Matich Priviterq acaba de venir a Zaragoza a visitar a su madre.

 

 

“Cada vez que vengo a Zaragoza no hago más que pasear y pasear y hacer fotos. Quiero captarlo todo. Esta es mi ciudad, aquí nací y fui muy feliz, aquí me inicié en el arte. Gracias a mis padres descubrí el teatro, la danza, la música, la arquitectura. Aunque ya sea norteamericana, porque llevo en Estados Unidos más de un cuarto de siglo, tengo corazón aragonés. Llego aquí y ya empiezo a usar el ico. Segundico. Paseico”, dice Lana Matich Privitera, pintora a la acuarela, que acaba de volver a casa para visitar a su madre y a sus hermanos, uno de ellos el pintor Zvonimir Matich.

-Explíquenos cómo trabaja.

Siempre tomo fotos, muchas fotos, y hago una selección de cosas: paisaje urbano, fachadas, edificios más antiguos del pueblo elegido y alguna iglesia. Y los mezclo con otras cosas, según el fluir de las estaciones. Hago también bodegón. Eso sí, siempre a la acuarela. Es rápida, limpia, eficaz. Me siento muy cómoda con ella. Uso la técnica hiperrealista pero la imaginación también interviene.

--Usted es lo que llamaríamos una pintora de arquitecturas. ¿Por qué?

-Se va a reír. Cuando fui a Estados Unidos me quedé impresionada con la cantidad de edificios tan distintos que hay allí: te encuentras con el estilo Tudor, con el alemán, con el francés… Es como si todos los países del mundo estuvieran metidos en las fachadas y en las líneas de las casas. Aquello me impresionó, las casas son una preciosidad. Así que empecé a hacer retratos y estampas de viviendas para ganarme la vida.

-Aún no ha parado…

-No. Empecé a hacer pueblos enteros. Las calles principales, las iglesias, los palacios, una estación, árboles… Y me divierto. Son como cartografías minuciosas de un lugar. Parto de lo real y a veces invento.

-¿Le encargan la obras, las decide usted?

-De todo. A veces, como me sucede ahora con Middletown y Ellenvield, donde expondré el próximo otoño, me hacen algunos encargos porque han visto mis obras. Me compran piezas originales y también me piden litografías o impresiones de imprenta, láminas. Trabajo mucho: hago medio centenar de acuarelas al año, suelo dar talleres para diez o quince personas y hago demostraciones públicas, a partir de una fotografía, ante 150 o 200 personas.

-¿Qué colores le gustan?

-Me gustan los colores tierra, los colores de la naturaleza. Pero lo que me preocupa siempre es el contraste de luz, eso lo verá en todos mis cuadros. Si hay nubes al fondo del paisaje, verá que hay un estudio exhaustivo de cómo entra la luz. El diálogo de la luz y la sombra es mi auténtico tema.

¿Cómo son sus bodegones?

-De varios tipos. Por ejemplo, a veces aparecen gatos. En Estados Unidos tienen una obsesión con los gatos. Les encantan. Esos cuadros los vendo muy bien. Además coincide que tengo un gato y le gusta posar para mis fotos, así que aprovecho. Como es un gato simpático, las fotos salen tan bonitas que no puedo resistir pintarlo. Sobre el papel, asumo el desafío de sacar toda la piel, sus brillos y sus texturas, y que parezca que la puedes tocar. Es como si fuera casi una pieza tridimensional.

-¿Por qué ese estilo naturalista, hiperrealista? ¿Ha explorado otros o ahí se siente plenamente feliz?

-Soy hiperrealista, sí. A mí siempre me ha gustado el detalle. De pequeña, en Zaragoza, dibujaba hasta arruguitas en la camisa de la gente. Está en mi naturaleza ser detallista y observadora. Algún día, cuando no pueda ver bien, me volveré impresionista o expresionista.

-¿Quiénes son sus pintores?

-A mí me gusta Sorolla. De toda la vida. La claridad, los matices y los temas de Sorolla. El cuadro que más me impresiona es ‘Y aún dicen que el pescado es caro’. El tema social, que es algo que me interesa desde niña, mezclado con maestría cromática y con esos contraluces que usa Sorolla, me conmueve. El asunto del cuadro me da una pena horrible, impacta muchísimo, pero está resuelto con la grandeza del arte. Para mí Sorolla es un maestro.

-¿Alguna otra referencia?

Muchas, claro. Vermeer, los holandeses, etc. Siempre he sido realista y he intentado representar algo reconocible. Lo que me gusta es recrear la realidad para que la gente tenga una buena memoria de su vida. Quiero que las cosas de mis cuadros le traigan recuerdos de otra época, de una atmósfera, de una forma de belleza. Me gusta que mi obra despierte evocaciones en las personas; si son sensaciones agradables, mejor que mejor. Pinto la realidad para hacer feliz a la gente.

 

*Esta entrevista se publicó en Heraldo. La foto pertenece al archivo de Lana Matich.

 

MEMORIA DEL PINTOR XAVIER PRAT

MEMORIA DEL PINTOR XAVIER PRAT

Xavier Prat Riquelme (1957-2007)

Y en otra ciudad también amanece”

 

 

Por Sergio Vila-Sanjuán* 

 

Cuando le conocí solía vestir un poncho como el de Tintín en El Templo del Sol, lo que en la muy progre Universidad Autonóma de los años 70 representaba sin duda un toque de distinción. Quizás por ello desde el principio le vi como alguien diferente, capaz de poner una nota de color, aunque fuera algo estridente, y de fantasía en todo lo que se cruzaba en su camino. Hablaba catalán o castellano con un suave seseo. Intervenía bastante en clase con observaciones originales que revelaban su cultura tan amplia como heterodoxa, y los profesores de la época, gente sesuda y muy politizada, le observaban con desconcierto.

Xavier Prat Riquelme era un personaje intenso, que cultivaba a fondo sus raíces peruanas escuchando valsecitos (Si me alejo de ti/es porque he comprendido/que soy la nube gris/ que nubla tu camino) rodeándose de objetos y tejidos del país, leyendo a Cesar Vallejo y cocinando especialidades como el cebiche o la causa limeña.

Había nacido y crecido en Lima, pero tras la muerte de su padre la familia volvió a Cataluña, de donde procedia: Xavier tenia nueve años en el momento del retorno y su hermano Jordi once. Carles les había precedido cinco años antes para estudiar medicina. Xavier refrescaba regularmente toda la mitología y la nostalgia peruana con sus amigos de aquel país, como el gran traductor de Elias Canetti, Juan José del Solar, y junto a su madre, Joana, quien también guardaba abundante memorabilia en el piso familiar.

Pero Xavi era un hijo de su tiempo, de la agitación barcelonesa de los años 70 y de los movidos tiempos de la Transición: se declaraba anarquista, no se perdía una manifestación y por el apartamento de la calle Creu Coberta que compartía con Jordi, quien siempre mantuvo un desvelo paternal y cuidadoso con una nota de flema británica por Xavi, pasaban las figuras del momento, las de las Jornadas Libertarias del año 77 o del mundo ramblero entonces en plena efervescencia. Durante algún tiempo en aquella casa abierta se conservó con reverencia un mantón, creo que no muy limpio, de Ocaña, rey de la noche de la época, que nadie sabía muy bien como había ido a parar alli (y probablemente es mejor no imaginarlo).

Relacionarse con Xavi era como vivir en una página del Nadja de André Breton. Conocía los sitios más raros de la ciudad, convertía en legendarios los lugares anodinos y, con él, una simple vuelta a la manzana podría deparar acontecimientos formidables y encuentros con los personajes más pintorescos. Te llevaba al bar Marsella de la calle Hospital a beber “el ajenjo de los poetas malditos” y a una taberna ignota de la plaza San Agustí Vell donde servían las mejores cañaíllas de la ciudad.

Durante un par de años frecuentamos el taller de escritura impulsado por José Donoso en Sitges, donde autores noveles nos congregábamos en torno al ya consagrado novelista chileno para leer y debatir nuestros intentos literarios. Allí Xavier topó con un personaje mas imprevisible aún, el poeta peruano Américo Yabar, y sumando la imaginación de ambos cualquier noche podía acabar en una sesión de chamanismo a la luz de la luna o un improvisado recital con los poetas encaramados a la mesa de cualquier restaurante chino. O con el Seat 600 de los Prat sumergido en la fuente de Gran Vía, frente al Hotel Ritz, de donde salimos sin daños.

Xavi escribía versos, que reunió en varios volúmenes pero nunca editó, y produjo también una extensa y variada obra plástica: dibujos y acuarelas con planteamientos surrealistas, figuras extrañamente anónimas y monocromas en escenarios marítimos y monumentales, escenas de amor en paisajes urbanos tocados por la irrealidad, con leyendas como "y en otras ciudades tambien amanece.. esos recuerdos que de ti me quedan". Una figuración erudita e irónica, a ratos con tintes de la pintura metafísica italiana, a ratos con referencia a la “Mujer bajando una escalera” de Marcel Duchamp o a las Tres Gracias de Rubens, en reelaboraciones seriales. Algunas de estas obras las mostró en lugares no profesionalizados como la abigarrada tienda Argot de la calle Hospital, que regía su amigo Albert. Su exposición mas importante tuvo lugar en 1982, organizada por Josep Miquel García en un espacio de la Diputación Provincial de Lleida, a donde acudimos en peregrinación todos sus amigos a acompañarle.

Pintaba entre confettis los bailes que se celebraban en La Paloma o en los locales del Borne, como la sala La Ceca, antiguo espacio de acuñación de monedas del barrio barcelonés. Y más tarde recreó los paseos junto al puerto a mediodia, cuando vivia en el edificio ochocentista y masónico de los Porxos d´en Xifre, con Pitu y los niños muy pequeños en una de las etapas mas estimulantes de su vida.

A pesar de que fue la persona con más talento natural que conocí en mis años de juventud, nunca llegó a profesionalizar realmente sus aptitudes literarias y plásticas. Una extrema sensibilidad defensiva le hacía mostrarse siempre reticente a la hora de enseñarlas y de promocionarse a sí mismo. Pero en los trabajos que realizaba para ganarse la vida tambien se las arreglaba para convertir fragmentos de la realidad mas prosaica en fantasía. Durante un tiempo realizaba globos artesanales y otras maravillas con papel y cartón en un tradicional comercio del barrio de Gràcia. Y luego colaboró en escenografías para películas como Angustia de Bigas Luna o Los Angeles de Jacob Berger, junto al decorador Felipe de Paco. Igualmente desplegó su talento plástico en el atrezzo para la campaña municipal Vine al Mercat, Reina, que le tuvo varios meses frecuentando los mercados barceloneses y haciendo malabarismos con frutas y hortalizas. Se lo pasaba muy bien en este ambiente hortícola.

Era provocador y le gustaba polemizar. Te pinchaba con lo que sabía que podía ponerte incandescente. Se divertía con la dialéctica. Era generoso y hospitalario, sus espaguetis con almejas fueron legendarios.

La experiencia de la larga enfermedad y el dolor marcó un antes y un después, que se tomaba con filosofía. En una visita que le hice al Clínic presumió humorística pero verazmente de que su pancreatitis se había convertido en “case study” para los médicos del Hospital. Seguía escribiendo, se tomaba la vida con calma, la relación con sus hijos Clàudia y Tomàs representaba un gran estímulo para él. De vez en cuando me mostraba sus escritos y me decía que estaba trabajando –finalmente- en una novela. Uno de los poemas que me envió por mail un año antes de morir, pienso que resumía bien su visión del mundo y su posición frente a la vida en esos últimos tiempos. Me gustaría pedirle que subiera a la mesa por última vez para recitarlo, pero como no puedo voy a reproducir algunos fragmentos. Dicen así:

 

 

No hay nada en el dolor que precio tenga;

Valor se supone a los soldados no a la bala

que posterior al fallo ni siquiera enseña;

Se entretiene mucho en el que ha caído

pero en el cuerpo en paz que ya no siente

solo la muerte denota que ha partido

en dos un corazón contra la nada.

 

La sangre y la ceniza están tan cerca

que se tocan en la ordalía pegajosa

como viejos amantes del martirio,

pétalos y espinas de una triste rosa

convertida en sal y vinagre delirante.

Acuérdate que un dolor, estéril, macho

no da nunca frutos al final sino reliquias.

 

Me siento reo en todas la esquinas,

culpable de buscar la paz ajena

a la sombra de las derrotas;

Entonces no sabía ver en el saqueo

lo que hurtar podía a un muerto

y ahora sé lo que no pierdo

en la vorágine necia de la vida.

 

(…)

 

La vigilia me roba la paz para tentarme

y si salgo de ese cáliz es para vivir

el tiempo lentamente como los sabios vegetales.

Rechazo la premura de los buitres

que han hurgado en mis entrañas condenadas

y me abandono a las flores azaleas.

 

No soy un bufón ni un buen acompañante,

tal vez un hombre triste y silente que sonríe.

Mi ojo germinal que mira y deja

que pase la historia asesinada

logró amansar un tiempo tu desastre.

Lo que considero sabio tú lo ves viejo.

Quizás ya habré vivido demasiado,

pero quisiera en ti lo que me resta. 

 

*Sergio Vila-Sanjuán es escritor, periodista, coordinador del suplemento ’Culturas’ de ’La Vanguardia’ y comisario de la exposición de Xavier Prat. La exposición 'Xavier Prat. Y en otras ciudades también amanece', que comprende más de sesenta pinturas y dibujos de este artista, puede verse en el Museo Can Framis/Fundación Vila Casas de Barcelona hasta el 23 de julio. Este texto de Vila-Sanjuán figura en el catálogo. Hoy Teresa Sesé le dedica un extenso y bello artículo.

**Esta obra se titula ’Autorretrato de Xavier Prat’ y está documentado en 1981.

PATRICIA ALMARCEGUI Y LOS SUEÑOS: 'LA MEMORIA DEL CUERPO' (FÓRCOLA)

PATRICIA ALMARCEGUI Y LOS SUEÑOS: 'LA MEMORIA DEL CUERPO' (FÓRCOLA)

 

PATRICIA ALMARCEGUI CUENTA UNA VIDA SOÑADA EN EL BALLET
[Esta tarde, en el Museo de Zaragoza, a las 19.30, en un acto organizado por el Museo, la librería Antígona y la editorial Fórcola, Patricia Almarcegui -viajera, especialista en el Islam, autora de ’El pintor y la viajera’, profesora de Literatura Comparada- presenta su segunda novela:’La memoria del cuerpo’, las memorias de una bailarina que, a los 50 años, recuerda su carrera en la Academia Vagánova, en el Ballet Mariinski, sus funciones, sus amores (Misha, Roman, Kolia, Yuri Alexei) y describe la decadencia del cuerpo y las posibilidades de empezar de nuevo. Es una vida soñada de una mujer que fue bailarina hasta que una inoportuna carrera truncó su carrera. en la foto Anna Pavlova, una gran ’Giselle’.]

Empezó la función. Aunque estaba muy emocionada, no pude ver aún ‘Giselle’ como bailarina sino como espectadora. No podía pensar que un día llegaría a pisar ese escenario. Me fijé en el cuerpo de baile, su sincronicidad era tan grande como la belleza de los cuerpos. Por fin, en la última parte, la música me permitió introducirme como bailarina. Las luces blancas, los tutús largos, el maquillaje de las caras, los brazos largos y pálidos, era todo tan sutil como la muerte. Aquellas pobres muchachas muertas bailaban desde el inframundo. Me fijé en ‘Giselle’, se deslizaba flotando como si el cuerpo le hubiera abandonado y solo quedara el alma. El bailarín la posaba con tanta delicadeza en el suelo que, una vez que la bajó, espiré y mi pecho acompañó el movimiento. Mis piernas se abrieron lentamente y rocé con la rodilla a Misha. No la retiró y yo tampoco.

*De ‘La memoria del cuerpo’. Patricia Almarcegui. Fórcola. Madrid, 2017. 187 páginas. [El libro se presenta esta tarde, a las 19.30, en el Museo de Zaragoza con la presencia de la autora, su editor Javier Jiménez, la bailarina Arantxa Argüelles y Antón Castro. La compañía LaMov bailará algunas piezas.]

 

PEPE BOFARULL EN MORLANES

Pepe Bofarull se pregunta y se 

responde en color y en gesto 

 

El maestro serígrafo, 25 años después, realiza una exposición individual en la Casa de los Morlanes

 

 

 

Pepe Bofarull (Sabadell, 1953) es el maestro serígrafo de Aragón de los últimos 30 años. Así lo han bautizado, entre otros, pintores como Jorge Gay, Pepe Cerdá o José Luis Lasala. Acaba de jubilarse y deja un importante vacío en la reproducción artística. Por eso, poco antes de su marcha, Rafael Ordóñez Fernández, jefe de área de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, le sugirió una antológica de su quehacer serigráfico. Bofarull le propuso otra cosa: realizar una nueva exposición individual de monotipos de serigrafía, un cuarto de siglo después de la última, en la sala Barbasán de la CAI. «Entre otras cosas, porque eso que me pedía ya lo había hecho en el Museo del Grabado de Fuendetodos», dice el artista.

Así se explica ese verdadero ‘tour de force’ que presenta en la Casa de los Morlanes: más de medio centenar de piezas apaisadas, de 60 x 120 mm, que constituyen una fiesta del color, un oleaje de tonos, un torbellino encendido de gamas que tienen algo de partitura de notas, secuencias y temblores. «Esta exposición es mi memoria contemporánea, y está basada en la pintura y en la música. Desde muy joven oía a Jimi Hendrix, Frank Zappa, pero también a Ígor Stravinski, John Coltrane o Miles Davis, pongamos por caso. Todos me han marcado. Del arte aquí hay muchas cosas: lo que he vivido, mi formación, mi evolución. El pop, el infomalismo, la abstracción expresionista norteamericana, y algunas técnicas tradicionales. Para la impresión, he elegido la madera antes que el zinc. Eso sí, es una exposición hecha a mano por completo».

Pepe Bofarull es un hombre cultivado. Es un pensador tranquilo, un lector de ciencia, un curioso y, a su despacioso modo, un teórico. «He robado a todo Dios. Piense que yo he trabajado con Broto, con Gay, con Cerdá, con Cano, con Xavier Grau; conozco de primera mano sus secretos. Es mi mundo. Y aquí están Jaspers John’s, Willem De Kooning, pero también Frank Stella o Robert Rauschenberg. En este trabajo es muy importante el ritmo, el movimiento de la regleta de serigrafía o de la cartulina que extiende la tinta. Hay una búsqueda constante de la armonía, del equilibrio. He usado 40 litros de disolvente y 10 kilos de tinta», dice. Recuerda algo importante: ‘Pregunta sin respuesta’ es el título de este empeño, intenso y apasionado, que ha llevado a término en 2017. «Así se llama una pieza del compositor estadounidense Charles Ives, nacido en 1874 y fallecido en 1954, de apenas tres minutos, una obra sobria, casi atonal, donde dialogan algunos instrumentos en poco más de tres minutos».

El pintor y serígrafo explica su método, cuadro a cuadro. En todos los cuadros realiza un primer fondo inicial, sometido al binomio de control y accidente. Conciencia y azar. Luego interviene con distintas capas de tinta. A veces hasta con cuatro superficies. De cuando en cuando le quedan zonas sin imprimir o veladuras, o emergen, con distinta graduación o intensidad, determinadas figuras, o lo que Bofarull llama «fantasmas». El autor usa aquí el gesto, el arrebato, pero también el dibujo. Gobierna y desgobierna la mano. «He elegido este formato porque es cuanto me dan los brazos. He intentado hacer una exaltación del color. A veces es voluntaria y ha sido dominada por entero, y a veces es accidental. Todo me sirve. Esta es una exposición de la acumulación de capas», afirma. Aún va más allá: «Por aquí han pasado alrededor de 500 personas, nada comparable a las 30.000 de Natalio Bayo en la Lonja. Lo sé. Pero hay varias cosas importantes. Vienen porque les interesa, porque sí, tienen interés y curiosidad, y eso siempre es estimulante. Estoy vivo y estoy aquí. He hecho un esfuerzo gigante y me siento recompensado. Este es un trabajo de taller y, quizá, un autorretrato. No soy moderno, ni lo pretendo, pero soy de mi tiempo. Seguro».

Pepe Bofarrull siempre regala frases. Suyas o de otros. A veces habla en aforismos. Dice: «“Hay que aprender de lo que no te gusta”. Si lo haces también te preguntas por lo que te incomoda y creces. Mi exposición está fuera de la moda, de lo que se lleva, es un mirar hacia atrás. Soy un artesano que, de repente, se presenta en este espacio en un acto de sinceridad.

Pregunta sin respuesta’ estará abierta hasta el 25 de junio».

 

*La foto la tomo de aquí: 

https://joseluiscano.blogia.com/upload/20170426191059-captura-de-pantalla-2017-04-26-a-las-19.04.56.jpg

LINA VILA: 25 AÑOS EN EL ARTE. DIÁLOGO

Lina Vila expone en la sala Goya de la UNED de Barbastro (Huesca) una selección de su obra, agrupada bajo el título ’Vivir, dibujar’, en la que celebra sus primeros 25 años en el arte. Lina fue el II Premio de las Artes del suplemento ’Artes & Letras’. Aquí intenta explicar su trayectoria, su concepción del arte, sus temas, sus vínculos familiares y su comunión, cada vez más constante e intenso, con el paisaje.

-De manera sencilla, a modo de balance, qué ha pasado en estos 25 años en tu vida y en tu obra?

Qué pregunta tan difícil, echar la vista atrás. 25 años son muchos y sin embargo me siento igual de primeriza en muchas cosas, tanto de la vida como del trabajo, que también es la vida. Siento los mismos nervios si no más cuando tengo que enfrentarme a mostrar el trabajo y, de alguna manera, siento como si estuviera empezando en el hecho de vivir. Lo mejor de todo es que mantengo la ilusión. Por todo lo que me ilusiona. Creo que sin ilusión es imposible vivir. Apasionarse por lo que haces y por lo que vives te da felicidad. 25 años de vida te dan experiencias buenas, malas y mejores; becas, premios, lugares, personas,… en ocasiones te preguntas si haces lo correcto, si no hubieras sido más feliz eligiendo otros caminos. Son instantes que se curan cuando tu trabajo te lleva a una epifanía, a un descubrimiento. Aunque es evidente que la vida te enseña, creo que es el arte el que me ha concedido una serenidad importante para seguir viviendo.

-¿Siempre has tenido tan clara tu vocación, tu entrega al arte?

Siempre. Aunque a veces me arrepiento de no haber sido peluquera o de realizar un trabajo por el que las personas sientan una necesidad. En épocas de crisis da la sensación de que te estás dedicando a algo completamente banal o frívolo. Es entonces cuando encuentras apoyo en los libros, la literatura que te cuenta las vidas de otros artistas o de otras personas a las que admiras te hace reafirmarte en tu vocación. Y el privilegio de poder hacerlo en esta época, siendo mujer, con libertad. 

-Empezaste haciendo una obra más feminista y misteriosa, vinculada a tu abuela y su mundo, algo que volviste a recuperar en ’Círculo de tiza’. ¿Qué querías decir y reivindicar a través de ella?

Yo empecé pintando a mi abuela. Me sirvió como modelo para el examen de ingreso de la facultad de Bellas Artes y continué… después se convirtió en mi leit motiv. Vivía con nosotros y no nos despegábamos la una de la otra. Ella me posaba incluso desnuda sin entender muy bien lo que yo hacía porque ella estaba ciega. En Barcelona fui de voluntaria a residencias de ancianos y me parecían escenarios terribles. No entendía que se exiliase a los ancianos en esos espacios, así que poco a poco el tema de la senectud fue tomando forma en mis cuadros y en mis grabados con un deseo de transmitir belleza al espectador y con un deseo de que este espectador se hiciese preguntas y cuestionase sus decisiones… no sé si lo conseguía. Curiosamente en Barcelona tuve unos clientes gerontólogos que compraron casi toda la obra relacionada con esta época.

(En la pieza de los platos de loza de “Círculo de Tiza” quería explicar mi propio círculo de tiza contando varias cosas: por una parte quería dejar constancia del gran avance para la mujer en tres generaciones: mi abuela que era analfabeta y que se dedicaba a servir en las casas del pueblo. Mi madre que tampoco pudo estudiar, que también fue sirvienta y que se dedicó al cuidado de sus familiares; y finalmente yo, que pude irme a estudiar a otra ciudad lo que deseaba y convertirme a pintora. Por otro lado, siempre había admirado las pertenencias de herencia, las casas de mis amigas en las que había una vajilla, un reloj,… objetos que ligaban una generación a la otra y, como yo no tengo hijos siempre me aferraba a estos objetos. De mis abuelos no heredé nada material, así que cree mi propia vajilla heredada.)

 -¿Cómo te ha marcado Barcelona y Alicia Vela?

Barcelona era otra ciudad en ese momento en el que yo estudiaba allí. Era una ciudad abierta, donde se podía ver arte de primer nivel, galerías con exposiciones muy interesantes, seminarios vinculados al arte o a la educación artística,… Yo asistía a todo lo que podía y todo aquello constituyó un aprendizaje fundamental como persona y como artista. Tuve la suerte de conocer personas muy interesantes y de hacer amistades profundas. Alicia Vela fue mi profesora de grabado y me enseñó muchas cosas. Al realizar el posgrado de gráfica rompimos la relación profesora-alumna y nos hicimos amigas y hemos realizado proyectos juntas. Tiene un trabajo muy interesante y a mi juicio poco valorado o reivindicado en esta ciudad.

 -¿Desde cuándo te empezó a interesar tanto la naturaleza, el huerto, los jardines, los árboles?

De pequeña pasé muchísimos veranos en el pueblo, con mi abuela. Pasar tardes enteras en las eras forma parte de mi memoria. Ir al silo a ver pisar uvas, al lavadero a lavar de rodillas y volver en burro… todo eso queda, como te digo, como parte de mi memoria. De hecho diría sin dudar que lo más feliz de mi infancia se encuentra en ese pueblo, Clarés de Ribota, y con mi abuela. Después, mi padre fue el que nos enseñó a apreciar la naturaleza, las plantas, los árboles,… a cualquier matojillo le encontraba belleza. Su huerto era su paraíso. Y aunque en la adolescencia no le prestaba demasiada atención, todo eso va dejando una huella. Él plantó muchos de los árboles del lugar en el que vivo y eso es mi herencia. Ese lugar ahora es mi Tara. Desde que no vivo en la ciudad, esos árboles, esas plantas, esos matojos se hacen cada vez más presentes en los dibujos, pero tampoco sé si esto será así siempre.. quizá vaya a vivir a otro lugar y un nuevo entorno se acabe imponiendo… 

-¿Cómo mezclas o conjugas tu intimidad, tu pulsión, tu condición de mujer con el paisaje exterior?

Creo que uno crea desde su condición de hombre o de mujer sin planteárselo demasiado, de una forma natural. Es evidente que, como soy mujer, me expreso desde la mujer que soy. Pero sí que reivindico continuamente a la mujer en mis clases, charlas, cursos o talleres. Intento que los alumnos conozcan también la otra parte de la historia. Es algo que está en mi día a día y que pongo en valor en mis clases. Me da mucha pena que solo se conozcan los grandes nombres y sean siempre de hombres… y que en las escuelas de infantil y primaria solo se esté trabajando con Miró y Picasso, por ejemplo.

 -Hay en ti un fogonazo de inquietud permanente. De amor y temor. De silencio y sombra. ¿Es el tormento materia de inspiración también o está ahí y no es fácil rebasarlo?

El tormento está siempre ahí. Es la vida. No hay luz sin sombra. Admiro a esas personas a las que nunca les ha ocurrido nada grave o malo y no tienen esa sensación constante de incertidumbre o de inquietud. No es mi caso. La vida me ha dado mucha felicidad pero también mucho dolor. El dolor no es mi inspiración. Y aún tratando de hacer algo hermoso, también en la belleza está presente, con fuerza, la fugacidad. En todo caso, el dibujo me hace, cada día, olvidarme de ello por unas horas. Es mi mindfudness. 

-¿Qué es lo mejor que te ha pasado en estos años?

Lo mejor siempre es lo bueno de la vida. El amor, los viajes, las comidas en la hierba con amigos, el gran placer que te produce aprender algo, oír los ruiseñores que cantan ahora mientras te respondo… y también lo mejor es que, con altibajos, por suerte me he podido dedicar a lo que siempre he querido hacer, pintar y enseñar a apreciar el arte. He podido vivir en otros lugares, disfrutar de becas que me han formado y conocer personas extraordinarias que se han quedado conmigo. 

-¿Qué ocurre en tus talleres de arte? ¿Qué te han aportado?

De lo que más orgullosa me siento es de que a las personas que asisten a mis talleres se les abre un mundo artístico y personal. Conocen otras maneras de vivir y se transforman en personas más abiertas y con un pensamiento más independiente. Es muy gratificante comprobar como cualquier persona desde los 3 a los 90 años puede aprender y disfrutar del arte, y ver cómo les hace crecer su autoestima, fundamentalmente a las mujeres. También es muy importante lo que ellos me aportan, ya que mi trabajo es muy solitario y es en los talleres, a través del contacto con los alumnos, dónde yo misma aprendo de la vida. Muchas de estas personas son ya mi familia puesto que llevamos juntos más de 20 años…  

Has hecho muchas cosas estos años. Pintura, grabado, ilustración... ¿Te sientes más cómoda en alguna de ellas o son disciplinas que te estimulan por igual?

Todo lo que me hace aprender me gusta y en función de lo que quiero expresar me acerco a una técnica u otra, aunque siempre me considero dibujante. El grabado me apasiona porque tiene un componente de sorpresa que me excita mucho. La ilustración es un reto porque sueles partir de un trabajo previo que pertenece a otro creador y este se tiene que ver reflejado en tus dibujos. Hay muchas técnicas que todavía me gustaría experimentar y que supongo que irán llegando de manera natural, aunque creo que soy cada vez más amanuense.

 -¿Cómo has montado la muestra de Barbastro? ¿Vendrá a Zaragoza?

Clara Abós, de la UNED de Barbastro me propuso exponer en la sala Francisco de Goya y, como se cumplían 25 años de vida profesional yo quise echar la vista atrás y hacer un breve recorrido por las que yo considero las etapas más importantes de mi trayectoria y recuperar algunas de las obras que, habiendo sido creadas en diferentes épocas, se habían quedado en un cajón o en lo alto de una estantería del taller y, sin embargo, verlas de nuevo, me produjo una sorpresa y un descubrimiento. De la muestra de Barbastro vendrán a Zaragoza cuatro grandes piezas que formaron parte de la instalación “Un jardín para Petronila” en el Museo de Huesca, comisariada por Chus Tudelilla. Estas piezas junto a otras de reciente creación serán mostradas a partir del 6 de junio en la galería “La Casa Amarilla”. 

-¿Qué obras has recuperado que no se habían visto?

Grandes paisajes de acuarela y animal de la serie “La boca del Lobo”, algunos dibujos y pasteles de huertos de la serie “Flora y Fauna” que no se expusieron en la Aljafería y una serie de grabados.

 -¿Tienes la sensación de que eres una artista cada vez más realista y vinculada con la tierra?

Pues ahora que tú me lo preguntas y lo reflexiono quizá sea así. Quizá sea la edad. No lo sé. Creo que no tengo la perspectiva suficiente. Lo que sí sé es que cada vez me siento más libre para hacer lo que me apetece hacer, fuera de gustos o modas o requerimientos externos… pero el trabajo depende de épocas y nunca se sabe hacia dónde vas a ir, lo siguiente que tendrás necesidad que expresar o de qué manera lo harás.

 

*La foto la tomo de su página web.