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Antón Castro

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ROBIN WRIGHT. PLENITUD Y TALENTO

ROBIN WRIGHT. PLENITUD Y TALENTO

Una de las grandes actrices del momento. Deslumbró con ’La princesa prometida’ y ahí sigue, tan bella como siempre, tan irresistible y talentosa, pura personalidad. Una de las grandes a las que quizá le falten dos o tres películas espléndidas...

DIÁLOGO CON DANIEL CANOGAR

DIÁLOGO CON DANIEL CANOGAR

Daniel Canogar: “Hoy se hace realidad un sueño”

 

Sikka Ingentium” es el último trabajo de Canogar, una producción del Museo Universidad de Navarra que cuenta con la colaboración de la Fundación Aquae

 

 "Gracias por dejarme hacer realidad un sueño, Sikka Ingentium. Hoy es un día muy emocionante para mí, la llegada a una meta después de tres años de trabajo intenso, junto con mi director técnico, el ingeniero Diego Mellado, y el director musical, el artista y compositor Alexander MacSween”. Así comenzaba la rueda de prensa Daniel Canogar, quien destacó que esta obra supone un homenaje a un soporte audiovisual hoy en extinción (el DVD), a una época que ya pasó y al gusto que todos tenemos por el cine. “Porque quien no recuerda su pasado, ha perdido la identidad y no sabe de dónde viene ni a dónde va” sentenció en su afán constante en su trayectoria profesional por perpetuar la memoria.

 

Los más de 2.400 DVD’s que componen la escultura están colocados en la pared de la sala principal del Museo Universidad de Navarra. Se trata de una instalación en forma de nube enorme, con más de 18 metros de base y 3 metros de altura. “La forma que el conjunto adquiere evoca al cúmulo de información que se instala en la red, en internet, en las redes sociales” y critica así el exceso de imágenes que actualmente generamos, el modo que empleamos para reproducirlas o los soportes donde las almacenamos, que enseguida quedan obsoletos, por lo que “son imágenes que nada perduran, solo circulan”, afirmó parafraseando a Joan Fontcuberta, con quien dijo compartir esta visión.

 

En Sikka Ingentium, Canogar se convierte en “arqueólogo y cineasta”, pues ha creado su propio guión, con una narrativa no lineal, que da como resultado una película de 30 minutos hecha con fragmentos de las películas grabadas en esos discos del pasado. “No hay ninguna película repetida; unas son producciones de Hollywood, pero también está presente el cine nigeriano, el chino, el europeo, el español… Elijo fragmentos para crear series: las caras que personalizan esta industria cinematográfica, las explosiones de coches como escenas recurrentes, los caballos por su presencia en la gran pantalla desde el western hasta la actualidad, entre otras.”

 

La producción audiovisual está compuesta 7.500 capas, que se proyectan en cinco videomappings sobre la superficie de esta gran escultura de 18 metros. La composición sonora trabaja sobre 14 pistas de sonido. Y como los anversos de los DVD’s actúan de espejo, la pieza tiene una segunda versión, si se contempla el reflejo que los discos generan sobre la pared de enfrente. “Esta otra imagen de la escultura me gusta también porque para mí representa, de una manera abstracta, nuestro cúmulo de recuerdos, convierte la obra en una experiencia sensorial y en una reflexión sobre el gusto del ser humano por aquello que produce reflejos, brillos y deseos, desde la edad primitiva y el fuego de las cavernas hasta los destellos de Hollywood”.

 

Las carátulas de los discos son también parte de la exposición. Pueden verse en el corredor expositivo que precede el acceso a la sala, de modo que los visitantes podrán conocer con qué películas se ha compuesto la obra, “elegidas no por lo que contienen, sino porque estaban siendo consideradas ya casi como una basura, un dvd a desechar. Me gusta recuperar algo a punto de extinguir y darle una nueva vida, un uso contemporáneo”.

 

Por su parte, el director general del Museo, Jaime García del Barrio, ha agradecido la importante colaboración de la Fundación Aquae, que ha hecho posible esta obra, y ha anunciado que habrá un segundo trabajo de Canogar para el Museo Universidad de Navarra, “a partir de ahora, Daniel comienza a trabajar para el programa de creación artística del Museo, Tender Puentes. Cuando termine su estudio y nueva producción, podremos presentar otra exposición del artista y editaremos una publicación con los resultados de éste y de su futuro trabajo”.

 

La exposición estará vigente en el Museo Universidad de Navarra, en Pamplona, hasta el 15 de octubre de 2017.

*Estas declaraciones son por cortesía de Elisa Monserrat del Museo de Navarra.

RETRATO DE EDUARDO SALAVERA

RETRATO DE EDUARDO SALAVERA

RETRATO DE EDUARDO SALAVERA

 

[Más de 300 personajes recordaron, en la sala Luzán, Al pintor del color, de la luz, del paisaje y del Ebro]

 

Antón CASTRO

1. Eduardo Salavera (Zaragoza, 1944-2016) fue un pintor rodeado de amigos. Y el cuaderno ‘Homenaje a Eduardo Salavera’, de entrada, es un retrato de grupo con un artista que ha dejado huella. A todos nos mejoró la vida con su siembra de afecto, ingenio, compromiso, libertad y talento.

2. Fue un pintor pintor que disfrutó del oficio y de la resolución constante de problemas estéticos. Fue un artesano de la mancha, de la pincelada, del sueño y del esfuerzo por encontrar un espacio propio esencialmente humano, habitado por el sentimiento, la belleza y la hondura.

3. Fue un creador luminoso y apacible que encontraba sus paraísos en el estudio a cualquier hora.

4. Fue un pintor de la luz, del paisaje, del Ebro y sus mejanas y sus florestas, del mar y del Mediterráneo. Fue, a su delicada manera, un pintor de agua.

5. Fue un pintor que se afirmaba en la historia de la pintura, que vivía en la emoción permanente, en la lentitud. Meditaba, aprendía y se reconocía en los demás. Dialogó con sus antepasados y con sus contemporáneos con una sonrisa en los labios. No hablaba mal ni de su sombra.

6. Fue un pintor del color, de la sorpresa, del fuego, de la tierra sedimentada. Aragón en todas las estrellas: Aragón lanzado como un cohete hacia el mundo. Lo universal es lo local sin paredes, como dijo Miguel Torga. Y así, desde su calle, sus rincones, sus bares, se empieza a pertenecer a la tierra entera. Así lo hacía Eduardo, con infinita suavidad.

7. Fue un pintor que entendía que el arte es un acto de transformación  íntima y colectiva. Y puede ser un ejercicio de puro deleite y un torbellino de transgresión.

8. Fue un pintor de Zaragoza, la ciudad que sentía suya, que recorría a cada instante y en la que se reconocía clásico y moderno. Zaragoza era su lugar, su puerto de paz, su faro necesario, el remanso de las invenciones y la hospitalidad, y una ventana inmensa abierta a todos los horizontes. La ciudad de sus ciudades.

9. Fue un pintor honesto, humilde, dispuesto a admirar antes que a denostar. Para él cada cuadro era un combate, una tentativa y una prueba decisiva. La claridad empezaba por el estado lúcido de su corazón y de ahí le pasaba a las sienes y a los dedos.

10. Fue un artista de la acuarela. Alguien que sabía mirar con el vértigo de quien abraza con los ojos la naturaleza y sus conciertos. Atrapaba al vuelo la sabiduría y el orden.

11. Fue un pintor que, en vísperas de su adiós inesperado, cumplió un sueño: expuso en la Lonja. Lo hizo con absoluta plenitud y la llenó de música. A veces, aun ahora suena el jazz de sus lienzos. O los pájaros que huyen de la enramada en forma de melancolía.

12. Eduardo está aquí, en el libro. Está en nuestra memoria. Con sus múltiples detalles: refinamiento, ironía, intención, conciencia y sensibilidad.  Está en la poesía visible e invisible de su pintura, que es, como él deseaba, un espacio imaginario y mítico, el territorio Salavera, el país de la generosidad y de la ternura estremecida.

13. Eduardo Salavera habitaba la inspiración incesante de una pasión serena que fluía en el silencio como un río. El Ebro, el Huerva, el Gállego, los ríos de su vida y de la nuestra. Los ríos de la materia viva de la creación.

14. Eduardo Salavera fue un gran conversador, un enciclopedista del capazo a la intemperie, y nos dejó recados y mensajes por todas las esquinas y en las alas del cierzo.

15. Descansa, vuela. Rebélate a tu modo. Sé libre. Agigántate en la noche de los tiempos. Pinta, Eduardo, pinta los secretos de la eternidad. Seguiremos muy atentos.

 

*Este texto fue leído en el homenaje, en la Cai Luzán, a Eduardo Salavera. Y se publicó en 'Heraldo' el pasado viernes. Es para Nieves, esposa de Eduardo, sus hijos Daniel y Francisco, y para sus amigos.

**Autorretrato de Eduardo Salavera.

 

 

ADIÓS A ALBERTO CARRERA BLECUA

ADIÓS A ALBERTO CARRERA BLECUA

LA AVENTURA DEL SOÑADOR INDOMABLE

 

 

Hace unos días, en la inauguración de Javier Sauras en el Museo Pablo Gargallo, me crucé con Alberto Carrera Blecua en la plaza de España: hablamos de su cuñado Javier Carnicer y de su impresionante exposición sobre Goya en el Museo Goya-Ibercaja en noviembre de 2015, y dijo: “Ahí lo di todo. Incluso mis monstruos”. Nos mandamos varios correos hasta hace unos días y Alberto me envió un boceto de su obra ‘Duelo a garrotazos’ con uno de esos textos apasionados que le retrataban: una tormenta de afecto, de sensaciones y de recuerdos. Alberto Carrera Blecua ha sido siempre un espíritu libre, un artista irreductible, un soñador que se atrevía a pensar, a buscar y a desgranar, vuelto materia y aventura, su romanticismo, su emotividad y su rebeldía. Y también eso que adivinó en él Antonio Saura: “un trasfondo existencial”, el drama de vivir en la pintura, la tentativa de pintar la vida y sus temblores. Era un buscador inconformista, laborioso e indómito. El arte ha sido la razón de su vida: el arte, el amor, el erotismo, la pasión por la mancha y la gestualidad. Unía a su energía telúrica el arrebato lírico. Ha sido un pintor terrenal, de azules, ocres y negros, dispuesto a volar. A extraviarse. Y ha sido un artista de taller: ahí, con todos los elementos –y con sus materiales: el óleo, las resinas, los pigmentos, las arenas, las ceras, el acrílico…-, se sentía feliz y se lanzaba al combate, a la búsqueda, al placer. Ha vivido en su ciudad, en Estados Unidos, en Francia y en Italia, y halló su refugio en Alcanar. Su refugio y un jardín cerca del mar. Si su muestra sobre Goya fue ‘un tour de force’, su antología de 2007 en la Diputación y en el Museo de Huesca marcó otro momento de gloria, y no lo fue menos, en 1988, aquella gran aventura de la imaginación que era ‘El viaje’ y que convirtió Huesca en la capital de los sueños.

 

*Este texto aparecía ayer en Heraldo de Aragón.

BLANCA RESANO HABLA DEL MONTAJE 'YO SOY COCO'

BLANCA RESANO HABLA DEL MONTAJE 'YO SOY COCO'

ENTREVISTA. BLANCA RESANO. Actriz y directora teatral.

 

 

“Para Coco Chanel, una pasión

es lo que da sentido a la vida”

 

“Coco Chanel fue una postmoderna,

una adelantada, una mujer de otro tiempo”

 

La directora teatral dirige un montaje escénico en el Principal sobre la gran diseñadora de moda

 

Antón CASTRO / Zaragoza

“’Femmes’, una prestigiosa revista de moda parisina, le encarga un trabajo sobre Gabrielle Chanel a la periodista Ángela Menéndez. La publicación cumple 46 años de existencia, los mismos que hace de la muerte de Coco Chanel. Ángela aceptará el trabajo posponiendo una vez más decisiones personales, inmersa siempre en un mar de incertidumbre y de prisa. Al sumergirse en la investigación, la veterana periodista se encontrará con el fantasma de Coco, este le ayudará a comprender algunas cosas esenciales para su vida. Será el espíritu de Coco quien le recuerde a Ángela lo que significa ser una mujer capaz de hacer siempre lo que se proponga”. Así resume la directora teatral Blanca Resano el argumento de la obra ‘Yo soy Coco’, que ha escrito Susana Martínez y que se representa hasta el domingo en el Teatro Principal por el colectivo Plataforma de Actrices para la Escena. 

¿Por qué Coco Chanel?

Porque me enganchó su historia de vida, muchísimo. Admiro profundamente a las personas que no teniendo nada lo consiguen todo. Porque gracias a la existencia de mujeres como esta, se liberaron muchas otras, las que vivieron en su tiempo y las que vinimos después. Si no hubiese sido por ella, ¿dónde estaríamos? Y también me interesó porque murió en 1971, cuando nací yo. 

¿Qué sucedió en ese viaje suyo a París, poco antes de iniciar el montaje?

Que me fui para recorrer el camino que ella había hecho y así poder ver en qué se había convertido lo que construyó Coco. Quise pisar los espacios en los que ella estuvo para entenderla. Reconstruir los hechos, sus hechos. Y fue muy sorprendente, porque, aunque no se lo crea, perdida por París, fui a parar a la ¡Rue Cambon!, la calle de su tienda de sombreros abierta en 1910. Buscaba a Coco pero fue ella la que me encontró a mí.

 

¿Cómo ve al personaje en términos de rebeldía, personalidad e importancia en su época?

Fue una postmoderna. Una mujer de otro tiempo. Por eso hizo lo que hizo. Lo suyo no fue rebeldía exactamente, sino que su cabeza, su manera de ser y de pensar estaba por delante. Una Adela, como diría Federico García Lorca (aludo a ‘La casa de Bernarda Alba’), simplemente una adelantada. Ese tipo de personas construyen la historia de la humanidad, porque van siempre un paso por delante, para lo bueno y para lo malo. Ellas lo viven y lo sufren todo antes que los demás. 

¿Fue una mujer entre hombres y, en el fondo, una solitaria?

Estuvo sola desde siempre. Sin familia desde donde proyectarte. Sin origen es difícil encontrar un sitio donde reunirte o encontrarte para compartir la vida con los demás. Por eso acabo sola, porque nunca estuvo con nadie o, mejor dicho, nunca nadie apostó por quedarse con ella. A las personas que van un paso por delante hay que seguirlas rápido y, si no es así, ellas acaban marchando solas, porque no pueden pararse a esperar. No pueden.

¿Cuál es su lección para hoy?

Que se puede hacer siempre lo que se desee hacer. Que te puedes reinventar tu propia historia cuantas veces sea necesario. Que todo lo malo tiene algo bueno que te gustará. Que una pasión -para ella fueron sus vestidos, su oficio- es lo que da sentido a la vida. Que solo hay tiempo para amar y para trabajar, no hay tiempo para nada más…

¿Cómo es la pieza, por qué tiene algo de puzle?

Es una comedia ligera, de escenas rápidas. Sí, puede ser que sea como un puzle, sí. Porque jugamos a ir uniendo piezas para que poco a poco todo tenga sentido. Al final entiendes a Coco por lo que hizo, pero también comprendes lo que sigue suponiendo para las mujeres de hoy en día trabajar y dar sentido a sus vidas. 

¿Tiene para usted rincones sombríos esta mujer?

Tiene rincones de mucha soledad. Sinceramente, en tiempos de guerra, creo que ni yo misma sé de lo que sería capaz de hacer para sobrevivir. No me creo que fuese colaboradora de los nazis, creo que simplemente trabajo todo el tiempo para subsistir. De vestidos pasó a hacer uniformes, yo también lo hubiese hecho. Y amantes tuvo muchos, afortunadamente para ella, porque fue una mujer libre para decidir con quién acostarse. Eso lo han hechos los hombres toda la vida y nunca se les ha cuestionado nada; más bien al revés, ¿no cree? 

¿Qué significa este segundo montaje de la compañía? ¿Ha sido más fácil, más laborioso, tiene mayor compromiso?

Nunca es más fácil, por lo menos para mí. Estos son mis hijos… y por eso cada uno me cuesta un poco de lo que soy y de lo que tengo. El compromiso cada vez es más alto, mayor, porque el miedo cada vez es más fiel a mí misma, con lo todo lo que hago y por lo que lo hago. Amo mi profesión con todo mi ser, hace años que no he hecho otra cosa que teatro, pero como Coco, yo también me reinvento y eso es costoso la mayoría de las veces. Pero pese a la dificultad de todo, también digo como ella: “Que me dejen la tumba abierta para poder subir al cielo y hacerles, en mi caso, comedias a los ángeles”.

Susana Martínez, guionista con Eva Hinojosa de ‘Reinas’, la obra anterior, es la autora de la obra teatral. ¿Cómo se ha entendido con ella? ¿Cómo explica su trabajo?

Con Susana Martínez me entiendo a la perfección. Desde el principio hemos trabajado muy unidas. Yo le atropello con mis visiones y ella las transforma en palabras, palabras exactas muchas veces a lo que yo he imaginado. Es una mujer más que trabajadora y con un rigor absoluto. Se documenta y estudia mucho. Consigue llegar a tener una destreza asombrosa a la hora de crear los diálogos de los personajes en base a las ideas de las que partimos en todas nuestras conversaciones. Estoy muy contenta de contar con ella por segunda vez en esta nueva aventura.

¿Podría explicarnos cómo han sido el trabajo y la implicación del colectivo Plataforma de Actrices para la Escena?

Las actrices de la Plataforma son, en parte, las mismas que ya estaban desde el comienzo y algunas que se han incorporado con Coco. En esta ocasión realizan un trabajo diferente a ‘Reinas’, muy distinto. Es una propuesta complicada, sobre todo para las cinco Cocos que defienden un personaje compartido y coral. Las otras cinco actrices encarnan personajes muy actuales y tanto unas como otras deben jugar con el ritmo del espectáculo, rápido e intenso. Creo que es un trabajo arriesgado y comprometido en el que cambian de registro interpretativo al servicio de la comedia.

 

LA FICHA

‘Yo soy Coco’. Dirección: Blanca Resano. Texto: Susana Martínez. Plataforma de Actrices para la Escena. Teatro Principal: hoy sábado, 20.30 y domingo, 18.30.

DIÁLOGO CON EL ESCULTOR JAVIER SAURAS

DIÁLOGO CON EL ESCULTOR JAVIER SAURAS

“No he querido hacer una exposición antológica aunque que se acuerden de ti para ofrecerte esta sala es algo muy grande. Es el museo Pablo Gargallo y Pablo Gargallo es un icono no solo para Aragón, es un icono de la escultura universal. Cuando me formé en los años 60 lo tenía muy presente porque como hice la carrera en Barcelona y en Barcelona hay tanto de Pablo Gargallo… Cuando te ofrecen esta sala te sientes bastante abrumado y orgulloso al mismo tiempo. Podían haberse acordado de mí y también no haberse acordado”, explica el escultor e inspector de educación Javier Sauras, que acaba de inaugurar una de sus exposiciones más importantes en las tres salas del Museo Pablo Gargallo: 'Sicvt Lvna Perfecta. Sculpturae MMXVII'.

AC: No es una antológica, pero ¿cómo definirías la muestra?

R: Es sobre todo una exposición de obras recientes, pero he querido poner algunos pellizcos del pasado. Algunas referencias al pasado, casi guiños. Lo que sí he hecho es algo que para mí tiene mucha relevancia, todas las piezas de hierro fundido que tengo son de Averly. Y ya sabes que yo a los Averly y a Doña María, su propietaria, los he apreciado muchísimo. Son todas de Averley y todo lo de Averly lo he puesto junto en la primera sala.

AC: ¿A qué años corresponden estas piezas?

R: No son recientes. Hay desde principios de los 80 hasta 2003 o así. Luego la empresa empezó a decaer, hubo ahí muchos asuntos y conflictos…

AC: Si tú me tuvieras que decir qué escultor eres o qué escultor has querido ser, ¿qué me dirías? ¿Qué te ha preocupado, la línea, la curva, el trabajo?

R: Para mí la escultura tiene un aspecto filosófico y espiritual muy grande. No en vano, el arte funerario está apoyado en la arquitectura monumental y en la escultura. A mí siempre me ha interesado la forma exenta y la forma exenta en un espacio, a ser posible grande. Casi siempre he tenido aspiración de hacer algo monumental, de hacer trabajos pensando en tamaños grandes. Y luego está la depuración geométrica, además yo creo que se puede encontrar mucho sentimiento en el arte más ascético.

AC: ¿Has disfrutado mucho del taller?

R: Muchísimo, además escribo sin parar. Tengo un cuaderno de taller que no se acaba nunca y es mi desesperación porque no consigo nunca pasarlo a limpio. En ese cuaderno hay poemas, reflexiones, ensayos o embriones de ensayo. He escrito bastante sobre el arte.

AC: ¿Y cuál ha sido tu obsesión en cuanto a la figura?

R: Me ha interesado mucho el reto del relieve. Porque el relieve es una parcela de la escultura en el que la gente no se fija mucho, pero técnicamente es muy difícil. Y cuanto menor es el relieve, más bajo, más difícil es, porque ya llega a tener unas coincidencias con el dibujo muy grandes. En esos casos hay que hacer mucho esfuerzo para que el dibujo tenga coherencia.

AC: ¿Esta sería tu exposición más importante o especialmente emotiva?

R: No sabría decirte. Aparte de que me da bastante vergüenza y me da bastante vergüenza dar explicaciones, cada vez que expongo es el último momento. No querría pensar en un aspecto más oscuro que tiene para mí exponer a los 72 años. Yo le veo las orejas a muchas cosas.

AC: ¿Tienes la sensación de que es algo especial para ti, primero en este lugar, en este espacio…, algo parecido a una culminación?

R: Para mí Gargallo es el padre de la escultura contemporánea con Brâncuși. Pero sí, en ese sentido es muy especial. Y claro es que es un escultor español con una gran dimensión internacional. Todo ello, mi trabajo, su obra, el momento tan particular, todo ello, insisto, hacen más especial esta muestra.

 

JORGE SANZ, EN PLENITUD

JORGE SANZ, EN PLENITUD

 

Anoche Jorge Sanz bordó su función ‘Tiempo’ en el Teatro de las Esquinas. Estuvo inspirado, preciso, se sintió a gusto ante un público entregado desde los primeros instantes. En una pieza de 90 minutos exactos, los últimos de la vida de un hombre, el personaje Jorge Sanz, desde una silla de ruedas, da rienda suelda a sus obsesiones, critica a la sociedad actual y encadena con humor (a menudo negro: no se escapa ni la familia real ni el caso Nóos) e ironía sketches e instantes ácidos en una función que exige un gran esfuerzo de tensión, concentración y resistencia física (con momentos especiales como la coreografía con canción francesa de fondo o la tauromaquia) al actor, que se halla en uno de los mejores momentos de su carrera.

Jorge Sanz decía, al final de la función, en los camerinos, que había sido muy feliz, que tenía la sensación de que todo había ido a las mil maravillas, que había sido una de esas funciones donde se percibe la plenitud y la identificación del actor y el público, que, por cierto, le ovacionó con entusiasmo durante mucho rato. Esta obra está dirigida por Ramon Fontseré. Estos días, además, se estrena un nuevo capítulo, de 1 hora y 45 minutos, de ‘¿Qué fue de Jorge Sanz?’ de David Trueba. Impredecible o sorprendente casi siempre, Jorge bautizó ayer a su tercer hijo, Lope, de dos años, en la iglesia de Santiago. Él y su compañera Aurelie estaban muy felices. El sacerdote y poeta Fernando Vallejo se encargó de la ceremonia y les dedicó un poema. Al acto acudieron algunos amigos madrileños y muchos de los amigos zaragozanos de Jorge Sanz.

Después de la actuación de Jorge Sanz, cantó Viki Lafuente, acompañada de un estupendo guitarrista, Paul del Holder, que pertenecía al grupo China Chana. Es una cantante residente del Teatro de las Esquinas, con fuerza y una espléndida voz, que cantó en su primera parte temas de Red Hot Chili Pippers, Portishead, U 2, Leonard Cohen (cantó el ‘Pequeño vals vienés’ en una versión que recuerda a la de Silvia Pérez Cruz) y Janis Joplin. Tiene mucha presencia, desparpajo, seguridad y domina el escenario. 

 

ADIÓS A MANOLITA CHEN

ADIÓS A MANOLITA CHEN

Ha muerto la vedette Manolita Chen

 

La cantante y bailarina Manuela Fernández Pérez se hizo famosa en el Teatro Chino

Murió, a los 89 años y en la residencia sevillana donde vivía, Manolita Chen, la gran vedette del Teatro Chino del empresario oriental Chen Tse-Ping, conocido castizamente como Chepín, que era todo un personaje y que se había hecho famoso como lanzador de cuchillos. Manolista Chen fue el seudónimo de una joven madrileña, Manuela Fernández Pérez, nacida en abril de 1927 (cumpliría, por tanto, en la primavera 90 años), que hija de un conquense que trabajaba en las gaseosas La Revoltosa y una gallega que se empleó de criada en Madrid.

Empezó a cantar y bailar muy pronto. Debutó hacia 1947 en el Teatro-Circo Price. Allí trabajaba Chen Pse-Ping y su misteriosa personalidad estaba envuelta en una leyenda, desmentida luego en varias ocasiones: se decía que, accidentalmente, había matado a su primera esposa con un cuchillo. Él había actuado en Francia y Alemania, pertenecía a una tradición de magos, funambulistas y acróbatas, los Chekiang, y tenía un hermano que hacía un número muy curioso: se colgaba del pelo en cualquier sitio, en el circo o en grandes edificios.

Aunque se llevaban más de veinte años de diferencia (él tenía 41 años y ella 17), Chen Pse-Ping y Manuela se enamoraron de inmediato. Años después, la vedette reconoció a su biógrafo Juan José Montijano que «cuando yo vi a ese hombre con ese cuerpo bailando los doce platillos y haciendo juegos orientales, me volví loca. Me encantaba cómo me besaba». Se casaron en 1944. También le confesó al gran experto en revista española que le daba miedo el lanzamiento de cuchillos y dejó de ser la colaboradora de su marido. Se convirtió en Manolita Chen y en 1950 abrieron su propio teatro, el Teatro Chino, donde ella se convirtió en vedette. Una vedette atrevida, de cierto descaro sexual que hacía especiales y voluptuosas sus interpretaciones de chotis y pasodobles. Le decía a Montijano: «Yo salía muy guapa y tenía un buen cuerpo. Fui una de las primeras vedettes que se operaron el pecho». El éxito de los años 60 y 70 fue absoluto. Chepín y el Teatro Chino, con ella de auténtica figura, fue el pionero del destape. En uno de los libros de Montijano,el zaragozano Fernando Esteso decía:«Manolita Chen era la locura».

El zaragozano Rafael Castillejo, experto en variedades y cultura popular, explica:«El Teatro Chino de Manolita Chen (así se llamaba al final) fue uno de aquellos teatros ambulantes de variedades que gozaron de gran popularidad durante finales de la década de los 50, toda la de los 60 y hasta mediados de los 70.  Más o menos, su época dorada es la misma que la de los circos».

Y añade: «Se instalaban en los recintos feriales.  En Zaragoza estaba esto supeditado a los solares que estaban pendientes de construirse edificios de viviendas sobre ellos.  En mi caso, como nací en el 52, las primeras instalaciones las recuerdo en los terrenos alrededor de la Romareda, después por la Hípica, en los 70 en Tenor Fleta-Miraflores, etc. Algunas veces, si la capacidad de los solares no era suficiente para albergar atracciones, circos y teatros ambulantes, alguno de estos últimos se instalaba donde se podía.  Tengo, por ejemplo, un cartel del Circo Atlas, donde indica que está instalado en el Paseo de Teruel.  O una foto del Circo Continental instalado en lo que hoy es la Plaza del Carmen”. La presencia del Teatro Chino en Zaragoza era todo un acontecimiento: «Algunas vedettes que trabajaron en el Teatro Chino me cuentan que hicieron hasta seis funciones en días clave de las grandes fiestas locales». Montijano habla de hasta de ocho al día.

El Teatro Chino cerró en 1986. Su lema había sido: «Piernas, mujeres y cómicos para todos ustedes, simpático público». Chepín falleció en 1997, pero ya desde mediados los años 60 le nació un suplantador. Una triste historia que se cuenta en monografías y en la prensa. Castillejo la resume así: «El empresario Encinas montó un teatro que se anunciaba como Teatro Chino, pero, a continuación, fijaba carteles que decían: “Con la actuación de Manolita Cheng”.  Ésta era un transformista gaditano, de nombre Manuel Saborido, que salía vestido igual que la auténtica. Por lo que fuese, Chen Tse-Ping, nunca pudo hacer que ‘la otra’ desapareciera del mapa y todavía sigue creando confusión la historia». Saborido había trabajado en Barcelona con el nombre de La Bella Elena y ha sembrado equívocos sobre la biografía de la mujer que acaba de fallecer. Saborido no tiene nada que ver, claro está, con Manuela Fernández Pérez, Manolita Chen, madrileña, con nacionalidad china y española, que cantaba y bailaba con electricidad corporal.

 

*La segundo foto la tomo de aquí: http://3.bp.blogspot.com/-MiQa_TpbLUg/Twa0-DfKVTI/AAAAAAAACfQ/gA75ydJXu0M/s1600/manolita%2Bchen.jpg