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Antón Castro

Artistas

C. PÉREZ RAMÍREZ EN DEMODO GRÁFICO

C. PÉREZ RAMÍREZ EN DEMODO GRÁFICO

[Carmen Pérez Ramírez expone sus últimos trabajos en la galería Demodo Gráfico,
calle Manifestación 17, pintura abstracta, llena de colorido y de sugerencia, pura plasticidad trabajaba palmo a palmo, arquitectura en el lienzo, informalismo cálido, colorido y evocador. En este caso, además, hay un diálogo con Alejandro Humdoldt. La muestra, como todos los trabajos de Carmen, pintora y profesora, respiran rigor, pasión por el oficio, intensidad.] 

 

DEL VIAJE AL PAISAJE DE HUMBOLDT

*Por Carmen PÉREZ RAMÍREZ

 

Lo que entendemos de manera natural cuando hablamos del Paisaje es, realmente, uno de los géneros pictóricos establecidos por  las antiguas Academias de Bellas Artes. Éstas pusieron en valor una serie de vocablos que sirvieron para hacer más fácil su entendimiento. Aunque como comentaba Camilo Echevarria en su tesis “La mirada ilustrada o la ilustración de la mirada”: Un paisaje no existe como tal sin que alguien lo observe, lo admire o lo represente.

 

 Las clasificaciones no dejan de ser una demarcación, pero cuando se utilizan para acercarnos a una visualización común  para definir espacios que pertenecen a la naturaleza,  las tomo con otra significación.

 

Por no perderme en la inmensidad del  extenso territorio, he querido, en este nuevo trabajo pictórico, ir sobre el rastro del científico naturalista Alexander von Humboldt, (1769-1859). Él habla de lo visual y de lo emocional, estos dos conceptos le permitieron entrar en contacto con la naturaleza hablando de “Impresiones estéticas”. Quizá sea el primer científico que combina la mirada  acreditada y contemplativa.

 

Si Humboldt creó escuela como dicen, y sus seguidores fueron pintores viajeros que ayudaron a su difusión científica creando obras y describiendo los países por donde transitó; yo  me considero adepta a la aproximación de  los países por los que  he viajado, de aquello que visualmente me crea  cierta   pulsación  como fuente de placer estético y plenitud emocional, aunque a veces la contemporaneidad me aleja de esa visión tan placentera y me lleva hacia la inquietud que los efectos de la intervención del hombre deja en la naturaleza.

 La obra que presento  tiene que ver con la construcción del paisaje dentro de los términos de Humboldt :  lo visual y lo emocional. Espacios desarrollados en dos itinerarios (por seguir con conceptos naturalistas), uno como el producto de la interacción entre hombre y entorno, como algo intrínseco en la naturaleza, y el otro como  resultado de la mirada emocional, de la percepción cognitiva con todo lo que ello implica.

 

CARMEN PÉREZ-RAMÍREZ

 

 

APARECE 'LA ESPAÑA DE VIRIDIANA'

(Zaragoza, domingo 10 de noviembre de 2013. Prensa de la UZ). La Universidad de Zaragoza, a través de Prensas de la Universidad, ha publicado “La España de Viridiana”, un libro que analiza esta película de Buñuel, considerada por muchos la mejor obra del cine español, y ayuda a esclarecer los conflictos generados por ella. La publicación está coordinada por la profesora Amparo Martínez Herranz, e incluye colaboraciones de investigadores tanto de la Universidad de Zaragoza como de otros ámbitos, así como testimonios de personas que trabajaron mano a mano con Luis Buñuel en la elaboración de esta película.

El estreno de “Viridiana” en 1961 desencadenó una furibunda crítica del Vaticano publicada en L’Osservatore Romano y su prohibición en la España franquista, veto que pudo derivarse de la irreverencia religiosa de muchas de sus imágenes, del protagonismo de un personaje femenino (una novicia) con una inusual libertad de acción y decisión o la presentación de imágenes sexuales laxas y ambiguas.

“La España de Viridiana” localiza argumentos dentro y fuera del ámbito estrictamente cinematográfico que sirven para matizar la realidad de aquel momento, explicar a fondo todos los valores de “Viridiana” y terminar de entender los conflictos generados por la cinta. El libro recoge nuevos materiales que arrojan luz sobre la película y sobre el conflicto que generó: documentos, canciones, fotografías como las de Ramón Masats que hasta ahora no se habían positivado. A través de ellos, de las entrevistas realizadas y de la investigación de los diferentes autores que han participado en la publicación es posible entender mejor, 52 años después de su producción y estreno, por qué esta! obra terminó siendo un problema. Por qué puso en un aprieto a la España que se debatía entre lo que de verdad era y lo que quería aparentar, entre lo que podía ser y lo que le dejaban.

El análisis comienza por el ambiente político y social de la España en la que se rodó la película, que ha reconstruido Julián Casanova, y sigue por los cambios económicos que se estaban produciendo en el país, como constata Iñaki Iriarte Goñi, para completar la panorámica con una reconstrucción del marco artístico en el que se gestó una creación como Viridiana, a cargo de José Luis Calvo Carilla, que deja claro que la película no puede entenderse si no se conecta con la transformación que se estaba produciendo en el territorio de la poesía y la novela.

En esta misma línea Jesús Rubio Jiménez evidencia la sorprendente renovación que se dio en el campo de las artes escénicas. También en el ámbito de la música, donde Matías Uribe relata cómo el Pop y el Rock habían empezado a abrirse camino entre coplas y niños cantores hasta llegar al rockabilly con el que se cierraViridiana”. La película forma parte del juego de contradicciones que Ascensión Hernández constata en el territorio de la arquitectura y Concha Lomba en de las artes plásticas. Y está directamente vinculada con el deseo de construir una imagen de modernidad del país que no si! empre se correspondía con la realidad cotidiana, tal y como Pilar Biel e Ignacio Gil aprecian en el dominio del diseño, Francisco Lázaro Sebastián en el de la fotografía, Mónica Vázquez Astorga en el del humor gráfico y Antonio Altarriba localiza incluso en el de los tebeos.

Asimismo, “La España de Viridiana” ahonda en el proceso creativo de la propia película y sus resultados. Así, Alicia Salvador analiza las complejas circunstancias que marcaron su producción en el débil contexto de la industria del cine español de la época; Amparo Martínez reconstruye el método de trabajo de Buñuel y las fuentes materiales y espirituales de las que se alimentó para crear esta obra. El resultado fue una película de la que Agustín Sánchez Vidal ha logrado extraer la esencia, subrayando el modo en que su director consiguió convertirla en una encrucijada de la cultura española, que, al mismo tiempo, seguía manteniendo las claves universales de su producción.

La publicación recoge también colaboraciones de Antón Castro, que se acerca a la recién nacida (en la época) Televisión Española; Fernando Sanz Ferreruela, que señala que el cine seguía siendo por entonces una de las formas fundamentales de ocio en el país y Rob Stone, quien analiza otros filmes producidos el mismo año. Además, Nancy Berthier constata que “Viridiana” se convirtió en una “película-evento”, consagrada en buena medida por la crítica francesa, que ha estudiado Julia Tuñón, y por la proyección internacional que obtuvo tras obtener la Palma de Oro en el Festival de Cannes, siendo la única producción española que lo ha logrado hasta la fecha.

Finalmente, Luis Alegre revisa el modo en el que el legado de “Viridiana” fue quedando diluido y desdibujado como mito en la cultura española de finales del siglo XX y principios del XXI, y José Luis García Sánchez rescata la memoria de esta creación como pieza de gran  solidez artística y valor como metáfora de la “esquizofrenia cultural” que se respiraba en el país en que se grabó. Para completar la publicación, se incluyen testimonios de algunas personas que trabajaron codo con codo con Luis Buñuel en la construcción de la película, como la protagonista Silvia Pinal; el ayudante de dirección, Juan Luis Buñuel; la script Concha Hidalgo, el montador Pedro del Rey o el productor Pere Portabella, entre otros.

 

“La España de Viridiana”, protagonista del ciclo Vida en Ficciones

El ciclo Vida en Ficciones dedica desde mañana su edición de 2013 a “La España de Viridiana”, con el objetivo de conmemorar el cincuenta aniversario del rodaje y estreno de la película, el treinta aniversario de la muerte de Luis Buñuel y, al mismo tiempo, difundir la publicación de este libro colectivo.

Así, especialistas de diferentes disciplinas ofrecerán nuevas perspectivas desde las que aproximarse a “Viridiana” para poder apreciarla en todo su valor como pieza clave en la creación artística española de la segunda mitad del siglo XX.

Las conferencias programadas (todas se celebrarán en el Paraninfo, a las 19,30 horas) son las siguientes:

Lunes 11 de noviembre. “La España de Viridiana era la de Franco”, en la que Julián Casanova hablará del contexto histórico, político y social del momento en el que se produjo la película.

Martes 12 de noviembre. “Una encrucijada española”, a cargo de Agustín Sánchez Vidal, que ahondará en el modo en el que Buñuel consiguió convertir Viridiana en una obra de arte clave dentro de la cultura española, sin renunciar a la esencia universal de su producción.

Miércoles 13 de noviembre. Mesa redonda con Pere Portabella, uno de los productores de Viridiana y, al mismo tiempo, director de cine clave dentro de la renovación de la cultura audiovisual española.

 

Más información: Amparo Martínez Herranz.

(amarhe@unizar.es; amparo@septimocielo.es)

 

DOS PROYECTOS, DE POESÍA Y MONTAÑA

[Recibo esta nota y esta petición] Soy Sandra Barrilaro, coincidimos en la mesa sobre cine y derechos humanos este verano en Calanda. Junto con Sergio Pérez, editor de Bósforo, hemos creado una plataforma de microfinanciación colectiva o crowdfunding. En el lanzamiento contamos con dos proyectos aragoneses. Te agradeceríamos su difusión. ​Un saludo y gracias.
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Dos proyectos aragoneses  se encuentran buscando financiación en la nueva plataforma de microfinanciación colectiva o crowdfundig, Namlebee .

Los proyectos son:

 

-Poetas del Cierzo y del Ebro es el proyecto de documental presentado por la aragonesa Sonia Llera en donde se recogería la experiencia emocional y literaria de tres generaciones de seis poetas: Emilio Gastón,  Ángel Guinda, Gabriel Sopeña, Ángel Petisme, Octavio Gómez Millán y Sharif. Narraría las transformaciones sociales, culturales, políticas y urbanísticas de Zaragoza, a lo largo de 60 años de su historia: http://namlebee.com/index.php?np=proyecto&pro=6


-y “…que te quiero verde”,  un proyecto de agricultura de montaña y economía sostenible lanzado por Javier Selva con la complicidad de gran parte de los habitantes de La Puebla de Fantova, un pequeño pueblo de la Ribagorza aragonesa que lucha por seguir siendo un pueblo vivo apegado al paisaje y sus tradiciones, fomentando la agricultura ecológica: http://namlebee.com/index.php?np=proyecto&pro=20

 

unto a estas iniciativas, un par de proyectos relacionados con Palestina, arropan el lanzamiento de Namlebee (Namle significa hormiga en árabe y bee abeja en inglés), una plataforma de obtención de aportaciones económicas para proyectos política y socialmente comprometidos.


Poetas del Cierzo y del Ebro necesita 4.500€ y “…que te quiero verde” sería posible con 5.000€. Una oportunidad para que la gente solidaria apoye iniciativas de esta tierra.

 

Más información en:

www.namlebee.com

 info@namlebee.com

*Esta foto de Ansel Adams la he tomado de aquí.

https://antoncastro.blogia.com/upload/externo-e2969d2c92cb94bfcf9ce3c5b4570cdc.jpg

DAVID TRUEBA EN ESTADO DE GRACIA

 

David Trueba siempre me ha parecido algo más que un cineasta o un escritor, algo más que un guionista o un estupendo articulista: es alguien que tiene una mirada singular, una forma de ver el mundo muy libre. Alguien que piensa y siente sin complejos, hasta el fondo, hasta quemarse allá donde hierven las contradicciones. Siempre se ha definido como un joven viejo, alguien que aprendía de Julio Alejandro, de Rafael Azcona, de su hermano Fernando, de García Sánchez. Ahora es un hombre en plenitud que se reconoce en los jóvenes.

Acaba de estrenarse su película ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’, una pieza rebosante de sensibilidad, de ingenio, chispeante y contenida a la vez, una exaltación de la vida, del conocimiento, de la ternura y de esos viajes o de esas aventuras de las que uno no sale indemne. ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’ es una película con embeleso. Como un oasis. La historia de un profesor de inglés que quiere conocer a John Lennon, que rueda en Almería, y en ese viaje cuenta con dos compañeros inesperados: una joven embarazada y un chico que acaba de irse de casa. Ambos están acosados por la incertidumbre y el miedo. Todo está bellamente administrado a lo largo de un guión medido, tocado aquí y allá de golpes de humor, de plasticidad, de una ternura inefable. Y especialmente de cine. Cine vital. Cine como la existencia. Cine donde hablan los guiños, el paisaje, los movimientos de cámara, los ojos, los suavísimos gestos, los objetos y los papeles y las pintadas de las paredes. Hacía tiempo que no me daba tanta pena que se terminara la película: no perdemos la sonrisa o la risa ni por un instante.

Es cine no tanto feliz como cine en pos de la felicidad. La película cuenta la España de entonces, cuenta los sueños de entonces, cuenta un método para aprender inglés, y habla de soledades, de melancolía, de complicidad constante con los de abajo, y habla del nacimiento del deseo, de la amistad. El reparto está maravilloso (Javier Cámara, Francesc Colomer, Natalia de Molina, Ramon Fontseré...), ese coche Seat 850 se transforma en un personaje más y a la vez la película habla de sentimientos, de emociones, de ese instante decisivo donde crecemos de súbito en apenas 48 horas. David Trueba siempre fue un cineasta seguro, audaz, más allá del éxito, y aquí rueda y cuenta en estado de gracia.

Intervienen dos 'actores' aragoneses en un cameo: Pepe Melero, que hace de locutor, al modo de José Luis Barcelona, e Ismael Grasa, que es aquí un 'Ginecólogo perverso' y todo un icono, de secundarios, de David Trueba.

EMILIO CASANOVA, EN LA FILMOTECA

EMILIO CASANOVA, EN LA FILMOTECA

 LA FILMOTECA DE ZARAGOZA PROYECTARÁ


LA OBRA DE EMILIO CASANOVA


[Una espléndida noticia: la Filmoteca de Zaragoza, que dirige Leandro Martínez, va a proyectar en cuatro sesiones en noviembre la obra cinematográfica, en vídeo y en formato de televisión de Emilio Casanova, que ha trabajado sobre muchos temas: Ramón Acín, Francisco de Goya, Julio Alejandro, Pablo Gargallo, los Pirineos o sus preciosas ’Estampas’ de tres minutos que emitió Aragón Televisión. Un justo y merecido reconocimiento a un trabajador incansable que ahora, entre otras cosas, coordina y actualiza la página web de la Fundación Ramón y Katia Acín.]
Aquí puede verse la estampa de Julio Alejandro:
http://www.youtube.com/watch?v=MJ5_EGwh-3I
Emilio Casanova en Filmoteca de Zaragoza
 
Sesión 1. Noviembre 8 y 9. Cuatro artistas y cuatro lenguajes.
90’
Sauragramas 26’
Julio Alejandro. Un mar de letras. 24’
Pablo Gargallo. Un mechón de rebeldía. 14’40”
Alfredo Gaudes. Coser y cantar. 23’
 
Sesión 2. Noviembre 15 y 16.
 Le Piano magique. La magia de Chomón 80’
Le piano magique. Jordi Sabatés recrea a Segundo de Chomón.
 
Sesión 3. Noviembre 22 y 23.
Sólo Goya 82’
Goya Pintar hasta perder la cabeza 61’
Goya. El cazador de sombras 14’
Tristes presentimientos 7’
 
Sesión 4. Noviembre 29 y 30.

De fotos, cromos y otros álbumes 80-90’
El Pirineo Revelado 51’37”
Estampas, infraleves y otros por concretar y medir 30’
 
 
Descripción de sesiones
 
Sesión 1.
“Sauragramas”
Programa sobre la obra del pintor Antonio Saura.
26 minutos. BETACAM-SP
© Emilio Casanova, 1.991
Con la colaboración de las Diputaciones de Huesca, Teruel y Zaragoza
. I Premio Documental III Festival de Vídeo de Canarias 1992
.  Seleccionado 3ème BIENNALE INTERNATIONALE DU FILM SUR L’ART.
MNAM Centre Georges Pompidou. París mayo 1992.
. Programa seleccionado por RTVE. PRIXITALIA

(International Competition for Radio and Television Programmes)
 
Pablo Gargallo, un mechón de rebeldía
Diversos audiovisuales para su proyección en las salas del Museo Pablo Gargallo de Zaragoza. 15’
Vídeo digital HD 16:9. © Museo Pablo Gargallo, 2008
 
Julio Alejandro. Un mar de letras
Vídeo digital, 24’. Pal 4:3
Semblanza de Julio Alejandro, escritor y guionista de cine –autor de guiones para Luis Buñuel como Tristana, Viridiana, Nazarín y otras- con entrevistas con Rafael Azcona, Asunción Balaguer, José Luis García Sánchez o Manuel Vicent entre otros.
Audiovisual realizado para la proyección homenaje a J.A. en su centenario Festival Cine de Huesca, 2006
-Premio Documental SCIFE 2006-
© Emilio Casanova, 2006
 
Alfredo Gaudes Munárriz. Coser y cantar
Vídeo digital. 13’. Pal 4:3
El talento de un residente en el Albergue Municipal de Zaragoza
2007
 
 
 
Sesión 2
Le piano magique. Jordi Sabatés recrea a Segundo de Chomón
DVD PAL 16:9
16 films de Segundo de Chomón recreados musicalmente por Jordi Sabatés más diversos materiales audiovisuales.
© Instituo Buñuel/SGAE, 2010
 
 
SESIÓN 3
 
“Goya. Pintar hasta perder la cabeza”
Video ópera, 60 minutos
DIGITAL D-1 Y BETACAM SP
©  Emilio Casanova, 1995
Con la colaboración de Canal Plus España
 
Goya. El cazador de sombras
Vídeo digital HD 16:9 para proyección en salas de Museo 14’
© Museo de Zaragoza, 2007
Tristes presentimientos
Vídeo digital Pal 16:9.
Remontaje de los Desastres de la Guerra con Música de Joaquín Pardinilla
© Emilio Casanova, 2013
 
SESIÓN 4.
El Pirineo revelado
Vídeo digital HD 1920:1080 p. 60’
Documental para televisión sobre el pirineísmo centrado en cuatro fotógrafos: Lucien Briet, Bertrand de Lassus (sus fotógrafos Juan de Parada y Maurice Meys), Juli Soler i Santaló y Ricardo Compairé
© Aragón Televisión – Emilio Casanova 2011 con la colaboración de Diputación de Huesca.
 
 
Infraleves
Vídeo digital varios formatos
Diversos miniprogramas sobre poesía visual con piezas de Marcel Duchamp, haikus japoneses (Bashoo, Sogui, Sokan, Issa.), Octavio Paz, Benedetti, Tablada, Ramón Gómez de la Serna, Pinturas de Velázquez, Vermeer, etc.
(En proceso de producción) ©Emilio Casanova 2013


*La foto de Emilio Casanova es de Lara Albuixech.
 

 

ADIÓS A MANOLO EL DEL BONANZA

ADIÓS A MANOLO EL DEL BONANZA

Ha muerto Manolo, ‘el tabernero galáctico’ del Bonanza*

 

Manuel García Maya, pintor y agitador cultural desde el otro lado de la barra, fallecía la noche del jueves a consecuencia de un infarto

 

 

ANTÓN CASTRO

Anoche, durante los rumores de fiesta que tanto le gustan, fallecía Manuel García Maya (Morata de Jalón, 1942), Manolo el del Bonanza, a consecuencia de un infarto. Uno de sus amigos, el pintor Eduardo Laborda, dice que “el Bonanza ha sido uno de los grandes cafés literarios y culturales de Zaragoza. Allí se cocían muchas cosas, se gestaban proyectos, se conversaba, se discutía. Manolo, con su especial personalidad, nos acogía a todos y exponía a muchos artistas”. Eduardo Laborda, que le dedicó un cortometraje en los años 80 al Bonanza, estaba conmovido. “Nanuk, la productora de Javier Estella y José Manuel Fandós, le dedicó en 2011 una película conmovedora y dramática: ‘Manuel García Maya. Desde el otro lado de la barra’. Había una escena donde la muerte llamaba al siguiente. Hoy me ha parecido que era algo premonitorio”.

Manolo llegó a Zaragoza en 1957 y trabajó en Casa Amadico, en El Tubo, luego en el Náutico y  posteriormente en el Fiesta. Fueron su escuela de aprendizaje. Entre 1965 y 1967 trabajó en Mallorca en servicios de hostelería para el turismo y se casó por entonces con María Pilar del Cacho, Marisa. Soñaba con un local propio y al fin en 1973 logró abrir, en la calle Refugio 4, el Bonanza, que iba a convertirse en un templo laico de artistas, escritores, navegantes de la noche y quizá de solitarios. Mariano Viejo ha recordado: “Un día mi amigo Alejandro Molina me dijo: bajo mi casa un loco ha abierto un bar. Hay que ir, y fuimos, y entonces todo comenzó. Comenzó la alegría, el sueño no soñado, la libertad. Qué canción tan bella, justo allí en un lugar oscuro pero con luz, la luz que en aquel tiempo era difícil de ver”.

Esa luz empezaba en la personalidad de Manuel García Maya. Manolo. Era un espíritu libre, excesivo, iconoclasta y apasionado, al que le interesaba la cultura. Javier Barreiro dice que “no era un intelectual sino un trabajador”. Cuidaba los sonidos del local –con Mompou, con Mahler, con Schöenberg, con Erik Satie, con Bach, con Wagner-, hablaba de arte, tres de sus artistas favoritos eran Jackson Pollock, De Kooning y Vincent Van Gogh, y hablaba constantemente de Nietzsche, de Bataille, de Cioran, de Schopenhauer, de Kafka o de Fernando Pessoa. Y de muchos otros: él se alimentaba de sus clientes y los clientes se alimentaban de su ironía, de su humor y de su capacidad para crear un espacio de rebeldías. Solía decir: “Los clientes te mejoran y te empeoran”.

Por allí pasaron distintas generaciones de artistas, a los citados Alejandro Molina y Mariano Viejo hay que sumar a Ángel Aransay, Joaquín Alcón y Ángel Maturén; luego llegarían Eduardo Laborda e Iris Lázaro, gentes del teatro como Luis Felipe Alegre, Dionisio Sánchez y los actores del Grifo y Paco Ortega, fotógrafos como Andrés Ferrer. La lista es realmente interminable: resulta muy difícil encontrar un lugar que aglutinase a tantos creadores, a tanta gente que soñaba con un país nuevo. La bandera de la República ondeaba entre pósters y fotos de mujeres exuberantes. Ángel Guinda se casó allí en segundas nupcias y tenía su tertulia de jóvenes poetas, capitaneada por Alfredo Saldaña y Manuel Forega (que editaría el libro ‘El Bonanza’ de Manuel Lampre, 1992. Más tarde, en nuevas hornadas, por allí aparecerían Pepe Cerdá y Juan Sotomayor, que expondrían en el bar. Las tertulias aún siguen al orden del día.

Uno de los estudiosos de Manolo, Manuel Pérez-Lizano, ha recordado que allí se hicieron alrededor de 500 exposiciones que él solía denominar “pintura entre amigos”. Por lo regular, Manolo solía reservar un mes al año para exhibir sus dibujos, sus collages, sus cuadros.

Jesús Lou, realizador de vídeo y asiduo del Bonanza, le dedicó el CD-Rom ‘Obra y zozobra. Manuel García Maya’ (2000). Dijo: “Manolo es el placer de tomarse unas copas con él, escucharle, reír sus chistes guarros y no tan guarros, leer sus cuadernos, ver sus cuadros, hablar de la muerte y también de la vida, recordar los gloriosos años 80”. Como artista empezó a exponer en 1985 en Filosofía y Letras, expuso en el Espejo, en la Fundación Maturén, y su muestra más completa fue en el Torreón Fortea en 2008. Se le preparó un completo catálogo en el que escriben por extenso Javier Barreiro y Manuel Pérez-Lizano y muchos de sus amigos le retratan y le evocan como lo que fue: “el tabernero galáctico”, como lo definió Andrés Ferrer. Ángel Guinda confesó: “Manolo nos cuidó tanto (y dejó que no nos descuidáramos) que aún sobrevivimos”.

 

*Este texto ha aparecido en Heraldo.es. En la foto de Andrés Ferrer, Manolo con Tico Tico.

JORGE GAY EXPONE EN BARCELONA

JORGE GAY EXPONE EN BARCELONA

EL CORAZÓN DE LA FIESTA / 2

 

Jorge Gay. Pintor

 

“Pintar es andar hacia la luz

y Zaragoza tiene una luz cegadora”

 

“Poner una bomba en el Pilar es una barbaridad”

 

“Del Pilar me gusta todo,

me sigue gustando todo”

 

“Recuerdo el pregón de Labordeta:

fue muy emocionante su entrega”

 

 

Jorge Gay (Zaragoza, 1950) es pintor y un enamorado de Zaragoza, de la que es Hijo Predilecto. Este jueves inaugura en la sala Dalmau de Barcelona la muestra ‘La intimidad de los volcanes’.

-¿Qué significa el Pilar para usted? ¿Ha marcado su pintura en algún modo?

Más que las fiestas, a mí me ha influido la ciudad en sí, alguno de sus barrios, su luz, su atmósfera, la pasarela, el río… Alguien dijo que la fiesta que fue nuestra niñez es lo que nos hace eternos.

 

 

-¿Qué es lo que más le gusta o le disgusta?

Me gusta en la calle una cierta alegría compartida y me alejan de ella las aglomeraciones desbordadas.

 

 

-Expone en la sala Dalmau de  Barcelona a partir del jueves.

Esta exposición es una defensa de la pintura como medio expresivo. Todo el mundo se empeña en anunciar que la pintura ha muerto y yo me empeño en lo contrario. La he titulado ‘La intimidad de los volcanes’, y está dedicada a todos cuantos a lo largo del tiempo emprendieron un largo viaje para ir al encuentro de algo, al encuentro de un gesto que volviera a encender nuestras miradas.

 

-¿Cuáles son las intenciones de ‘La intimidad de los volcanes’?

Pretende relatar la crónica, el pulso de los días de todos cuantos, músicos, poetas, pintores…, salieron un día a la búsqueda de ese algo, llevando su interior cargado de pasado pero soñando siempre que lo harían futuro. Está dedicada  a todos aquellos que pensaban que la belleza reside en los ojos que la contemplan y se sintieron capaces de encontrarla y redefinirla de nuevo con el deseo de afirmar que más allá del cansancio, más allá de nuestros agotados ojos del corazón, la pintura sigue viva y sirve todavía como gesto expresivo: una respuesta más al misterio del universo. Pintar es andar hacia la luz, la luz que habita en la intimidad de los volcanes.

 

Utiliza óleo y dibujo. ¿Qué es lo que se pinta al óleo y qué a lápiz o carbón?

Dibujar es la idea, discernir, elegir con elegancia entre el revoltijo de realidad. Es el conocimiento de la armonía interna de las cosas. Dibujar es llevar la escala del mundo en el corazón. Saber poner lo que falta y sobre todo no añadir a lo que sobra. Lo que se sabe sentir, se sabe decir. Pintar es construir todo eso con color. La pintura se acerca a la realidad entresacando los hilos que la tejen y con ella levanta el andamio donde sujetar el anhelo que se sueña. La pintura no es una manera de mirar: la pintura construye. Lo importante no son los medios ni los soportes que emplees, lo importante es saber emocionar con ellos. Lo que distingue es el talento.

 

 

-¿Tiene sentido poner una bomba en el Pilar?

Es una barbaridad.

 

 

¿A qué recuerdos están asociados estos días?

En la niñez, al circo, a las ferias, a la compañía luminosa de los padres y como dato menos luminoso al hecho de que empezaba el colegio y no acababa hasta navidades. Ahora disfruto las fiestas en discreta medida aunque siempre me alegra mucho la alegría de la gente.

 

 

¿Cuáles son sus espectáculos favoritos?

Me gusta todo, me sigue gustando todo. Estoy siempre dispuesto al asombro y al encantamiento. El directo me fascina: la música, sean de Berlín o la más humilde banda de pueblo, el teatro, la danza.  Acudir a ver fragmentos de todo tipo en las calles: los gigantes, actuaciones en las plazas, un trozo de ofrenda, alguna madrugada en las ferias,  los fuegos…

 

 

¿Y su lugar predilecto?

En este momento las riberas del Ebro es de las mejores cosas que le ha ocurrido a la ciudad.

 

 

¿Cuál es su debilidad gastronómica, su menú predilecto?  ¿Qué locales le gusta frecuentar?

Me quedaría con un plato razonablemente contundente para estas fiestas: me gustan las migas esponjadas, bien hechas y con uva. Un lugar que creo recuperado, maravilloso y diferente  es el Plata, muy recomendable para todos pero sobre todo para los visitantes porque no quedan lugares así. Aunque tratan de emularlo les falta el encanto y el sabor que tiene este café único.

 

 

¿Qué le sugiere la Ofrenda?

Fue muy importante la nueva teatralización del espacio que hizo el añorado Bigas Luna. Dicho eso, a mí la ofrenda me sugiere color, a la que añadiría música, más música de grupos folclóricos, bandas, etc.

 

 

 

¿Cómo se vive el Pilar desde el arte?

Siempre ha sido estas fiestas un momento para subir el listón en oferta cultural, espero que a pesar de todas las extrañas y rarísimas  crisis a las que nos están sometiendo, no deje de ser así. Este año la que sobresale es la que se dedica al maestro Santiago Lagunas en Palacio de Sástago. Por otro lado siempre me parece modélica la programación y el nivel del Auditorio.

 

 

¿Qué nos recomendaría para estos días, qué libro, qué disco, qué serie de televisión...?

Discos: ‘La hora roja’ de Joaquín Pardinilla.  ‘Blue Jeans’ de Bigott.

‘Jasmine’ de Keith Jarrett y Charlie Haden. Libros: ‘El día de mañana’ de Ignacio Martínez de Pisón y un clásico de siempre que han reeditado ‘Antología de Spoon River’ de Edgar Lee Masters. De televisión un programa que me gusta es ‘Oregón TV’.

 

 

 

¿Qué ocurre entre la jota y usted?

Es muy difícil proteger aquello que no se ama. Me parece perfecto su recuperación y su lugar. Pero me parece desmedida  su utilización actual. Como dice el refrán puede haber amores que matan.

 

 

¿Recuerda algún pregón especial?

Sin duda alguna fue el de José Antonio Labordeta con toda la Plaza del Pilar cantando. Fue muy emocionante su entrega, pues en ese momento ya estaba muy herido.

 

¿Cuáles serían las dos o tres mejores anécdotas que ha vivido?

Por encima de todas ellas, el día  que me nombraron hijo predilecto de la ciudad. Fue muy potente y emotivo para mí. Y la exposición retrospectiva que hice en la Lonja ‘La ciudad, el amor y los sueños’, rodeado de amigos y del calor de muchísima gente. Hay otro momento menos solemne pero no menos hirviente. Una noche, a mitad de los 80, decidimos ir al Oasis, cuando todavía era sala de fiestas. Estaba a reventar y no quedaban más que dos o tres plazas casi debajo del escenario en primerísima línea. Las reinas del espectáculo eran Regina dos Santos y La Maña. Tan cerca estábamos que la Maña se fijó en mí (no por mi galanura sino porque llevaba una camisa a rayas de colores muy vistosa) que le sirvió para fijar su mirada y emplearme como  hilo conductor de toda su actuación. No me dejó vivir en dos horas. El premio final era hacerse una foto con ella en el escenario tocándole las tetas entre los gritos y la algarabía encendida de toda la sala. Guardo la foto.

 

 

¿Quién ha sido el gran personaje de sus Pilares?

Paco Camino fue un torero que en mi niñez admiré muchísimo y me emocionaba mucho verle torear. Lo recuerdo una tarde pasando a mi lado con su traje de alpaca azul grisáceo yendo a visitar al maestro Benito Simón, autor de su pasodoble.

 

 

¿Cómo ve, cómo le emociona Zaragoza?

Hay muchas Zaragozas, pero la que yo amo es la que me anima a pintar, la de la luz cegadora, la que se enorgullece de sí para ofrecerse, la sabia, la que supo sumar las tres culturas, la que no se aletarga ni adormece y a la que le cae la noche solo para ser cobijo de amantes y no refugio artero de la imbecilidad, la intolerancia y la incultura.

 

*La foto, en el estudio de Jorge Gay, la realizó Carlos Pérez Morales, autor de una espléndida serie sobre el pintor. www.carlosperezmorales.com

 

 

 

GABINO DIEGO, POR LUIS ALEGRE

 

GABINO DIEGO, UNO DE LOS GRANDES CÓMICOS ESPAÑOLES, SIGUE DE GIRA CON ‘UNA NOCHE CON GABINO (DIEZ AÑOS DESPUÉS)’,  SU DELIRANTE AUTOBIOGRAFÍA AHORA REINVENTADA.

 

Había una vez un circo

 

Por Luis ALEGRE. Heraldo de Aragón. Heraldo Domingo.

 

Leonor Watling improvisó una noche algo con lo que resulta sencillo identificarse: “En esta vida, cada uno es lo que fue en el patio del colegio”. Es una de las citas que más repito. Me parece una bonita manera de sintetizar muchas cosas relacionadas con lo más esencial de la personalidad y con la poderosa influencia de la infancia. Hay excepciones a lo que sugiere esa frase. Pero Gabino Diego no es una de ellas. Gabino ya era el más gracioso en el patio del colegio. Antes de los seis años Gabino ya hacía imitaciones descacharrantes de todo lo que se movía. Su madre fue su primera espectadora: se moría de risa al ver a su hijo imitando a su marido mientras leía el periódico. También imitaba a los maestros del colegio. Un día, un profesor uruguayo con intenso acento, mientras toda la clase se encanaba con la parodia de Gabino, le soltó: “Gabino, usté, pal circo”. El hombre lo clavó: Gabino tiene un circo dentro, con todas sus atracciones.

 

En la vida de Gabino las cosas fueron muy poco convencionales desde el principio. Cuando Gabino nació en Madrid, en 1966, hacía pocos años que su familia había venido de Cuba. Su madre Ana María nació en La Habana y su padre Gabino en Camaguey. Su madre era cubana de segunda generación y su padre era hijo de un indiano asturiano. Al ser expropiadas sus propiedades por el castrismo, su familia huyó de la isla y ya no volvió. Seguro que eso tiene que ver con la alergia que a Gabino le provocan todo tipo de totalitarismos.

 

Gabino fue uno de los peores de la clase. Sufría dislexia e iba de un colegio a otro: de algunos le expulsaban y de otros le “invitaban” a marcharse. De uno tuvo que salir porque descubrieron que lideraba el grupo de estudiantes que había sustraído el enunciado de los exámenes finales. Gabino vivía la época de los exámenes como un infierno. Aún hoy, cuando se acerca la primavera, no puede evitar un pinchazo al evocar las primaveras de su infancia llenas de exámenes por todas partes.

 

A Gabino enseguida le encantó viajar, incluso dando tumbos. Su padre trabajó durante un tiempo en Londres y allí iba a verle con su madre y hermanos. Su padre tenía un Seat 1500 con el que llevaba a su familia de un lugar a otro de Europa. En esos viajes Gabino aprendió inglés y descubrió a los hippies y a los músicos callejeros. La música fue una de sus primeras pasiones. Comenzó a tocar la guitarra y a cantar. Con 13 años actuaba en la puerta del Corte Inglés o en la estación del metro de Ópera, al lado de un vendedor de collares. Elvis Presley era su gran ídolo y cantaba sus canciones. La gente le echaba dinero. Su madre iba a verle con sus amigas y también le echaban dinero, ante la estupefacción de Gabino, que le rogaba a su madre que se fueran de allí cuanto antes.

 

A los 16 años, hace ahora 30, le llegó el típico momento crucial: el aire de Gabino recordaba tanto al de Fernando Fernán-Gómez adolescente que Jaime Chávarri, al verle en un cásting, sintió que era el Luisito de “Las bicicletas son para el verano”, la adaptación de la joya de Fernán-Gómez. En la noche del estreno de la película, Gabino evitó encontrarse a Fernán-Gómez, aterrorizado ante la posibilidad de que no aprobara su trabajo. “Las bicicletas son para el verano” fue un éxito pero Gabino recibió críticas feroces. Tiempo después, como un curioso modo de superar el trauma, Gabino haría algo insólito: memorizar muchas de esas críticas y recitarlas delante de los amigos, como un número cómico. Pero, en ese momento, se hundió en una crisis de autoestima, se convenció de que no servía para la actuación y decidió marcharse lo más lejos posible: a Australia. Allí conoció a un comunista español muy particular: el hombre vendía en ese país el “Mundo Obrero” y, - ojo, en el año 1985- aún hacía manifestaciones contra Franco. A Gabino siempre le han cautivado los seres al margen, aquellos que le hacen pensar que la vida puede ser un disparate excitante e inesperado.

 

Una llamada de teléfono le hizo volver de Australia: Fernán-Gómez, alguien decisivo también para él, quería que fuera Carlitos, el “zangolotino” de “El viaje a ninguna parte”. Gabino se empapó de Fernando y realizó un trabajo que marcaría su carrera: nadie volvió a dudar de su talento. Gabino fue desde entonces una presencia muy frecuente en el cine español más destacado: “Amanece que no es poco”, “Ay, Carmela”, “El rey pasmado”, “Belle Époque”, “Los peores años de nuestra vida”, “El amor perjudica seriamente la salud”, o “Torrente 2”. Ese momento de Cuco, el lacayo yonkie de Torrente, cuando dice “Franco ha muerto” –refiriéndose al perro del detective- se lo recuerdan todo el rato.

 

Conocí a Gabino en diciembre de 1986, en la noche del estreno en Madrid de “El año de las luces”, la película de Fernando Trueba. Me lo reencontré en Zaragoza cuando vino a presentar “El rey pasmado” y compartí en Portugal el increíble rodaje de “Belle Époque”. Para dar una idea de cómo evolucionó nuestra relación, durante años, cuando iba a Madrid, su casa era mía y él, si venía a Zaragoza, mi casa era suya. Vi, casi nada más nacer, a su hija Sara, otro vendaval: a los ocho años se puso imitar a Borges al verle en un documental de la tele y ahora quiere ser actriz. El circo nunca desaparece de Gabino y sus obsesiones tampoco. Uno de sus mayores placeres consiste en concretar sus obsesiones en algo creativo: su obsesión por la música le convirtió en un gran erudito y en productor musical y su obsesión por la fotografía le ha hecho tener una de las mejores colecciones de España.

 

Hacia 1999 comenzó a rumiar otra obsesión: montar un monólogo teatral que, a partir de la recreación de su propia vida, le permitiera actuar, imitar, rendir tributos a personas fundamentales para él, tocar la guitarra, cantar, resucitar a Elvis y, básicamente, hacer llorar de risa. Antón Castro y yo fuimos testigos de cómo le surgió a Gabino la chispa de ese espectáculo: en una charla que compartimos en Alcorisa, Gabino percibió que el público se entregaba totalmente a la gracia del relato de su vida. Luego, en su casa de Madrid, seguí la creación cotidiana del espectáculo: cada mañana Gabino ensayaba los números delante de mí y el subidón me duraba ya todo el día. En 2003 Gabino estrenó el resultado de su obsesión: “Una noche con Gabino”. Ahora, diez años después, vuelve a recorrer España con el espectáculo madurado, enriquecido, matizado. Durante estas fiestas del Pilar, en el Teatro de las Esquinas de Zaragoza, Gabino, dentro de más de 50 personajes, saldrá al escenario con su obsesión de siempre: hacer feliz a la gente, como hacía en el patio del colegio.