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Antón Castro

Escritores

FERRER LERÍN: UN EXTENSO DIÁLOGO

[Francisco Ferrer Lerín presenta esta tarde, a las 20.00 horas, en la FNAC su novela 'Familias como la mía' (Tusquets). Lo acompañarán Túa Blesa, catedrático de la Universidad de Zaragoza, y Antón Castro. Esta entrevista la publiqué en el pasado suplemento de 'Hoy Domingo'.]

 

“Si no hay lector no

tiene sentido escribir”

 

“Estuve treinta años

sin coger la pluma”

 

“En España se hacía más

el amor de lo que se dice”

 

“Siempre regreso al Pirineo.

Jaca me acerca al cielo”

 

 

Francisco Ferrer Lerín, uno de los escritores más insólitos y heterodoxos de las letras españolas, reconstruye su biografía en el libro 'Familias como la mía' (Tusquets: colección Andanzas): su educación sentimental, sus años de jugador de póquer, su pasión por la ornitología y por Jaca y las claves de su escritura

 

  

Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) es ornitólogo, escritor, experto en bestiarios y un enamorado de las palabras. Un creador e investigador de lenguaje, y también un raro. Con ‘Fámulo’ ganaba en 2010 el Premio de la Crítica de poesía. Ahora publica ‘Familias como la mía’ (Tusquets), una novela de sustrato autobiográfico que recupera la novela ‘Níquel’ e incorpora una segunda parte: ‘Nora Peb’. “Ni  ‘Familias como la mía’ ni ‘Níquel’ ni ‘Nora Peb’ son los títulos originales. ‘Níquel’ se llamó ‘P.A.M.’ (iniciales del protagonista) en su primer intento barcelonés de edición; luego, cuando se publica en Zaragoza, de la mano de Mira, es el editor Joaquín Casanova quien sugiere cambiarlo dado el parecido entre ‘P.A.M.’ y un partido político aragonés. ‘Nora Peb’ se llamó ‘La Bestia de Gévaudan’ hasta que se rueda la película francesa de igual título. Y ‘Familias como la mía’ es la suma de ‘Níquel y Nora Peb’; de esta segunda parte lo que más me atrae es su carácter de almacén, de depósito de argumentos y personajes Tusquets Editores prefirió rótulo nuevo y elegí ‘Familias como la mía’, un verso de Rimbaud que ya incluí en mi poemario ‘Fámulo’. El conjunto de mi familia, en la ficción, no es desde luego tan especial como los protagonistas Pablo Amatller Moragas y su falso hijo Paul Verdenal y, mi familia, en la realidad, es sólo una más en ese maltratado paraíso que es la burguesía”, dice Ferrer Lerín, que reside y trabaja en Jaca.

Su padre era médico y, da a entender, que andaba por ahí metido en asuntos de falda. ¿Cómo le marcó?

No es por puritanismo sino por amor a la verdad que convendría deslindar los territorios de la realidad y la ficción. Mi padre, que sí era médico, me marcó como marcan todos los padres: fue decayendo su imagen a medida que yo avanzaba en la falsa creencia de que conocía la vida mucho mejor que él, para luego verme invadido por la mala conciencia al no haberle prestado la atención y el cariño que se merecía. ¿Mujeres? Sí las hubo, como las hay ahora; otra cosa es que se soliciten hasta perder los estribos, y ese no fue su caso.

¿Y su madre: misteriosa, fotogénica, actriz?

Mi madre tuvo siempre un justo apoyo en mi persona.

Si uno hace caso de su libro, ha tenido una vida sexual muy activa…

En España se hacía mucho más el amor de lo que os han dicho, y mucho más de muchas otras cosas. Claro, como sucede ahora, no todos eran los elegidos. Tuve, como todos mis compañeros en aquellos años, la tentación de seducir algunas turistas en la Costa Brava; a veces la tentación se convertía en intentona e, incluso, en conquista. 

 Dice: “Los naipes nacieron conmigo”. ¿Cómo descubrió el póquer y que tenía una habilidad especial en el juego?

Estamos dotados para determinas disciplinas. Yo, por ejemplo, no estoy dotado para el submarinismo. El póquer formaba parte de (casi) nuestra vida diaria. Mi padre jugaba con sus amigos y yo pasé más horas en el bar Josefa que en la Facultad de Medicina. Era algo que iba asociado de modo indisoluble a la época de estudiante y, quizá porque era un juego que requería unas condiciones físicas y mentales que coincidían con las que configuraban mi naturaleza, pude salir airoso, desde mi más tierna adolescencia, de todas las batallas sobre el tapete verde. Estaba dotado y, como en la parábola de los talentos, me sentí obligado a rendir lo que debía. 

¿Cuánto podía llegar a ganar?

Ocurrió que el póquer convencional, el de las cinco cartas, “el tapado”, dejó de jugarse. Como en otros campos de la actividad humana en el momento en que se prueban determinadas variantes se deja a un lado todo lo anterior. El nuevo póquer, llamado “sintético”, y en Zaragoza “chiribito”, ofrecía a los jugadores, en especial a los más despiertos, la posibilidad de neutralizar el azar supliéndolo (en parte) por la psicología, la astucia, la dosificación del resto, en suma, la inteligencia. Los dos envites del tapado se convertían en cinco lo que facilitaba el desarrollo de esas aptitudes pero, irremisiblemente, encarecía las jugadas. Hará unos años tuve la oportunidad de jugar al póquer sintético en una mansión de la costa malagueña y, allí, las cantidades que se cruzaron convertirían en ridícula cualquier comparación con las timbas habituales de los más exclusivos garitos de Madrid o Barcelona. Lo que pasó es que no jugaba para mí. Fue una curiosa experiencia que no voy a relatar aquí; lo dejo, si a alguien le interesa, para mi comparecencia pública el miércoles día 9 en la FNAC.      

Dice otra cosa que puede resultar chocante: “Yo fui feliz en el ejército”.

Renuncié, por razones de calendario, a las Milicias Universitarias y cumplí el servicio militar como soldado. Fue una notable experiencia. Vi perfectamente reproducida la pirámide social y descubrí sensaciones como la camaradería, el mando y la obediencia. La inmensa mayoría de reclutas disfrutaron durante esos once meses. Sólo, los de siempre, los apegados al aldeanismo, a la identidad regional, se pasaron el tiempo refunfuñando, quejándose, insolidarios, despotricando de los suboficiales y oficiales, embadurnados de odio al ejército mas no como institución sino por no ser el suyo.   

 ¿Cómo se pasa de la medicina a la ornitología y a esa pasión no sé si científica, furiosa o loca por la avifauna necrófaga?

Empecé Medicina con 17 años como algo natural y a lo que se me tenía destinado dada la profesión de mi padre y mi amor por los animales. El problema era que mi amor era por los animales salvajes y no por los domésticos a los que equiparaba a los seres humanos causantes de la destrucción de la fauna salvaje más valiosa. Paso de la herpetología a la ornitología con 22 años; una buena edad,  pero que me lleva inexcusablemente a especializarme en aves carroñeras.

 ¿Por qué Jaca, por qué le fascina el Pirineo?

Llegué a Jaca en 1968. Como becario entré a trabajar en un centro de investigación que era el único en España con un departamento dedicado a la Ornitología de Campo, en la que yo ya era un crack.

¿Cómo han sido todos esos años ahí arriba?

La expresión “ahí arriba” me acerca al cielo. Y algo de eso ha habido. Sin embargo más de la mitad del tiempo he residido fuera de Jaca. Regresé a Barcelona a trabajar en el mundo editorial, estuve en Andalucía varios años, vuelta a Barcelona. Pero siempre regreso al Pirineo.

 ¿Qué ocurrió en su época de editor, cómo lo vivió? ¿Cómo recuerda su amistad con Carlos Barral, Gimferrer, Félix de Azúa?

Considero excesivo proclamarme editor. Trabajé para editoriales y, a lo sumo, en editoriales. Con Carlos Barral tuve una relación sólo profesional; participé en consejos de redacción de Barral Editores (la editorial que creó cuando se produjo el cisma en Seix Barral), traduje a Eugenio Montale, Tristan Tzara y Saint-John Perse para él, y me presté a participar en una siniestra pantomima remedo de concurso literario. Pedro Gimferrer fue, durante tres años, mi inseparable cómplice de diversas aventuras librescas, plásticas, cinéfilas e incluso poquerísticas, ya que él, como se ha difundido en variados foros y ha sido causa de reclamaciones judiciales por su difusión en un documental emitido en las televisiones autonómicas, me surtía de pichones a cambio del quince por ciento de los beneficios. Félix de Azúa es mi amigo, con él las aventuras han excedido la literatura y la orgía; es un tipo brillante con el que no veo aún agotadas las posibilidades de reírnos juntos.     

¿Cómo había nacido el escritor, un escritor como usted, además, apasionado por el lenguaje, por las etimologías, por Joan Corominas, por los topónimos y por los bestiarios?

Como ya he dicho respecto al póquer uno nace dotado para determinadas actividades y vicios. Por cuestiones de mera fisiología dispongo de facilidad para el ritmo. La poesía y la narrativa sin él no son nada, y a mí me resulta muy fácil utilizarlo. Sumando la curiosidad, que también poseo, es muy fácil intentar reescribir, con más o menos variantes, los contenidos que atraen de los libros.

¿Y la pasión léxica?

Sin duda procede de mi abuelito materno Juan Lerín Añaños, nacido en Barcelona, pero que sus apellidos no ocultan su origen. En Navidades llamaba a los ‘barquillos’, ‘nieblas’, lo que siempre me cautivó (‘barquillo’ en catalán es ‘neula’ y de ‘neula’ a ‘niebla’ sólo hay un paso) Con él cantaba las notas necrológicas que salían en ‘La Vanguardia Española’; con preferencia las redactadas en catalán, que aún resultaban más desopilantes.  

Escribe, publica y deja de escribir. Y regresa con varios libros. ¿Ya siente que es escritor definitivamente?

Estuve más de treinta años sin coger la pluma. Un buen día volví a hacerlo, y para escribir un guión cinematográfico. No sé si siento que ya soy escritor pero si no es así me debe de faltar muy poco.

 ¿Qué quiere contar?

Al principio, como todo niño maleducado, escribía sólo para mí. Ahora si no hay lector no tiene sentido escribir. El otro día recibí una carta del conductor de una funeraria de Calatayud para felicitarme por mi ‘Bestiario’. Un milagro, he sacado un producto al mercado que transmite sensaciones placenteras a personas desconocidas. Este fenómeno paranormal demuestra que sin voluntad de agradar, alejado del zafio populismo, consigo encontrar seres como yo, seres sensibles que disfrutan de las cosas que, simplemente, están bien hechas. 

 ¿Tiene la sensación de que con ‘Familias como la mía’ se esclarece el mito Ferrer Lerín o se incrementa?

Este mito, que no sé si estaremos ayudando a engordar y propagar, me resulta ya más pesado que una losa. He dicho en algún lugar que mi pretensión es que el libro no sólo cierre el ciclo carroñero sino que cierre la puerta a los exegetas que sólo quieren biografía detallada y no investigar, aunque sea con lupa, si de verdad vale o no vale mi literatura. 

Ferrer Lerín con su ángel andaluz: Concha Jiménez.

 

DESPIECE

 

Poderoso amor más allá de la muerte

 

 

La vida de Francisco Ferrer Lerín podría resumirse en algunos nombres decisivos: Concha Jiménez, su mujer, un torbellino de agitación cultural en Jaca, las aves, ‘Los Novísimos’ o el premio de la Crítica a su libro de poemas ‘Fámulo’ (Tusquets, 2009).

Amor y otros demonios. “El matrimonio es una institución antihigiénica. Ningún humano puede sobrellevarlo si no está fabricado con antibióticos, detergentes y el más tenaz de los aceros. Que en nuestro caso aún sigamos unidos y no muertos demuestra que al menos uno de los dos es un auténtico titán, y pienso en ella. ¿Crápula yo? Nunca lo fui; hay elementos en este significante con los que no puedo estar de acuerdo, y me refiero a lo que de noctámbulo, alcohólico, misógino y ulceroso tiene el personaje”.

Aves necrófagas. “He pasado de profesional a amateur. Ahora intento, con otros jóvenes bienintencionados, contribuir al mantenimiento de las poblaciones de aves necrófagas suministrándoles semanalmente despojos cárnicos, eso sí acosado por las fuerzas del orden que cumplen órdenes de misteriosas empresas que recogen y manipulan dichos excedentes. Lejos quedan los trabajos de catalogación y etología que sirvieron para redactar, por otros, sesudos manuales y trabajos científicos. La fascinación por esas bestias aladas y carroñeras viene de cuando supe que aún existían en España, precisamente en unos momentos (años sesenta) en que el país pugnaba por salir del subdesarrollo, unas estructuras de dos metros y sesenta centímetros de envergadura sobrevolando, a la búsqueda de animales muertos, el rugiente motor del Seat 600 de mi novia”.

 ‘Los Novísimos’. “Cuando empecé a publicar, a comienzos de los sesenta –rescato ahora esos textos en ‘Edad el insecto’- todavía estaba en pleno auge la llamada poesía social y nada de lo que yo escribía tenía que ver con esa corriente literaria. Que luego la generación de ‘Los Novísimos’ coincidiera con mis postulados podría ser lógico hartazgo ante poesía tan plana y poco creativa”.

El premio de la Crítica. “Constituyó la gran alegría de mi vida de escribano quizá porque se trata de un certamen limpio, sin dotación económica, y en el que ni autores ni editores se presentan”.

FERRER LERÍN EN LA FNAC MANAÑA CON 'FAMILIAS COMO LA MÍA'

Portada del libro 'Familias como la mía' donde se ve a Ferrer Lerín jugando al póquer.

 

El poeta, novelista y ciclista ángel Gracia, jefe de prensa y de comunicación de la FNAC de Zaragoza, escribe:

 

Francisco Ferrer Lerín presenta su libro Familias como la mía el mañana miércoles 9 de febrero, a las 8 de la tarde, en Fnac Plaza España. El autor estará acompañado por Túa Blesa, Catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Zaragoza, y Antón Castro, escritor y periodista.

Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) es uno de los poetas más originales de la segunda mitad del siglo XX. Su dilatado silencio a partir de 1971 –sólo roto en 1987 por la publicación de su tercer y último libro de poemas y en 2005 por la aparición de su novela Níquel– y su temprano apartamiento del mundo literario para dedicarse a una de sus principales obsesiones, la ornitología, y en particular la defensa de las grandes especies necrófagas peninsulares, acabaron por convertirlo en una rareza y en una leyenda. Su persona ha aparecido en la obra de Enrique Vila-Matas (Bartleby y compañía) y en la de Félix de Azúa (Diario de un hombre humillado).

Es autor de los libros de poesía De las condiciones humanas (1964), La hora oval (1971) y Cónsul (1987), que agrupó en el volumen Ciudad propia (2006). Entre sus obras en prosa, destacan la novela Níquel (2005), el Bestiario (2007) y las bibliofilias y facsímiles que componen Papur (2008).

 

 

CARMEN SERNA Y JOSÉ Mª BARCELÓ, EN LA BIBLIOTECA DE ARAGÓN

CARMEN SERNA Y JOSÉ Mª BARCELÓ, EN LA BIBLIOTECA DE ARAGÓN

 

Asociación Aragonesa de Amigos del Libro

Acto día 9 de febrero.  19,30 h. Biblioteca de Aragón

Carmen Serna y José María Barceló presentarán sus últimos libros editados en México y España.

Con la colaboración de José Luis de Arce, Luis Trébol y Amalia Soro.

 

  1. Presentará el acto: José Luis de Arce, vicepresidente de AAAL.
  2. Carmen Serna, hablará de su libro:

- “Palabras viajeras” de  la Colección “La hoja murmurante”, publicación de ARTE LIBERTARIO de la Editorial “La Tinta del Alcatraz, Toluca de Lerdo, Estado de México, 2008.

3. Amalia Soro leerá unos poemas.

4. José María Barceló hablará de su libro:

- “Cuando el bosque oscuro cayó ante mí” de  la Colección “La hoja murmurante”, publicación de ARTE LIBERTARIO de la Editorial “La Tinta del Alcatraz, Toluca de Lerdo, Estado de México, 2010.

5. Luis Trébol leerá unos poemas.

……

6. Carmen Serna hablará de su libro:

- “Desvelada” de Carmen Serna,  Editado por Estudio de palabras, Zaragoza, 2009. Prólogo Tua Blesa. (Hubo una primera edición en 1995 en la Colección Devenir)

7. Amalia Soro leerá unos poemas.

8. José María Barceló hablará de su llibro:         

- “Museo de soledades” de  José María Barceló, Bubok Publisher. Madrid, 2011.

9. Luis Trébol leerá unos poemas.

            …….

10.  José Luis de Arce abrirá coloquio y cerrará el acto.

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Duración estimada total 1 hora.

 

*Con toda amabilidad, tanto Fernando Gracia como José María Barceló me envían el programa de un acto del miércoles nueve en la Biblioteca de Aragón. Un acto importante: Carmen Serna es una de las poetas más veteranas y entrañables de la lírica aragonesa que dedicó hace años un intenso y amoroso libro a su marido, que padecía la enfermedad de Alzheimer. La primera imagen es una foto vintage de amor y deseo, se acerca San Valentín; abajo, un retrato de Carmen Serna y otro de José María Barceló.

ANA ALCOLEA, PREMIO ANAYA DE NOVELA CON 'LA NOCHE MÁS OSCURA'

ANA ALCOLEA, PREMIO ANAYA DE NOVELA CON 'LA NOCHE MÁS OSCURA'

 

Ana Alcolea (Zaragoza, 1962) tenía un sueño recurrente desde hacía algún tiempo: deseaba ganar el Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil. Lo había rozado en dos ocasiones y ayer, al final, se cumplió su anhelo con la novela ’La noche más oscura’, que transcurre en Noruega, en las proximidades de un faro, y que mezcla el presente y un pasado no demasiado lejano: el de la Segunda Guerra Mundial.


«En Anaya inicié mi carrera de escritora y muchos de sus libros marcaron mi carrera. Por eso me hace muchísima ilusión este galardón -señala la autora y profesora-. La novela tiene como escenario importante un misterioso faro de la costa y narra una serie de acontecimientos más o menos terribles que tienen que ver con la presencia de los rusos durante el conflicto bélico».


Ana Alcolea sucede en este galardón, dotado con 18.000 euros, a otro aragonés: Daniel Nesquens, que ayer estaba en el jurado. «Cada libro para mí es como un viaje y un descubrimiento. Una aventura y una ventana que se abre al mundo y al conocimiento. La protagonista es una niña que vive una serie de historias en las que se mezclan la realidad, la ficción y mis propios sueños. Se trata de una novela realista, muy realista incluso, pero hay un elemento fantástico que es fundamental a lo largo del texto». De alguna manera Ana Alcolea retoma el escenario de una de sus novelas: ’Donde aprenden a volar las gaviotas’ (Anaya, 2007), en la que contaba secretos vinculados a la estancia de los nazis en Noruega durante el conflicto internacional.


La escritora, casada con un profesor noruego, suele pasar dos meses de verano en Trondheim, en un lugar paradisíaco con una flora exuberante y un lago. «Cuando pienso en el nuevo libro se me viene a la cabeza la película ’Fanny y Alexander’ de Bergman: no sé cuánto me ha influido esa película, pero la atmósfera de mi libro se parece un poco al de esa película tan extraordinaria».

Los éxitos y los lectores

«He titulado ’La noche más oscura’ porque quizá haya un homenaje a San Juan de la Cruz. En la noche oscura también hay ráfagas de claridad, de iluminación, fuegos, como sucede en su poesía, y también en mi novela». El libro aparecerá en el próximo mes de abril y se sumará a una exitosa bibliografía: su primer libro, ’El medallón perdido’ (Anaya, 2001), ha vendido dieciséis ediciones; el citado ’Donde aprenden a volar las gaviotas’, lleva seis. Y también han sido reeditados otros como ’El retrato de Carlota’ (Anaya, 2003), que transcurre en Venecia, o ’El bosque de los árboles muertos’.


Ana Alcolea, enamorada de la ópera y del teatro, disfruta con mucha intensidad la literatura. Publica mucho y viaja más. Suele estar un par de meses fuera de casa, de giras, de colegio en colegio, en clubes de lectura, etc. «Me encanta viajar. Te cargas las pilas, rompes la rutina. Y lo que aún es más enriquecedor es el contacto con los alumnos, con los lectores. Ellos siempre ven cosas que los demás no vemos», concluye.

 

*La foto es de José Miguel Marco, fotógrafo de Heraldo.

 

NUEVA NOVELA DE JAVIER SEBASTIÁN

DVD Ediciones publicará en marzo El ciclista de Chernóbil, la nueva novela de Javier Sebastián.

 

El accidente de la central nuclear de Chernóbil, del que se cumplirán 25 años el próximo mes de abril, puede constituir un símbolo de la condición humana: deseamos el desarrollo económico y tecnológico, pero no podemos garantizarnos la seguridad completa en este complejo proceso.  Hoy como ayer, también como mañana, paseamos por la incertidumbre.

 

Javier Sebastián, con el trasfondo de la tragedia de Chernóbil, que pudo haber contaminado una gran parte de Europa Oriental, explora esta irrenunciable condición de paseantes de la incertidumbre.

 

Ofrecemos un resumen del contenido, propósito y estilo de El ciclista de Chernóbil:

 

Pripyat, muy cerca de la central de Chernóbil, fue evacuada tres días después del accidente, en abril de 1986. Desde entonces es una ciudad prohibida. Pero dicen que ahora allí vive gente.

El físico nuclear bielorruso Vasili Nesterenko (Krasny Kut, 1934 – Minsk, 2008), protagonista de El ciclista de Chernóbil, fue uno de los encargados de las labores de extinción. Durante los años 70 había trabajado en el Proyecto Pamir, un asunto del ejército soviético que consistía en la fabricación de centrales nucleares móviles para dotar de energía los lanzamientos de los misiles SS-20 y SS-25. Al día siguiente de la catástrofe fue convocado a Chernóbil. Su misión, según él mismo declaró años más tarde en el Georges Pompidou de París, fue evitar lo que los primeros cálculos sobre el terreno anunciaban que podía ocurrir.

Documentos de la ONU, de la AIEA, testimonios de gente que vive en la zona prohibida, fotografías en webs, correos electrónicos, las investigaciones del doctor Andrei Gudkov con el CBLB502, que publicó la revista Science, las palabras de los muertos: esta novela es una averiguación.

Pero también una celebración de la vida y de la alegría. Pripyat es la ciudad donde las hermanas Zorina convocan un baile y el flaco Laurenti Bajtiárov canta románticas canciones de Demis Roussos, donde vive (o muere una y otra vez) el señor Hurvatov, que no consigue convencer a su difunta de que cuando te mueres no hay energía eléctrica que valga. Por Pripyat deambulan desertores de Chechenia, la maga Parasca, que dice que puede acabar con el estroncio 90, el matrimonio Jrienko, que se alimenta de las lombrices que encuentran en los desagües, el ex-saqueador Jvórost, siempre vestido con un ajustado traje color vainilla, o la vieja Nastia, que planta cebollas sobre las tumbas de sus muertos. Personajes que organizan la supervivencia y que se niegan a claudicar, colonos de la vida radiactiva. Resistentes. 

Escrita desde la perspectiva de la incertidumbre, con un estilo preciso y sin artificios, sobria, polimórfica y llena de silencios, El ciclista de Chernóbil recorre desde la ficción novelesca una verdad que nos sobrevivirá a los seres humanos como especie durante miles de años.

Para cualquier información adicional: direccion@dvdediciones.com.

*Esta nota la remite el poeta y editor Sergio Gaspar.

 

 

 

FERNANDO SANMARTÍN ESCRIBE DE 'LOS CABALLOS DE JORGE GAY'

[En el suplemento ‘Artes & Letras’ de Heraldo de Aragón en la página seis hay un artículo titulado ‘Los caballos de Jorge Gay’, que firma Javier Lacruz. Ese texto es de Fernando Sanmartín, gran admirador de la trayectoria del pintor zaragozano. Mil disculpas a los lectores, a Fernando, a Jorge y a Javier. Lo ilustro aquí, así de partida, con Nico y Margit Kocsis que fueron las mujeres sobre el caballo blanco de Terry. Más adelante colgaré una imagen de Jorge Gay.]

 

Dos fotos de Nico, como chica de Terry.

 

Margit Kocsis a caballo, en una foto del gran Leopolfo Pomès.

 

LOS CABALLOS DE JORGE GAY

 

Por Fernando SANMARTÍN

Hago aquí una confesión que nunca he revelado. De niño, veía en televisión las series que emitían entonces: ‘El fugitivo’, con el doctor Richard Kimble buscando al manco; ‘Kung fu’, en la que un monje shaolín iba de aquí para allá con el recuerdo de su maestro ciego; y ‘Bonanza’, donde la familia Cartwright mostraba que en el Far West uno puede ir aseado siempre, incluyendo el alma en el aseo. Pero en televisión veía también un anuncio que empujó mis primeros sueños eróticos y mi afición posterior por los caballos. Era de Bodegas Terry. Y aparecía una muchacha rubia galopando a lomos de un caballo cartujano, que hoy aún me hace exclamar ¡ah, qué imágenes! A partir del anuncio intuí cosas que llegaron después y nació en mí el gesto de contemplar la belleza de un caballo, esté en un establo, en un hipódromo o incluso en un lienzo. Por eso me fascinan los caballos de Degas, que reflejan como ningún otro el movimiento del animal antes de la carrera, algo que el artista descubrió en Normandía. Y me gustan los que pintó Marcelino de Unceta. Y los de Natalio Bayo, que se alían a jinetes heroicos o nadan mostrando fuera del agua su cabeza. Pero hace unos días he tenido otra grata sorpresa. La Feria del libro de Madrid ha deseado un feliz año 2011 con un pequeño libro de Jorge Gay, hermoso y muy cuidado, que contiene un texto y diversos dibujos de este pintor con el caballo Biblos como protagonista, un animal sabio que mira el cielo y el humo de las chimeneas.

Hoy no me importaría, por unos segundos, montar en la grupa de aquel caballo cuyas bridas llevaban las manos dulces de la chica rubia en el anuncio de Terry. Le regalaría a ella, estoy seguro, ‘Los viajes de Biblos’, de Jorge Gay. Y a ver qué pasaba.

 

 

PAULA FIGOLS ABRE UN BLOG

Paula Figols es una mujer muy especial: gran deportista, estupenda periodista, madre de tres niñas y uno de esos seres cargados de sueños, de inquietudes, es infatigable luchadora por un mundo mejor. La veo siempre en un rincón, colgada del teléfono, firmando reportajes, noticias, comentando cosas, casi siempre sin demasiado la voz. Es de esos compañeros que de tan silencioso parecen invisibles. Es laboriosa y dulce. Acaba de abrir un blog, donde parece rendir homenaje a Carmen Martín Gaite, que recogía sus notas bajo el epígrafe ‘Cuadernos de todo’. No recuerdo ahora si era un título suyo o si fue un título póstumo. En cualquier caso, el blog de Paula Figols se llama, también, ‘Cuadernos de todo’. Y dice que se ha convertido para ella en una experiencia apasionante.

Esta es su dirección:

http://cuadernosdetodo.wordpress.com/ 

Y ayer Paula firmaba este artículo, que tiene algo de despertar de semana.

PASEO LONGARES-PASEO INDEPENDENCIA

Por Paula FIGOLS

 

El recorrido empieza en la calle José Oto, con nombre de jotero, tranquila, residencial, con parques infantiles vacíos a primera hora de la mañana. En la parada del 21 esperan seis o siete personas con caras serias. Las mañanas son serias. Una mujer se arropa con la bufanda, el cierzo se cuela por las esquinas. Enfilo la avenida de Cataluña, mientras la cabeza repasa la agenda del día. Me esperan los leones del puente de Piedra. Casi diría que uno ruge a mi paso. El otro me guiña un ojo. Me detengo en uno de los balcones del puente. La vista es imponente: con el Moncayo nevado, al fondo, y el Ebro que viene crecido. Los ríos son el alma de las ciudades. Cruzar el puente cada día es una rutina y un ritual. Cierro los ojos, dejo que el cierzo me lave la cara y me enrede caprichoso el pelo. Siempre me gustó vivir al otro lado del río. Allí, el trabajo y las obligaciones, la ciudad dura. Aquí, la casa, la infancia, las niñas, el parque. Para los del Centro siempre seremos los del otro lado, los del Arrabal, los de extramuros. Dejo atrás el río y las ensoñaciones. La calle Don Jaime se prepara para un nuevo día. Las tiendas aún están cerradas, pero ya se respira el ajetreo de una calle muy transitada. Los bares con café y pincho están llenos. Me adelanta una bizi por la acera. Sonrío. Me gustan las bicis, también por la acera. A mano derecha quedan las callejuelas peatonales del Tubo. Invitan a pasear, a deambular, a tomar una horchata en una terraza de primavera o una caña en una barra. Pero es lunes, 9 de la mañana, y hay que ir a trabajar. La plaza de España recibe con bocinazos y atasco. Un bus se ha cruzado y varios conductores dejan claro su enfado. Hastío de tráfico. Me refugio en los porches de Independencia y aprieto el paso. Llego tarde. Mi abuela me contaba que paseaba por el bulevar central colgada del brazo de su novio, el abuelo. Ah, historias… Saco la tarjeta de fichar y abro la puerta del Heraldo.

Las fotos son de Miss Aniela, autorretratos.

LA GRAN SEMANA DE ÁNGEL GUINDA

LA GRAN SEMANA DE ÁNGEL GUINDA

Ángel Guinda presenta ‘Espectral’, editado por Olifante,  en ZARAGOZA

 

El poeta Ángel Guinda, flamante Premio de las Letras Aragonesas, presenta su libro ‘Espectral’ en el vestíbulo del Teatro Principal, (Coso 57) a las 20:00 horas. Con la participación del histórico cantautor Tomás Bosque, el guitarrista Ángel Sanz; y la colaboración de Mª José Moreno y Geraldine Hill. Esta es la semana en que Guinda presenta su libro también en Madrid (hoy mismo, en la SGAE) y Barcelona. [Nota de Olifante]

 

Sin existen los iluminados modernos desde la palabra, el pensamiento y la emoción, Ángel Guinda lo es sin duda. Ángel Guinda es un iluminado con zonas de sombra.

 

Reflexiones de Ángel Guinda sobre su libro Espectral

 

Acerca del Fondo

 

 

Espectral es un monólogo dramático, en prosa fragmentada, donde el tú épico se disuelve en el yo lírico y viceversa.

 

Un poema escrito en estado de posesión durante 2010.

 

Espectral pretende llevar la propuesta  “escribir como se vive” a sus últimas consecuencias, convencido de que todo lo que vivimos (cosas, personas, paisajes, actos) nos convive, todo lo que pensamos nos piensa, lo que sentimos nos siente, lo que deseamos nos desea, lo que  abandonamos nos acompaña, lo que olvidamos nos recuerda.

 

Es un intento de negación del tiempo. Destruir el tiempo para apuntalar la eternidad del instante.

 

Espectral  es una apuesta por el “antropoema” que en mi Poética defino como “poema cuyo tema es un caso humano”.

Un catálogo de las obsesiones: la vida, el amor, el sexo, el paso del tiempo, los fantasmas interiores, el miedo, la muerte…

 

Espectral expone una cosmovisión vitalista, una negación de la muerte: el viaje del ser humano desde la oscuridad hasta la oscuridad, desde el silencio al silencio, desde la ausencia a la ausencia, desde la soledad hasta la soledad, desde la invasión de la realidad a la plenitud del vacío, desde lo natural a lo sobrenatural pasando por lo preternatural y paranormal, a través de caminos con obstáculos de luz y ruido.

 

Poesía de la meditación, testimonio del recuento de la memoria.

 

Y es también un testamento: “Os dejo a todos lo que no he vivido”.

 

 

Acerca de la Forma

 

Espectral me parece una carta al lector. Una carta escrita desde el río de mi sangre. Una confesión en voz baja.

 

Dentro de un proceso constante de aprendizaje, Espectral viene a ser un ejercicio radical de mi experiencia de  la poesía frente a la poesía de la experiencia como tendencia dominante en la literatura actual: una activa autocontemplación existencial.

 

Espectral es canto en cuanto poema, como palabra de música. Pero es también un narrativo decir, bombardeado por exclamaciones e interrogaciones. Una sincera declaración de mi mundo interior en momentos de arrebato, lucidez y encantamiento.

 

Estéticamente, Espectral está lleno de figuras del realce expresivo: metáforas, imágenes, comparaciones, antítesis, sinestesias o confusiones sensitivas, hipérboles o exageraciones… Salpicado de aragonesismos: reblar, mardano, ruejos, caballo gito, trasmallo, etc.

 

Y es un libro que contiene, entre otras cosas, un animalario, un pequeño botánico, una guía de viajes, un álbum fotográfico, una exposición de piedras preciosas, una proyección cinematográfica de sucesos, sueños, apariciones y pesadillas. 

 

*Todas las fotos, salvo el cartel, son de Dora Kallmus, Madame d’Ora. Me gustaría recordar que aquí hay una entrevista extensa sobre este libro, y que podéis ver una entrevista muy personal, sobre su vida y su escritura, en el blog de Borradores, donde Ángel habla de su madre muerta, de sus visitas al cementerio, de sus inicios en la poesía, de su relación con los poetas del Niké, de su condición de "poeta maldito" (que niega), del juicio por escribir en el Café de la Infanta "eyaculad en el ano de Dios, hasta el límite del placer", de su marcha de Zaragoza...

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