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Antón Castro

Fotógrafos

Jeannette Montgomery Barron (Atlanta, Georgia, 1956) ha destacado por sus magníficos retratos de artistas como Mapplethorpe, Basquiat, Haring, Cindy Sherman o el escritor William Burroughs, entre otros.

 

Actualmente resiente entre Roma y Connecticut y concluye un trabajo sobre las ropas de su madre, que contrajo la enfermedad de Alzheimer.

En las fotos, vemos a la fotógrafa Cindy Sherman (1986), al fotógrafo Robert Mapplethorpe (1987), al artista Basquiat (1984), a los gemelos Starn (1987) y a Rainer Fetting y al modelo Desmond (1984). Cuenta Jeannette que estos dos últimos se conocieron para la foto, se enamoraron y vivieron juntos bastantes años.

COMPAIRÉ Y LA BELLEZA DEL PIRINEO

COMPAIRÉ Y LA BELLEZA DEL PIRINEO

La Diputación de Huesca y el palacio de Villahermosa celebran los veinte años de la creación de la Fototeca con un homenaje al artista y farmacéutico oscense Ricardo Compairé (1883-1965)

 

Ricardo Compairé (Villanúa, Huesca, 1883-Huesca, 1965) fue un fotógrafo minucioso y paciente con una elevada conciencia artística. Hace 20 años, su legado fue determinante para crear la Fototeca de Huesca, que posee más de 500.000 negativos. Quizá por ello, para celebrar una trayectoria intachable, se ha organizado la muestra ‘Ricardo Compairé. El trabajo del fotógrafo’, dividida en dos espacios: las salas de la Diputación de Huesca, donde se expone una antológica temática y deslumbrante de su obra, hasta la Guerra Civil, y en el palacio de Villahermosa de Ibercaja, donde se cuelga casi una cincuentena de fotografías estereoscópicas que abordan su temática más caracterísrica. El profesor y fotógrafo Enrique Carbó es el comisario de este proyecto que presenta las copias originales de la producción de Compairé, las que él hizo, vio y mimó, y el nuevo positivado al paladio, donde se ha utilizado un negativo al completo que revela nuevos detalles.

Carbó explica: “Ricardo Compairé conoció la fotografía muy pronto. Inicialmente quiso ser pintor, e intentó serlo en Barcelona mientras estudiaba farmacia. Cuando se trasladó a Hecho ya empezó a tomar fotos. Se percató de que una parte de la vida de los Pirineos, con sus trajes y sus fiestas, empezaba a perderse, y quiso captarla sistemáticamente”. Compairé, farmacéutico y enamorado de la botánica y de las imágenes desde niño, tenía una gran capacidad de persuasión y además era amable. “Como si fuera un auténtico director de cine o de escena, componía a su gusto, pedía determinadas poses a sus retratados. Hay fotos que parecen de corral de comedia, con esas miradas tan elaboradas que se cruzan. Compairé situaba a la gente en el carasol, elegía a cuatro o cinco paisanos, mujeres o niños, y les tomaba una foto en un lugar y luego las cambiaba de sitio. Era un fotógrafo exhaustivo, que seleccionaba muy bien las horas de luz, un arbusto, un bodegón, y componía una obra estupenda”, agrega Carbó. La exposición se ha organizado temáticamente como una crónica visual de una forma de vida en toda su extensión. Lo hizo durante sus años en Hecho y Ansó, desde 1908 hasta 1920, y luego desde Huesca, donde se instaló en 1921 y frecuentó la amistad de Ricardo del Arco, José María Aventín, Ramón J. Sender y sus hermanos, y Ramón Acín. Tras la Guerra Civil apenas volvió a fotografiar.

La propuesta abarca paisaje, paisanaje, arquitectura y objetos. Arranca con la serie de los pastores del Pirineo y los contrabandistas, de lo más característico de Compairé, y continúa con la naturaleza idealizada o romántica, donde se ve un increíble retrato de un paisano de espaldas que anticipa una famosa foto de niños de Eugene W. Smith. La muestra sigue con los pueblos y los cuadros de costumbres, de una belleza coral indudable, los tipos del Alto Aragón, entre los que destacan las instantáneas de grupo de varias generaciones, y los retratos. Ante ellos, Carbó dice: “Qué diferencia: las mujeres ganan por goleada. Posan con confianza, con sosiego, eligen bien su posición, y los hombres están incómodos, asustados, no encuentran su sitio”.

Después vienen las casas, un capítulo titulado ‘La fotografía moderna’ en el que Compairé “se acerca claramente a los logros de Cartier-Bresson o Kértesz”, una colección de escaleras, donde la luz parece cristalina y velazqueña, los bodegones y rincones (“que tienen algo de arte pop: son la mirada hacia las pequeñas cosas de cada día, y a la vez tienen algo de cuadro de Sánchez Cotán”, indica Carbó), y el conjunto se completa con tres reportajes: sobre el puerto de Barcelona, los pescadores de la Barceloneta y los alfareros oscenses; a ellos debe sumársele el de la aventadora Buil (1930-1945), que se encuentra en la planta superior, en el vestíbulo de acceso. “Estos reportajes, presentados en copia de papel baritado digital, son la gran aportación de la exposición junto a las fotos estereoscópicas. No se habían visto, y aquí se ve la ductilidad de Compairé. Mientras exponía en Barcelona en 1929, se dirigió al puerto con su cámara réflex de 6 x 9 y de 9 x 13, y tomó estas fotos frescas y espléndidas. Y lo mismo hizo con los ceramistas. O con las tomas de la aventadora Buil: son un ejemplo de fotografía industrial”.

Ricardo Compairé fue, quiso ser, un artista preocupado por la estética –en el arte de componer, en el encuadre, en la elección de la luz, en la búsqueda del contraste…- y a la vez un documentalista de los Pirineos y de una época. “Eso sí –refiere Carbó- sus fotos no rezuman nostalgia”. Son bellas, atraen, conmueven, pero no son elegíacas. Compairé nunca perdió la serenidad de su mirada.

*Uno de los característicos retratos del fotógrafo nacido en Villanúa.

DORA KALLMUS: ARTE DEL RETRATO

DORA KALLMUS: ARTE DEL RETRATO

Dora Filipinas Kallmus nació en Viena en 1881. Procedía de una prestigiosa familia de abogados judíos. En 1905, ella fue la primera mujer en ser admitida a los cursos de teoría en la Graphische Lehr-und Versuchsanstalt (Gráfico Instituto de Formación). Ese mismo año se convirtió en miembro de la Sociedad Fotográfica de Viena. Se formó en Nicola Perscheid's de estudio en Berlín, donde se hizo amiga de su asistente, Arthur Benda, un fotógrafo de origen alemán.

En 1907 abrió un estudio de fotografía con Benda en Viena llamado Benda-Studio D'Ora. El nombre se basa en el pseudónimo de "Madame d'Ora", que utilizará profesionalmente en el resto de su vida. Ella era popular entre la aristocracia austro-húngaro, y su galería fue tan popular que abrió otro estudio en París en 1924. Tres años más tarde se marchó a París, y trabajó allí durante muchos años. En París, se hizo internacionalmente conocida por sus retratos sofisticados y la fotografía de moda, especialmente durante los años 1930 y 1940. Retrató, entre otros muchos, a Josephine Baker, Tamara de Lempicka, Alban Berg, Niddy Impekoven, Maurice Chevalier, Colette, Anna Pawlaova, y a numerosos bailarines, actores, pintores y escritores.

Cuando los alemanes invadieron Francia, huyó a un convento en el campo. Regresó a París a finales de 1946 y reabrió el estudio. En 1959 sufrió un accidente de cohe que la dejó inválida. Murió en Frohnleiten, Steiermark, Austria, en 1963, a los 82 años de edad.


Sus fotos son extraordinarias. Hacen pensar en Edward Steichen y también en muchos de los artistas de la revista ‘Camera work’. Son elegantes, refinadas, poseen una atmósfera especial y una hermosa luz.

 

Varios retratos realizados por Dora Kallmus, también conocida como Madame d'Ora. Retrato anónimo, Maurice Chevalier, Ana Pawlova, Josephine Baker y Tamara de Lempicka. El grueso de la información está tomado de wikipedia.

PEPE VERÓN EXPONE EN BARCELONA

PEPE VERÓN EXPONE EN BARCELONA

Exposición de José Verón Gormaz en Barcelona

Desde el pasado 4 de enero, la Agrupación Fotográfica de Cataluña expone en su sala de la calle Duque de la Victoria, en Barcelona, una colección de imágenes del fotógrafo y escritor bilbilitano José Verón Gormaz.

Con el título de “Tierras y gentes, gentes y días”, la muestra ofrece una selección de fotografías sobre manifestaciones etnográficas aragonesas: La Pasión de Alcorisa, los tambores de Calanda, las procesiones de la Semana Santa en diversas ciudades (Zaragoza, Huesca, Calatayud, Ateca, Borja, Tarazona, Graus...), se acompañan con imágenes de la Contradanza de Cetina, las antiguas bodegas aragonesas o ciertas peculiaridades turolenses.

La exposición, que se prolongará hasta el 25 del presente mes, forma parte de un amplio proyecto fotográfico de José Verón Gormaz, que incluye la la personal visión del fotógrafo bilbilitano sobre Aragón y los territorios vecinos, tales como el Delta del Ebro, el Maestrazgo valenciano o las Bardenas navarras.

José Verón Gormaz ha publicado recientemente el libro Aragón Imágenes, editado por el Gobierno de Aragón, con casi 270 fotografías, que ha ocupado el primer puesto de ventas en la Comunidad Autónoma Aragonesa.

*Nota remitida por el propio fotógrafo. La foto es de José Verón Gormaz.

ADIÓS Y RECUENTO: MANUEL FALCES

ADIÓS Y RECUENTO: MANUEL FALCES

Acaba de morir el fotógrafo, estudioso de la fotografía y crítico durante años de ‘El País’ Manuel Falces. A los 57 años de edad. Dirigió el Centro Andaluz de la Fotografía, que tenía una sede provisional en Almería (estuve allí el día que fui a entrevistar a José Ángel Valente para ABC Cultural), trabajó en la colección Alcobendas y fue un importante teórico. Hace algunos años expuso en la Casa de los Morlanes, estuve con él un rato largo a solas, hablamos de muchas cosas, y esta fue la crónica que redacté de aquel encuentro. Hoy me he escrito Andrés Ferrer para que diga algo de él, de Falces: le interesaba una fotografía poética, en la línea de Robert Frank, turbadora, no necesariamente impecable en el sentido más técnico. Falces amaba las imágenes y su capacidad de turbación, las formas esquinadas del fantasma o de la pesadilla. Fue, ante todo, un divulgador de la fotografía: en sus críticas, en sus estudios, en sus catálogos, en su defensa de un sinfín de profesionales, en su propia obra, nada desdeñable, al menos en un sentido conceptual.

 

José Ángel Valente (Orense, 1929-Ginebra, 2000) amaba la fotografía. Le encantaba no sólo ponerle textos a las fotos de otros en su estudio, sino acompañar al artista: ver con su propia mirada lo que el objetivo y el ojo del artista captaban. Así nacieron sus dos primeras colaboraciones con Manuel Falces –director del Centro Andaluz de Fotografía, fotógrafo y crítico de fotografía de “El país”-: “La memoria y la luz”, un viaje a los espacios mágicos y místicos del Cabo de Gata y Níjar, y “Las ínsulas extrañas”, el recorrido por los paisajes andaluces de San Juan de la Cruz. No pudo hacer lo mismo con un nuevo proyecto: “José Ángel Valente. Para siempre. La sombra”. El autor de “No amanece el cantor”, herido de muerte ya, escribió casi un testamento poético para unas instantáneas en las cuales es el protagonista: él, sus viajes, su universo de creación. Ayer se inauguró en la Casa de las Morlanes esa muestra patrocinada por la Fundación Telefónica. La concejala Verónica Lope dijo que la exposición congrega “la poesía de las palabras del fallecido Valente y la poesía de las imágenes de Manuel Falces. La conjunción de estas dos poesías es la gran exposición que podrán ver los zaragozanos”.

         Manuel Falces se mostró, de entrada, “francamente impactado” por el espacio y subrayó que “la fotografía es el medio más democrático del siglo pasado y de éste. Lo que está bien, bien acaba. La fotografía acaba de despegar con gran fuerza”. De inmediato se centró en “las imágenes entrañables e impactantes, que poseen una carga muy emotiva para mí”. Recordó las pasadas colaboraciones entre Valente y él, y perfiló al poeta, en medio de la naturaleza, poseído por un misticismo esencial, reflexionando en la tarde o enseñándole a ver detalles inadvertidos o parajes especiales con “su gran sabiduría”. En “Para siempre. La sombra” cada autor trabajó por su cuenta: Falces recogió sus materiales y Valente les puso su lírica depurada. “Los textos fueron los últimos que escribió. El discurso poético es paralelo al de su libro póstumo ‘Fragmentos de un libro futuro’. Sus versos son como e-mails del alma y aquí se refleja su intuición hecha carne, verbo, religión, dogma: todo un universo particular”.

Dos fotos presidían el acto: Valente, próximo al último adiós, está en un hospital de Almería, y escribió en una instantánea: “Aún no. Alguien le ha llamado”, tan impresionante como otra que dice: “Borrarse, ser sólo huella”. Un verso que es un testamento: puede borrarse el cuerpo, abandonar Almería y sus mercados donde compraba queso fresco de Burgo, desaparecer para siempre de Almería o de Berlín, pero siempre quedará una huella indeleble: la palabra exacta y su melodía, estas imágenes para siempre.

 

VICENTE ALMAZÁN: FOTOS EN COLOR

VICENTE ALMAZÁN: FOTOS EN COLOR

Vicente Almazán publica, desde algunos días, también un blog de fotos en color. Así lo anuncia en su blog de instantáneas en blanco y negro:

 

El camino de Mis adarmes está sembrado de hojas escarchadas; piedras coloridas, doloridas, fragmentadas y luces mínimas que son máximas para las cosas pequeñas que me importan. He preparado un Álbum con fotografías en color que con el título "Escarchadas" se puede ver en Mis cromos:


http://my.opera.com/Miscromos/blog/

UNA FOTO DE CATALÁ ROCA

UNA FOTO DE CATALÁ ROCA

Hace días que quiero colocar esta foto en el blog. Esta foto de Catala Roca.

 

Mi abuela paterna fue lechera en A Coruña, y mi madre nació en o Pazo de Viñán, en Castelo, Santa Mariña de Lañas, Arteixo.

 

De adolescente yo iba todos los días a buscar la leche al lugar de A Pedreira, en A Catuxa. Pasaba por delante del cementerio civil de los protestantes. Cuando caía la noche y se agitaban las ramas de los pinos, me invadía el miedo y me ponía a cantar ‘Gwendoline’. Pensaba que así ahuyentaba los fantasmas o que les advertía de mi presencia.

 

LARTIGUE, VISTO POR JEANLOUP SIEFF

LARTIGUE, VISTO POR JEANLOUP SIEFF

En ese libro de Lartigue, de Martine D’Astier, hay varias fotos suyas, en varias de ellas juega con Richard Avedon, que lo admiraba muchísimo y fue a verlo, cuando era muy joven, y lo retrató. Y hay otra de otro excelente profesional: Jeanloup Sieff (1933-2000).

Este retrato lo dice casi todo del alma blanca de Lartigue.