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Antón Castro

Fotógrafos

FOTOS DE FERNANDO GONZÁLEZ SERAL

FOTOS DE FERNANDO GONZÁLEZ SERAL

Hace unos días descubrí, gracias al blog de Olga Bernad, las fotografías de Fernando González Seral, centradas, sobre todo en los Monegros. Le he pedido una para el blog y, tras mucho pensar, me envía esta.

 

Sus fotos son realmente estupendas. Fotos de paisajes, fotos de fuegos en el cielo, fotos de panorámicas abiertas, transidas de magia, fotos de un instante único captadas con la parsimonia de un pintor o el arrebato de un ladrón de luces.

 

He aquí sus dos blogs:

 

 http://fgseral.blogspot.com/ , de fotografías de Los Monegros.

 http://algodelosmonegrosyunpocodelodemas.blogspot.com/, donde hay fotos de viajes y de otros temas.

UNA FOTO ERÓTICA DE VICENTE ALMAZÁN

UNA FOTO ERÓTICA DE VICENTE ALMAZÁN

ESCRIBIR

 

Si me quitan la palabra escribiré con el silencio.

Si me quitan la luz escribiré en tinieblas.

Si pierdo la memoria me inventaré otro olvido.

Si detienen el sol, las nubes, los planetas,

Me pondré a girar.

Si acallan la música cantaré sin voz.

Si queman el papel, si se queman las tintas,

Si estallan las pantallas de los ordenadores,

Si derriban las tapias, escribiré en mi aliento.

Si apagan el fuego que me ilumina

Escribiré en el humo.

Y cuando el humo no exista

escribiré en las miradas que nazcan sin mis ojos.

Si me quitan la vida escribiré con la muerte.

 

 

*Ángel Guinda está estos días en Nueva York. Acaba de publicar un nuevo libro: ‘Poemas para los demás’ (Olifante, Papeles de Trasmoz). En él está este poema. He encontrado esta estupenda foto de mi admirado Vicente Almazán, que sale este domingo en ‘Borradores’, y la cuelgo aquí.

JORGE FUEMBUENA Y EL GRUPO ZPHOTO

JORGE FUEMBUENA Y EL GRUPO ZPHOTO

Hace unos días, anunciaba un conjunto de actividades del colectivo Zphoto, así como el nombre de sus integrantes.

 

Jorge Fuembuena me escribe y me corrige algunos nombres. “Zphoto lo componemos Jorge Fuembuena, Eduardo Moreno, Diego Ibarra y Alvaro Calvo. Como ya sabes es un espacio abierto para la promoción y la difusión de la fotografía como medio de expresión.


Se imparten talleres y cursos, existe un programa expositivo y actividades programadas como ciclos de proyecciones, visionado de porfolios. Asimismo el primer proyecto grupal fue la creación de Zaragoza PHoto, un encuentro que contó con la participación de autores internacionales”.

 

Jorge Fuembuena, ganador del premio Isabel de Portugal de fotografía joven y del concurso de Arte Joven, ya ha publicado una portada en ‘Artes & Letras’. Es hermano del escritor y guionista Eduardo Fuembuena, y nieto del director de ‘Aragón Exprés’.

*La foto es de Jorge Fuembuena.

FOTOPERIODISMO EN ALBARRACÍN

FOTOPERIODISMO EN ALBARRACÍN

240 PARTICIPANTES EN EL IX  SEMINARIO

DE FOTOGRAFÍA Y PERIODISMO DE ALBARRACÍN

 

  • La actividad está dirigida por Gervasio Sánchez Fernández y  tendrá lugar del 17 al 20 de octubre
  • Se presentará el trabajo realizado por Joan Fontcuberta en 2008, acompañado  de una exposición
  • EL seminario está organizado por la Fundación Santa María de Albarracín, con la colaboración de Ibercaja

 

 

El próximo fin de semana, Albarracín será,  por novena vez, objetivo fotográfico. 240 participantes se han inscrito en el “IX Seminario de Fotografía y Periodismo” que se impartirá del 17 a la 20 de octubre en el municipio turolense, dirigido por Gervasio Sánchez. El seminario es un referente  de la fotografía, muy valorado por especialistas y participantes, que cada año atrae a un gran número de  participantes de  todas las comunidades españolas. La organización corre a cargo de la Fundación Santa María de Albarracín, con la colaboración de la Obra Social y Cultural de Ibercaja.

 

El seminario ha sido presentado esta mañana en la sede principal de la Entidad de ahorros por Gervasio Sánchez, director del seminario; Antonio Jiménez, director de la Fundación Santa María de Albarracín; Ramón Miranda, director de Cultura del Gobierno de Aragón,  y  Teresa Fernández, directora de la Obra Social y Cultural de Ibercaja. En el mismo acto se ha presentado el trabajo del fotógrafo Joan Fontcuberta, titulado “Santa Inocencia”. Está publicación se ha realizado tras el segundo programa de Estancias creativas para fotógrafos realizado en el 2008.

 

En el curso de este año intervendrán Joan Fontcuberta, Oscar Molina, y Rafael Doctor, entre otros destacados ponentes.

 

Desde su inicio, el seminario está dirigido fundamentalmente a profesionales de los diferentes medios de comunicación y principalmente a los jóvenes recién licenciados o estudiantes de todas las ramas de Ciencias de la información y fotografía. Se realiza con la intención primera de favorecer la comunicación cultural entre personas de toda la geografía española, y promocionar la sensibilización artística y su uso directo en el mundo cotidiano, convirtiéndose así en la actividad cultural de mayor volumen y repercusión de cuantas programa la Fundación.

 

La meteórica evolución de los medios de comunicación, y muy especialmente de los medios audiovisuales, ha fomentado el interés por el mundo del fotoperiodismo, mostrándolo no sólo como una profesión de moda, sino como una necesidad. El volumen de noticias que se generan cada día, los avances tecnológicos, la digitalización y aplicación de nuevas tecnologías y la trascendencia mundial de los sucesos y acontecimientos sociales, políticos y económicos, hacen necesaria esta profesión, que se encarga de transmitir un hecho desde cualquier punto de la geografía mundial, de manera directa y objetiva.

 

El director del seminario, Gervasio Sánchez Fernández, es un reconocido fotógrafo siempre en el centro de los conflictos y de la noticia,  y periodista colaborador con diferentes medios de comunicación, especialmente con Heraldo de Aragón. El seminario cuenta con el apoyo de la fotógrafo catalana Sandra Balsells y, durante cuatro intensísimos días, presenta un gran abanico de profesionales a nivel internacional, seleccionados por el director, que cambian cada año y que constatan la excepcional calidad de los contenidos a desarrollar en cada sesión.

 

Hasta el momento, podemos citar la presencia, a modo de ejemplo, de reconocidas figuras que ya han participado en las ocho ediciones anteriores:  Federico Mayor Zaragoza, Ignacio Ramonet, Joan Fontcuberta, Jon Lee Anderson, Joseph Vicent Monzó, Rafael Roa, Juan Manuel Castro Prieto, Juan Manuel Díaz Burgos, Ricard Terré, Oriol Maspons, Carlos Pérez Siquier, Cristóbal Hara, Rafael Navarro, Chema Madoz, Gorka Lejarcegui, Luis Mompel (ya fallecido), Alberto García Alix, Ramón Esparza, Benito Bermejo, Antonio Covarsí, Ouka Leele, Francisco Ontañón, Isabel Muñoz, Tino Soriano, Ricky Dávila, Manuel Barriopedro, Luis Magán, Koldo Chamorro, César Lucas, Toni Catany, Eugeni Forcano, Miquel Dewever, Bernard Ploss, Colita, José María Mellado, Leopoldo Pomés, Paul Hanna, Pilar Pequeño y un largo etcétera. Una media de doce ponentes participan en cada edición, ofreciendo una conferencia y una proyección audiovisual de su trayectoria.

 

La  actividad se compone de tres partes claramente diferenciadas: Una parte teórica en la que se desarrollan conferencias y mesas redondas, que se ofrecen en distintas sesiones de mañana fundamentalmente y algunas de tarde, y en las que cada uno de los profesionales invitados aporta alguna de sus experiencias o trabajos más relevantes, dando pie siempre al debate, al intercambio de opiniones o al turno de consultas entre los asistentes.

 

Otra parte de sesiones prácticas, en la que se dividen a todos los participantes en pequeños grupos de trabajo o talleres, durante gran parte de las tardes (entre las 16.00 y las 20.00 horas habitualmente), dirigidos cada uno por uno de profesores-invitados asistentes al seminario. Cada taller realiza un estudio personal y en grupo de los trabajos que voluntariamente aportan los alumnos y que quieren consultar o valorar. Los trabajos pueden presentarse (no más de 20 fotos) en diferentes formatos: CD, papel o diapositiva. Las sesiones se desarrollan en las instalaciones del Palacio de Reuniones y Congresos y las salas de trabajo, cuentan en cada caso, con el equipamiento necesario para su visionado. Es un trabajo directo entre profesor y alumno, en el que se comentan los –pros- y los –contras- de cada trabajo. Una fórmula muy interesante de estudio que los alumnos valoran altamente y que motiva a la participación.

 

Y por último una tercera parte que se compone de proyecciones audiovisuales. Tres sesiones de audiovisuales que se ofrecen en la Iglesia-Auditorio de Santa María, en las que se proyectan (tras producción y montaje previo de estudio) interesantes trabajos a tres pantallas, del material seleccionado o realizado a lo largo de su trayectoria profesional por los ponentes-invitados. Su obra sirve de ejemplo y análisis a todos los asistentes y es comentado in situ. Estos trabajos están previamente digitalizados y a ellos se incorpora un montaje musical para ofrecer una ambientación sonora adecuada, continua y sincronizada con las fotografías que se muestran en la proyección. La temática depende directamente del autor y es muy variada en cada sesión. El horario habitual es de 20.00 a 22.00 horas.

 

Los resultados obtenidos hasta el momento y la creciente demanda y renovación de participantes, anima año tras año a continuar con esta actividad. A todo ello hay que sumar, desde el año 2007, el proyecto de estancias creativas para fotógrafos, una ampliación del ya iniciado por la Fundación en el 2003 con otros artistas plásticos. Así pues, estas nuevas “estancias” estarán directamente vinculadas con este Seminario, ya que los participantes son destacados profesores-invitados que ya han participado en alguna de las ediciones, que a propuesta de Gervasio Sánchez, realizarán un trabajo exclusivo para Albarracín. Hasta el momento se ha contado con la estancia de Bernard Plossu (2007), Joan Fontcuberta (2008) y de Juan Manuel Castro Prieto (2009). Tras sus estancias y trabajos, a posteriori, se publica un catálogo muy interesante de cada uno. El pasado año se presentó el trabajo de Plossu, y el próximo 17 de octubre, primer día del seminario de este año, se presentará el de Fontcuberta, junto a una pequeña exposición.

 

*Esta información está elaborada por el gabinete de prensa de Ibercaja. La foto es de Joan Fontcuberta.

ADIÓS AL GRAN IRVING PENN

ADIÓS AL GRAN IRVING PENN

Ayer por la mañana moría en su casa de Manhattan uno de los más grandes fotógrafos de la historia: Irving Penn, llamado por Pedro Avellaned ‘San Irving Penn’. Realizó todo tipo de fotos: de moda para ‘Vogue’, retratos de famosos y no tan famosos, series sobre Perú o los hombres primitivos  de distintos países africanos, y convirtió a su musa y esposa Lisa Fonssagrives, en un icono de los 40-50, en un modelo de elegancia. Fue un magnífico fotógrafo de estudio: sus retratos de Picasso, de Jean Cocteau, de Truman Capote, de Miles David o el más reciente de Gisele Bundchen son auténticas obras maestras. Penn confirmó algo muy frecuente: los grandes fotógrafos por lo regular tienen vidas muy largas. Cartier-Bresson murió superados los 95, Willy Ronis ya había saltado de los 92 y Irving Penn había nacido en 1917. Como Cartier-Bresson solía pintar y dibujar.

 

Siempre ha sido uno de mis fotógrafos favoritos. Quizá sea el más sobrio, el menos sentimental entre los grandes. Tengo un catálogo suyo que muestra una obra particular, intensa, abonada de perfección, de composición y de exquisita técnica.

Yo creo que a Alberto Sánchez le hubiera gustado saber que se despedía del mundo el mismo día que lo hacía Irving Penn. Esta foto es de 1999: ella es Gisele Bundchen.

LISSETTE MODEL EN MAPFRE

LISSETTE MODEL EN MAPFRE

La Fundación Mapfre abrió hace unos días en Madrid la exposición de fotografía Lisette Model, que podrá verse hasta el 10 de enero en la Sala de Azca. La muestra, realizada en colaboración con Je de Paume de París –que la acogerá en 2010–, presenta un recorrido por la vida y obra de esta fotógrafa nacida en Viena, aunque de nacionalidad estadounidense, caracterizada por una sobria mirada sobre la gente y las calles de la ciudad, una mirada de estudio del género humano sin pretensiones y que surge simplemente de observar y reconocer.

Porque si algo caracteriza su fotografía es la falta de pretensiones y la privacidad. A lo largo de toda su vida fue extremadamente celosa de su intimidad, y se reinventó a sí misma. Con material de sobra para ello (nacida en Viena, casada con el pintor de origen ruso Evsa Model, huida de la Europa amenazada por la oleada nazi, de rica familia burguesa pero con necesidad de trabajar toda su vida para vivir…) para Model lo importante era hacer fotografías; lo demás pasaba a un plano secundario. 

"Dispara desde el estómago"

Comenzó en la fotografía por casualidad (antes se había dedicado al canto y a la pintura), pero también por necesidad, que no desapareció hasta pocos años antes de su muerte, cuando como fotógrafa reconocida pudo olvidar las penurias económicas que le acecharon casi toda su vida.

“Dispara desde el estómago” (shoot from the gut). Ésta es una de las frases más célebres de la fotógrafa, quien además de su faceta como artista, desarrolló una gran labor como profesora, influyendo de manera radical en una generación de fotógrafos entre los que se cuentan referentes como Diane Arbus o Larry Fink.

Sus imágenes retratan una época, pero llegan mucho más lejos. Son la semblanza del ser humano como género: vulnerable, fascinante y complejo. Nunca nos parecerá suficiente lo que podemos aprender de la observación detallada de los otros, y Model congela ese objeto de estudio para nuestro placer. “Lo que me interesa es la superficie. Porque la superficie es el interior. La gente siempre dice que hay que investigar dentro. Olvídalo. Todo está por fuera”, afirmaba la artista.

Model comenzaba una fotografía mirando, viendo lo que otros no podían ver, y terminaba el proceso en el laboratorio, recortando los negativos para que éstos respondieran a la intensidad que ella había vislumbrado. Su proceso fotográfico la distingue. Sus imágenes están dotadas de una cierta ironía o compasión, son primeros planos que nos permiten entrar en el ámbito privado del fotografiado, escenas de calle que nos hablan de una privacidad de alcoba. 

Series más conocidas

En la selección realizada para esta muestra se encuentran imágenes representativas de sus series más conocidas (como pueden ser Promenade des Anglais y Sammy’s), pero también aparecen fotografías de otros trabajos de gran importancia como Pedestrians o las imágenes de Reno y Las Vegas que le encargó la revista Ladies Home Journal.

La National Gallery of Canada (sede del archivo y fondos Lisette Model), y los galeristas Baudoin Lebon, París y Keitelman Gallery Bruselas, junto con la propia Fundación Mapfre (quien ha adquirido recientemente obra de la artista) son los prestadores que han hecho posible que en Madrid se vuelvan a abrir las puertas a una muestra extensa e individual de esta fotógrafa, quien no había sido objeto de una exposición de estas características en nuestro país desde 1998.

*Este texto forma parte de la promoción de la muestra de la exposición de Lissette Model elaborado por el gabinete de comunicación de Mapfre. La foto es de 1949 y se titula 'En el bar'.

SOS: AYUDA PARA ALGUNOS ENIGMAS

SOS: AYUDA PARA ALGUNOS ENIGMAS

**SOS. Mil disculpas por algunos errores míos y del sistema, que me funciona mal:

 

1.-No me permite modificar, corregir textos o cambiar una foto.

2.-No me permite eliminar. Si lo intento se queda colgado.

3.-Me cambia los tipos de letra a su antojo. Antes siempre había utilizado Garamond 16, porque es como mejor queda; ahora con los nuevos cambios del sistema, tras un error del servidor, uso Garamond 12. Una vez sale más grande y otra más pequeña, unas veces lo hace de forma homogénea y otras no. Es un poco impredecible.

4. El sistema va mucho más lento para editar. Cuesta un par de minutos más o menos meter cualquier cosa. Nunca me había pasado

5. Intento no molestar a Blogia, sé que tiene mucho trabajo y ya no pueden atender estas menudencias. Roberto Abizanda y su equipo están colapsados de trabajo, ya me lo dijo hace un mes y medio así, pero me resisto a dejar blogia. Llevo aquí más de cinco años –Mariano Gistaín me abrió el blog en mayo de 2004 en Albarracín-, y dentro de un par de semanas como máximo superaré los dos millones de visitas. Si alguien sabe cómo corregir estos problemas le agradecería infinitamente la ayuda.

*Esta foto de la serie 'Cuentos de hadas' pertenece al fotógrafo colombiano, afincado en Nueva York, Ruven Afanador. Hoy la revista 'Yo dona' le dedica un reportaje. Publicará en breve en Rizzoli su libro 'Mil besos'. Se anuncia su aparición para el 29 de octubre.

 

 

 

 

LEE MILLER, VISTA POR MANUEL VICENT

LEE MILLER, VISTA POR MANUEL VICENT

EL CUERPO DE LEE MILLER, OBJETO ENCONTRADO

 

Por Manuel VICENT / Babelia

Man Ray capturó a esta salvaje y le enseñó los secretos de la fotografía. Su mito se establece cuando logra trascender toda la sofisticada frivolidad de su tiempo en París y se convierte en la testigo más arriesgada de la barbarie de su tiempo

Este es el caso de una mujer muy bella, que fue modelo, musa, fotógrafa y reportera de guerra, cuyo espléndido cuerpo no cesó de ser devorado por algunos hombres privilegiados de su tiempo mientras a su vez ella los destruía con su inocencia diabólica. Desde que a los ocho años fuera violada por un amigo de su familia, Lee Miller no logró distinguir el sexo del amor, pese a que sus padres la llevaran a un psiquiatra para que se lo explicara. De aquella violación salió con una gonorrea severa y los gritos de la niña, cuando la madre la curaba con irrigaciones dolorosas, llegaban a la calle por la ventana del cuarto de baño. Después fue una de esas adolescentes que tampoco consiguen explicarse por qué la belleza de la carne femenina se convierte a veces en un infierno en el que abrasaban los vecinos de escalera, los tenderos del barrio y los profesores en el aula, y también su propio padre, fotógrafo aficionado, que la sorbió desnuda con su cámara en todas las posiciones imaginables sin detenerse en los límites del incesto. En efecto, Lee Miller fue una gran reportera de guerra, entre todas las de su oficio la que más de cerca desafió a los hierros en el desembarco de Normandía y si lo hizo con un desparpajo suicida fue, tal vez, porque su cuerpo había sido desde niña su primer campo de batalla.

Había nacido en Poughkeepsie, Nueva York, en 1907, y con todo el esplendor juvenil de sus 18 años, después de ser expulsada del colegio y con un cuaderno de poemas en el bolsillo, esta rubia norteamericana realizó un primer viaje a París dispuesta a no perderse ninguna sensación. Desde el primer momento supo que en el futuro aquel lugar sería su verdadera patria. De vuelta a casa, primero fue modelo de la revista Vogue en Nueva York, donde la había descubierto en la calle el fotógrafo Edward Steichen, quien después de poseerla, le enseñó las primeras artes con la cámara. Pero fue en 1929 cuando Lee Miller, de regreso a París, cayó como un artefacto explosivo en medio de la dorada bohemia de Montparnasse y en esta primera descubierta fue pasando de unos brazos a otros bajo múltiples sábanas hasta que el fotógrafo norteamericano Man Ray capturó a esta salvaje y la hizo suya a cambio de enseñarle todos los últimos secretos de la fotografía. El cuerpo de Lee Miller se convirtió en un objeto de creación para la cámara de Man Ray. El artista lo desmembró en diversas partes y cada una de ellas se convirtió en un icono. Los labios de Lee Miller, un ojo, sus piernas, su espalda, sus glúteos, su cuello, su torso, su rostro, captados por separado, al sacarlos de contexto, según la teoría estética de Duchamp, se convirtieron en objetos encontrados, en ready-mades, un concepto que cambió la forma del arte de todo el siglo XX hasta nuestros días. Pero al tiempo que el cuerpo de Lee Miller se desestructuraba, su alma adquiría una esencia perversa para el galante que tratara de explorarla más adentro de la carne. Jean Cocteau, que la admiraba y no la deseaba, la convirtió en estatua. Del lecho de Man Ray pasó al de Picasso y no hubo artista que la mereciera que no la probara a cambio de ser muy pronto abandonado.

En París de entreguerras, aparte de aristócratas rusos que servían de acicalados porteros en los cabarets, siempre se paseaba por la Coupole un príncipe árabe cazador de corzas. En este caso se llamaba Aziz Eloui Bey y era egipcio, cuyas orejas eran dos fuentes inagotables de monedas de oro. Lee Miller fue una de sus capturas y ella le siguió hasta El Cairo excitada por el exotismo en boga, pero en Egipto no había más que momias. Se aburría. Atada por el matrimonio con el árabe, Lee Miller sólo tenía el desierto como escapatoria para dar pábulo a su imaginación, pero desde la infinita arena recordaba las fiestas de París, los viajes a la isla de Santa Margarita o a Antibes, donde era la reina de la tropa dorada que formaban Picabia, el coleccionista y crítico de arte Roland Penrose, el propio Picasso que la había inmortalizado en sus cuadros. Linos y franelas blancas bajo los pinos, sillones donde se extasiaban juntos los cuerpos desnudos de bailarinas, escritores, pintores, entre el alcohol y las drogas mórficas cuando la cota más alta de la fascinación consistía en saber estar ebrio en los límites de la vanguardia y no despeñarse. En uno de sus encuentros en la Costa Azul, el esteta inglés Roland Penrose y Lee Miller se hicieron amantes y se establecieron en Inglaterra, donde vivieron una larga pasión secreta. El millonario egipcio quedó en la retaguardia de esta nueva batalla.

Ahora Lee Miller mandaba sus primeros trabajos como fotógrafa a la revista Vogue, y en medio de una vida enloquecida llegó la guerra.

Lee Miller comenzó a fotografiar los bombardeos de Londres y aunque seguía siendo amante de Penrose, muy pronto compartió el lecho con el periodista David Scherman, de la revista Life, con el que se embarcó en una aventura detrás de los carros de combate de los Aliados que la llevarían de nuevo a París.

El mito de Lee Miller se establece cuando logra trascender toda la sofisticada frivolidad de su tiempo en París, no exenta de perversiones, y se convierte en la testigo más arriesgada de la barbarie de su tiempo. Mientras sus amigos escurrieron el bulto en medio del terror nazi, Lee Miller, con unos pantalones recios, una chupa de cuero duro y una cámara al hombro, en compañía del reportero David Scherman, olvidando los días de rosas en que su cuerpo era adorado, se empotra su rubia cabellera bajo un casco de acero para ser la primera en pisar los cadáveres de la playa de Omaha, en llegar al París liberado donde la recibió Picasso sin reconocerla al primer momento cubierta de barro, en fotografiar el campo de concentración de Dachau, el Berlín en llamas, las guaridas de la Gestapo, los hospitales de sangre, los cadáveres amontonados. Luego la pareja llega hasta los confines de la Europa soviética, hasta que Penrose, muerto de celos, la reclama. Lee vuelve a Londres. Se divorcia del millonario egipcio y se casa con el coleccionista y crítico inglés. La cabalgada salvaje entre la belleza y el arrojo había terminado y su vida se difumina en medio de las fiestas compartidas con las nuevas amantes de Penrose hasta que por una ironía del destino queda embarazada a los 39 años. Le nace un hijo. Se dedica a la vida familiar. Mete en un cajón miles de negativos, se olvida de su pasado, de los días de París y de los campos de exterminio. Comienza su etapa de maestra de cocina en su granja de Susex. Inventa platos. Lava las espinacas en la lavadora, delante del fogón cocina un pescado azul en honor a Miró con una tapa de retrete en la cabeza para protegerse de la grasa. Son vestigios del surrealismo que su marido Roland había importado a Inglaterra. En 1977, a los 70 años, Lee Miller murió de cáncer. Entre sus enseres olvidados, su hijo Anthony encontró una caja olvidada con miles de negativos.

El mito de Lee Miller consiste en que su cuerpo bellísimo y troceado, sus labios, su ojo, sus piernas, dispuestos por la cámara de Man Ray como la propuesta de una forma nueva de mirar el arte, junto con la rueda de bicicleta sobre un taburete, el molinillo de chocolate, el urinario-fuente, el portabotellas de Marcel Duchamp contemplados fuera de su lugar con una mirada nueva, no retiniana sino mental, pusieron la estética patas arriba y a ellos se debe, más que a Matisse y a Picasso, la revolución del siglo XX.

 

*Quien haya seguido con cierta asiduidad este blog encontrará fotos y textos sobre este extraordinaria mujer. Uno de mis periodistas más queridos –siempre lo digo: soy periodista gracias a su ‘Inventario de otoño’- es Manuel Vicent y hoy le dedica este extraordinario artículo a la más hermosa mujer del surrealismo. Este es un autorretrato de Lee Miller, realizado en 1932.